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jueves, 4 de septiembre de 2025

DINA BÉLANGER de la Música a la Mística


                    "…Mis Sacerdotes… ¡oh, cuánto los amo!… Los llamo a ser otros Cristos. A ser réplicas de Mí […] Ofrezcan a Mi Padre, por Mis Sacerdotes, el espíritu de oración de Mi Corazón, Mi espíritu de oración, la perfecta unión de Mi Corazón con Él. Esto es lo que les falta a la mayoría de Mis Sacerdotes: el espíritu de oración, de intensa vida interior. […] Demasiadas almas religiosas y sacerdotales no comprenden que los sacrificios que les pido son llamas de amor que emanan de Mi Divino Corazón para atraer y santificar su corazón humano".

                    "Ninguna invocación responde mejor al inmenso deseo de Mi Corazón Eucarístico de reinar en las almas que: Corazón Eucarístico de Jesús, venga Tu Reino por el Inmaculado Corazón de María; y a Mi no menos infinito deseo de comunicar Mis gracias a las almas que: Corazón Eucarístico de Jesús, ardiendo de amor por nosotros, inflama nuestros corazones de amor por Ti".


De las Revelaciones de Nuestro Señor a Sor María de Santa Cecilia de Roma 
de la Congregación de Jesús-María (en el siglo Dina Bélanger)



                    Dina Bélanger nació el 30 de Abril de 1897, en la ciudad de Quebec, Canadá. Sus padres se llamaban Octavio Bélanger y Serafina Matte. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento en la iglesia de San Roque, con los nombres de María, Margarita, Dina, Adelaida. Hizo su Primera Comunión y recibió el Sacramento de la Confirmación el 2 de Mayo de 1907.

                    De su autobiografía extraemos: "Desde el comienzo de mi vida, la Virgen me ha protegido de un modo especial. Mis ojos vieron la luz del día cuando comenzaba el mes dedicado a Ella. Ese mismo día recibí el Bautismo. Dios tomó posesión de mi alma para que fuese toda de Él. ¡Qué dicha tan grande ser hija de Dios y de María, mi dulce Madre!".

                    Asistió al Colegio Jacques Cartier, recibiendo desde pequeña clases de piano; a los once años obtuvo su primer diploma. A los trece años fue admitida en el colegio en la Asociación de las Hijas de María.

Amor por Jesús Eucarística....

                    En la autobiografía de Dina Bélanger leemos: "Jesús fue mi Maestro de oración enseñándome a comunicarme con Él. Un día, ante el Sagrario, leí estas palabras en un libro de oración: “Señor, Dios mío”. Ya no leí más. Sumergida en el silencio, en la paz y en la soledad, sentía estar con Él saboreando estas palabras. Olvidé el tiempo... Otra vez, ante el Santísimo expuesto, fijos los ojos en la Sagrada Forma, le pedía verle con los ojos del cuerpo: ¡Deseo tanto veros!. El Señor respondió a mis ingenuidades con un aumento de fe en Su Presencia Eucarística".

                    A lo largo de toda su vida Dina Belanger practicó y fomentó la devoción de La Hora Santa; un Jueves, antes de que iniciara este momento de oración íntima, Jesús Nuestro Señor le mostró una multitud de almas al borde del Infierno; concluída La Hora Santa, Jesús le mostró las mismas almas en las manos de Dios: le reveló entonces que mediante las Horas Santas de oración, multitud de almas van al Cielo, quienes de otro modo habrían ido al Infierno, ya que una persona puede contribuir a lo que falta en la vida de otros, al obtener gracias preciosas y eficaces para su salvación.

Entrega a la Virgen Purísima

                    De nuevo leemos en la autobiografía de Dina: "Me entregué totalmente a la Virgen por la práctica de la devoción perfecta, según el espíritu del Beato Luis de Montfort. Este abandono total de mí misma y de mis cosas a la Reina del Cielo me atrajo muchas consolaciones. Sólo en el Cielo comprenderé las ventajas de abandonarme a su sabia guía. Quisiera consagrarle toda la humanidad. Hay que dejarla vivir en nosotras para que Cristo se sustituya en nuestra pequeñez. Ella es el camino más seguro, más corto, más idóneo para elevarnos hasta el Infinito, para unirnos al Amor increado hasta perdernos en Él, abismarnos en la fuente de la felicidad eterna".

                    En 1911, comenzó a asistir al internado de Bellevue. En ese mismo año hizo voto privado de castidad y le pidió al Señor la gracia del martirio, el día primero de Octubre. Concluidos los estudios en 1913 regresó a la casa de sus padres; se involucró entonces en la Parroquia, ayudando con los ornamentos litúrgicos y participando del Apostolado de la Oración. En 1914 Dina habla a sus padres del deseo que tiene de ser religiosa, pero éstos no le concedieron el permiso, alegando que con 17 años aún era demasiado joven.

                    Pese a la oposición paterna, Dina se consagró al Señor de alguna manera, como dejó escrito en su autobiografía:"El primer Viernes de Octubre estando con las demás alumnas en la capilla para la visita al Santísimo, me sentí impulsada a consagrar al Señor mi virginidad. Y así lo hice añadiendo: si esta Consagración es de Tu agrado. Y debió agradarle porque me sentí más Suya, con una pertenencia más profunda, y mi sed de entrega total a Su Amor en la vida religiosa, más colmada. Ardía en deseos de ser Mártir y decía: Jesús, Tú has muerto por mí. Pues bien, mi amor no quedará satisfecho si no muero Mártir por Ti"

Por fin Esposa de Cristo

                    Dina también profesó sincero amor al Padre putativo de Cristo, en el que confiaba las necesidades materiales: "En mi vida interior me ha ayudado siempre el bendito San José. Lo quiero mucho, y sobre todo en su fiesta, le obsequiaba con pequeños sacrificios". En la contemplación de la vida de entrega y sacrificio de San José, Dina encontraría el ánimo para continuar luchando por la vocación religiosa.

