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domingo, 26 de abril de 2026

MARÍA NUESTRA SEÑORA y MADRE, Madre del Buen Consejo


"Míos son el consejo y la justicia, 
mía la prudencia, mía la fuerza"


Libro de los Proverbios, cap. 8, vers. 14


                    Dios, que desea la salvación del hombre y que, por Su infinita Bondad, le provee los medios necesarios para alcanzar su fin último, nos ha provisto, en medio de las perplejidades de la vida, de un medio seguro para resolver nuestras dudas, al impartirnos el don del Consejo.

                    Por este don nos sentimos impulsados ​​a acudir al Espíritu Santo, a obtener de Él luz en nuestras ansiedades y un conocimiento claro de lo que debemos hacer para agradar a Dios y salvar nuestras almas. El Espíritu Santo, como un padre tierno, escucha el clamor de nuestro corazón y, en Su infinita generosidad, envía un rayo de Luz celestial para iluminar nuestra alma, disipar su oscuridad, mostrarle el camino que debe seguir y llenarla de seguridad y paz. Entonces nuestra alma puede clamar con el salmista: «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?. El Señor es el protector de mi vida; ¿de quién tendré miedo?». ¡Qué precioso es este don del consejo!. Pidámoselo a Dios con toda humildad y perseverancia.

                    Después de Jesús, María es esa criatura privilegiada que poseía en grado superlativo el don del Consejo. Su Alma, en efecto, siempre estuvo volcada hacia Dios, a cuyas inspiraciones respondía con prontitud. En Ella, mucho más que en ningún otro Santo, se cumplen plenamente las siguientes palabras: «Que el consejo te guarde y la prudencia te conserve». Y esta prontitud con la que María se volvía a Dios en todo y percibía las luces que Él le enviaba, preservó Su Alma santa en perfecta paz. Esta paz la acompañó siempre e impartió a cada una de Sus acciones un resplandor celestial.

                    Sin embargo, fue en dos circunstancias de su vida en particular donde María demostró poseer el don sobrenatural del consejo en un grado superior.

                    La primera fue en el momento de Su Presentación en el Templo. Entonces comprendió claramente lo grato que sería para Dios que se consagrara a Él mediante un voto de virginidad perpetua; y no esperó a tener más edad para cumplir este voto, demostrando así cómo Sus acciones estaban eminentemente caracterizadas por el don de Consejo que animaba cada una de ellas.

                    Nuevamente, en el momento de la Anunciación, este don resplandeció en María con un esplendor aún mayor. Aclamada por el Ángel como «llena de gracia» y exhortada por él a dar Su consentimiento para la realización de la Encarnación, la Santísima Virgen preguntó al Mensajero celestial acerca de las disposiciones de la Voluntad Divina respecto a ella; y al conocerlas, se ofreció sin reservas como humilde Sierva del Señor.

                    Oh Mujer sin igual, concédeme que, como Tú, pueda recurrir frecuentemente a las luces del Espíritu Santo, para que pueda conocer y cumplir en todas las cosas la Santa Voluntad de Dios, y para que en Ella encuentre la paz perfecta.

                    Así como quien recurre al consejo sabio se encamina hacia la seguridad, también quien descuida buscar consejo se expone a su propia ruina. El castigo que Dios suele infligir a los individuos y pueblos que, deliberadamente, pisotean Su Ley y violan Su Justicia, consiste en retirarles la guía del Espíritu Santo y dejarlos a merced de sus propias inclinaciones perversas: «Los dejo ir según los deseos de su corazón».

                    La consecuencia natural de la pérdida del don del Consejo es una temeridad obstinada, a la que vemos sucumbir en los impíos: esta insensatez suele ser precursora de la ruina y la muerte. El hombre carnal, que solo desea los bienes de este mundo y los placeres de los sentidos, se ve impulsado por un instinto ciego a buscar disfrutes; sin embargo, tarde o temprano, estas mismas cosas lo arrastran como un torbellino y perece miserablemente.

                    ¡Cuidado, alma mía, de despreciar la Luz del Espíritu Santo!. Recurre más bien al Autor de todo bien, diciendo con fe y humildad, como el Profeta: «Escucharé lo que el Señor me diga, porque Él anunciará la paz a su pueblo».

                    San Luis María Grignion de Montfort, llamado así por el castillo donde nació, manifestó desde temprana edad una gran devoción a la Santísima Virgen. Siendo aún niño, solía llamar a María con el dulce nombre de Madre y se alegraba al oír hablar de Sus virtudes y dignidad. Además, a veces le gustaba apartarse de sus compañeros para rezar el Rosario y cantar alabanzas a esta gloriosa Reina; y otras veces invitaba a otros a unirse a él en este piadoso acto.

                    Esta devoción se hizo más ferviente con el paso de los años, tanto que, al envejecer, sintió crecer en su interior un amor aún mayor por la Madre de Dios y de los hombres. Al ser ordenado Sacerdote, se entregó por completo a la obra de salvar almas, especialmente mediante las misiones, en las que nunca dejó de invocar la poderosa intercesión de María. Esta Reina celestial, como una madre amorosa, se dignó bendecir su labor con abundantes frutos, a pesar de las feroces persecuciones que sufrió.

