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viernes, 24 de septiembre de 2021

SANTA TERESITA RECIBE EL VELO DEL CARMELO

 

                El 24 de Septiembre tuvo lugar la ceremonia de mi Recepción del Velo. Esta fiesta fue, de hecho, velada por las lágrimas. Papá estaba demasiado enfermo para venir a bendecir a su pequeña reina; en el último minuto Mons. Hugonin, que debería haber presidido, no pudo hacerlo y, también por otras razones, el día fue doloroso. Y, sin embargo, en medio de todo eso, mi alma estaba profundamente en paz. 

               Ese día agradó a Nuestro Señor que no pudiera contener mis lágrimas, y esas lágrimas no fueron entendidas. Es cierto que había soportado pruebas mucho más duras sin derramar una lágrima; pero luego me habían ayudado gracias especiales, mientras que en este día Jesús me dejó sola, y pronto mostré mi debilidad.




               Ocho días después de haber recibido el velo, mi prima, Jeanne Guérin, se casó con el Dr. La Néele. Cuando vino a vernos después y escuché de todas las pequeñas atenciones que prodigaba a su esposo, mi corazón se emocionó y pensé: “Nunca se dirá que una mujer en el mundo hace más por su esposo que yo por Jesús, mi Amado." Y, llena de nuevo ardor, me dediqué más fervientemente que nunca a complacer a mi Esposo celestial, el Rey de reyes, que se había dignado honrarme con una alianza divina.

               Habiendo visto la carta que anunciaba el matrimonio, me divertí componiendo la siguiente invitación, que leí a las novicias para traerles a casa lo que me había golpeado con tanta fuerza: que la gloria de todas las uniones terrenales no es nada comparada con la títulos de Esposa de Nuestro Divino Señor.

              "Dios Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, Soberano Gobernante del Universo, y la Gloriosa Virgen María, Reina de la Corte Celestial, os anuncian los Desposorios Espirituales de su Hijo Augusto, Jesús, Rey de Reyes y Señor de Señores, con la pequeña Teresa Martin, ahora Princesa y Señora de Sus Reinos de la Santa Infancia y la Pasión, le fue asignada como dote, por su Divino Esposo, de cuyos Reinos ostenta sus títulos de nobleza, del Niño Jesús y de la Santa Faz. No fue posible invitarlo a la Fiesta de Bodas que tuvo lugar en la Montaña del Carmelo, el 8 de Septiembre de 1890 - la Corte Celestial fue admitida sola - pero se le solicita que esté presente en la Fiesta de Bodas que tendrá lugar para mañana, el día de la Eternidad, cuando Jesús, el Hijo de Dios, vendrá en las nubes del Cielo, en el esplendor de Su Majestad, para juzgar a vivos y muertos. Siendo aún incierta la hora, se les pide que se mantengan preparados y velen".

               Y ahora, Madre, ¿qué más puedo decir? Fue a través de tus manos que me entregué a Nuestro Señor, y tú me conoces desde la infancia, ¿necesito escribir mis secretos? Perdóname si acorto la historia de mi vida religiosa.

               Durante el Retiro General posterior a mi Profesión recibí grandes gracias. Como regla, encuentro los retiros predicados más difíciles, pero este fue una gran excepción. Anticipé tanto sufrimiento que me preparé con una ferviente Novena. 



Invitación autógrafa de Santa Teresita a su Toma de Velo


               Se decía que el buen Sacerdote entendía mejor cómo convertir a los pecadores que dirigir el alma de las monjas. Pues bien, debo ser un gran pecador, porque Dios se valió de este santo religioso para traerme mucho consuelo. En ese momento tuve todo tipo de pruebas interiores que me resultó imposible explicar a nadie; de repente, pude dejar abierta toda mi alma. El Padre me entendió de una manera maravillosa; pareció adivinar mi estado y me lanzó a toda vela sobre ese océano de confianza y amor en el que había anhelado avanzar, pero hasta ahora no me había atrevido. Me dijo que mis faltas no lastimaban al Buen Dios, y agregó: "En este momento ocupo Su lugar, y de Él te aseguro que Él está muy complacido con tu alma". ¡Qué feliz me hicieron estas consoladoras palabras!. Nunca antes me habían dicho que era posible que las faltas no lastimaran al Sagrado Corazón; esta seguridad me llenó de alegría y me ayudó a soportar con paciencia el destierro de esta vida. También fue el eco de mis pensamientos más íntimos. 

