Mostrando entradas con la etiqueta Conchita de Garabandal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conchita de Garabandal. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de noviembre de 2025

VENGO POR TODOS MIS HIJOS, en el LX Aniversario de la última Aparición de Nuestra Señora en Garabandal



               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara.  

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".



Conchita González, la principal vidente de Garabandal
durante un éxtasis en Los Pinos, en la zona alta del pueblo.
Allí vería por última vez a Nuestra Santa Madre...


               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que vengo por todos Mis hijos, con el deseo de acercarlos a Nuestros Corazones". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 

               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"Mi Hijo, por medio de este beso que Yo he dado aquí, hará prodigios. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.




                —"Será la última vez que Me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿por qué no vas a menudo a visitar a Mi Hijo al Santísimo?, ¿por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



miércoles, 2 de julio de 2025

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN en la aldea de San Sebastián de Garabandal


...se puso en camino María 
y se fue con prontitud 
a la región montañosa...

Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 39




               El Domingo 2 de Julio de 1961 marcaría un antes y un después en la vida de unas sencillas niñas: Conchita González, Jacinta González, Mari Loli Mazón (las tres de 12 años) y Mari Cruz González (de 11 años), todas naturales y residentes en la aldea santanderina de San Sebastián de Garabandal, al norte de España. 

               El día anterior, el Sábado 1 de Julio, el Arcángel San Miguel había anunciado a las niñas la visita de la Virgen, y que Ésta vendría bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Deseosas de verla, la respuesta de las niñas fue: "¡Que venga pronto!".

               Acudimos ahora al relato oficial, escrito por Conchita en su "Diario":

               "Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario. Sin [antes de] llegar allá, se nos apareció la Virgen con un ángel a cada lado. Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro, no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura [tamaño] muy grande. Parecía el ojo de Dios.

               Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prao [prado], que estábamos negras, que teníamos la hierba en morunos, etc. Ella se sonreía... ¡Como le decíamos tantas cosas...!".

               Cuando la Virgen dijo que se tenía que marchar, las pequeñas le insistían para que no se fuera. Ella, para consolarlas, les prometió volver al día siguiente.

               Y volvería aún, no sólo al día siguiente, sino en centenares de encuentros, en ocasiones varias veces a lo largo del día y de la noche. (1)

               Esta fue la primera de muchas Apariciones de la Virgen en Garabandal, que se prolongarían hasta finales de 1965.



LA DESCRIPCIÓN DE LA VIRGEN
según el relato de Conchita González


               "La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el Escapulario en la derecha.

               El Escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada (Es interesante comparar esta forma de escribir con otras que corresponden a experiencias místicas. Se suceden afirmaciones y negaciones, como dando a entender que lo dicho no se ajusta exactamente a lo que se ha vivido, ya que es algo que no puede explicarse con palabras). Continúa Conchita Algunas veces trae al Niño en brazos (la Visión ha dejado en repetidas ocasiones el Niño Jesús en brazos de las videntes; ellas dicen que sienten el peso del Niño, pero que en cierto modo es como si no lo tocaran) muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul".


NOTA

               1) Las niñas sabían perfectamente cuándo iban a tener una aparición de la Virgen, gracias a lo que ellas mismas denominaban "las llamadas". Antes de contemplar a Nuestra Santa Madre, las jóvenes videntes recibían tres "llamadas", que consistían en una alegría creciente que precedía y anunciaba la aparición. A la tercera "llamada", la alegría era tan grande que salían corriendo desde donde estuvieran, al mismo momento, hacia el lugar de la aparición, llegando casi simultáneamente y en donde caían repentinamente de rodillas y en trance extático.




lunes, 13 de noviembre de 2023

ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA DEL CARMEN EN GARABANDAL

  



               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara.  

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".



Conchita González, la principal vidente de Garabandal
durante un éxtasis en Los Pinos, en la zona alta del pueblo.
Allí vería por última vez a Nuestra Santa Madre...


               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que vengo por todos Mis hijos, con el deseo de acercarlos a Nuestros Corazones". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 

               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"Mi Hijo, por medio de este beso que Yo he dado aquí, hará prodigios. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.




