domingo, 15 de junio de 2014

SANTISIMA TRINIDAD




- ¿Cómo sabemos que hay Dios?

     Sabemos que hay Dios porque la razón lo demuestra y la fe lo confirma.

- ¿Por qué se dice que Dios es Padre?

     Se dice que Dios es Padre: 
1º.Porque es Padre, por naturaleza, de la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo engendrado por El. 
2º. Porque Dios es Padre de todos los hombres que el ha creado, conserva y gobierna. 
3º. Porque finalmente, es Padre por gracia de todos los buenos cristianos, que por eso se llaman hijos de Dios adoptivos.

- ¿Por qué el Padre es la Primera Persona de la Santísima Trinidad?

     El Padre es la primera Persona de la Santísima Trinidad porque no procede de otra persona, sino que es el principio de las otras dos Personas, que son el Hijo y el Espíritu Santo.

- ¿Qué quiere decir TODOPODEROSO?

     Todopoderoso quiere decir que Dios puede hacer todo cuanto quiere.

- Dios no puede pecar ni morir ¿cómo, pues, se dice que todo lo puede? 

     Se dice que Dios todo lo puede, aunque no pueda pecar ni morir, porque el pecar o morir no es efecto de potencia, sino de flaqueza, la cual no puede hallarse en Dios, que es perfectísimo.

- ¿Qué quiere decir CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA?

     Crear es hacer de nada algo; por esto se dice Creador del cielo y de la tierra, porque hizo de nada el cielo y la tierra y cuanto en el cielo y en la tierra se contiene.

- ¿Que nos enseña el segundo artículo CREO EN JESUCRISTO, SU ÚNICO HIJO, NUESTRO SEÑOR?

     El segundo artículo del Credo nos enseña que el Hijo de Dios es la segunda persona de la Santísima Trinidad: que es Dios eterno, omnipotente, Creador y Señor como el Padre, que se hizo hombre para salvarnos, y que el Hijo de Dios hecho hombre se llama Jesucristo.

- ¿Por qué la segunda Persona se llama HIJO?

     La segunda Persona se llama Hijo porque es engendrada del Padre por vía de entendimiento desde toda la eternidad, y por esto se llama también Verbo eterno del Padre.

- Siendo también nosotros hijos de Dios ¿por qué Jesucristo se llama HIJO ÚNICO DE DIOS PADRE?

     Jesucristo se llama Hijo Único de Dios Padre porque sólo El es el Hijo suyo por naturaleza, y nosotros somos hijos por creación y adopción.

- ¿Por qué Jesucristo se llama NUESTRO SEÑOR? 

     Jesucristo se llama Nuestro Señor porque además de habernos creado junto con el Padre y el Espíritu Santo, en cuanto es Dios, nos ha redimido también en cuanto Dios y hombre.

- ¿Por qué el Hijo de Dios hecho hombre se llama JESÚS?

     El Hijo de Dios hecho hombre se llama Jesús, que quiere decir Salvador, porque nos ha salvado de la muerte eterna merecida por nuestros pecados.

- ¿Quién dio el nombre de JESÚS al Hijo de Dios hecho hombre?

     El nombre de Jesús lo dio al Hijo de Dios hecho hombre el mismo eterno Padre, por medio del Arcángel San Gabriel, cuando éste anunció a la Virgen el Misterio de la Encarnación.




- ¿Qué nos enseña el octavo artículo: CREO EN EL ESPÍRITU SANTO?



     El octavo artículo del Credo nos enseña que hay Espíritu Santo, 

tercera Persona de la Santísima Trinidad, que es Dios eterno, infinito, 
omnipotente, Criador y Señor de todas las cosas, como el Padre y el Hijo.

- ¿De quién procede el Espíritu Santo?

     El Espíritu Santo procede 
del Padre y del Hijo, por vía de voluntad y de amor, como de un solo 

principio.