               En verdad, sabía desde hacía mucho tiempo que el Señor es más tierno que una madre, y he sondeado las profundidades del corazón de más de una madre. Sé que una madre siempre está dispuesta a perdonar las pequeñas faltas irreflexivas de su hijo. ¡Cuántas veces no he tenido esta dulce experiencia! Ningún reproche podría haberme tocado más que un solo beso de mi madre. Mi naturaleza es tal que el miedo me hace encoger, mientras que, bajo la dulce regla del Amor, no sólo avanzo, sino que vuelo. “En este momento ocupo Su lugar, y te aseguro de Él que Él está muy complacido con tu alma”. 


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz 
en su autobiografía "Historia de un alma"



sábado, 24 de julio de 2021

"...HABÍA SUFRIDO SIN AMAR EL SUFRIMIENTO..."

 

                Pensamientos, reflexiones y dedicatorias de amor a Jesús y a María, entresacadas de la autobiografía de Santa Teresita, "Historia de un alma"; que sea de provecho espiritual para ti y para todas aquellas personas con las que compartas esta publicación. La Santa de las Rosas sabrá premiar tu apostolado.




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martes, 20 de julio de 2021

"...TODAS ESAS HAZAÑAS QUISIERA REALIZARLAS POR TI..."

 

               Te presento aquí algunas reflexiones de la Santa de Lisieux, entresacadas de su autobiografía "Historia de un alma"; luces y pensamientos personales que exponen, de forma clara y amena, la rica espiritualidad de Santa Teresita, la claridad del Camino de Infancia Espiritual y los diferentes medios para vivirla plenamente. No olvides compartir esta publicación; Santa Teresita sabrá premiar tu apostolado.



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domingo, 11 de julio de 2021

"JESÚS ME HA AMADO A MÍ..."

 

               Pequeñas pinceladas con algunos pensamientos y sentencias de Santa Teresita de Lisieux; que te sean de provecho espiritual y como medio de apostolado para dar a conocer a la Santa de las Rosas. Que ella siga cuidando de ti y te muestre la senda segura para llegar siempre a Jesús... 



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lunes, 5 de julio de 2021

"QUIERO SUFRIR POR AMOR..."


               Breves reflexiones de la Santa de las Rosas, entresacadas de su autobiografía "Historia de un alma"; luces y pensamientos personales que exponen, de forma clara y amena, la rica espiritualidad de Santa Teresita, la claridad del Camino de Infancia Espiritual y los diferentes medios para vivirla plenamente. No olvides compartir esta publicación; Santa Teresita sabrá premiar tu apostolado.



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lunes, 28 de junio de 2021

"NADIE LE TENDRÍA MIEDO A DIOS"

 

               Breves reflexiones de la Santa de las Rosas, entresacadas de su autobiografía "Historia de un alma"; luces y reflexiones personales que exponen de forma clara y amena la rica espiritualidad de Santa Teresita, la claridad del Camino de Infancia Espiritual y los diferentes medios para vivirla plenamente. No olvides compartir esta publicación; Santa Teresita sabrá premiar tu apostolado.




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miércoles, 23 de junio de 2021

"AMAR CON JESÚS CON LOCURA"

 

                 Pequeñas pinceladas con algunos pensamientos y sentencias de Santa Teresita de Lisieux; que te sean de provecho espiritual y como medio de apostolado para dar a conocer a la Santa de las Rosas. Que ella siga cuidando de ti y te muestre la senda segura para llegar siempre a Jesús... 





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domingo, 20 de junio de 2021

"CUANDO ME OLVIDÉ DE MÍ, FUI FELIZ..."

