Mostrando entradas con la etiqueta Mons.Lefebvre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mons.Lefebvre. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de agosto de 2022

LA FE PURA E INMACULADA: LA INFALIBILIDAD PAPAL EN EL MAGISTERIO ORDINARIO


               Influidos por la ideología de Monseñor Marcel Lefebvre, muchos "Católicos" defienden heréticamente que el Papa, puede errar y seguir siendo Papa. La enseñanza Católica dice lo contrario, esto es: que si el Papa yerra es señal inequívoca de que no es el legítimo Papa porque la promesa fue hecha a San Pedro y a sus sucesores, por Nuestro Señor Jesucristo, de que las puertas del Infierno (las herejías, errores doctrinales, enseñanza equívoca) no prevalecerían, orando no por la Fe de todos, sino por la de San Pedro, sobre el cual constituyó Su Iglesia.

               Desgraciadamente, la neo herejía de Marcel Lefebvre continuada por sus acólitos, ha penetrado las mentes de muchos pseudo tradicionalistas y pseudo conservadores al punto de sufrir una verdadera intoxicación y ser incapaces de distinguir ahora la verdad que sus abuelos sabían de forma simple: el Papa es infalible cuando habla desde su oficio sobre Fe o costumbres, sea mediante el Magisterio Extraordinario -también llamado solemne- sea desde el Magisterio Ordinario, ora mediante una Bula, ora mediante una Carta Apostólica, ora mediante una Encíclica, o bien mediante un Motu Proprio o un simple radiomensaje. 

               La auténtica Enseñanza de la Iglesia no se limita a lo infaliblemente proclamado. Tampoco se pueden rechazar los decretos disciplinares del Papa con el pretexto que no han sido promulgados ex Cathedra.  




               Hay quienes por ignorancia o malicia afirman que el Magisterio de la Iglesia es infalible al definir el Dogma revelado por Dios; dicen que la Iglesia cumple este Magisterio sólo cuando por un juicio solemne, define un punto de la Fe o de la Moral, bien en las definiciones de los Concilios o en las definiciones papales. Estas declaraciones son, las dos, contrarias a la Verdad. 

               En primer lugar digamos que el Magisterio de la Iglesia es doble: el Extraordinario y el Ordinario. El primero es únicamente el que se ejerce por un juicio solemne dado al surgir dudas sobre la inteligencia de los Dogmas, o alternativamente, a causa de algún error pernicioso que amenazaba la pureza de la Fe o la Moral. 

               Pero el Magisterio Ordinario es el que se ejerce bajo la atenta mirada del Papa, por los Pastores sagrados repartidos por todo el mundo, ya sea por la palabra escrita o hablada tanto en los sermones y catecismos, o en el ejercicio del culto o en los Sagrados Ritos, como en la administración de los Sacramentos y en todas las demás prácticas y manifestaciones de la Iglesia. Estas dos clases de Magisterio se afirman expresamente en el Concilio Vaticano I: "Tenemos que creer con Fe Divina y Católica, todo lo que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia o por un Juicio Solemne o mediante la Enseñanza Ordinaria y Universal, propone para ser creído como revelado por Dios".

               En segundo lugar, la Infalibilidad del Magisterio Extraordinario y del Magisterio Ordinario se extiende no sólo a los Dogmas de lo que Dios ha revelado, sino también a las  deducciones lógicas de lo que en ellos se declara  y en general a todo lo que está conectado con ellos, a todo lo que es necesario para conservarlo intacto y protegerlo contra los ataques y trampas del error. Sin esto, Dios no habría tomado las medidas suficientes para garantizar que los Pastores (divinamente instituidos) pudieran proteger a los Fieles contra las fuentes envenenadas del error, no habría proporcionado los medios para garantizar con eficacia el Depósito de la Fe a ellos confiado.


Padre Mateo Liberatore, SI
 El Derecho Público de la Iglesia




jueves, 10 de septiembre de 2020

ORACIONES POR EL PADRE ANTHONY CEKADA





               Don Anthony Cekada, Sacerdote de Cristo, ordenado por Monseñor Marcel Lefebvre en 1975, optó por la postura sedevacantista en 1983; predicador infatigable, escritor, apologista, músico, esta tarde ha entrado en agonía, según informa Monseñor Dolan.

