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miércoles, 4 de marzo de 2026

ANIVERSARIO DE LUISA PICCARRETA

  



NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS

               Luisa Piccarreta nació el 23 de Abril de 1865, Domingo “in Albis”, el primero después de Pascua y a finales del mismo día de su nacimiento sería bautizada en la Iglesia Matriz del pueblo. Su padre gestionaba los campos de la familia Mastrorilli, por lo que con su mujer y sus cinco hijas, se trasladaba durante largas temporadas a una finca situada en la meseta de Murgia, en Puglia. Desde temprana edad era normal que Luisa niña dedicara mucho tiempo a esconderse, para sumirse por largas horas en la oración; comenzaba para Luisa la aventura divina que la llevaría por las sendas del sufrimiento y de la Santidad.

               A los 9 años, y según las costumbres de la época, Luisa recibió el mismo día la Primera Comunión y la Confirmación, y comenzó a escuchar la voz de Jesús en su interior; como Maestro la corrige y guía en la vida espiritual para que alcance la perfección, educándola en la mortificación de la voluntad de amor. 

               Con apenas 11 años se unió a las "Hijas de María", Congregación laical, asistida en Corato por el Sacerdote Fray Michele De Benedictis, e inicialmente ubicada en la iglesia del ex convento de los Capuchinos. En este lugar se encuentra también un Instituto femenino de señoritas, hijas de familias pudientes, confiado a las Religiosas de la Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea. Aquí Luisa frecuentará sólo las primeras clases de la escuela elemental, teniendo a las Religiosas como maestras.

               A los dieciocho años aproximadamente, desde el balcón de su casa, situada en la entonces Calle Nazario Sauro -actualmente Vía Luisa Piccarreta- tuvo la visión de Jesús sufriente bajo la cruz, que, elevando Sus ojos hacia ella, pronunció estas palabras: "¡Alma, ayúdame!". Desde ese momento se encendió en Luisa un ansia insaciable de padecer por Jesús y por la salvación de las almas. Así comenzaron aquellos sufrimientos físicos que, añadidos a los espirituales y morales, llegaron al heroísmo.

LA "PETRIFICACIÓN" O "ESTADO HABITUAL"

               Sus padres no notaron la intensa vida interior de Luisa hasta que en la Primavera de 1888, cuando estaba en la hacienda en la localidad llamada "Torre Desesperada", Luisa manifestó un misterioso y siempre más frecuente estado de sufrimiento que la hacía perder los sentidos y la sumía en un estado de "petrificación" durante el cual tenía visiones de Nuestro Señor Jesucristo, quien la escogió como víctima. 

               Los fenómenos de la pérdida de los sentidos y de la rigidez corporal se suceden cada vez más frecuentemente, tanto que la obligan a permanecer en la cama; son algo así como los preludios de aquello a lo que Luisa llamará "vida nueva". Pronto empiezan las incomprensiones familiares y la visita del médico, que incapaz de dar un diagnóstico certero, no encuentra nada mejor que sugerir la "visita" de un Sacerdote; aparece el Padre agustino Cosma Loiodice, que conocía a Luisa a través de la Congregación de las Hijas de María. Con gran sorpresa, sólo la bendición sacerdotal la libró de inmediato del estado de "petrificación" en que se encontraba y esto seguirá sucediendo durante aproximadamente cuatro años.

               En ausencia de Fray Cosma algunos Sacerdotes rehusaron asistir a Luisa, por la "complejidad" de los hechos sobrenaturales que padecía; tampoco faltaron clérigos que la tildaron de "neurótica" o "exaltada" (1) . Es entonces cuando su madre interviene y se dirige al Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe Bianchi de Dottula, para que designe a un Sacerdote que se ocupe de la vida espiritual de Luisa. El Prelado dispone que sea Don Michele De Benedictis el nuevo Confesor.

               Luisa abre el corazón a su Director Espiritual y le cuenta por primera vez lo que le sucede cuando pierde los sentidos, todo lo referente a sus visiones y a su vida interior. En este período se inicia otro fenómeno que luego acompañará a Luisa durante el resto de la vida: después de haber comido, en un espasmo, se vio obligada a devolver lo que había comido; a pesar de devolverla, todos los que fueron testigos alguna vez del hecho, aseguraban que la comida se presentaba en perfectas condiciones y acompañada de un agradable perfume. Don Michele, no está del todo convencido de lo extraordinario de esos fenómenos, por eso la prueba imponiéndole con la "obediencia" muchas cosas que ciertamente no le darán alivio.



              En la segunda quincena de Noviembre de 1887, Luisa, con el consentimiento de su Director, acepta quedarse completamente postrada en cama, ofreciéndose como "víctima voluntaria". Inicialmente cree que debe ser por cuarenta días para implorar la paz por la guerra en África, pero más adelante entenderá que Jesús le pide que este sacrificio sea continuo por el resto de su vida. Hasta su muerte, alrededor de 60 años, permanece en su lecho, sentada, sin enfermedad ni llagas por la posición, aparentemente recostada sobre tres almohadas que realmente no toca, sino que sirven para ocupar el espacio. Mientras por la noche cae en su "estado habitual" de malestar con la "petrificación", con frecuencia su alma deja su cuerpo para estar con Jesús y escuchar Sus enseñanzas. En muchas ocasiones la habitación de Luisa emanará perfumes sobrenaturales, diversas fragancias que dejarían una sensación de paz en todos los que las percibían.