 

               Pequeñas pinceladas con algunos pensamientos y sentencias de Santa Teresita de Lisieux; que te sean de provecho espiritual y como medio de apostolado para dar a conocer a la Santa de las Rosas. Que ella siga cuidando de ti y te muestre la senda segura para llegar siempre a Jesús...





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lunes, 14 de junio de 2021

Aniversario de la Confirmación de Santa Teresita: "...pronto sería una Cristiana perfecta"


               Santa Teresita Del Niño Jesús fue confirmada el 14 de Junio de 1884 por el Obispo de Lisieux, Monseñor Abel Antoine-Flavien Hugonin

               Poco después de mi Primera Comunión entré de nuevo en Ejercicios Espirituales para la Confirmación. Me preparé con gran esmero para recibir la visita del Espíritu Santo. No entendía cómo no se cuidaba mucho la recepción de este Sacramento de Amor.




                Normalmente, para la Confirmación sólo se hacía un día de retiro, pero como Monseñor no pudo venir para el día fijado, tuve el consuelo de pasar dos días de soledad. Para distraernos, la profesora nos llevó al Monte Casino, donde tomé a manos llenas margaritas gigantes para la Fiesta del Corpus. ¡Qué gozo sentía en el alma! al igual que los Apóstoles, esperaba jubilosa la visita del Espíritu Santo.

               Me alegraba al pensar que pronto sería una Cristiana perfecta, y, sobre todo, que iba a llevar eternamente marcada en la frente la cruz misteriosa que traza el Obispo al administrar este Sacramento. Por fin, llegó el momento feliz.

               No sentí ningún viento impetuoso al descender el Espíritu Santo, sino más bien aquella brisa tenue cuyo susurro escuchó Elías en el monte Horeb. Aquel día recibí la fortaleza para sufrir, ya que pronto iba a comenzar el Martirio de mi alma.

               Mi Leonia querida fue la madrina, y estaba tan emocionada, que no dejó de llorar durante toda la ceremonia. Recibió conmigo la Sagrada Comunión, pues aquel día feliz tuve la dicha de volver a unirme a Jesús.

               Pasadas estas fiestas deliciosas e inolvidables, mi vida volvió a la normalidad; es decir, tuve que reanudar la vida de pensionista, que tan penosa me resultaba.



sábado, 29 de mayo de 2021

NO ME ES IMPOSIBLE CAMINAR TRAS TUS HUELLAS...


               En el último Sábado del Mes de María, únete a Santa Teresita en aquel deseo que en su "Historia de un almadejó fielmente plasmado: "Siempre he soñado con exponer en un canto a la Santísima Virgen todo lo que pienso sobre Ella..."



Cantar, Madre, quisiera
por qué te amo.
Por qué Tu Dulce Nombre
me hace saltar de gozo el corazón,
y por qué el pensamiento 
de Tu suma grandeza a mi alma 
no puede inspirarle temor.

Si yo te contemplase en Tu sublime gloria,
muy más brillante sola que la gloria 
de todos los Elegidos juntos,
no podría creer que soy Tu hija,
María, en Tu presencia bajaría los ojos...

Cuántas y amargas lágrimas
para ganar mi corazón, ¡oh Reina!
Meditando Tu Vida
tal como la describe el Evangelio,
yo me atrevo a mirarte
cuando veo que mueres,
cuando veo que sufres como yo...

Tú me haces comprender,
¡oh Reina de los Santos!,
que no me es imposible caminar
tras Tus huellas.

Nos hiciste visible
el estrecho Camino que va al Cielo
con la constante práctica
de virtudes humildes.
Imitándote a Ti,
permanecer pequeña es mi deseo,
veo cuán vanas son las riquezas terrenas.

Al verte ir presurosa a Tu prima Isabel,
de Ti aprendo, María,
a practicar la Caridad ardiente.
¡Cómo te amo, María,
cuando en nuestra ribera
abres para nosotros esa Divina Flor!
¡Cómo te amo, Virgen, cuando escuchas
a los simples pastores, y a los Magos,
y guardas y meditas todo eso
dentro del Corazón!