- Si el Hijo procede del Padre, y el Espíritu Santo procede del 
Padre y del Hijo, parece que le Padre y el Hijo sean antes que el 

Espíritu Santo, ¿cómo, pues, se dice que todas tres Personas son 
eternas?


    Se dice que todas tres Personas son eternas porque el Padre 
desde todas la eternidad engendra al Hijo, y del Padre y del Hijo procede 

desde toda la eternidad el Espíritu Santo.

- ¿Por qué la tercera Persona de la Santísima Trinidad se llama
particularmente con el nombre de Espíritu Santo?


     La tercera Persona 
de la Santísima Trinidad se llama particularmente con el nombre de Espíritu 
Santo porque procede del Padre y del Hijo por vía de aspiración y de amor.



- ¿Qué obra se atribuye especialmente al espíritu Santo?


     Al 
Espíritu Santo se atribuye especialmente la santificación de las almas.



sábado, 14 de junio de 2014

ESCLAVOS DE MARÍA, TÍTULO DEL PERFECTO DEVOTO


     En su Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María, San Luis Grignion de Montfort enseña que "Antes del Bautismo pertenecíamos al demonio como esclavos suyos. El Bautismo nos ha convertido en verdaderos esclavos de Jesucristo".

     Así es, y si no, basta recordar el reclamo del Apóstol San Pablo "¿Acaso no sabéis que no os pertenecéis?" (1 Cor. 6, 19). Y San Luis añade: "Somos totalmente suyos, como sus miembros y esclavos, comprados con el precio infinito de toda su Sangre".

     Teniendo en cuenta esto, el incansable misionero, San Luis Grignión, explica la diferencia entre el servidor asalariado y el esclavo: "Por la esclavitud, en cambio, uno depende de otro enteramente, por toda la vida y debe servir al amo sin pretender salario ni recompensa alguna, como si fuera uno de sus animales sobre los que tiene derecho de vida y muerte".




     Por naturaleza, todos los seres son esclavos de Dios. Los demonios y los condenados también lo son por constreñimiento, y los justos y santos, por libre voluntad.

     Este tipo de esclavitud, enseña el Santo enamorado de la Virgen, es "la más perfecta y la más gloriosa para Dios, que escruta el corazón, nos lo pide para sí y se llama Dios del corazón o de la voluntad amorosa", porque por esta esclavitud el alma "opta por Dios y por su servicio, sin que importe todo lo demás, aunque no estuviese obligado a ello por naturaleza"

     Al final de su obra, San Luis aconseja algunas "prácticas interiores que tienen gran eficacia santificadora para aquellos a quienes el Espíritu Santo llama a una elevada perfección". Éstas consisten en hacer todas las acciones 

"por María, con María, en María y para María, 
a fin de obrar más perfectamente por Jesucristo, 
con Jesucristo, en Jesucristo y para Jesucristo"

   1º) Por María: "se trata de conformarse y dejarse conformar por Ella en el espíritu que la anima, que no es otro que el Espíritu Santo de Dios, fuente y principio de toda vida en Cristo".

   2º) Con María: "según nuestras limitadas capacidades". Ella es "el grandioso y único molde de Dios", en el que es necesario arrojarse "para hacer imágenes vivas de Jesucristo."

   3º) En María: "Es más bien un resultado al que se puede llegar, un fruto que se puede obtener ‘por su fidelidad… como una inmensa gracia’ por la puesta en práctica del ‘por’ y del ‘con’ María. Vivir en María, ¿no es experimentar la presencia amante de María?".

   4º) Para María: "no como fin último de nuestras acciones, que sólo puede ser Jesucristo, sino como fin próximo, intermediario y medio eficaz de llegar a Él."



