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jueves, 4 de junio de 2026

EL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI: "El que come Mi Carne y bebe Mi Sangre, permanece en Mí y Yo en él"

               


               La Santa Iglesia Católica después del Dogma de la Trinidad Santa, nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar al Sacramento por excelencia, que, sintetizando toda la Vida del Salvador, tributa a Dios Gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos pingües de la Redención.

               Si Jesucristo en la Cruz nos salvó, al instituir la Sagrada Eucaristía la víspera de Su Muerte, quiso dejarnos en Ella un vivo recuerdo de Su Pasión. El Altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la Santa Misa "anuncia la Muerte del Señor". Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, bajo las Sagradas Especies, Jesús mismo ofrece a Su Padre, en unión con Sus Sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz, aunque sabemos que está todo entero bajo las dos especies. 

               Según la Tradición Católica, esta Fiesta tuvo su origen en el siglo XIII en la Abadía de Mont Cornillón en la región de Lieja, en Bélgica.

               Fue la religiosa agustina Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquel entonces priora de dicha Abadía, la que con sus visiones sobrenaturales, propició que se celebrase esta fiesta dedicada a la Santísima Eucaristía.

               Sor Juliana nació en Retines, cerca de Lieja, en el año 1193. Al quedar huérfana a los cinco años fue confiada a los cuidados de las Monjas Agustinas de Mont Cornillón, junto con su hermana Agnes, donde fueron cuidadas y educadas. A los catorce años sintió una fuerte vocación religiosa e ingresó en las mismas Agustinas donde llegó a ser Superiora de la Comunidad. Murió en Fosses el 5 de Abril de 1258, a la edad de  65 años, y fue enterrada en Villiers. Santa Juliana deseaba que hubiera una Fiesta especial en honor al Sacramento de la Eucaristía; este deseo se intensificó por unas visiones cuando apenas tenía 16 años: una luna llena y brillante atravesada por una franja oscura, lo que ella interpretó como la Iglesia (la luna) oscurecida por la ausencia de una especial conmemoración del Santísimo Sacramento.



               Sor Juliana comunicó estas visiones a Monseñor Roberto de Thorete, entonces Obispo de Lieja, también al docto dominico Hugh, quien sería más tarde Cardenal Legado de los Países Bajos y además al Archidiácono de Lieja Jacques Pantaleón, quien sería en 1261 el Papa Urbano IV. El Obispo Roberto, convencido por las visiones y por la  interpretación de las mismas y como en ese tiempo los Obispos tenían el derecho de ordenar Fiestas para sus diócesis, invocó un Sínodo en 1246 y ordenó que la celebración en honor al Sacramento de la Eucaristía se tuviera al año siguiente. 

               La celebración tuvo lugar en 1247 en la iglesia de San Martín en Lieja pero sin la presencia de dicho Obispo porque había fallecido. No obstante muchos consideraban las visiones de Sor Juliana como fruto de su imaginación y a la muerte de su protector fue desterrada a Namur en dos ocasiones. 

               Años más tarde, en 1263, en la ciudad de Bolsena, al norte de Roma, muy cerca de Orvieto, donde el Papa Urbano IV tenía la residencia papal, se produjo un hecho milagroso conocido como el Milagro de Bolsena; aconteció que el sacerdote Pedro de Praga viajaba de vuelta de una peregrinación que había hecho desde Bohemia hasta Roma. El sacerdote estaba afectado por varias dudas de Fe, pese a lo cual, siguiendo la norma eclesiástica, celebraba la Santa Misa a diario. 

               En el camino de retorno a su patria pasó por la pequeña cripta de Santa Cristina, en Bolsena, y allí decidió celebrar el Santo Sacrificio. Durante la Consagración, el sacerdote sintió dudas acerca del milagro de la Transubstanciación y fue justo ahí, en el momento de partir la Sagrada Forma, que el infeliz sacerdote vio salir de Ella sangre de la que se fue empapando el corporal y hasta la piedra ara del altar. Con la esperanza de ocultar a los presentes lo sucedido y con el deseo de pedir ayuda y explicación a la autoridad, resolvió suspender la celebración de la Santa Misa. Y recogidas las Sagradas Especies en paños, corrió a la Sacristía, sin reparar que, en el trayecto, algunas gotas de la Preciosísima Sangre habían caído sobre el mármol del pavimento.