                    En efecto, a María recurría en todas sus tribulaciones. A Ella consagraba todos sus trabajos y sufrimientos. Cada día, al terminar su labor, se postraba ante Su Altar como para obtener de Ella consuelo y alivio.

                    Tan ardiente era su deseo de incorporar a los Fieles al servicio de la Reina del Cielo, que, entre otros esfuerzos por propagar la devoción a Ella, pensó en establecer en todas partes la Cofradía del Santísimo Rosario.

                    Además, fundó una Congregación: los Misioneros de la Compañía de María, quienes se consagraron continuamente a esta santa obra. Fue principalmente gracias a esta singular devoción a la Madre de Dios que logró convertir a numerosos pecadores, santificar muchas almas y preservar al pueblo cristiano de la herejía del jansenismo, que se había infiltrado por doquier.

                    El nombre de San Luis María Grignion permanecerá siempre querido por los devotos de María gracias a un libro lleno de sabiduría celestial que escribió sobre la verdadera devoción a la Santísima Virgen. En este libro, el Apóstol de la Reina del Cielo enseña cómo consagrarnos por completo a Ella, poniendo en Sus manos todo lo que tenemos y todo lo que hacemos, para que sea nuestra Mediadora ante Su Hijo.


Extraído de "La más bella flor del Paraíso" 
escrito por el Cardenal Alexis-Henri-Marie Lépicier, 
de la Orden de los Siervos de María


sábado, 28 de mayo de 2022

ME ARROJO EN VUESTRO CORAZÓN. Último Sábado del Mes de María

 




               La gracia perfecciona a la naturaleza, y la gloria, a la gracia. Es cierto, por tanto, que Nuestro Señor es todavía en el Cielo Hijo de María, como lo fue en la tierra, y, por consiguiente, conserva para con Ella la sumisión y obediencia del mejor de todos los hijos para con la mejor de todas las madres. No veamos, sin embargo, en esta dependencia ningún desdoro o imperfección en Jesucristo. 

               María es infinitamente inferior a Su Hijo, que es Dios. Y por ello no le manda, como haría una madre a su hijo aquí abajo, que es inferior a ella. María, toda transformada en Dios por la gracia y la gloria –que transforma en Él a todos los Santos–, no pide, quiere, ni hace nada que sea contrario a la eterna e inmutable Voluntad de Dios. 

               Por tanto, cuando leemos en San Bernardo, San Buenaventura, San Bernardino y otros que en el Cielo y en la tierra todo –inclusive el mismo Dios– está sometido a la Santísima Virgen, quieren decir que la Autoridad que Dios le confiere es tan grande que parece como si tuviera el mismo Poder que Dios, y que sus plegarias y súplicas son tan poderosas ante Dios, que valen como mandatos ante la Divina Majestad. La cual no desoye jamás las súplicas de Su querida Madre, porque son siempre humildes y conformes con la Voluntad Divina. 

               Si Moisés, con la fuerza de su plegaria, contuvo la Cólera divina contra los israelitas en forma tan eficaz que el Señor, Altísimo e infinitamente Misericordioso, no pudiendo resistirle, le pidió que le dejase encolerizarse y castigar a ese pueblo rebelde (Ver Libro del Éxodo, cap. 32, vers. 10), ¿qué debemos pensar –con mayor razón– de los ruegos de la humilde María, la digna Madre de Dios, que son más poderosos delante de Su Majestad que las súplicas e intercesiones de todos los Ángeles y Santos del Cielo y de la tierra?  


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 27




sábado, 23 de abril de 2022

"LOS SAGRADOS NOMBRES DE JESÚS Y DE MARÍA EN EL CORAZÓN"

 



               Pero, ¿qué serán estos servidores, Esclavos e Hijos de María? Serán fuego encendido (Sal. 104, 4; Heb. 1,7), ministros del Señor que prenderán por todas partes el fuego del Amor Divino. Serán flechas agudas en la mano poderosa de María para atravesar a sus enemigos: como saetas en manos de un guerrero (Sal. 127, 4).

               Serán hijos de Leví, bien purificados por el fuego de grandes tribulaciones y muy unidos a Dios. Llevarán en el corazón el oro del amor, el incienso de la oración en el espíritu, y en el cuerpo, la mirra de la mortificación. Serán en todas partes el buen olor de Jesucristo (ver II Cor. 2, 15-16) para los pobres y sencillos; pero para los grandes, los ricos y mundanos orgullosos serán olor de muerte. 

               Serán nubes tronantes y volantes (ver Is. 60,8), en el espacio, al menor soplo del Espíritu Santo. Sin apegarse a nada, ni asustarse, ni inquietarse por nada, derramarán la lluvia de la Palabra de Dios y de la Vida Eterna, tronarán contra el pecado, descargarán golpes contra el demonio y sus secuaces, y con la espada de dos filos de la Palabra de Dios (Heb. 4,12; Ef. 6,17) traspasarán a todos aquellos a quienes sean enviados de parte del Altísimo. 