Ad maiorem Dei gloriam et Beatae Maríae Monte Carmeli

viernes, 13 de junio de 2014

SAN ANTONIO DE PADUA, LUZ DE LA IGLESIA SANTA



          Nacido en Lisboa, ciudad principal de Lusitania, de padres cristianos e ilustres por su alcurnia, muchas e indudables señales dieron a entender, ya casi desde la aurora de su vida, que Dios todopoderoso había sembrado en su corazón abundantes semillas de inocencia y sabiduría. Era un adolescente cuando vistió el hábito humilde de los Canónigos Regulares de San Agustín, entre los cuales durante once años se esforzó, con la mayor diligencia, por enriquecer su alma con las virtudes religiosas y colmar su espíritu con los tesoros de las doctrinas celestiales. Elevado, después, a la dignidad sacerdotal por gracia divina, suspiraba por un modo de vida más perfecto, cuando los cinco compañeros Protomártires Franciscanos tiñeron con su sangre, en las santas misiones de Marruecos, los rojos amaneceres de la Orden Seráfica. Antonio, lleno de alegría por el triunfo tan glorioso de la fe cristiana, se inflamó de vivísimos deseos del martirio y se embarcó lleno de gozo rumbo a Marruecos, alcanzando felizmente las lejanas playas africanas.

          Poco después, afectado de una grave enfermedad, se vio forzado a reembarcar de vuelta a su patria. La fortísima tempestad, que embraveció el mar y sacudió la nave por uno y otro lado con la fuerza del viento y las olas desatadas, lo lanzó finalmente, por voluntad de Dios, a las costas de Italia. Allí era un desconocido para todos y él mismo a nadie conocía, por lo que pensó encaminar sus pasos a la ciudad de Asís, donde entonces se iban a reunir muchos frailes y maestros de su Orden. Llegado allí tuvo la dicha de conocer al Padre san Francisco, cuya dulce presencia le colmó el alma de tanta suavidad que lo enardeció con el soplo ardentísimo del espíritu seráfico.

          Al extenderse por todas partes la fama de la sabiduría celestial de Antonio y conocedor de ella el Seráfico Patriarca, quiso encomendarle el cargo de enseñar a los frailes, con aquellas palabras suavísimas que le escribió: «Fray Francisco a Fray Antonio, mi obispo: salud. Me agrada que enseñes sagrada teología a los frailes, con tal que, en su estudio, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla». Antonio cumplió fielmente el oficio de su magisterio, siendo constituido como el primer Lector de la Orden. Enseñó en la ciudad de Bolonia, que era entonces sede principal de estudios; después enseñó en Toulouse y, por último, en Montpellier, ambas ciudades famosísimas por sus estudios. Antonio enseñó a los frailes y cosechó frutos abundantes sin menoscabar el espíritu de oración, como el Seráfico Patriarca le había encomendado, antes bien el Santo de Padua instruyó a sus alumnos no sólo con el magisterio de la palabra sino también con el ejemplo de su vida santísima, cultivando y defendiendo el cándido lirio de la pureza.

          Dios le manifestó con frecuencia cuánto era estimado por el Cordero inmaculado, Jesucristo. Muchas veces, estando Antonio en su celda silenciosa dedicado a la oración, levantados dulcemente los ojos y el corazón al cielo, de repente se le aparecía el mismo Jesús, como niño pequeño, envuelto en una luz de radiantes fulgores, y echándose al cuello del joven franciscano le abrazaba y colmaba de tiernas caricias infantiles al Santo que, extasiado y convertido de hombre en ángel, «se apacentaba entre lirios» (Cant 2,16) en compañía de los ángeles y del Cordero.