                    Desde 1916 hasta 1918 residió en Nueva York, donde completaría sus estudios de piano y música en la Residencia Nuestra Señora de la Paz, que estaba dirigida por la orden de las Religiosas de Jesús-María. De regreso a su ciudad natal se inscribió en la Tercera Orden de Santo Domingo, y una vez obtenido el permiso de sus padres, ingresó en la Congregación de Jesús-María situada en Québec. Según la costumbre, cambió su nombre de pila por uno religioso: Sor María de Santa Cecilia de Roma. Emitió sus votos temporales el día 15 de Agosto de 1923, Solemnidad de la Asunción de María; los votos perpetuos los emitiría el 15 de Agosto de 1928, un año antes de su muerte.

                    Esos días de entrega gozosa al Divino Esposo los dejaría reflejados en pocas y sentidas palabras: "Al fin ya llevaba el hábito religioso; lo besaba con piedad y amor pero no en vano se dice que ‘el hábito no hace al monje’ y tenía que trabajar por hacerme menos indigna de él... Ya era por fin Religiosa de Jesús-María. Recibí la Cruz y el Rosario. Ya pertenecía a la Congregación que tanto amaba. La Mano Divina allí me había conducido. Qué deuda de gratitud hacia mi Congregación Religiosa. Modela Señor mi alma según su espíritu de caridad y de humildad, de obediencia y de alabanza, que no es otro que el espíritu de Tu Amor. Obra en mí junto con María, para que alabe por siempre vuestros benditos nombres".

Gracias del Señor en su alma

                    El amor que Dina sentía por Jesús en la Sagrada Eucaristía sería premiado con iluminaciones y revelaciones celestiales, que ella guardaría para sí misma entonces, pero que por obediencia recogió fielmente en la autobiografía: "Un día recibí esta luz que me consoló mucho: el Cielo es la posesión de Dios; Dios vive en mí, yo lo poseo, luego gozo del Cielo en la tierra. Desde este dichoso momento, me escondía por más tiempo en el Corazón de Cristo y en Él encontraba las delicias de la Bienaventuranza, con el privilegio añadido de ser capaz de sufrir por Él. Si los Ángeles pudiesen tener algún deseo, creo que, además de la Eucaristía, envidiarían este don del sufrimiento por amor".

                    Entre las diferentes revelaciones privadas que recibió Dina Bélanger, destacamos la hermosa visión que tuvo en acerca de la unión entre los Sagrados Corazones de Jesús y de María y Su Presencia en el Santísimo Sacramento: "...Nuestro Señor, Hombre-Dios, me ha hecho ver Su Corazón en la Sagrada Hostia. Yo no miraba Su Santo Rostro; me cautivaban Su Corazón y la Hostia. Los dos estaban perfectamente unidos, de tal manera el uno en la otra, que no puedo explicar cómo me fue posible distinguirlos. De la Hostia se difundían innumerables rayos de luz; de Su Corazón salía una inmensidad de llamas que corrían como torrentes impetuosos. La Santísima Virgen estaba allí, tan cerca del Señor que parecía estar como absorbida por Él. Todos los rayos luminosos de la Hostia y todas las llamas del Corazón de Jesús pasaban a través del Corazón Inmaculado de María".



                    A través de la pluma de Dina, Jesús Nuestro Señor se muestra a una humanidad que ha olvidado Su Amor: "Mi Corazón tiene tantas gracias para conceder y la mayoría de las almas ni siquiera piensa en aceptarlas"... "Mi Corazón Eucarístico se complace mucho en hacer confidencias a las almas pero encuentro pocas almas puras que lo comprendan"... "Mi Corazón desea unir constantemente a Sí todos los corazones por medio de la Eucaristía, como Él mismo está unido a Mi Padre por el Amor, en la unidad y caridad perfecta".

                    "Mi Corazón rebosa de gracias para las almas. Tráelas a Mi Corazón Eucarístico"... "Las almas solo son infelices en la medida en que se alejan de Dios. El gran deseo de Mi Padre, y el Mío, sería ver felices a todas las almas, incluso en la tierra".

                    Desde la Profesión Religiosa Dina Bélanger sufriría graves enfermedades; convaleciente, desde la cama solía hacer traducciones y despachaba correspondencia. Tuvo una tuberculosis pulmonar que se agravó el 30 de Abril de 1929, a tal punto que tuvo que ser trasladada a la enfermería. Murió el 4 de Septiembre de 1929, a las 4 de la tarde.




jueves, 3 de julio de 2025

EL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS


"La devoción al Corazón Eucarístico se dirige especialmente 
a un acto particular de esta adorable Persona de Jesucristo 
que instituyó la Eucaristía, para permanecer con nosotros, 
para darnos Su Cuerpo como alimento y Su Sangre 
como bebida, para inmolarse en el Altar de manera 
incruenta y así fundar la unidad de la Iglesia"

De cultu eucharistici explicatio dogmatica, 
del P. Albert Lepidi OP, Roma, 1905




                    Esta Devoción es distinta de la del Sagrado Corazón, aunque está íntimamente ligada a ella. Enfatiza el amor de Cristo presente en la Eucaristía y llama a los Fieles a un mayor fervor en su adoración al Santísimo Sacramento. El mensaje del Corazón Eucarístico es una continuación de las revelaciones de Paray-le-Monial a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII. 

                        El 9 de Noviembre de 1921, mediante un Decreto de la Congregación de Ritos, el Papa Benedicto XV aprobaba una Misa y un Oficio propio del Corazón Eucarístico de Jesús, fijados para el Jueves posterior a la Octava de la Festividad del Santísimo Sacramento, uniendo así la Festividad del Corpus Christi, la del Sagrado Corazón y este culto al Corazón Eucarístico; "...esta devoción, la más excelente, debe ser especialmente la de los Sacerdotes", había sentenciado el Papa Benedicto XV el 16 de Febrero de 1916.

