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sábado, 18 de julio de 2026

80º ANIVERSARIO DE SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE

  


               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.

               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.

                Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle: 

        "Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo".

               A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como Esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

               El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; Consolata era fiel en sus diferentes labores, como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

               Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló Su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

               Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

Jesús, María, os amo, salvad almas



               En esa simple fórmula se condensaban los tres amores de todo Cristiano: Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

                El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

               Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

Consolata, di a las almas que prefiero 
un Acto de Amor a cualquier otro don 
que puedan ofrecerme; tengo sed de amor

(16 de Diciembre de 1935)

               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último Acto de Amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada".

              El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.




viernes, 17 de abril de 2026

LA FÓRMULA CORRECTA Y ORIGINAL DEL "ACTO DE AMOR"



                    ALGUIEN ME INSISTE en que la fórmula correcta es “Jesús, María, os amo, salvad A las almas”…

                    Explico: la oración original fue dictada en italiano a Sor Consolata Betrone como: "Gesù, Maria, vi amo, salvate anime".

                    En italiano, "salvate anime" no lleva artículo. Al traducirlo al español, se mantuvo la estructura directa "salvad almas" para preservar la fuerza y la brevedad de la jaculatoria original.

                    Aunque el mensaje es el mismo, el uso del artículo cambia ligeramente el enfoque. “Salvad almas": tiene un sentido universal e infinito. No se refiere a un grupo específico, sino al concepto de la salvación en su totalidad. Suena como una súplica por la esencia misma de la humanidad.

                    "Salvad a las almas": gramaticalmente es más común en el habla cotidiana (el uso de la preposición "a" para objetos directos de persona). Sin embargo, al añadir "las", parece delimitar o concretar el grupo, perdiendo un poco esa fuerza de "clamor universal".



domingo, 5 de octubre de 2025

CONSEJOS ESPIRITUALES DE SOR CONSOLATA BETRONE ( II )


                    La Obra de las pequeñísimas tiene por fin mantener viva en el mundo y desarrollar el Caminito que enseñó Santa Teresita del Niño Jesús: hacer todo con amor y por amor, repitiendo el Acto de Amor. En Julio de 1936 nació la "Obra de las Pequeñísimas", anunciada el 17 de Agosto de 1934. La Virgen María es su Patrona porque la Obra fue inspirada a Sor Consolata Betrone durante la Novena de la Natividad de Nuestra Señora. Podemos asegurar que María Santísima fue la primera y más perfecta pequeñísima, ya que Su vida entera fue real y efectivamente un Acto incesante de Amor y de Caridad en la aceptación continua de la Divina Voluntad.



CARTA DE SOR CONSOLATA BETRONE
A LAS PEQUEÑÍSIMAS 


                    Querida Pequeñísima:

                    En el trabajo, si te es posible, ten delante de ti escrito sobre una imagen o tarjetita: “Jesús, María os amo, salvad almas”. Te servirá de llamada. Entre los obstáculos para dar a Jesús el incesante Acto de Amor virginal, Jesús mismo enseña a combatir tres: pensamientos inútiles, intereses, habladurías inútiles. 

                    Pensamientos, preocupaciones, todo llega a ser inútil, desde el momento que Jesús promete a su Pequeñísima que Él pensará en todo, hasta en lo mínimo. Habladurías inútiles: si al hablar no nos obliga el deber, la Caridad, la conveniencia, es tiempo desperdiciado, que roba al amor. Intereses, curiosidades, etc.,todo lo que separa al espíritu de la única cosa a la cual estás obligada: amar a Jesús incesantemente y con amor virginal. 

                    Necesitas convencerte que para realizar el deseo divino: “No debes perder un Acto de Amor y un acto de caridad desde una Comunión a la otra”, el trabajo de tu alma, sostenida por la gracia, será largo y requerirá no poco tiempo, esfuerzo generoso y constancia y sobre todo nunca desanimarse. 

                    En cada infidelidad más o menos voluntaria, renueva tu propósito de amor virginal y vuelve a empezar. Si esta infidelidad te hace sufrir, ofrécela a Jesús... ¡qué acto de amor!. Verás y comprobarás con cuánta ternura Jesús te levantará después de una caída, una infidelidad; cómo se apresurará a ponerte en pie, para que tú puedas continuar tu canto de amor. 