TERCIARIA DOMINICA

               Luisa profesará como Terciaria Dominica con apenas 17 años, en la cripta del Santuario de Santa María Greca; como es costumbre al ingresar en una Orden, torna su nombre por el de Sor Magdalena. Este amor por la Orden de Santo Domingo lo plasma en una sincera devoción por el Fundador y también por la gran Santa Catalina de Siena, cuyas fiestas prepara cada año con una Novena en su honor, también rezará hasta el final de su vida el Oficio propio de los Terciarios Dominicos.

              El 21 de Octubre de 1888, Festividad de la Pureza de la Virgen María, vive el primer Desposorio Místico con Jesús en presencia de la Virgen María y de Santa Catalina de Siena. Éste se renueva el 7 de Septiembre de 1890, vísperas de la Natividad de María, con la presencia de la Santísima Trinidad, y obtiene el don de poder percibir sensiblemente la "habitación" de las Tres Divinas Personas en su alma. Finalmente, en la Fiesta de la Exaltación de la Cruz de 1894, vive el místico Desposorio de la Cruz en los lugares de la Pasión en Jerusalén. En esta ocasión recibe los estigmas pero que, después de haberlo pedido insistentemente, quedarán invisibles; gracias a esta experiencia recibiría también una profunda conciencia de sus pecados, sintiendo por ellos un vivo dolor.

               Cuando en 1898 Don Michele De Benedictis deja la dirección espiritual de Luisa, el Arzobispo Tommaso de Stefano nombró como sucesor al Canónigo Don Gennaro Di Gennaro, que la acompañará durante veinticuatro años.

               A causa de su definitiva inmovilidad, el Papa León XIII concedió a Luisa el privilegio de poder asistir a la Santa Misa en la casa en la que vivía con sus padres y con su hermana Angelina, que atendía a su hermana paciente; si dispuso un sencillo pero digno Altar y todo lo necesario; el privilegio de celebrar la Santa Misa en su habitación, junto al lecho donde permanecía Luisa, sería confirmado por el Papa San Pío X en 1907. 

               Debido a la extrema reserva de Luisa, el nuevo Confesor, después de haber escuchado lo que le sucedía durante la rigidez corpórea o "estado habitual", como le llamaba la propia Luisa, le ordena por obediencia escribir un diario espiritual en el cual debía anotar con diligencia cuanto escuchaba y veía. Al ofrecimiento de su postración en cama se añade "la cruz de escribir" a la cual será fiel, redactando cerca de diez mil páginas, desde el 28 de Febrero de 1899 hasta el 28 de Diciembre de 1938. Dos meses después de haber comenzado a escribir el segundo cuaderno, el Confesor le pide que escriba lo acontecido en su vida pasada, antes de "padecer" los continuos éxtasis. Obedeciendo una vez más, Luisa escribiría así los cuadernos que constituirán una verdadera autobiografía espiritual.

             Pese a su permanencia en la cama, Luisa se sustentará y pagará el estipendio de la Santa Misa con su trabajo de encaje de "bolillos", arte que aprendió de niña y que enseñará a varias jóvenes; su casa además de ser una escuela de tejer es una escuela de vida espiritual, de la cual no sólo participarán las aprendices-discípulas, sino también muchas otras personas que comenzaron a frecuentarla, para escuchar su consejo y pedir sus oraciones.

               Son las idas y venidas de tanta gente, las que despertarán la envidia y malos quereres de gente impía, que calumnia a Luisa y a la vez presionan al Arzobispo, entonces Mons. Tommaso de Stefano; el Prelado dispuso en 1902 que el Confesor se ausente unos días de la casa de Luisa. La prohibición duraría unos veinte días, tiempo que Luisa permanecería totalmente rígida, en un éxtasis continuo del que sólo podría haber salido con la habitual bendición sacerdotal. Al año siguiente, en 1903, es el propio Arzobispo de Trani el que decide ir en persona visitar a Luisa para interrogarla, concluyendo con un juicio positivo. 

EL PADRE ANÍBAL DE FRANCIA Y LAS PRIMERAS PUBLICACIONES

               En 1919 ePadre Aníbal María de Francia, Fundador de los Padres Rogacionistas y de las Hijas del Divino Celo, es nombrado Confesor extraordinario de Luisa, y lo será hasta 1927; quedó conquistado de inmediato por la espiritualidad de la mística de Corato, a quien visita repetidamente. De manera particular le fascina su modo de meditar la Pasión de Nuestro Señor, tanto como le pide que escriba en un cuaderno a parte de sus reflexiones. Nace así la obra de la que se encargó él mismo de publicar en 1915, con el título original de "El Reloj de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con afectivas consideración y reparaciones", ahora conocidas como "Las Horas de la Pasión". 

               Ante el gran éxito de las pías reflexiones, decide publicarlo en una nueva edición del mismo año y luego otras, en 1917 y 1925. El texto fue enriquecido progresivamente con otras prácticas y algunas oraciones. Pero sobre todo con un Apéndice que contiene por primera vez algunas páginas del Diario con el título "Tratado de la Divina Voluntad". El Papa San Pío X, que tenía gran estima y recibía muy frecuentemente en audiencia privada al Padre Aníbal de Francia, recomendó la lectura de "Las Horas de las Pasión" y animó al Venerable Fundador que las diese a conocer (2).

               Hasta 1926, el Padre Aníbal revisó los primeros 19 volúmenes del Diario, y como resultado de la correspondencia entre Luisa y él, se preparó a publicar los textos. De hecho, el Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe María Leo, lo había nombrado "Censor Eclesiástico" para las publicaciones en su Diócesis; después de haber obtenido el "Nihil Obstat" del Padre Aníbal, concedió el mismo Prelado el "Imprimatur", directamente en los primero 18 tomos manuscritos del Diario. La muerte de Padre Aníbal, sin embargo, impidió la realización de este proyecto editorial.