               Después de 43 años de Sacerdocio fecundo, el Padre Cekada ofrece ahora su particular sacrificio, su propio sacrificio, desde el altar de la cama. Que la Virgen Nuestra Santa Madre le acompañe a las puertas de la Vida Eterna. Rogamos una oración por el Padre Cekada a San José, Patrón de la Buena Muerte.




jueves, 26 de diciembre de 2019

"OBISPO" ESPAÑOL IMPIDE LA MISA DE SIEMPRE A LOS SACERDOTES DE LA FRATERNIDAD DE SAN PÍO X


               El sector que lidera la Fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre, hace aguas; después de tontear con la iglesia del Concilio Vaticano II, de suplicar y mendigar una aprobación, se topan con la triste realidad: su apostolado está condenado a ser reconocido en sus grupúsculos, porque en lo que a Diócesis se refiere, no los quieren. Prueba de ello es la carta que el "Arzobispo" de Zaragoza ha dirigido al Superior de la Fraternidad de San Pío X en España. Ojo al dato, que el obispo modernista ni tan siquiera le felicita por Navidad...




               Los que queremos seguir siendo Católicos nos abstenemos de tener trato alguno con "clérigos" de la falsa iglesia; preferimos permanecer en las catacumbas antes que participar del juego de algunos "tradicionalistas" acomplejados, que venden la Integridad de la Doctrina Cristiana por una aprobación de la Roma Apóstata.

               "Pues tal es la naturaleza de la Fe, que nada es más imposible que creer esto y dejar de creer aquello... Si hay, pues, un punto que ha sido revelado evidentemente por Dios y nos negamos a creerlo, no creemos en nada de la Fe Divina.” (Papa León XIII, "Satis cognitum", 29 de Junio de 1896)



domingo, 8 de julio de 2012

ROMA NO PAGA TRAIDORES ( II )


LA SINRAZÓN DE UN OBISPO

   Cuando uno no tiene razón a la hora de actuar en una situación particular, no faltan amigos que por estima u aprecio, nos advierten del error que cometemos; en tal tesitura, el sentido común hace que la persona errada, descubra que anda por mal camino y que es mejor atender a los argumentos de aquellos que nos quieren y desean nuestro bien.

   Sin embargo, nunca faltarán personajes obstinados en el error, que pese a la insistencia de aquéllos buenos colegas, no se conforman en continuar su fallida vía, sino que además tratan de justificar lo injustificable, aún pisando y despreciando las buenas palabras que intentan llevarles a la verdad. Precisamente eso es lo que viene ocurriendo con el penoso caso del acercamiento de Mons. Bernard Fellay con la Roma Modernista. 

   Y es que desde que se empeñó en conseguir la "regularización canónica", su modus operandi ha sido cuanto menos patético, semejante al de un elefante en una cacharrería. Así, ha obviado la súplica de sus tres hermanos en el episcopado, que le rogaban considerase su intención de ponerse bajo la autoridad del Papa Ratzinger... incluso ha prohibido la asistencia de uno de ellos, Mons. Willianson, al Capítulo General de la Fraternidad de San Pío X. 

   A los sacerdotes que han levantado la voz en contra del infame acuerdo entre Roma y la Fraternidad, se les ha amenazado con la expulsión y con retirarles el sustento económico. Mientras que a los fieles (que son los que mantienen con sus generosos donativos la Obra de Mons. Lefebvre, que ahora preside Fellay) se les ha llamado a la "prudencia, a rezar y esperar", o lo que es lo mismo, a no entrometerse en los negocios del Superior con Roma.

LOS ARGUMENTOS DE FELLAY: LA AMENAZA Y EL CASTIGO

   Desde su sinrazón, a Mons. Fellay sólo le queda la amenaza, amedrentar a quienes no sigan su "providencial" papel en la Historia de la Iglesia. Si para ello es necesario no mover un dedo para la rehabilitación de Mons.Lefebvre -quien lo consagró obispo, jugándose el tipo- no lo moverá; si tiene que señalar culpable de la división interna de la Fraternidad a Mons. Willianson, lo hará; y si tiene que tapar las bocas de los sacerdotes y fieles que no comulguen con su suicidas ideas, los callará a base de suspensiones y de negarles los sacramentos.

   En estos últimos días -como ha hecho desde el inicio del "acercamiento"-  Fellay ha jugado al despiste diciendo que no firmará la unión con Roma; lo siento de veras, pero un servidor ya no confía en la palabra de este indigno hijo de Mons. Lefebvre. Creo que es una táctica más para hacer creer que conseguirá mayores prerrogativas de la Roma Modernista el día que estampe su firma en el documento de adhesión.

   Que Fellay siga su camino, él y quienes inocentemente, creen que tendrán un lugar privilegiado en una Roma "que ha perdido la Fe", tal y como nos advirtiera Nuestra Señora en Sus Apariciones de La Salette.

INCÓGNITAS

   ¿Acaso piensa Fellay, que la Roma que "excomulgó" a Mons. Lefebvre le va a abrir los brazos de par en par, sin pedir nada a cambio?