                    Lo que más te ayudará a dar a Jesús el Acto incesante de Amor será el renovar el propósito en cada hora y en segundo lugar, el examen particular sobre eso. Recuerda que, el examen particular sobre el Acto incesante de Amor, señalará como falta solo el tiempo desperdiciado en habladurías inútiles o en el seguimiento de fantasías, pensamientos inútiles, etc. Arrepiéntete y continúa tranquilamente amando. Pero el propósito al cual debes consagrar todas tus energías será siempre sobre el Acto incesante de Amor. Pero no temas, Jesús te ayudará. Él ha dicho: “Ámame y serás feliz, cuanto más Me amares, más feliz serás”... Ánimo, Jesús y María te ayudarán. No temas nunca, confía y cree en Su Amor por ti. 



viernes, 26 de septiembre de 2025

CONSEJOS ESPIRITUALES DE SOR CONSOLATA BETRONE ( I )


                    "Esta tarde, abracé en mi pensamiento a las Pequeñísimas de todos los siglos y las consagré por adelantado al Corazón de Jesús. Dado que la primera de estas almas se consagró hoy, primer Viernes de Septiembre, en la Novena de la Natividad de María, el 8 de Septiembre los abrazaré a todas, consagrándolas a la Niña María. Y las Pequeñísimas amarán tanto a Nuestra Señora porque el Acto incesante que ofrecen a Jesús es también para María Santísima. Jesús, María, os amo, salvad almas". (Sor Consolata Betrone, 4 de Septiembre de 1936)

                    La "Obra de las Pequeñísimas" tiene por fin mantener viva en el mundo y desarrollar el Caminito de la Infancia Espiritual que enseñó Santa Teresita del Niño Jesús y que aceptó continuar Sor Consolata Betrone: hacer todo con amor y por amor, repitiendo el Acto de Amor. Podemos asegurar que María Santísima fue la primera y más perfecta "Pequeñísima", ya que Su vida entera fue real y efectivamente un Acto incesante de Amor y de Caridad en la aceptación continua de la Divina Voluntad.



CARTA DE SOR CONSOLATA BETRONE
A LAS PEQUEÑÍSIMAS 


                    Querida Pequeñísima: 

                    En la noche, cuando vayas a descansar, ruega a tu buen Ángel Custodio que mientras tú duermas, esté él amando a Jesús en tu lugar y que te despierte a la mañana siguiente inspirándote el Acto de Amor. Si tú eres fiel para rezar así cada noche, él será fiel cada mañana para despertarte con un ¡Jesús, María os amo, salvad almas!. Comienza así tu jornada, prosigue amando hasta tu encuentro con Jesús Eucaristía. Eso no quiere decir que tú debas dejar tu oración. No, continúa también con tus acostumbradas prácticas de Piedad, pero no agregues ninguna otra; deja que tu Acto de Amor absorba cada parte del tiempo libre y, si Jesús te lo inspira, también alguna de tus plegarias vocales. 

                    En la Santa Comunión confía, abandona en Jesús a ti misma, tus preocupaciones, tus proyectos, deseos, tus penas y no pienses más; porque toda la vida de una Pequeñísima se basa sobre la promesa divina: “Tú piensa sólo en amarme, Yo pensaré en ti y en todas tus cosas hasta en los más mínimos detalles”. (Copia estas palabras en el reverso de una imagen del Sagrado Corazón, para tenerlas siempre presentes; eso te ayudará mucho para liberar tu espíritu de todas las preocupaciones y experimentarás cómo Jesús es fiel para mantener esta promesa). 

                    Después de haber abandonado todo a Jesús en la Santa Comunión, renueva tu promesa del incesante Acto de Amor, del “sí” a todo lo que Él te pedirá a lo largo del día y el propósito de verlo, hablarle y servirle con amor en todas las criaturas con las cuales te encontrarás. 

                    Pon de una vez para siempre la intención de que cada Acto tuyo de Amor suba al Cielo como súplica para que te obtenga la fidelidad de continuarlo ininterrumpidamente hasta la siguiente Comunión y sea como una reparación por cada una de tus infidelidades. 

                    Dejarás la iglesia comenzando tu Acto de Amor que continuarás por el camino a casa y en la realización de cada uno de tus deberes. Fíjate que Jesús ha prometido que, cuando tú escribas, ores, medites o hables por necesidad o Caridad, el Acto de Amor continúa igualmente... 



viernes, 18 de julio de 2025

DI A LAS ALMAS QUE PREFIERO UN ACTO DE AMOR; Sor María Consolata Betrone

 

               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.

               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.



               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle: "Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo"

               A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como Esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

               El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; Consolata era fiel en sus diferentes labores, como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

               Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló Su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

               Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

Jesús, María, os amo, salvad almas

               En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo Cristiano: Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

                El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

               Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

Consolata, di a las almas que prefiero 
un Acto de Amor a cualquier otro don 
que puedan ofrecerme; tengo sed de amor

(16 de Diciembre de 1935)

               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.




