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lunes, 6 de marzo de 2023

LA TERRIBLE REALIDAD DEL INFIERNO. Parte X. Los que niegan el Infierno se condenan a terminar en él

 

               En repetidas ocasiones hemos dedicado este espacio para dar a conocer la devoción por las Benditas Ánimas del Purgatorio, aquellas Bienaventuradas Almas que por sus deudas pendientes con la Justicia de Dios, están retenidas en una Cárcel de Amor, donde a pesar de la separación temporal con Dios, tienen el consuelo de que en algún momento acabarán sus tormentos y podrán reunirse un día con Él, en la compañía de la Inmaculada Madre de Dios, de los Santos y Ángeles...

               Sin embargo, hoy queremos tratar sobre el destino de otras almas, aquellas que mueren enemistadas con Dios, que han renunciado amarle, que se han negado a pertenecer a Su Iglesia... y cuyo destino final es el Infierno.   

               Es Dogma de Fe Católica que los que mueren en pecado mortal, nunca han de ir al Cielo, sino que inmediatamente después de la muerte se precipitarán en el Infierno, por toda la eternidad, sin remedio alguno; igualmente, los que niegan esta Verdad, se apartan de Cristo y de Su Iglesia para vivir en la mentira y con un final incierto para su alma.

               El Infierno es un lugar de tormentos espantosos donde los condenados se ven privados de la visión de Dios y sufren, con los demonios, suplicios horribles que nunca jamás acabarán. Las penas del Infierno no se pueden comparar con las del Santo Purgatorio, donde no se pierde la esperanza; las almas condenadas en el Infierno no tienen la esperanza de salir de allí, jamás, pues su castigo será continuo e irremediablemente sin atenuación alguna. 




EL INFIERNO ES ETERNO 


               La Fe lo proclama, y Jesucristo Nuestro Señor lo asegura en más de quince pasajes del Evangelio entre los cuales bastará citar la sentencia que pronunciará en contra de los condenados: "Aparatos de Mí, malditos, id al fuego eterno" (Evangelio de San Mateo, cap. 25, vers. 41) y también "Nunca os conocí, apartaos de Mí, obradores de iniquidad" (Evangelio de San Mateo, cap. 7, vers. 23).

               Todas las objeciones contra el Infierno y su eternidad se estrellan contra la Palabra del Evangelio; tales objeciones proceden más de gente impía o de mal vivir; personas que, por lo mismo, están muy interesadas en que no haya Infierno.


LAS ALMAS DE LOS CONDENADOS
NUNCA VERÁN A DIOS


                  LAS ALMAS CONDENADAS AL INFIERNO SUFREN ETERNAMENTE dos penas: la PENA DE DAÑO, que consiste en la separación de Dios durante toda la eternidad; y la PENA DE SENTIDO, que consiste en estar sumergido en un fuego devorador que nunca se ha de apagar. En las palabras que Jesucristo ha de pronunciar en el Juicio Final viene indicada la doble pena del Infierno: "Apartaos de Mí, malditos", he aquí la pena de daño; "Id al fuego eterno", he aquí la pena de sentido.

              1- PENA DE DAÑO: Si el condenado pudiera, como en este mundo, estar separado de Dios sin sufrir por esta separación, su desgracia no sería tan dura; pero no es así: perdió a su Dios, a su Creador, a su Padre y a su Bienhechor en el tiempo, y había de ser su fin supremo y su dicha en la eternidad; y al perderlo, comprende su desventura, pues con las luces que tiene, conoce mucho mejor las perfecciones de Dios: su arrebatadora hermosura, su bondad inefable, sus riquezas incomparables, etc. Así como el hierro es atraído por el imán, el condenado es atraído por la Divinidad; pero el pecado es como una barrera infranqueable entre Dios y él. ¡Que suplicio, que desesperación! La estricta aplicación de la Justicia vengadora del Soberano Juez ha reemplazado a los amorosos llamamientos de la Divina Misericordia; y este conflicto de deseo y odio, de atracción y de repulsión, y sobre todo ese alejamiento definitivo y eterno de Dios, constituye la pena de daño.

            2- PENA DE SENTIDO: Esta pena es universal, de una violencia inconcebible, de una continuidad desesperante, dado que nunca ha de cesar, ni disminuir en su intensidad. "Arderán los condenados en un fuego inextinguible, en medio de las tinieblas, donde no habrá sino llanto y crujir de dientes" (Evangelio de San Mateo, cap. 22. vers. 13).

               Irán ahí todos los que mueran en pecado mortal. El momento de la muerte es decisivo. El alma permanece eternamente en el estado en que se halla en ese instante supremo: por consiguiente, si está en pecado mortal, va inmediatamente al Infierno y comienza su desgraciada eternidad (una muerte eterna).

               Las almas condenadas en el Infierno están fuera del alcance de nuestras oraciones: ya no se encuentran en esta Comunión de los Santos; por ellas no hay nada que hacer pues están eternamente separadas de Dios.



PARA EVITAR EL INFIERNO

               Debemos preservarnos del pecado y practicar la virtud, para lo cual es indispensable ser devoto e imitador de Nuestra Señora la Virgen María; este es el gran secreto para conservar la paz del alma durante la vida, y para alentarse en los momentos supremos y angustiosos de la muerte, con inmortales esperanzas y consuelos suavísimos. Acordaos, además, a menudo de los siguientes avisos de San Agustín:

          1- En vez de empeñarnos en evitar una muerte prematura, hagamos cuanto esté de nuestra parte para evitar el pecado que es causa de la muerte eterna.

