Mostrando entradas con la etiqueta Penitencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Penitencia. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de octubre de 2025

"YA SE ESTÁ LLENANDO LA COPA...", el Primer Mensaje de Nuestra Santa Madre en Garabandal



               El 18 de Octubre de 1961, la Santa Madre de Dios, en medio de Sus Apariciones en la aldea española de San Sebastián de Garabandal, daba a conocer al mundo un apremiante Mensaje a la Humanidad.

               La principal vidente de Garabandal, Conchita González, comenzó a escribir un Diario, por obediencia a su confesor; en él contaría con detalle la relación de Apariciones y comunicaciones celestiales que ella y las otras niñas recibirían entre 1961 y 1965. 

               Queremos ahora entresacar del Diario de Conchita algunos extractos, referencias hacia Jesús Sacramentado y sobre la mucha asiduidad con que las jóvenes videntes visitaban al Señor oculto en el Sagrario. 




               Vemos así, que después de ver al Ángel la primera vez  "Echamos a correr -escribe Conchita- a comunicárselo a la Señora Maestra. Una vez terminamos de llorar, volvimos a la puerta de la Iglesia y entramos en ella y en aquel mismo momento llegó la Señora Maestra, toda asustada, y nos dijo:

      - Hijas mías, ¿es verdad que habéis visto al Ángel?.


Y nosotras le respondimos:


      - Sí Señora.


Y ella exclamó:


      - A ver si es imaginación vuestra.


Y nosotras volvimos a insistir:


    - No Señora, no, que le vimos bien.


   Ella enseguida dijo:


    - Vamos a rezar una Estación a Jesús Sacramentado en acción de gracias.


               En el segundo día de las Apariciones del Arcángel San Miguel, el 19 de Junio de 1961, no vieron al Ángel; con el candor de una niña de doce años, escribe Conchita:

             Eran las ocho y cuarto de la noche. Fuimos a hacer una Visita al Santísimo y después nos hemos ido para nuestra casa.

            El Domingo siguiente que vino muchísima gente dice: Cuando terminamos la Aparición, que serían las ocho y media, nos fuimos a la Iglesia a rezar a Jesús Sacramentado y nos metieron en la sacristía con cuatro doctores y Sacerdotes a preguntarnos cosas. Los Sacerdotes no lo creían algunos, otros sí. (1)




               En otro capítulo Conchita nos cuenta "Un día nos mandó - el Ángel- que fuéramos en la mañana a los Pinos, sin comer nada, y que fuera una niña con nosotras y nosotras llevamos una niña e hicimos lo que Él nos mandó.

         Cuando llegamos a los pinos, se nos apareció el Ángel con un Copón como de oro y nos dijo:

         - Os voy a dar la Comunión, pero ya están las formas Consagradas. Rezar el "Yo pecador".

     Nosotras le rezamos. Después nos dio la Comunión y después de Comulgar nos dijo que rezáramos con Él el "Alma de Cristo" y nosotras lo rezamos, y nos dijo:

         - Mañana también os la daré y se fue.

     Cuando se lo decíamos a la gente, no lo creían algunos y sobre todo los Sacerdotes porque decían que el Ángel no podía Consagrar. Nosotras, cuando volvimos a ver al Ángel, se lo dijimos lo que decía la gente y Él nos dijo:

    - Que las cogía en los Sagrarios, que las cogía de la tierra.




NOTAS ACLARATORIAS:


        1- Las Visitas a Jesús Sacramentado, las Comuniones Espirituales y el rezo continuo del Santo Rosario constituirían parte esencial en la vida de piedad de las cuatro niñas videntes.




miércoles, 14 de febrero de 2024

MIÉRCOLES DE CENIZA, inicio de la Santa Cuaresma

 

Memento homo, quia pulvis es 
et in pulverem reverteris

Libro del Génesis, cap. 3, vers. 19 


              "La observancia del ayuno en la Cuaresma es el vínculo de nuestra milicia; es por ello que nos distinguimos de los enemigos de la Cruz de Jesucristo; es a través de él que se quitan los azotes de la ira divina; es a través de él que, protegidos por la ayuda celestial durante el día, nos fortalecemos contra los príncipes de las tinieblas. Si se relajara esta observancia, sería en detrimento de la Gloria de Dios, en deshonra de la Religión Católica y en peligro de las almas Cristianas; y sin duda, esta negligencia se convertiría en fuente de desgracias para las personas, de desastres en los asuntos públicos, de desgracias para los individuos..."