                    "Esta nueva Fiesta… tiene el propósito de conmemorar de manera especial el amor que nos mostró Nuestro Señor Jesucristo en el Misterio de la Sagrada Eucaristía… Otro propósito… es animar a los Fieles a acercarse a la Sagrada Eucaristía con cada vez mayor confianza e inflamar sus almas con el Amor Divino cuya fuente es Nuestro Señor Jesucristo en Su Corazón ardiendo de infinita Caridad, quien instituyó la Sagrada Eucaristía, quien ama a Sus discípulos y los guarda en Su sagrado Corazón, ya que Él vive y permanece en ellos, como ellos permanecen en Él, Él que, a través de la Eucaristía, se ofrece y se da a cada uno de nosotros como Víctima, Compañero en el exilio, Alimento, Viático, finalmente prenda del Cielo". (Del Decreto de aprobación de la Misa del Corazón Eucarístico de Jesús)

                    Años antes, otro Papa había elogiado esta misma devoción: "El culto al Corazón Eucarístico honra especialmente el acto supremo de amor por el cual nuestro Redentor, permitiendo que todas las riquezas de su Corazón se desbordaran, instituyó el adorable Sacramento de la Eucaristía", diría el Papa León XIII, el 17 de Febrero de 1903.

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

                    Así como de forma íntima quiso revelarse el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque, de la misma manera quiso el Cielo comunicarse con la Hermana Sofía Prouvier, una joven que estaba fundando un grupo de vírgenes consagradas, con el apoyo y bendición del Santo Cura de Ars; Sofía fue agraciada con varias revelaciones del Corazón Eucarístico, teniendo lugar la primera de estas manifestaciones el 22 de Enero de 1854, en la capilla de Nuestra Señora del Refugio en el Hospital de Saint-Jacques de Besançon (Borgoña, Francia), durante la exposición de Jesús Sacramentado: «Estaba inmersa en la contemplación de Nuestro Señor, a quien vi quebrantado de dolor por la falta de amor que le demostraban las almas favorecidas con sus dones y admitidas a la comunión frecuente: “¡Me rodean y no me consuelan!”». Este Corazón Divino derramó sus lamentaciones con una expresión de bondad y profundo dolor, es decir, algo inefablemente dulce en Su infinita desolación. «Mi Corazón pide amor como un pobre pide pan».

                    En otra revelación privada, unos meses después, Jesús le insistió: «Es Mi Corazón Eucarístico, hazlo conocer, hazlo amar». Con este fin, la Hermana Sofía Prouvier escribiría veinte "elevaciones" para orar al Corazón Eucarístico y dedicaría el resto de su vida a difundir el mensaje del Corazón Eucarístico de Jesús, incluso fuera del territorio metropolitano, en particular en Argelia. La espiritualidad del Corazón Eucarístico también se difundió con la ayuda del Padre Hermann Cohen y del Beato Pedro Julián Eymard



                    En 1879 se fundó la primera Cofradía del Corazón Eucarístico gracias al Cardenal Joseph Hippolyte Guibert, Arzobispo de París, que anunció que "...la Devoción al Corazón Eucarístico de Jesús contiene y une en sí misma la devoción al Santísimo Sacramento y al Sagrado Corazón con la intención de honrar mediante un culto especial al Sagrado Corazón de Jesús en el acto de amor con el que dio la Eucaristía y perpetuó a través de ella Su adorable Presencia entre nosotros". Fue seguida por muchas otras Cofradías en la segunda mitad del siglo XIX.

                    En 1898, el Papa León XIII explicó son sencillez el vínculo que une la Devoción al Corazón Eucarístico con la del Sagrado Corazón: "El culto al Corazón Eucarístico de Jesús no debe entenderse como diferente en sustancia de la que la Iglesia profesa hacia el Sagrado Corazón: solo que elige como objeto de especial veneración, amor, gratitud y homenaje, ese acto de supremo amor por el cual el amantísimo Corazón de Jesús instituyó el adorable Sacramento de la Eucaristía, dignó así permanecer entre nosotros hasta el fin de los tiempos".

 


jueves, 18 de abril de 2024

OFRENDA DE AMOR A LA VIRGEN, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José.



               Ofrenda heroica a mi Purísima Madre Inmaculada en el día de Su Fiesta, Nuestra Señora del Amor Hermoso, 31 de Mayo de 1926. 

               Madre mía amadísima, por puro amor a Ti, para probarte mi amor, para ofrendarme más intensamente a Ti, para pertenecerte más completamente, para decirte que soy Tuyo incondicionalmente, para que hagas de mí lo que Te plazca, para procurar Tu Gloria, para defenderte, para hacerte reinar, vengo hoy, Madre mía, como Tu hijo que Te ama a postrarme a Tus pies y a entregarme a fondo a Ti, a donarte lo que más se estima, a cederte lo que más se ama y a ofrecerme a sufrir lo que más repugna, lo que más humilla… y lo hago para probarte mi amor puro, desinteresado y verdadero, y para procurar Tu Gloria tal como Tú lo deseas. 

               Mi Santo Padre San Juan Bautista de La Salle sostuvo durante algún tiempo aquella lucha interna entre lo que le dictaba la razón natural, y entre lo que le pedían las exigencias divinas; por fin triunfó la gracia y animado por una voluntad y por un amor a Ti muy grandes se dijo: "Daré todo y seguiré el llamamiento divino, aunque me vea precisado a pedir limosna y a vivir de solo pan". A su ejemplo, Madre mía, yo Te entrego, no mis riquezas que no las tengo, pero sí, mi voluntad, mi juicio, mi honor, mi querer, mi vida y todo lo que me ha de acaecer durante ella, Te entrego incondicionalmente lo intenso del amor que siento en mí, lo que más me agrade, lo que más os plazca, todo, sin restringir un ápice de lo que hay en mí. Y luego Madre, Te doy mi alma, mi corazón, mis afectos, mis facultades, todo cuanto Te pueda dar, pero siempre incondicionalmente y por puro amor. 

               Y por puro amor también, a Ti me ofrezco para procurar Tu Gloria por el medio que Tú quieras ser glorificada en mí y por los fines que Tú quieras que Te glorifique yo, y con este fin Te cedo mi honor, mi reputación, mi todo, y me ofrezco a Ti hasta para ser calumniado por Tu amor, tratado de loco, hasta para mendigar, hasta para ser engañado, hasta vivir ilusionado y vivir toda la vida así, con tal, Madre mía, de que no Te desagrade, pues más quisiera ir aun al mismo Infierno antes que contristarte una sola vez; y de que sirva para darte Gloria, único ideal que cultiva y apasiona mi alma. 