          2- Aquél que carece de tiempo para pensar en la eternidad, tendrá en la eternidad tiempo sobrado para arrepentirse de ello.




lunes, 10 de octubre de 2022

LA APOSTASÍA ACTUAL: LA CRUCIFIXIÓN DE LA IGLESIA

 

               El reciente Aniversario de la muerte del Papa Pío XII (9 de Octubre de 1958), nos recuerda la terrible devastación que sobrevino a la Iglesia Católica durante la época post-Concilio Vaticano II. Con la introducción de la Nueva Misa (el Novus Ordo Missae), en 1969, la gran mayoría de los Fieles no solo han perdido el concepto de la Misa como Sacrificio propiciatorio (para expiación del pecado), sino también el de la Presencia Real de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía. 




               Con la promulgación de los decretos del Concilio Vaticano II (especialmente Dignitatis Humanae, Nostra Aetate, Unitatis Redintegratio), se han sembrado entre el rebaño de Cristo los perniciosos errores del falso ecumenismo y de la libertad religiosa, tanto que el indiferentismo religioso (la creencia de que una religión es tan buena como otra) ha corrompido la Doctrina Católica de que no hay sino una sola y verdadera religión revelada por Dios, la Fe Católica. Durante las últimas decadas hemos sido testigos de nada menos que la Gran Apostasía de la Iglesia Católica, la cual predijo San Pablo en su segunda epístola a los Tesalonicenses: “No os dejéis seducir de nadie de ninguna manera: porque no vendrá este día sin que primero haya acontecido la apostasía casi general de los fieles, y apareció el hombre del pecado, el hijo de la perdición, el cual se opondrá a Dios, y se alzará contra todo lo que se dice Dios, o se adora, hasta llegar a poner su asiento en el Templo de Dios, dando a entender que es Dios” (II Tes. cap.2, vers. 3-4).

               Más adelante, en esta misma epístola, encontramos un aspecto muy importante en lo concerniente a la Apostasía. San Pablo alude al Misterio de Iniquidad, obra en su tiempo y a quien lo detiene:

              “El hecho es que ya va obrando el misterio de iniquidad: entretanto el que está firme ahora, se mantenga, hasta que sea quitado de en medio. Y entonces se dejará ver aquel perverso” (II Tes. cap. 2, vers.7-8).

               ¿Quién es éste que, en tiempos de San Pablo, detiene el Misterio de Iniquidad? ¿Quién es éste que continúa deteniéndolo hasta que sea quitado?

               Encontramos la respuesta en la oración del Papa León XIII a San Miguel Arcángel (Motu Proprio, 25 de Septiembre, 1888), en la cual examinará proféticamente del máximo objetivo del Diablo:

               "Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey"

               Por siglos, el Papado, la roca sobre la cual fundó Cristo Su Iglesia, ha detenido el Misterio de Iniquidad. El Papa, Vicario de Jesucristo, posee la Autoridad suprema para enseñar, gobernar y santificar. ¿Qué otro plan más efectivo pudo haber concebido Satanás para destruir la Iglesia Católica que hacer que sus cómplices humanos se infiltraran en las posiciones más altas de la Iglesia?

               Para mayor confirmación, únicamente necesitamos leer “Las Instrucciones Permanentes de la Alta Vendita” en la que los francmasones italianos esbozan su búsqueda de destruir la Iglesia Católica por medio de la infiltración en el oficio del Papado. Los siguientes extractos son del libro, La Francmasonería del Gran Oriente Desenmascarada, por Mons. George F. Dillon, DD (octubre 1884), el cual, en su versión italiana, se imprimió con la aprobación ya costa del Papa León XIII:

               “El Papado ha ejercido, en todos tiempos, una acción decisiva en los asuntos de Italia. Por las manos, las voces, las plumas, los corazones de sus innumerables obispos, sacerdotes, monjes, monjas y gente de todas las latitudes, el Papado encuentra devoción sin fin, lista para el martirio, y eso al entusiasmo. Esto es una influencia inmensa que sólo los Papas han sido capaces de apreciar al máximo, y de momento sólo la han usado hasta cierto punto. Hoy no hay duda de reconstituir para nosotros ese poder, cuyo prestigio se ha debilitado por el momento. Nuestra meta final es aquella de Voltaire y de la Revolución Francesa: la destrucción permanente del Catolicismo y hasta de la idea Cristiana, la cual, si se le deja permanecer sobre las ruinas de Roma, será después la resurrección del Cristianismo.

               Ahora, entonces, a fin de asegurarnos un Papa en la manera requerida, es necesario modelar para ese Papa una generación merecedora del reino que nosotros soñamos. Dejar por un lado a la vejez y la madurez, e ir por la juventud, y, si fuere posible, hasta por la infancia.

               En unos años el joven clero habrá, por la fuerza de los eventos, invadido todas las funciones. Ellos gobernarán, administrarán y juzgarán. Ellos formarán el concilio del Soberano. Ellos serán llamados para elegir al Pontífice, y éste, como la gran parte de sus contemporáneos, no obstante estará imbuido con los principios italianos y humanitarios que estamos por poner en circulación.

               Buscad al Papa que nos retratamos. ¿Qué estableceréis el reino de los escogidos sobre el trono de la prostituta de Babilonia? Dejad que el clero marche bajo vuestra bandera, siempre en la creencia de que marchan bajo la bandera de las Llaves Apostólicas. ¿Deseáis causar la desaparición del último vestigio de la tiranía y la opresión? Arrojad las redes como Simón hijo de Jonás. Pero no hacia las profundidades del mar, sino arrojadlas a las profundidades de las sacristías, los seminarios, y los conventos, y, si no os precipitáis en nada, ganaréis una carga de pescados más milagrosa que la de él. Habréis pescado una Revolución con Tiara y capa pluvial, marchando con Cruz y estandarte, una Revolución que sólo necesita un pequeño piquete para incendiar las cuatro esquinas del mundo.”