               Serán los Apóstoles auténticos de los Últimos Tiempos a quienes el Señor de los Ejércitos dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar maravillas y ganar gloriosos despojos sobre sus enemigos. Dormirán sin oro ni plata y –lo que más cuenta– sin preocupaciones en medio de los demás Sacerdotes, Eclesiásticos y Clérigos (Sal 68,14).

               Tendrán, sin embargo, las alas plateadas de la paloma, para volar con la pura intención de la Gloria de Dios y de la salvación de los hombres adonde los llame el Espíritu Santo. Y sólo dejarán en pos de sí, en los lugares donde prediquen, el oro de la caridad, que es el cumplimiento de toda la Ley (ver Rom. 13,10).

               Por último, sabemos que serán verdaderos Discípulos de Jesucristo. Caminarán sobre las huellas de su pobreza, humildad, desprecio de lo mundano y caridad evangélica, y enseñarán la senda estrecha de Dios en la pura Verdad, conforme al Santo Evangelio y no a los códigos mundanos, sin inquietarse por nada ni hacer acepción de personas; sin perdonar, ni escuchar, ni temer a ningún mortal por poderoso que sea. Llevarán en la boca la espada de dos filos de la Palabra de Dios (Heb. 4,12); sobre sus hombros, el estandarte ensangrentado de la Cruz; en la mano derecha, el Crucifijo; el Rosario en la izquierda; los Sagrados Nombres de Jesús y de María en el corazón, y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo. Tales serán los grandes hombres que vendrán y a quienes María formará por orden del Altísimo para extender Su Imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. Pero ¿cuándo y cómo sucederá esto?... ¡Sólo Dios lo sabe! A nosotros nos toca callar, orar, suspirar y esperar: Yo esperaba con ansia al Señor (Sal. 40 ,2).


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 56-59



sábado, 16 de abril de 2022

"MARÍA, CANAL MISTERIOSO DE LA MISERICORDIA"




              Dios Padre creó un depósito de todas las aguas, y lo llamó mar. Creó un depósito de todas las gracias, y lo llamó María. El Dios Omnipotente posee un tesoro o almacén riquísimo en el que ha encerrado lo más hermoso, refulgente, raro y precioso que tiene, incluido Su propio Hijo. Este inmenso Tesoro es María, a quien los Santos llaman el Tesoro del Señor, de cuya plenitud se enriquecen los hombres. 

               Dios Hijo comunicó a Su Madre cuanto adquirió mediante Su Vida y Muerte, Sus Méritos infinitos y virtudes admirables, y la constituyó Tesorera de cuanto el Padre le dio en herencia. Por medio de Ella aplica Sus méritos a Sus miembros, les comunica Sus virtudes y les distribuye Sus gracias. María constituye Su canal misterioso, Su acueducto, por el cual hace pasar suave y abundantemente Sus misericordias...


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 23-24



sábado, 26 de marzo de 2022

"LA SANTÍSIMA VIRGEN, MEDIO PERFECTO"



               Una persona que se consagra y entrega voluntariamente a Jesucristo por medio de María, no puede ya disponer del valor de ninguna de sus buenas obras; todo lo bueno que padece, piensa, dice y hace pertenece a María, quien puede disponer de ello según la voluntad y mayor Gloria de Su Hijo.

               Esta entrega, sin embargo, no perjudica en nada a las obligaciones del estado presente o futuro en que se encuentre la persona; por ejemplo, los compromisos de un Sacerdote, que, por su oficio u otro motivo cualquiera, debe aplicar el valor satisfactorio e impetratorio de la Santa Misa a un particular. Porque no se hace esta Consagración sino según el orden establecido por Dios y los deberes del propio estado.

               Esta devoción nos consagra, al mismo tiempo, a la Santísima Virgen y a Jesucristo. A la Santísima Virgen, como al medio perfecto escogido por Jesucristo para unirse a nosotros, y a nosotros con Él. A Nuestro Señor, como a nuestra meta final, a quien debemos todo lo que somos, ya que es nuestro Dios y Redentor.

               He dicho que esta devoción puede muy bien definirse como una perfecta renovación de las promesas del Santo Bautismo. De hecho, antes del Bautismo, todo Cristiano era esclavo del demonio, a quien pertenecía. Por su propia boca o las de sus padrinos, renunció en el Bautismo a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y eligió a Jesucristo como a su Dueño y Señor, para depender de Él en calidad de esclavo de amor. Es precisamente lo que hacemos por la presente devoción: renunciar –la fórmula de consagración lo dice expresamente– al demonio, al mundo, al pecado y a nosotros mismos y consagrarnos totalmente a Jesucristo por manos de María. Pero hacemos algo más: en el Bautismo hablamos ordinariamente por boca de otros –los padrinos– y nos consagramos a Jesucristo por procurador. Mientras que en esta devoción nos consagramos por nosotros mismos, voluntariamente y con conocimiento de causa.

               En el Santo Bautismo no nos consagramos explícitamente por manos de María ni entregamos a Jesucristo el valor de nuestras buenas acciones. Y después de él quedamos completamente libres para aplicar dicho valor a quien queramos o conservarlo para nosotros. Por esta devoción, en cambio, nos consagramos expresamente a Nuestro Señor por manos de María y le entregamos el valor de todas nuestras buenas acciones.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 124-126



sábado, 12 de marzo de 2022

"DIOS SE HIZO HOMBRE EN MARÍA Y POR MARÍA"

 


               Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los Patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los Profetas y Santos de la Antigua Ley durante cuatro mil años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido y ha hallado gracia delante de Dios por la fuerza de su plegaria y la elevación de sus virtudes. 

