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miércoles, 10 de diciembre de 2025

LA COMUNIÓN REPARADORA DE LOS PRIMEROS SÁBADOS, 100 años del pedido de Nuestra Santa Madre



                    "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos Me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

                    De esta manera se comunicó Nuestra Señora con Sor Lucía Dos Santos, la que en su infancia, junto a sus primos Jacinta y Francisco, había sido vidente de la Virgen en Fátima; acontecía esta celestial revelación el Jueves 10 de Diciembre de 1925, en la que era por entonces habitación dormitorio de Lucía (luego transformada en capilla) en la residencia que las Religiosas Doroteas tenían en la ciudad gallega de Pontevedra; allí había llegado la joven a finales de Octubre de ese año, con objeto de prepararse como novicia en dicha Congregación. 

                    Tiempo atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios como Nuestra Señora del Rosario; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el Infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón"

                    Fiel a la Voluntad Divina, la Virgen Santa se manifestó a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..."

                    ¿Por qué solicitó Nuestra Señora que la Comunión Reparadora se ofreciese concretamente cinco primeros Sábados?

                    Después de haber estado Sor Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los cinco sábados de reparación: 

                    "Hija Mía, la razón es sencilla: se trata de cinco clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

                    Primer Sábado: Las blasfemias contra Su Pura e Inmaculada Concepción.

                    Segundo Sábado: Las blasfemias Contra Su Virginidad.

                    Tercer Sábado: Las blasfemias contra Su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

                    Cuarto Sábado: Los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

                    Quinto Sábado: Los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes.



Imagen de la antigua habitación dormitorio de Sor Lucía, en Pontevedra, reconvertida en capilla


LOS DOS ÚLTIMOS REMEDIOS

                    En 1946, tras pedir dispensa a la Santa Sede, Sor Lucía dejaba la Congregación de las Doroteas para ingresar en la Orden del Carmen; profesaría el 31 de Mayo de 1949 en el Convento de Santa Teresa, en Coimbra (Portugal)

                    Hasta ese mismo Convento, se trasladó el 26 de Diciembre de 1957 el Padre Agustín Fuentes Anguiano, Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, para realizar la última y más reveladora entrevista a Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, nombre que había adoptado la vidente de Fátima al unirse al Carmelo.

                    Sor Lucía desveló al Padre Fuentes varios aspectos de la vida espiritual de los otros niños videntes: "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma... Padre, no esperemos que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre, para todo el mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores Obispos cada uno en su diócesis; ni siquiera tampoco de parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas veces estos medios, y el mundo no le ha hecho caso. Por eso, ahora que cada uno de nosotros comience por sí mismo su reforma espiritual; que tiene que salvar no sólo su alma, sino salvar a todas las almas que Dios ha puesto en su camino.

                   


Sor Lucía con el hábito de las Hermanas Doroteas

                    También aseguró Sor Lucía que "el Demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del Demonio; no hay término medio". 

                    En otra parte de sus declaraciones al Padre Fuentes, la religiosa carmelita manifestó que la Santa Madre de Dios "me dijo tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros".





sábado, 6 de septiembre de 2025

TEN COMPASIÓN DEL CORAZÓN DE TU SANTÍSIMA MADRE... Primer Sábado de Mes



                      "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación". 

                       De esta manera se dirigía Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos; acontecía la celestial revelación en la ciudad gallega de Pontevedra, era el 10 de Diciembre de 1925 -en tres meses se cumplirá el Centenario de esta Revelación- y entonces, la que había sido vidente de la Virgen en Fátima junto a sus primos Jacinta y Francisco, se preparaba ahora para ser Esposa de Cristo, como Religiosa Dorotea. 

                       Años atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el Infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón." Fiel a la Voluntad de Dios, la Virgen Santa se manifiesta a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..." (13 de Julio de 1917). 

                        Era el 26 de Diciembre de 1957, cuando el Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, el Padre Agustín Fuentes Anguiano, obtuvo permiso para hablar con Sor Lucía; el encuentro sería en un modesto locutorio de la clausura del Monasterio de San José de Coimbra, donde Sor Lucía -después de abandonar la Congregación de las Religiosas Doroteas- se había consagrado como Carmelita Descalza desde 1948; en el transcurso de aquel encuentro, la vidente de Fátima volvería a reafirmar su Misión de propagar la Devoción al Inmaculado Corazón de María.

                       Sor Lucía explicó al Padre Fuentes que, "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma..." También aseguró Sor Lucía que "el Demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del Demonio; no hay término medio."