               Y tan puramente Te amo Madre mía, que hasta me ofrezco para ser arrojado del Instituto y éste sería para mí, el sacrificio cumbre que Tú podrías imponerme, pues bien sabes que después de Ti, es mi amada vocación lo que más amo en este mundo, y sólo Tu Voluntad, o la calumnia o la prueba, serían capaces de arrancármela, pero no obstante si esto llegase, aunque me costara sangre cumpliría, y con puro amor Te entregaría esa joya. 

               En una palabra, Madre mía amadísima, quiero amarte porque eres Pura, porque eres Celeste, porque eres digna de amor, porque eres mi Madre y por eso quiero darte Gloria, y por eso quiero humillarme y por eso quiero siempre querer lo que Tú quieras y amar lo que Tú quieras que ame y no más, y hacer lo que Tú quieras que haga, no más, y vivir donde Tú quieras que viva, no más, y ser Tu juguetito siempre, Tu niño chiquitín que Te haga sonreír, Tu víctima incondicional y Tu apóstol, pero apóstol de la Madre Eucarística de Jesús. 

               Te ofrezco todo cuanto Tú quieras que Te dé ahora, más tarde y siempre: sólo quiero, sólo anhelo, sólo ansío ser Tu hijo; esto es lo que llena mi alma. Y todo esto lo hago, Madre, para que seas conocida, amada, querida, venerada; para que seas llamada por todas partes Madre y Reina de los mortales. 

               Tu hijo que te ama y Te quiere hacer reinar. Morir por Tu amor, Madre, anhela mi alma. 


Fmdo. Hermano Estanislao José


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.



jueves, 11 de abril de 2024

MI CREDO, DONACIÓN TOTAL Y AMOROSA, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José




                1. Yo creo Padre mío, en Vos y os amo como hijo. 

                2. Yo creo en Vos, Hijo de Dios y os amo como a Hermano. 

                3. Yo creo en Vos Espíritu Santo y os quiero como a mi amor. 

                4. Y en Vos Madre mía, creo y os amo de corazón, y porque obedecer a la voz interna que se oye en mi alma, he aquí como os expongo las creencias que Vos habéis sembrado en mí. 

                5. Creo, Santísima Trinidad y Madre que Vos habéis arrancado de mi alma las criaturas y que no ha sido mi esfuerzo. 

                6. Creo que la atracción interna hacia Vos que siento en mí, sois Vos quien la origináis. 

                7. Creo que vuestra gracia ha sido la que ha operado en mí este cambio tan sensacional que siento en mí. 

                8. Creo que vuestra intervención es la que me hace desamar todo lo vil y vano y que me punza sin cesar para ocultarme en Vos y morir allí mártir de vuestro Amor. 

                9. Creo que la acción que se opera en mi alma sois Vos la causa y que vuestra diestra me sostiene, me guía y me enseña sin cesar. 

                10. Creo que Vos os hospedáis en mí y que yo resido en Vos, que yo con Vos y Vos conmigo vivimos en íntima unidad. 

                11. Creo que me habéis de unificar más a Vos cada día y que siempre os he de amar sin reflexión, y que os he de ser fiel, y que os he de dar gloria. 

                12. Creo que durante la vida seré siempre vuestro templo humilde, pero hermoso. 

                13. Creo que vuestra constante protección me llevará siempre a cumplir vuestros quereres y que al fin de mi vida me daréis el abrazo de paz y de gozo intenso y eterno. 

                14. Creo que la voz interna que oigo en mí es vuestra porque no la puedo rechazar, y creyendo con vuestra disposición y deseando sólo lo que Vos queréis, accedo a esa misma voz y creo cuanto ella me enseña, creyéndolo porque me uno a Vos, porque me santifica. 

                15. Creo, pues, estando intensamente unido a Vos, cuanto esa dulce y penetrante voz me ha enseñado. 

                16. Movido, pues, muy a pesar mío, por esa voz intensa y accediendo a ella os digo, pero ya veis con qué disposición, que creo (y esto es lo más sublime y lo que más me cuesta) os digo, pues, que creo en lo referente a la Misión de que habéis hablado, pero con esa creencia, con ese querer, con ese amor que me une, que me intima, que me unifica más a Vos, únicos seres a quienes pertenezco y a quienes de corazón amo. 

                17. Creo, pues, en lo referente a la Misión, creo que eso viene de Vos y como proveniente de tal conducto lo recibo, por ello os adoro y amo y beso vuestra voluntad y creyendo que soy movido por vuestra gracia, desde hoy acepto esas enseñanzas, creyéndolas venidas de Vos, pues bien sé que de mí no vienen, jamás he tenido pretensiones. 

                18. Y procuraré creer todo esto tal como lo creo en los momentos en que me siento más asido por vuestra Presencia, durante los cuales ya sabéis que vuestra gracia se apodera de mí y no me deja dudar. 

                19. Creo en que según me habéis dicho tengo de ser vuestro, niño vuestro, juguete vuestro, vuestra Víctima, vuestro Apóstol, vuestro hijo: creo que siempre seré el Mártir de vuestro querer. 

                20. Creo que viene de Vos lo referente a Roma como de vuestra procedencia y porque creo que Vos lo queréis, porque así oigo que me lo decís, lo creo, lo recibo. 

                21. Creo pues que cuando llegue la hora Vos confirmaréis estas mis creencias que Vos habéis sembrado en mi alma, con el cumplimiento de vuestro querer, sobre mí y sobre aquel (*) a quien Vos me habéis unido. 

                22. Creo que aunque halla mil y mil contradicciones, persecuciones, dudad, etc. etc. Vos habéis de hacer esta Obra, pues creo que Vos mismo repetidas veces me habéis dicho que es vuestra. 

                23. Creo que trabajaré en ella tal como Vos lo exigís de mí, y que ese trabajo me santificará y que con ello os daré la mayor gloria. 

                24. Creo que Vos seréis mi sostén, mi consuelo, mi apoyo, mi todo, durante la vida y al fin de ella me llevaréis con Vos a la Gloria. 

                25. Creo que os agrado, que os amo, que os doy gloria con mi modo de vivir y que Vos tenéis en mí la más cumplida alegría y satisfacción. 

