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jueves, 23 de octubre de 2025

MARÍA ES EL CORAZÓN DE LA IGLESIA, por San Antonio María Claret

 


              "Desde que Dios determinó hacerse hombre, fijó su vista en María y desde entonces dispuso todos los preparativos necesarios. Además la previno con bendiciones de dulzura y puso sobre su cabeza una corona de piedras preciosas, esto es, de gracias y bellezas, pero mucho más enriqueció su Corazón."

              "En el Corazón de María se han de entender dos cosas: el corazón material y el formal o el amor. El material, como los ojos, manos y pies. Si veneramos las reliquias de los Santos, ¡cuánto más el Corazón de María! ¡Qué reliquia tan insigne!"

              "Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura, por todos los medios, encender a todo el mundo en el fuego del Divino Amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos"

               "Las tres Divinas Personas tomaron tres gotas de la sangre del Purísimo Corazón de María; de esta sangre formaron un cuerpo, criaron un alma racional y la unieron a aquel cuerpo, y al cuerpo y al alma así unidos, se unió la segunda Persona de la Santísima Trinidad; y he aquí lo que fue encarnarse o hacerse hombre el Hijo de Dios." 

               "María es, pues, el Corazón de la Iglesia. He aquí por qué brotan de él todas las obras de caridad. Sabido es que el corazón tiene dos movimientos, que llaman los facultativos sístole y diástole. Con el primero se encoge y absorbe la sangre; con el segundo se dilata y la derrama por las arterias. Así también María está continuamente ejercitando esos dos movimientos: absorbiendo la gracia de Su querido Hijo y derramándola en los pecadores"



San Antonio María Claret, 
Catecismo Explicado, Barcelona, 1848 



martes, 26 de agosto de 2025

SAN ANTONIO MARÍA CLARET, SAGRARIO VIVIENTE



                    En Marzo de 1857, la Reina Isabel II de España nombraba Confesor Real al que hasta entonces había sido Arzobispo de Santiago de Cuba, Antonio María Claret. En la provincia española de ultramar, el Santo Obispo destacaría por ser enemigo del segregacionismo racial y esclavista; el Arzobispo Claret aceptó el nombramiento regio, pero entre sus condiciones estaba la de no vivir en Palacio, por lo que se le asignó la Parroquia de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, lugar de retiro de los monarcas españoles.

                    Fue precisamente en esta Iglesia del Rosario, en sus coloquios íntimos con el Señor en el Sagrario, que Dios le manifestó una gracia especialísima que el mismo Santo recogió por escrito:

                    “El día 26 de Agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el Santísimo Sacramento en mi pecho (1). Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones.”

                    Años más tarde, en 1865, el Padre Claret se hallaba rezando ante su imagen predilecta, el Cristo del Perdón, cuando tuvo una revelación que le aconsejó abandonar la Corte Española, cuestión que no demoró en resolver seguro de que era esa la Voluntad de Dios. Con los años, los Padres Claretianos (Hijos del Corazón de María, fundados por el Padre Claret) colocarían en la misma Iglesia del Rosario un precioso azulejo que cuenta ambos acontecimientos. 


NOTA:

                    1) La conservación de las Especies Sacramentales es una gracia mística de las más especiales y particulares, ya que han sido muy pocas las almas que tuvieron la dicha de conservar la Sagrada Forma de una Comunión a otra, convirtiéndose así en Sagrarios vivientes. Santa Teresita de Lisieux deseó esta gracia sobrenatural -aunque nunca se constató que la alcanzara- y así lo manifestó en su "Ofrenda al Amor Misericordioso""Siento en mi corazón deseos inmensos y te pido, confiadamente, que vengas a tomar posesión de mi alma. ¡Ay!, no puedo recibir la Sagrada Comunión con la frecuencia que deseo pero, Señor, ¿no eres Tú Todopoderoso…? Quédate en mí como en el Sagrario, no te alejes nunca de Tu pequeña hostia…". 



viernes, 22 de agosto de 2025

EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SOCORRO EN LAS NECESIDADES, FORTALEZA EN LAS TENTACIONES Y REFUGIO SEGURO



POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA


                  El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

                  No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.


EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL


                  Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredamos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

                   Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.


NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 


                  En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

                   Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza.

                   Nuestra Señora seguiría manifestándose en privado a Lucía Dos Santos, a veces por medio de locuciones interiores y otras como la acontecida en Pontevedra (España), cuando la joven era una simple postulante de las Hermanas Doroteas; el 10 de Diciembre de 1925, Nuestra Señora se le manifestó con Su Corazón "traspasado de espinas que los hombres ingratos me clavan..." Ciertamente la Virgen no puede dejar de dolerse cuando las almas, en lugar de refugiarse en Ella para llegar a Dios, prefieren tomar caminos de perdición.



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                   Años más tarde, Lucía abandonaría a las Hermanas Doroteas para convertirse en Carmelita Descalza; tomaría el hábito del Carmen en el Convento de Coimbra (Portugal). El 26 de Diciembre de 1957 recibió la visita del Postulador de la Causa de sus primos Francisco y Jacinta Marto, el Padre Agustín Fuentes, mexicano, en aras de recoger testimonio de la vidente que sirviese en algo a la causa de canonización de los niños. Durante dicha entrevista, Sor Lucía y el Padre Fuentes hablaron con respecto a temas diversos; en un momento determinado, la niña que un día viera a la Virgen en Fátima, muy preocupada manifestó al sacerdote que "...la Santísima Virgen me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María; y , al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros".

                   En Fátima y luego en Pontevedra, Nuestra Santa Madre insiste en la Devoción a Su Inmaculado Corazón como remedio para los males del mundo y lo advierte como si ya no hubiese mucho tiempo para decidirnos a entregarnos a Ella; sólo basta ver la llamada reiterada de la Virgen que no se cansa de marcarnos el camino que nos llevará a la salvación eterna para decirnos desde hoy mismo, a empezar a ser devotos y propagadores del Inmaculado Corazón de María.