   ¿Piensa este Obispo, que será aceptado por herejes mitrados, que consienten y hasta fomentan la sacrílega comunión en la mano, que además son opuestos en su mayoría a la Misa de Siempre y tienen como "Beato" a un "Pontífice", que besó el Corám y promovió los encuentros "ecuménicos" de Asís, entre otras "prendas de Fe y amor" a la Tradición?.

   ¿Aceptarán los obispos conciliares, que los que antaño criticaban a la Iglesia del Vaticano II, abran capillas, prioratos y seminarios en sus diócesis?, ¿les dejarán atender a sus fieles sin ninguna limitación?.

   La lista de preguntas, podría ser más extensa, sin duda. Ahora, como desde que empezó este lamentable Via Crucis, por encima de cualquier otra incógnita, simplemente me planteo si Monseñor Fellay es tonto o malo. Ahí queda.


TOMO LA NOTICIA DEL BLOG AMIGO
 RADIO CRISTIANDAD


   Como se sabe públicamente, el Reverendo Padre Ernesto Cardozo estuvo en la ciudad de Chihuahua.
   Allí celebró una Misa a la que asistieron muchos fieles, aunque los sacerdotes les habían advertido que no lo hicieran.
   -Por órdenes del Padre Trejo una de las fieles del priorato de Chihuahua fue expulsada de la Fraternidad por haber recibido al Padre Cardozo en su casa.
   -A un grupo de fieles que solamente acudieron a Misa oficiada por el padre Cardozo LES FUE NEGADA LA ABSOLUCION EN LA CONFESION porque no confesaron la asistencia a esa Misa como pecado mortal. Se les dijo que mientras no se confesaran de ese “pecado” no se les daría la absolución y menos la Comunión. Se les dijo que el Código canónico contempla este castigo.
   - Los demás fieles que también asistieron a Misa ya no se quisieron confesar, pues sabían de las condiciones de la absolución.
   -Todos estos fieles (aproximadamente unos 50) decidieron DEJAR LA FRATERNIDAD. Entre ellos están los que todos los domingos cooperan con las flores, acólitos, etc. etc.
   -Fue una GRAN PARTE DE LOS FIELES DE CHIHUAHUA QUE HAN DEJADO LA FRATERNIDAD.
   Se sabe también que el organista de la Capilla de Guadalajara fue también expulsado de la Fraternidad. Lo inculparon de un escrito que al parecer ni siquiera hizo él.
*  *  *  *  *

jueves, 19 de abril de 2012

"YA NO SUFREN LA SANA DOCTRINA", Mons.Lefebvre, 30 Junio de 1988

   
   En estos días en que muchos andamos alborotados por la presunta adhesión de la Fraternidad de San Pío X a la Roma Modernista, sería más que recomendable recordar las palabras de aquél Santo Obispo, el día que pisoteó su honra humana y se ganó la "excomunión" del Vaticano corrompido.

Del Mandato Apostólico, que se leyó en la ceremonia de las Consagraciones Episcopales del 30 de junio de 1988:

"Este Mandato lo hemos recibido de la Iglesia Romana que sigue siendo fiel a la Santa Tradición recibida de los Apóstoles. Esta Santa Tradición es el depósito de la Fe, que la Iglesia nos manda transmitir fielmente a todos los hombres para la salvación de sus almas.


Desde el Concilio Vaticano II hasta hoy, las autoridades de la Iglesia Romana están animadas por el espíritu modernista; han obrado en contra de la Santa Tradición; “ya no sufren la sana doctrina; (…) apartan los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas”como dice San Pablo en su segunda epístola a Timoteo (4, 3-5). Por esto juzgamos que todas las penas y censuras que da la autoridad no tienen ningún valor.
En cuanto a mí, que “ya estoy a punto de ser ofrecido en sacrificio, siendo ya inminente el momento de mi partida”, estoy oyendo el llamamiento de las almas que me piden que les den el pan de vida, que es Cristo.


 Esa multitud me da compasión. Me resulta, pues, una obligación grave transmitir la gracia de mi episcopado a estos queridos sacerdotes aquí presentes para que ellos, a su vez, puedan conferir la gracia sacerdotal a muchos otros santos clérigos, formados según las Santas tradiciones de la Iglesia católica.


Por este Mandato de la Santa Iglesia Romana siempre fiel, elegimos para el episcopado enla Santa Iglesia Romana a los sacerdotes que están aquí presentes, como auxiliares de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X."


* * * * *

jueves, 12 de abril de 2012

MONS. LEFEBVRE Y LA SANTA MISA ( III )

    Es el sacerdote el que ha recibido el encargo, de Dios Nuestro Señor, de continuar el Sacrificio y de ninguna manera los fieles. Cierto es que los fieles se han de unir al Sacrificio, unirse de todo corazón, con toda su alma, a la Víctima, que está sobre el altar, como debe hacerlo también el sacerdote. Pero los fieles no pueden ofrecer, en manera alguna, el Santo Sacrificio, "in persona Christi", como el sacerdote.


