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domingo, 24 de mayo de 2026

DOMINICA DE PENTECOSTÉS

    


                   Celebramos hoy el día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento".

                   Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

                   Es tan solemne esta fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica lluvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Misa de hoy.

                   El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la llama de amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el Amor personificado entre el Padre y el Hijo.


EL DÍA DE PENTECOSTÉS
según las revelaciones de Sor María de Jesús de Ágreda


               En compañía de la Reina del Cielo perseveraban alegres los doce Apóstoles con los demás discípulos y fieles aguardando en el Cenáculo la promesa del Salvador, confirmada por la Madre, de que les enviaría de las alturas al Espíritu consolador, que les enseñaría y administraría todas las cosas que en su Doctrina habían oído. Estaban todos unánimes y tan conformes en la caridad, que en todos aquellos días ninguno tuvo pensamiento, afecto ni ademán contrario de los otros. María Santísima con la plenitud de sabiduría y gracia conoció el tiempo y la hora determinada por la Divina Voluntad para enviar al Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico.

               El día de Pentecostés por la mañana la Reina previno a los Apóstoles, a los demás discípulos y mujeres santas (que todas eran ciento veinte personas) para que orasen y esperasen con mayor fervor, porque muy presto serían visitados de las alturas con el Divino Espíritu. Y estando así orando todos juntos, a la hora de tercia se oyó en el aire un gran sonido de espantoso tronido, y un viento o espíritu vehemente con grande resplandor, como de relámpago y de fuego; y todo se encaminó a la casa del Cenáculo, llenándola de luz y derramándose aquel divino fuego sobre toda aquella santa congregación. Aparecieron sobre la cabeza de cada uno de los ciento veinte unas lenguas del mismo fuego en que venía el Espíritu Santo, llenándolos a todos y a cada uno de divinas influencias y dones soberanos, causando a un mismo tiempo muy diferentes y contrarios efectos en el Cenáculo y en todo Jerusalén, según la diversidad de sujetos.



               Los Apóstoles fueron también llenos y repletos del Espíritu Santo, porque recibieron admirables aumentos de la gracia justificante en grado muy levantado; y solos ellos doce fueron confirmados en esta gracia para no perderla. Respectivamente se les infundieron hábitos de los siete dones, sabiduría, entendimiento, ciencia, piedad, consejo, fortaleza y temor, todos en grado convenientísimo. En este beneficio tan grandioso y admirable, como nuevo en el mundo, quedaron los doce Apóstoles elevados y renovados para ser idóneos ministros del Nuevo Testamento y fundadores de la Iglesia evangélica en todo el mundo.

               En todos los demás discípulos, y otros fieles que recibieron el Espíritu Santo en el Cenáculo, obró el Altísimo los mismos efectos con proporción y respectivamente, salvo que no fueron confirmados en gracia como los Apóstoles; mas según la disposición de cada uno se les comunicó la gracia y dones con más o menos abundancia para el ministerio que les tocaba en la Iglesia. La misma proporción se guardó en los Apóstoles; pero San Pedro y San Juan señaladamente fueron aventajados con estos dones por los más altos oficios que tenían; el uno de gobernar la Iglesia como cabeza, y el otro de asistir y servir a María Santísima. El texto de San Lucas dice que el Espíritu Santo llenó toda la casa donde estaba aquella feliz congregación, no sólo porque todos en ella quedaron llenos del divino Espíritu y de sus inefables dones, sino porque la misma casa fue llena de admirable luz y resplandor. Esta plenitud de maravillas y prodigios redundó Y se comunicó a otros fuera del cenáculo; porque obró también diversos y varios efectos el Espíritu Santo en los moradores y vecinos de Jerusalén.

               No son menos admirables, aunque más ocultos, otros efectos muy contrarios a los que he dicho que el mismo Espíritu divino obró este día en Jerusalén.

               Sucedió, pues, que con el espantoso trueno y vehemente conmoción del aire y relámpagos en que vino el Espíritu Santo, turbó y atemorizó a todos los moradores de la ciudad enemigos del Señor, respectivamente a cada uno según su maldad y perfidia. Señalóse este castigo con todos cuantos fueron actores y concurrieron en la muerte de Nuestro Salvador, particularizándose y airándose en malicia y rabia. Todos éstos cayeron en tierra por tres horas, dando en ella de cerebro.