               Según el Padre Aníbal, en el Prefacio que él mismo escribiera para "El Reloj de la Pasión" declaró acerca de Luisa: "Esta Esposa de Jesús crucificado que pasa la noche en éxtasis dolorosos y en toda clase de padecimientos, al verla luego durante el día medio sentado en una cama, trabajando entre las agujas y los alfileres, nada, nada se transparenta, en lo más mínimo de una persona que durante la noche haya sufrido tanto, nada, nada que deje entrever algo de extraordinario, de sobrenatural, al contrario: en todo su aspecto es una persona sana, alegre y jovial. Habla, conversa, en ocasiones ríe, pero tiene pocas amigas. En ocasiones algún corazón atribulado se confía a ella, le pide oraciones. Escucha benignamente, consuela, pero nunca habla para profetizar, jamás una palabra que deje entrever alguna revelación. El gran consuelo que presenta, es siempre uno, siempre el mismo argumento: la Divina Voluntad".

               La estima que Luisa tenía por el Padre Aníbal la llevaría a aceptar la invitación de mudarse el 7 de Octubre de 1928 a la casa de las Hijas del Divino Celo, en Corato, que fue construida y consagrada, por deseo expreso de su Fundador, a la "Divina Voluntad" (3).

                A su muerte, Don Gennaro es remplazado como Confesor Don Francesco De Benedictis (1868-1926). Pero el haber muerto también prematuramente fue sustituido por Don Benedetto Calvi (1886-1968) aquí, en colaboración con el rogacionista Padre Pantaleone Palma, que le dio un nuevo impulso a la publicación del Diario. De hecho, en 1939 vio la luz una nueva publicación con el título: "En el Reino de la Divina Voluntad. Historia de un alma. Primera Parte. Alba que surge", del que fueron publicados varios volúmenes. 

               También, en 1932 se publicó el libro: "La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad. Meditaciones para el mes de Mayo". Obra que será reeditada en 1933 y en 1937. Finalmente, Don Benedetto, publica en 1934 la 5ª edición del "Reloj de la Pasión" con el supuesto del Tratado sobre la Divina Voluntad. Estas obras fueron traducidas en alemán en dos Volúmenes (1936 y 1938) por el benedictino Fray Ludwig Beda.



LA CONDENA DE LOS ESCRITOS

                A partir de finales de 1930 surgieron las primeras incomprensiones y una primera advertencia de la Sagrada Congregación del Santo Oficio en el Vaticano, buscando el supuesto provecho económico percibido de Luisa por las publicaciones y la cuestión de la necesidad del Sacerdote para hacer que volviera en sí de su "estado habitual".

               Las reacciones de los Superiores por la denuncia llegan de inmediato con la prohibición de continuar con las publicaciones. Surgen polémicas también a nivel doctrinal y en relación a la "misión especial y única" de Luisa para dar a conocer las verdades sobre "el vivir en la Divina Voluntad de Jesús".

               La investigación del Santo Oficio, seguida de otras señalaciones, llegó a su culmen en 1938; en en el mes de Julio el Santo Oficio dispuso la inscripción de las obras de Luisa en el "Índice de libros prohibidos". El Observatorio Romano del 11 de Septiembre publicó el Decreto y un artículo adjunto, explicando las motivaciones de la sentencia, que tildaba los escritos de Luisa Piccarreta de "excesivo misticismo".

               A pesar de tan dura prueba, pocos días después Luisa encontró fuerzas para escribir una carta en la cual se sometía a la obediencia de la Autoridad de la Iglesia, reprobando y condenando en sus mismos escritos lo que la Iglesia reprobó. Humillada, es obligada a dejar su estancia en la casa que para ella había dispuesto el Padre Aníbal de Francia y la trasladan a una habitación privada, en donde vivirá los últimos años de su vida en una pobreza casi miserable.

MUERTE DE LUISA

               "Luisa la Santa" - como solían llamarla sus conciudadanos - entregaba su alma al Todopoderoso en la mañana del 4 de Marzo de 1947, después de una fuerte pulmonía; su cuerpo no sufrió la rigidez cadavérica y durante tres días su cuerpo queda expuesto al público; se pudo constatar que sus miembros estaban flexibles a excepción de las vértebras de la columna, que impidieron que fuese extendida en el ataúd... por esta razón se dispuso un ataúd especial, en el que Luisa podría caber sentada, posición en la que todos la llegaron a conocer. Sería amortajada con el hábito de Terciaria Dominica y el "Fiat" bordado sobre su pecho.

               A sus honras fúnebres asistieron más de cuarenta Sacerdotes, las Religiosas Hijas del Divino Celo, que se turnaron para trasportar los virginales restos de Luisa; también asistieron los Terciarios Dominicos y una multitud que abarrotó no sólo las calles de Corato, sino también sus balcones y hasta tejados, donde los devotos se subían para verla pasar. Luisa sería sepultada en el Cementerio de la ciudad en la capilla de la familia de Don Benedetto Calvi; muchas fueron las almas que quisieron pasar por el cuerpo de Luisa pañuelos, rosarios o al menos llevarse alguna flor de su séquito. 

               Al mes siguiente, en Abril de 1947, el Arzobispo de Trani, Mons. Francesco Paolo Petronelli emite el mandato de recoger noticias referentes a Luisa Piccarreta para solicitar ante la Santa Sede la rehabilitación de la mística por la condena de sus escritos. El 27 de Noviembre de 1948, el nuevo Arzobispo, Mons. Reginaldo Giuseppe María Addazi OP, concede permiso de imprimir estampas con la imagen de Luisa y el título de "Sierva de Dios", con una oración para la devoción privada; la estampa sería enriquecida con una reliquia de sus ropas.