(Papa Benedicto XIV, Encíclica "Non Ambigimus30 de Mayo de 1741)



                      Antiguamente, en el día de hoy, aquellos fieles que habían causado escándalo público, se postraban humildemente en tierra en presencia del resto de cristianos, cubriendo su cabeza con cenizas. Edificados por tal ejemplo de humilde arrepentimiento, muchos quisieron imitarles; al fin la Iglesia extendió esta imposición a los que quisieran; y esta práctica ha sustituido, a pesar de haber sido suprimida la penitencia pública que fue su origen ocasional. 

               Hoy es el principio de las penitencias cuaresmales, a semejanza de los cuarenta días de ayuno que Nuestro Señor practicó antes de comenzar su vida pública. La Santa Iglesia nos impresiona saludablemente imponiendo sobre nuestras cabezas la ceniza bendecida; nos recuerda que venimos del polvo y que nuestro cuerpo se deshará en ceniza después de la muerte.

                Para completar la lección sobre la nada de las glorias humanas, conviene saber que la ceniza de hoy se obtiene quemando los olivos, palmas y laureles bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior.

               "...el ayuno ha sido siempre alimento de la virtud. Es la fuente de los castos pensamientos, de las resoluciones prudentes, de los saludables consejos. Por la mortificación voluntaria, muere la carne a los deseos de la concupiscencia, el espíritu se renueva en la virtud. Mas, como el ayuno no es suficiente para lograr la salud de nuestras almas, suplamos lo que falte, con obras de misericordia hacia los pobres. Concedamos a la virtud lo que quitamos al placer; para que la abstinencia del que ayuna, sirva al pobre de alimento." 


(Papa San León)


LA LEY DEL AYUNO


               La Ley del Ayuno obliga a todos los Fieles no excusados ​​o exentos, cuya edad esté comprendida entre los 21 años y el inicio de los 60 años. La abstinencia de carne obliga a los niños a partir de los 7 años. 

               El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, pero se toleran dos pequeños refrigerios, que los teólogos limitan a 60 gramos por la mañana y 250 gramos por la noche.


CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO
(pío-benedictino, de 1917)


Canon 1250 

                La ley de la abstinencia prohíbe comer carne y caldo de carne, pero no prohíbe comer huevos, lacticinios y cualesquiera condimentos, aunque sean de grasa de animales.

Canon 1251

               1 La ley del ayuno prescribe que no se haga sino una sola comida al día; pero no prohíbe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, respecto de la cantidad y la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar.

               2 Tampoco está prohibido mezclar carne y pescado en la misma comida; ni cambiar la colación de la noche con la comida del mediodía.

Canon 1252

                1 La ley de sola la abstinencia se ha de observar todos los viernes del año.

                2 Obliga la ley de la abstinencia con ayuno el miércoles de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma y los tres días de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Asunción de la Madre de Dios, de la fiesta de Todos los Santos y de la Natividad del Señor.

Canon 1253

                Estos cánones no cambiarán los indultos particulares, los votos de cualquier persona física o moral, las constituciones y reglas de cada religión o instituto aprobado, tanto de hombres como de mujeres, que lleven vida en común, incluso sin realizar votos).

Canon 1254

                1 Están obligados a guardar abstinencia cuantos hayan cumplido los siete años de edad.

                2 Obliga la ley del ayuno a todos desde que han cumplido veintiún años de edad hasta que hayan comenzado los sesenta.




sábado, 25 de febrero de 2023

LA MEJOR PENITENCIA: LA FIDELIDAD EN LA VIDA ORDINARIA



               El 4 de Noviembre de 1961, apenas 15 días después de la publicación del Primer Mensaje, la Virgen hace un nuevo encargo a las niñas: levantarse, en adelante, temprano para tener diariamente, muy de mañana, un Rosario de la Aurora en la Calleja.

