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jueves, 30 de enero de 2025

CUANDO EL ALMA SUFRE. Meditaciones del Padre Pío de Pietrelcina


                La Piedad Católica dedica los Jueves a contemplar el Misterio Eucarístico, donde Jesucristo Nuestro Señor se hace presente en la Santa Misa, mediante las palabras de la Consagración que pronuncia el sacerdote en el Altar, donde presta su ser entero a Cristo y con Él y en Él, se ofrece como una sola y misma Víctima. De ahí que el Jueves sea también el día elegido para rezar por la Santidad de los Sacerdotes, pues fue Jesús mismo, quien confirió a Sus Apóstoles la plenitud del Sacerdocio en la noche del Jueves Santo, durante la Última Cena, y a los que encomendó celebrar la Santa Misa hasta la consumación de los Tiempos.




QUÉDATE CONMIGO, SEÑOR

Súplica que rezaba con frecuencia el Padre Pío

               Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para no olvidarte. Tú sabes con cuánta facilidad te abandono. 

               Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y tengo necesidad de Tu fortaleza para no caer tantas veces.

               Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti disminuye mi fervor. 

               Quédate conmigo, Señor, para mostrarme Tu Voluntad. 

               Quédate, Señor, conmigo, para que oiga Tu voz y la siga. 

               Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y estar en Tu compañía. 

               Quédate, conmigo, Señor, si quieres que te sea fiel.

               Quédate conmigo, Señor, porque aunque mi alma sea tan pobre, desea ser para Ti un lugar de descanso, un nido de amor…

               Quédate, Jesús conmigo, porque se hace tarde y el día declina… Esto es, se acerca la muerte, el Juicio, la Eternidad… 

               Quédate conmigo; necesito redoblar mis fuerzas a fin de no desfallecer en el camino y para esto tengo necesidad de Ti. Se hace tarde y viene la muerte. Me inquietan las tinieblas, las tentaciones, las arideces, las cruces, las penas… 

               ¡Cuánta necesidad tengo de Ti! Haz que te conozca, como Tus Discípulos, al partir el pan. Esto es: que la Unión Eucarística sea la luz que disipe las tinieblas, la fuerza que me sostenga y la única alegría de mi corazón.

               Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte quiero estar unido a Ti, si no realmente por la Santa Comunión, al menos por la Gracia y el Amor. 

               ¡Quédate, Jesús, conmigo! No te pido Tu divina consolación, porque no la merezco, pero el don de Tu Santísima Presencia… ¡eso sí, te lo pido! ¡Quédate, Señor, conmigo! A Ti solo busco: Tu Amor, Tu gracia, Tu voluntad, Tu Corazón, Tu Espíritu, porque te amo y no quiero otra recompensa que amar. 

               Quiero un amor ferviente y profundo. Quiero amarte con todo mi corazón, aquí en la tierra, para seguir amándote con perfección por toda la Eternidad. Así sea.



martes, 10 de diciembre de 2024

EL CALVARIO ES EL MONTE DE LOS SANTOS. Meditaciones del Padre Pío de Pietrelcina

 



               La Piedad Católica ha consagrado el día Martes para honrar de manera especial a nuestro Ángel Custodio; podemos saludarle con alguna oración especial; también podemos ofrecer un pequeño sacrificio (privarnos de ver televisión, no comer dulce, etc) como desagravio por tantas almas que ignoran a su Custodio.

               Es opinión muy común entre los teólogos, que recibimos la asistencia de nuestro Ángel de la Guarda desde el momento mismo de la concepción y así, el Ángel particular que todos tenemos, nos cuida ya desde el vientre materno. Jamás podrás tener amigo más fiel y mejor confidente... hasta más allá de esta vida terrena te acompañará, para consolarte en el Purgatorio y para hacerte más feliz en el Paraíso, donde a buen seguro entrarás de su mano. No dejes de encomendarte ni una sola mañana al Ángel Custodio y procura que otros lo hagan también; acude a Él con la seguridad de ser atendido y pronto sentirás su ayuda.


ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA
compuesta por el Padre Pío de Pietrelcina


               Oh mi Ángel de la Guarda, cuida mi alma y mi cuerpo. Ilumina mi mente para que pueda conocer mejor al Señor mi Dios y amarlo con todo el corazón. Vigílame cuando rezo para que no ceda a las distracciones de la vida.

               Sostenme con tus consejos para vivir como un buen Cristiano y ayúdame a cumplir obras de generosidad. Defiéndeme de los engaños del maligno y socórreme durante las tentaciones para que pueda vencer en la lucha contra el mal. 

               Oh mi querido Ángel de la guarda, recito esta oración para pedirte que permanezcas siempre a mi lado y para pedirte que no ceses nunca de ser mi Ángel de la Guarda, hasta que no sea llamado al recinto del Señor, donde adoraremos juntos, por toda la Eternidad a Dios Nuestro Señor. Amén.





jueves, 10 de octubre de 2024

NO TE PREOCUPES POR EL MAÑANA. Meditaciones del Padre Pío de Pietrelcina



               Francesco Forgione más conocido como Padre Pío, había nacido en 1887, en Pietrelcina (Benevento). Fue bautizado un día después de su nacimiento. Ya desde muy temprana edad  acariciaba el sueño de consagrar su vida al Señor. 

               Fue aceptado  como novicio en la Orden de Frailes Capuchinos Menores  en Morcone (Benevento). El 10 de Agosto de 1910 fue ordenado Sacerdote. Inició su vida sacerdotal, teniendo una salud bastante frágil, por eso estará peregrinado por varios conventos antes de llegar a San Giovanni Rotondo, en 1916; allí vivirá hasta el día de su muerte el 23 de Septiembre  de 1968. 

               A la edad de cinco años había recibido la visita de Jesús  y María; veía también a los Ángeles, sin embargo pensaba que todos tenían la misma posibilidad...

               El 5 de Agosto de 1918 se manifestó la transverberación (perforación  espiritual del corazón) y después, el 20 de Septiembre  de 1918 recibió los estigmas en las manos, en los pies y en el costado, delante del crucifijo del coro de la vieja iglesia conventual. Poco antes de su muerte, las heridas, que de continuo estaban abiertas y sangrando, sanan y milagrosamente desaparecen.