                La venerada reliquia fue llevada en procesión a la presencia del Papa, en Orvieto, el 19 Junio de 1264. Allí, en Orvieto, se conservan aún los corporales manchados por la Sangre Milagrosa y también se puede ver la piedra ara del altar, manchada de sangre en Bolsena.

               El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios Obispos, hizo que se extendiera la Fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus", fechada el 8 Septiembre de ese año de 1264. La Fiesta se fijó para el Jueves después de la Octava de Pentecostés, otorgándose Indulgencias a todos los Fieles que asistieran ese día al Santo Sacrificio de la Misa.

               Poco después de la publicación del Decreto moría el Papa Urbano IV (el 2 de Octubre de 1264) lo que obstaculizó la difusión de la Fiesta. Pero en 1311 el Papa Clemente V en el Concilio General de Vienne, en Francia, ordenó una vez más la adopción de esta Fiesta.

                En 1317 el Papa Juan XXII promulga una recopilación de leyes y  extendió la Fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia. Ninguno de los Decretos habla de la Procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración, sin embargo estas procesiones fueron dotadas de Indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.



               Finalmente, el Sacrosanto Concilio de Trento, declaró que fuese introducida en la Santa Iglesia la costumbre de que todos los años se celebrase este Sacramento con singular veneración y solemnidad:

               "Después de la Consagración del pan y del vino se contiene en el saludable Sacramento de la Santa Eucaristía, verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo las especies de aquellas cosas sensibles..."

              "...por la Consagración del pan y del vino se convierte toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y toda la sustancia del vino en la sustancia de Su Sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente Transubstanciación la Santa Iglesia Católica" 

               "...que todos los Fieles Cristianos hayan de venerar a este Santísimo Sacramento, y prestarle el culto de latría que se debe al mismo Dios".



jueves, 19 de junio de 2025

CORPUS CHRISTI

  

               "Después de la Consagración del pan y del vino se contiene en el saludable Sacramento de la Santa Eucaristía, verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo las especies de aquellas cosas sensibles..."

               "...por la Consagración del pan y del vino se convierte toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente transubstanciación la Santa Iglesia Católica" 

               "...que todos los Fieles Cristianos hayan de venerar a este Santísimo Sacramento, y prestarle el culto de latría que se debe al mismo Dios" 


Sacrosanto Concilio de Trento, Sesión XIII




                 Lo que el Profeta Isaías decía a su pueblo, puedo yo decíroslo con más exactitud. ¡Cristianos, regocijaos!, vuestro Dios va a comparecer entre vosotros. Este dulce Salvador va a visitar vuestras plazas, vuestras calles, vuestras moradas; en todas partes derramará las más abundantes bendiciones. ¡Moradas felices aquellas delante de las cuales va a pasar! ¡Oh, felices caminas los que vais a estremeceros bajo tan santos y sagrados pasos! ¿Quién nos impedirá decir, al volver a discurrir por la misma vía : Por aquí ha pasado mi Dios, por esta senda ha seguido cuando derramaba sus saludables bendiciones en esta parroquia?

                ¿Qué es lo que hace Jesucristo cuando le llevamos en procesión? Vedlo aquí. Viene a ser como un buen rey en medio de sus súbditos, como un padre bondadoso rodeado de sus hijos, como un buen pastor visitando sus rebaños. ¿En qué debemos pensar cuando marchamos en pos de nuestro Dios? Mirad. Hemos de seguirle con la misma devoción y adhesión que los primeros fieles cuando moraba aquí en la tierra prodigando el bien a todo el mundo. Sí, si acertamos a acompañarle con viva fe, tendremos la seguridad de alcanzar cuanto le pidamos.

                ¡Cuán consoladores y suaves son los momentos pasados con este Dios de bondad! ¿Estás dominado por la tristeza?, ven un momento a echarte a sus plantas, y quedarás consolado. ¿Eres despreciado del mundo?, ven aquí, y hallarás un amigo que jamás quebrantará la fidelidad. ¿Te sientes tentado?, aquí es donde vas a hallar las armas más seguras y terribles para vencer a tu enemigo. ¿Temes el juicio formidable que a tantos santos ha hecho temblar?, aprovéchate del tiempo en que tu Dios es Dios de misericordia y en que tan fácil es conseguir el perdón. ¿Estás oprimido por la pobreza?, ven aquí, donde hallarás a un Dios inmensamente rico, que te dirá que todos sus bienes son tuyos, no en este inundo sino en el otro: Allí es donde te preparo riquezas infinitas; anda, desprecia esos bienes perecederos y en cambio obtendrás otros que nunca te habrán de faltar. ¿Queremos comenzar a gozar de la felicidad de los santos ?, acudamos aquí y saborearemos tan venturosas primicias.