               "Jacinta y Mari Cruz iban a las seis de la mañana. A mí, por Semana Santa, [la Señora] me mandó que fuera a las cinco de la mañana, y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia" (Diario de Conchita).

               Será algo frecuente a partir de este momento en Garabandal que las niñas, fuera del éxtasis, tuviesen una intensa vida de oración, marcada por la penitencia de las horas incómodas y las inclemencias del tiempo. 

              A pesar de que conllevaba un verdadero sacrificio, perseveraron en cumplir el deseo de la Virgen. Jacinta revela lo que le supone esta petición de la Virgen en una carta que escribió el 3 de Enero de 1962: "En este momento, llegamos de rezar el Rosario a la Virgen Mari Cruz y yo. Ayer tuvimos una mañana muy mala: bajaba una calleja de agua que casi no podíamos ahincarnos… Ahora, en lo que no nieve, todo va bien".



               En estos Rosarios estaban presentes las palabras del Primer Mensaje, comunicado por la Virgen el 18 de Octubre de 1961: "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia...". Sin embargo, la Virgen les enseña que la penitencia no es la lección más importante de sus visitas. Conchita describe esta lección aprendida: "Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo y, para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos (lo teníamos en la cintura), nos lo palpábamos de cuando en cuando. Al fin nos dijo: "Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria".



martes, 23 de marzo de 2021

LA PRIMERA PENITENCIA DE TODO CRISTIANO: SABER LLEVAR LA VIDA


               Al margen de cualquier pesimismo injustificado, que contrasta con la Esperanza Cristiana misma, hijos de nuestro tiempo, no atados por una nostalgia irrazonable de la vejez, no podemos dejar de advertir la creciente marea de pecados privados y públicos, que intenta abrumar las almas en el barro y subvertir todo orden social saludable.

               Así como cada tiempo tiene su propia impronta que sella sus obras, así nuestra época en su misma culpa se distingue por marcas, que los siglos pasados ​​quizás nunca vieron igualmente unidas.



              Una serie de publicaciones desvergonzadas y criminales preparan los medios de seducción más opresivos y engañosos para los vicios y crímenes. Velando la ignominia y la fealdad del mal bajo el oropel de la estética, el arte, la gracia efímera y engañosa, la falsa valentía; o complaciendo sin restricciones la codicia mórbida de sensaciones violentas y nuevas experiencias de libertinaje; la exaltación de la mala praxis ha llegado al punto de aparecer claramente en público y entrar en el ritmo de la vida económica y social del pueblo, haciendo de las heridas más dolorosas, las más miserables debilidades de la humanidad el objeto de lucrativa industria.

               Obra del hombre, el pecado mancha la tierra y desfigura la Obra de Dios como mancha de inmundicia. Piensa en los innumerables pecados privados y públicos, ocultos y obvios; a los pecados contra Dios y su Iglesia; contra uno mismo, en el alma y en el cuerpo; contra el prójimo, particularmente contra las criaturas más humildes e indefensas; finalmente, a los pecados contra la familia y la sociedad humana. Algunos de ellos son tan brutales y sin precedentes, que se necesitaron nuevas palabras para indicarlos. Sopesa su gravedad: de los cometidos por mera ligereza y de los premeditados a sabiendas y perpetrados con frialdad. Compare, a la luz penetrante de la Fe, este inmenso cúmulo de bajeza y cobardía con la Santidad resplandeciente de Dios, con la nobleza del fin para el que fue creado el hombre, con los Ideales Cristianos, por los que el Redentor sufrió dolores y muerte; y luego decir si la Justicia Divina aún puede tolerar tal distorsión de Su Imagen y Designios, tanto abuso de Sus Dones, tanto desprecio por Su Voluntad, y sobre todo tanta burla de la Sangre inocente de su Hijo.