                26. Creo que Vos Madre, me sostendréis siempre como a vuestro hijo, a vuestro Apóstol y a vuestra Víctima, y que así me cuidaréis siempre. 

                27. Creo que siempre he de vivir por Vos y que por Vos moriré. 

                28. Creo, Madre mía amadísima, que siempre viviré en Vos, que viviré para Vos y para vuestra gloria, y que amaros será siempre el móvil de todas mis empresas, y creo que éstas sólo las llevaré a cabo, sean cuales fueren, por vuestro amor y para daros gloria a Vos y a la Santísima Trinidad. 

                29. Creo, Madre que al fin de mi vida, Vos recibiréis mi alma y que Vos la abriréis las puertas del Cielo y que con Vos me presentaré ante el Padre, y que Vos le hablaréis de mí. 

                30. Creo todo cuanto Vos queráis que crea, amar cuanto Vos queráis que ame, trabajar cuanto Vos queráis que trabaje y donde Vos queráis que trabaje y hasta cuando Vos queráis que trabaje. 

                Recibid, Madre mía, mi CREDO que hago para obedecer al Espíritu Santo. Leed en mi alma la impresión que esto me produce, la intención con la cual lo hago y el deseo que siento al hacerlo. Sea siempre vuestra azucena purísima, vuestro vergel inmaculado, esa sonrisa vuestra que constantemente me arrebata y que me hace obrar siempre por puro amor Junto con este CREDO, que también os lo ofrezco, os doy toda mi alma, todo mi ser, todo lo que tengo, si es que algo poseo aún. 

                Y todo lo dicho, Madre mía y Santísima Trinidad, lo creo porque creo que Vos queréis que lo crea porque siento que Vos me mandáis creerlo, y accediendo a vuestra petición y con el permiso de mi superior, firmo estas creencias que creo Vos habéis puesto en mi alma; las firmo, digo, con la sangre de mis venas. 

                Lembecq (Bélgica), 23 de Mayo de 1926, Fiesta del Espíritu Santo; 30 de Mayo de 1926, Fiesta de la Santísima Trinidad. Vuestra víctima de amor, Madre, te amo, te juro amarte y defenderte. Firmado Hermano Estanislao José. 

                Admirable acto de FE el de este CREDO de nuestro Hermano Estanislao José en la época misma en que se burlaban de su doctrina, que no era suya sino del Cielo. Cada uno de sus artículos merece la pena de releerse y meditarse; en ellos se ve, se siente la sencillez y a la vez la fortaleza y energía de su fe viva, dispuesto a dar la vida por defenderla. Despide luz, gracia, amor de Dios. 

                Ésta no es un alma vulgar, no se trata de un alucinado, ni de un loco; se trata de un joven sensato, valiente, audaz, heroico y enamorado locamente de los Corazones Eucarísticos de Jesús y María, como le mandaron llamase a nuestros amadísimos Soberanos. 

                Leed a este joven maravilloso que supo entregarse del todo a la acción de la gracia, a las exigencias de todo un Dios puesto a pedir… Este Credo con sus 30 actos de Fe, lo creo con Fe explicita y rotunda y creo también que el artículo 21 (*) se refiere a mi persona que firmo así: Hno. Ginés de María Rodríguez Martínez Manrique Álvaro.


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones. 

               "He leído casi de un tirón su Vida del Hno. Estanislao José. Me pregunto: ¿Por qué no se ha escrito y divulgado desde hace muchos años la heroica santidad de este Hermano? Ejemplar en los tres votos no canónicos como asimismo en las virtudes ejercitadas para cumplirlos... El mundo entero necesita “ver” vidas tan ejemplares como la del Hermano Estanislao José" (Nota introductoria a la biografía del Hno. Estanislao José escrita por el Padre Pelayo de Zamayón, O.F.M. C. Decano de la Facultad de Filosofía de Salamanca).




jueves, 8 de febrero de 2024

VENGO A CUMPLIR LO PROMETIDO, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José



                 Hacía tiempo que mi Madre me había dicho que a imitación de Su Hijo, mi Hermanito, me encarnaría en Ella, como habla un hijo con su madre aquí en la tierra, le dije: 

               "Madre mía, ¿cuándo va a tener cumplimiento la promesa que me has hecho de que me encarnaré yo en Ti como Tu Hijo?" 

               Y Ella me contestó: 

              "Hijo Mío, esta promesa tendrá cumplimiento como ya te he dicho". 

               Llegó por fin el día señalado (el 16 de Abril de 1922, en el Noviciado de La Salle de Bujedo, Burgos); yo lo esperaba con ansias indecibles, y creyendo que esto se haría en la Sagrada Comunión, yo me preparé a ella con mucho fervor, pero nada se verificó; y yo estaba un poco triste, pero mi fe en nada había disminuido y al llegar por la tarde a la Bendición con el Santísimo, creyendo que entonces se cumpliría, pedí a mi Madre que se cumpliese lo prometido. 

               De repente veo salir del Sagrario una luz grande y muy resplandeciente, yo estaba un poco triste porque creía que la veían todos; y mi Ángel, conociendo mis intenciones y mi tristeza, me dice: "No temas, que no la ven otros que tú y nosotros".

               La tristeza desapareció y veo que la luz se dirige hacia mí; cuando llegó a la barandilla del coro, se paró y yo la miraba fijamente, cuando desaparece la luz y queda sólo una Señora hermosísima y me dice: "Yo Soy tu Madre y vengo a cumplir lo prometido". 

               Luego se acerca a mí y yo empiezo a hacerme pequeñín y me quedo como un niño recién nacido. Este era el hombre nuevo que había salido del viejo. Después que yo me había hecho tan pequeñín, el pecho de mi Madre parece abrirse y se abre de veras; en él se ve como un trono, me manda entrar a mí y yo… no sabía qué hacer; entonces una fuerza invisible me levanta y me pone dentro del pecho. Luego se cierra y yo quedo dentro… Y allí estoy.