                Y los que azotaron a Su Majestad murieron luego todos ahogados de su propia sangre, que del golpe se les movió y trasvenó hasta sofocarlos, por la que con tanta impiedad derramaron. El que dio la bofetada a Su Majestad Divina, no sólo murió repentinamente, sino que fue lanzado en el Infierno en alma y cuerpo. Otros de los judíos, aunque no murieron, quedaron castigados con intensos dolores y algunas enfermedades abominables, que con la Sangre de Cristo de que se cargaron han pasado a sus descendientes, y aun perseveran hoy entre ellos, y los hacen inmundísimos y horribles. Este castigo fue notorio en Jerusalén, aunque los pontífices y fariseos pusieron gran diligencia en desmentirlo, como lo hicieron en la Resurrección del Salvador.


“Vida de la Virgen María”, 
por la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda



domingo, 8 de junio de 2025

DOMINICA DE PENTECOSTÉS

 



            La pequeña Iglesia de ciento veinte personas se halla congregada en el Cenáculo de Jerusalén, en torno al Príncipe de los Apóstoles. Hacia la hora de Tercia -las nueve de la mañana- hace Su Aparición el Espíritu del Señor.

            Celebramos hoy día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la Promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"

            Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

            Es tan solemne esta Fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica lluvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Santa Misa de hoy.

            El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la Llama de Amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.


Doctrina Católica sobre el Espíritu Santo


     ¿Qué Misterio honra la Iglesia en la Solemnidad de Pentecostés? 

     En la Solemnidad de Pentecostés honra la Iglesia el Misterio de la Venida del Espíritu Santo.

     ¿Por qué la Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés? 

     La Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés, que quiere decir quincuagésimo día, porque la Venida del Espíritu Santo acaeció a los cincuenta días de la Resurrección del Señor.

     ¿No era también Pentecostés una Fiesta de la Antigua Ley? 

     Pentecostés era también una Fiesta solemnísima entre los hebreos y era figura de la que celebran los Cristianos.

     ¿A qué fin se instituyó el Pentecostés de los hebreos? 

     El Pentecostés de los hebreos se instituyó en memoria de la Ley dada por Dios en el Monte Sinaí entre truenos y relámpagos, escrita en dos tablas de piedra, cincuenta días después de la primera Pascua, a saber: después de ser librados del cautiverio del faraón.

     ¿De qué manera se ha cumplido en el Pentecostés de los Cristianos lo que se figuraba en el de los hebreos? 

     Lo que se figuraba en el Pentecostés de los hebreos se ha cumplido en el de los Cristianos, por cuanto el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y los otros Discípulos de Jesucristo que estaban reunidos en un mismo lugar con la Santísima Virgen, e imprimió en sus corazones la Nueva Ley por medio de Su Divino Amor.

     ¿Qué sucedió en la Venida del Espíritu Santo? 

     En la Venida del Espíritu Santo oyóse de repente un sonido del Cielo, como de viento impetuoso, y aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de los allí congregados.

     ¿Qué efecto produjo en los Apóstoles la Venida del Espíritu Santo? 

     El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, los llenó de sabiduría, fortaleza, caridad y de la abundancia de todos Sus Dones.

     ¿Qué hay que admirar en los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo? 

     Los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo, de ignorantes se trocaron en conocedores de los más profundos Misterios y de las Sagradas Escrituras, de tímidos se hicieron esforzados para predicar la Fe de Jesucristo, hablaron diversas lenguas y obraron grandes milagros.

     ¿Cuál fue el primer fruto de la predicación de los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo? 

     El primer fruto de la predicación de los Apóstoles, después de la Venida del Espíritu Santo, fue la conversión de tres mil personas en el sermón que hizo San Pedro el día mismo de Pentecostés, la cual fue seguida de muchísimas otras.



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siempre que se respete en su forma original


     ¿Fue enviado el Espíritu Santo a solos los Apóstoles? 

     El Espíritu Santo no fue enviado a solos los Apóstoles, sino también a la Iglesia y a todos los Fieles.

     ¿Qué obra el Espíritu Santo en la Iglesia? 

     El Espíritu Santo vivifica la Iglesia y con perpetua asistencia la gobierna, y de allí le nace la fuerza incontrastable que tiene en las persecuciones, la victoria sobre sus enemigos, la pureza de la Doctrina y el Espíritu de Santidad que mora en ella, en medio de la corrupción del siglo.

