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martes, 26 de agosto de 2025

SAN ANTONIO MARÍA CLARET, SAGRARIO VIVIENTE



                    En Marzo de 1857, la Reina Isabel II de España nombraba Confesor Real al que hasta entonces había sido Arzobispo de Santiago de Cuba, Antonio María Claret. En la provincia española de ultramar, el Santo Obispo destacaría por ser enemigo del segregacionismo racial y esclavista; el Arzobispo Claret aceptó el nombramiento regio, pero entre sus condiciones estaba la de no vivir en Palacio, por lo que se le asignó la Parroquia de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, lugar de retiro de los monarcas españoles.

                    Fue precisamente en esta Iglesia del Rosario, en sus coloquios íntimos con el Señor en el Sagrario, que Dios le manifestó una gracia especialísima que el mismo Santo recogió por escrito:

                    “El día 26 de Agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el Santísimo Sacramento en mi pecho (1). Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones.”

                    Años más tarde, en 1865, el Padre Claret se hallaba rezando ante su imagen predilecta, el Cristo del Perdón, cuando tuvo una revelación que le aconsejó abandonar la Corte Española, cuestión que no demoró en resolver seguro de que era esa la Voluntad de Dios. Con los años, los Padres Claretianos (Hijos del Corazón de María, fundados por el Padre Claret) colocarían en la misma Iglesia del Rosario un precioso azulejo que cuenta ambos acontecimientos. 


NOTA:

                    1) La conservación de las Especies Sacramentales es una gracia mística de las más especiales y particulares, ya que han sido muy pocas las almas que tuvieron la dicha de conservar la Sagrada Forma de una Comunión a otra, convirtiéndose así en Sagrarios vivientes. Santa Teresita de Lisieux deseó esta gracia sobrenatural -aunque nunca se constató que la alcanzara- y así lo manifestó en su "Ofrenda al Amor Misericordioso""Siento en mi corazón deseos inmensos y te pido, confiadamente, que vengas a tomar posesión de mi alma. ¡Ay!, no puedo recibir la Sagrada Comunión con la frecuencia que deseo pero, Señor, ¿no eres Tú Todopoderoso…? Quédate en mí como en el Sagrario, no te alejes nunca de Tu pequeña hostia…". 



jueves, 10 de junio de 2021

LA SAGRADA EUCARISTÍA EN LAS APARICIONES DE GARABANDAL


               El Arcángel San Miguel, no solo fue el precursor de Nuestra Señora en las Apariciones de San Sebastián de Garabandal, sino que además instruyó a las niñas videntes en la devoción y respeto que debían tener por Jesús Sacramentado; y es que los días que no se celebraba la Santa Misa, el Arcángel distribuía la Sagrada Comunión a las videntes. Ellas sí podían ver la Hostia y hasta sentir su ligero peso al recibirla en la lengua, mientras que ésta permanecía invisible para los espectadores. Después de la recibir la Comunión de manos del Príncipe de los Ángeles y ayudadas por él, las jovencitas recitaban el Anima Christi de San Ignacio de Loyola como parte de su Acción de Gracias.




               Al igual que ocurriera antaño en el transcurso de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, en Garabandal muchos se cuestionaron cómo podían los videntes recibir la Comunión de un Ángel cuando solo un Sacerdote tenía el poder de consagrar. Cuando las niñas videntes, por indicación de su Confesor, preguntaron al Arcángel, San Miguel reafirmó la Verdad de esta enseñanza y les aclaró que las Formas Consagradas las tomaba de los Sagrarios de la tierra.

               En el Primer Mensaje de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 18 de Octubre de 1961, la Virgen pidió a las videntes que visitaran con frecuencia al Santísimo Sacramento, oculto en el Tabernáculo; las jovencitas habían sido muy devotas de Jesús Sacramentado desde muy pequeñas... baste recordar aquí que en la primera Aparición de San Miguel Arcángel, tras la breve manifestación, fueron corriendo a la iglesia parroquial para rezar la Estación a Jesús Sacramentado.




