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lunes, 19 de abril de 2021

ANTE LA NOCHE MÁS OSCURA EL JURAMENTO DE MI FIDELIDAD

   



               Señor, yo quisiera acompañarte en esta noche de insultos y de escarnios, pasada en la casa de Caifás, en manos de la soldadesca cruel y burlona; noche de tristeza y de temor y de tedio, noche de la traición de Judas y de su beso repugnante, noche del abandono cobarde de los discípulos, noche de la vergonzosa negación de Pedro, noche de la prisión y del juicio y de la condenación a muerte; noche de la bofetada del soldado adulador y desvergonzado, noche de burlas y de afrentas, de salivazos y de golpes, noche la más negra que el mundo ha conocido.

               Yo quisiera acompañarte en esta noche: estar a Tu lado para acompañarte, para consolarte, para reparar.

               Pero, ¡ay, Señor!, que esa noche ignominiosa no ha terminado todavía; porque todavía los enemigos siguen buscando la noche para prenderte y para burlarse de Ti y para crucificarte: noche de cines inmundos, de radios y televisiones sin vergüenza, noche de orgías, noche de traiciones y de negocios oscuros, noche de teatros y de espectáculos inmorales...; esas noches siguen siendo la repetición de aquella noche...

               Las almas fieles aman la quietud de la noche, su silencio recogido y austero, para levantar hasta Ti, Señor, sus plegarias de desagravio; y los monjes en sus monasterios interrumpen su sueño nocturno para alabarte en medio de ese silencio sagrado.

               Yo quisiera unirme ahora a todas esas almas fervorosas; quisiera con ellas meditar una a una las afrentas que has recibido y que recibes todavía en esta misma noche, y reparar con mi fervor y con mi amor esas afrentas: que a los insultos respondieran mis alabanzas, que a las burlas respondieran mis homenajes de adoración, que a los golpes respondieran mis sacrificios hechos por Tu Amor, que a las negaciones y a la traición respondiera la confesión sincera de mi Fe y de mi confianza en Ti y que a las injurias de toda clase y a los pecados de todo orden y a los sacrilegios y a las profanaciones, respondiera: Señor, mi amor sincero, profundo, inquebrantable, unido al de todas esas almas que Te aman.

              Quisiera unirme al Corazón Inmaculado de Tu Madre Santísima, y ofrecerte con Ella este pobre corazón mío; y con Ella por testigo, renovar en esta noche ante Ti, ultrajado, agraviado, escarnecido por tantos, el juramento de mi fidelidad y de mi amor. 

               Así sea.

 

Padre Alberto Moreno SI 

ENTRE ÉL Y YO



viernes, 24 de abril de 2020

LOS ENEMIGOS SIGUEN BUSCANDO LA NOCHE para prenderte y para burlarse de Ti y para crucificarte..."




               Señor, yo quisiera acompañarte en esta noche de insultos y de escarnios pasada en la casa de Caifás, en manos de la soldadesca cruel y burlona; noche de tristeza y de temor y de tedio, noche de la traición de Judas y de su beso repugnante, noche del abandono cobarde de los Discípulos, noche de la vergonzosa negación de Pedro, noche de la prisión y del juicio y de la condenación a muerte; noche de la bofetada del soldado adulador y desvergonzado, noche de burlas y de afrentas, de salivazos y de golpes, noche la más negra que el mundo ha conocido.

              Yo quisiera acompañarte en esta noche: estar a Tu lado para acompañarte, para consolarte, para reparar.

              Pero, ¡ay, Señor!, que esa noche ignominiosa no ha terminado todavía; porque todavía los enemigos siguen buscando la noche para prenderte y para burlarse de Ti y para crucificarte: noche de cines inmundos, de radios y televisiones sin vergüenza, noche de orgías, noche de traiciones y de negocios oscuros, noche de teatros y de espectáculos inmorales...; esas noches siguen siendo la repetición de aquella noche...

               Las almas fieles aman la quietud de la noche, su silencio recogido y austero, para levantar hasta Ti, Señor, sus plegarias de desagravio; y los monjes en sus monasterios interrumpen su sueño nocturno para alabarte en medio de ese silencio sagrado.

               Yo quisiera unirme ahora a todas esas almas fervorosas; quisiera con ellas meditar una a una las afrentas que has recibido y que recibes todavía en esta misma noche, y reparar con mi fervor y con mi amor esas afrentas: que a los insultos respondieran mis alabanzas, que a las burlas respondieran mis homenajes de adoración, que a los golpes respondieran mis sacrificios hechos por tu amor, que a las negaciones y a la traición respondiera la confesión sincera de mi fe y de mi confianza en Ti y que a las injurias de toda clase y a los pecados de todo orden y a los sacrilegios y a las profanaciones, respondiera: Señor, mi amor sincero, profundo, inquebrantable, unido al de todas esas almas que te aman.

               Quisiera unirme al Corazón Inmaculado de Tu Madre Santísima, y ofrecerte con Ella este pobre corazón mío; y con Ella por testigo, renovar en esta noche ante Ti, ultrajado, agraviado, escarnecido por tantos, el juramento de mi fidelidad y de mi amor. Así sea.

 
Padre Alberto Moreno S.I. 
ENTRE ÉL Y YO