               Ahora cada vez que veo a mi Madre, me dice: "Mira dónde éstas", y mirando me veo yo allí como un niño pequeñito, y cada vez un poco más crecido; aunque tiene el pecho cerrado no me impide verme. Ella me dice: "Aquí estarás tres años al cabo de los cuales Yo te daré a luz al mundo para que prediques bien a Mi Hijo. De Mí aprenderás la verdadera ciencia y Yo seré tu Maestra, como lo he sido de otros; tú eres Mi hijo muy amado en quien me he complacido".

               Yo le di gracias por todo, sin venirme la menor duda de que fuera ilusión, pero como me he propuesto en cada cosa que me pase, pedir prueba, aquí no me acordaba siquiera, y mi Madre, como es tan buena me dice: "Para que veas que esto es cierto, en adelante tu voluntad será la Mía y no querrás otra cosa que lo que Yo quiera, y de esto lo mejor, y lo cumplirás mejor aún que hasta aquí; tú mismo lo conocerás, si esto es verdad lo que he hecho en ti". 

               Todo según me lo dijo; al obrar siento que hay en mí alguien que obra, que no soy yo mismo, y al obrar es lo mejor lo que busco siempre, o más bien mi Madre me lo hace buscar.


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones. 

               "He leído casi de un tirón su Vida del Hno. Estanislao José. Me pregunto: ¿Por qué no se ha escrito y divulgado desde hace muchos años la heroica santidad de este Hermano? Ejemplar en los tres votos no canónicos como asimismo en las virtudes ejercitadas para cumplirlos... El mundo entero necesita “ver” vidas tan ejemplares como la del Hermano Estanislao José" (Nota introductoria a la biografía del Hno. Estanislao José escrita por el Padre Pelayo de Zamayón, O.F.M. C. Decano de la Facultad de Filosofía de Salamanca).



jueves, 1 de febrero de 2024

LOS CORAZONES EUCARÍSTICOS DE JESÚS Y MARÍA, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José.



               En Junio de 1922 tuvo el Hermano Estanislao una Visión extraordinaria que llenó su alma de santas ilusiones: se le presentaron los Corazones Eucarísticos sentados en magníficos tronos; el Señor tenía a Su derecha a Su Bendita Madre, como se lee en el Libro I de los Reyes (2, 19): "Sentado el Rey en el trono e hizo poner otro para la Madre del Rey y la sentó a su derecha".

              Aparecían vestidos como Soberanos del Cielo con vestiduras bordadas en oro purísimo y perlas más resplandecientes que la misma luz, y ambos llevaban el corazón al descubierto y sobre él la Sagrada Hostia envuelta en llamas de amor inmenso a los hombres. Los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael les adoraban e incensaban igualmente a los dos. 

               La Aparición fue realmente grandiosa y decía él que era imposible describir, ni siquiera imaginar… era en verdad una visión apoteósica, que jamás habría de olvidar. Vienen pidiendo que Les honren con este glorioso título y él trabajó todo lo que pudo por extender esta preciosa invocación de Corazones Eucarísticos; nueva, es verdad, sobre todo para el Corazón Eucarístico de María, asunto que le trajo una contrariedad que no acabó hasta su muerte. 

              Por obediencia dejó de llamarlo así, pero en su interior sentía que la Madre quería que La honrase no sólo Su hijito, como le llamaba, sino todos los Cristianos. Me parece, no sólo conveniente sino muy provechoso aclarar esta especialidad de Corazón Eucarístico de María, que la Madre de Dios pide con tanta insistencia: 

               1º Con la palabra Corazón se quiere expresar la persona misma de la Virgen Santísima que hasta ahora, tanto en la liturgia como en las encíclicas de los papas y en el lenguaje común de los fieles, al nombrar Corazón de María se ha dicho Corazón Purísimo, Inmaculado, Doloroso, etc. Y por una intuición filial, al representar los artistas el Corazón de la Madre, suelen presentarlo con un lirio de pureza impoluta, símbolo de la pureza más que angélica; o con una espada bien hundida en el corazón, o con un zuncho de agudas espinas, como el de Fátima… Pues bien, al nombrarle con el título de Corazón Eucarístico, pide la Madre pongan una Hostia sobre Su Corazón encendido en llamas de amor al Divino Sacramento.

               Esta revelación al Hno. Estanislao, ya se la habían hecho antes a otros santos, a Santa Gertrudis en el siglo XIII, a la V.M. Ágreda en el siglo XVII, asegurándoles que desde la primera Comunión en la noche de Jueves Santo, permaneció siempre en Su Corazón la Divina Eucaristía, conservando las Sagradas Especies de una a otra Comunión. Este favor eucarístico, gran privilegio concedido primero a la Divina Señora, lo ha prodigado en el correr de los siglos a otras personas, y la Iglesia lo ha admitido ya, al canonizar a San Antonio Mª. Claret, como consta en la Bula de Canonización de este gran Santo español. 

                 También se ha asegurado tenerlo Santa Teresita del Niño Jesús, el Hno. Benjamín Antonio, nuestro mismo Hno. Estanislao José, y otras muchas almas que él vio en las distintas filas y que se pudo comprobar, como ya dijimos. 

               Quede bien señalado que la Madre de Dios se apareció muchas veces al Hno. Estanislao, presentándose con la Sagrada Hostia en Su Corazón, rodeada de luz y de fuego, símbolos de la Verdad y del Amor, diciéndole: "Hijo Mío, este Corazón es el Tesoro que tienes que revelar al mundo y mostrarle que en Él está Jesús Sacramentado y en Él quiere ser adorado".

                 2º Pide más la Divina Madre: "...pide que se Le venere junto con el Corazón de Su Hijo porque son inseparables, pide que en ambos Corazones se ostente la Sagrada Hostia y se extienda por doquier esta devoción". 

                3º Pide todavía más la Reina de los Cielos: "...pide que se La honre en la Divina Eucaristía con Su Divino Hijo, donde se encuentra espiritualmente, pero real y verdaderamente con Su Amado Hijo y porque Este así lo ha dispuesto". 

               4º "Pide que se extienda por todas partes la Devoción a los Corazones Eucarísticos de Jesús y María, y se consagren a Ellos, viviendo una vida de intimidad por la Comunión diaria, la visita al Sagrario, etc.". 