¡Oh dulce Reina mía,
lloraste en el destierro
y hasta a acercarme a Ti.
No me cuesta creer que soy tu hija...



lunes, 17 de mayo de 2021

SANTA TERESITA EN LA GLORIA DE LOS ALTARES

 

               "...porque Teresa era consciente de su debilidad, se encomendó a la Divina Providencia a fin de que, apoyándose únicamente en Su ayuda, podría lograr la perfecta Santidad de la vida, incluso cuando experimentaba dificultades, y de una absoluta abdicación, pero gozosa, de su propia voluntad..."


(El Papa Pío XI el día de la Canonización de Santa Teresita)



               El 17 de Mayo de 1925, el Romano Pontífice Pío XI, rodeado de 23 Cardenales y 250 Obispos, procedió a la Solemne Canonización de Teresita de Lisieux. De los 50.000 fieles que de todas partes del mundo llegaron a Roma para la ceremonia, tan solo 5.000 pudieron entrar en la Basílica de San Pedro y escuchar al Papa pronunciar la fórmula infalible de la canonización, declarando que en adelante podríamos llamar a la humilde Carmelita de Lisieux: “Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz”.

               Para pasar de la Beatificación a la Canonización de un Bienaventurado, se requerían dos milagros durante el proceso de Canonización; una vez autenticados estos milagros, la canonización puede ser proclamada por el Papa que autoriza y recomienda el culto de este nuevo santo en la Iglesia Universal.

               En el Proceso de Canonización de Santa Teresita, los dos milagros aprobados para su canonización fueron los siguientes: 

          1º- La curación de Sor Gabrielle Trimusi, de las Hijas Pobres de los Sagrados Corazones de Jesús y María (Parma, Italia), de tuberculosis de las vértebras, sanada por intercesión de la Santa de Lisieux en 1923.

          2º- La curación de María Pellemans, Católica belga que acudió en peregrinación a la tumba de la entonces Beata Teresa del Niño Jesús, a la que se encomendó para curar de una tuberculosis intestinal que padecía desde 1919.



jueves, 13 de mayo de 2021

LA VIRGEN ALCANZA LA CURACIÓN DE SANTA TERESITA




                 El 25 de Marzo de 1883, mientras se hallaba en casa de sus tíos maternos, Santa Teresita cayó gravemente enferma, víctima de temblores nerviosos. La niña solo tenía diez años y hacía cinco que había perdido a su madre, Celia Guérin.

               A partir de entonces Teresa, dueña de un carácter alegre y feliz, pasó abruptamente a otro, tímido y triste. La enfermedad la tenía angustiada, más, después de la recaída que había experimentado el 7 Abril, al día siguiente de que su querida hermana Paulina tomase los hábitos.

               Y postrada se hallaba en su cama cuando desesperada y abatida por su condición, volteó el rostro hacia la imagen de Nuestra Señora de las Victorias que se hallaba sobre su mesa de luz y le imploró por su pronta curación. (1) 

               Era el 13 de Mayo de 1883, Fiesta de Pentecostés, cuando Teresa suplicó con fuerza a la Virgen. Seguramente pensó en muchas cosas y rezó por otras, ignorando que un día como ese, treinta y cuatro años después, la Santísima Madre se le aparecería por primera vez a tres pequeños pastorcitos en la pequeña aldea de Fátima, Portugal, para anunciar al mundo que después de mucho sufrimiento, su Inmaculado Corazón iba a triunfar.

               Rogaba Santa Teresita a la Madre de Dios suplicándole piedad cuando, repentinamente, vio que el rostro de la bendita imagen le sonreía dulcemente.

               Leonia vigila a su hermana en la habitación. Como casi siempre, Teresa gime y llama indefinidamente: “Mamá…, Mamá..”, queriendo que María esté a su lado.

               La hija mayor atraviesa, por fin el jardín, pero la enferma no la reconoce.