EL CORAZÓN DE MARÍA ES INSEPARABLE AL DE JESÚS


                  Tengamos presente que el Corazón de María se ha convertido en el Sagrario donde Jesús mismo vive y desea esparcir Su Misericordia, pero siempre será más benévolo y generoso si lo hacemos por mediación de Su Madre, si recurrimos a Su Corazón bondadoso que todo lo puede alcanzar de Su Hijo amado; el corazón de una madre siempre tiene espacio para la comprensión de nuestras debilidades, cuánto más el de la Virgen que es Nuestra Santa Madre, que nos ganó como hijos a los pies del Calvario, y que desde entonces, hasta nuestros días, no nos ha dejado ni por un instante, cuidando de sus devotos que acuden a Ella con la confianza de un hijo que se sabe escuchado.

                   Sea el Corazón de María nuestra Devoción predilecta por la Virgen; sea Su Corazón siempre venerado con el de Su Hijo Nuestro Señor y que ambos, formen nuestra mística bandera en la batalla contra los enemigos del alma.

                  Comienza esta batalla compartiendo este artículo, para mayor Gloria de Dios y de la Purísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.



miércoles, 23 de octubre de 2024

"ME OFRECÍ A JESÚS Y A MARÍA PARA PREDICAR", San Antonio María Claret

 

Breve reseña biográfica de 
San Antonio María Claret
Misionero, Fundador, Arzobispo de Cuba, 
Místico y Co-patrono de Canarias




INFANCIA Y VOCACIÓN

               Antonio Claret Clará, quinto hijo de cristiana familia de 11 hermanos, nació en Sallent el 23 de Diciembre de 1807 en vísperas del alzamiento popular contra Napoleón con el que empezó la Guerra de la Independencia. Su juventud estuvo marcada por la persecución religiosa impuesta por los gobiernos liberales tras la sublevación de Riego en 1820 y durante el trienio liberal.

               A sus 14 años en 1821 vio angustiado como el general Rotten detenía a su Obispo de Vic Mons. Ramón Strauch, gran opositor de la obra revolucionaria de las Cortes de Cádiz, y lo llevaba preso a la Ciudadela de Barcelona. Y supo cómo a la entrada en Cataluña de los Cien Mil Hijos de San Luis, Rotten en su retirada lo sacó de la prisión el 15 de Abril de 1823 y al llegar a Vallirana, con excusa de un falso ataque de los realistas, lo hizo fusilar.

               El 4 de Agosto de 1822 habían sido martirizados los mercedarios del Portell de Cervera y los Padres Luis y Miguel Pujol de Escornalbou, y el 16 de Septiembre asesinados trece eclesiásticos cerca de Manresa. En octubre fueron deportados los Franciscanos de Barcelona, y el Padre Codorniu de Riudoms era sacrificado y lanzado al río en Mora de Ebro. En este ambiente de persecución creció Antonio Claret.

              Su padre, fabricante de hilados y tejidos, le puso pronto a trabajar en la fábrica, y en 1825, al cumplir los 17 años, lo envió a aprender las novedades del oficio a un buen taller de Barcelona donde se ganaba la vida con su trabajo, que compaginaba con el estudió del dibujo y la gramática. Eran tiempos de la popular guerra de los realistas malcontentos contra los constitucionalistas del gobierno liberal de Fernando VII. Claret escribe: "el mayordomo de la fábrica me tomó afecto… era buen cristiano y realista por principios y por convicción, y muy bien me vinieron algunas lecciones de este Señor por haberme yo criado en una población como Sallent, que en aquel tiempo hasta el aire que se respiraba era constitucional."

               El 29 de Septiembre de 1833 moría el Rey Fernando VII y comenzaba la Primera Guerra Carlista. En la noche del 17 de Julio de 1834, con el bulo de que los frailes envenenaban las aguas, se perpetró en Madrid la matanza de frailes en que las turbas pasaron a cuchillo a ochenta religiosos de los conventos de San Isidro, San Francisco y Santo Tomás. El gobierno liberal les dejó hacer, y los asesinos le agradecieron su pasividad con la copla: “¡Muera Don Carlos, Viva Isabel!, ¡Muera Cristo, Viva Luzbel!”.

               Las matanzas de frailes de Madrid tuvieron su réplica en Reus y Barcelona, donde El Catalán, periódico liberal de Pascual Madoz, invitaba a las turbas al asesinato con este pareado: “a todo fraile mostén, cortémosle el cuello a cercén”. El 25 de Julio, día de los incendios de Barcelona, se publicaba un decreto ordenando clausurar todos los conventos que no contasen con doce profesos. Se suprimieron 900 conventos en toda España, medida que el Jefe de Gobierno Conde de Toreno justificaba diciendo que los frailes: “que comúnmente nacen de la plebe, forman una demagogia indigna”.

SACERDOTE Y MISIONERO EN CATALUÑA Y CANARIAS

               El 13 de Junio de 1835 Antonio Claret era ordenado Sacerdote de Cristo en Solsona y luego investido Misionero Apostólico, predicando durante siete años por toda Cataluña. Muy querido por unos y muy aborrecido por otros, escribe que aspiraba a ser asesinado por odio a la fe: “En la provincia de Tarragona me querían muchísimo, pero había unos cuantos que querían asesinarme. El Sr. Arzobispo lo sabía, y un día le dije: E. S., yo por eso no me arredro ni me detengo. Mándeme V. E. a cualquier punto de su diócesis, que gustoso iré, y, aunque sepa que en el camino hay dos filas de asesinos con el puñal en la mano esperándome. Mi ganancia sería morir asesinado en odio a Jesucristo. Todas mis aspiraciones han sido siempre morir en un hospital como pobre, en un cadalso como mártir, o asesinado por los enemigos de la Religión sacrosanta que dichosamente profesamos y predicamos, y quisiera yo sellar con mi sangre las virtudes y verdades que he predicado y enseñado.”      