Extractos del Sermón del Corpus Christi de San Juan María Vianney






jueves, 8 de junio de 2023

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI

 


               La Santa Iglesia Católica después del Dogma de la Trinidad Santa, nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar al Sacramento por excelencia, que, sintetizando toda la Vida del Salvador, tributa a Dios Gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos pingües de la Redención.

               Si Jesucristo en la Cruz nos salvó, al instituir la Sagrada Eucaristía la víspera de Su Muerte, quiso dejarnos en Ella un vivo recuerdo de Su Pasión. El Altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la Santa Misa "anuncia la Muerte del Señor". Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, bajo las Sagradas Especies, Jesús mismo ofrece a Su Padre, en unión con Sus Sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz, aunque sabemos que está todo entero bajo las dos especies. 

               Según la Tradición Católica, esta fiesta tuvo su origen en el siglo XIII en la Abadía de Mont Cornillón en la región de Liége (Lieja) en Bélgica.

               Fue la religiosa agustina Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquel entonces priora de dicha Abadía, la que con sus visiones sobrenaturales, propició que se celebrase esta fiesta dedicada a la Santísima Eucaristía.

               Sor Juliana nació en Retines, cerca de Liége, en el año 1193. Al quedar huérfana a los cinco años fue confiada a los cuidados de las Monjas Agustinas de Mont Cornillón, junto con su hermana Agnes, donde fueron cuidadas y educadas. A los catorce años sintió una fuerte vocación religiosa e ingresó en las mismas Agustinas donde llegó a ser Superiora de la Comunidad. Murió en Fosses el 5 de Abril de 1258, a la edad de  65 años, y fue enterrada en Villiers. Santa Juliana deseaba que hubiera una fiesta especial en honor al Sacramento de la Eucaristía, ya que sentía una gran veneración a dicho Sacramento. Este deseo se intensificó por unas visiones  que tuvo de la institución de la Iglesia bajo la apariencia de una luna llena con una mancha negra y que interpretó como la ausencia de la celebración de dicha Solemnidad.

               Sor Juliana comunicó estas visiones a Monseñor Roberto de Thorete, entonces Obispo de Lieja, al docto dominico Hugh, quien sería más tarde Cardenal Legado de los Países Bajos y también al Archidiácono de Lieja Jacques Pantaleón, quien sería en 1261 el Papa Urbano IV. El Obispo Roberto, convencido por las visiones y por la  interpretación de las mismas y como en ese tiempo los Obispos tenían el derecho de ordenar Fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración en honor al Sacramento de la Eucaristía se tuviera al año siguiente. 

               La celebración tuvo lugar en 1247 en la iglesia de San Martín en Lieja pero sin la presencia de dicho Obispo porque había fallecido. No obstante muchos consideraban las visiones de Sor Juliana como fruto de su imaginación y a la muerte de su protector fue desterrada a Namur en dos ocasiones. Años más tarde, en Bolsena, al norte de Roma,  muy cerca de Orvieto donde el Papa Urbano IV (Jacques Pantaleón) tenía la residencia papal, se produjo un hecho milagroso conocido como el Milagro de Bolsena. Un  Sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando el corporal. 

                La venerada reliquia fue llevada en procesión a la presencia del Papa en Orvieto el 19 Junio de 1264. En Orvieto se conservan aún los corporales manchados por la Sangre Milagrosa y también se puede ver la piedra del altar manchada de sangre en Bolsena.



Piedra del altar de Bolsena, manchada con la sangre
del Milagro Eucarístico en el siglo XIII


               El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios Obispos, hizo que se extendiera la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus", fechada el 8 Septiembre de ese año de 1264. La Fiesta se fijó para el Jueves después de la Octava de Pentecostés, otorgándose Indulgencias a todos los fieles que asistieran al Santo Sacrificio de la Misa ese día.

               Poco después de la publicación del Decreto moría el Papa Urbano IV (el 2 de Octubre de 1264) lo que obstaculizó la difusión de la Fiesta. Pero en 1311 el Papa Clemente V en el Concilio General de Vienne, en Francia, ordenó una vez más la adopción de esta Fiesta.