                —"Será la última vez que Me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿por qué no vas a menudo a visitar a Mi Hijo al Santísimo?, ¿por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



sábado, 11 de marzo de 2023

CUANDO NO VIENE EL NENE ¿DÓNDE ESTÁ?

 


               Conchita González, principal vidente de Nuestra Señora en Sus Apariciones en San Sebastián de Garabandal, nos narra en su "Diario" los familiares encuentros con la Virgen. Se aprecia en todos ellos la candidez de la niña y a la vez, su profunda y sincera devoción.

               "La Virgen algunas veces trae el Niño en los brazos, muy chiquitín, como un nene recién nacido. Una carita redonda, parece el color como la Virgen, una boquita pequeña, un pelín un poco largo, rizoso; maninas pequeñas, un vestido como una túnica, color azul cielo".

               La familiaridad de las niñas con la Virgen se palpa en los diálogos; he aquí el extracto de un hermoso diálogo de Conchita hablando, en éxtasis, con la Virgen. Con la Madre de Dios hablaban como con su madre de la tierra, usando el lenguaje típico de la zona, una mezcla del español y del dialecto cántabro". "Mira, hoy me trajeron un niñín, un nene, que no se parece a ese que traes Tú... Pero,... pero cuánto hace que ya no ha venido el nene y no ha engordau na, ni na, está igual que estaba... ¿Onde ha estau?... ¿Onde ha estau?, cuando no viene el nene ¿onde está?, posau en el Cielo, en alguna cuna, ¿donde está?... ¡Ah!, pero Tú no puedes estar allí y aquí". Que en español corriente se traduce como "Mira, hoy me trajeron un niñín, un nene, que no se parece a ese que traes Tú... Pero,... pero cuánto hace que ya no ha venido el nene y no ha engordado nada de nada, está igual que estaba... ¿Dónde ha estado?... ¿Dónde ha estado?, cuando no viene el nene ¿dónde está?, posado en el Cielo, en alguna cuna, ¿dónde está?... ¡Ah!, pero Tú no puedes estar allí y aquí".



sábado, 25 de febrero de 2023

LA MEJOR PENITENCIA: LA FIDELIDAD EN LA VIDA ORDINARIA



               El 4 de Noviembre de 1961, apenas 15 días después de la publicación del Primer Mensaje, la Virgen hace un nuevo encargo a las niñas: levantarse, en adelante, temprano para tener diariamente, muy de mañana, un Rosario de la Aurora en la Calleja.

               "Jacinta y Mari Cruz iban a las seis de la mañana. A mí, por Semana Santa, [la Señora] me mandó que fuera a las cinco de la mañana, y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia" (Diario de Conchita).

               Será algo frecuente a partir de este momento en Garabandal que las niñas, fuera del éxtasis, tuviesen una intensa vida de oración, marcada por la penitencia de las horas incómodas y las inclemencias del tiempo. 

              A pesar de que conllevaba un verdadero sacrificio, perseveraron en cumplir el deseo de la Virgen. Jacinta revela lo que le supone esta petición de la Virgen en una carta que escribió el 3 de Enero de 1962: "En este momento, llegamos de rezar el Rosario a la Virgen Mari Cruz y yo. Ayer tuvimos una mañana muy mala: bajaba una calleja de agua que casi no podíamos ahincarnos… Ahora, en lo que no nieve, todo va bien".



               En estos Rosarios estaban presentes las palabras del Primer Mensaje, comunicado por la Virgen el 18 de Octubre de 1961: "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia...". Sin embargo, la Virgen les enseña que la penitencia no es la lección más importante de sus visitas. Conchita describe esta lección aprendida: "Un día, en una aparición de la Virgen, nosotras llevábamos puesto el cilicio, aunque muy flojo y, para que Ella se diera cuenta de que lo llevábamos (lo teníamos en la cintura), nos lo palpábamos de cuando en cuando. Al fin nos dijo: "Sí, ya sé que lo lleváis; pero no es eso precisamente lo que pido de vosotras ni lo que más me agrada, sino la fidelidad en la vida ordinaria".



sábado, 18 de diciembre de 2021

GARABANDAL ES EL MISMO MENSAJE DE FÁTIMA


                Rezábamos el Rosario, viéndola a Ella; y Ella rezaba con nosotros para enseñarnos a rezarle bien. La Virgen nos enseñó a rezar la Letanía, y los Misterios del Rosario que no los sabíamos. Ella sólo rezaba el Gloria; si empezó con los otros rezos, fue para enseñarnos.