     ¿Cuándo reciben los fieles el Espíritu Santo? 

     Los Fieles reciben el Espíritu Santo en todos los Sacramentos, especialmente en la Confirmación y en el Orden Sagrado.

     ¿Qué hemos de hacer en la Fiesta de Pentecostés? 

     En la Fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los Santos Sacramentos; 4ª, dar gracias a Nuestro Divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según Sus promesas, rematando así todos los Misterios y la gran Obra del establecimiento de la Iglesia.




domingo, 28 de mayo de 2023

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

  



               Celebramos hoy Día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la Promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"

               Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

              Es tan solemne esta fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica luvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Misa de hoy.

              El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la llama de amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.







Doctrina Católica sobre el Espíritu Santo

¿Qué misterio honra la Iglesia en la Solemnidad de Pentecostés? 

          En la Solemnidad de Pentecostés honra la Iglesia el misterio de la venida del Espíritu Santo.

¿Por qué la fiesta de la venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés? 

          La Fiesta de la venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés, que quiere decir quincuagésimo día, porque la venida del Espíritu Santo acaeció a los cincuenta días de la Resurrección del Señor.

¿No era también Pentecostés una fiesta de la antigua ley? 

          Pentecostés era también una fiesta solemnísima entre los hebreos y era figura de la que celebran los Cristianos.

¿A qué fin se instituyó el Pentecostés de los hebreos? 

          El Pentecostés de los hebreos se instituyó en memoria de la ley dada por Dios en el monte Sinaí entre truenos y relámpagos, escrita en dos tablas de piedra, cincuenta días después de la primera Pascua, a saber: después de ser librados del cautiverio del faraón.

¿De qué manera se ha cumplido en el Pentecostés de los cristianos lo que se figuraba en el de los hebreos? 

          Lo que se figuraba en el Pentecostés de los hebreos se ha cumplido en el de los Cristianos, por cuanto el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y los otros Discípulos de Jesucristo que estaban reunidos en un mismo lugar con la Santísima Virgen, e imprimió en sus corazones la Nueva Ley por medio de Su Divino Amor.

¿Qué sucedió en la venida del Espíritu Santo? 

          En la Venida del Espíritu Santo se oyó de repente un sonido del Cielo, como de viento impetuoso, y aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de los allí congregados.

¿Qué efecto produjo en los Apóstoles la venida del Espíritu Santo? 

          El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, los llenó de sabiduría, fortaleza, caridad y de la abundancia de todos Sus Dones.

¿Qué hay que admirar en los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo? 

          Los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo, de ignorantes se trocaron en conocedores de los más profundos Misterios y de las Sagradas Escrituras, de tímidos se hicieron esforzados para predicar la Fe de Jesucristo, hablaron diversas lenguas y obraron grandes milagros.

¿Cuál fue el primer fruto de la predicación de los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo? 

          El primer fruto de la predicación de los Apóstoles, después de la Venida del Espíritu Santo, fue la conversión de tres mil personas en el sermón que hizo San Pedro el día mismo de Pentecostés, la cual fue seguida de muchísimas otras.

¿Fue enviado el Espíritu Santo a solos los Apóstoles? 

          El Espíritu Santo no fue enviado a solos los Apóstoles, sino también a la Iglesia y a todos los Fieles.

¿Qué obra el Espíritu Santo en la Iglesia? 

          El Espíritu Santo vivifica la Iglesia y con perpetua asistencia la gobierna, y de allí le nace la fuerza incontrastable que tiene en las persecuciones, la victoria sobre sus enemigos, la pureza de la Doctrina y el espíritu de Santidad que mora en ella, en medio de la corrupción del siglo.

¿Cuándo reciben los fieles el Espíritu Santo? 

          Los Fieles reciben el Espíritu Santo en todos los Sacramentos, especialmente en la Confirmación y en el Orden Sagrado.

¿Qué hemos de hacer en la Fiesta de Pentecostés? 

          En la Fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique Sus Dones; 3ª, acercarnos dignamente a los Santos Sacramentos; 4ª, dar gracias a Nuestro Divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según Sus promesas, rematando así todos los Misterios y la gran obra del establecimiento de la Iglesia.




domingo, 5 de junio de 2022

DOMINICA DE PENTECOSTÉS

     

               Celebramos hoy día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"

               Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

               Es tan solemne esta fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica lluvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Misa de hoy.

               El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la llama de amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.