                En 1317 el Papa Juan XXII promulga una recopilación de leyes y  extendió la Fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia. Ninguno de los Decretos habla de la Procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración, sin embargo estas procesiones fueron dotadas de Indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.



               Finalmente, el Sacrosanto Concilio de Trento, declaró que fuese introducida en la Santa Iglesia la costumbre de que todos los años se celebrase este Sacramento con singular veneración y solemnidad:

               "Después de la Consagración del pan y del vino se contiene en el saludable Sacramento de la Santa Eucaristía, verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo las especies de aquellas cosas sensibles..."

              "...por la Consagración del pan y del vino se convierte toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y toda la sustancia del vino en la sustancia de Su Sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente Transubstanciación la Santa Iglesia Católica" 

               "...que todos los Fieles Cristianos hayan de venerar a este Santísimo Sacramento, y prestarle el culto de latría que se debe al mismo Dios" 



jueves, 16 de junio de 2022

CORPUS CHRISTI: ESTE DULCE SALVADOR VA A VISITAR VUESTRAS CALLES

 

               "Después de la Consagración del pan y del vino se contiene en el saludable Sacramento de la Santa Eucaristía, verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo las especies de aquellas cosas sensibles..."

               "...por la Consagración del pan y del vino se convierte toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente transubstanciación la Santa Iglesia Católica" 

               "...que todos los Fieles Cristianos hayan de venerar a este Santísimo Sacramento, y prestarle el culto de latría que se debe al mismo Dios" 


Sacrosanto Concilio de Trento, Sesión XIII




                 Lo que el Profeta Isaías decía a su pueblo, puedo yo decíroslo con más exactitud. ¡Cristianos, regocijaos!, vuestro Dios va a comparecer entre vosotros. Este dulce Salvador va a visitar vuestras plazas, vuestras calles, vuestras moradas; en todas partes derramará las más abundantes bendiciones. ¡Moradas felices aquellas delante de las cuales va a pasar! ¡Oh, felices caminas los que vais a estremeceros bajo tan santos y sagrados pasos! ¿Quién nos impedirá decir, al volver a discurrir por la misma vía : Por aquí ha pasado mi Dios, por esta senda ha seguido cuando derramaba sus saludables bendiciones en esta parroquia?

                ¿Qué es lo que hace Jesucristo cuando le llevamos en procesión? Vedlo aquí. Viene a ser como un buen rey en medio de sus súbditos, como un padre bondadoso rodeado de sus hijos, como un buen pastor visitando sus rebaños. ¿En qué debemos pensar cuando marchamos en pos de nuestro Dios? Mirad. Hemos de seguirle con la misma devoción y adhesión que los primeros fieles cuando moraba aquí en la tierra prodigando el bien a todo el mundo. Sí, si acertamos a acompañarle con viva fe, tendremos la seguridad de alcanzar cuanto le pidamos.

                ¡Cuán consoladores y suaves son los momentos pasados con este Dios de bondad! ¿Estás dominado por la tristeza?, ven un momento a echarte a sus plantas, y quedarás consolado. ¿Eres despreciado del mundo?, ven aquí, y hallarás un amigo que jamás quebrantará la fidelidad. ¿Te sientes tentado?, aquí es donde vas a hallar las armas más seguras y terribles para vencer a tu enemigo. ¿Temes el juicio formidable que a tantos santos ha hecho temblar?, aprovéchate del tiempo en que tu Dios es Dios de misericordia y en que tan fácil es conseguir el perdón. ¿Estás oprimido por la pobreza?, ven aquí, donde hallarás a un Dios inmensamente rico, que te dirá que todos sus bienes son tuyos, no en este inundo sino en el otro: Allí es donde te preparo riquezas infinitas; anda, desprecia esos bienes perecederos y en cambio obtendrás otros que nunca te habrán de faltar. ¿Queremos comenzar a gozar de la felicidad de los santos ?, acudamos aquí y saborearemos tan venturosas primicias.


Extractos del Sermón del Corpus Christi de San Juan María Vianney






jueves, 3 de junio de 2021

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CORPUS CHRISTI




DOCTRINA CATÓLICA

               "Después de la Consagración del pan y del vino se contiene en el saludable Sacramento de la Santa Eucaristía, verdadera, real y sustancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo las especies de aquellas cosas sensibles..."