               El 13 de Noviembre de 1965, en el lugar conocido como Los Pinos, la Virgen se manifestó por última vez a Conchita González; en medio del hermoso diálogo entre la adolescente y la Madre de Dios, Ésta le dijo:  "...Conchita, debes visitar más a Mi Hijo en el Sagrario. ¿Por qué te dejas llevar de la pereza para no visitarle?. Él os está esperando día y noche. Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo. Cuando te presentes delante de Dios tienes que mostrarle tus manos, llenas de obras hechas por ti a favor de tus hermanos y para Gloria de Dios. En este momento tienes las manos vacías..."



jueves, 8 de octubre de 2020

VENERACIÓN HACIA EL SACERDOTE QUE PORTA A JESÚS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO




               Rodolfo, Conde de Habsburgo y Rey de Romanos, fundador de la Dinastía de los Austria, se divertía en una cacería, acompañado de su escudero Regulus

van Kyberg, cuando de repente oyó la campanilla anunciadora del Santísimo Viático; inmediatamente marchó hasta divisar a un Sacerdote con la Sagrada Hostia y acompañado por un acólito, que se disponían a cruzar un río; Rodolfo adoró de rodillas el Cuerpo de Cristo, cedió su cabalgadura al Sacerdote y les acompañó hasta la humilde casa del moribundo; de regreso a la iglesia, y al serle devuelta la cabalgadura, el piadoso Conde arguyó: "no permita Dios que yo ni alguno de los míos suba en ese caballo que sé de cierto que ha llevado a mi Criador" y regaló su caballo al Sacerdote. Esto ocurría hacia el año 1271; según se proclamó luego, y como premio a su gesto, el Altísimo habría favorecido a su descendencia con el inmenso Imperio de que gozaron.


               Los Habsburgos españoles, que siempre se distinguirían por su defensa de la Sagrada Eucaristía y de la Inmaculada Concepción de María Virgen, no tardaron mucho en imitar a tan ilustre predecesor. Cierta jornada en que el Emperador Carlos V atravesaba la Plaza Mayor de Valladolid tropezó con el Viático; apeándose del caballo, se hincó de rodillas en el lodo sobre la gorra que llevaba. Felipe II volvió a cumplir el mismo gesto en varias ocasiones, embarrándose como su padre, gesto piadoso que según los testigos de la época "se edificaron infinito todos sus vasallos y reinos."


               En 1596, mientras circulaba por Madrid Felipe II, ya muy atacado por la gota, hizo descender al Príncipe de la carroza para adorar al Santísimo; a continuación le pidió que siguiese al Sacerdote, descubierto y portando una vela, diciendo que si tuviera pies también él le acompañaría; entrando en casa del moribundo, el futuro Felipe III se colocó junto a su lecho, y según narran los biógrafos "con las rodillas en tierra, que nunca consintió que le pusiesen almohadilla".






sábado, 13 de junio de 2020

MILAGRO EUCARÍSTICO DE SAN ANTONIO DE PADUA: la mula que se arrodilló ante Jesús Sacramentado


            Predicaba San Antonio de Padua en la región de Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos (1), al igual que ocurre en hoy día, habían desfigurado el Dogma de la Presencia Real de Jesús en la Sagrada Eucaristía, reduciéndola a una simple cena conmemorativa.

            San Antonio, en su predicación, ilustró plenamente la realidad de la presencia real de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia. Destacaba entre aquellos herejes, Bonvillo, que era el principal y tentó al Santo diciéndole:




            -Menos palabras; si quieres que yo crea en ese Misterio, has de hacer el siguiente milagro: Yo tengo una mula; la tendré sin comer por tres días continuos, pasados los cuales nos presentaremos juntos ante ella: yo con el pienso, y tú con tu Sacramento. Si la mula, sin cuidarse del pienso, se arrodilla y adora ese tu Pan, entonces también lo adoraré yo.

            Aceptó el Santo la prueba y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.

            Durante tres días privó el hereje a su mula de todo pienso y luego la sacó a la plaza pública. Al mismo tiempo, por el lado opuesto de la plaza, entraba en ella San Antonio, llevando en sus manos una Custodia con el Cuerpo de Cristo; todo ello ante una multitud de personas ansiosas de conocer el resultado de aquel extraordinario compromiso contraído por el Santo franciscano.

            Encaróse entonces el Santo con el hambriento animal, y, hablando con él, le dijo:

            -En Nombre de aquel Señor a quien yo, aunque indigno, tengo en mis manos, te mando que vengas luego a hacer reverencia a tu Creador, para que la malicia de los herejes se confunda y todos entiendan la verdad de este Altísimo Sacramento, que los Sacerdotes tratamos en el altar, y que todas las criaturas están sujetas a su Creador.