               En compañía de la Reina del Cielo perseveraban alegres los doce Apóstoles con los demás discípulos y fieles aguardando en el Cenáculo la promesa del Salvador, confirmada por la Madre, de que les enviaría de las alturas al Espíritu consolador, que les enseñaría y administraría todas las cosas que en su Doctrina habían oído. Estaban todos unánimes y tan conformes en la caridad, que en todos aquellos días ninguno tuvo pensamiento, afecto ni ademán contrario de los otros. María Santísima con la plenitud de sabiduría y gracia conoció el tiempo y la hora determinada por la Divina Voluntad para enviar al Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico.

               El día de Pentecostés por la mañana la Reina previno a los Apóstoles, a los demás discípulos y mujeres santas (que todas eran ciento veinte personas) para que orasen y esperasen con mayor fervor, porque muy presto serían visitados de las alturas con el Divino Espíritu. Y estando así orando todos juntos, a la hora de tercia se oyó en el aire un gran sonido de espantoso tronido, y un viento o espíritu vehemente con grande resplandor, como de relámpago y de fuego; y todo se encaminó a la casa del Cenáculo, llenándola de luz y derramándose aquel divino fuego sobre toda aquella santa congregación. Aparecieron sobre la cabeza de cada uno de los ciento veinte unas lenguas del mismo fuego en que venía el Espíritu Santo, llenándolos a todos y a cada uno de divinas influencias y dones soberanos, causando a un mismo tiempo muy diferentes y contrarios efectos en el Cenáculo y en todo Jerusalén, según la diversidad de sujetos.

               Los Apóstoles fueron también llenos y repletos del Espíritu Santo, porque recibieron admirables aumentos de la gracia justificante en grado muy levantado; y solos ellos doce fueron confirmados en esta gracia para no perderla. Respectivamente se les infundieron hábitos de los siete dones, sabiduría, entendimiento, ciencia, piedad, consejo, fortaleza y temor, todos en grado convenientísimo. En este beneficio tan grandioso y admirable, como nuevo en el mundo, quedaron los doce Apóstoles elevados y renovados para ser idóneos ministros del Nuevo Testamento y fundadores de la Iglesia evangélica en todo el mundo.

               En todos los demás discípulos, y otros fieles que recibieron el Espíritu Santo en el Cenáculo, obró el Altísimo los mismos efectos con proporción y respectivamente, salvo que no fueron confirmados en gracia como los Apóstoles; mas según la disposición de cada uno se les comunicó la gracia y dones con más o menos abundancia para el ministerio que les tocaba en la Iglesia. La misma proporción se guardó en los Apóstoles; pero San Pedro y San Juan señaladamente fueron aventajados con estos dones por los más altos oficios que tenían; el uno de gobernar la Iglesia como cabeza, y el otro de asistir y servir a María Santísimo. El texto de San Lucas dice que el Espíritu Santo llenó toda la casa donde estaba aquella feliz congregación, no sólo porque todos en ella quedaron llenos del divino Espíritu y de sus inefables dones, sino porque la misma casa fue llena de admirable luz y resplandor. Esta plenitud de maravillas y prodigios redundó Y se comunicó a otros fuera del cenáculo; porque obró también diversos y varios efectos el Espíritu Santo en los moradores y vecinos de Jerusalén.

               No son menos admirables, aunque más ocultos, otros efectos muy contrarios a los que he dicho que el mismo Espíritu divino obró este día en Jerusalén.

               Sucedió, pues, que con el espantoso trueno y vehemente conmoción del aire y relámpagos en que vino el Espíritu Santo, turbó y atemorizó a todos los moradores de la ciudad enemigos del Señor, respectivamente a cada uno según su maldad y perfidia. Señalóse este castigo con todos cuantos fueron actores y concurrieron en la muerte de Nuestro Salvador, particularizándose y airándose en malicia y rabia. Todos éstos cayeron en tierra por tres horas, dando en ella de cerebro.

                Y los que azotaron a Su Majestad murieron luego todos ahogados de su propia sangre, que del golpe se les movió y trasvenó hasta sofocarlos, por la que con tanta impiedad derramaron. El que dio la bofetada a Su Majestad divina, no sólo murió repentinamente, sino que fue lanzado en el infierno en alma y cuerpo. Otros de los judíos, aunque no murieron, quedaron castigados con intensos dolores y algunas enfermedades abominables, que con la sangre de Cristo de que se cargaron han pasado a sus descendientes, y aun perseveran hoy entre ellos, y los hacen inmundísimos y horribles. Este castigo fue notorio en Jerusalén, aunque los pontífices y fariseos pusieron gran diligencia en desmentirlo, como lo hicieron en la Resurrección del Salvador.