               ¿Es acaso de extrañarse que los principios francmasónicos de libertad religiosa e indiferentismo religioso se hayan convertido en los principios de la "Iglesia del Concilio"? ¡¿Deberíamos acaso admirarnos porque Juan Pablo II haya llamado a todas las religiones para reunirse en Asís, Italia, y orar a sus falsos dioses por la paz mundial?! ¿Cuántos actos más de ecumenismo tienen que ocurrir para que los ojos de la gran mayoría de los que se llaman Católicos terminen con su ceguera?

               Esta terrible realidad que ha sobrevenido a la Iglesia Católica, y que ha ocasionado la Gran Apostasía, parece ser parte del Secreto dado por la Bienaventurada Virgen María a Melania y Maximino, en La Salette, Francia. 

               Esta terrible realidad también parece formar parte de los contenidos del Tercer Secreto de Nuestra Señora de Fátima, el cual debió haber sido revelado en el año 1960, pero fue convenientemente suprimido por Juan XXIII, quien también convocó el Segundo Concilio Vaticano, iniciando las primeras alteraciones en el Santo Sacrificio de la Misa.

               Cuando consideramos las desastrosas consecuencias que han afligido a la Iglesia Católica durante los últimos años desde la muerte del Papa Pío XII, no hay mejores palabras para describir esta farsa que las de ingenio diabólico.

               ¿Quién más que Satanás pudo haber tramado y organizado tan astutamente el plan maestro de devastar la Iglesia de Cristo?

               ¿Quién más que Satanás pudo haber ingeniado tan engañoso el Santo Sacrificio de la Misa con un memorial luterano contemporáneo de la última Cena? Comentando sobre la Nueva Misa, el Novus Ordo Missae, el Cardenal Ottaviani y el Cardenal Bacci escribieron el 25 de Septiembre de 1969:

               “A pesar de su brevedad, el estudio muestra muy claramente que el Novus Ordo Missae representa, en sus detalles y como un todo, un alejamiento sorprendente de la Teología Católica de la Misa, tal como fue formulada en la sesión XXII del Concilio de Trento.”

               ¿Quién más que Satanás pudo haber conocido tan bien la naturaleza humana como para llevar a la gran mayoría de los Católicos a una iglesia falsa y ecuménica que tiene relaciones ilícitas con todas las demás religiones falsas del mundo?

               ¿Quién más que Satanás, bajo la apariencia de caridad, pudo haber engañado al Rebaño de Cristo con las perniciosas doctrinas de la libertad religiosa, el falso ecumenismo, y el indiferentismo religioso?



               Estas falsas enseñanzas fueron especialmente condenadas por el Papa Pío IX en la Encíclica Quanta Cura, el 8 de Diciembre de 1864:

               “Y con esta idea de la gobernación social, absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia Católica y a la salud de las almas, llamada por Gregorio XVI, Nuestro Predecesor de reciente memoria, locura; esto es, que la libertad de conciencias y de cultos es un derecho propio de cada hombre, que todo Estado bien constituido debe proclamar y garantizar como ley.”

               El falso ecumenismo fue condenado por el Papa Pío XI en la Encíclica Mortalium Animos, el 6 de Enero de 1928:

               "…pues favoreciendo esta opinión del ecumenismo y animar tales empresas equivale a abandonar la Religión revelada por Dios... Siendo así, es claro que la Sede Apostólica no puede, por ningún motivo, tomar parte en estas asambleas, ni es de manera alguna lícito que los Católicos den su aprobación o apoyo a tales empresas".

               De todo lo que hemos considerado, debería estar bien claro que “el Pastor ha sido derribado y las ovejas se han esparcido,” y que la Iglesia Católica -el Cuerpo Místico de Cristo- está pasando su propia crucifixión como su Divino Esposo, Jesucristo Nuestro Señor. Si perseveramos en estos tiempos difíciles, debemos, con San Juan Evangelista, permanecer cerca de la Santísima Virgen María al pie de la Cruz, y debemos recordar que después de la Crucifixión sigue la Resurrección.


En Christo Jesu et Maria Immaculata,

Monseñor Marco Antonio Pivarunas, CMRI


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la infiltración judeo-masónica en la Iglesia;
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martes, 1 de febrero de 2022

LA APOSTASÍA ACTUAL: LA FALSA RELIGIÓN DEL VATICANO II Y LOS JUDÍOS (Parte 2ª)

 

                "En nuestra época, en la que la humanidad está cada vez más unida y crece la interdependencia entre los diferentes pueblos, la Iglesia considera cada vez más de cerca la relación con las religiones no cristianas..." 


Declaración Nostra Aetate, Concilio Vaticano II


               Cuando el Concilio habla de musulmanes, hindúes, budistas y judíos es muy específico sobre la relación de la Iglesia con estas naciones; en otras palabras, hay una declaración sobre las circunstancias contemporáneas. De hecho, es obvio, pero extremadamente importante y algo a tener en cuenta.




               En el artículo 4 de la Declaración Nostra Aetate, el Concilio Vaticano II comienza definiendo su propósito específico con respecto a los judíos, diciendo:

               "Profundizando en el misterio de la Iglesia, el presente sagrado sínodo recuerda el vínculo que une espiritualmente a la tribu de Abraham el pueblo del Nuevo Testamento."