               Lo primero que nos dijo fue que recemos el Rosario y nosotras, como nunca le habíamos rezado delante, nos dijo Ella:

              -Yo voy a rezarlo delante y vosotras me seguís.

              Ella rezando muy lento. Ella decía "Santa María" y nosotras decíamos "Santa María", rezábamos así. Cuando nos tocaba "Dios te Salve María", pues igual que se reza el Rosario, pero todo muy despacio, y la Salve nos mandó cantarla y nosotras la cantamos.

               Don Valentín Marichalar, el Párroco, dice que un Sacerdote, al oír a las niñas videntes rezando el Rosario, dijo:

               -No necesito otra prueba. En ningún Seminario o Institución religiosa nunca he visto ni oído un Rosario como el que se reza aquí con las niñas en éxtasis.


Extraído del "Diario" de Conchita González, 
vidente de Nuestra Señora del Carmen 
en la aldea de San Sebastián de Garabandal


Seguro que te interesará leer también

 



sábado, 13 de noviembre de 2021

VENGO POR TODOS MIS HIJOS, última Aparición de la Virgen en Garabandal

 


"El Sábado ve a Los Pinos y allí me verás 
y me traes muchos objetos religiosos y Yo 
todos los besaré, para que tú los repartas 
y Mi Hijo por mediación de ellos haga prodigios" 


               Relato de la última Aparición de Nuestra Santa Madre en Garabandal, el 13 de Noviembre de 1965, con la que fue favorecida Conchita González, que contaba entonces 16 años de edad y que había sido la principal vidente de la Virgen en las Manifestaciones que se desarrollaron en la pequeña aldea de la Provincia de Santander, desde Junio de 1961 hasta Noviembre de 1965.

               "El Sábado, día 13 de Noviembre, tenía anunciado por la Virgen, en una locución que recibí en la Iglesia, que la vería en Los Pinos: especial Aparición para besar objetos religiosos y repartirlos después, ya que tienen gran importancia. Yo estaba con grandes deseos de que llegase ese día, para volver a ver a quien ha sembrado en mí la felicidad de Dios: a la Virgen con el Niño Jesús en Sus brazos. Estaba lloviendo, pero a mí no me importó. Subí a Los Pinos y llevaba conmigo muchos Rosarios que hacía poco me los habían regalado para repartirlos, y yo, como me había dicho la Virgen en la locución, los llevé para que los besara. 

               Subiendo sola a Los Pinos iba diciéndome, como muy arrepentida de mis defectos, que yo no caería más en ellos, porque me daba apuro presentarme delante de la Madre de Dios sin quitarlos. Cuando llegué a Los Pinos empecé a sacar los Rosarios que llevaba y estándolos sacando, oí una voz muy dulce, la de la Virgen, que se distingue entre todas, y me llamaba por mi nombre. Yo le he contestado: "¿qué . . .?" Y en ese momento la he visto, con el Niño Jesús en brazos. Venía vestida como siempre y muy sonriente. Yo le he dicho: —"Ya he venido a traerte los Rosarios para que los beses". Y Ella me ha dicho: —"Ya lo veo".

               Después me ha dicho: —"¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu Santo, de que sufrirías mucho en la Tierra?... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en Nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, por el bien de tus hermanos, porque así estarás más unida a Nosotros". 

               Yo le he dicho: —"Qué indigna soy, oh Madre nuestra, de tantas Gracias recibidas por Vos y todavía venir hoy a mí para sobrellevar la pequeña cruz que ahora tengo". Ella me ha dicho: —"Conchita, no sólo vengo por ti, sino que VENGO POR TODOS MIS HIJOS, CON EL DESEO DE ACERCARLOS A NUESTROS CORAZONES". Y me ha pedido: —"Dame, para que pueda besar todo lo que traes". Y se lo he dado todo. 