Vida de la Virgen María”, 
por la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda


domingo, 23 de mayo de 2021

DOMINGO DE PENTECOSTÉS




            La pequeña Iglesia de ciento veinte personas se halla congregada en el Cenáculo de Jerusalén, en torno al Príncipe de los Apóstoles. Hacia la hora de Tercia -las nueve de la mañana- hace Su Aparición el Espíritu del Señor.

            Celebramos hoy día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la Promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"

            Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

            Es tan solemne esta Fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica lluvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Santa Misa de hoy.

            El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la Llama de Amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.


Doctrina Católica sobre el Espíritu Santo


     ¿Qué Misterio honra la Iglesia en la Solemnidad de Pentecostés? 

     En la Solemnidad de Pentecostés honra la Iglesia el Misterio de la Venida del Espíritu Santo.

     ¿Por qué la Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés? 

     La Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés, que quiere decir quincuagésimo día, porque la Venida del Espíritu Santo acaeció a los cincuenta días de la Resurrección del Señor.

     ¿No era también Pentecostés una Fiesta de la Antigua Ley? 

     Pentecostés era también una Fiesta solemnísima entre los hebreos y era figura de la que celebran los Cristianos.

     ¿A qué fin se instituyó el Pentecostés de los hebreos? 

     El Pentecostés de los hebreos se instituyó en memoria de la Ley dada por Dios en el Monte Sinaí entre truenos y relámpagos, escrita en dos tablas de piedra, cincuenta días después de la primera Pascua, a saber: después de ser librados del cautiverio del faraón.

     ¿De qué manera se ha cumplido en el Pentecostés de los Cristianos lo que se figuraba en el de los hebreos? 

     Lo que se figuraba en el Pentecostés de los hebreos se ha cumplido en el de los Cristianos, por cuanto el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y los otros Discípulos de Jesucristo que estaban reunidos en un mismo lugar con la Santísima Virgen, e imprimió en sus corazones la Nueva Ley por medio de Su Divino Amor.

     ¿Qué sucedió en la Venida del Espíritu Santo? 

     En la Venida del Espíritu Santo oyóse de repente un sonido del Cielo, como de viento impetuoso, y aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de los allí congregados.

     ¿Qué efecto produjo en los Apóstoles la Venida del Espíritu Santo? 

     El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, los llenó de sabiduría, fortaleza, caridad y de la abundancia de todos Sus Dones.

     ¿Qué hay que admirar en los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo? 

     Los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo, de ignorantes se trocaron en conocedores de los más profundos Misterios y de las Sagradas Escrituras, de tímidos se hicieron esforzados para predicar la Fe de Jesucristo, hablaron diversas lenguas y obraron grandes milagros.

     ¿Cuál fue el primer fruto de la predicación de los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo? 

     El primer fruto de la predicación de los Apóstoles, después de la Venida del Espíritu Santo, fue la conversión de tres mil personas en el sermón que hizo San Pedro el día mismo de Pentecostés, la cual fue seguida de muchísimas otras.



Toque sobre la imagen para verla en su tamaño real; se autoriza su copia y difusión
siempre que se respete en su forma original


     ¿Fue enviado el Espíritu Santo a solos los Apóstoles? 

     El Espíritu Santo no fue enviado a solos los Apóstoles, sino también a la Iglesia y a todos los Fieles.

     ¿Qué obra el Espíritu Santo en la Iglesia? 

     El Espíritu Santo vivifica la Iglesia y con perpetua asistencia la gobierna, y de allí le nace la fuerza incontrastable que tiene en las persecuciones, la victoria sobre sus enemigos, la pureza de la Doctrina y el Espíritu de Santidad que mora en ella, en medio de la corrupción del siglo.

     ¿Cuándo reciben los fieles el Espíritu Santo? 

     Los Fieles reciben el Espíritu Santo en todos los Sacramentos, especialmente en la Confirmación y en el Orden Sagrado.

     ¿Qué hemos de hacer en la Fiesta de Pentecostés? 