               El Concilio explica que lo que sigue es sobre la relación entre dos grupos distintos de personas; bautizados por un lado, y judíos por el otro, es decir, los que rechazan el bautismo (de lo contrario, también serían personas del Nuevo Pacto). El texto resume el estado de esta cuenta en nuestros días de la siguiente manera:

                "Porque la Iglesia cree que Cristo, nuestra Paz, reconcilió a judíos y naciones por medio de su cruz y los hizo uno en sí mismo..."

               Ahora, pregunto, ¿es verdad que Cristo, a través de Su Cruz, reconcilió a los judíos de nuestro tiempo con el Pueblo de la Nueva Alianza, y "los hizo uno en sí mismo"?

               ¡Por supuesto que no! Esta unidad no está influenciada de otra manera que por el Bautismo en el que “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre” (ver Carta de San Pablo a los Gálatas, cap. 3, vers. 28).

               Este Bautismo es el único camino de salvación, por lo que el amor requiere que la Santa Iglesia convenza a la tribu de Abraham de su papel en la crucifixión de Nuestro Señor y llame a todos a ser bautizados en el Nombre de Jesucristo, para que puedan salvarse de esa tribu perversa (Ver Hechos de los Apóstoles, cap. 2, vers. 36-40).

               San Pablo lo declara con mayor claridad:

               "Porque Él es nuestra paz, e hizo de los dos uno y derribó la pared divisoria, enemistad en Su Cuerpo, habiendo abrogado la ley de mandamientos y ordenanzas, para hacer de los dos un solo hombre nuevo en Sí mismo, haciendo la paz y reconciliando a ambos en un solo cuerpo con Dios por medio de la Cruz, habiéndolo hecho hostil en Sí mismo." (San Pablo a los Efesios, cap. 2, vers. 14-16)

               Aparentemente San Pablo se refiere únicamente a aquellos gentiles y judíos que han aceptado la invitación de ser bautizados cuando afirma que son "reconciliados por ambos en un solo cuerpo". Esto también es perfectamente evidente y, sin embargo, Nostra Aetate citó el mismo pasaje (Efesios 2: 14-16) en las notas a pie de página como justificación para su declaración de que los judíos de nuestro tiempo y los gentiles se hicieron uno en la Cruz de Cristo. El Concilio Vaticano II enseña un grave error, una flagrante mentira basada en una blasfema tergiversación de las Escrituras.

               San Pablo tiene claro que Nuestro Señor ha "abolido la ley de los mandamientos y preceptos", pero los judíos de nuestro tiempo se adhieren a ellos (o eso dicen), incluso si se niegan firmemente a bautizar. Estos son los mismos mandamientos que el Concilio de Trento anunció que “incluso los judíos, guardando la letra de la Ley Mosaica, no podrían librarse de ella ni vencerla” (Decreto del Concilio de Trento De Iustificatione, 13 de Enero de 1547).

               Por ejemplo, con motivo del 50 aniversario de Nostra Aetate, en 2015, el "cardenal" Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para las Relaciones con los Judíos , dejó claro que la Iglesia Conciliar de ninguna manera consideraba la fe en Jesucristo, y mucho menos el bautismo como necesarios para la salvación de la "tribu de Abraham", declarando: "No se sigue necesariamente que los judíos estén excluidos de la salvación de Dios porque no creen en Jesucristo como el Mesías de Israel y el Hijo de Dios."

               Esta es sólo una de las muchas declaraciones hechas por la Iglesia posconciliar .

               ¿Cómo pasó esto? ¿Qué llevó al Concilio Vaticano II a emitir una enseñanza flagrantemente falsa sobre la "tribu de Abraham", por la cual abandonó efectivamente la misión de la Iglesia a los judíos, dirigida por los apóstoles y registrada en las Sagradas Escrituras?

               La respuesta es simple: los Padres Conciliares, encabezados por Pablo VI, a diferencia de los Apóstoles en unión con Pedro, accedieron a las demandas impías de los líderes judíos; dichas demandas se materializaron en particular a través del rabino polaco  Abraham Joshua Heschel, que durante los años del Concilio, se reunió numerosas veces con el Papa Pablo VI, al que pidió que apoyara las súplicas judías contra la acusación de asesinar a Dios y contra la misión de convertir a los judíos.

               El rabino Heschel fue consultor teológico del Comité Judío Estadounidense, además de ser amigo cercano del "cardenal" Augustin Bea, el jefe jesuita del Secretariado para la Unidad de los Cristianos. Juntos, los dos hombres idearon lo que finalmente se convirtió en el tratamiento diabólico del Concilio de la relación de la Iglesia con los judíos, plasmado en la herética declaración de Nostra Aetate citada más arriba .

               Además, en Mayo de 1962, el mismo rabino Heschel presentó un memorando en el que pedía a los Padres Conciliares eliminar de una vez por todas todas las acusaciones de deicidio por parte del pueblo judío, reconocer la integridad y la eternidad de la elección de los judíos en la historia de la salvación y, finalmente, abandonar los intentos de conversión de los judíos.

               El resultado es innegable: la "Iglesia del Concilio" ha dejado repetidamente en claro, en obediencia al rabino Heschel y sus electores, que gustosamente promueve la falsa creencia de que los judíos están ahora en un pacto eterno de salvación con Dios a pesar de rechazar a Cristo, quien dijo: "El que me desprecia a Mí, desprecia al que me envió a Mí." (Evangelio de San Lucas, cap. 10, vers. 16).