               El mundo era indigno –dice San Agustín– de recibir al Hijo de Dios inmediatamente de manos del Padre, quien lo entregó a María para que el mundo lo recibiera por medio de Ella. Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación, pero en María y por María. Dios Espíritu Santo formó a Jesucristo en María, pero después de haberle pedido su consentimiento por medio de uno de los primeros ministros de su corte Dios Padre comunicó a María su fecundidad, en cuanto una pura creatura era capaz de recibirla, para que pudiera engendrar a su Hijo y a todos los miembros de su Cuerpo místico. 

               Dios Hijo descendió al seno virginal de María como nuevo Adán a su paraíso terrestre para complacerse y realizar allí secretamente maravillas de gracia. Este Dios-Hombre encontró su libertad en dejarse aprisionar en su seno; manifestó su poder en dejarse llevar por esta jovencita; cifró su gloria y la de su Padre en ocultar sus resplandores a todas las creaturas de la tierra para no revelarlos sino a María; glorificó su propia independencia y majestad, sometiéndose a esta Virgen amable en la concepción, nacimiento, presentación en el templo, vida oculta de treinta años, hasta la muerte, a la que Ella debía asistir, para ofrecer con Ella un solo sacrificio y ser inmolado por su consentimiento al Padre eterno, como en otro tiempo Isaac, por la obediencia de Abrahán, a la voluntad de Dios. Ella le amamantó, alimentó, cuidó, educó y sacrificó por nosotros.

               ¡Oh admirable e incomprensible dependencia de un Dios! Para mostrarnos su precio y gloria infinita, el Espíritu Santo no pudo pasarla en silencio en el Evangelio, a pesar de habernos ocultado casi todas las cosas admirables que la Sabiduría encarnada realizó durante su vida oculta. Jesucristo dio mayor gloria a Dios, su Padre, por su sumisión a María durante treinta años, que la que le hubiera dado convirtiendo al mundo entero por los milagros más portentosos. ¡Oh¡ ¡Cuán altamente glorificamos a Dios cuando para agradarle nos sometemos a María, a ejemplo de Jesucristo, nuestro único modelo!


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 16-18





sábado, 5 de marzo de 2022

"EL AVEMARÍA ES LA SANTIFICACIÓN DEL ALMA"



               He aquí lo que la Santísima Virgen reveló al Beato Alano de la Roche, como se lee en su libro "De Dignitate Rosarii": "Sabe, hijo mío, y hazlo conocer a todos, que es señal probable y próxima de condenación eterna el tener aversión, tibieza y negligencia a la recitación de la salutación angélica, que trajo la salvación a todo el mundo". Palabras tan consoladoras y terribles, a la vez, tanto que nos resistiríamos a creerlas, si no las garantizara la santidad de este varón y la de Santo Domingo antes que él, y después, la de muchos grandes personajes junto con la experiencia de muchos siglos. Pues siempre se ha observado que los que llevan la señal de la reprobación como los herejes, impío, orgullosos y mundanos odian y desprecian el Avemaría y el Rosario.

               Los herejes aprenden a rezar el Padrenuestro pero no el Avemaría, ni el Rosario. ¡A éste lo consideran con horror! Antes llevaría consigo una serpiente que un rosario.

               Asimismo los orgullosos, aunque Católicos, teniendo como tienen las mismas inclinaciones que su padre, Lucifer, desprecian o miran con indiferencia el Avemaría consideran el Rosario como devoción de mujercillas, sólo buena para ignorantes y analfabetos.

               Por el contrario, la experiencia enseña que quienes manifiestan grandes señales de predestinación, estiman y rezan con gusto y placer el Avemaría, y cuanto más unidos viven a Dios, más aprecian esta oración. La Santísima Virgen lo decía al Beato Alano a continuación de las palabras antes citadas.

               No sé cómo ni por qué, pero es real: no tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios, que observar si gusta de rezar el Avemaría y el Rosario. Digo si gusta porque puede suceder que una persona esté natural o sobrenaturalmente imposibilitada de rezarlos, pero siempre los estima y recomienda a otros.

               Recuerden, almas predestinadas, esclavas de Jesús en María, que el Avemaría es la más hermosa de todas las oraciones después del Padrenuestro. El Avemaría es el más perfecto saludo que pueden dirigir a María. Es, en efecto, el saludo que el Altísimo le envió por medio de un Arcángel para conquistar su corazón y fue tan poderoso sobre el Corazón de María que, no obstante su profunda humildad, Ella dio Su consentimiento a la Encarnación del Verbo. Con este saludo debidamente recitado también ustedes conquistarán infaliblemente Su Corazón.