   El sacerdote está configurado al Sacerdocio de Cristo, está marcado para siempre, para la eternidad. "Tu est sacerdos in aeternum"... Sólo él puede ofrecer verdaderamente el Sacrificio de la Misa, el Sacrificio de la Cruz. Y, por consiguiente, sólo él puede pronunciar las palabras de la Consagración.


   No es normal que los seglares se coloquen alrededor del altar y que pronuncien todas las palabras de la Misa, junto con el sacerdote. Porque ellos no son sacerdotes en el sentido propio en que lo es el sacerdote consagrado. Tampoco podemos considerar como cosa normal el haber suprimido toda señal de respeto a la Real Presencia. A fuerza de no ver ningún respeto hacia la Sagrada Eucaristía, acaba por no creerse en la Presencia Real. Y ¿quién se atreverá a llegar, por tal camino, a cosa parecida, después de meditar la divina Palabra, según la cual "al nombre de Jesús, dóblese toda rodilla, en el Cielo, en la tierra y en los infiernos"? Si al solo nombre hay que arrodillarse ¿vamos a permanecer de pie, cuando está presente en realidad, en la Sagrada Eucaristía?


   Al lugar donde se ofrece un sacrificio, se le llama altar. Por ello, no se puede aceptar, como sustitutivo del altar, una mesa corriente, destinada a las comidas, que, según recordaba San Pablo, se hallan en los comedores de las casas, para comer y beber. El altar ha de ser pieza que no se traslade y donde se ofrece y se derrama la sangre. En el momento en que el altar se convierte en mesa de comedor, ha dejado de ser altar.

domingo, 25 de marzo de 2012

ANIVERSARIO DE MONS. MARCEL LEFEBVRE

   Hoy se cumple el XXI Aniversario de la muerte de Su Excelencia Monseñor Marcel Lefebvre, Obispo valiente que se enfrentó a la herejía modernista, ensalzada en el Concilio Vaticano II y cuyos mortíferos frutos aún hoy sufrimos.


   A pesar de no pertenecer formalmente a la Fraternidad que fundó Monseñor Lefebvre, jamás he ocultado mi admiración -y por qué no decirlo- y hasta mi devoción por este santo varón que nada antepuso a la Verdadera Fe Católica: no le importaron las injurias, ni las calumnias, ni tan siquiera perdió la paz interior cuando lanzaron contra él la injusta e inválida excomunión.


   Estoy convencido de la santidad de Monseñor Lefebvre y de cierto que el tiempo y la Historia, lo pondrán en el lugar que realmente se merece. Mientras tanto, aquellos que de veras lo amamos, no tenemos resquicio de duda: Monseñor goza de la Visión Beatífica, y allí, junto al Trono de la Misericordia, intercede por todos sus hijos, para que sigamos su ejemplo, que no es otro que hacer -seguir haciendo- lo que Nuestro Señor nos enseñó por medio de la Santa Iglesia Católica.


BREVE SEMBLANZA DE MONSEÑOR LEFEBVRE



   Monseñor Marcel-François Lefebvre nace el 29 de noviembre de 1905, en Tourcoing, poblado ubicado en el norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica. Es el tercero de ocho hermanos, del matrimonio de René, fabricante textil, y Gabrielle, ambos muy piadosos. Los cinco primeros hijos entraron en religión, René y Marcel, con los padres espiritanos, Jeanne, en las religiosas reparadoras, Bernadette, futura fundadora de la hermanas de la Hermandad San Pío X y Christiane con el Carmelo reformado. Además en la familia se cuenta su primo Joseph-Charles Lefèbvre, cardenal obispo de Bourges.




   Cursó estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Tourcoing. Ya desde pequeño lo visitó la cruz pues junto a su familia les tocó padecer la invasión alemana de su ciudad durante la Primera Guerra Mundial. Su padre debió huir en 1915 por ayudar a los prisioneros ingleses y franceses a pasar las líneas, por lo que la familia sufrió mucho su ausencia agravada con la escasez de bienes básicos.
Cuando se despertó su vocación, realizó sus estudios de filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma; ahí destacó entre sus compañeros por sus cualidades como estudiante destacado y por su talante enérgico y decidido, junto a su profunda piedad, espíritu misionero y amor a la Iglesia. 