               En 1843 escribe el devocionario Camino Recto, la primera de sus publicaciones y el libro religioso más leído en España en el siglo XIX. El 14 de Marzo de 1848 llegaba al Puerto de la Luz, en la isla de Gran Canaria. Iría acompañando al nuevo Obispo, Buenaventura Codina, Misionero Paúl. Monseñor Codina había pedido a Mosén Claret que misionara la Diócesis de la que en breve tomaría posesión. El día 20 comenzó la misión en Las Palmas capital. Luego, en los municipios de Telde, Agüimes e Ingenio. En Julio, Arucas; en Agosto, Gáldar y Guía. En Septiembre, Moya y Firgas. La misión de Teror fue en Octubre y la de San Lorenzo en Noviembre. Desde Enero a Marzo de 1849, misionó Tirajana, Tejeda y Santa Brígida. Finalmente, en el mes de Abril estuvo en Lanzarote, dando misiones en Arrecife y Teguise.



San Antonio María Claret en sus Misiones en Gran Canaria; 
era tan popular que en muchas ocasiones fue necesario 
protegerle de la multitud creando un cerco con palos

               El 2 de Mayo de 1849 el Misionero regresó a la Península. Estas Misiones Populares dejaron tan fuerte huella en él perduró durante muchos años. El mismo Padre Claret dejaría escrito: "estos canarios me han robado el corazón... No ceso nunca de dar gracias a Dios por haberme enviado a estas islas..." 

FUNDADOR DE LOS MISIONEROS HIJOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

              El 16 de Julio de 1849, a las tres de la tarde en una celda del Seminario de Vic fundaba San Antonio María Claret la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Tenía 41 años. Eran los Cofundadores los PP. Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet.

               "Hoy comienza una gran obra" -dijo el Padre Claret.

               "¿Cómo serán los Hijos del Inmaculado Corazón de María? Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas."

               Pero San Antonio María Claret, intervino en otras muchas fundaciones, como Director Espiritual de Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Fundadora de las Adoratrices y Santa Joaquina de Vedruna, Fundadora de las Carmelitas de la Caridad. 

ARZOBISPO DE CUBA Y CENTRO DE LOS ODIOS LIBERALES

              En 1850 era preconizado Obispo de Santiago de Cuba, y añadía a su nombre de Antonio el de María. Al poco de llegar escribe: "Los enemigos de España no me podían ver, y decían que más daño les hacía el Arzobispo de Santiago que todo el ejército, y que mientras estuviera en la Isla no podrían adelantar en sus planes, y por esto intentaron quitarme la vida".

               Fue en la ciudad de Holguín el 1 de Febrero de 1856, y así lo cuenta el ya Obispo Claret: "Dirigí la marcha a la ciudad de Holguín. Hacía algunos días que me hallaba muy fervoroso y deseoso de morir por Jesucristo…tenía hambre y sed de padecer trabajos y derramar la sangre por Jesús y María; aun en el púlpito decía que deseaba sellar con la sangre de mis venas las verdades que predicaba.

               El 1 de Febrero, víspera de la Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María, les prediqué de este adorable Misterio. El sermón duró hora y media. Al concluir la función salí de la Iglesia, y en la Calle Mayor se acercó un hombre como si me quisiera besar el anillo, pero al instante alargó el brazo armado con una navaja de afeitar y descargó el golpe con toda su fuerza. Pero como yo llevaba la cabeza inclinada y con el pañuelo que tenía en la mano derecha me tapaba la boca, en lugar de cortarme el pescuezo como intentaba, me rajó la cara, desde la frente a la oreja hasta la punta de la barba, y de escape me hirió el brazo derecho. 

               Por donde pasó la navaja partió toda la carne hasta rajar el hueso o las mandíbulas superior e inferior. Así es que la sangre salía igualmente por fuera como por dentro de la boca… dijeron los facultativos que la sangre que había salido por las heridas no bajaba de cuatro libras y media. 



En 1843 escribe el devocionario Camino Recto, la primera de sus 
publicaciones y el libro religioso más leído en España en el siglo XIX


              Inexplicable el gozo sentía al ver que había logrado lo que tanto deseaba, que era derramar la sangre por amor de Jesús y de María.

              Los facultativos trataban de hacer una operación dolorosa; quedamos para el día siguiente. Yo me encomendé a la Santísima Virgen María y me ofrecí y resigné a la voluntad de Dios, y al instante quedé curado; por manera que, cuando los facultativos al día siguiente vieron el prodigio, quedaron asombrados. 

               No puedo explicar el gozo y alegría que sentía mi alma al ver que había logrado lo que tanto deseaba, que era derramar la sangre por amor de Jesús y de María y poder sellar con la sangre de mis venas las Verdades Evangélicas. Y hacía subir de punto mi contento el pensar que esto era como una muestra de lo que con el tiempo lograría, que sería derramarla toda y consumar el sacrificio con la muerte. Me parecía que estas heridas eran como la Circuncisión de Jesús, y que después con el tiempo tendría la dichosa e incomparable (suerte) de morir en la Cruz de un patíbulo, de un puñal de asesino o de otra cosa así. 

              El asesino fue cogido en el acto y llevado a la cárcel. Se le formó causa y el juez dio la sentencia de muerte, no obstante que yo, en las declaraciones que me había tomado, dije que le perdonaba como Cristiano, como Sacerdote y como Arzobispo. Le supliqué el indulto al Capitán General de la Habana, Don José de la Concha, y le dije que le sacaran de la Isla para que la gente no le asesinara, como se temía, por haberme herido.

              Me ofrecí a pagarle el viaje para que le llevaran a su tierra, que era de la Isla de Tenerife. Se llamaba Antonio Pérez, conocido como el Isleño, a quien yo el año anterior había hecho sacar de la cárcel sin conocerle, y en el año siguiente me hizo el favor de herirme. Digo favor porque yo lo tengo a grande favor que me hizo el Cielo, de lo que estoy sumamente complacido, y estoy dando gracias a Dios y a María Santísima continuamente."