               Vicario de ese Jesús, que derramó la última gota de Su Sangre para reconciliar a los hombres con el Padre Celestial, Cabeza Visible de esa Iglesia que es Su Cuerpo Místico para la salvación y santificación de las almas, os exhortamos a los sentimientos y a las obras de penitencia, para que el primer paso hacia la efectiva rehabilitación moral de la humanidad la realicéis vosotros y todos Nuestros hijos e hijas esparcidos por el mundo. Con todo el ardor de Nuestro corazón paterno os pedimos el sincero arrepentimiento de los pecados pasados, el total aborrecimiento del pecado, la firme resolución del arrepentimiento; les imploramos que se aseguren el perdón divino mediante el Sacramento de la Confesión y el testimonio de amor del Divino Redentor. De esta manera el alma vuelve a los brazos del Padre Celestial, resucita en la Gracia santificante, se restablece en el orden y el amor, se reconcilia con la Justicia Divina.

               La negación de uno mismo está tan lejos de ello, que de hecho es una condición indispensable de la alegría interior, destinada por Dios a Sus siervos aquí abajo. Y Nosotros, con la misma ansiedad y solicitud, que arde Nuestro corazón por vuestra corrección, no dudéis en exhortaros con el Apóstol San Pablo: Gozaos siempre en el Señor: "Gaudete in Domino semper; iterum dico, gaudete" (Carta a los Filipenses, cap. 4, vers. 4).

               Ahora precisamente el hedonismo, es decir, la búsqueda frenética de todo goce terrenal, el esfuerzo exasperado por conquistar aquí abajo ya toda costa la felicidad entera, la huida, como de la gran desgracia, del dolor, la liberación de todo deber doloroso; todo esto hace la vida triste y casi insoportable, porque cava un vacío mortal alrededor del espíritu. Nada más indica la actual multiplicación de los alocados gestos de rebelión contra la vida y su Autor, porque con pretensiones anticristianas se quiere excluir de ella todo tipo de sufrimiento.

              ¡Saber llevar la vida! Es la primera penitencia de todo Cristiano, la primera condición y el primer medio de santidad y santificación. Con esa dócil resignación propia de quien cree en un Dios Justo y Bueno, y en Jesucristo, Maestro y Guía de corazones, abrazar con valentía la Cruz a menudo dura de cada día. Para llevarla con Jesús, su peso se vuelve ligero.



               Pero las condiciones singularmente graves de la hora actual empujan a los Cristianos, si alguna vez en el pasado, especialmente hoy, a cumplir en sí mismos lo que falta en la Pasión de Cristo, no sólo por el deseo de hacer enmienda siempre mejor las malas acciones y para dar un signo más certero y una prueba más segura de la sinceridad de su regreso, pero también para contribuir a la salvación de todos los redimidos.

               Para ello, todos los Cristianos, penitentes e inocentes, unidos en la intención y obra de una sana expiación, se unen al Supremo Pastor de las almas y su único Salvador Jesucristo, el Cordero del sacrificio, que quita los pecados del mundo. Él está allí, en nuestros Altares, renovando el Sacrificio del Gólgota cada hora. Junto a Él y en virtud de Su Gracia, el ejército de almas expiatorias de la inmensa Iglesia de Dios podrá movilizarse en este Día Santo. Los sufrimientos, aceptados con resignación cristiana y voluntaria o elegidos libre y generosamente, devolverán un rostro Cristiano a la humanidad caída y será en la balanza de la Justicia Divina un contrapeso salvador a los crímenes humanos.

               Sálvanos, Señor, para que no perezcamos. Pisa las olas en el mar agitado de nuestra alma, sé nuestro compañero en la vida y en la muerte, nuestro Juez Misericordioso. Los rayos de los castigos merecidos dan paso a un nuevo y amplio derramamiento de Tu Misericordia sobre la humanidad redimida. Apaga el odio; enciende el Amor; dispersa con el poderoso aliento de Tu Espíritu los pensamientos y anhelos de dominación, destrucción y guerras. Concede el pan a los pequeños, a los desamparados la casa, a los desempleados el trabajo, la armonía a las naciones, la Paz al mundo, a todos la recompensa de la dicha eterna. Que así sea.