               Llevaba conmigo una Cruz y la ha besado y después me ha dicho: —"Pásala por las manos del Niño Jesús". Y yo lo he hecho y Él no ha dicho nada. Yo le he dicho: —"Esta Cruz la llevaré conmigo al convento", pero no me ha dicho nada. 

               Después de besarlos me ha dicho: —"MI HIJO POR MEDIO DE ESTE BESO QUE YO HE DADO AQUI, HARA PRODIGIOS. Repártelos a los demás"... —"Claro, yo así lo haré". Después de esto me ha pedido le diga las peticiones para los demás, que me habían encomendado.

                —"Será la última vez que me veas aquí, pero estaré siempre contigo y con todos Mis hijos". Después añadió: —"Conchita, ¿POR QUÉ NO VAS A MENUDO A VISITAR A MI HIJO AL SANTÍSIMO? ¿Por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando OS ESTÁ ESPERANDO DE DÍA Y DE NOCHE?

                Como ya he escrito estaba lloviendo mucho y la Virgen y el Niño Jesús no se mojaban nada. Yo, cuando los estaba viendo no me daba cuenta de que llovía, pero cuando dejé de verlos estaba mojada. Yo le he dicho: —"¡Ay qué feliz soy cuando os veo! ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" Y me ha contestado: —"Acuérdate de lo que te dije el día de tu Santo... al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios". Se ha pasado ese feliz rato que he pasado con mi Mamá del Cielo y mi mejor Amiga.


Tomado del "Diario de Conchita"



lunes, 18 de octubre de 2021

EL PEDIDO DE LA VIRGEN EN GARABANDAL

 

               Tal día como hoy, el 18 de Octubre de 1961, la Santa Madre de Dios, en medio de Sus Apariciones en la aldea española de San Sebastián de Garabandal, daba a conocer al mundo un apremiante Mensaje a la Humanidad:






               La principal vidente de Garabandal, Conchita González, comenzó a escribir un Diario, por obediencia a su confesor; en él contaría con detalle la relación de Apariciones y comunicaciones celestiales que ella y las otras niñas recibirían entre 1961 y 1965. 

               Queremos ahora entresacar de ese Diario algunos extractos, referencias hacia Jesús Sacramentado y sobre la mucha asiduidad con que las jóvenes videntes visitaban al Señor oculto en el Sagrario. 


               Vemos así, que después de ver al Ángel la primera vez  "Echamos a correr -escribe Conchita- a comunicárselo a la Señora Maestra. Una vez terminamos de llorar, volvimos a la puerta de la Iglesia y entramos en ella y en aquel mismo momento llegó la Señora Maestra, toda asustada, y nos dijo:


      - Hijas mías, ¿es verdad que habéis visto al Ángel?.


Y nosotras le respondimos:


      - Si Señora.


Y ella exclamó:


      - A ver si es imaginación vuestra.


Y nosotras volvimos a insistir:


    - No Señora, no, que le vimos bien.


   Ella enseguida dijo:


    - Vamos a rezar una Estación a Jesús Sacramentado en acción de gracias.


               En el segundo día de las Apariciones del Arcángel San Miguel, el 19 de Junio de 1961, no vieron al Ángel; con el candor de una niña de doce años, escribe Conchita:

             Eran las ocho y cuarto de la noche. Fuimos a hacer una Visita al Santísimo y después nos hemos ido para nuestra casa.

            El Domingo siguiente que vino muchísima gente dice: Cuando terminamos la Aparición, que serían las ocho y media, nos fuimos a la Iglesia a rezar a Jesús Sacramentado y nos metieron en la sacristía con cuatro doctores y sacerdotes a preguntarnos cosas. Los sacerdotes no lo creían algunos, otros sí. (1)





               En otro capítulo Conchita nos cuenta "Un día nos mandó - el Ángel- que fuéramos en la mañana a los Pinos, sin comer nada, y que fuera una niña con nosotras y nosotras llevamos una niña e hicimos lo que Él nos mandó.