               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada".

              El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.




lunes, 9 de junio de 2025

LAS ROSAS DE SANTA TERESITA: ALMAS VÍCTIMAS, HIJAS ESPIRITUALES DE LA SANTA CARMELITA DE LISIEUX. SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE



                    El Camino de Infancia Espiritual no es una novedad en cuanto a la doctrina, no inventada por los hombres. Es Doctrina de Evangelio. Santa Teresita tuvo el mérito de haber comprendido con cierta intuición este punto particular de las enseñanzas del Divino Maestro y de haberlo aplicado al complejo de la vida espiritual, enseñando al mundo su práctica con el ejemplo. ¿Cómo poder decir el número de almas ganadas a Dios por la Santa carmelita de Lisieux?, ¿o que se han santificado siguiendo su Caminito de Amor?. 

                    Una de estas almas fue Sor María Consolata Betrone: la Historia de un Alma fue la lectura que la conquistó cuando siendo jovencita, estaba toda deseosa de darse a Dios, pero incierta aún sobre el camino que iba a recorrer. En efecto, en sus apuntes autobiográficos Sor María Consolata escribió: “Un Lunes del Verano de 1924, una amiga, Gina Richetto, me suplica que le guarde un libro, que más tarde pasaría a recogerlo. Lo abro... es la “Historia de un Alma”. Después de cenar, subo al entresuelo que da al despacho, y allí a la luz del farol del camino comienzo y sigo leyendo la vida de Santa Teresita. Al recorrer aquellas páginas, me embarga una conmoción nueva. Comprendo que soy precisamente esa alma débil que el Señor ha encontrado: “Si por un imposible el Señor encontrase un alma más débil que la mía, etc... “ pero lo que me atrae irresistiblemente es la invitación a las almas pequeñas, es el vivir de amor, es aquel Jesús, a quien querría amar tanto, amarle como nadie jamás le ha amado. Experimenté entonces en mi alma algo suavemente fuerte. Ocultando en las manos mi rostro, escucho la divina llamada, que se deja sentir en el corazón, urgente y apremiante... 

                    Era la voz de la gracia que mientras estimulaba a Sor María Consolata a superar todo obstáculo en lo concerniente a la vocación religiosa, mostraba en su alma el camino que debía recorrer: el Caminito del Amor. Que no se trata aquí de una mera impresión pasajera, sino de una profunda acción de la gracia, lo verá ella más tarde explícitamente confirmado por el mismo Jesús que le dirá (27 de Noviembre de 1935): Escribió Santa Teresita: “¿Por qué no me has dado, oh Jesús, referir a todas las almas pequeñas tu condescendencia inefable?. Siento que si, por un imposible, encontrases una más débil que la mía, te complacerías en colmarla de favores aún mayores, con tal que ella se abandonase confiadamente a Tu Infinita Misericordia”. Pues he encontrado esta alma debilísima que se ha abandonado con plena confianza a Mi Infinita Misericordia: eres tú, Consolata, y por ti obraré maravillas que superarán tus inmensos deseos

                    Sor María Consolata es, pues, gloria de Santa Teresita, conquistada por ella para el Caminito de Amor; elegida por Dios para confirmar esta doctrina y revestirla de una forma concreta, en ayuda de las almas que no son llamadas al acto del puro amor contemplativo.



martes, 18 de febrero de 2025

PISOTEAREMOS TODO OBSTÁCULO Y AMAREMOS SIEMPRE

 


               ...Jesús realizaba la preanunciada consagración; pero todo se desenvolvía en lo íntimo de Sor Consolata, sin nada de extraordinario por fuera. Y le decía Jesús : «Hoy te consagro víctima de amor. No te hiero con un dardo, pero te inflamo silenciosamente y, aún cuando quisieses interrumpir tu Acto de Amor, ya no podrías. El tiempo que te queda para vivir, desde hoy hasta el último momento, nosotros lo reuniremos en este incesante Acto de Amor. Cree, en él Me das todo. Sí, Consolata, despreciaremos, pisotearemos todo obstáculo y amaremos siempre, incesantemente, hasta el último suspiro... Sí, Yo salgo responsable de todo ello»

               La responsabilidad que Jesús se tomó de la continuidad de amor en Sor Consolata -conviene volver a recordarlo-, no significa una posesión pacífica de parte del alma. Esto nunca ocurrirá; sin embargo, investida de la llama consagratoria de amor, se sentirá en adelante más fuerte en el holocausto de amor.



lunes, 13 de enero de 2025

SIN INTERRUMPIR JAMÁS ESTE ACTO DE AMOR. Meditaciones de Sor María Consolata Betrone