     En la Fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los Santos Sacramentos; 4ª, dar gracias a Nuestro Divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según Sus promesas, rematando así todos los Misterios y la gran Obra del establecimiento de la Iglesia.




domingo, 14 de junio de 2020

DOMINGO INFRAOCTAVA DEL CORPUS CHRISTI, II después de Pentecostés




            Ya el Domingo anterior se nos inculcaba la práctica de la condescendencia y de la caridad fraterna; fruto sabrosísimo del Misterio Eucarístico, llamado con razón por San Agustín "atadura de Caridad". 

            Hoy la Liturgia nos trae el Evangelio del convite, figura que era del Magno Convite Eucarístico, al que todos estamos invitados por el Gran Padre de familias, por el Rey, que es Dios; todos, aún los pecadores baldados por la culpa, pues precisamente para enderezarlos y darles fuerzas, instituyó y preparó la Divina Sabiduría este banquete, del que nadie es excluído, si a él se acercare con la debida buena voluntad y demás disposiciones de cuerpo y alma.




            "Los goces corporales que prenden en nosotros vehementes deseos antes de poseerlos, traen enseguida el hastío, por la misma indigestión que causan al que los experimenta. Los goces espirituales, por el contrario, provocan el desprecio antes de su posesión, pero acucian el deseo una vez poseídos; y el que los ha gustado, queda más hambriento de los mismos, cuanto más los saborea" (San Gregorio) 




miércoles, 3 de junio de 2020

MIÉRCOLES DE TÉMPORAS DE PENTECOSTÉS


              Las Témporas de Verano tienen lugar siempre en la Octava de Pentecostés. En ellas la Santa Iglesia ofrece a Dios las primicias de la nueva estación. Recuerda la Liturgia los milagros del día de Pentecostés y el aumento prodigioso del número de creyentes, convertidos a la vista de los prodigios que obraban los Apóstoles por la virtud del Espíritu Santo. 




               Hoy Miércoles, el Viernes y Sábado de esta semana son días de especial oración y penitencia; también de obligada abstinencia de la carne.


               El ayuno tiene otra finalidad además de la de santificar, por un acto de piedad, las diversas estaciones del año; tiene íntima relación con la Ordenación de los Ministros de la Iglesia, que son consagrados el Sábado y cuya proclamación ante el pueblo tenía lugar antiguamente en la Misa del Miércoles.


               No olvidemos tener en cuenta que las estaciones son contrarias al texto, en el Hemisferio Sur.





domingo, 31 de mayo de 2020

MISA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS


               Celebramos hoy Día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la Promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"




               Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

              Es tan solemne esta fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica luvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Misa de hoy.

              El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la llama de amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.


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lunes, 13 de abril de 2020

EL "REGINA CAELI", la Oración Pascual de Nuestra Santa Madre


              
              El Regina Cæli (Reina del Cielo) es una oración que los Católicos rezamos a la Virgen Nuestra Señora en lugar de la oración del Ángelus, durante el Tiempo Pascual, desde la Vigilia de Pascua hasta el mediodía del Sábado de Pentecostés; es una Tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por los Frailes Franciscanos.

              Al igual que el Ángelus, es recomendable rezarla tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al caer el sol. 

               Que nunca nos cansemos de acudir a la que todo lo puede ante Dios; la Purísima Madre de Dios, en estos tiempos de angustia e incertidumbre, nunca abandona a Sus hijos, pero sostiene de forma especialísima, a los que acuden a Ella con la total confianza de que serán atendidos.





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Regina Cæli (español)

V/. Reina del Cielo, alégrate; Aleluya.
R/. Porque el que mereciste llevar en Tu seno; Aleluya.

V/. Resucitó según dijo; Aleluya.
R/. Ruega por nosotros a Dios; Aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; Aleluya.
R/. Porque resucitó en verdad el Señor; Aleluya.

Oración:

           ¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, Su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.



Regina Cæli (latín)

V/. Regína Cæli, lætare; Alleluia.
R/. Quia quem meruisti portare; Alleluia.

V/. Resurrexit sicut dixit; Alleluia.
R/. Ora pro nobis Deum; Alleluia.

V/. Gaude et lætare, Virgo Maria; Alleluia.
R/. Quia surrexit Dominus vere; Alleluia.

Oremus:

           Deus, qui per resurrectionem Filii tui Domini nostri Iesu Christi mundum lætificare dignatus es, præsta, quæsumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam perpetuæ capiamus gaudia vitæ. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.