               Todas sus hermanas se arrodillan alrededor de la cama. Entonces se produce lo inesperado:

               “De repente la Santísima Virgen me pareció bella, tan bella que nunca había visto cosa tan hermosa, su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables, pero lo que llegó hasta el fondo de mi alma fue la arrebatadora sonrisa de la Santísima Virgen. 
En aquel momento todas mis penas se desvanecieron, dos gruesas lágrimas brotaron de mis párpados y corrieron silenciosamente por mis mejillas. Eran lágrimas de una alegría pura…”

          Santa Teresita de Lisieux necesitaba un milagro para curar sus males y el mismo llegó de la mano de la Virgen de las Victorias, de la que era fiel devota.

          A partir de ese día, la imagen que Santa Teresita tenía sobre la mesa de luz, pasó a ser llamada “Nuestra Señora de la Sonrisa”. 

           Quien, desde lo más profundo de su corazón, sonríe a los deprimidos y los enfermos de cuerpo y espíritu, aliviando sus dolencias y transmitiéndoles paz.

          Y es que al sonreír, la Reina del Cielo cicatriza nuestras heridas, alivia los dolores, calma los sufrimientos y escucha las súplicas. Su sonrisa transmite amor, disipa los temores, ablanda los corazones más duros, reflota las esperanzas e infunde valor.

          Desde aquel milagroso día, Santa Teresita tuvo esa imagen permanentemente a su lado, hasta el día de su muerte el 30 de Septiembre de 1897, en Lisieux.



Habitación de Santa Teresita en la casa familiar, 

con una réplica de la Virgen de las Victorias



NOTAS

               1  La hermosa imagen de la Virgen pertenecía al padre de Santa Teresita desde que éste era soltero. Al casarse, la talla ocuparía un lugar privilegiado en la casa familiar. En 1894, Celina llevaría a la Virgen de la Victorias al Carmelo de Lisieux, para ser colocada a la entrada de la celda de Santa Teresita; a ella se encomendaría con mucha frecuencia nuestra Santita, como cuando leemos en la primera página de su Historia de un alma: "Antes de tomar la pluma, me arrodillé frente a la estatua de María, le rogué que me guiara la mano para que no dibujara una sola línea que le agradara..."




sábado, 8 de mayo de 2021

¡QUÉ DULCE FUE EL PRIMER BESO DE JESÚS A MI ALMA...! En el Aniversario de la Primera Comunión de Santa Teresita



               "Finalmente llegó el más hermoso de los días. ¡Qué inefables recuerdos han dejado en mi alma hasta los más pequeños detalles de esta jornada de Cielo...! El gozoso despertar de la aurora, los besos respetuosos y tiernos de las profesoras y de las compañeras mayores... La gran sala repleta de copos de nieve, con los que nos iban vistiendo a las niñas una tras otra. Y sobre todo, la entrada en la capilla y el precioso canto matinal "¡Oh altar sagrado, que rodean los Ángeles!...

               Pero no quiero entrar en detalles. Hay cosas que si se exponen al aire pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial. Son como aquella "piedra blanca que se dará al vencedor, en la que hay escrito un nombre nuevo que sólo conoce el que la recibe.

                ¡Qué dulce fue el primer beso de Jesús a mi alma...! Fue un beso de amor. Me sentía amada, y decía a mi vez: "Te amo y me entrego a Ti para siempre.




               No hubo preguntas, ni luchas, ni sacrificios. Desde hacía mucho tiempo, Jesús y la pobre Teresita se habían mirado y se habían comprendido... Aquel día no fue ya una mirada, sino una fusión. Ya no eran dos: Teresa había desaparecido como la gota de agua que se pierde en medio del océano. Sólo quedaba Jesús, Él era el Dueño, el Rey. ¿No le había pedido Teresa que le quitara su libertad, pues su libertad le daba miedo? ¡Se sentía tan débil, tan frágil, que quería unirse para siempre a la Fuerza divina...!