               5º Promete a todos los que se afanen por honrarles "ricos tesoros" de gracias y favores sobrenaturales, incluso el gran favor eucarístico, gran don del Cielo, que se prodigará a muchas almas en los próximos tiempos de gracia y redención".

               No seamos fríos ni indiferentes con nuestros amadísimos Soberanos, antes acudamos a Ellos con humildad pidiendo aumentos de Fe, Piedad, Pureza y Caridad y estemos seguros, que si cumplimos sus deseos, vendrán sobre nuestras almas esos "ricos tesoros" prometidos a esta nueva devoción la más espléndida y ubérrima de todas las devociones. 


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.



jueves, 25 de enero de 2024

EL VOTO DE PURO AMOR, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José.



               Estos propósitos hechos con determinada voluntad de morir antes que dejar de cumplirlos fiel y heroicamente, le llevaron a hacer el Voto de Puro Amor, que el Hermano Estanislao José escribió, también con la sangre de sus venas. La hoja en que escribió en el Altar de la Capilla de Griñón, en la noche del 24 al 25 de Marzo de 1925, fue tomada por la Virgen de la Eucaristía y presentada a la Santísima Trinidad, quien encargó a la Divina Madre le diera abundancia de gracias para observar fielmente aquellos compromisos. Esa hoja, que no es otra cosa que un pliego de carta con la estampita de nuestro Fundador (San Juan Bautista de La Salle), dice que la Madre la metió en Su pecho después de oír el encargo de la Santísima Trinidad. Su contenido lo transcribo íntegro después del siguiente...


COLOQUIO CON LA MADRE 
AL HACER EL "VOTO DE PURO AMOR"


               "Mi querida y dulce Madre: Tu amor hace maravillas en mi alma, me transforma, me diviniza, me endiosa. Me hace fuerte, valiente, reflexivo, prudente y me da carácter y dignidad y nobleza de alma y arranca de mí las malas pasiones y quema todo pensamiento que no Te agrada, y me desprende de todo y me une a Ti, Madre, a quien amo con locura y por eso Te he ofrecido mi vida. Pues bien, Madre mía atraído por este amor y por Tu bondad infinita, y después de haberlo pensado bien y con permiso de mis Confesores, hago hoy el Voto de hacerlo todo y obrar siempre por PURO AMOR, a Ti, Madre, y esto en el grado más intenso. Madre mía, bien sabes que por mí, nada puedo, y que no soy más que polvo y pecado, y con todo me siento inclinado, movido y atraído fuertemente por Tu gracia para hacer este VOTO DEL PURO AMOR. 

               Lo hago, pues, amadísima Madre mía, por purísimo amor a Ti, para mayor Gloria de la Santísima Trinidad y con el fin de que reines pronto en el mundo por medio de la Eucaristía y que vuestros Corazones Eucarísticos sean Reyes en todas las naciones. Hago, pues, Madre, EL VOTO DEL PURO AMOR, por puro amor a Ti, a quien amo con delirio, con locura. Al mismo tiempo, renuevo los otros dos votos que hice cuando era aun niño en Tus brazos, y son el de Regularidad y el de lo Más Perfecto, que tanto bien me han hecho.

               Madre, junto con estos tres votos, renuevo los cinco de Religión (los HH. de las Escuelas Cristianas además de los tres votos canónicos de pobreza, castidad y obediencia, emitimos otros dos: el de estabilidad y el de enseñar gratuitamente a los pobres) y todos Te los ofrezco a Ti y con ellos Te entrego, Te doy todo mi ser ofrecido ya hace años como Víctima de Amor. Me meto, pues, en Tu Corazón materno, para que desde ahí sea más fiel a Ti y a mi Hermano Jesús en todo tiempo. 

               Madre, bien sabes que hago esto para procurar Tu Gloria y para inundar mi alma en el Puro Amor. Sólo Te pongo una condición, Madre, y es la de que me des la muerte después de haberlo hecho, si es que Te he de ser infiel y no hubiera de cumplir lo prometido. Por mi parte ahora, con la mejor disposición, Te juro amor eterno y perfecta fidelidad y Te pido la muerte antes que cambiar de proceder, pues como sabes, todo cuanto hay en mí Te pertenece, total y absolutamente. 

               Por eso que quiero vivir como Tú, en Ti y para Ti; de lo contrario la vida para mí perdería todos sus encantos, pues mi alimento y mi todo, eres Tú, y mi principal alegría es saber que pronto o tarde he de morir. ¡Madre! Reina pronto en el mundo entero por medio de vuestros Corazones Eucarísticos de los que soy Víctima, Apóstol e instrumento dócil.



VOTO DE PURO AMOR 

En qué consiste para mí, 
y por ahora el Voto del Puro Amor: 


              1º La base de este voto es el desprendimiento absoluto de criaturas y cosas, con esto quiero decir que debo renunciarlas, siempre que no me sirvan para instruirme, santificarme o para cumplir alguna obligación de mi estado.

              2º Al obrar (después del renunciamiento ya dicho) no debo tener otra intención, mas que la de hacerlo todo por puro amor de Dios, de mi Madre, o de Jesús mi Hermanito, lo cual es fácil conseguirlo ayudado con la gracia de Dios, que no faltará.

              3º En la ejecución de los actos hay grados de amor, pues escogeré siempre, el que me parezca ser el más puro, el que endiose más a mi alma, es decir, el que me una más a Jesús, el de mayor intensidad de amor de voluntad. 

              4º Me obligo también a seguir siempre el deseo del alma que tienda a la unión más íntima, y al trabajar con el amor más puro que hay con Jesús y la Madre, rompiendo por tanto, con todo lo humano, es decir, con los pensamientos y afectos que al obrar me sugieran el mundo, el Demonio o la naturaleza.

              5º Mi alma (y siempre por puro amor) tiene que estar dispuesta a emprender cualquier obra, previa sanción de la obediencia. 

              6º Por fin resuma el alma, todos sus actos y afectos procurando tener al obrar el mayor endiosamiento posible, cual sea éste, lo dice muy bien la conciencia. 