Papa Pío XII Extractos de la Homilía pronunciada el Domingo de Pasión, 

26 de Marzo del Año Jubilar de 1950



lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Cómo ayudar a las Almas del Purgatorio? -Parte 3: Por medio de la mortificación y las obras de penitencia


               El Obispo Keppler de Rottenberg escribe: "Además de las limosnas, también el ayuno y todas las obras de penitencia, todos los actos de vencimiento y propia renuncia, de paciencia para soportar los sufrimientos y aflicciones y, en general, todas las buenas obras, sirven para, por medio del amor, ser consumidas en dinero que se utilice para la redención de las pobres Almas del Purgatorio".




               San Nicolás de Tolentino ayunaba con frecuencia a pan y agua, se flagelaba muy a menudo hasta derramar sangre y llevaba siempre sobre sí una cadena de hierro que le rodeaba la cintura; y todo esto para el consuelo de las Almas del Purgatorio, las cuales se le aparecieron repetidas veces para darle las gracias por su ayuda.

               El Bienaventurado Francisco de Fabriano, de la Orden Franciscana, ofreció todas sus mortificaciones y rigores, así los prescritos por la Regla de la Orden, como los tomados voluntariamente, sin excepción alguna, por las Almas del Purgatorio, sin retener para sí el mérito más insignificante de los mismos.

               De la Bienaventurada María Ana Lindmayr sabemos que ejercitaba muy duras obras de penitencia en favor de las Almas del Purgatorio; que su comida consistía tan solo en pan y agua; según ella misma refiere, en los tres primeros meses del año 1691, ayudó a más de cuatrocientas Almas a subir rápidamente del Purgatorio hasta el Cielo.

               Catalina Emmerich dice "No hay palabras para expresar el gran consuelo que reciben las pobres Almas por nuestro vencimiento y nuestros pequeños sacrificios"




               Enseña la Iglesia que en nuestra voluntad, está nuestra salvación, en nuestro querer y obrar, la condenación. El pecado se encuentra en la voluntad, en contraposición humana. Es por su propia naturaleza, una sublevación contra la Santa Voluntad de Dios. La expiación de los pecados ha de realizarse también en la voluntad. 

               Según explican Santa Catalina y otros teólogos, en el Purgatorio la libre voluntad del alma se conforma por completo con la Voluntad Divina, se transforma íntimamente con la Voluntad de Dios. También aquí en la tierra, el sacrificio de la voluntad es un poderoso medio de expiación y una ayuda eficaz para liberar Almas de los tormentos del Purgatorio.




miércoles, 22 de julio de 2020

SANTA MARÍA MAGDALENA: DE PECADORA A DISCÍPULA DE CRISTO


               Hacemos hoy memoria de Santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios (1) se convirtió en su discípula, siguiéndole hasta el Monte Calvario (2), y en la mañana de Pascua mereció ser la primera en ver al Salvador retornado de la muerte y llevar a los Apóstoles el anuncio de la Resurrección (3).




               Un día un fariseo invitó a Jesús a cenar en su casa.  Jesús entró en la casa y se reclinó a la mesa.  Pronto una mujer de vida mala entró a la casa trayendo un frasco de perfume.  Cuando la mujer se acercó a Jesús empezó a llorar.  Lloró tanto que sus lágrimas mojaron los pies de Jesús.  Entonces la mujer los secó con su cabello y los besó.  Después derramó el perfume que traía sobre los pies de Jesús.

               Cuando el fariseo vio eso, dijo a sí mismo, “Si este hombre de veras es un profeta, debe saber que esta mujer que le está tocando es una pecadora.”

          Jesús le contesto, “Simón, tengo algo que contarte.”