               Su alegría era demasiado grande y demasiado profunda para poder contenerla. Pronto la inundaron lágrimas deliciosas, con gran asombro de sus compañeras, que más tarde comentaban entre ellas: "-¿Por qué lloraba? ¿Habría algo que la atormentaba? -No, sería porque no tenía a su madre a su lado, o a su hermana la carmelita a la que tanto quiere". No comprendían que cuando toda la alegría del Cielo baja a un corazón, este corazón desterrado no puede soportarlo sin deshacerse en lágrimas..."



HISTORIA DE UN ALMA, 
por Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz



viernes, 23 de abril de 2021

EN LA SOLEDAD DE ESTE DELICIOSO CORAZÓN



               ...yo no veo el Sagrado Corazón como todo el mundo. Pienso que el Corazón de mi Esposo es para mí sola, como el mío es para Él solo, y le hablo entonces en la soledad de este delicioso corazón a corazón esperando contemplarlo un día cara a cara... 


Santa Teresita de Lisieux
 14 de Octubre de 1890



viernes, 9 de abril de 2021

LA ENTRADA DE SANTA TERESITA EN EL CARMELO DE LISEUX


                El 9 de Abril de 1888 la joven Teresita Martin dejaba para siempre a su padre, a sus hermanas, a su familia y su casa de los Buissonnets, y hacía su ingreso oficial en el Convento de Carmelitas Descalzas de Liseux; tenía quince años y tres meses de edad. En la autobiografía "Historia de un alma" que Santa Teresita escribió por obediencia, dejó testimonio fiel de aquél día:




                El lunes 9 de Abril, día en que el Carmelo celebraba la Fiesta de la Anunciación, trasladada a causa de la cuaresma, fue el día elegido para mi entrada. La víspera, toda la familia se reunió en torno a la mesa, a la que yo iba a sentarme por última vez. ¡Ay, qué desgarradoras son estas reuniones íntimas...! Cuando una quisiera pasar inadvertida, te prodigan las caricias y las palabras más tiernas, y te hacen más duro el sacrificio de la separación... `

               Mi rey querido (su padre, Luis Martin) apenas hablaba, pero su mirada se posaba en mí con amor... Mi tía lloraba de vez en cuando, y mi tío me dispensaba mil atenciones de cariño. 

               ...mi querida Leonia, que había vuelto de la Visitación hacía algunos meses, me colmaba como nadie de besos y caricias. 

               En la mañana del gran día, tras echar una última mirada a los Buissonnets, nido cálido de mi niñez que ya no volvería a ver, partí del brazo de mi querido rey para subir a la montaña del Carmelo... Al igual que la víspera, toda la familia se reunió para escuchar la Santa Misa y recibir la Comunión. 

              En cuanto Jesús bajó al corazón de mis parientes queridos, ya no escuché a mi alrededor más que sollozos. Yo fui la única que no lloró, pero sentí latir mi corazón con tanta fuerza, que, cuando vinieron a decirnos que nos acercáramos a la puerta claustral, me parecía imposible dar un solo paso. Me acerqué, sin embargo, pero preguntándome si no iría a morirme, a causa de los fuertes latidos de mi corazón... ¡Ah, qué momento aquél! Hay que pasar por él para entenderlo... Mi emoción no se tradujo al exterior. 

               Después de abrazar a todos los miembros de mi familia querida, me puse de rodillas ante mi incomparable padre, pidiéndole su bendición. Para dármela, también él se puso de rodillas, y me bendijo llorando... ¡El espectáculo de aquel anciano ofreciendo su hija al Señor, cuando aún estaba en la primavera de la vida, tuvo que hacer sonreír a los Ángeles...! 

               Pocos instantes después, se cerraron tras de mí las puertas del arca santa y recibí los abrazos de las hermanas queridas que me habían hecho de madres y a las que en adelante tomaría por modelo de mis actos... Por fin, mis deseos se veían cumplidos. Mi alma sentía una paz tan dulce y tan profunda, que no acierto a describirla. Y desde hace siete años y medio esta paz íntima me ha acompañado siempre, y no me ha abandonado ni siquiera en medio de las mayores tribulaciones. 