              7º Las disposiciones interiores del alma, tienen que estar siempre en conformidad con lo que manda la obediencia y lo que dicta muy bien la delicadeza de conciencia y la unión con la Madre. Madre, Hermano, Santísima Trinidad, dadme ahora la muerte si por pereza o por negligencia o por pecar tenga que retirar un día mi ofrenda a Ti, Madre… 

Tu niño. Firmado en Griñón, 25 de Marzo de 1925 

Hermano Estanislao José  


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.




jueves, 18 de enero de 2024

ME ENTREGO ENTERAMENTE A VOS, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José



               Basta leer con atención y buen espíritu las páginas de este capítulo para persuadirse que el Hno. Estanislao es una alma privilegiada, alma verdaderamente extraordinaria, tal vez una de las más fieles a la gracia a juzgar por la energía con que se compromete a cumplir siempre y en todo lugar lo que sea más perfecto para gloria de Dios. Copio de uno de sus cuadernos: "Veo claramente cómo va viniendo a mi corazón el amor de Dios; veo mi estado con luz clarividente y no me importa que me tengan y me llamen demonio, que me tengan y me digan que soy un santo. 

               Lo primero veo que por la gracia de Dios no soy, pero si no fuera por El, sería el primero de los demonios. “Lo segundo veo claro también que no soy santo, tal como Jesús me quiere; sé que voy por buen camino y que si sigo cada vez mejor (lo cual espero con la gracia de Dios) lo conseguiré, pero es mucho lo que me toca de andar todavía. 

               Con la oración y la gracia todo se consigue. Mi deseo y mi determinación enérgica es, ser fiel, muy fiel hasta llegar a mi fin. Por lo tanto, ¡adelante! Hasta morir si es preciso en una cruz. “Estas son mis disposiciones ahora y lo serán con la ayuda de mi Madre, la Virgen María, a quien totalmente me he entregado y en cuyo seno vivo y el él es donde disfruto de todas las caricias maternales, por eso que me diré en toda circunstancia: ESTOY EN MI MADRE, no temeré ni al Demonio, ni al mundo ni a mí mismo en nada. Soy de mi MADRE, ando con mi MADRE, vengo de mi MADRE y voy a mi MADRE!.

               Por largo tiempo vengo yo pensando lo que podría hacer para pagar en algo tantos favores como de Jesús he recibido, tales como el haber llevado a mi alma, en tan poco tiempo, a un alto grado de virtud, como es el de no querer más que su voluntad en todo. Para poderle pagar con algo, quiero tomar una resolución que le agrade, no sólo a Él, sino también a mi Madre y a las Tres Divinas Personas a quien me propongo honrar mucho. Me propongo desde este momento caminar a paso de gigante por el camino de la perfección y mirar cual águila real, como nada, las cosas de este mundo. 

             Mi resolución es esta, escrita de paso con tinta, pero que la escribiré con sangre en otra parte, cuando me den permiso. Santísima Trinidad, Corazones Eucarísticos de Jesús y María: por no ver en mí apego a ninguna cosa, y no pudiendo atacar algún defecto, por no ver ninguno voluntario en mí, me propongo practicar esto en vuestro honor, durante toda mi vida, y sólo por Amor, aunque para cumplirlo estuviera padeciendo siempre. 

              Con el corazón y con la más pura de las intenciones, ME ENTREGO ENTERAMENTE A VOS para procurar vuestra Gloria en cuanto me fuere posible y exigiereis de mí. Por tanto desde ahora procuraré vivir en carne humana como Ángel en cuanto de mi dependa, buscando siempre lo más penoso, lo que más me cueste, y esto por puro amor, sin querer por ello ninguna recompensa, sólo a mayor Gloria vuestra y por la conversión del mundo. 

             Para conseguirlo procuraré amoldar mi vida al plan que pongo a continuación: me consideraré siempre como fervoroso novicio, pero con voluntad de generoso escolástico, y con la constancia de un buenísimo Hermano de las Escuelas Cristianas, procurando superar, si puedo en prudencia al más prudente superior y adquiriendo la fortaleza de San Miguel Arcángel para el tiempo de la prueba. Por tanto todas mis empresas tendrán por cimiento la humildad y se fundarán sobre la fortaleza; las llevaré a cabo con la constancia y serán dirigidas y acompañadas de la prudencia, virtud de mí tan querida y a la cual quiero conocer todavía más a fondo. 

               Esta prudencia, no es la prudencia del mundo, sino de la religión que consiste (como tengo escrito en otro cuaderno) en ver a Dios en todo y obrar en consecuencia. Mi vida interior se resumirá en estas tres cosas: Amor, prudencia y voluntad. 

               Con la palabra Amor designo todo lo que debo amar: Santísima Trinidad, Jesús y María Eucarísticos, San José, San Juan Bautista de La Salle, etc. Y claro está, todas las almas del mundo, que deseo sean de Cristo. 

               Con la palabra prudencia designo todos mis deberes, porque para ser prudente tengo que hacer en todo lo más perfecto: Regla, etc. 

               Con la palabra voluntad designo el completo señorío que tengo de todo lo criado, despreciando lo que me aparte de Dios. Todo lo haré por puro Amor y por la conversión del mundo entero. Este es el resumen de mi vida interior, y será el móvil de todas mis acciones. 

              Mi vida exterior la resumo en estas tres palabras: Procuraré ser: ciego, sordo y mudo. Con la palabra ciego quiero decir que mis ojos se abrirán solamente para ver cosas santas e instructivas, en cuanto me sea posible. Los ojos son las puertas y ventanas por donde entran los malos pensamientos y torpes deseos, si no se les vigila… Mi Madre me dice: Hijo Mío, no temas, ya sabes que Yo te he concedido este don de la pureza, pero Me agrada mucho que sigas guardando tus ojos, Yo te guardaré el corazón libre de toda esta basura. No temas nada este pecado.

             Yo quiero ante todo ser dueño de mis ojos, por tanto cada vez que con ellos falto en algo, a la falta seguirá una penitencia. Con la palabra sordo quiero decir que evitaré todo aquello que oyéndolo impediría mi adelanto en el camino de la virtud. Con la palabra mudo quiero decir que jamás saldrán de mi boca palabras que hieran en lo más mínimo al prójimo. La murmuración la destierro de mí en todo tiempo y en toda circunstancia; antes morir que murmurar de nadie, sobre todo de los superiores".


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.