          Como Antonio se sirvió, con frecuencia, de los textos y sentencias tomadas del Evangelio, con toda justicia y derecho merece ser llamado "Doctor evangélico". Efectivamente, de sus escritos no pocos Doctores, Teólogos y Predicadores de la palabra de Dios bebieron, como de una fuente perenne de agua viva, y ampliamente beben aún hoy, precisamente porque consideran a Antonio un maestro y le tienen por Doctor de la Santa Madre Iglesia. Los mismos Romanos Pontífices son los primeros que se han adelantado al pronunciar tal juicio y con su propio ejemplo. En efecto, Sixto IV en su Carta Apostólica Immensa, de 12 de marzo de 1472, escribe: «El Bienaventurado Antonio de Padua, como estrella en lo alto del firmamento, difundió el fulgor de su luz esplendidísima, pues él es quien ilustró, adornó y consolidó nuestra fe ortodoxa y la Iglesia católica con las extensísimas prerrogativas de sus méritos y virtudes, con su profunda sabiduría y doctrina de las cosas divinas, y su predicación fervorosísima». Igualmente, Sixto V, en su Carta Apostólica sellada con su sello de plomo el 14 de enero de 1586, escribió: «El bienaventurado Antonio de Lisboa fue un varón de eximia santidad..., e imbuido, además, de la sabiduría divina».

          Sobre todo en Italia se hizo famoso el vigor de sus tareas apostólicas, pues aquí llevó adelante tan abrumadoras fatigas. Pero también en muchas provincias de Francia, porque Antonio sin hacer distinción alguna de nación o linaje abarcaba a todos con su dedicación activa, a los portugueses, paisanos suyos, a los africanos, italianos, franceses, a cuantos percibía que estaban necesitados de la verdad católica. En cuanto a los herejes, Albigenses, Cátaros y Patarenos, que pululaban casi por todas partes e intentaban entonces apagar la luz de la verdadera fe en los corazones de los fieles creyentes, con tanto esfuerzo y éxito los combatió que mereció ser llamado "martillo de los herejes"».


          No podemos omitir aquí, por la magnitud de su peso y su importancia, el grandioso elogio que tributó al Santo de Padua el Papa Gregorio IX después de oír predicar a Antonio y comprobar su admirable comportamiento vital, llamándole "Arca del Testamento" y "Archivo de las Sagradas Escrituras". Es igualmente digno de ser recordado que en el mismo día 30 de mayo de 1232, en el que el taumaturgo paduano fue inscrito en el catálogo de los Santos, casi once meses después de su dichosa muerte, al final del solemne rito pontifical de su Canonización, el mismo Papa Gregorio entonó con su propia voz la antífona propia de los Doctores de la Iglesia: «¡O Doctor optime, Ecclesiae Sanctae lumen, beate Antoni, divinae legis amator, deprecare pro nobis Filium Dei!»(«¡Oh, Doctor excelente, luz de la Iglesia Santa, bienaventurado Antonio, amador de la ley divina, ruega por nosotros al Hijo de Dios!»).


Su Santidad Pío XII

Carta Apostólica del 16 de enero de 1946
EXULTA, LUSITANIA FELIX
por la que declara a San Antonio de Padua
Doctor de la Iglesia Universal






domingo, 8 de junio de 2014

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

EL DÍA DE PENTECOSTÉS
Reflexión tomada del Catecismo de San Pío X
Texto seleccionado por el Rvdo. Padre Héctor Lázaro Romero



¿Qué misterio honra la Iglesia en la Solemnidad de Pentecostés? 
     En la solemnidad de Pentecostés honra la Iglesia el misterio de la venida del Espíritu Santo.

¿Por qué la fiesta de la venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés? 
     La fiesta de la venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés, que quiere decir quincuagésimo día, porque la venida del Espíritu Santo acaeció a los cincuenta días de la Resurrección del Señor.

¿No era también Pentecostés una fiesta de la antigua ley? 
     Pentecostés era también una fiesta solemnísima entre los hebreos y era figura de la que celebran los cristianos.

¿A qué fin se instituyó el Pentecostés de los hebreos? 
     El Pentecostés de los hebreos se instituyó en memoria de la ley dada por Dios en el monte Sinaí entre truenos y relámpagos, escrita en dos tablas de piedra, cincuenta días después de la primera Pascua, a saber: después de ser librados del cautiverio del faraón.