              "...por la Consagración del pan y del vino se convierte toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y toda la sustancia del vino en la sustancia de Su Sangre, cuya conversión ha llamado oportuna y propiamente Transubstanciación la Santa Iglesia Católica" 

               "...que todos los Fieles Cristianos hayan de venerar a este Santísimo Sacramento, y prestarle el culto de latría que se debe al mismo Dios" 


Sacrosanto Concilio de Trento, Sesión XIII




HONRAR AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
EN LA DIVINA EUCARISTÍA

              Nuestra devoción al Sagrado Corazón debe ser, por consiguiente, eucarística, debe concentrarse en la Divina Eucaristía como el único centro personal y vivo del amor y de las gracias del Sagrado Corazón para con los hombres. ¿Por qué separar al Corazón de Jesús de Su Cuerpo y de Su Divinidad? ¿No es cierto que por Su Corazón vive en el Santísimo Sacramento y que por Él se halla Su Cuerpo vivificado y animado? Jesús Resucitado no muere ya. ¿Por qué separar ya Su Corazón de Su Persona y querer hacerle morir, por decirlo así, en nuestro espíritu? Este Corazón vive y palpita en la Eucaristía, no ya con la Vida del Salvador pasible y mortal, capaz de tristeza, de agonía, de dolor, sino con una Vida resucitada y consumada en la Bienaventuranza.

               Sepamos honrar al Sagrado Corazón de Jesús en la Divina Eucaristía y hagamos de manera que siempre anden unidas estas dos cosas en nuestras devociones, sin admitir nunca separación entre el Sacratísimo Corazón de Jesús y la Santísima Eucaristía.


Beato Pedro Julián Eymard, Obras Eucarísticas




HOY PODREMOS ALCANZAR 
CUANTO LE PIDAMOS...

               Lo que el Profeta Isaías decía a su pueblo, puedo yo decíroslo con más exactitud. ¡Cristianos, regocijaos!, vuestro Dios va a comparecer entre vosotros. Este Dulce Salvador va a visitar vuestras plazas, vuestras calles, vuestras moradas; en todas partes derramará las más abundantes bendiciones. ¡Moradas felices aquellas delante de las cuales va a pasar! ¡Oh, felices caminas los que vais a estremeceros bajo tan santos y sagrados pasos! ¿Quién nos impedirá decir, al volver a discurrir por la misma vía: Por aquí ha pasado mi Dios, por esta senda ha seguido cuando derramaba sus saludables bendiciones en esta Parroquia?

               ¿Qué es lo que hace Jesucristo cuando le llevamos en procesión? Vedlo aquí. Viene a ser como un buen rey en medio de sus súbditos, como un padre bondadoso rodeado de sus hijos, como un buen pastor visitando sus rebaños. ¿En qué debemos pensar cuando marchamos en pos de nuestro Dios? Mirad. Hemos de seguirle con la misma devoción y adhesión que los primeros fieles cuando moraba aquí en la tierra prodigando el bien a todo el mundo. Sí, si acertamos a acompañarle con viva fe, tendremos la seguridad de alcanzar cuanto le pidamos.

               ¡Cuán consoladores y suaves son los momentos pasados con este Dios de Bondad! ¿Estás dominado por la tristeza?, ven un momento a echarte a sus plantas, y quedarás consolado. ¿Eres despreciado del mundo?, ven aquí, y hallarás un amigo que jamás quebrantará la fidelidad. ¿Te sientes tentado?, aquí es donde vas a hallar las armas más seguras y terribles para vencer a tu enemigo. ¿Temes el juicio formidable que a tantos santos ha hecho temblar?, aprovéchate del tiempo en que tu Dios es Dios de misericordia y en que tan fácil es conseguir el perdón. ¿Estás oprimido por la pobreza?, ven aquí, donde hallarás a un Dios inmensamente rico, que te dirá que todos sus bienes son tuyos, no en este inundo sino en el otro: Allí es donde te preparo riquezas infinitas; anda, desprecia esos bienes perecederos y en cambio obtendrás otros que nunca te habrán de faltar. ¿Queremos comenzar a gozar de la felicidad de los Santos?, acudamos aquí y saborearemos tan venturosas primicias...


