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miércoles, 16 de febrero de 2022

LA FE PURA E INMACULADA: LA LIBERTAD RELIGIOSA, DERECHO MONSTRUOSO


               El 2 de Noviembre de 1789, la Iglesia era despojada de todos sus bienes inmuebles por el Estado Francés. A partir del año siguiente, se ordenó la enajenación de los bienes eclesiásticos; también ese mismo año se decretó la supresión de las Órdenes Religiosas y los votos de los consagrados, que pasaban a ser meros ciudadanos del nuevo orden francés. 




               En Julio de 1970, la Constitución Civil del Clero negaba la Autoridad del Papa sobre la Iglesia de Francia; de igual manera se negaba al Romano Pontífice el derecho de designar Obispos en el Estado Francés y hasta los Sacerdotes, serían elegidos en una asamblea popular; Francia pretendía absorber la Iglesia y convertir a los Clérigos en meros funcionarios, dóciles a la voluntad del gobierno revolucionario. El Papa quedaría postergado a un mero "jefe espiritual" pero sin poder efectivo ninguno.

               Los Sacerdotes que permanecieron fieles a Roma se vieron obligados a trabajar en el mundo, desempeñando en muchas ocasiones labores humildes como la agricultura o la artesanía para poder subsistir. Aquellos otros Clérigos que sí juraron la Constitución revolucionaria fueron excomulgados por el Papa, por contra, conservaron sus parroquias, cargos y sueldos.

               El Pontífice Pío VI, en aras de defender los Derechos de la Iglesia, lanzó su primera condena pública de la Constitución Civil del Clero, en la que denunció el intento del Estado de someter la Autoridad de la Iglesia y con ello, borrar las raíces mismas de la Cristiandad; se pretendía crear una nueva moralidad, o lo que es peor, una amoralidad, sin referencias a Dios y poniendo al hombre y a la razón como los nuevos dioses de los franceses. 

              La analogía de aquél tiempo con los días actuales no es caprichosa: los Sacerdotes íntegros, aquellos que se han negado a seguir la línea oficial de la Roma apóstata, han sido defenestrados, postergados cuando no, ignorados directamente. Los otros, los Clérigos modernistas, aquellos que han contribuido -y en la actualidad aún actúan en ese sentido- a la auto-destrucción de la Iglesia, son aplaudidos por el mundo y por los enemigos infiltrados que los alientan en su labor devastadora. Los Sacerdotes íntegros se ven obligados a permanecer en las catacumbas, a celebrar la Santa Misa en casas particulares, a llevar una vida discreta y de muchas privaciones; los modernistas, los que pertenecen a la "Iglesia del Concilio", reciben puntualmente una nómina y todo el apoyo de unos "fieles" que siempre preferirán una moral relajada a la Verdad Católica.


SUEÑOS IMAGINARIOS Y PALABRAS SIN SENTIDO


               "El efecto necesario de la Constitución decretada por la Asamblea es aniquilar la religión católica y, con ella, la obediencia debida a los reyes. Con este propósito establece como un derecho humano en la sociedad esa absoluta libertad que no solo asegura el derecho de ser indiferentes a las opiniones religiosas, sino que también concede total libertad de pensar, hablar y escribir e incluso imprimir cualquier cosa que uno desea en materias religiosas, incluso las imaginaciones más desordenadas. Este derecho monstruoso, la Asamblea lo reclama, sin embargo, como resultado de la igualdad y libertad natural de todos los hombres.



En la imagen, Santa Misa celebrada en las catacumbas
por el Rvdo. Padre Manuel Martínez, ordenado
por Monseñor Marco Antonio Pivarunas


               Pero, ¿qué podría ser más imprudente que establecer entre los hombres esta igualdad y descontrolada libertad, que ahoga toda razón, el más precioso don natural dado al hombre, que lo distingue de los animales?

               Después de haber creado al hombre en un lugar lleno de delicias, ¿acaso Dios no lo amenaza de muerte si come de la fruta del árbol del bien y del mal? Con esta primera prohibición, ¿no le estableció Él límites a su libertad? Cuando después de que el hombre desobedeció la orden, incurriendo en la culpa, ¿Dios no le impuso nuevas obligaciones a través de Moisés? Y a pesar de dejar al hombre libre voluntad de escoger entre el bien y el mal, ¿no le proporciona Dios los preceptos y mandamientos que lo salvarían “si él los observa”?

               ¿De dónde entonces, esa libertad de pensar y actuar que la Asamblea concede al hombre en sociedad como un indiscutible derecho natural? ¿La invención de este derecho no contraría el derecho del Supremo Creador a quien le debemos la existencia y todo lo que tenemos? ¿Podemos ignorar que el hombre no fue creado para sí mismo, sino que para ser útil a su prójimo?