LA OBRA ESPIRITUAL

               Con Luisa Piccarreta comienza una nueva generación de hijos de la Luz -le manifestó Nuestro Señor- , "los hijos de Su Divina Voluntad", una cadena de almas llamadas a vivir en la Divina Voluntad: "En todas las santidades han habido siempre Santos que han sido los primeros en dar comienzo a una especie de Santidad; de manera que hubo el Santo que empezó la Santidad de los penitentes, otro que empezó la de la obediencia, otro la de la humildad, y así de todas las demás Santidades. Ahora el comienzo de la Santidad del vivir en Mi Querer quiero que seas tú”  (27 de Noviembre 1917). 

               Jesús mismo le dijo en otra ocasión: "Tu misión es grande, porque no se trata sólo de la Santidad personal, sino de abrazar todo y a todos y preparar el Reino  de Mi Voluntad a las generaciones humanas". 

LA OBRA LITERARIA

                Luisa no era una persona instruida, había ido a la escuela sólo uno o tal vez dos años; pero por obediencia a sus Confesores tuvo que escribir todo lo que vivía de un modo sobrenatural. De esta manera llegaría a escribir 36 gruesos cuadernos o "Volúmenes" en forma de diario, que Jesús mismo ha escrito -le dice Él- "con su dedo de luz en el fondo de su alma", y luego Luisa ha traspasado al papel.

               Esos maravillosos escritos han sido titulados por su Autor, "El Reino de Mi Divina Voluntad en la criatura -Libro de Cielo- El llamado a la criatura al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fue creada por Dios".

               Luisa escribió también "Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", la "Piadosa Peregrinación del alma en la Divina Voluntad" y "La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad". 

               Sus escritos nos presentan y nos ofrecen todo el dolor y el Amor de Nuestro Señor, y con él el Don de los dones, el Don supremo de Su Querer, para que, como es Vida de Dios, así sea vida de Sus hijos (el Reino de Dios que la Iglesia invoca y al cual se prepara: que la Divina Voluntad sea en la tierra lo que es en el Cielo). Todo esto a través de la vida inmolada de Luisa. 

               Lo que la pequeña gran mística Piccarreta ha escrito, no es fruto de la cultura o del arte de un consumado filólogo, o de un banal deseo de dar a conocer sus propias visiones  o revelaciones; tampoco procede de un misticismo falso y peligroso, sino de la “Señora Obediencia”, como ella la llama. Solamente después de muchos años se rindió a la idea de que sus escritos fueran publicados por los Sacerdotes encargados, en primer lugar por el Padre Aníbal María Di Francia, que los aprobó como Censor eclesiástico. 



Estampa original con oración y reliquia de Luisa Piccarreta,
con aprobación de Mons. Reginaldo Giuseppe Mª Addazi OP


LA ESCUELA DE LA DIVINA VOLUNTAD

               El Padre Di Francia, enamorado de la Escuela de la Divina Voluntad revelada a Luisa Piccarreta, dejaría escrito: "Nuestro Señor, que de siglo en siglo acrecienta cada vez más las maravillas de Su Amor, parece que de esta virgen, que Él llama la más pequeña que ha encontrado en la tierra, carente de toda instrucción, haya querido formar un instrumento apto para una misión tan sublime, que ninguna otra se le pueda comparar, o sea, el Triunfo de la Divina Voluntad en el mundo entero, conforme a cuanto decimos en el Padrenuestro: Fiat Voluntas tua, sicut in Coelo et in terra".

              Exactamente se trata del cumplimiento de ese Reino que invocamos en el Padrenuestro: Su Voluntad se ha de cumplir de un modo nuevo en la tierra, de la misma manera que se cumple en el Cielo, donde es la fuente de todos los bienes y felicidad, donde es la Vida de Dios y de Sus hijos.

               Por tanto, el punto de partida del gran Mensaje que Nuestro Señor transmitió a Luisa lo expresa diciéndole: "Vengo a quedarme con vosotros para hacer vida juntos y vivir con una sola Voluntad, con un solo Amor...Vivir en Mi Querer es considerar Mi Voluntad como cosa propia, es disponer de Ella. Hacer Mi Voluntad es considerarla como Voluntad de Dios, no como algo propio, ni poder disponer de Ella como se desea. Vivir en Mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, que es precisamente la de Dios…

               Vivir en Mi Voluntad es vivir como hijo; hacer Mi Voluntad es vivir como siervo. En el primer caso, lo que es del Padre es del hijo… Y luego, esto es un don que quiero dar en estos tiempos tan tristes, que no sólo hagan Mi Voluntad, sino que la posean. ¿Acaso no Soy Yo dueño de dar lo que quiero, cuando quiero y a quien quiero?… No te extrañes si ves que no entienden. Para entender deberían disponerse al más grande de los sacrificios, como es el no dar vida, aun en las cosas santas, a la propia voluntad. Entonces sentirían qué cosa es poseer la Mía y tocarían con la mano lo que significa vivir en Mi Querer..."(18 de Septiembre de 1924)



Estampa (para la devoción privada) de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta; 
está diseñada para ser impresa a doble cara, sin fines comerciales o lucrativos


NOTAS

          1) Si bien es cierto que Luisa fue incomprendida por muchos Sacerdotes, también lo es que recibió el apoyo y la defensa de otros doctos y venerables, como el jesuita Padre Gennaro Braccali, el Padre Eustachio Montemurro, que murió con fama de Santo, Don Ferdinando Cento, Nuncio Apostólico y Cardenal, aunque su principal defensor fue el Padre Aníbal Di Francia.

          2) "Querido Padre, estos escritos los debes leer de rodillas, porque allí es Nuestro Señor Jesucristo quien habla", manifestó San Pío X al Padre Aníbal de Francia en una audiencia privada. 