         Cuando llegamos a los pinos, se nos apareció el Ángel con un Copón como de oro y nos dijo:

         - Os voy a dar la Comunión, pero ya están las formas Consagradas. Rezar el "Yo pecador".

     Nosotras le rezamos. Después nos dio la Comunión y después de Comulgar nos dijo que rezáramos con Él el "Alma de Cristo" y nosotras lo rezamos, y nos dijo:

         - Mañana también os la daré y se fue.

     Cuando se lo decíamos a la gente, no lo creían algunos y sobre todo los Sacerdotes porque decían que el Ángel no podía Consagrar. Nosotras, cuando volvimos a ver al Ángel, se lo dijimos lo que decía la gente y Él nos dijo:

    - Que las cogía en los Sagrarios, que las cogía de la tierra.






NOTAS ACLARATORIAS:

        1- Las Visitas a Jesús Sacramentado, las Comuniones Espirituales y el rezo continuo del Santo Rosario constituirían parte esencial en la vida de piedad de las cuatro niñas videntes.


Tal vez le interese leer también







lunes, 26 de julio de 2021

EL DIVINO NIÑO JESÚS EN LAS APARICIONES DE GARABANDAL


               Conchita dice en su Diario:

               "La Virgen, algunas veces trae el Niño en los brazos, muy chiquitín, como un nene recién nacido. Una carita redonda, parece el color como la Virgen, una boquita pequeña, un pelín un poco largo, rizoso; maninas pequeñas, un vestido como una túnica color azul cielo".

               Del Lunes día 3 de Julio de 1961, segundo día de ver a la Santísima Virgen, narra Conchita:





               "Según llegamos al cuadro se nos apareció la Virgen con el Niño Jesús pero no venían los Ángeles y Ella venía muy sonriente y el Niño también.

               Nosotras, lo primero que la dijimos fue:

               - ¿Dónde está San Miguel y el otro Ángel?.

               Ella se sonreía más, y la gente y padres que había nos daban objetos para que se los diésemos a besar y Ella lo besaba todo. A nosotras, como nos gustaba hacerle fiestas al Niño Jesús, cogimos piedras; yo las metía en las trenzas, Loli en las mangas y Jacinta se las daba a Él, pero no las cogía, se sonreía aun más. Mari Cruz le decía:

               -Yo, si quieres, te doy caramelos, que me los trajeron a mi hoy, y si te vienes conmigo te los doy.

               Él no decía nada y Ella nos hablaba mucho pero no nos dejó decirlo. Empezó la Aparición a las siete y media y terminó a las ocho. Cuando ya nos decía:

               - Con Dios os quedáis y conmigo también.

               A nosotras nos daba pena y la decíamos: ¡adiós!. Por último nos dijo:

               - Mañana me veréis también."

               Don Manuel Antón, Párroco de San Claudio, en la provincia de León, estaba un día en Los Pinos de Garabandal y nos cuenta con detalle lo que sucedió a Jacinta y Loli. Este día, Conchita estaba en Santander:

               "A la tercera o cuarta Avemaría del Primer Misterio, a la niña que dirigía el rezo se le cayó el rosario de la mano, y las dos lanzaron al unísono un "¡Ay!" apagado, quedando de golpe en la actitud extática que tantos conocen.

               Empezó entonces algo cuya belleza y emoción no hay manera de reflejar en palabras, ni aún logrando las mejores descripciones. Se veía clarísimamente que estaban en animada conversación con la Virgen.

               Sin dejar de mirar hacia arriba, trazaban a veces con la mano circulitos, crucecitas y otros signos o figuras en el suelo; allí ponían los objetos que antes, o después, levantaban en sus manos dándolos a besar a la Virgen.




               Yo no logré captar lo que decían, pero sí capté lo que empezaron a decir luego:

               - "¡Bájale... Bájale...!" y levantaban los brazos como queriendo recibir algo en ellos. Para mí era evidente que estaban pidiendo a la Virgen que bajara a su altura y les dejara el Niño. ¡Había un anhelo en sus ojos y en su súplica!