               Como a todas las postulantes, inmediatamente después de mi entrada, me llevaron al coro. Estaba en penumbra, porque estaba expuesto el Santísimo, y lo primero que atrajo mi mirada fueron los ojos de nuestra santa Madre Genoveva, que se clavaron en mí. Estuve un momento arrodillada a sus pies, dando gracias a Dios por el don que me concedía de conocer a una santa, y luego seguí a nuestra Madre María de Gonzaga a los diferentes lugares de la comunidad. Todo me parecía maravilloso. Me creía transportada a un desierto. 

               Nuestra celdita, sobre todo, me encantaba. Pero la alegría que sentía era una alegría serena. Ni el más ligero céfiro hacía ondular las tranquilas aguas sobre las que navegaba mi barquilla, ni una sola nube oscurecía mi cielo azul... Sí, me sentía plenamente compensada de todas mis pruebas... ¡Con qué alegría tan honda repetía estas palabras: «Estoy aquí, para siempre, para siempre...! 



miércoles, 10 de marzo de 2021

NUEVA SECCIÓN "LA ESCUELA ESPIRITUAL DE SANTA TERESITA"

 



En nuestra página de Doctrina y Piedad
hemos añadido una nueva sección,
destinada a destacar los artículos
relacionados con la espiritualidad
 de Santa Teresita de Lisieux.

Puedes llegar a ella en la
columna derecha, en la edición web.
Acceder es tan fácil como tocar 
sobre la imagen del letrero
o bien desde AQUÍ







martes, 9 de febrero de 2021

SANTA TERESITA Y LOS ÁNGELES CUSTODIOS




               Siendo una niña de nueve años, y antes de su Primera Comunión, Santa Teresita se consagró a los Ángeles, como miembro de la “Congregación de los Santos Ángeles”con las siguientes palabras: “Yo me consagro solemnemente a vuestro servicio. Yo prometo, en presencia de Dios, de la Santísima Virgen y de mis compañeras, ser fiel a Vosotros y esforzarme por imitar vuestras virtudes, principalmente vuestro fervor, vuestra humildad, vuestra obediencia y vuestra pureza.” 

                Más tarde, siendo ya una postulante prometió: “honrar con una particular veneración a los Santos Ángeles y a María, su Augusta Reina. […] Trabajaré con todas mis fuerzas para corregir mis faltas, para alcanzar las virtudes y para cumplir todas mis obligaciones de alumna y Cristiana.

               Los miembros de dicha Congregación cultivaban también una particular devoción al Ángel de la Guarda, a quien dirigían la siguiente oración: 

               “Ángel de Dios, Príncipe del Cielo, Guardián vigilante, Guía fiel, Pastor amoroso, yo me regocijo de que Dios te haya creado con tanta perfección, de que Él te haya santificado por Su gracia y, finalmente, de que te haya coronado de gloria por haber perseverado en Su servicio. ¡Qué Dios sea siempre alabado por los muchos bienes que te concedió! ¡Bendito seas por todo el bien que nos haces, a mí y a mis compañeros! Yo te entrego mi cuerpo, mi alma, mi memoria, mi inteligencia, mi imaginación y mi voluntad. Gobiérname, ilumíname, purifícame; dispón de mí como quieras” (Manual de la Congregación de los Santos Ángeles, Tournai).





lunes, 1 de febrero de 2021

...QUIERO AMARTE Y HACERTE AMAR... Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso, por Santa Teresita de Lisieux


               Ofrenda de mí misma como Víctima de holocausto al Amor Misericordioso de Dios

               ¡Oh Dios mío, Trinidad Santa !, yo quiero amarte y hacerte amar y trabajar por la glorificación de la Santa Iglesia, salvando las Almas que están en la tierra y liberando a las que sufren en el Purgatorio. Deseo cumplir perfectamente Tu Voluntad y alcanzar el grado de Gloria que Tú me has preparado en Tu Reino. En una palabra, quiero ser Santa. Pero siento mi impotencia y te pido, Dios mío, que seas Tú mismo mi Santidad.