¿De qué manera se ha cumplido en el Pentecostés de los cristianos lo que se figuraba en el de los hebreos? 
     Lo que se figuraba en el Pentecostés de los hebreos se ha cumplido en el de los cristianos, por cuanto el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y los otros discípulos de Jesucristo que estaban reunidos en un mismo lugar con la Santísima Virgen, e imprimió en sus corazones la nueva ley por medio de su divino amor.

¿Qué sucedió en la venida del Espíritu Santo? 
     En la venida del Espíritu Santo oyóse de repente un sonido del cielo, como de viento impetuoso, y aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de los allí congregados.




¿Qué efecto produjo en los Apóstoles la venida del Espíritu Santo? 
     El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, los llenó de sabiduría, fortaleza, caridad y de la abundancia de todos sus dones.

¿Qué hay que admirar en los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo? 
     Los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo, de ignorantes se trocaron en conocedores de los más profundos misterios y de las Sagradas Escrituras, de tímidos se hicieron esforzados para predicar la fe de Jesucristo, hablaron diversas lenguas y obraron grandes milagros.

¿Cuál fue el primer fruto de la predicación de los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo? 
     El primer fruto de la predicación de los Apóstoles, después de la venida del Espíritu Santo, fue la conversión de tres mil personas en el sermón que hizo San Pedro el día mismo de Pentecostés, la cual fue seguida de muchísimas otras.

¿Fue enviado el Espíritu Santo a solos los Apóstoles? 
     El Espíritu Santo no fue enviado a solos los Apóstoles, sino también a la Iglesia y a todos los fieles.

¿Qué obra el Espíritu Santo en la Iglesia? 
     El Espíritu Santo vivifica la Iglesia y con perpetua asistencia la gobierna, y de allí le nace la fuerza incontrastable que tiene en las persecuciones, la victoria sobre sus enemigos, la pureza de la doctrina y el espíritu de santidad que mora en ella, en medio de la corrupción del siglo.

¿Cuándo reciben los fieles el Espíritu Santo? 
     Los fieles reciben el Espíritu Santo en todos los sacramentos, especialmente en la Confirmación y en el Orden Sagrado.

¿Qué hemos de hacer en la Fiesta de Pentecostés? 
     En la fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: , adorar al Espíritu Santo; , pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; , acercarnos dignamente a los santos sacramentos; , dar gracias a nuestro Divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según sus promesas, rematando así todos los misterios y la gran obra del establecimiento de la Iglesia.

NOTA IMPORTANTE:

El Rvdo. Padre Héctor Lázaro Romero, ha tenido a bien aceptar nuestra petición
y celebrará ocasionalmente la Santa Misa
por las personas e intenciones de nuestros amigos y colaboradores.

Si alguien necesita oraciones especiales o bien desea aplicar la Santa Misa
por el alma de un difunto en particular, pueden contactarnos en nuestro email

traditio@hotmail.com

sábado, 7 de junio de 2014

PRÁCTICA DE LOS PRIMEROS SÁBADOS DE MES, SEGÚN LA PETICIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SOR LUCÍA DOS SANTOS


"Yo he venido a pedir 
la Consagración del mundo a Mi Inmaculado Corazón 
y la Comunión Reparadora 
en los Primeros Sábados de mes"

( Palabras de Nuestra Señora en Fátima )



   La Santa Madre Iglesia exhorta a los fieles que dediquen EL PRIMER SÁBADO DEL MES al Inmaculado Corazón de María, practicando algún ejercicio de piedad en desagravio de las blasfemias e injurias que se le infieren.

   Para estimularnos a ello, abre el TESORO DE LAS INDULGENCIAS en favor de quienes practiquen con devoción y cumplimiento la práctica piadosa de los CINCO PRIMEROS SÁBADOS DE MES.