SACERDOTE Y MISIONERO


   Ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1929 por Monseñor Liénart, arzobispo de Lille. Habiendo madurado en él la idea misionera y siguiendo el paso de su hermano, se unió a la Congregación del Espíritu Santo. Tras su noviciado hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1932 fue enviado a África, más concretamente a Gabón, donde se desempeñó como misionero en diversos lugares, con una labor impresionante y con gran entrega por la difusión de la fe. En 1939 regresó a Burdeos desde Gabón. Durante el trayecto se declaró la Segunda Guerra Mundial. 


   Al poco de desembarcar fue movilizado y enviado como soldado a África. Apenas pudo despedirse de su padre, a quien no volvería a ver. René Lefebvre moriría heroicamente, tras ser arrestado en abril de 1942 por los nazis, por entregar información a Londres, ayudando así a muchos prisioneros de guerra, sería martirizado por el régimen nazi en el campo de concentración de Sonnenburg.


OBISPO, ARZOBISPO Y DELEGADO APOSTÓLICO


   Fue elevado a la dignidad episcopal por el Papa Pío XII y ordenado por el mismo Obispo que lo ordenó sacerdote, Monseñor Achille Liènart, el 18 de setiembre de 1947. Su lema episcopal es un resumen de cómo han entendido el cristianismo los santos y a la vez como lo han transmitido: “Et nos credidimus Caritati” (Y nosotros hemos creído en el Amor). 


   El Papa Pío XII lo nombró Obispo de Dakar (1948-1962), elevándolo posteriormente al rango de Arzobispo, y designándolo también Legado Apostólico (Representante del Santo Padre para toda el África francófona). En este cargo desempeñó una hermosa labor misionera en África, entregando el don de la fe a los más necesitados, labor que le valió el sincero cariño de la gente y el reconocimiento de muchos de hermanos en el episcopado mundial. 




   A la muerte de Pío XII, le destinaron sólo como Arzobispo de Dakar dejando el puesto de Legado Apostólico. Siguiendo el santo deseo que impulsara Pío XII de la promoción del clero nativo, Monseñor Lefebvre dejó la cátedra de Dakar a su discípulo Hyacinthe Thiandoum y decide volver a su patria, pero este paso le traería incomprensión y sufrimiento, pues los obispos franceses, de fuerte corte progresista, que querían reformas en la Iglesia y estaban imbuidos del espíritu del modernismo, estaban un tanto recelosos de la llegada del Arzobispo misionero, fuerte defensor de la fe tradicional, por lo que exigieron a Juan XXIII que Monseñor Lefebvre no podía pertenecer a la Asamblea de los cardenales y arzobispos franceses (germen de la futura Conferencia de obispos de Francia); Juan XXIII, quiso darle una diócesis en Francia, pero las presiones de los obispos y cardenales franceses lo obligaron a darle una pequeña diócesis, Tulle, en vez de un arzobispado aunque reconociéndole su dignidad de Arzobispo.


EN EL CONCILIO VATICANO II


   En calidad de Superior General de los Padres Espiritanos, fue llamado por Juan XXIII para formar parte de la Comisión Central Preparatoria del Concilio Vaticano II. Durante el Concilio, fundó junto a Monseñor Dom Antonio de Castro-Mayer, Obispo de Campos (Brasil), Monseñor Geraldo Proença Sigaud, Obispo de Diamantina (Brasil) y Monseñor Carli, Obispo de Segni (Italia) el Cœtus Internationalis Patrum, al que adhirieron 450 obispos, con el objeto de defender en el aula conciliar la doctrina y disciplina tradicional de la Iglesia. Esto le valió la oposición y enemistad con los obispos franceses y germanos.


FUNDADOR DE LA FRATERNIDAD DE SAN PÍO X


   Después de renunciar a su cargo de Superior General de su congregación en 1968 y a iniciativa de un grupo de seminaristas descontentos con la orientación que habían tomado los seminarios a los que concurrían, en particular, el Seminario Francés de Roma, a cargo de los Padres Espiritanos, fundó en 1971 en Friburgo (Suiza), con la autorización del Obispo del lugar, Mons. François Charrière, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. La casa de formación que primero funcionó en la Rue de la Vignettaz fue posteriormente trasladada a Écône (cantón del Vales, Suiza), donde la congregación hasta hoy tiene su principal instituto de formación sacerdotal. 


Seminario de la Fraternidad de San Pío X, Êcone, Suiza


   Debido a la creciente concurrencia de jóvenes deseosos de recibir una formación tradicional en el sacerdocio, rápidamente se granjeó la enemistad del episcopado francés, que llamaba al Seminario de Écône «seminario salvaje». 


   La loable labor de formar sacerdotes según la fe tradicional, le traería persecuciones de diversos sectores del episcopado mundial y desde Roma misma. Vencido el término de cinco años, durante el cual la existencia de la congregación es puesta a prueba de acuerdo con las normas canónicas, el sucesor de Mons. Charrière en la sede de Friburgo, Mons. Pierre Mamie, tras recibir una solicitud de Roma, no renovó el permiso para que la misma subsistiera, acto que posteriormente fue refrendado por una comisión de tres cardenales nombrada por Pablo VI. 


