miércoles, 6 de mayo de 2020

SANTO DOMINGO SAVIO


               “Abrir a nuestros ojos la imagen de Domingo Savio, frágil adolescente, de cuerpo débil, pero de alma extendida en una pura oblación de sí al Amor sumamente delicado y exigente de Cristo. En una edad tan tierna esperaría encontrar más bien buenas y amables disposiciones del espíritu, y en su lugar se encuentran en él con asombro las vías maravillosas de las inspiraciones de la gracia, y una constante adhesión sin reservas a las cosas del Cielo, que su Fe percibía con una rara intensidad”


Papa Pío XII el 12 de Junio de 1954, 
en la Canonización de Santo Domingo Savio




Síntesis Biográfica

               Domingo nació el 2 de Abril de 1842, en San Juan de Riva, cerca de Chieri (Turín). Habiendo crecido en una familia rica de valores, desde pequeño impresionó muchísimo por su madurez humana y cristiana. Esperaba al sacerdote fuera de la iglesia, aun bajo la nieve, para ayudar la Santa Misa. Estaba siempre alegre. Había tomado con seriedad la vida, tanto que – habiendo sido admitido a la Primera Comunión, a la edad de sólo siete años – trazó en un cuadernito su programa de vida: “Me confesaré con frecuencia y comulgaré cuantas veces mi confesor me lo permita. Quiero santificar los domingos y fiestas de guardar. Mis amigos serán Jesús y María. La muerte antes que pecar”.

               A los 12 años, se encontró con Don Bosco y le pidió que lo admitiera a su Oratorio de Turín porque deseaba ardientemente estudiar para llegar a ser sacerdote. Don Bosco, admirado le dijo: “Me parece que hay buena tela”. “Entonces yo seré la tela y usted el sastre”, había respondido Domingo.

              Don Bosco lo aceptó en el Oratorio de Turín y Domingo le pidió que lo ayudara a “hacerse santo”. Apacible, siempre sereno y alegre, hacía grandes esfuerzos para cumplir con sus deberes de estudiante y para ayudar a sus compañeros en todos los modos posibles, enseñándoles el Catecismo, atendiendo a los enfermos y apaciguando las peleas.

              A los compañeros nuevos que llegaban al Oratorio les decía: “Debes saber que aquí hacemos consistir la santidad en estar muy alegres. Sólo tratamos de evitar el pecado, que es el gran enemigo que nos roba la gracia de Dios y la paz del corazón, y tratamos de cumplir exactamente con nuestros deberes”.

               Era muy fiel a su programa, sostenido por una intensa participación en la vida sacramental, por una devoción filial a María: gozoso en el sacrificio, fue colmado por Dios con dones y carismas.

               El 8 de Diciembre de 1854, cuando Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, Domingo se consagró a María y empezó a avanzar rápidamente en la santidad. En 1856, fundó con algunos amigos del Oratorio, la “Compañía de la Inmaculada” para una acción apostólica de grupo.

              Mamá Margarita, que había ido a Turín para ayudar a su hijo sacerdote, le dijo a éste un día: “Tú tienes muchos jóvenes buenos, pero ninguno supera el buen corazón y la belleza del alma de Domingo Savio”. Y le explicó: “Lo veo siempre rezando, aún quedándose en la Iglesia después que salen los demás; todos los días deja algo del recreo para visitar al Santísimo Sacramento… Está en la Iglesia, como un ángel en el paraíso”.

               Murió en Mondonio, el 9 de Marzo de 1857, con una inflamación en sus pulmones. Don Bosco escribió su biografía y lloraba cada vez que la leía. Sus restos están en la Basílica de María Auxiliadora en Turín.

               Su Fiesta se celebra el 6 de Mayo. Es el patrono de los niños cantores y de las mamás que esperan tener un bebé, y por su intercesión se realizan cada año un número sorprendente de gracias.

              Beatificado en Roma el 5 de Marzo de 1950 por Pío XII y Canonizado el 12 de Junio de 1954 por el mismo Pontífice.



Decreto del Papa Pío XII mediante el cual nombraba a 
Santo Domingo Savio
Patrono de los Niños Cantores
8 de Junio de 1956


               "Los niños que con sus voces claras realizan las alabanzas sagradas, mientras hacen que los templos cristianos resuenen con canciones festivas, mueven las mentes de los oyentes y los elevan hacia lo invisible, a los pensamientos celestiales. Por esta razón, esta Sede Apostólica siempre ha favorecido y alentado a estos coros y nosotros mismos hemos rodeado los "Pueri Cantores" con particular amabilidad cuando, hace algunos años, en la basílica de San Pietro, a nuestro alrededor regocijándonos, hicieron resonantes ejecuciones encantadoras bajo la cúpula de Miguel Ángel. Sus presidentes, pertenecientes a 26 naciones, se reunieron en una asamblea reciente, nos enviaron la petición porque proclamamos a Santo Domingo Savio, quien bajo la guía de San Juan Bosco cantó las alabanzas divinas con un amor ferviente, como Patrón celestial con Dios de « Pueri Cantores ». 

               A este motivo... hemos decidido cumplir, Nosotros, que hemos elevado a los honores de los Santos a este niño, lleno de dulzura y fragante con franqueza filial, cuya imitación hemos propuesto a todos los jóvenes. 

              Por lo tanto, por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, Nosotros, de cierta ciencia y después de madura deliberación, con la plenitud del Poder Apostólico, elegimos y declaramos con la presente carta y para siempre, Santo Domingo Savio, confesor, como celeste Patrono con Dios de "Pueri Cantores", con todos los honores y privilegios litúrgicos normalmente atribuidos a los Patronos de Asociaciones y Órdenes."




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