Extractos del Sermón del Corpus Christi de San Juan María Vianney



jueves, 11 de junio de 2020

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI


            La Santa Iglesia Católica después del Dogma de la Trinidad Santa, nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar al Sacramento por excelencia, que, sintetizando toda la Vida del Salvador, tributa a Dios Gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos pingües de la Redención.

            Si Jesucristo en la Cruz nos salvó, al instituir la Sagrada Eucaristía la víspera de Su Muerte, quiso dejarnos en Ella un vivo recuerdo de Su Pasión. El Altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la Santa Misa "anuncia la Muerte del Señor". Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, bajo las Sagradas Especies, Jesús mismo ofrece a Su Padre, en unión con Sus Sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz, aunque sabemos que está todo entero bajo las dos especies. 




            Enseña San Juan Crisóstomo que "la celebración de la Santa Misa tiene el mismo valor que la Muerte de Jesucristo", de ahí que también afirme aquello de "comiendo las víctimas, se participa del Sacrificio", y así la Sagrada Eucaristía fue instituida en forma de alimento, a fin de que pudiésemos comulgar de la Víctima del Calvario. La Hostia Santa se convierte en trigo que nutre nuestras almas. Los Cristianos participan de la Vida Eterna uniéndose a Jesús en el Sacramento, que es el símbolo de la unidad.

            Esta posesión anticipada de la Vida Divina acá en la tierra, por la Eucaristía es prenda y comienzo de aquella otra de que plenamente disfrutaremos en el Cielo, porque, como enseña el Concilio de Trento "el Pan mismo de los Ángeles, que ahora comemos bajo los sagrados velos, lo comeremos después en el Cielo ya sin velos".

            Vemos en el Santo Sacrificio de la Misa el centro de todo el culto de la Iglesia a la Sagrada Eucaristía, y en la Comunión el medio establecido por Jesús, para así, nuestra devoción al Cuerpo y Sangre del Salvador nos alcanzará los frutos perennes de Su Redención.


ORÍGEN DE LA FIESTA DEL CORPUS

            Según la Tradición Católica, esta fiesta tuvo su origen en el siglo XIII en la Abadía de Mont Cornillón en la región de Liége (Lieja) en Bélgica.

            Fue la religiosa agustina Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquel entonces priora de dicha Abadía, la que con sus visiones sobrenaturales, propició que se celebrase esta fiesta dedicada a la Santísima Eucaristía.

            Sor Juliana nació en Retines, cerca de Liége,  en el año 1193. Al quedar huérfana a los cinco años fue confiada a los cuidados de las Monjas Agustinas de Mont Cornillón, junto con su hermana Agnes, donde fueron cuidadas y educadas. A los catorce años sintió una fuerte vocación religiosa e ingresó en las mismas Agustinas donde llegó a ser Superiora de la Comunidad. Murió en Fosses el 5 de Abril de 1258, a la edad de  65 años, y fue enterrada en Villiers. Santa Juliana deseaba que hubiera una fiesta especial en honor al Sacramento de la Eucaristía, ya que sentía una gran veneración a dicho Sacramento. Este deseo se intensificó por unas visiones  que tuvo de la institución de la Iglesia bajo la apariencia de una luna llena con una mancha negra y que interpretó como la ausencia de la celebración de dicha Solemnidad.

            Sor Juliana comunicó estas visiones a Monseñor Roberto de Thorete, entonces Obispo de Lieja, al docto dominico Hugh, quien sería más tarde Cardenal Legado de los Países Bajos y también al Archidiácono de Lieja Jacques Pantaleón, quien sería en 1261 el Papa Urbano IV. El Obispo Roberto, convencido por las visiones y por la  interpretación de las mismas y como en ese tiempo los Obispos tenían el derecho de ordenar Fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración en honor al Sacramento de la Eucaristía se tuviera al año siguiente. 

            La celebración tuvo lugar en 1247 en la iglesia de San Martín en Lieja pero sin la presencia de dicho Obispo porque había fallecido. No obstante muchos consideraban las visiones de Sor Juliana como fruto de su imaginación y a la muerte de su protector fue desterrada a Namur en dos ocasiones. Años más tarde, en Bolsena, al norte de Roma,  muy cerca de Orvieto donde el Papa Urbano IV (Jacques Pantaleón) tenía la residencia papal, se produjo un hecho milagroso conocido como el Milagro de Bolsena. Un  Sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando el corporal. 