          3) "La acogida de Luisa en una casa de mi Instituto será una bendición de Dios para toda la Congregación" (Padre Aníbal de Francia).




martes, 31 de diciembre de 2024

LA VOLUNTAD DEL ALMA COMO REGALO DE AÑO NUEVO PARA EL NIÑO JESÚS

  


              Estaba meditando sobre el año viejo que llegaba a su fin y sobre el nuevo que surgía. Mi estado continúa en el vuelo de la luz del Querer Divino y rogaba al gracioso Niñito que así como moría el año viejo, sin renacer más, así hiciera morir mi voluntad sin hacerla revivir más, y que como regalo de año nuevo me diera Su Voluntad así como yo le hacía el don, como regalo, de la mía, para ponerla como escabel a Sus tiernos piececitos, a fin de que no tuviera otra vida sino sólo Su Voluntad. Ahora, mientras esto y otras cosas decía, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:

               “Hija de Mi Querer, cómo amo, quiero, deseo que tu querer tenga fin en ti. ¡Oh! cómo acepto tu regalo de fin de año, cómo me será agradable el tenerla como suave escabel a Mis pies, porque la voluntad humana mientras está en la criatura, fuera de su centro que es Dios, es dura, pero cuando regresa a su centro de donde salió y sirve como escabel a los pies de tu Niñito Jesús, se vuelve blanda y Me sirve para entretenerme, ¿no es justo que siendo Yo pequeño tenga una diversión, y en medio de tantos dolores, privaciones y lágrimas tenga tu voluntad que me haga sonreír?. 

               Ahora, tú debes saber que quien pone fin a su voluntad, regresa a su principio, de donde salió, y comienza en ella la vida nueva, la vida de luz, la vida perenne de Mi Voluntad. Mira, cuando Yo vine a la tierra quise dar muchos ejemplos y semejanzas de cómo quería que tuviera fin la voluntad humana: quise nacer a media noche para dividir la noche de la voluntad humana con el brillante día de la Mía, y si bien a media noche la noche sigue, no termina, pero es principio de un nuevo día, y Mis Ángeles para hacer honor a Mi Nacimiento y para indicar a todos el día de Mi Voluntad, llenaron de alegría y felicidad, de media noche en adelante, en la bóveda de los Cielos, nuevas estrellas, nuevos soles, hasta hacer cambiar la noche en día, era el homenaje que los Ángeles daban a Mi pequeña Humanidad, donde residía el pleno día del Sol de Mi Voluntad Divina y la llamada a la criatura al pleno día de Ella. 

               Pequeño aún me sometí al durísimo corte de la circuncisión, que me hizo verter por el dolor amargas lágrimas, no sólo a Mí, sino que junto Conmigo lloraron Mi Mamá y el amado San José; era el corte que Yo quería dar a la voluntad humana, a fin que en aquel corte hicieran correr la Voluntad Divina para que no tuviera más vida una voluntad dividida, sino sólo la Mía, que había corrido en aquel corte a fin de que comenzara nuevamente su Vida. 

               Pequeño aún quise huir a Egipto, una voluntad tirana, inicua, quería asesinarme, símbolo de la voluntad humana que quiere matar la Mía, y Yo huí para decir a todos: ‘Huyan de la voluntad humana si no quieren que sea asesinada la Mía’. Toda Mi vida no fue otra cosa que la llamada de la Voluntad Divina en la humana. En Egipto vivía como un extraño en medio de aquel pueblo, símbolo de Mi Voluntad, que la tienen como extraña en medio de ellos, y símbolo de que quien quiere vivir en paz y unido con la Mía, debe vivir como extraño a la voluntad humana, de otra manera habrá siempre guerra entre la una y la otra, son dos voluntades irreconciliables. 

               Después de Mi exilio volví a Mi patria, símbolo de Mi Voluntad que después de su largo exilio de siglos y siglos volverá a su amada patria en medio de Sus hijos para reinar, y a medida que Yo pasaba estas circunstancias en Mi Vida, así formaba Su Reino en Mí y la llamaba con plegarias incesantes, con penas y lágrimas a venir a reinar en medio de las criaturas. Regresé a Mi patria y viví oculto y desconocido, ¡oh! cómo esto simboliza el dolor de Mi Voluntad, que mientras vive en medio de los pueblos, vive desconocida y escondida, y Yo imploraba con Mi ocultamiento que la Suprema Voluntad fuera conocida, a fin de que recibiera el homenaje y la gloria a Ella debidos. No hubo cosa hecha por Mí que no simbolizara un dolor de Mi Voluntad, la condición en la cual la ponen las criaturas y una llamada que Yo hacía para restituirle Su Reino. Y esto quiero que sea tu vida, la llamada continua del Reino de Mi Voluntad en medio a las criaturas”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”  
Volumen 20, 1 de Enero de 1927



viernes, 5 de julio de 2024

Aníbal María Di Francia, Apóstol del Fiat Divino


               "Cuando todo lo haya completado confiaré a Mis Ministros Mi Reino, a fin de que como segundos apóstoles del Reino de Mi Voluntad hagan de anunciadores. ¿Crees tú que sea casualidad la venida del Padre Di Francia, que muestra tanto interés y que ha tomado en serio la publicación de lo que se refiere a Mi Voluntad?. No, no, lo he dispuesto Yo, es un acto providencial de la Suprema Voluntad que lo quiere como primer Apóstol del Fiat Divino y anunciador de Él, y como es Fundador de una obra es más fácil que se acerque a Obispos, Sacerdotes y personas, y también en su mismo instituto para anunciar el Reino de Mi Voluntad, y por eso lo asisto tanto y le doy luz especial, porque para entender Mi Voluntad se necesitan gracias grandes y no pequeñas luces, sino un sol, para comprender una Voluntad Divina, Santa y Eterna, y gran disposición por parte de a quien le viene confiado este oficio..."