               Este atentado, obra de un sicario, pero fruto de una conspiración, será el catalizador de la espiritualidad martirial de San Antonio María Claret. Así lo confirmaría en Diciembre de 1869 en la Basílica de San Pedro durante el Concilio Vaticano I, aludiendo a las heridas recibidas en Holguín: "Llevo en mi cuerpo las señales de la pasión de Cristo, ¡ojalá pudiera, confesando la infalibilidad del Papa derramar toda mi sangre de una vez!."



Firma de San Antonio María Claret como Arzobispo de Cuba

                Escribe el Santo Claret que en Marzo de 1857 "llevaba unos días de misión en la Iglesia de San Francisco, cuando recibí una Real Orden para que pasara a Madrid, pues había muerto el Arzobispo de Toledo, confesor que era de S. M., y me había elegido a mí", y, llegado a Madrid, el 5 de Junio era nombrado Confesor de Su Majestad. 

               Al poco tiempo, San Antonio María Claret sería testigo de otro atentado frustrado, hecho prodigioso que él mismo dejó reflejado en su Autobiografía: "El asesino entró en la Iglesia de San José de Madrid, Calle de Alcalá, pero se convirtió por intercesión de San José, como el Señor me lo dio a conocer. El asesino me vino a hablar y me dijo que era uno de las logias secretas, y mantenido por ellas, y que le había caído en suerte el haberme de asesinar, y que, si no me asesinaba dentro de cuarenta días, él sería asesinado, como él mismo había asesinado a otros que no habían cumplido. El que me había de asesinar lloró, me abrazó, y se fue a esconder para que no le matasen a él por no haber cumplido su encargo."

LOS TRES REMEDIOS CONTRA LOS ENEMIGOS DE DIOS

               El Padre Claret fue calumniado, acusado de haber sido faccioso trabucaire en su juventud, y de haberse entrometido luego en política cortesana mediante su cargo de confesor regio.

               Frente a quienes le acusaban de prevalerse de su cargo, el Arzobispo Claret escribió en su Autobiografía: "Dios me ha mandado a este destino para que sea mi purgatorio, en que purgue y pague los pecados de mi vida pasada. En todos los años de mi vida no he padecido tanto como desde que estoy en la Corte. Siempre estoy suspirando por salir. Soy como un pájaro enjaulado, que va siguiendo las varitas para ver si puede escapar. Casi me habría alegrado de una revolución para que me hubiesen echado. Premonición que pronto vería cumplida.

               En materias de política, jamás me he querido meter ni antes que era mero sacerdote ni ahora tampoco… considero que actualmente la España es como una mesa de juego; los jugadores son los dos partidos…que, al fin y al cabo, no son más que jugadores que tratan de ganar el tanto y tener el orgullo de mandar a los demás o el lucro del sueldo más crecido; por manera que el móvil de la política y de los partidos no es más que la ambición, el orgullo y la codicia."

               En su Autobiografía emite este sobrenatural juicio sobre la política española: "El día 27 de Agosto de 1861, durante la Bendición del Santísimo Sacramento que di después de la Misa, el Señor me hizo conocer los tres grandes males que amenazan la España, y son: la descatolización, la república y el comunismo. Para atajar a estos tres males me dio a conocer que se habían de aplicar tres devociones: el Trisagio, el Santísimo Sacramento y el Rosario. El Trisagio, rezándolo cada día. El Santísimo Sacramento, oyendo la Misa, recibiéndole con frecuencia y devoción, sacramental y espiritualmente. El Rosario, rezando las tres partes cada día, o a lo menos una; meditando los Misterios"





EL MILAGRO EUCARÍSTICO

               En medio de ataques e incomprensiones el Señor no le dejó solo, al contrario, quiso premiar la fidelidad de San Antonio María Claret  concediéndole la gracia de preservar en su pecho a Jesús Sacramentado, como un Sagrario viviente; así lo relató el Santo: "El día 26 de Agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el Santísimo Sacramento en mi pecho. Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones."

               Más adelante escribirá "El día 11 de Mayo de 1862, hallándome en la Capilla de Palacio de Aranjuez en la reserva del Santísimo Sacramento, me ofrecí a Jesús y a María para predicar, exhortar y a pasar trabajos y la muerte misma, y el Señor se dignó aceptarme." 

DESTIERRO Y EXILIO; PARTICIPA EN EL CONCILIO

               El 18 de Septiembre de 1868, la Revolución, ya en marcha, era incontenible. Aconteció el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota del Ejército isabelino en Alcolea caía Madrid, y la Revolución, como un reguero de pólvora, se extendió por toda España.

               El día 30, la Familia Real, con algunos leales y su confesor, salía para el destierro en Francia. Primero hacia Pau, luego París. El Obispo Claret tenía 60 años entonces. El 30 de Marzo de 1869, San Antonio María Claret se separaba definitivamente de la Reina y se iba a Roma, donde participaría en el Concilio Vaticano I.

               En Agosto de 1870 se refugió en el Monasterio Cisterciense de Fontfroide. En aquel cenobio, cerca de Narbona, fue acogido con gran alegría por sus moradores.

              "Me parece que ya he cumplido mi misión, en París y en Roma he predicado la Ley de Dios... En París como capital del mundo, en Roma capital del Catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza..."

MUERTE Y CANONIZACIÓN

              El día 4 de Octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los últimos Sacramentos e hizo la Profesión Religiosa como Hijo del Corazón de María, a manos del Padre Xifré.

               Llegó el día 24 de Octubre por la mañana. Todos los religiosos se habían arrodillado alrededor de su lecho de muerte. Entre oraciones, San Antonio María Claret entregó su espíritu en manos del Creador. Eran las 8:45 de la mañana y tenía 62 años.