               El Avemaría bien dicha, es decir, con atención, devoción y modestia, es según los Santos el enemigo del diablo, a quien hace huir, y el martillo que lo aplasta. Es la santificación del alma, la alegría de los Ángeles, la melodía de los predestinados, el cántico del Nuevo Testamento, el gozo de la Santísima Virgen y la Gloria de la Santísima Trinidad. El Avemaría:

          * es un rocío celestial que hace al alma fecunda,

          * es un casto y amoroso beso que damos a María,

          * es una rosa encarnada que le presentamos,

          * es una perla preciosa que le ofrecemos,

          * es una copa de ambrosía y néctar divino que le damos.

               Todas estas comparaciones son de los Santos.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 250-253



sábado, 26 de febrero de 2022

"QUE RECURRAS A LA VIRGEN EN TODAS TUS NECESIDADES..."



               La verdadera devoción a la Santísima Virgen es interior. Es decir, procede del espíritu y del corazón, de la estima que tienes de Ella, de la alta idea que te has formado de Sus grandezas y del amor que le tienes.  

               Ella es tierna, vale decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la confianza del niño en su querida madre. Esta devoción hace que recurras a la Santísima Virgen en todas tus necesidades materiales y espirituales con gran sencillez, confianza y ternura, e implores la ayuda de tu bondadosa Madre en todo tiempo, lugar y circunstancia: en las dudas, para que te esclarezca; en los extravíos, para que te convierta al buen camino; en las tentaciones, para que te sostenga; en las debilidades, para que te fortalezca; en las caídas, para que te levante; en los desalientos, para que te reanime; en los escrúpulos, para que te libre de ellos; en las cruces, afanes y contratiempos de la vida, para que te consuele. 

               Finalmente, en todas las dificultades materiales y espirituales, María es tu recurso ordinario, sin temor de importunar a tu bondadosa Madre ni desagradar a Jesucristo...

          ... La verdadera devoción a la Santísima Virgen es Santa. Es decir, te lleva a evitar el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen, y en particular Su humildad profunda, Su Fe viva, Su obediencia ciega, Su oración continua, Su mortificación universal, Su pureza divina, Su caridad ardiente, Su paciencia heroica, Su dulzura angelical y Su sabiduría divina. Estas son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 106-108



sábado, 16 de octubre de 2021

"QUE EL CIELO, LA TIERRA Y LOS ABISMOS SE SOMETAN A LAS ÓRDENES DE MARÍA..."



               María impera en el Cielo sobre los Ángeles y Bienaventurados. En recompensa a Su profunda humildad, Dios le ha dado el poder y la misión de llenar de Santos los tronos vacíos, de donde por orgullo cayeron los ángeles apóstatas. Tal es la Voluntad del Altísimo, que exalta siempre a los humildes (Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 52): que el Cielo, la Tierra y los abismos se sometan, de grado o por fuerza, a las órdenes de la humilde María, a quien constituyó Soberana del Cielo y de la Tierra, Capitana de sus Ejércitos, Tesorera de sus riquezas, Dispensadora de sus gracias, Realizadora de sus portentos, Reparadora del género humano, Mediadora de los hombres, Exterminadora de los enemigos de Dios y fiel Compañera de Su Grandeza y de Sus Triunfos.

               Dios Padre quiere formarse hijos por medio de María hasta la consumación del mundo, y le dice: Pon tu morada en Jacob (Libro de la Sabiduría, cap. 24, vers. 13); es decir, fija tu morada y residencia en mis hijos y predestinados, simbolizados por Jacob, y no en los hijos del demonio, los réprobos, simbolizados por Esaú. 

               Así como en la generación natural y corporal concurren el padre y la madre, también en la generación sobrenatural y espiritual hay un Padre, que es Dios, y una Madre, que es María. Todos los verdaderos hijos de Dios y predestinados tienen a Dios por Padre y a María por Madre. Y quien no tenga a María por Madre, tampoco tiene a Dios por Padre. 

               Por eso los réprobos –tales los herejes, cismáticos, etc., que odian o miran con desprecio o indiferencia a la Santísima Virgen– no tienen a Dios por Padre –aunque se jacten de ello–, porque no tienen a María por Madre. Que, si la tuviesen por tal, la amarían y honrarían, como un hijo bueno y verdadero ama y honra naturalmente a la madre que le dio la vida. 

               La señal más infalible y segura para distinguir a un hereje, a un hombre de perversa doctrina, a un réprobo de un predestinado, es que el hereje y réprobo no tienen sino desprecio o indiferencia para con la Santísima Virgen, cuyo culto y amor procuran disminuir con sus palabras y ejemplos, abierta u ocultamente y, a veces, con pretextos aparentemente válidos. ¡Ay! Dios Padre no ha dicho a María que establezca en ellos Su morada, porque son los Esaús.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 28-30



sábado, 25 de septiembre de 2021

"...EL CAMINO ABIERTO POR JESUCRISTO..."

 


               Donde está María no puede estar el espíritu maligno. Precisamente una de las señales más infalibles de que somos gobernados por el buen espíritu es el ser muy devotos de la Santísima Virgen, pensar y hablar frecuentemente de Ella. Así piensa San Germán, quien añade que así como la respiración es señal clara de que el cuerpo no está muerto, del mismo modo el pensar con frecuencia en María e invocarla amorosamente es señal cierta de que el alma no está muerta por el pecado. 