                Por ejemplo, Juan Pablo II, el gran ecumenista, se dirigió a los judíos en 1980 como "el pueblo de Dios del Antiguo Pacto, nunca condenado por Dios".



El rabino Abraham Joshua Heschel y el "cardenal" modernista 
Augustin Bea, promotores durante el Concilio Vaticano II del 
"encuentro con los hermanos mayores"


               Considerando que la Revelación de Dios dice lo contrario - Jesús "habiendo abolido la ley de los mandamientos y preceptos" (San Pablo a los Efesios, cap. 2, vers. 15) y "Porque si la ley se hereda, ya no es por promesa" (San Pablo a los Gálatas, cap. 3, vers. 18). Como se aprecia, las palabras del "Papa" Wojtyla no son más que una negación pública de Cristo..."al que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos." (Evangelio de San Mateo, cap. 10, vers. 33)

               El mensaje del Concilio Vaticano II está fuera de toda duda: los Apóstoles, las Sagradas Escrituras, los Santos, los Papas anteriores al Concilio Vaticano II, los Santos Doctores -es decir, la misma Santa Madre Iglesia- se equivocaron sobre los judíos, hasta que afortunadamente un único Concilio ha descubierto una verdad oculta hasta entonces... (ironía)

               En conclusión obtenemos que la "Iglesia postconciliar", una asociación religiosa actualmente con sede en la Roma ocupada, NO ES, en modo alguno, la Iglesia de los Apóstoles, la Iglesia de Cristo. Es una falsa iglesia que practica una falsa religión, que no proclama el Santo Nombre de Jesús, sino que busca servir a aquellos que lo rechazan.


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viernes, 7 de enero de 2022

LA APOSTASÍA ACTUAL: LA FALSA RELIGIÓN DEL VATICANO II Y LOS JUDÍOS (Parte 1ª)

 



               Tras la muerte del Venerable Pío XII, los enemigos ocultos de la Santa Iglesia, aquellos mismos que San Pío X ya denunciara como los que "se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el Reino de Jesucristo", asaltaron el Trono de San Pedro para sentar en él a Angelo Roncalli, sospechoso de pertenecer a la judeomasonería y a otros grupos de corte esotérico, y que tomaría el nombre del último antipapa, Juan XXIII. (1) Convocó el "Concilio Ecuménico Vaticano II" que quitó a la Religión Católica oficial su carácter teocéntrico para imponerle el antropocentrismo: la persona humana, la criatura, por encima de Dios, el Creador.


ENSEÑANZA ERRÓNEA DEL CONCILIO VATICANO II


                "Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras"


Declaración Nostra Aetate, Concilio Vaticano II


LA SAGRADA ESCRITURA Y LA VERDAD CATÓLICA


"...tal como ellos padecieron a manos de los judíos, los cuales 
mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y 
a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios 
sino que son enemigos de todos los hombres."


Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, cap.2, vers. 14-15

             

LOS "PAPAS DE LA IGLESIA CONCILIAR"
contradicen la Enseñanza Católica


               "...La religión judía no nos es “extrínseca”, sino que en cierto modo, es “intrínseca” a nuestra religión. Por tanto tenemos con ella relaciones que no tenemos con ninguna otra religión. Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podría decir nuestros hermanos mayores."


Juan Pablo II, Discurso en la Sinagoga de Roma 13 Abril 1986


               "...la Comunidad judía y la Iglesia de Roma conviven en esta ciudad nuestra, con una historia —lo sabemos bien— que ha sido a menudo recorrida por incomprensiones y también por auténticas injusticias...

               A este cambio de mentalidad ciertamente contribuyó, por parte católica, la reflexión del Concilio Vaticano II...

               ...el sendero de la amistad, de la cercanía, de la fraternidad. Espero contribuir aquí, en Roma, como Obispo, a esta cercanía y amistad, igual que tuve la gracia —porque ha sido una gracia— de hacer con la comunidad judía de Buenos Aires..."


Discurso del "Papa" Francisco a la 
Delegación Judía de Roma, 11 de Octubre de 2013


               "La Alianza de Dios con Israel, su pueblo, perdura y no ha sido nunca revocada..." 

Comisión de la Santa Sede para las relaciones religiosas 
con el judaísmo, 10 de Diciembre de 2015




   
LA ENSEÑANZA INFALIBLE DE LA IGLESIA
CON RESPECTO AL PUEBLO JUDÍO 


"Más a quien me negare 
delante de los hombres, 
Yo también le negaré delante 
de Mi Padre que está en los Cielos".


Evangelio de San Mateo cap. 10, vers. 33  


                    "Habiendo, pues, nosotros dispuesto esto en todas sus partes con toda exactitud y diligencia, determinamos que a nadie sea lícito presentar otra Fe, escribirla o componerla o bien sentir o enseñar de otra manera. Pero, los que se atrevieren a componer otra Fe o presentarla o enseñarla, o bien entregar otro símbolo a los del helenismo o judaísmo, o de una herejía cualquiera quieren convertirse al conocimiento de la verdad, o se atrevieron a introducir novedades de expresión o invención de lenguaje para trastorno de lo que por nosotros ha sido ahora definido; estos, si son Obispos o Clérigos, sean privados los Obispos del Episcopado, y los Clérigos de la Clerecía y si son monjes o laicos, sean anatematizados."