Jesús a Luisa Piccarreta, el 6 de Noviembre de 1926



               Tal día como hoy, el 5 de Julio pero de 1851, nacía en Mesina (Sicilia) Aníbal María Di Francia, hijo del Marqués de Santa Caterina dello Ionio, sería Fundador de las Congregaciones de los Rogacionistas y de las Hijas del Divino Celo, además de Confesor de la mística Luisa Piccarreta. 

               Las revelaciones de la Divina Voluntad y los escritores sobre el Divino Querer de Luisa, fascinaron de tal manera al Padre Aníbal que se sintió como "nada ante la gran Misericordia del Señor y el gran depósito de la Revelación de la Divina Voluntad". Fue el primero que dio inicio a la publicación de los escritos de Luisa, siendo el primero de estos "Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", escrito por Luisa hacía los años de 1913-1914, y del cual el Padre Aníbal hizo cuatro ediciones (1915, 1916, 1917, 1921) todas con el "Nihil Obstat" y el "Imprimátur". 

               En todas sus cartas el P. Aníbal dejará patente cómo la Divina Voluntad pasó a ser el centro de su vida, de su espiritualidad y su única razón de existir... "Actualmente en mi meditación de la mañana -escribe-, además de las "Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", leo con mucha calma y reflexión dos o tres capítulos de sus escritos sobre la Divina Voluntad y las impresiones que recibo son íntimas y profundas. Yo veo en ellos una ciencia sublime y divina, aunque aún no la he podido penetrar totalmente por mi falta de inteligencia. Son escritos que es necesario que ya se den a conocer al mundo. Creo que harán muchísimo bien. Por cuanto sublime es esta ciencia de la Divina Voluntad, tanto más estos escritos dictados por el Cielo, presentan más clara y pura esta doctrina. Y según mi parecer ninguna inteligencia humana habría podido formularlos". 

               Sobre su propio juicio sobre Luisa y sus revelaciones dirá que "...buscando siempre salvaguardar los juicios de la Santa Iglesia, que fueron dadas por nuestro bendito Señor Jesucristo, desde el día postrero, a un alma muy amada por su vida y disciplina, una mujer mística privilegiada que quiere vivir sola, escondida y de incógnito, virgen pura, toda de Dios, la más pequeña que se ha encontrado en la tierra, privada de toda educación, dotada de una familiaridad extraordinaria con Jesús, preparada para una misión tan sublime que ninguna otra criatura puede comparar con ella, se dice, el triunfo de la Divina Voluntad sobre todo el Universo, conforme a lo que dice el Padre Nuestro: Fiat Voluntas tua..."



lunes, 4 de marzo de 2024

LUISA PICCARRETA, Apóstol de la Divina Voluntad

  

"Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, 
porque, has escondido estas cosas 
a los sabios y entendidos, 
y se las has revelado a la gente sencilla" 


Evangelio de San Mateo, cap. 11, vers. 25




                Luisa Picarreta nació el 23 de Abril de 1865 en Corato, provincia de Bari, Italia. Aquél día era Dominica in Albis (Segundo Domingo de Resurrección), y Luisa ocupó el quinto lugar entre siete hermanas más; por la tarde del mismo día fue bautizada en la Iglesia Matriz del pueblo. Participó en la vida de su familia, de origen campesino. El padre administraba los campos de un propietario rico y con su familia se trasladaba por largos períodos a una hacienda situada en la altiplanicie de la Murgia. Ya era singular que esta niña dedicara mucho tiempo a esconderse para sumirse por largas horas en la oración. A la edad de 9 años recibió la Primera Comunión y la Confirmación, y empieza a escuchar la voz de Jesús en su interior sobre todo después de haber comulgado; la corrige y la guía en la vida del espíritu para que la ley sea sobre "perfecta imagen" e inspirándose una vida de Nazaret la educa en la mortificación de la voluntad por amor.  A los 13 años siente que debe introducirse en la Meditación de la Pasión de la Pasión de Jesús que empieza cotidianamente. 

               Se une a las “Hijas de María”, Congregación laical asistida en Corato por el Sacerdote Fray Michele De Benedictis (1944-1910) e inicialmente ubicada en la iglesia del ex convento de los Capuchinos. En este lugar se encuentra también un Instituto femenino de señoritas, hijas de familias pudientes, confiado a las Religiosas de la Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea. Aquí Luisa frecuentará solo las primeras clases de la escuela elemental, teniendo a las Religiosas como maestras.

               Sus padres no notaron la intensa vida interior de Luisa hasta que como a los 17 años, en la primavera, cuando ella estaba en la hacienda en la localidad llamada "Torre Desesperada", Luisa manifestó un misterioso y siempre más frecuente estado de sufrimiento que la hacía perder los sentidos y la sumía en un estado de "petrificación" durante el cual tenía visiones de Jesús quien la escogió como víctima. 

               Los fenómenos se suceden siempre más frecuentemente tanto que la obligan a permanecer en el lecho. Son los preludios de aquello a lo que Luisa llamará en “vida nueva”. Empiezan las incomprensiones familiares y la visita del médico de familia. Incapaz de dar un diagnóstico certero, el médico no encuentra nada mejor que sugerir la "visita" de un Sacerdote. Si obedece a la intervención del agustino Padre Cosma Loiodice que conocía a Luisa gracias a las Hijas de María. Con gran sorpresa, solo la bendición sacerdotal la libró de inmediato del estado de malestar en que se encontraba y esto seguirá haciendo cada vez que se necesite considerablemente por aproximadamente 4 años.