               Siendo así que –según dicen la Iglesia y el Espíritu Santo, que la dirige– María sola ha dado muerte a las herejías, –por más que los críticos murmuren–, jamás un fiel devoto de María caerá en herejía o ilusión, al menos formales. Podrá, tal vez –aunque más difícilmente que los otros–, errar materialmente, tomar la mentira por la verdad y el mal espíritu por bueno...; pero, tarde o temprano, conocerá su falta y error material, y cuando lo conozca, no se obstinará en creer y defender lo que había tenido por verdadero.

               Cualquiera, pues, que desee avanzar, sin temor a ilusiones –cosa ordinaria entre personas de oración–, por los caminos de la Santidad y hallar con seguridad y perfección a Jesucristo, debe abrazar de todo corazón, con corazón generoso y de buena gana (2 Libro Macabeos, cap. 1, vers.3), esta Devoción a la Santísima Virgen, que tal vez no haya conocido todavía y que yo le enseño ahora: Me queda por enseñaros un camino excepcional (1 Carta a los Corintios, cap. 12, vers. 3). Es el camino abierto por Jesucristo, la Sabiduría encarnada, nuestra Cabeza. El miembro de esta Cabeza que avanza por dicho camino no puede extraviarse. Es camino fácil, a causa de la plenitud de la gracia y unción del Espíritu Santo que lo llena; nadie se cansa ni retrocede si camina por él. Es camino corto, que en breve nos lleva a Jesucristo. Es camino perfecto, sin lodo, ni polvo, ni fealdad de pecado. Es, finalmente, camino seguro, que de manera directa y segura, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, nos conduce a Jesucristo y a la Vida Eterna.

              Entremos, pues, por este camino y avancemos en él, día y noche, hasta la perfecta madurez en Jesucristo.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 166-168



sábado, 18 de septiembre de 2021

"EL ALTÍSIMO Y SU SANTÍSIMA MADRE HAN DE FORMAR GRANDES SANTOS..."

 




               Hacia el Fin del Mundo, el Altísimo y Su Santísima Madre han de formar grandes Santos que superarán en Santidad a la mayoría de los otros Santos cuanto los cedros del Líbano exceden a los arbustos. 

               Estos grandes Santos, llenos de gracia y celo apostólico, serán escogidos por Dios para oponerse a sus enemigos, que bramarán por todas partes. Tendrán una excepcional devoción a la Santísima Virgen, quien les esclarecerá con Su Luz, les alimentará con Su leche, les guiará con Su Espíritu, les sostendrá con Su brazo y les protegerá, de suerte que combatirán con una mano y construirán con la otra. 

               Con una mano combatirán, derribarán, aplastarán a los herejes con sus herejías, a los cismáticos con sus cismas, a los idólatras con sus idolatrías y a los pecadores con sus impiedades. Con la otra edificarán el Templo del verdadero Salomón y la Mística Ciudad de Dios, es decir, la Santísima Virgen...

               Con sus palabras y ejemplos atraerán a todos a la verdadera Devoción a María. Esto les granjeará muchos enemigos, pero también muchas victorias y gloria para Dios solo. Es lo que parece haber predicho el Espíritu Santo con las palabras del Salmista: "Para que se sepa que Dios gobierna a Jacob y hasta el confín de la tierra. Vuelven por la tarde, ladran como perros, merodean por la ciudad"(Salmo 59, 14-16).

               Esta Ciudad a la que acudirán los hombres al Fin del Mundo para convertirse y saciar su hambre de Justicia es la Santísima Virgen, a quien el Espíritu Santo llama Morada y Ciudad de Dios.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 47 - 48



sábado, 11 de septiembre de 2021

"...EL ALTÍSIMO LA HA CONSTITUÍDO TESORERA ÚNICA DE SUS RIQUEZAS..."



               Solo María halló gracia delante de Dios sin auxilio de ninguna creatura. Solo por Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado, y solo por Ella la encontrarán cuantos la hallarán en un futuro.

               Ya estaba llena de gracia cuando la saludó el Arcángel San Gabriel. Quedó sobreabundantemente llena de gracia cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable. Y siguió creciendo de día en día y de momento en momento en esta doble plenitud, de tal manera que llegó a un grado inmenso e incomprensible de gracia.

               Por eso el Altísimo la ha constituido Tesorera única de Sus riquezas y Dispensadora exclusiva de Sus gracias para que embellezca, levante y enriquezca a quien Ella quiera; haga transitar por la estrecha senda del Cielo a quien Ella quiera; introduzca, a pesar de todos los obstáculos, por la angosta senda de la vida a quien Ella quiera; y dé el trono, el cetro y la corona regia a quien Ella quiera.

               Jesús es siempre y en todas partes el fruto e Hijo de María; y María es en todas partes el Verdadero Árbol que lleva el fruto de Vida y la Verdadera Madre que lo produce.

               Solo a María ha entregado Dios las llaves que le dan entrada a las bodegas del Amor Divino y el poder entrar y dar entrada a los demás por los caminos más sublimes y secretos de la perfección.