          Y Simón le dijo, “Dime, Maestro.”

               Entonces Jesús le contó la siguiente historia: “Un prestamista prestó dinero a dos hombres.  A uno le prestó quinientos denarios, y al otro le prestó cincuenta denarios.  Pero ellos no tenían con qué pagar sus deudas.  Entonces el prestamista perdonó las deudas de los dos hombres.”

               Entonces Jesús preguntó a Simón, “¿Cuál de los dos hombres amará más al prestamista?”

               Y Simón dijo, “Aquel a quién perdonó mas.”

               Y Jesús le dijo, “Tienes razón.”

               Jesús miró a la mujer, y dijo a Simón, “¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa, y tú no me diste agua con que lavar mis pies.  Más, esta mujer me lavó los pies y los secó con su cabello.  Tú no me diste un beso, pero ella no ha cesado de besar mis pies.  Tú no ungiste mi cabeza, pero ella derramó perfume sobre mis pies.  Por eso te digo que los muchos pecados de esta mujer son perdonados.  Pues ella amó mucho. Porque la persona que es perdonado de poco, ama poco.”

               Entonces Jesús dijo a la mujer, "Tus pecados te son perdonados."

              Los otros invitados empezaron a hablar entre sí.  "¿Quién es este hombre que hasta perdona pecados?

               Jesús dijo a la mujer,  "Tu fe te ha salvado, ve en paz."


Evangelio de San Lucas, cap. 7, vers. 36-50


NOTAS ACLARATORIAS 

     1- Evangelio de San Lucas, cap. 8, vers. 2 y Evangelio de San Marcos, cap. 16, vers. 9

     2- Evangelio de San Juan, cap. 19, vers. 25

     3- Evangelio de San Marcos, cap. 16, vers. 1-7



miércoles, 26 de febrero de 2020

Devocionario Católico: LA NECESARIA MORTIFICACIÓN EN LA VIDA DEL BUEN CRISTIANO (I)


El Señor nos pide que hagamos penitencia

El Buen Cristiano es aquél que imita a Cristo,
que le sigue a través del camino 
que conduce al Calvario...


                Nuestro Señor Jesucristo comenzó Su Vida Pública con cuarenta días de ayuno en el desierto como preparación (1). Más tarde, invitó dulcemente a todos aquellos que decían amarle a llevar junto a Él la Cruz, y les anunció la persecución, por ser Sus Discípulos (2). 




               Duerme Nuestro Señor, casi como un mendigo, a la intemperie en sus viajes, en los que no tiene donde reclinar Su cabeza (3). Afirma que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos (4). Él mismo, se entrega a la muerte para salvarnos; todos los sufrimientos soportados por Cristo Redentor en Su cruenta Pasión, deben considerarse voluntarios, no sólo como el ofrecimiento de algo sucedido contra la propia voluntad y que no puede evitarse: “por eso me ama el Padre, porque doy Mi Vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; Yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo”

               Siguiendo el ejemplo claro de Nuestro Señor Jesucristo, dentro de tus obligaciones y trabajos diarios, procura vivir esta Santa Cuaresma -y mejor todo el año- en santo recogimiento, en tu particular desierto: ratos libres, que en lugar de usar para ir con amigos o jugar en casa, dedicarás a estar con Dios a solas; deshecha entonces de tu mente, los pensamientos absurdos, para ocuparla con jaculatorias y otros actos de amor a Dios y a la Virgen Inmaculada. Tal vez te has mortificado alguna vez a base de ayunar, de castigar tu cuerpo, de privarte de algún alimento de tu particular gusto. Son mortificaciones maravillosas, siempre que se tenga cuidado de no comprometer la salud y con revisión por parte de un Director Espiritual. 

               Sin embargo, olvidamos muchas veces mortificar el foco y origen de la mayoría de nuestros males: el pensamiento. ¿Cuántos pensamientos pasan constantemente por nuestra cabeza?, ¿Cuántos de ellos van dedicados a Dios, a la Virgen, a nuestra Santa Fe...?... por el contrario, ¿cuántas veces toleramos y hasta fomentamos ideas absurdas en nuestra mente?, ¿Por qué nos empeñamos en soñar despiertos y vivir adormilados con la anestesia de ideas vanas, que nunca se materializarán o que simplemente son justificaciones absurdas?