               El hombre debe usar su razón antes que todo para reconocer a su Soberano Creador, en honrarlo y admirarlo, y someter su persona en todo a Él. Por lo tanto, desde su niñez, el hombre debe ser sumiso a quienes le son superiores en edad, debe regirse por sus instrucciones y sus enseñanzas, ordenar su vida de acuerdo a las leyes de la razón, de la sociedad y de la religión. Esta exaltación de la igualdad y la libertad, por lo tanto, son para él, desde el momento en que nace, no más que sueños imaginarios y palabras sin sentido."



Papa Pío VI
Breve Apostólico "Quod aliquantum", 10 de Marzo de 1791




sábado, 28 de diciembre de 2019

LA SANGRE DE LOS SANTOS INOCENTES, VENGANZA DE DIOS




LA MATANZA DE AYER SE PERPETUA HOY CON EL ABORTO

                La matanza de los Niños inocentes es un nuevo testimonio de la Divina Realeza del recién Nacido de Belén, pues Herodes, creyendo en la palabra de los Magos y de los Príncipes de los sacerdotes a quienes había consultado, vio un rival en el Niño Jesús.

               De igual manera pero en la actualidad, no faltan "Herodes" que sin conciencia alguna matan y eliminan cualquier rastro de inocencia. En un mar de sangre la sociedad de hoy ha aceptado el horrendo crimen del aborto como algo necesario y hasta un "derecho" de la mujer. No se contentan con cometer el cruel asesinato de la inocencia misma sino que se jactan y hasta hacen apostolado de sus retorcidas justificaciones.

                Hoy no es un día para chistes o bromas, costumbre de paganos y malos cristianos; es un día para la REPARACIÓN, para pedir PERDÓN a Dios Todopoderoso por tantos y tantos abortos como se comenten cada día y que según pasan los años, lejos de disminuir, aumentan en número.

EL GRAVE PECADO DEL ABORTO SE CASTIGA CON EL INFIERNO ETERNO

               El gravísimo pecado del aborto está penado con la excomunión (morir en dicho estado, separado de la Comunión con la Iglesia de Cristo, conlleva que el alma, después de morir irá irremediablemente al fuego eterno del Infierno) como queda reflejado en Código de Derecho Canónico y tan sólo un Obispo -o un sacerdote autorizado por éste- puede absolver en el sacramento de la Confesión:

                       "Los que procuran el aborto, incluso la madre, incurren, si el aborto se verifica, en excomunión Latae Sententiae reservada al Ordinario, y si son clérigos, deben además ser depuestos." (Canon 2350.1, Código de Derecho Canónico de 1917) 

               Cuando se explica "los que procuran el aborto", entiéndase que la excomunión alcanza a el médico o matrona que lo lleva a cabo el aborto, los auxiliares médicos que participan, así como los familiares y amigos que patrocinen y apoyen el aborto.

                       "Destruir al feto “es algo peor que el asesinato”. El que hace esto “no quita la vida que ya ha nacido, sino que impide que nazca." (San Juan Crisóstomo, Homilía a los Romanos)





EL LIMBO, LUGAR DONDE VAN LOS NO BAUTIZADOS

         El Papa Pío VI, en una Bula de 1794, había dicho que la doctrina que reprueba como fábula pelagiana el lugar llamado Limbo de los párvulos es falsa, temeraria e injuriosa contra las escuelas católicas. Es decir, negar el Limbo va en contra de la Fe.

              Pregunta: ¿Pues hay más que un infierno? 

       Respuesta: Sí, Padre, hay cuatro en el centro de la tierra que se llaman: Infierno de los condenados, Purgatorio, Limbo de los Niños y Limbo de los Justos o Seno de Abraham.

              Pregunta: ¿Y qué cosas son? 

       Respuesta: El Infierno de los condenados es el lugar donde van los que mueren en pecado mortal, para ser en él eternamente atormentados. El Purgatorio; el lugar donde van las almas de los que mueren en gracia, sin haber enteramente satisfecho por sus pecados, para ser allí purificados con terribles tormentos. El Limbo de los Niños, el lugar donde van las almas de los que antes del uso de la razón mueren sin el Bautismo; y el de los Justos o Seno de Abraham el lugar donde, hasta que se efectuó nuestra Redención, iban las almas de los que morían en gracia de Dios, después de estar enteramente purgadas, y el mismo a que bajó Nuestro Señor Jesucristo real y verdaderamente.


(Catecismo de la Doctrina Cristiana, por el Padre Gaspar Astete)