              Su cuerpo fue depositado en el cementerio monacal con una inscripción de Gregorio VII que rezaba: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro".

              El 7 de Mayo de 1950 el Papa Pío XII lo canonizó. Estas fueron sus palabras aquel memorable día: "San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".




lunes, 23 de octubre de 2023

QUE DIOS SEA CADA VEZ MÁS CONOCIDO



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               "El Amor de Dios y del prójimo produce un efecto muy semejante al del fuego. El fuego de la pólvora hace saltar por los aires cualquier objeto que lo comprima, impele hacia arriba las balas y las bombas; el fuego del vapor hace correr a toda velocidad los vagones de los trenes y empuja los buques que surcan la olas del mar; así, el fuego del Espíritu Santo hizo que los Santos Apóstoles recorrieran el universo entero…Quien tiene celo, desea y procura por todos los medios posibles que Dios sea cada vez más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado Amor no tiene ningún límite. 

              Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y, finalmente, que ninguno se encuentre ni siquiera un momento en pecado… 

               Debemos tener corazón de madre con nuestro prójimo. ¿Qué hace una madre tierna por su hijo? Le da de comer, lo viste y lo educa; lo preserva de las caídas y de cualquier mal. Si lo ve en peligro, lo avisa, no lo aleja; si lo ve caído, lo levanta; si enfermo, tiene cuidado de él; llora, ruega, hace votos para verlo restablecido. Lo mismo debe practicar quien tenga celo para con su prójimo".


"El egoísmo vencido" por San Antonio María Claret 


Puedes leer una semblanza de la vida de 
San Antonio María Claret tocando en el siguiente título




domingo, 23 de octubre de 2022

SAN ANTONIO MARÍA CLARET, el Santo Apóstol del Corazón de María

        

               Recuerda hoy la Santa Madre Iglesia al insigne San Antonio María Claret, valiente defensor de la Fe Católica, Misionero, Fundador, Arzobispo de Cuba y Apóstol incansable de Nuestra Señora, en sus devociones predilectas del Santo Rosario y del Inmaculado Corazón de María...

               España fue la cuna de San Antonio María Claret, que nació en Sallent, Barcelona, el 23 de Diciembre de 1807. Pasó la niñez como un ángel, siendo ya notorio en él el amor a la Sagrada Eucaristía y a Nuestra Señora. Apenas empezó los estudios eclesiásticos tuvo que desistir por falta de recursos, lo que le obligó a trabajar como obrero en la fábrica de su padre, donde despuntó en su laboriosidad, hasta el punto que grandes empresarios de la época quisieron tenerle como responsable para sus negocios.




          A pesar de su éxito laboral, a los 22 años abandona el mundo y e ingresa en el Seminario de Vich; de nuevo aquí sobresalió sobre sus compañeros hasta tal punto que el Obispo lo ordenó sacerdote tres años antes de acabar la carrera eclesiástica.

               En el año de 1844 comienza a misionar por toda Cataluña, para luego marchar a misionar a las Islas Canarias. Al mismo tiempo, escribía, editaba folletos, libros...el más importante "Camino recto y seguro para llegar al Cielo" (el libro de piedad más leído en el siglo XIX, y del cual he tomado referencia en este blog en incontables ocasiones). Así, el 6 de Marzo de 1848 salía de Cádiz, rumbo a las islas con el recién nombrado Obispo Buenaventura Codina. Y es que tras la nueva rebelión armada de 1847 ya no era posible dar misiones en Cataluña.

                En esta isla de Gran Canaria misionó en los pueblos de Telde, Agüimes, Arucas, Gáldar, Guía, Firgas, Teror... "El Padrito", como lo apodaron cariñosamente los canarios, tuvo que predicar en las plazas, sobre los tablados, al campo libre, entre multitudes que lo acosaban. En no pocas ocasiones varios hombres tenían que hacerle guardia con varios palos que encuadraban en torno al Santo, para evitar que los más piadosos le arrancasen trozos de sotana a modo de reliquias. A pesar de una pulmonía no cesó en su intenso trabajo. En la isla de Lanzarote da misiones en Teguise y Arrecife.

                Gastó 15 meses de su vida en las Canarias, y dejó atrás conversiones, prodigios y profecías. Los canarios vieron partir con lágrimas en los ojos un día a su "Padrito" y lo despidieron con añoranza. Era en los últimos días de mayo de 1849. Aún perdura su recuerdo y el fruto de sus predicaciones.

                "Estos canarios me tienen robado el corazón... será para mí muy sensible el día en que los tendré que dejar para ir a misionar a otros lugares, según mi ministerio" ( San Antonio María Claret en una carta al Obispo de Vic)

               San Antonio María Claret es Compatrono de la Diócesis de Canarias junto con la Virgen del Pino.


FUNDADOR DE LOS HIJOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


                Poco después, el 16 de Julio de 1849, a las tres de la tarde en una celda del Seminario de Vic fundaba San Antonio María Claret la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Tenía 41 años. Eran los Cofundadores los PP. Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet.

               "Hoy comienza una gran obra" -dijo el Padre Claret.

               ¿Cómo serán los Hijos del Inmaculado Corazón de María?

                "Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas"

               Pero San Antonio María Claret, intervino en otras muchas fundaciones, como Director Espiritual de Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Fundadora de las Adoratrices y Santa Joaquina de Vedruna, Fundadora de las Carmelitas de la Caridad. 


ARZOBISPO DE LA CUBA ESPAÑOLA


              Por sus incontables méritos y su fama de santidad, el Padre Claret fue nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba el 4 de Octubre de 1849 y el día 6 de Octubre de 1850 era consagrado Obispo en la Catedral de Vic. Tenía 42 años. 

              Seis años gastaría nuestro Santo en la Diócesis de Santiago de Cuba, trabajando incansablemente, misionando, sembrando el amor y la justicia en aquella isla en la que la discriminación racial y la injusticia social reinaban por doquier.