 


               ...a través de esta silenciosa pero incesante inmolación de amor, Sor Consolata realizó su estado de Víctima de Amor. La oferta de sí misma en calidad de Víctima, Sor Consolata la hizo, según la divina petición, el día de su Profesión Solemne (8 de Abril 1934), pero la Consagración oficial como Víctima por parte de Jesús no se efectuó hasta el Primer Viernes de Diciembre de 1935. ¿Cómo tuvo lugar esto?, ¿cuáles serían los deberes de esta nueva Víctima consagrada?. Helos aquí: Jesús la confirmó solemnemente en la continuidad de Amor y ella le dió su consentimiento.

               La noche anterior al Primer Viernes, durante la Hora Santa, preparándose Sor Consolata al nuevo Acto de Consagración, Jesús le decía: "Consolata, la sed de Amor de Jesús, Su súplica de reparación por tus Hermanos ¿no te dice todo?. Sí, Yo te lo he dado todo a ti. Ahora tú dame todo a Mí: todo tu amor, todas las palpitaciones de tu corazón en el incesante Acto de Amor. No quiero más, porque únicamente en este incesante Acto de Amor me das todo, todo, por ti y por tus Hermanos. He aquí donde quiero que Me demuestres tu fidelidad y generosidad: con la renuncia completa de cada pensamiento, de cada palabra, para no interrumpir jamás tu Acto de Amor: siempre amar, aceptando todas las consecuencias, sin interrumpirlo jamás. Lo sé, eso consume dulcemente, mata a Mi Consolata, he aquí la Víctima del Amor".



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               Y en contestación a la natural perplejidad de la víctima, siempre temerosa de no corresponder plenamente a los divinos designios, sintiendo siempre las pequeñas involuntarias infidelidades de amor, El añadía con divina ternura:

               "No, Consolata, no; Mi Omnipotencia es grande y en lo que te pide, te concede juntamente la gracia de podérmelo dar. ¿Quieres Mi bendición que franquee tu voluntad, que te haga tenaz para en fin perseverar en el Acto de Amor sin interrumpir jamás este Acto de Amor con un pensamiento o una palabra?. Pues bien, sí te bendigo y no lo interrumpirás jamás: he aquí Mi don para ti del Primer Viernes de Diciembre".



lunes, 4 de noviembre de 2024

EL TIEMPO CONSAGRADO EN UN ACTO DE AMOR CONTINUO. Meditaciones de Sor María Consolata Betrone

 


               El alma que se ha consagrado al amor a través del incesante Acto de Amor, debe por lo tanto ejercitarse, sin escrúpulos, pero con generosidad y firmeza, en este silencio externo e interno, teniendo siempre presente la preciosidad de un Acto de Amor y como dirigidas a sí estas palabras de Jesús a Sor Consolata: "Consolata, el tiempo que te queda para vivir Yo lo he consagrado todo en un Acto de Amor. Si tú interrumpes ese Amor para seguir un pensamiento, para pronunciar una frase no estrictamente necesaria, haces un hurto al Amor". (13 de Septiembre de 1935)

              Una tan perfecta continuidad viene a colocar al alma en un estado de continua inmolación. Jesús no se lo ocultaba a Sor Consolata: "Consolata, Jesús tomó la Cruz sobre Sus espaldas y se dirigió al Calvario. ¿Sabes cuál es tu Cruz? No perder un Acto de Amor. Este será de hoy en adelante tu único programa. No que el Acto de Amor sea una Cruz, sino no perder uno, en cualquier condición en que te encuentres, esto es Cruz; pero te ayuda a llevar todas las demás cruces.

               Te doy la Cruz: no perder un "Jesús, María, os amo; salvad almas", pero te doy también la gracia de llevar esta Cruz, fielmente hasta el último suspiro…" (15 de Noviembre de 1935)



jueves, 18 de julio de 2024

LXXVIII Aniversario de Sor María Consolata Betrone

 

               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.

               Su Confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.




               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle: "Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo"

               A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como Esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

               El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; Consolata era fiel en sus diferentes labores, como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

               Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló Su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

               Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

Jesús, María, os amo, salvad almas

               En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo Cristiano: Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

                El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

               Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

Consolata, di a las almas que prefiero 
un Acto de Amor a cualquier otro don 
que puedan ofrecerme; tengo sed de amor

(16 de Diciembre de 1935)

               El 24 de Septiembre de 1945 Sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.



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               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada".