               Ya que me has amado hasta darme a Tu Hijo Único para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los Tesoros Infinitos de Sus méritos son míos; te los ofrezco gustosa y te suplico que no me mires sino a través de la Faz de Jesús y en Su Corazón abrasado de Amor.




               Te ofrezco también todos los Méritos de los Santos (de los que están en el Cielo y de los que están en la tierra), sus Actos de Amor y los de los Santos Ángeles. Y, por último, te ofrezco, ¡oh Santa Trinidad ! el Amor y los Méritos de la Santísima Virgen, mi Madre querida; a Ella le confío mi Ofrenda, pidiéndole que te la presente. Su Divino Hijo, mi Esposo amadísimo, en los días de Su Vida mortal nos dijo: «Todo lo que pidáis al Padre en Mi Nombre, os lo concederá». Por eso estoy segura de que escucharás mis deseos. Lo sé, Dios mío, cuanto más quieres dar tanto más haces desear. 

               Siento en mi corazón deseos inmensos y te pido, confiadamente, que vengas a tomar posesión de mi alma. ¡Ay!, no puedo recibir la Sagrada Comunión con la frecuencia que deseo pero, Señor, ¿no eres Tú Todopoderoso…? Quédate en mí como en el Sagrario, no te alejes nunca de Tu pequeña hostia…

               Quisiera consolarte de la ingratitud de los malos y te suplico que me quites la libertad de desagradarte. Y si por debilidad caigo alguna vez, que Tu Mirada Divina purifique enseguida mi alma, consumiendo todas mis imperfecciones, como el fuego que todo lo transforma en sí…

               Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que me has concedido y, en especial, por haberme hecho pasar por el crisol del sufrimiento. En el último día te contemplaré llena de gozo llevando el cetro de la Cruz. Ya que te has dignado darme como lote esta Cruz tan preciosa, espero parecerme a Ti en el Cielo y ver brillar en mi cuerpo glorificado los Sagrados Estigmas de Tu Pasión…

               Después del destierro de la tierra, espero ir a gozar de Ti en la Patria, pero no quiero acumular méritos para el Cielo, quiero trabajar sólo por Tu Amor, con el único fin de agradarte, de consolar a Tu Sagrado Corazón y de salvar almas que te amen eternamente.

               En la tarde de esta vida compareceré delante de Ti con las manos vacías, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a Tus ojos. Por eso, yo quiero revestirme de Tu propia Justicia y recibir de Tu Amor la posesión eterna de Ti mismo. No quiero otro trono ni otra corona que Tú mismo, Amado mío…

               A Tus ojos el tiempo no es nada y un solo día es como mil años. Tú puedes, pues, prepararme en un instante para comparecer delante de Ti…




               A fin de vivir en un Acto de Perfecto Amor, yo me ofrezco como Víctima de holocausto a Tu Amor Misericordioso y te suplico que me consumas sin cesar, haciendo que se desborden sobre mi alma las olas de ternura infinita que se encierran en Ti y que, de esa manera, llegue yo a ser mártir de Tu Amor, Dios mío… (*)

               Que este martirio, después de haberme preparado para comparecer delante de Ti, me haga, por fin, morir y que mi alma se lance sin demora al eterno abrazo de Tu Amor Misericordioso…

               Quiero, Amado mío, renovarte esta Ofrenda con cada latido de mi corazón y un número infinito de veces, hasta que las sombras se desvanezcan y pueda yo, decirte mi Amor, en un cara a cara eterno…


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz 

9 de Junio de 1895


               (*) Indulgencias concedidas por el Papa Pío XI para los que reciten el Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso compuesto por Santa Teresita de Liseux, a partir de las palabras “A fin de vivir en un perfecto Acto de Amor...” :

          1º) 300 días de indulgencia, cada vez que se rece con devoción este Acto de Ofrenda. 

          2º) Indulgencia plenaria cada mes con las condiciones ordinarias a todos los que la hubieran rezado todo el mes. 

          - Todas las indulgencias pueden y deben ser aplicadas por las Benditas Almas del Purgatorio.

          Roma, 31 de Julio de 1922