DOCTRINA CATÓLICA
sobre la Transubstanciación



            La venerada reliquia fue llevada en procesión a la presencia del Papa en Orvieto el 19 Junio de 1264. En Orvieto se conservan aún los corporales manchados por la Sangre Milagrosa y también se puede ver la piedra del altar manchada de sangre en Bolsena.

            El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios Obispos, hizo que se extendiera la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus", fechada el 8 Septiembre de ese año de 1264. La Fiesta se fijó para el Jueves después de la Octava de Pentecostés, otorgándose Indulgencias a todos los fieles que asistieran al Santo Sacrificio de la Misa ese día.

            Poco después de la publicación del Decreto moría el Papa Urbano IV (el 2 de Octubre de 1264) lo que obstaculizó la difusión de la Fiesta. Pero en 1311 el Papa Clemente V en el Concilio General de Vienne, en Francia, ordenó una vez más la adopción de esta Fiesta.

            En 1317 el Papa Juan XXII promulga una recopilación de leyes y  extendió la Fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia. Ninguno de los Decretos habla de la Procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración, sin embargo estas procesiones fueron dotadas de Indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.

            Finalmente, el Concilio de Trento declaró que fuese introducida en la Santa Iglesia la costumbre de que todos los años se celebrase este Sacramento con singular veneración y solemnidad. 

            Las grandes ideas teológicas referentes al Santo Sacramento del Altar son desarrolladas en ese credo eucarístico que es el "Lauda Sion", y su triple aspecto de memorial de la Pasión se recuerda en la colecta de la misa, el de signo de la unidad y la paz en la secreta y el que prefigura la gloria eterna en la postcomunión. Trilogía que resume maravillosamente la antífona o sacrum convivium, que no puede ser sino de la pluma teologal de Santo Tomás de Aquino.




LAUDA SIÓN
Himno Eucarístico compuesto 
por Santo Tomás de Aquino alrededor de 1264


Alaba, Sión, a tu Salvador;
alaba a tu guía y pastor
con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas,
porque Él está sobre toda alabanza,
y jamás podrás alabarle lo bastante.
El motivo especial de nuestros loores
que hoy se te propone
es el pan vivo y que da vida.

Es el mismo, no lo dudes,
que aquel que en la Santa Cena
a los Doce se entregó.
Sea plena la alabanza, armoniosa,
sea alegre y fervoroso
el gozo del corazón.

Pues celebramos el solemne día
en que fue instituido
este divino banquete.

En esta mesa del nuevo rey,
la pascua nueva de la nueva ley
pone fin a la pascua antigua.

Lo nuevo sustituye lo antiguo,
la verdad ahuyenta las sombras,
y la luz destierra a las tinieblas.

Lo que Jesucristo hizo en la cena,
nos mandó a hacer
en memoria suya.

Instruidos con sus santos mandatos,
consagramos el pan y el vino,
en sacrificio de salvación.

Es dogma que se da a los Cristianos,
que el pan se convierte en carne,
y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves,
una Fe viva lo atestigua,
fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especias,
que son signos y no cosas,
están ocultos los dones más preciados.

Su carne es alimento y su sangre bebida;
mas Cristo está todo entero
bajo cada especie.

Quien lo recibe no lo rompe,
no lo quebranta ni lo desmembra;
recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil;
y aquél lo toma tanto como éstos,
pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo buenos y malos;
mas con suerte desigual
de vida o de muerte.

Es muerte para los malos y vida para los buenos;
mira cómo un mismo alimento
produce efectos tan diversos.

Cuando se divida el Sacramento,
no vaciles, sino recuerda
que Jesucristo tan entero está en cada parte
como antes en el todo.

No se parte la sustancia,
solo el signo se fracciona;
ni el ser ni el tamaño se reducen
de Cristo presente.

He aquí el Pan de los Ángeles,
hecho viático nuestro;
verdadero pan de los hijos,
no lo echemos a los perros.

Figuras lo representaron:
Isaac fue sacrificado;
el cordero pascual, inmolado;
el maná nutrió a nuestros padres.

Buen pastor, Pan Verdadero,
¡oh Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos;
haz que veamos los bienes
en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo lo sabes y puedes,
que nos apacientas aquí siendo aún mortales,
haznos allí tus comensales,
coherederos y compañeros
de los ciudadanos santos.
Amén.