               Instantes después, dieron la impresión de que ya tenían en sus brazos lo que tanto deseaban, pues fueron bajando la vista e inclinándose suavemente hacia el Niño que parecía pasar de los brazos de una a los de otra. Mientras repetían:

               - ¡Ay, qué hermoso...! ¡Qué precioso...! Pero ¡qué hermoso es...!

               Puedo atestiguar que lo decían de un modo que impresionaba. Parecía que en aquellas palabras y en su mirar se les iba el alma, de amor y de gozo. Pude seguir por sus gestos el momento de devolver el Niño a la Madre, etc.

               Luego les oí:

               - "¡No te vayas...! ¿Cómo? ¿Tres cuartos de hora ya...?".

               Yo no había cronometrado el tiempo; pero allí cerca veo a un Sacerdote, luego me enteré de que era el Cura de Aguilar de Campoo, y él, mostrándome el reloj, me aseguró que era exactamente el tiempo que llevaban en éxtasis, pues había tenido buen cuidado de mirar la hora al comenzar."



viernes, 2 de julio de 2021

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN GARABANDAL


...se puso en camino María 
y se fue con prontitud 
a la región montañosa...

Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 39



               El Domingo 2 de Julio de 1961 marcaría un antes y un después en la vida de unas sencillas niñas: Conchita González, Jacinta González, Mari Loli Mazón (las tres de 12 años) y Mari Cruz González (de 11 años), todas naturales y residentes en la aldea santanderina de San Sebastián de Garabandal, al norte de la Península Ibérica. 

               El día anterior, Sábado 1 de Julio, el Arcángel San Miguel había anunciado a las niñas la visita de la Virgen, y que Ésta vendría bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Deseosas de verla, la respuesta de las niñas fue: "¡Que venga pronto!".

               Acudimos ahora al relato oficial, escrito por Conchita en su Diario:

               "Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario. Sin [antes de] llegar allá, se nos apareció la Virgen con un ángel a cada lado. Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro, no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura [tamaño] muy grande. Parecía el ojo de Dios.

               Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prao [prado], que estábamos negras, que teníamos la hierba en morunos, etc. Ella se sonreía... ¡Como le decíamos tantas cosas...!".

               Cuando la Virgen dijo que se tenía que marchar, las pequeñas le insistían para que no se fuera. Ella, para consolarlas, les prometió volver al día siguiente.

               Y volvería aún, no sólo al día siguiente, sino en centenares de encuentros, en ocasiones varias veces a lo largo del día y de la noche.(1)

               Esta fue la primera de muchas Apariciones de la Virgen en Garabandal, que se prolongarían hasta finales de 1965.



LA DESCRIPCIÓN DE LA VIRGEN
según el relato de Conchita González


               La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el escapulario en la derecha.

               El escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada (Es interesante comparar esta forma de escribir con otras que corresponden a experiencias místicas. Se suceden afirmaciones y negaciones, como dando a entender que lo dicho no se ajusta exactamente a lo que se ha vivido, ya que es algo que no puede explicarse con palabras). Continúa Conchita Algunas veces trae al Niño en brazos (la Visión ha dejado en repetidas ocasiones el Niño Jesús en brazos de las videntes; ellas dicen que sienten el peso del Niño, pero que en cierto modo es como si no lo tocaran) muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul.


EL APOSTOLADO A FAVOR DE GARABANDAL

desde nuestra página puedes bajar e imprimir
la estampa conmemorativa del 60 Aniversario
de las Apariciones de Garabandal; sin fines de lucro.
Para ver la estampa original toca AQUÍ



  NOTA

               1 Las niñas sabían perfectamente cuándo iban a tener una aparición de la Virgen, gracias a lo que ellas mismas denominaban "las llamadas". Recibían tres "llamadas", que consistían en una alegría creciente que precedía y anunciaba la aparición. A la tercera "llamada", la alegría era tan grande que salían corriendo desde donde estuvieran hacia el lugar de la aparición, llegando casi simultáneamente y donde caían repentinamente de rodillas y en trance extático.