               Fue un Arzobispo evangelizador por excelencia. Renovó todos los aspectos de la vida de la Iglesia: sacerdotes, seminario, educación de niños, abolición de la esclavitud... En cinco años realizó cuatro veces la visita pastoral de la Diócesis.

              Se enfrentó a los capataces, les arrancó el látigo de las manos... Un día reprendió a un rico propietario que maltrataba a los pobres negros que trabajaban en su hacienda. Viendo que aquel hombre no estaba dispuesto a cambiar de conducta, el Arzobispo intentó darle una lección. Tomó dos trozos de papel, uno blanco y otro negro. Les prendió fuego y pulverizó las cenizas en la palma de su mano. "Señor, -le dijo- ¿podría decir qué diferencia hay entre las cenizas de estos dos papeles? Pues así de iguales somos los hombres ante Dios".


CONFESOR DE LA REINA ISABEL II Y DESTIERRO


               El 18 de Marzo de 1857 fue nombrado Capellán de la Reina Isabel II de Borbón; San Antonio María Claret, aceptó receloso, pero poniendo tres condiciones: no vivir en palacio, no implicarle en política y no guardar antesalas teniendo libertad de acción apostólica. Tenía 49 años cuando regresó de Cuba. Pero el Obispo Claret no había nacido para cortesano. En los 11 años que permaneció en Madrid, su actividad apostólica en la Corte fue intensa y continuada. Pocas fueron las iglesias y conventos donde su voz no resonara con fuerza y convicción. Desde la iglesia de Italianos, situada en la actual ampliación de las Cortes y desde la iglesia de Montserrat, donde está situado actualmente el Teatro Monumental, desarrolló una imparable actividad. Principalmente se hizo notar en sus misiones al pueblo y en sus ejercicios al Clero.

               A partir de 1861, el Santísimo Sacramento no se deterioraba dentro de él, entre una Comunión a otra, siendo un Sagrario vivo, como Nuestra Señora que tuvo a Jesús viviendo en Ella durante el período de la encarnación y de la gestación.

                El 18 de Septiembre de 1868, la Revolución, ya en marcha, era incontenible. Aconteció el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota del Ejército isabelino en Alcolea caía Madrid, y la Revolución, como un reguero de pólvora, se extendió por toda España.

               El día 30, la familia real, con algunos leales y su confesor, salía para el destierro en Francia. Primero hacia Pau, luego París. El Obispo Claret tenía 60 años entonces.

               Los desmanes y quema de iglesias se prodigaron, cumpliéndose otra de las profecías del Padre Claret: la Congregación tendrá su primer Mártir en esta revolución. En La Selva del Camp caía asesinado el Padre Crusats.



EN EL CONCILIO VATICANO I, DEFENSOR DE LA INFABILIDAD PAPAL


               El 30 de Marzo de 1869, San Antonio María Claret se separaba definitivamente de la Reina y se iba a Roma, donde participaría en el Concilio Vaticano I; con respecto a la Infabilidad Papal, uno de los temas más debatidos, el Santo Obispo dijo: "Llevo en mi cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, -dijo, aludiendo a las heridas que había sufrido en un atentado- ; ojalá pudiera yo, confesando la Infalibilidad del Papa, derramar toda mi sangre de una vez".

               En Agosto de 1870 se refugió en el Monasterio Cisterciense de Fontfroide. En aquel cenobio, cerca de Narbona, fue acogido con gran alegría por sus moradores.

               "Me parece que ya he cumplido mi misión, en París y en Roma he predicado la Ley de Dios... En París como capital del mundo, en Roma capital del Catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza..."


MUERTE Y CANONIZACIÓN


               El día 4 de Octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los Últimos Sacramentos e hizo la Profesión Religiosa como Hijo del Corazón de María, a manos del Padre Xifré.

               Llegó el día 24 de Octubre por la mañana. Todos los religiosos se habían arrodillado alrededor de su lecho de muerte. Entre oraciones, San Antonio María Claret entregó su espíritu en manos del Creador. Eran las 8:45 de la mañana y tenía 62 años.

               Su cuerpo fue depositado en el cementerio monacal con una inscripción de Gregorio VII que rezaba: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro".

                El 7 de Mayo de 1950 el Papa Pío XII lo canonizó. Estas fueron sus palabras aquel memorable día: "San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".


Seguro que te interesará leer además el
MILAGRO EUCARÍSTICO DE 
SAN ANTONIO MARÍA CLARET



lunes, 22 de agosto de 2022

FESTIVIDAD DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA

              El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

              No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.




EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL

              Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredemos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

               Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.


NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 

              En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

               Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza.

               Nuestra Señora seguiría manifestándose en privado a Lucía Dos Santos, a veces por medio de locuciones interiores y otras como la acontecida en Pontevedra (España), cuando la joven era una simple postulante de las Hermanas Doroteas; el 10 de Diciembre de 1925, Nuestra Señora se le manifestó con Su Corazón "traspasado de espinas que los hombres ingratos me clavan..." Ciertamente la Virgen no puede dejar de dolerse cuando las almas, en lugar de refugiarse en Ella para llegar a Dios, prefieren tomar caminos de perdición.

               Años más tarde, Lucía abandonaría a las Hermanas Doroteas para irse de carmelita descalza en el Convento de Coimbra (Portugal). El 26 de Diciembre de 1957 recibió la visita del Postulador de la Causa de sus primos Francisco y Jacinta Marto, el Padre Agustín Fuentes, mexicano, en aras de recoger testimonio de la vidente que sirviese en algo a la causa de canonización de los niños. Durante dicha entrevista, Sor Lucía y el Padre Fuentes hablaron con respecto a temas diversos; en un momento determinado, la niña que un día viera a la Virgen en Fátima, muy preocupada manifestó al sacerdote que "...la Santísima Virgen me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María; y , al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros".