   También la Santísima Virgen desea esta devoción; y para animarnos ha hecho la consoladora promesa de salvación en favor de cuantos el Primer Sábado de cinco meses consecutivos ofrezcan amorosa reparación a su Corazón Inmaculado, confesando, comulgando, rezando al menos un Rosario ( cinco Misterios ) y meditando los Misterios del mismo durante quince minutos.

   Fomenta esta forma de devoción al Corazón de María para progresar en tu vida cristiana y asegurar tu salvación.


Padrenuestro, Avemaría y Gloria, para ganar las indulgencias concedidas

Ahora reza piadosamente LAS TRES AVEMARÍAS 
en honra del Poder, Sabiduría y Misericordia del Purísimo Corazón de María, 
menospreciado por los hombres. 

Con fervor, recita hoy y siempre las siguiente jaculatoria:

Oh Dulce Corazón de María
sed la salvación mía.

          LA PRÁCTICA DE LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS DE MES, puedes practicarla por la mañana o por la tarde, durante la Santa Misa en la que recibes la Comunión. La meditación de los Misterios del Rosario se puede hacer mientras se van rezando sus decenas. Es suficiente la meditación de los mismos que se requiere para ganar las indulgencias del Rosario dominicano, con tal que juntamente con el rezo dure un cuarto de hora.

          Que tu piedad filial hacia el Corazón de la más tierna de las madres te estimule a consagrarle con fidelidad y amor quince minutos de fervorosa reparación por las ingratitudes con que los hombres corresponden a su amor. El Inmaculado Corazón de María te lo premiará con la gracia de una vida cristiana y de una santa muerte en la paz del Señor.

A.M.D.G. et B.M.V.M.C.

viernes, 6 de junio de 2014

EL SAGRADO CORAZÓN, EN LUGAR PREFERENTE DEL HOGAR



   Esta consoladora PROMESA de los PRIMEROS VIERNES DE MES, le fue revelada a Santa Margarita María de Alacoque después de recibir la Sagrada Comunión, mientras hacía la acción de gracias.

   Cuántas bendiciones nos regala el Señor en Su Santísima Eucaristía! Si sabemos recibirlo con dignidad, debidamente preparados, con conciencia y fe seguras que allí está Él, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinad,cualquier dolor o preocupación, quedarán eclipsados, porque todo un Dios, hecho alimento, ha bajado al Altar por manos del sacerdote, y en un arranque de Amor desmedido, se me da en sustento del alma.

    De esta bendita PROMESA, no solamente nos contentemos con aquella parte que nos asegura la asistencia del Divino Corazón en la hora de la muerte, pues ése es el colofón de otras muchas gracias que el Buen Jesús prometió que concedería a los que fuesen DEVOTOS y APÓSTOLES (propagadores) ; todavía más, fijémonos antes especialmente, en aquella otra divina promesa que Nuestro Señor nos asegura que BENDECIRÁ LAS CASAS DONDE LA IMAGEN DE SU DIVINO CORAZÓN SEA EXPUESTA Y VENERADA.

    ¿Qué excusa tendremos pues, para no ganar las bendiciones del Divino Corazón para con nuestros hogares, si tan solo debemos colocar EN LUGAR PREFERENTE  de la casa, una imagen del Sagrado Corazón?

    Si así no lo haces, considero triste que no hayas superado los respetos humanos, la vergüenza y lo "políticamente correcto". ¿Cómo le pedimos a Dios que nos ayude, que nos ampare, si en nuestra propia casa lo ocultamos a los ojos de las visitas, relegándolo a las habitaciones interiores...como escondiéndolo. 

    SÉ APÓSTOL, sé varón, que no te importen las críticas ni los comentarios burlones; coloca al Divino Corazón -una imagen más bien grande, o al menos un cuadro de tamaño respetable-  en lugar preferente de tu casa, donde TODOS lo vean.  ¿Qué mas da el color de las cortinas o el estilo del mobiliario? DIOS NO DESENTONA EN NINGUNA CASA. 