   En ese estado, Mons. Lefebvre interpuso un recurso suspensivo ante el Tribunal de la Signatura Apostólica, pero su presidente, el cardenal Dino Staffa, se negó a darle trámite respondiendo -según parece- a un pedido del Cardenal Jean Marie Villot, entonces Secretario de Estado de Pablo VI. Dado que el recurso suspensivo de supresión estaba pendiente, Mons. Lefebvre consideró que, a falta de pronunciamiento sobre un recurso suspensivo, la medida de suprimir su congregación quedaba pendiente de resolución, y por lo tanto, su congregación continuaría existiendo hasta tanto la Santa Sede no se expidiese sobre el fondo del asunto.


EL ESTADO DE NECESIDAD TRAS EL CVII


   Con ese razonamiento, no secundó el pedido que se le hiciera de cerrar el seminario y dispersar a los seminaristas, a los cuales prosiguió formando hasta las puertas del sacerdocio. En 1976 recibió una tan injusta como ilegítima monición canónica para que no procediera a la ordenación de la primera tanda de jóvenes formados en Écône, ante lo cual, debido al estado de necesidad reinante en la Iglesia, tuvo que desoír; esto sirvió a sus perseguidores de excusa para hacer recaer sobre él la suspensión a divinis el 22 de julio de 1976. No obstante Monseñor Lefebvre continuó su labor apostólica y de formación, difundiendo y defendiendo la fe y la liturgia tradicional de la Iglesia. 


   Eran tiempos en que muchos sacerdotes se extraviaban en doctrinas heréticas e intentaban conciliar el cristianismo con ideologías intrínsecamente opuestas a él; así nació la teología de la liberación y movimientos como Cristianos por el Socialismo. Monseñor Lefebvre siguió predicando la Fe Católica de siempre; así, el 29 de agosto de 1976, en la celebración de la Misa, advertía: "no se puede dialogar con los masones o con los comunistas, no se dialoga con el diablo!" 


   En esta misma época el clero y los religiosos en general, se secularizaban y relajaban sus costumbres, lo que daría a píe a una gran pérdida de vocaciones en el mundo y escándalos en el clero, algunos de los cuales recién se han ido sabiendo en estos años. En el mundo los seminarios se vaciaban o simplemente se cerraban; por esto, los obispos progresistas veían con malos ojos que el Seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no obstante las persecuciones y calumnias, tuviera cada vez más vocaciones y mantuviera su ritmo de evangelización. Por esto mismo se redoblarían las persecuciones y las calumnias, acusándolos de integristas, infieles al Papa y de oponerse a los cambios necesarios para el mundo de hoy.


EL ENCUENTRO DE ASÍS


   Los diversos episcopados y congregaciones en el mundo, seguían de tumbo en tumbo, con innovaciones litúrgicas y teológicas, pérdida de fieles y secularización de sus instituciones y disciplinas. En Roma se llamó aún más al error y escándalo de los fieles; en 1986, se celebró una reunión ecuménica, en Asís, en donde el Papa se reunió a hacer oración por la paz con líderes de otras religiones (algunos ni siquiera monoteístas), con esto muchos fieles cayeron (hasta hoy) en el error que todas las religiones tienen el mismo dios y el mismo valor salvífico; error que incluye además una afrenta a la Santísima Trinidad, único Dios verdadero, pues se le pone al mismo nivel de dioses tan falsos como inexistentes; lo mismo se aplica a la fe católica, la Verdadera Fe, puesta al mismo nivel que el error de cismáticos y herejes, e incluso de religiones falsas y otras ni siquiera monoteístas o con una idea trascendente de la divinidad. 




   Este "Encuentro de Asís" provocó una molestia en los fieles tradicionalistas y muchos de ellos presentaron sus reparos; Monseñor Lefebvre se opuso a este encuentro, denunciando la confusión y escándalo que despertaría en los fieles sencillos, lo que le alejó más de los Obispos en el mundo y le granjeó una mayor antipatía desde Roma en general y del Papa Wojtyla en particular.


   No obstante su espíritu siempre se mantuvo fuerte, Monseñor ve como sus fuerzas físicas decaen y su tiempo en este mundo se acababa, por lo que se le acaba el tiempo para nombrar un sucesor en el episcopado que garantice la continuación de su obra de sostén de la Tradición Católica. Tras una serie de reuniones con autoridades romanas, durante cuyo transcurso se le aseguró que el Papa Juan Pablo II no se oponía, en principio, a darle un sucesor, se bosquejó un proyecto de acuerdo.


LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES


   Pero tan pronto como estampó su firma en el documento, el entonces cardenal Ratzinger le envió un subalterno para solicitar de él una carta pidiendo perdón al Papa por lo que había hecho. Ante esta inconcebible petición, que desconocía el acuerdo y llamaba a Monseñor Lefebvre a renegar de su obra a favor de la Tradición, se negó a hacerlo, en el entendimiento que no se puede ni debe pedir perdón por «hacer lo que debe hacerse.» Lefebvre se desdice del acuerdo y poco después, remitiéndose a aquella seguridad que se le había dado de que el Papa no se oponía a darle un sucesor, decide consagrar cuatro obispos escogidos de entre miembros de su congregación: los padres Bernard Fellay (suizo), Alfonso de Galarreta (hispano-argentino) , Richard Williamson (inglés, converso del anglicanismo) y Bernard Tissier de Mallerais (francés).


LA "EXCOMUNIÓN"


   El Vaticano le negó el permiso que ya antes había dado para la ordenación, pero monseñor Lefebvre viéndose anciano, con la muerte cercana y ante el estado de necesidad en la Iglesia, decide realizar la consagración episcopal a estos cuatro sacerdotes. Amparados en un punto del nuevo código que prohíbe las consagraciones episcopales sin mandato pontificio (CIC 1382), el papa Juan Pablo II excomulga a Monseñor Lefebvre, al obispo coconsagrante y a los ordenados y presentando el acto como cismático.




   Desde ahí el progresismo y el neoconservadurismo de la Iglesia acusaban a Monseñor Lefebvre y a sus seguidores de cismáticos, afirmando que estaban fuera de la Iglesia. No obstante esto, no existía ningún fundamento teológico para hablar de cisma (lo que requiere una intención formal) y el mismo Vaticano aclaró en varias ocasiones que en este caso no se podía hablar de cisma, si no sólo de situación canónica irregular, y que la Fraternidad está dentro de la Iglesia.


LA FIDELIDAD A LA ROMA DE SIEMPRE


   La posición de Monseñor Lefebvre y de la Fraternidad San Pío X ha sido siempre de obediencia y sujeción al Romano Pontífice en todo lo que es magisterio infalible, aunque resisten las orientaciones pastorales que se han realizado después del Concilio Pastoral Vaticano II, cosa que por sí misma no constituye negación de ningún dogma de fe. El problema entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X es, por tanto, de materia disciplinar, no dogmática.


   Lo esencial en la controversia entre Mons. Lefebvre y el Vaticano son esencialmente cuatro novedades teológicas introducidas por el Concilio Vaticano II y el magisterio posterior: La protestantización del nuevo ritual de la Misa (de hecho el Papa Pablo VI le pidió a pastores protestantes que participaran en su elaboración), el ecumenismo y la libertad religiosa (que desdicen la afirmación de la fe católica como única verdadera) y la colegialidad (que contradice el Primado Petrino definido en el Concilio Vaticano I). 


   El 24 de enero de 2009, 18 años después de la muerte del Arzobispo, cuando el papa Benedicto XVI levantó las "excomuniones", además de haber declarado un par de años antes que la Misa Tradicional nunca había abolida y que prohibir su celebración (práctica habitual en todas partes) era ilícito. 


   Con todo, Monseñor Lefebvre acertó plenamente con las consagraciones, pues asegurarse un sucesor era vital para la permanencia de la Tradición en la Iglesia, pues al Arzobispo misionero le quedaban pocos años de vida.


LA HORA DE PARTIR AL CIELO


   Tras una larga vida, llena de fecundidad apostólica y persecuciones por el anuncio de la verdad, Monseñor Marcel Lefebvre dejó este mundo, el día en que se celebraba la Encarnación del Verbo, y además en plena Semana Santa, el 25 de marzo de 1991, ambas fechas son significativas de lo que fue la vida de Monseñor, configurado con el ministerio de Cristo en la predicación de la verdad y en la aceptación de la Cruz.




   Su muerte tuvo lugar en la ciudad de Martigny, Suiza. Sus restos se encuentran en el Seminario de Écône, con un significativo epitafio tomado de San Pablo, que él mismo pidió se escribiese en su tumba: “Tradidi quod et accepi” (he transmitido lo que recibí).

* * * * *

ESTAMPA CON ORACIÓN, PARA LA DEVOCIÓN PRIVADA

Esta estampa está preparada para ser imprimida; se puede doblar y plastificar.

* * *

miércoles, 6 de julio de 2011

CARTA A LOS CATÓLICOS PERPLEJOS ( IV)


  

¿TENEMOS QUE CONDENAR AL CONCILIO DE TRENTO?