Concilio de Constantinopla, VI  680-681



                    "Cualquiera, que como dice el Apóstol, intente sembrar otra cosa fuera de lo que hemos recibido, sea anatema. No se abra entrada alguna por donde se introduzcan furtivamente en nuestros oídos perniciosas ideas, no se conceda esperanza alguna de volver a tratar nada de las antiguas constituciones porque -y es cosa que hay que repetir -muchas veces-, lo que por las manos apostólicas, con asentimiento de la Iglesia Universal, mereció ser cortado a filo de la hoz evangélica, no puede cobrar vigor para renacer, ni puede volver a ser sarmiento feraz de la viña del Señor, lo que consta haber sido destinado al fuego eterno. Así, en fin, las maquinaciones de las herejías todas, derrocadas por los Decretos de la Iglesia, nunca pueden permitirse que renueven sus combates de una impugnación ya liquidada."


Papa San Simplicio 468-483


                    "Si alguno de acuerdo con los Santos Padres, no confiesa propiamente y según verdad, todo lo que ha sido transmitido y predicado a la Santa Católica y Apostólica Iglesia de Dios e igualmente por los Santos Padres y por los cinco venerables Concilios Universales, hasta el último ápice de palabra y corazón, sea condenado."


Concilio de Letrán en 649. En el Canon 17


                    "Queriendo caminar sin tropiezo por el recto y real camino de la Divina Justicia, debemos mantener como lámparas siempre lucientes los límites o definiciones de los santos Padres. Por eso confesamos guardar y confesar las leyes que han sido transmitidas a la Iglesia Católica y Apostólica tanto por los Santos y muy gloriosos Apóstoles, como por los Concilios Universales y locales, o por algún Padre de la Iglesia, divinamente inspirado. Porque San Pablo el gran Apóstol nos avisa guardemos las tradiciones que hemos recibido, ora de palabra, ora por carta de los Santos que antes brillaron."


Concilio de Constantinopla 869-870


               "La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella..."

               "...La Santa Iglesia Romana Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido Nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los Sacramentos del Nuevo Testamento..."


Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Bula Cantate Domino, 1441


               "La infidelidad de la Sinagoga es un insulto al Salvador. Por eso Cristo eligió la barca de Pedro, y abandonó la de Moisés, es decir, Él reprobó a la sinagoga infiel, y adoptó la Iglesia creyente."


San Ambrosio, Sermón 37, Las dos barcas: 



NOTAS ACLARATORIAS

                1 Sobre la pertenencia de Juan XXIII a la Masonería, recomiendo leer la entrevista a Carlos Vázquez Rangel “Juan XXIII y Pablo VI fueron iniciados el mismo día en París”.

                En el libro del periodista Pier Carpi “Las profecías del Papa Juan XXIII”, publicado en 1977, se recogen numerosos testimonios que indican que Angelo Roncali participaba de las reuniones esotéricas de un grupo de rosacruces en Italia.


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domingo, 12 de septiembre de 2021

UN PAPA DE ACUERDO A NUESTRAS NECESIDADES, la trama anticatólica de la Judeomasonería (PARTE II)

 

               Se declara en el principal Manual de Pike que los máximos Maestros de la Masonería se revelan a través del claro simbolismo del ter­cer grado, durante los cuales el candidato es ritualmente acompañado durante un compromiso dramático a reconstruir el Templo de Salomón —la aspiración del judaísmo desde su destrucción, predicha por Nuestro Señor y cumplida en el año 70 de nuestra Era Cristiana. 




               Si alguna duda queda sobre los verdaderos amos y fines de la Masonería, debe ser removido durante el Grado del Arco Real: durante la promulga­ción del ritual del Arco Real de “exaltación” del candidato, se recitan las inequívocas lí­neas, “Por el bien de la Masonería, en general, pero por la nación judía en particular". El servilismo de la Masonería "a la na­ción judía en particular” —o, uno puede de­cir, a los pretendientes judíos modernos— es más evidente con los símbolos de la es­cuadra y el compás presentes en cada una de las Logias. 

              Esta escuadra y el compás son por sí misma un oculto hexagrama incompleto de la Cábala del judaísmo. El hexagrama a su vez, es falsamente llamado Estrella de Da­vid, a pesar de que este símbolo oculto no tie­ne absolutamente nada que ver con el Rey Da­vid ni con el Antiguo Testamento. Adoptado por el Segundo Congreso Sionista en Suiza, 1898, el hexagrama se ha vuelto desde enton­ces conocido como el símbolo del Estado de Israel. El mismo constituye el enlace simbóli­co que une los símbolos más básicos de las Logias y el símbolo judaico más reconocido, es un último Indicio poderoso de que la ver­dadera historia de la Masonería es mucho más complicada que la historia encubierta de la Logia, y de hecho, se entrecruza con el judaísmo, a pesar de que la historia es demasiado compleja como para exponerla en el espacio de este artículo.




               Los Papas conocían muy bien todos los hechos esenciales mencionados, por ello co­menzaron (con Clemente XII) a condenar la Masonería en 1738, poco después de su ini­cio formal. Dicha condena fue posteriormen­te reforzada por muchos Papas más, culmi­nando en la condena más profunda, la Encíclica "Humanum Genus" del Papa León XIII (20 de Abril de 1884).

               ¿Cómo sabían los Papas la verdadera na­turaleza de la Masonería?. Entre muchas pro­bables respuestas, una de ellas vale un comen­tario especial. El gobierno pontifical del Papa Gregorio XVI capturó documentos de la Logia Masónica, conocida como Alta Vendita. El Papa Pío IX le dio a Jacques Crétineau-Joly (1803-1875), periodista e historiador, permi­so para publicar en su libro "La Iglesia y la Revolución", las copias de los documentos y la correspondencia de la Alta Vendita. En Oc­tubre de 1884, aproximadamente seis meses después de la aparición de la "Humanum Ge­nus", se reiteraron estos mismos documentos con comentarios totalmente históricos en una serie de conferencias que dio Monseñor George F. Dillon en Edimburgo, Escocia. Estas con­ferencias impresionaron de tal manera a León XIII que las publicó y distribuyó a su propio costo.