Toca AQUÍ para leer otros artículos 
relacionados con las Apariciones de Garabandal



viernes, 9 de abril de 2021

"QUIERO VOLVER A GARABANDAL..." el testimonio de un Sacerdote escéptico



               El Padre Rodrigo Pérez, era un Sacerdote tan pío como docto: Catedrático de Teología y Mística en el Seminario de El Escorial, pertenecía desde muy joven a la Orden de Los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Por su erudición impartía clases en el Colegio que esta Orden tiene en Torrelavega (Cantabria).

               El Padre Rodrigo Pérez subió por primera vez a Garabandal a finales de 1961, acompañado de María Josefa Villa y de su marido Félix Gallego; de alguna manera, el buen Sacerdote quería hacer ver al matrimonio amigo que todo aquello de las Apariciones no era cierto; no solamente no creía en las manifestaciones de Garabandal sino que incluso, tomaba a broma las cosas que le contaban los que allí habían presenciado los éxtasis de las niñas.

               Ese día -narra María Josefa Villa- el Padre Rodrigo no llevaba el hábito blanco característico de la Orden, sino que vestía una sotana negra sin ningún distintivo que le identificara como Padre de los Sagrados Corazones.

               Al llegar al pueblo nos dirigimos a casa de Loli y preguntamos a su padre si la niña había comentado que ese día tendría algún éxtasis; nos contestó que Loli había dicho que ella sí, pero que de las otras niñas no sabía.

               Como he dicho anteriormente, este Padre, que iba al pueblo por primera vez, más bien lo hacía en plan jocoso que pensando en ver algo importante, pero, a pesar de ello, aprovechó para hacerle a Loli ciertas preguntas.

              En esos momentos entró donde nos encontrábamos un forastero que andaba de un lado a otro del pueblo, esperando ver a las niñas en trance y nos dijo que Conchita estaba en éxtasis y que había ido a comprobar si también lo estaba Loli.

               Comentando el éxtasis de Conchita, este señor dijo que la había escuchado como decía: -¿Qué ha llegado al pueblo un Sacerdote, que no es un Cura? ¡Ah!, que es un Padre de una Orden que siempre visten de blanco...

               El Padre Rodrigo, al darse cuenta que los datos pertenecían a él, palideció de la impresión y pidió al desconocido que le llevara donde estaba Conchita, y salió hacia allí.

               Al terminar el éxtasis, el Padre Rodrigo habló con Conchita y ésta le dio toda clase de explicaciones sobre lo que la Virgen le había dicho con respecto a él, y después de esto nos confesó que estaba muy impresionado por todo lo que había ocurrido.

               Hizo el viaje de regreso al convento, de unos 90 kilómetros de recorrido, en total silencio, meditando sobre los hechos que allí habían ocurrido. Qué distinto fue del viaje de ida, en el que abundaron las ironías y bromas sobre las Apariciones de Garabandal.




               En este extracto de una carta del Padre Rodrigo Pérez, del 1 de  Junio de 1962, se ve que ya creía profundamente en las Apariciones.

               ... daba la impresión de que Loli veía sin verle, había puesto yo las manos encima de sus ojos y conocía lo que hacía y cómo lo hacía.

               Ya antes, cuando comenzó en éxtasis, intenté quitarla el Crucifijo que tenía entre las manos, y me fue imposible. Me daba la impresión de que estuviera pegado a su manos.

               Se reunió después con Conchita, también en éxtasis, a la puerta de la Iglesia, y se dedicaron a ir por el pueblo en sus marchas extáticas, por aquellas calles verdaderamente imposibles, durante hora y media. Yo no pude seguirlas y me retiré; ya tenía bastante, por el momento.

               Les puedo asegurar que quedé muy bien impresionado. Y lo que más me llegó al alma fue la sencillez con que sucedió todo aquello. Parecía un juego de niños y al mismo tiempo una cosa muy seria. Quiero volver porque gocé viendo el rostro de las niñas transfigurado, angelical.