    A los que tengáis ya una imagen del Divino Corazón presidiendo vuestro hogar, os animo a que nos enviéis algunas fotos de muestra y si alguno lo desea, las usaremos para ilustrar algún próximo artículo relacionado con el culto al Sagrado Corazón de Jesús. Esto mismo vale igual, para aquellos que aún dudan y después de leer, se han decidido a dedicar en su hogar, el lugar MERECIDO para este Divino Corazón que tantas gracias ha derramado en nuestras almas...acaso,¿no es hora ya de que le reconozcas su Amor y le pagues también con algo de amor?





jueves, 5 de junio de 2014

CATECISMO DE LA MASONERÍA, por el Padre Enrique de Ossó ( VI )


SOBRE LOS CATÓLICOS 
QUE SE AFILIAN A LA MASONERÍA

En el canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 establece que: 

Los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, 
que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, 
incurren ipso facto en excomunión
simplemente reservada a la Sede Apostólica."


- ¿Se obliga a todos los adeptos a la Masonería a abjurar expresamente de la Fe Católica?

     No, porque esto sirve para los intentos masónicos:

1º) Porque éste es el camino de engañar a los sencillos e incautos fácilmente, y de atraer a muchos más.

2º) Porque abriendo los brazos a cualesquiera y de cualquier religión, consiguen persuadir de hecho el grande error de estos tiempos.

- ¿Cuál es el grande error de nuestros tiempos?

     El grande error de nuestros tiempos es el indeferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos; conducta muy a propósito para arruinar toda religión, singularmente la católica, que como única verdadera, no sin suma injuria puede igualarse a las demás.




- ¿Van más lejos los Naturalistas y Masones?

     Sí, porque lanzados arduamente por las sendas del error en las cosas de mayor momento, caen despeñados en lo profundo, sea por flaqueza humana, sea por justo juicio de Dios que castiga su soberbia.

- ¿Qué errores enormes admiten?

     Pierden en ellos su certeza y fijeza aun las verdades que se conocen por lumbre natural de la razón, como son la existencia de Dios, la espiritualidad e inmortalidad del alma humana, pues unos las afirman, otros las niegan, y otros las desfiguran completamente.

- Destruido y debilitado el principio fundamental de la existencia de Dios, ¿qué sigue?

     Síguese quedar vacilantes otras verdades conocidas por lumbre natural, por ejemplo, que todo existe por la libre Voluntad de Dios Creador; que Su Providencia rige al mundo; que las almas no mueren; que a esta vida ha de suceder otra sempiterna.

- Destruidos estos principios que son como la base del orden natural, ¿cuáles han de ser las costumbres públicas y privadas?

     Las más pésimas; porque faltan los principios y fuentes de toda honestidad y justicia, y suprimidos éstos, falta inmediatamente todo fundamento y defensa a la ciencia de lo justo y de lo injusto.

- ¿Cuáles son los principios de toda honestidad y justicia?

     Que hay un Dios Creador del mundo y su próvido Gobernador; una ley eterna que manda conservar el orden natural y veda el perturbarlo; un fin último del hombre mucho más excelso que todas las cosas humanas, y más allá de esta posada terrestre.


miércoles, 4 de junio de 2014

LA FE CATÓLICA: NADA SE LE PUEDE AÑADIR NI QUITAR

  

     Apenas elevado, por inescrutables designios de la Providencia divina, sin mérito alguno Nuestro, a ocupar la Cátedra del príncipe de los Apóstoles, Nos, considerando como dichas a nuestra persona aquellas mismas palabras que Nuestro Señor Jesucristo dijera a Pedro: "Apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos" dirigimos enseguida una mirada llena de la más encendida caridad al rebaño que se ha confiado a Nuestro cuidado: rebaño verdaderamente innumerable, como que, por una o por otra razón, abraza a todos los hombres. Porque todos, sin excepción, fueron librados de la esclavitud del pecado por Jesucristo, que derramó Su Sangre por la redención de los mismos, sin que haya uno siquiera que sea excluido de los beneficios de esta redención; por lo cual el Pastor Divino que tiene ya venturosamente recogida en el Redil de su Iglesia a una parte del género humano, asegura que Él atraerá amorosamente a la otra: "Aun otras ovejas tengo que no son de este redil, y es preciso que yo las traiga, y oirán mi voz".