               Los documentos de Alta Vendita son nota­bles, en el punto que declaran expresamente un plan de infiltración y destrucción de la Igle­sia Católica, plan que (fue afirmado) podría llevar un siglo en llevarse a cabo. Algunas ci­tas son típicas: "Nuestro fin último es el mis­mo que tenía Voltaire y la Revolución france­sa —la destrucción final del Catolicismo, e incluso de la idea cristiana... El Papa, quien quiera que sea, nunca vendrá a las socieda­des secretas; son las sociedades secretas las que deben dar el primer paso hacia la Iglesia, con la idea de conquistar a ambos. La tarea que vamos a emprender no es el trabajo de un día, un mes o un año, puede durar varios años, quizás un siglo, pero en nuestras filas los soldados mueren y la lucha continúa... Lo que deberemos pedir, lo que debemos bus­car y esperar, así como los judíos esperan el Mesías, es un Papa de acuerdo a nuestras necesidades. Ustedes lograrán a bajo costo y por sus medios, una reputación como buenos ca­tólicos y patriotas puros. Tal reputación facili­tará el acceso de nuestras doctrinas entre el clero más joven, así como también en lo más profundo de los monasterios. En unos pocos años, por fuerza de las cosas mismas, este cle­ro joven habrá invadido todas las funciones; formarán parte del consejo del soberano y serán llamados para elegir el Pontífice que rei­nará..." 




               En contraposición a este panorama de guerra espiritual y revolución originado en las Logias Masónicas —lo que el Papa Pío IX lla­mó la "Sinagoga de Satanás"— León XIII pu­blicó su atronadora Encíclica contra la Maso­nería. Incluso su propio Secretario de Estado, el Cardenal Rampolla del Tindaro tan cercano a él, sería luego acusado de pertenecer a una de las sectas más diabólicas de esta red infernal de subversión...


Publicado en el periódico Catholic Family News
en Agosto de 2003; Niagara Falls, New York, EE.UU.


Toca AQUÍ para leer la primera parte de este artículo.

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domingo, 5 de septiembre de 2021

UN PAPA DE ACUERDO A NUESTRAS NECESIDADES, la trama anticatólica de la Judeomasonería (PARTE I)

 


               La Masonería data oficialmente de 1717, en el momento que se fusionaron las cuatro logias en la Devil’s Tree Tavern (Taberna de Árbol del Diablo) de Londres, con la finali­dad de formar la primera Gran Logia. Vista ampliamente como una institución fraternal de benevolencia, la Masonería se define como un sistema de moralidad velada con símbo­los, y empeñada en la búsqueda de la “Luz". Sin embargo, esta definición, como la histo­ria oficial de la Masonería, es una historia encubierta. La historia ha engañado a gene­raciones de masones que se han unido inocentemente y contribuyeron al buen nombre de la institución, en gran parte ocultando con su ignorancia la verdadera naturaleza de la Logia, naturaleza que solamente es conocida por sus verdaderos líderes.

               Uno de esos líderes fue el Gran Maestro Albert Pike (1859-1891). Su estatua, que se encuentra en Washington D.C. es un testimo­nio destacado de su gran influencia. Albert Pike dirigió la rama políticamente más influ­yente de los altos grados de la Masonería (la que confiere grados superiores como una “in­terpretación” sobre aquellos de la Gran Lo­gia). Siendo Gran Maestro del Rito Escocés, Pike escribió en 1871 (poco tiempo antes del pontificado de León XIII) sobre la verdadera naturaleza de la “Luz” que persiguen los ma­sones. En sus voluminosos tomos, "Morales y Dogmas", tradicionalmente entregado a los masones de más altos grados, Pike declara: “¡LUCIFER, el Portador de Luz!" ¡Nombre misterioso y extraño que le dan al Espíritu de la Oscuridad! ¡Lucifer, el Hijo de la Mañana! ¿Es él quien porta la luz?. ¡No lo dude!”.



Detalle del monumento a Pike, donde destaca 
el símbolo masónico del águila bicéfala coronada
con el triángulo y el número 33, grado superior


               Se declara en el principal manual de Pike que este secreto diabólico y blasfemo también se oculta a los miembros de grados inferio­res. El Gran Maestro es sincero respecto a los Grados Azules (los grados de la Logia Azul ordinaria): “Los Grados Azules no son más que el patio externo o pórtico del Templo. Parte de los símbolos son mostrados [sic] a los ini­ciados, pero se los engaña deliberadamente con falsas interpretaciones. No se busca que los entiendan, pero sí que se imaginen que los entienden. La verdadera explicación es reservada a los Adeptos, los Príncipes de la Masonería... Es lo suficientemente bueno para la masa de los llamados masones, imagi­nar que todo está contenido en los Grados Azules, y quien intente contarles la verdad, tra­bajará en vano...”

               Pike expresa crudamente los planes cons­pirativos de los verdaderos dirigentes de la masonería: “...dentro de poco el mundo ven­drá hacia nosotros por sus Soberanos y Pontí­fices. Constituiremos el equilibrio del univer­so, y gobernaremos a los Amos del Mundo". Este ataque contra la Iglesia y el Estado está simbolizado en el Grado 30, el grado de los Caballeros Kadosh (que en hebreo signifi­ca “consagrados”), durante el cual el candi­dato apuñala de manera ritual a una tiara pa­pal simulada, junto a una corona -también simulada- colocada sobre dos calaveras hu­manas, al tiempo que gritan "¡muera la im­postura!".