               Luisa se hace Terciaria Dominica con el nombre de Sor Magdalena, en la Iglesia de Santa María Greca. En ausencia de Fray Cosma los Sacerdotes se rehúsan a ir a donde Luisa. Entonces, su madre si dirige al Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe Bianchi dé Dottula, para que disponga un Sacerdote que se ocupe de la vida espiritual de Luisa. El Arzobispo dispone que Don Michele De Benedictis pueda ir a donde Luisa en la ausencia del padre Agustín. Pero en realidad a partir de 1886 asume su cuidado espiritual de modo definitivo.

               Luisa abre el corazón a su Director Espiritual y le cuenta por primera vez lo que le sucede cuando pierde los sentidos, lo de sus visiones y su vida interior. En este período se inicia otro fenómeno que luego acompañará a Luisa durante el resto de la vida: después de haber comido, en un espasmo, se vio obligada a devolver lo que había comido. Todos asegura que la comida se presenta en perfectas condiciones y acompañada de un agradable perfume. Pero el Director, Don Michele, no está del todo convencido de lo extraordinario de esos fenómenos, por eso la prueba imponiéndole con la “obediencia” muchas cosas que ciertamente no le dan alivio.

              En la segunda quincena de Noviembre de 1887, Luisa, con el consentimiento de su Director, acepta quedarse completamente postrada en cama, ofreciéndose como “víctima voluntaria”. Inicialmente cree que debe ser por cuarenta días para implorar la paz por la guerra en África, pero más adelante entenderá que Jesús le pide que este sacrificio sea continuo por el resto de su vida. Así hasta su muerte, alrededor de 60 años, permanece en su lecho sin ninguna enfermedad y sin que se le vea llaga alguna de decúbito. Mientras por la noche cae en su “estado habitual” de malestar con la “petrificación”, con frecuencia su alma deja su cuerpo para estar con Jesús y escuchar sus enseñanzas.

              Precisamente durante una de estas “salidas”, el 21 de Octubre de 1888, festividad de la Pureza de la Virgen María, vive el primer desposorio místico con Jesús a la presencia de la Virgen María y de Santa Catalina de Siena. Éste se renueva el 7 de Septiembre de 1890, vísperas de la Natividad de María, a la presencia de la Santísima Trinidad en el Cielo y obtiene el don de poder percibir sensiblemente la "habitación" de las Tres Divinas Personas en su alma. Finalmente, en la Fiesta de la Exaltación de la Cruz de 1894 o 1895, vive el místico Desposorio de la Cruz en los lugares de la Pasión en Jerusalén. En esta ocasión recibe los estigmas pero que, después de haberlo pedido decididamente, quedarán invisibles. Gracias a esta experiencia recibe también una profunda conciencia de sus pecados y siente por ellos un vivo dolor.

               Cuando en 1898 Don Michele De Benedictis debido a sus múltiples empeños pastorales deja la dirección espiritual de Luisa, señala como sucesor al Canónigo Don Gennaro De Gennaro (1844-1922), Párroco en San José, en Corato.

               Debido a la extrema reserva de Luisa, el nuevo Confesor, después de haber escuchado lo que le sucedía durante ese "estado", le ordena por obediencia escribir un diario espiritual en el cual debía anotar con diligencia cuanto escuchaba y veía. Al ofrecimiento de su postración en cama se añade "la cruz de escribir" a la cual será fiel, escribiendo cerca de diez mil páginas, desde el 28 de Febrero de 1899 hasta el 28 de Diciembre de 1938. Dos meses después de haber comenzado a escribir el segundo cuaderno, el Confesor le pide escriba que lo que le había venido pasando en su vida pasada. Nacen así los cuadernos que constituyen una verdadera autobiografía espiritual desde la edad de 9 años.

              Se sustenta la alimentación y el estipendio de la Santa Misa con un trabajo de encaje de “bolillos”, que aprendió de niña y acoge a jóvenes que quieren aprender dicho arte. Su casa además de ser una escuela de este arte es una escuela de vida espiritual de la cual no solo reciben los aprendices-discípulas sino que también muchas otras personas que comienzan a frecuentar su casa para escuchar su consejo y pedir su oración.

               Es la venida de la gente que tanto sospecha que el Arzobispo Mons. Tommaso de Stefano, en 1902 dispone que el Confesor ya no vaya a donde Luisa. Pero la prohibición dura sólo unas pocas semanas. Al año siguiente decide ir él mismo en persona visitar a Luisa para interrogarla, concluyendo con un juicio positivo. También su sucesor, el Arzobispo Mons. Francesco Paolo Carrano, visita a Luisa y en 1908 obtiene de la Santa Sede la facultad para que se pueda celebrar la Santa Misa cotidiana en su casa. Cuando en 1910 inauguró en Trani el Hogar Femenino Antoniano del Padre Aníbal María de Francia (1851-1927), se los entregó a la religiosa siciliana sobre Luisa y su Diario. 

               El Padre Aníbal María de Francia, queda conquistado de inmediato por la espiritualidad de Luisa a quien visita repetidamente. De manera particular le fascina su modo de meditar la Pasión de Nuestro Señor, tanto como le pide que escriba en un cuaderno a parte de sus reflexiones. Nace así la obra de la que se encargó él mismo de publicar en 1915, con el título de “El Reloj de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con afectivas consideración y reparaciones”. Ante el gran éxito encontrado, decide publicarlo en una nueva edición del mismo año y luego en 1917 y 1925. El texto fue enriquecido progresivamente con otras prácticas y algunas oraciones. Pero sobre todo con un Apéndice que contiene por primera vez algunas páginas del Diario con el título “Tratado de la Divina Voluntad”.