               En Fátima y luego en Pontevedra, Nuestra Santa Madre insiste en la Devoción a Su Inmaculado Corazón como remedio para los males del mundo y lo advierte como si ya no hubiese mucho tiempo para decidirnos a entregarnos a Ella; sólo basta ver la llamada reiterada de la Virgen que no se cansa de marcarnos el camino que nos llevará a la salvación eterna para decirnos desde hoy mismo, a empezar a ser devotos y propagadores del Inmaculado Corazón de María.




EL CORAZÓN DE MARÍA ES INSEPARABLE AL DE JESÚS

              Tengamos presente que el Corazón de María se ha convertido en el Sagrario donde Jesús mismo vive y desea esparcir Su Misericordia, pero siempre será más benévolo y generoso si lo hacemos por mediación de Su Madre, si recurrimos a Su Corazón bondadoso que todo lo puede alcanzar de Su Hijo amado; el corazón de una madre siempre tiene espacio para la comprensión de nuestras debilidades, cuánto más el de la Virgen que es Nuestra Santa Madre, que nos ganó como hijos a los pies del Calvario, y que desde entonces, hasta nuestros días, no nos ha dejado ni por un instante, cuidando de sus devotos que acuden a Ella con la confianza de un hijo que se sabe escuchado.

               Sea el Corazón de María nuestra Devoción predilecta por la Virgen; sea Su Corazón siempre venerado con el de Su Hijo Nuestro Señor y que ambos, formen nuestra mística bandera en la batalla contra los enemigos del alma.

              Comienza esta batalla compartiendo este artículo, para mayor Gloria de Dios y de la Purísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.


SÚPLICA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Compuesta por San Antonio María Claret


               ¡Oh Corazón de María, Madre de Dios y Madre nuestra; Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la adorable Trinidad y digno de toda la veneración y ternura de los Ángeles y de los hombres; Corazón el más semejante al de Jesús, del cual sois la más perfecta imagen; Corazón lleno de bondad y que tanto os compadecéis de nuestras miserias, dignaos derretir el hielo de nuestros corazones, y haced que vuelvan a conformarse con el Corazón del Divino Salvador. 

               Infundid en ellas el amor de vuestras virtudes; inflamadlos con aquel dichoso fuego en que Vos estáis ardiendo sin cesar. Encerrad en vuestro seno la Santa Iglesia; custodiadla, sed siempre su dulce asilo y su inexpugnable torre contra toda incursión de sus enemigos. Sed nuestro camino para dirigirnos a Jesús, y el conducto por el cual recibamos todas las gracias necesarias para nuestra salvación. 

               Sed nuestro socorro en las necesidades, nuestra fortaleza en las tentaciones, nuestro refugio en las persecuciones, nuestra ayuda en todos los peligros; pero especialmente en los últimos combates de nuestra vida, a la hora de la muerte, cuando todo el infierno se desencadenará contra nosotros para arrebatar nuestras almas, en aquel formidable momento, en aquel punto terrible del cual depende nuestra eternidad. ¡Ah! Virgen piadosísima, hacednos sentir entonces la dulzura de vuestro maternal Corazón, y la fuerza de vuestro poder para con el de Jesús, abriéndonos en la misma fuente de la misericordia un refugio seguro, en donde podamos reunirnos para bendecirle con Vos en el paraíso por todos los siglos. Amén.


JACULATORIA 


Sea por siempre y en todas partes conocido, alabado, bendecido, 
amado, servido y glorificado el Divinísimo Corazón de Jesús 
y el Inmaculado Corazón de María. Así sea.


(Tomado de "CAMINO RECTO Y SEGURO PARA LLEGAR AL CIELO", 
escrito por San Antonio María Claret)


sábado, 23 de octubre de 2021

SAN ANTONIO MARÍA CLARET


                  Recuerda hoy la Santa Madre Iglesia al insigne San Antonio María Claret, valiente defensor de la Fe Católica, Misionero, Fundador, Arzobispo de Cuba y Apóstol incansable de Nuestra Señora, en sus devociones predilectas del Santo Rosario y del Inmaculado Corazón de María...

               España arrulló la cuna de San Antonio María Claret, que nació en Sallent, Barcelona, el 23 de Diciembre de 1807. Pasó la niñez como un ángel, siendo ya notorio en él el amor a la Sagrada Eucaristía y a Nuestra Señora. Apenas empezó los estudios eclesiásticos tuvo que desistir por falta de recursos, lo que le obligó a trabajar como obrero en la fábrica de su padre, donde despuntó en su laboriosidad, hasta el punto que grandes empresarios de la época quisieron tenerle como responsable para sus negocios.


               

                 A pesar de su éxito laboral, a los 22 años abandona el mundo y e ingresa en el Seminario de Vich; de nuevo aquí sobresalió sobre sus compañeros hasta tal punto que el Obispo lo ordenó sacerdote tres años antes de acabar la carrera eclesiástica.

               En el año de 1844 comienza a misionar por toda Cataluña, para luego marchar a misionar a las Islas Canarias. Al mismo tiempo, escribía, editaba folletos, libros...el más importante "Camino recto y seguro para llegar al Cielo" (el libro de piedad más leído en el siglo XIX, y del cual he tomado referencia en este blog en incontables ocasiones). Así, el 6 de Marzo de 1848 salía de Cádiz, rumbo a las islas con el recién nombrado Obispo Buenaventura Codina. Y es que tras la nueva rebelión armada de 1847 ya no era posible dar misiones en Cataluña.

                En esta isla de Gran Canaria misionó en los pueblos de Telde, Agüimes, Arucas, Gáldar, Guía, Firgas, Teror... "El Padrito", como lo apodaron cariñosamente los canarios, tuvo que predicar en las plazas, sobre los tablados, al campo libre, entre multitudes que lo acosaban. En no pocas ocasiones varios hombres tenían que hacerle guardia con varios palos que encuadraban en torno al Santo, para evitar que los más piadosos le arrancasen trozos de sotana a modo de reliquias. A pesar de una pulmonía no cesó en su intenso trabajo. En la isla de Lanzarote da misiones en Teguise y Arrecife.