               Mortifica tu pensamiento sujetando las ideas, sometiéndolas a la Voz de Dios; siente el peso de la negación propia como Cristo lo sintió en Su Divina Cabeza, cuando se dejó coronar de espinas... y hazlo tan solo por dos motivos: por amor a Dios y a las almas; sobre todo, ten presentes a aquéllas que pasan la vida sin dedicar un solo pensamiento al Creador... tú, que has sido bendecido con el don de la Fe, has de reparar por aquellos que viven sin Dios; tú, que presumes amar a Dios, y obligado estás a ello por Su Ley, debes mortificarte por cuantos malos cristianos no lo hacen; tú, que estas líneas no lees por casualidad, tienes vocación de Apóstol, de dar el mejor testimonio de Fe Católica: el buen ejemplo.

              Mortifica tu mente, refrena las ideas vanas, las ocurrencias absurdas; llena tus ideas de imágenes y textos piadosos, para gustar a Dios con el pensamiento y de ahí con el corazón, el entendimiento y por fin, la voluntad. Ama la mortificación de tus ideas porque ello te asegurará la muerte de tu natural soberbia, que se alimenta de esos pensamientos de superioridad o egoísmo. Oblígate a pensar a menudo en el perdón y en la caridad para con aquellos que no te quieren bien, para eliminar cualquier resto de odio o rencor. Al mismo tiempo, desprende pensamientos de angustia, de desesperación, de incertidumbre... son susurros del demonio, que pretende que desconfiemos de la Providencia de Dios, que siempre nos ampara, aún cuando tengamos que padecer para entenderlo.


La Penitencia en el Antiguo Testamento


               "Todos los hombres, mujeres y niños de Israel que habitaban en Jerusalén se postraron ante el templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron las manos ante el Señor". Libro de Judit, cap. 4, vers. 11

              "...y le dijo el Señor: "Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella". A los otros dijo, oyéndolo yo: "Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no miren con piedad vuestros ojos, no tengáis compasión. Matad a viejos, a jóvenes y a vírgenes, a niños y a mujeres, hasta que no quede ninguno. Pero a todo aquel sobre el cual esté la señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario". Comenzaron, pues, desde los hombres ancianos que estaban delante del templo." Profeta Ezequiel, cap. 9, vers. 4-6

              "Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza". Profeta Daniel, cap. 9, vers. 3

              "El anuncio llegó hasta el rey de Nínive, que se bajó del trono, se quitó su manto, se cubrió de saco y se sentó en la ceniza". Libro de Jonás, cap. 3, vers. 6 


La Penitencia en el Nuevo Testamento


              "...haced penitencia, pues el Reino de los Cielos está al llegar..." Evangelio de San Mateo, cap. 3, vers. 3

             "...cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara, para que los hombres no adviertan que ayunas, sino tu Padre que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará". Evangelio de San Mateo, cap. 6, vers. 16-18

             "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido". Evangelio de San Mateo, cap. 11, vers. 21

               "Os ruego... que le ofrezcáis vuestros cuerpos como una hostia viva, santa y agradable a sus ojos, que es el culto racional que debéis ofrecerle" Carta de San Pablo a los Romanos, cap. 12, vers. 1 

               "...los que son de Jesucristo, crucificaron su carne, con sus vicios y concupiscencias..." Carta de San Pablo a los Gálatas, cap. 5, vers. 24

               

NOTAS ACLARATORIAS

  - 1 Evangelio de San Mateo, cp. 4, vers. 2
  - 2 Evangelio de San Lucas, cap. 21, vers. 12
  - 3 Evangelio de San Mateo, cap. 8, vers. 20
  - 4 Evangelio de San Juan, cap. 15, vers. 13


Tal vez le interese leer también