            Mientras decía el Santo estas palabras, el hereje echaba cebada a la mula para que comiese; pero la mula, sin hacer caso de la comida avanzó pausadamente, como si hubiese tenido uso de razón, y, doblando respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio le concedió licencia para que se levantara.

             Bonvillo cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la Fe Católica; los herejes se retractaron de sus errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo Sacramento en medio de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Sagrada Hostia procesionalmente y en triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento y conversión de tantos herejes. 

NOTAS ACLARATORIAS 

    1             Los conocidos como patarinos, término que usaron de "patta" (andrajo) constituyeron una secta, nacida a finales del siglo XI, con reconocimiento y colaboración de algunos Obispos y Sacerdotes que se rebelaron contra la Autoridad del Papa; profesaban las mismas herejías que los cátaros y albingenses, herederos del maniqueísmo. Fueron condenados por el Papa Gregorio VII. Desaparecieron al final del siglo siguiente.


Para leer una breve semblanza de San Antonio de Padua
 solo tiene que tocar AQUÍ




sábado, 16 de febrero de 2019

ANIVERSARIO DEL MILAGRO EUCARÍSTICO DE SANTAREM: la Sagrada Forma que sangra durante siglos


              Acontece esta historia en Portugal, en 1247 (1). Elvira Moniz era una sencilla mujer que vivía junto a su promiscuo esposo en la pequeña villa portuguesa de Santarem, situada a 65 kilómetros de Lisboa. Sus días transcurrían en la más completa rutina, mientras rumiaba en su interior las continuas relaciones que su marido mantenía con otra mujer del pueblo. El daño lo provocaba no solo el sufrimiento personal de saberse despreciada y traicionada por su pareja, sino también los comentarios maliciosos de sus vecinos.

              Tras intentar usar su astucia y el cariño para recuperar la atención de su esposo, y obtener como resultado el más rotundo de los fracasos, decidió hacer algo a espaldas de la gente. Un buen día se encaminó desesperada hacia la cercana vivienda de una conocida hechicera, a quien pidió consejo. La bruja, tras usar sus típicos artilugios de consulta, declaró firmemente que sólo había una forma de que Elvira recuperara el amor de su marido. Para ello debía realizar un complejo ritual mágico que solucionaría el problema de inmediato. Pero había un problema. Para llevar a cabo el misterioso prodigio necesitaba obtener una hostia consagrada, que debería conseguir la propia afectada.




             Aquello supuso un duro golpe para Elvira, cristiana muy devota, para quien ese acto constituía un horrible sacrilegio. Sin embargo, finalmente accedió a la petición.

              A los pocos días, concretamente el 16 de Febrero, la atormentada mujer se dirigió a la Iglesia de San Esteban, donde se confesó ante el sacerdote y pidió la comunión. Tras recibir la Sagrada Hostia, no la ingirió, sino que la conservó, saliendo inmediatamente del templo. En el exterior, extrajo con mucho cuidado la forma sacramental y la guardó entre sus ropas, encaminándose rápidamente hacia la casa de la hechicera.

              De pronto, Elvira notó cómo las miradas de los vecinos que se cruzaban con ella se dirigían hacia la parte de su cuerpo donde había escondido la hostia. Al observarse, se dio cuenta horrorizada de que sus ropas estaban manchadas de sangre. Cuando desanudó el pliegue en el cual había escondido la hostia consagrada descubrió que el líquido manaba de la misma. Algunos vecinos le preguntaron si estaba herida y si necesitaba que la llevaran a un médico. La sangre goteaba y manchaba el suelo.

             Elvira se estremeció de pánico y decidió esconderse en su casa, en la Rua das Esteras, muy cerca de la parroquia de San Esteban. Una vez allí, extrajo la hostia de su ropa y la colocó en el interior de un baúl de cedro, donde acostumbraba guardar sus pertenencias. La desgraciada mujer no sabía qué hacer y vivió momentos de angustia indescriptible.

              A altas horas de la noche, Pedro Moniz regresó a casa. Elvira no le contó nada de lo ocurrido. No podía descansar, atormentada por el sacrilegio que había cometido. De madrugada, se produjo un nuevo prodigio. Una luz muy intensa y blanca comenzó a salir por las ranuras del baúl de cedro, despertando a Pedro.