               El sistema de protección y preferido de la masonería, el engaño y la subversión —que se han extendido como un cáncer en toda Europa y en los EE.UU.— se revela hasta en los grados inferiores, donde el candidato pro­nuncia espeluznantes juramentos de muerte sobre la Biblia (lo que de por sí es un acto sacrílego), de encubrir a los compañeros masones y de considerarlos con preferencias para los empleos. 



Otra estatua de Pike, en cuya banda pectoral destaca 
el número 33, símbolo de su alto grado masónico


               El tercer grado básico exceptúa "el asesinato y la traición" de aque­llos ocultamientos, mientras que el séptimo o Grado del Arco Real —considerado la finali­zación del tercero— altera de manera signi­ficativa el juramento para ser “sin excepcio­nes”. Este cambio implica que el oculta­miento de los "secretos” de los compañeros masones debe cubrir el asesinato y la traición, si es requerido. Funcionando como un sindi­cato del crimen, este sistema domina la vida política y judicial en Inglaterra y de EE.UU. Para el lector atento, los hechos menciona­dos también arrojarán "luz" a muchos hechos políticos recientes...


Publicado en el periódico Catholic Family News,
en Agosto de 2003; Niagara Falls, New York, EE.UU.




martes, 10 de noviembre de 2020

"ENEMIGOS DE TODOS LOS HOMBRES"


“Son estos judíos que dieron muerte 

al Señor Jesús y a los profetas, 

que nos han perseguido, 

que no agradan a Dios 

y que son enemigos de todos los hombres” 


I Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, cap. 2, vers. 14-15




            "El pueblo judío llegado el tiempo de la plenitud, ingrato y pérfido, condenó indignamente a su Redentor a ser muerto con muerte ignominiosa (...) omitiendo las numerosas modalidades de usura con las que por todas partes, los hebreos consumieron los haberes de los Cristianos necesitados, juzgamos como muy evidente ser ellos encubridores y aun cómplices de ladrones y asaltantes que tratan de traspasar a otro las cosas robadas y malversadas u ocultarlas hasta el presente, no sólo las de uso profano, mas también las del culto divino. 

            Y muchos... dados a sortilegios y encantamientos mágicos, supersticiones y maleficios, inducen a muchos incautos y enfermos a los engaños de Satanás, jactándose de predecir el futuro, tesoros y cosas escondidas (...)"


(Papa San Pío V, Bula "Hebraeorum Gens sola", 1569).


               Años después, en 1593, el Papa Clemente VIII, expulsó a los judíos de los Estados Pontificios mediante la Bula "Caeca et Obdurata Hebraeorum perfidia".



lunes, 31 de agosto de 2020

SANTO DOMINGUITO DEL VAL, Mártir de los deicidas




               Domingo del Val nació en Zaragoza en 1243, era hijo de los infanzones Sancho del Val, notario de la ciudad, e Isabel Sancho. Piadoso monaguillo, asistía a diario a los cultos además de participar con otro niños en el coro de la Catedral de La Seo (Zaragoza, España).

               El Miércoles 31 de Agosto de 1250, pasaba por las estrechas calles del barrio judío de Zaragoza, cuando, de repente, Mosé Albayucet, un usurero judío según cuentan las antiguas versiones, se abalanzó sobre él y le raptó para llevarle a casa de uno de los rabinos principales de la ciudad. Allí le dijeron: «Querido niño, no queremos hacerte mal ningún, pero si quieres salir de aquí tienes que pisar ese Cristo». «Eso nunca. Es mi Dios. No, no y mil veces no», respondió con firmeza Dominguito. «Acabemos pronto», apremiaron los judíos mientras acercaban una escalera, un martillo y unos clavos para crucificar al niño, además de colocarle una corona de zarzas sobre su rubia cabellera, para que el parecido con Jesús fuera mayor. 

               Tras el crimen del inocente niño, los judíos procuraron hacer desaparecer el cuerpo. Le cortaron la cabeza y los pies, que lanzaron al pozo que tenían en la casa, mientras que el resto del cuerpo lo enterraron en la orilla del Ebro, muy cerca del actual pozo de San Lázaro junto al Puente de Piedra. Mientras, la ciudad se volcaba buscando al niño desaparecido, hasta que un día, dos pescadores que estaban en el río, vieron cómo un fuerte rayo de sol descendía de los cielos y comenzó a iluminar un punto concreto de la orilla. Los pescadores acudieron allí y empezaron a cavar hasta que encontraron los restos de Domingo. Se revelaba el misterio de qué había sido del niño, siendo una señal divina la que mostró dónde se encontraba su cuerpo. 

               Sin embargo, el milagro no se terminó ahí. De nuevo la intercesión celestial hizo que las aguas del río Ebro crecieran de forma anormal para aquella época del año y los pozos de las casas de la ciudad comenzaron a rezumar agua y a desbordarse, con lo que los pies y cabeza del niño salieron del pozo de la casa judía a la que fueron lanzados. Por fin se esclarecía el misterio y toda la ciudad vio que los responsables habían sido los judíos.

               Domingo de Val fue canonizado el 9 de Julio de 1808 por el Papa Pío VII, y declarado Patrón de los Infanticos (niños cantores de la Catedral de Zaragoza) y sus restos fueron enterrados en la misma Catedral donde acolitaba, en una magnífica capilla dedicada a él.