               Hasta 1926, el Padre Aníbal revisó los primeros 19 volúmenes del Diario, y como resultado de la correspondencia entre Luisa y él, se preparó a publicar los textos. De hecho, el Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe María Leo, había nombrado "Censor Eclesiástico" para las publicaciones de sus Diócesis y después de haber obtenido el "Nihil Obstat" de Padre Aníbal, puso también en "Imprimatur" directamente en el primero 18 tomos manuscritos del Diario, renunciando al permiso para la publicación. La muerte de Padre Aníbal, sin embargo, impidió la realización de este proyecto editorial.

               Según el Padre Aníbal, en el Prefacio que él mismo escribiera  para el Reloj de la Pasión "Esta Esposa de Jesús crucificado que pasa la noche en éxtasis dolorosos y en toda clase de padecimientos, al verla luego durante el día medio sentado en una cama, trabajando entre las agujas y los alfileres, nada, nada se transparenta, en lo más mínimo de una persona que durante la noche haya sufrido tanto, nada, nada que deje entrever algo de extraordinario, de sobrenatural, al contrario: en todo su aspecto es una persona sana, alegre y jovial. Habla, conversa, en ocasiones ríe, pero tiene pocas amigas. En ocasiones algún corazón atribulado se confía a ella, le pide oraciones. Escucha benignamente, consuela, pero nunca habla para profetizar, jamás una palabra que deje entrever alguna revelación. El gran consuelo que presenta, es siempre uno, siempre el mismo argumento: la Divina Voluntad".

               La estima que Luisa tenía por el Padre Aníbal la llevaría a aceptar la invitación de mudarse el 7 de Octubre de 1928 a la casa de las Hijas del Divino Celo, en Corato, que fue construida y consagrada, por voluntad de su Fundador, a la "Divina Voluntad".

                A su muerte Don Gennaro es remplazado como Confesor Don Francesco De Benedictis (1868-1926). Pero el haber muerto también prematuramente fue sustituido por Don Benedetto Calvi (1886-1968) aquí, en colaboración con el rogacionista Padre Pantaleone Palma, le dio un nuevo impulso a la publicación del Diario. De hecho, en 1939 subió a la luz del libro con el título: “En el Reino de la Divina Voluntad. Historia de un alma. Primera Parte. Alba que surge”, en el cual fueron publicados los volúmenes 1º, 2º, 3º y casos todo el volumen 4º del Diario con muchas correcciones respecto al manuscrito original de Luisa. Además también, en 1932 se publicó el libro: “La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad. Meditaciones para el mes de Mayo". El cual será reeditado en 1933 y en 1937. Finalmente, Don Benedetto, publica en 1934 la 5ª edición del "Reloj de la Pasión" con el supuesto del Tratado sobre la Divina Voluntad. Estas obras fueron traducidas en alemán en dos Volúmenes (1936 y 1938) por el benedictino Fr. Ludwig Beda.

                Sin embargo, ya a partir de finales de 1930 surgieron las primeras incomprensiones y una primera advertencia de la Sagrada Congregación del Santo Oficio en el Vaticano, buscando el supuesto provecho económico percibido por Luisa de las publicaciones y la cuestión de la necesidad del Sacerdote para hacer que volviera en sí de su “estado habitual”.

               Las reacciones de los Superiores por la denuncia llegan de inmediato con la prohibición de continuar con las publicaciones. Surgen polémicas también a nivel doctrinal y en relación a la "misión especial y única" de Luisa para dar a conocer las verdades sobre "el vivir en la Divina Voluntad de Jesús".

               La investigación del Santo Oficio, seguida de otras señalaciones, llegó a su culmen en 1938; en en el mes de Julio el Santo Oficio dispuso la inscripción de las obras de Luisa en el Índice de libros prohibidos los libros ya publicados. El Observatorio Romano del 11 de Septiembre publicó el decreto y un artículo adjunto, explicando las motivaciones de la sentencia de "excesivo misticismo".

               A pesar de tanta prueba, pocos días después Luisa encontró fuerzas para escribir una carta en la cual se somete a la obediencia a la Autoridad de la Iglesia, reprobando y condenando en sus mismos escritos lo que la Iglesia reprueba y condena . Humillada, es obligada a dejar el Instituto Antoniano y se traslada a una habitación privada en donde vivirá los últimos años de su vida.



Luisa Picarreta amortajada con el hábito terciario dominico


               "Luisa la santa" - como solían llamarla sus conciudadanos - entregaba su alma al todopoderoso la mañana del 4 de Marzo de 1947, después de una fuerte pulmonía; su cuerpo no sufre la rigidez cadavérica. Durante  tres días su cuerpo expuesto queda al público y se puede constatar que sus miembros son flexibles a excepción de las vértebras de la columna que le impiden ser extendidas en el ataúd. Por esta razón se construye un ataúd especial, en el que podrá caber sentada, posición en la que todos la llegaron a conocer. Sus funerales con grandísima afluencia, como “un día de fiesta para toda Corato”. Luisa sería sepultada en el Cementerio de la ciudad en la capilla de la familia de Don Benedetto Calvi.

               En Abril de 1947 el Arzobispo de Trani, Mons. Francesco Paolo Petronelli emite el mandato de recoger noticias referentes a Luisa para invocar sobre rehabilitación ante la Santa Sede y un año después, en 1948, el nuevo Arzobispo, Mons. Reginaldo Giuseppe María Addazi OP, concede el permiso de imprimir una estampa de Luisa con una reliquia, dándole el título de “Sierva de Dios”.