              Toda la casa estaba iluminada por aquel extraño resplandor. Descubrieron entonces a varios Ángeles en actitud contemplativa alrededor del baúl que contenía la Hostia Consagrada. Elvira comprobó que de nuevo comenzaba a sangrar y su esposo fue testigo presencial del milagro. Todo lo vieron a través de la madera del arca, que parecía haberse vuelto transparente gracias a la luz que emitía y a la que recibía de los Ángeles.

              Apresuradamente, la mujer le confesó a su esposo la historia de su sacrilegio. Ambos se arrepintieron de sus respectivos pecados, rezaron y se arrodillaron frente a la Hostia durante el resto de la noche.

              Nada más amanecer, fue requerida la presencia del sacerdote de San Esteban, quien comprobó el misterio de la Hostia sangrante y decidió devolverla a la iglesia. Para ello, se realizó una solemne procesión de retorno, en la cual participaron diversos cleros y laicos. La noticia se difundió por todo Santarem. La Hostia fue depositada en la iglesia, donde continuó sangrando abundantemente durante tres días.

               Finalmente se decidió colocar la reliquia en un recipiente fabricado con cera fundida. Durante muchas décadas fue conservado en dicho relicario y expuesto ante los fieles en una especie de cáliz, sobre el altar principal.

               Durante cerca de un siglo, los habitantes de Santarem y de los pueblos vecinos peregrinaron a iglesia de San Esteban para contemplar el cáliz con la sagrada hostia y rezar ante ella. Pero un día de 1340, el sacerdote abrió la iglesia y, siguiendo la rutina, se dirigió al sagrario para exponer la reliquia a la adoración de los fieles.

               Su sorpresa fue mayúscula al ver que el envase de cera se había reducido a pedazos. Sin embargo, sólo él tenía la llave del recinto y la puerta no había sido forzada. Milagrosamente, una cápsula de fino cristal, en cuyo interior se había depositado la sagrada forma, se había materializado de la nada. Para aumentar la tensión del momento, también apreció que aquellos fragmentos de cera del antiguo envase se habían solidificado con la sangre, adquiriendo un color mucho más oscuro. De manera inexplicable, los trozos de cera y la sangre se encontraban dentro del nuevo envase ovalado de cristal.

              La cápsula con la Hostia fue colocada de nuevo en el altar. En el siglo XVIII se introdujo la reliquia en una custodia de plata dorada, donde ha mantenido el mismo aspecto hasta nuestros días. El frasco con los fragmentos de cera solidificados por la sangre se encuentra a su lado. Ambas piezas pueden ser contempladas junto al relicario, en un trono eucarístico, sobre el altar mayor. Desde ese momento, la Parroquia de San Esteban sería conocida como la Iglesia del Santo Milagro.

               Desde que ocurrió el Milagro se realiza todos los años, en el segundo Domingo de Abril, una procesión con la Preciosa Reliquia que recorre desde la casa de los esposos hasta la iglesia de San Esteban. La casa de los esposos se convirtió en Capilla desde el año 1684.




               Importantes personajes de la monarquía lusitana han sentido desde antaño un gran interés por todo lo relacionado con esta Hostia. La Reina Isabel de Portugal visitaba con frecuencia este templo para admirarla. En dos de esas ocasiones, en 1295 y 1322, fue testigo de diversos prodigios y apariciones, cumpliéndose las peticiones que había realizado a la Santa Reliquia.

               También fueron varios los Pontífices que proclamaron las bondades del Milagro, convirtiendo la veneración de la Sagrada Forma en un ritual oficial. Los Papas Pío IV, Pío V, Pío VI y Gregorio XIV confirmaron los testimonios de los peregrinos. Todos ellos concedieron indulgencias plenarias a los fieles que oraban ante la Hostia Consagrada de Santarem.


               La Iglesia Católica ha intentado verificar de la manera más rigurosa la realidad del prodigio. En 1340 y 1612, se nombraron comisiones de investigación canónica. Con los medios a su alcance en su época, estos expertos verificaron su autenticidad, confirmando la antigüedad que se le atribuía y que la sangre continuaba fresca.


NOTAS ACLARATORIAS:

1- Según algunos historiadores el Milagro tuvo lugar en 1266, aunque tal vez la confusión venga de los muchos milagros que se obraron con la Sagrada Forma.