               Solo María permite la entrada en el Paraíso terrestre a los pobres hijos de la Eva infiel para pasearse allí agradablemente con Dios, esconderse de sus enemigos con seguridad, alimentarse deliciosamente -sin temer ya la muerte- del fruto de los árboles de la vida y de la ciencia del bien y del mal, y beber a boca llena las aguas celestiales de la hermosa fuente que allí mana en abundancia. Mejor dicho, siendo Ella misma este Paraíso terrestre o tierra virgen y bendita de la que fueron arrojados Adán y Eva pecadores, permite entrar solamente a aquellos a quienes place para hacerlos llegar a la Santidad.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 44 - 45



sábado, 4 de septiembre de 2021

"...UN GRAN DOMINIO SOBRE LAS ALMAS DE LOS ELEGIDOS..."

 


              Cuando María ha echado Sus raíces en un alma, produce en ella maravillas de gracia que sólo Ella puede producir, porque sólo Ella es la Virgen fecunda que nunca ha tenido ni jamás tendrá igual en pureza y en fecundidad.

              María ha producido, por el Espíritu Santo, la mayor obra que se haya producido o que pueda producirse jamás, que es un Dios Hombre, y consiguientemente Ella producirá las mayores cosas que haya en los Últimos Tiempos. La formación y la educación de los grandes Santos que habrá hacia el Fin del Mundo, Le está reservada; porque sólo Esta Excelente y Milagrosa Virgen puede producir, en unión del Espíritu Santo, cosas grandes, extraordinarias, en la Iglesia de Jesucristo.

               Cuando el Espíritu Santo Su Esposo la ha encontrado en un alma, vuela allí, entra en ella de lleno, se comunica abundantemente con esa alma, y una de las grandes razones por las cuales el Espíritu Santo no hace ahora maravillas asombrosas en las almas, es porque no encuentra en ellas una unión bastante grande con Su fiel e indisoluble Esposa María. Digo indisoluble Esposa, porque después de este Amor substancial del Padre y del Hijo se ha desposado con María para producir a Jesucristo, Cabeza de los Elegidos, y para producir a Jesucristo en los Elegidos, no la ha repudiado jamás, porque María siempre ha sido fecunda y fidelísima Esposa.

               De lo que acabo de decir debe colegirse evidentemente que María ha recibido de Dios un gran dominio sobre las almas de los Elegidos; pues sin ese dominio no puede hacer Su residencia en ellos, como Dios Padre se lo ha ordenado; no puede formarlos en Jesucristo y formar a Jesucristo en ellos; echar en el corazón de los Santos las raíces de Sus virtudes y ser la Compañera inseparable del Espíritu Santo por Sus obras de gracia; digo que Ella no podría realizar todas esas cosas a menos que no tenga derecho y dominio en las almas por una gracia singular del Altísimo, quien habiéndole dado Poder sobre Su Hijo único y natural, le ha dado también Poder sobre Sus hijos adoptivos, no sólo en cuanto al cuerpo, lo que sería poca cosa, sino también en cuanto al alma...


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 35-37


sábado, 28 de agosto de 2021

"SE CONSAGRARÁN A ELLA COMO ESCLAVOS DE AMOR..."

 


               Sí, Dios quiere que Su Madre Santísima sea ahora más conocida, amada y honrada que nunca, lo que sucederá, sin duda, , si los predestinados, con la gracia y luz del Espíritu Santo, entran y penetran en la práctica interior y perfecta de la devoción que voy a manifestarles enseguida.

               Entonces verán claramente, en cuanto lo permite la Fe, a esta hermosa Estrella del Mar, y, guiados por Ella, llegarán a puerto seguro a pesar de las tempestades y de los piratas.

               Entonces conocerán las grandezas de esta Soberana y se consagrarán enteramente a Su Servicio como súbditos y Esclavos de Amor.

               Entonces saborearán Sus dulzuras y bondades maternales, y la amarán con ternura como hijos de predilección.

              Entonces experimentarán las misericordias que en Ella rebosa y la necesidad que tienen de Su Socorro, recurrirán en todo a Ella, como a su querida Abogada y Mediadora ante Jesucristo.

               Entonces sabrán que María es el medio más seguro, fácil, corto y perfecto para llegar a Jesucristo, y se consagrarán a Ella en cuerpo y alma, y sin reserva alguna para pertenecer del mismo modo a Jesucristo.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 55



sábado, 24 de julio de 2021

"...POR LAS MANOS PURAS Y VIRGINALES DE SU MADRE..."



               Por insignificante y pobre que sea para Jesucristo, Rey de reyes y Santos de los Santos, el don que le presentas, María hace que Él acepte tus buenas obras. Pero quien por su cuenta y apoyado en su propia destreza y habilidad lleva algo a Jesucristo, debe recordar que Él examina el obsequio, y muchas veces lo rechaza por hallarlo manchado de egoísmo, lo mismo que en otro tiempo rechazó los sacrificios de los judíos por estar llenos de voluntad propia. 

               Pero si al presentar algo a Jesús, lo ofreces por las manos puras y virginales de Su Madre amadísima, Él no mirará tanto el don que le ofreces cuanto a Su bondadosa Madre que se lo presenta, ni considerará tanto la procedencia del don cuanto a Aquella que se lo ofrece.