     Queremos también que los católicos se abstengan de usar aquellos apelativos que recientemente se han introducido para distinguir unos católicos de otros, y que los eviten, no sólo como innovaciones profanas de palabras, que no están conformes con la verdad ni con la equidad, sino también porque de ahí se sigue grande perturbación y confusión entre los mismos.

     La fe católica es de tal índole y naturaleza, que nada se le puede añadir ni quitar: o se profesa por entero o se rechaza por entero: "Esta es la fe católica; y quien no la creyere firme y fielmente no podrá salvarse". No hay, pues, necesidad de añadir calificativos para significar la profesión católica; bástale a cada uno esta profesión: Cristiano es mi nombre, católico, mi apellido; procure tan sólo ser en efecto aquello que dice."

( Benedicto XV en su Encíclica Ad Beatíssimi, 1914 )


REY Y CENTRO DE LOS HOGARES CATÓLICOS


Pío XII, el Último Papa Católico,
recomendó que la devoción al Sagrado Corazón
estuviese siempre latente en nuestros hogares

     La devoción al Sacratísimo Corazón del Redentor del mundo, que en estos últimos tiempos se ha difundido tan admirablemente por toda la Iglesia en las más elevadas y varias manifestaciones, ha sido establecida y querida por el mismo Salvador divino, al solicitar y sugerir Él mismo los obsequios con los que deseaba que fuese honrado su Corazón adorable.
     Jesús determinó el fin de esta querida devoción, cuando en la más célebre de las apariciones a Santa Margarita María Alacoque prorrumpió en aquellas doloridas palabras: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y de tantos beneficios les ha colmado, que no ha rehusado nada hasta agotarse y consumarse por testimoniarles su amor: y en cambio no recibe de la mayor parte de ellos sino ingratitudes”.
     Amor y reparación: esto es lo que de modo especialísimo pide esta devoción; amor para corresponder al que tanto nos amó; reparación para resarcir los ultrajes inferidos a este amor infinito.
     Y para incitar a los hombres a que acojan estos deseos suyos, Jesús se dignó confirmarlos con las más largas promesas.
     Entre éstas hay algunas que dicen especial relación a las familias cristianas, y por tanto a los esposos, a los padres y a los hijos que mañana vendrán a alegrar vuestro hogar doméstico.

Yo traeré y conservaré la paz en sus familias.
Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón 
sea expuesta y honrada



     De estas promesas puede decirse que tiene su origen aquella manifestación de culto familiar que se llama la Consagración de las familias al Sagrado Corazón de Jesús, y que en esta circunstancia queremos recomendaros a vosotros, esposos cristianos, que acabáis de iniciar nuevas familias al pie del altar de Dios.
     Esta consagración significa una entrega completa al divino Corazón: es un reconocimiento de la soberanía de Nuestro Señor sobre la familia: expresa una confiada súplica para obtener sobre la propia casa sus bendiciones y el cumplimiento de sus promesas.
     Al consagrarse la familia al divino Corazón, protesta querer vivir de la vida misma de Jesucristo y hacer florecer las virtudes que Él enseñó y vivió. Él preside las reuniones, bendice las empresas, santifica los goces, alivia los afanes, conforta a los moribundos, infunde resignación a los que aquí quedan.”

Papa Pío XII, alocución a unos recién casados, 14 de junio de 1939