                       El Padre Agustín Fuentes dijo que Sor Lucía le aclaró que la Virgen "me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros."


¿Cómo practicar la Devoción 
de los Cinco Primeros Sábados del Mes?

                1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de desagraviar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. 

               2) Recibir la Comunión en el primer Sábado del mes, en gracia de Dios, con la misma intención de consolar y reparar al Doloroso Corazón de María. La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario se debe comenzar de nuevo.

               3) Rezar el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, con la misma intención de desagraviar al Corazón de María.

               4) Hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los Misterios del Rosario. Esto se puede hacer leyendo un pasaje de la Sagrada Escritura alusivo a los Misterios del Santo Rosario (por ejemplo la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen Purísima). 



sábado, 6 de mayo de 2023

EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, REMEDIO DEL MUNDO

 


               "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación

               De esta manera se dirigía Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos; acontecía la celestial revelación en la ciudad gallega de Pontevedra, el 10 de Diciembre de 1925 y entonces, la que había sido vidente de la Virgen en Fátima, junto a sus primos Jacinta y Francisco, se preparaba para ser Esposa de Cristo, como Religiosa Dorotea. 

               Años atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón.

               Fiel a la Voluntad de Dios, la Virgen Santa cumplió el aviso y se manifiesta a una Lucía, ya adulta, para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..." (13 de Julio de 1917). 

               En la última entrevista fiable que se realizó a Sor Lucía, ésta volvería a reafirmar su Misión de propagar la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue el Padre Agustín Fuentes Anguiano, quien el 26 de Diciembre de 1957, en calidad de Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, tuvo acceso a hablar con Sor Lucía, en un locutorio de la clausura del Monasterio de San José de Coimbra, donde ahora vivía como Carmelita Descalza.

               Sor Lucía desveló al Padre Fuentes que "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma..." También aseguró Sor Lucía que "el Demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del Demonio; no hay término medio."

               El Padre Agustín Fuentes dijo que Sor Lucía le aclaró que la Virgen "me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros."


¿Cómo practicar la Devoción 
de los Cinco Primeros Sábados del Mes?


               1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de desagraviar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. 

               2) Recibir la Comunión en el Primer Sábado del mes, en gracia de Dios, con la misma intención de consolar y reparar al Doloroso Corazón de María. La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario se debe comenzar de nuevo.

               3) Rezar el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, con la misma intención de desagraviar al Corazón de María.

               4) Hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los Misterios del Rosario. Esto se puede hacer leyendo un pasaje de la Sagrada Escritura alusivo a los Misterios del Santo Rosario (por ejemplo la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen Purísima). 





sábado, 29 de febrero de 2020

"...EL ÚLTIMO MEDIO DE SALVACIÓN..."


              En la clausura del Convento Carmelita de Coimbra, Sor Lucía Dos Santos, Vidente de Nuestra de Fátima, recibió en al menos dos ocasiones al Padre Agustín Fuentes, Sacerdote mexicano, responsable de la Causa de Canonización de sus primos, los también Videntes, Francisco y Jacinta Marto. El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Fuentes tomó nota de cuanto le manifestó Sor Lucía, y si bien es verdad que luego la "Iglesia oficial" tildó de mentiroso al Padre Fuentes, que sería apartado de la Causa de los Pastores de Fátima.


               "Padre —me decía Sor Lucía—, no esperemos que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre, para todo el mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores Obispos cada uno en su diócesis; ni siquiera tampoco de parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas veces estos medios, y el mundo no le ha hecho caso.




               Por eso, ahora que cada uno de nosotros comience por sí mismo su reforma espiritual; que tiene que salvar no sólo su alma, sino salvar a todas las almas que Dios ha puesto en su camino… Padre, la Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los Últimos Tiempos del mundo, pero me lo dio a demostrar por tres motivos:

               El primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio.

              Lo segundo, porque me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros.

              Y tercero, porque siempre en los planos de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los demás medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos a nuestro modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último medio de salvación, Su Santísima Madre. 

               ...la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias, sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones.

               No hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario.

              Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Y luego, la Devoción al Corazón Inmaculado de María Santísima, poniéndonosla como Sede de la Clemencia, de la Bondad y el Perdón; y como Puerta segura para entrar al Cielo..."

          (Extracto de las Declaraciones de Sor Lucía Dos Santos al Reverendo Padre Agustín Fuentes, investigador oficial, Postulador en la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta; fueron publicadas con licencia eclesiástica en la revista “Fatima Findlings” en Junio de 1959, y en el “Messaggero dell Cuore di Maria”, en Septiembre de 1961)