               Del mismo modo, María, que jamás rechazada y siempre recibida por Su Hijo, hace que Su Majestad acepte con agrado cuanto le ofrezcas, grande o pequeño; basta que María lo presente para que Jesús lo acepte y se complazca en el obsequio. El gran consejo de San Bernardo daba a aquellos que dirigía a la perfección era éste: "Si quieres ofrecer algo a Dios, procura presentarlo por las manos agradabilísimas dey dignísimas de María, si no quieres ser rechazado".


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 149



sábado, 17 de julio de 2021

"EL PODER DE MARÍA SOBRE TODOS LOS DEMONIOS..."

 


               Dios no puso solamente una hostilidad, sino hostilidades, y no solo entre María y Lucifer, sino también entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir, Dios puso hostilidades, antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de las Santísima Virgen, y los hijos y esclavos del Diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros. 

               Los hijos de Belial, los esclavos de Satanás, los amigos de este mundo de pecado, han perseguido siempre, y perseguirán más que nunca de hoy en adelante, a quienes pertenezcan a la Santísima Virgen, como en otro tiempo Caín y Esaú -figuras de los réprobos- perseguían a sus hermanos Abel y Jacob, figuras de los predestinados.

               Pero la humilde María triunfará siempre sobre aquel orgulloso, y con victoria tan completa que llegará a aplastarle la cabeza, donde reside su orgullo. María descubrirá siempre su malicia de serpiente, manifestará sus tramas infernales, desvanecerá sus planes diabólicos y defenderá hasta al fin a Sus servidores, de aquellas garras mortíferas.

               El Poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los Últimos Tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a Su calcañar, o sea, a Sus humildes servidores y pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Serán pequeños y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en Santidad delante de Dios; superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 54



sábado, 10 de julio de 2021

"...CUANTO MÁS TE CONSAGRES A MARÍA, TANTO MÁS TE UNIRÁS A JESUCRISTO"

 



               La plenitud de nuestra perfección consiste en asemejarnos, vivir unidos y consagrados a Jesucristo. Por consiguiente, la más perfecta de todas las devociones es, sin duda alguna, la que nos asemeja, une y consagra más perfectamente a Jesucristo: Ahora bien, María es la creatura más semejante a Jesucristo. Por consiguiente, la devoción que mejor nos consagra y hace semejantes a Nuestro Señor es la devoción a Su Santísima Madre. Y cuanto más te consagres a María, tanto más te unirás a Jesucristo. 

               La perfecta Consagración a Jesucristo es, por lo mismo, una perfecta y total Consagración de sí mismo a la Santísima Virgen. Esta es la devoción que yo enseño, y que consiste -en otras palabras- en una perfecta renovación de los votos y promesas bautismales.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 120


sábado, 3 de julio de 2021

"...FELIZ EL HOMBRE QUE LO HA ENTREGADO TODO A MARÍA..."

 


               ¡Qué feliz el hombre que lo ha entregado todo a María, que en todo y por todo confía y se pierde en María!. ¡Es todo de María y María es toda de él!. Puede decir abiertamente con David: "María ha sido hecha para mí". O con el Discípulo amado: "La tomé por todos mis bienes". O con Jesucristo: "Todo lo Mío es tuyo, y lo tuyo es Mío". 

                Si algún crítico al leer esto, piensa que hablo aquí hiperbólicamente, no entendiendo, porque es hombre carnal, que de ningún modo gusta las cosas del espíritu, o porque es del mundo -de este mundo que no puede recibir el Espíritu Santo-, o porque es orgulloso o crítico, que condena o desprecia todo lo que no entiende. Pero quienes nacieron no de la sangre, ni de la voluntad del varón, sino Dios y de María, me comprenden y gustan y para ellos estoy escribiendo...


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 179-180



sábado, 26 de junio de 2021

"... LOS CONSERVA EN JESUCRISTO, Y A JESUCRISTO EN ELLOS..."

 


               María, es Madre cariñosa de los predestinados: los esconde bajo las alas de Su protección, como una gallina a sus polluelos; dialogo con ellos; desciende hasta ellos; condesciende con todas sus debilidades, para defenderlos del gavilán y del buitre; los rodea y acompaña como ejército en orden de batalla. ¿Temerá acaso, a sus enemigos quien está defendido por un ejército bien ordenado de cien mil hombres?. Pues bien, ¡un fiel servidor de María, rodeado por su protección y poder imperial, tiene aún menos por qué temer!.

               Esta bondadosa Madre y poderosa Princesa Celestial enviará legiones de millones de Ángeles para socorrer a uno de Sus hijos antes que pueda decirse que un fiel servidor de María -que puso en Ella su confianza- haya sucumbido a la malicia, número y fuerza de sus enemigos.

               María, después de haber colmado de favores a Sus hijos y fieles servidores, y de haberles alcanzado la bendición del Padre Celestial y la unión con Jesucristo, los conserva en Jesucristo, y a Jesucristo en ellos. Los protege y vigila siempre, no sea que pierdan la gracia frente al enemigo. Ella conserva a los Santos en su plenitud y les ayuda a perseverar en ella. 


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 210 y 212