                Gastó 15 meses de su vida en las Canarias, y dejó atrás conversiones, prodigios y profecías. Los canarios vieron partir con lágrimas en los ojos un día a su "Padrito" y lo despidieron con añoranza. Era en los últimos días de mayo de 1849. Aún perdura su recuerdo y el fruto de sus predicaciones.

                "Estos canarios me tienen robado el corazón... será para mí muy sensible el día en que los tendré que dejar para ir a misionar a otros lugares, según mi ministerio" ( San Antonio María Claret en una carta al Obispo de Vic)

               San Antonio María Claret es Compatrono de la Diócesis de Canarias junto con la Virgen del Pino.

FUNDADOR DE LOS HIJOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

                Poco después, el 16 de Julio de 1849, a las tres de la tarde en una celda del Seminario de Vic fundaba San Antonio María Claret la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Tenía 41 años. Eran los Cofundadores los PP. Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet.

               "Hoy comienza una gran obra" -dijo el Padre Claret.

               ¿Cómo serán los Hijos del Inmaculado Corazón de María?

                "Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas".

               Pero San Antonio María Claret, intervino en otras muchas fundaciones, como Director Espiritual de Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Fundadora de las Adoratrices y Santa Joaquina de Vedruna, Fundadora de las Carmelitas de la Caridad. 

ARZOBISPO DE LA CUBA ESPAÑOLA

              Por sus incontables méritos y su fama de santidad, el Padre Claret fue nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba el 4 de Octubre de 1849 y el día 6 de Octubre de 1850 era consagrado Obispo en la Catedral de Vic. Tenía 42 años. 

              Seis años gastaría nuestro Santo en la Diócesis de Santiago de Cuba, trabajando incansablemente, misionando, sembrando el amor y la justicia en aquella isla en la que la discriminación racial y la injusticia social reinaban por doquier.

               Fue un Arzobispo evangelizador por excelencia. Renovó todos los aspectos de la vida de la Iglesia: sacerdotes, seminario, educación de niños, abolición de la esclavitud... En cinco años realizó cuatro veces la visita pastoral de la Diócesis.

              Se enfrentó a los capataces, les arrancó el látigo de las manos... Un día reprendió a un rico propietario que maltrataba a los pobres negros que trabajaban en su hacienda. Viendo que aquel hombre no estaba dispuesto a cambiar de conducta, el Arzobispo intentó darle una lección. Tomó dos trozos de papel, uno blanco y otro negro. Les prendió fuego y pulverizó las cenizas en la palma de su mano. "Señor, -le dijo- ¿podría decir qué diferencia hay entre las cenizas de estos dos papeles? Pues así de iguales somos los hombres ante Dios".

CONFESOR DE LA REINA ISABEL II Y DESTIERRO

               El 18 de Marzo de 1857 fue nombrado Capellán de la Reina Isabel II de Borbón; San Antonio María Claret, aceptó receloso, pero poniendo tres condiciones: no vivir en palacio, no implicarle en política y no guardar antesalas teniendo libertad de acción apostólica. Tenía 49 años cuando regresó de Cuba. Pero el Obispo Claret no había nacido para cortesano. En los 11 años que permaneció en Madrid, su actividad apostólica en la Corte fue intensa y continuada. Pocas fueron las iglesias y conventos donde su voz no resonara con fuerza y convicción. Desde la iglesia de Italianos, situada en la actual ampliación de las Cortes y desde la iglesia de Montserrat, donde está situado actualmente el Teatro Monumental, desarrolló una imparable actividad. Principalmente se hizo notar en sus misiones al pueblo y en sus ejercicios al clero.

                El 18 de Septiembre de 1868, la Revolución, ya en marcha, era incontenible. Aconteció el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota del Ejército isabelino en Alcolea caía Madrid, y la Revolución, como un reguero de pólvora, se extendió por toda España.

               El día 30, la familia real, con algunos leales y su confesor, salía para el destierro en Francia. Primero hacia Pau, luego París. El Obispo Claret tenía 60 años entonces.

               Los desmanes y quema de iglesias se prodigaron, cumpliéndose otra de las profecías del P. Claret: la Congregación tendrá su primer mártir en esta revolución. En La Selva del Camp caía asesinado el P. Crusats.



EN EL CONCILIO VATICANO I, DEFENSOR DE LA INFABILIDAD PAPAL

               El 30 de Marzo de 1869, San Antonio María Claret se separaba definitivamente de la Reina y se iba a Roma, donde participaría en el Concilio Vaticano I; con respecto a la Infabilidad Papal, uno de los temas más debatidos, el Santo Obispo dijo: "Llevo en mi cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, -dijo, aludiendo a las heridas que había sufrido en un atentado- ; ojalá pudiera yo, confesando la Infalibilidad del Papa, derramar toda mi sangre de una vez".

               En Agosto de 1870 se refugió en el monasterio cisterciense de Fontfroide. En aquel cenobio, cerca de Narbona, fue acogido con gran alegría por sus moradores.

               "Me parece que ya he cumplido mi misión, en París y en Roma he predicado la ley de Dios... En París como capital del mundo, en Roma capital del catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza..."

MUERTE Y CANONIZACIÓN

               El día 4 de Octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los últimos sacramentos e hizo la Profesión Religiosa como Hijo del Corazón de María, a manos del Padre Xifré.

               Llegó el día 24 de Octubre por la mañana. Todos los religiosos se habían arrodillado alrededor de su lecho de muerte. Entre oraciones, San Antonio María Claret entregó su espíritu en manos del Creador. Eran las 8:45 de la mañana y tenía 62 años.

               Su cuerpo fue depositado en el cementerio monacal con una inscripción de Gregorio VII que rezaba: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro".

                El 7 de Mayo de 1950 el Papa Pío XII lo canonizó. Estas fueron sus palabras aquel memorable día: "San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. 

              Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".