              El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.



viernes, 10 de diciembre de 2021

SI ESTÁS EN MÍ Y SOMOS UNO


               Sor María Consolata Betrone fue una mística italiana, nacida a principios del siglo XX y que abrazó muy pronto la vida religiosa como Clarisa Capuchina, en la ciudad de Turín. Fue bendecida con diferentes dones místicos, entre otros con manifestaciones celestiales donde Nuestro Señor le pedía que hiciera de su vida un Acto continuo de Amor; en cuanto le fuera posible y tuviera la mente disponible y no ocupada en otras cosas buenas, Jesús le insistía en que repitiera la fórmula del Acto de Amor que Él mismo había enseñado a Sor María Consolata: Jesús, María, os amo, salvad almas




               A través del Acto de Amor, Sor María Consolata se afianzó en el camino del amor y de la sencillez que había aprendido de Santa Teresita del Niño Jesús; cuando, siendo joven y viviendo en su casa leyó por primera vez la "Historia de un alma", quedó tan impresionada que quiso imitarla y hacer de su vida un caminito sencillo, lleno de amor.

              Siguiendo las indicaciones de su Director, el Padre Lorenzo Sales, Sor Consolata escribió un diario personal donde recogió con detalle las revelaciones con las que el Señor iluminaba su alma.  Tarea que Sor María Consolata comenzó a mediados de los años 30 y que solo interrumpiría con la grave enfermedad; de aquellas secretas confidencias entre Jesús y su alma víctima, quiero destacar unas pocas frases...

                "Jesús me revela los sufrimientos íntimos de Su Corazón provocados por la infidelidad de las almas consagradas a Él..." 

               "Mira, Consolata, Santidad significa olvido de sí mismo en todo, en los pensamientos, en los deseos, en las palabras... ¡Permíteme hacerlo todo! Yo haré todo, pero tú debes, en todo momento, darme lo que te pido, ¡con mucho amor!"

               "Si estás en Mí y somos uno entonces darás mucho fruto y te harás fuerte, porque desaparecerás como una gota de agua en el océano; Mi silencio pasará a ti, y Mi humildad, Mi pureza, Mi Caridad, Mi Dulzura, Mi Paciencia, Mi sed de sufrimiento y Mi celo por las almas que quiero salvar a toda costa." 

               "Dime, ¿qué oración más hermosa quieres ofrecerme?... ¡Jesús, María, te amo! ¡Salvad almas, ¡Amor y almas! ¿Qué oración más hermosa podrías desear?" 

               "Jesús, María, os amo, salvad almas, abarca todo, las Almas del Purgatorio y las Almas de la Iglesia Militante; el alma inocente y el alma culpable; el moribundo, el ateo, etc… No pierdas el tiempo; recuerda que todo Acto de Amor es un alma. De todos los regalos, el mejor regalo que me puedes ofrecer es un día lleno de Amor. Deseo un Jesús María, os amo, salvad almas, ininterrumpido, desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas por la noche..."


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domingo, 18 de julio de 2021

75 ANIVERSARIO DE SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE


               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.

               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.




               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle: "Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo"

               A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como Esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

               El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; Consolata era fiel en sus diferentes labores, como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

               Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló Su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

               Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

Jesús, María, os amo, salvad almas

               En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo Cristiano: Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

                El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

               Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

Consolata, di a las almas que prefiero 
un Acto de Amor a cualquier otro don 
que puedan ofrecerme; tengo sed de amor

(16 de Diciembre de 1935)

               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.



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               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada".

              El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.



miércoles, 17 de julio de 2019

EL ACTO DE AMOR... "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"





               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.


               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.

               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle:

"Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo"

                     A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

                El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; fue fiel en sus diferentes labores como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

                Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

                Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

   Jesús, María, 
os amo, Salvad Almas

En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo cristiano:
 Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas
 por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

          El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

          Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de Amor 
a cualquier otro don que puedan ofrecerme; 
tengo sed de amor"

(16 de Diciembre de 1935)





               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada". 

               El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.



martes, 25 de septiembre de 2018

EL ACTO DE AMOR A JESÚS Y A MARÍA




               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.


               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.

               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle:


"Sólo te pido esto: un acto de amor continuo"

                     A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

                El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; fue fiel en sus diferentes labores como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

                Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

                Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

   Jesús, María, Os amo, Salvad Almas

En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo cristiano:
 Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas
 por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre.

          El Sagrado Corazón le reveló además:


Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas


 (22 de Agosto de 1934)

          Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:


"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de Amor 
a cualquier otro don que puedan ofrecerme; 
tengo sed de amor"


(16 de Diciembre de 1935)
         





               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. La Madre Abadesa le probó la fiebre: ¡ casi 39° ! En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma:"Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada". 

               El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, Maria, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.




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