   Lutero apartó de la Iglesia a pueblos enteros, trastornó a Europa, espiritual y políticamente, al reducir a ruinas la jerarquía católica, el sacerdocio católico, al inventar una falsa doctrina de la salvación, una falsa doctrina de los sacramentos. Su rebelión contra la Iglesia será el modelo que habrán de seguir todos los futuros revolucionarios que desencadenen el desorden en Europa y en el mundo. Después de quinientos años es imposible, como algunos quisieran, hacer de Lutero un profeta o un doctor de la Iglesia, puesto que no es un santo.

 
   Ahora bien, si me pongo leer la “Documentation catholique” o las revistas diocesanas, encuentro escrito lo siguiente por la pluma de la comisión mixta católico-luterana, oficialmente reconocida por el Vaticano, entre las ideas del Concilio Vaticano II, en las que se puede ver una admisión de los requerimientos de Lutero, se encuentran por ejemplo:
 

La Documentation catholique, 3 de julio de 1983, N° 1085, págs. 696-697. 12:


1. la descripción de la Iglesia como 'Pueblo de Dios'  (idea clara del nuevo derecho
canónico, idea democrática y no ya jerárquica);

2. el acento puesto sobre el sacerdocio de todos los bautizados;

3. el compromiso en favor del derecho de la persona a la libertad en materia de religión.

4. Otras exigencias que Lutero había formulado en su tiempo pueden considerarse satisfechas en la teología y en la práctica de la Iglesia actual: el uso de la lengua vulgar en la liturgia, la posibilidad de la comunión en las dos especies y la renovación de la teología y de la celebración de la Eucaristía."   ¡Qué gran reconocimiento! ¡Satisfacer las exigencias de Lutero que se mostró el enemigo resuelto de la Misa y del Papa! ¡Admitir las demandas del blasfemo que decía-. "Afirmo que todos los lupanares, los homicidios, los robos, los adulterios son menos malos que esta abominable misa"! De tan monstruosa rehabilitación sólo se puede llegar a una conclusión: o bien hay que condenar al Concilio Vaticano II que la autorizó o bien hay que condenar al Concilio de Trento y a todos los papas que desde el siglo XVI declararon que el protestantismo era herético y cismático.

martes, 5 de julio de 2011

CARTA A LOS CATÓLICOS PERPLEJOS ( III )

  Tomemos un ejemplo: la Iglesia enseñaba —y el conjunto de los fieles así lo creía— que la religión católica era la única religión verdadera. En efecto, fue fundada por el propio Dios, en tanto que las otras religiones son obra de los hombres. En consecuencia, el cristiano debe evitar toda relación con las religiones falsas y, por otra parte, hacer todo cuanto pueda para convertir a sus adeptos a la religión de Cristo.

  ¿Continúa siendo siempre verdadero esto? Por supuesto. La verdad no puede cambiar, pues de otra manera nunca habría sido la verdad. Ningún hecho nuevo, ningún descubrimiento teológico o científico —en la medida en que puedan existir descubrimientos teológicos-- hará que la religión católica deje de ser el único camino de salvación.

   Pero ocurre que el propio Papa asiste a ceremonias religiosas, de esas falsas religiones, ora y predica en los templos de sectas heréticas. La televisión difunde por el mundo entero las imágenes de esos contactos que causan estupor. Los fieles lógicamente no comprenden nada.


viernes, 1 de julio de 2011

CARTA A LOS CATÓLICOS PERPLEJOS ( II )



   "Esta perplejidad se advierte en todo momento en las conversaciones, en los escritos, en los periódicos, en las emisiones radiales o televisadas, en el comportamiento de los católicos-, en quienes se traduce en una disminución considerable de la práctica piadosa, como lo atestiguan las estadísticas, en una pérdida de devoción por la misa y los sacramentos, en un relajamiento general de las costumbres.

   En consecuencia, uno se ve obligado a preguntarse por la causa que determinó semejante estado de cosas. A todo efecto corresponde una causa. ¿Se trata de la fe de los hombres que disminuyó por un eclipse de la generosidad del alma, del apetito de goces, de la atracción de los placeres de la vida y de "las múltiples distracciones que ofrece el mundo moderno?

   Ésas no son las verdaderas razones que, de un modo u otro, siempre existieron; la rápida caída de la práctica religiosa se debe más bien al espíritu nuevo que se introdujo en la Iglesia y que suscitó sospechas sobre todo un pasado de vida eclesiástica, de enseñanza y de principios de vida. Antes, todo se fundaba en la fe inmutable de la Iglesia transmitida por catecismos que eran reconocidos por todos los episcopados.

   La fe se sustentaba en certezas; al quebrantarse éstas se ha sembrado la perplejidad."