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viernes, 25 de junio de 2021

SAN GUILLERMO DE VERCELLI, de la Nobleza al Claustro


               Nació en Vercelli, en 1085, de una familia del Piamonte que pertenecía a la Nobleza. Tras la muerte de sus padres, a los que perdió cuando era un niño, vivió con algunos familiares hasta la edad de catorce años; entonces abandonó su casa y, como un pobre peregrino, caminó hasta Santiago de Compostela, en España, donde dejó a los pies del Apóstol el bastón que le había ayudado a hacer la peregrinación.

               No satisfecho con las penalidades que significaba una caminata tan larga, se ató con dos aros de hierro la cintura, como penitencia. No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo permaneció Guillermo en España y no volvemos a saber de él hasta el año de 1106, cuando se encontraba en Melfi, en la Basilicata italiana, de donde pasó a Monte Solicoli, en cuyas estribaciones pasó dos años entregado a la vida de penitencia y oración junto con otro ermitaño. 




               Es en este período cuando tenemos noticia del primero de los milagros realizados por el Santo: devolver la vista a un ciego. Aquella curación le dio gran fama y, para evitar que las gentes le aclamaran, partió de la comarca para refugiarse junto al también monje San Juan de Matera. Ambos varones perseguían los mismos fines con igual espíritu y por eso llegaron a ser íntimos amigos. Guillermo tenía la intención de emprender una peregrinación a Jerusalén y no se dejó convencer por Juan, quien insistía en que se quedase porque Dios le tenía destinada una tarea en aquel lugar. Un día partió, pero no se había alejado mucho, cuando unos asaltantes le atacaron. Guillermo tomó aquello como un signo de que Juan estaba en lo cierto, renunció a su peregrinación y volvió al lado del Santo.

               No tardó en retirarse a una alta colina situada entre Nola y Benevento, que por entonces se llamaba Monte Virgiliano (en honor del gran poeta, que se había detenido en aquel sitio). Al principio, Guillermo trató de vivir ahí como ermitaño, pero no tardaron en llegar algunos hombres, sacerdotes y laicos, a solicitar que los tomase como discípulos. Guillermo los aceptó, formó con ellos una comunidad, y entre todos levantaron en el lugar una iglesia consagrada a Nuestra Señora, que quedó terminada en 1124. Desde entonces y hasta nuestros días, la montaña cambió de nombre para llamarse Monte-Vergine. 

               La regla instituida por San Guillermo fue muy severa: en las comidas no se permitía el vino, la carne, la leche y sus derivados y, durante tres días a la semana, no había otro alimento que verduras y pan seco. Pasado el primer entusiasmo, surgieron las murmuraciones, se puso de manifiesto el descontento y hubo una solicitud general para la modificación de la regla. Guillermo no tenía deseos de contrariar a sus monjes, aunque para sí mismo no buscase ningún alivio. Por lo tanto, eligió a un prior para que gobernara la comunidad y, con cinco fieles compañeros, partió del monasterio en busca de su amigo San Juan de Matera, con quien hizo una segunda fundación en Monte Laceno, en la Apulia. Sin embargo, la aridez del terreno, la situación del albergue, expuesto a los cuatro vientos, y la gran altura de la montaña, hicieron miserable la existencia para todos, y aun los mejor dispuestos a soportar las penurias, tuvieron dificultades en resistir los vientos helados del invierno. 

               San Juan de Matera había insistido para que se trasladasen a otra parte en diversas ocasiones, cuando un incendio destruyó las pobres chozas de madera y paja en que habitaban y todos debieron refugiarse en el valle. Ahí, los dos Santos se separaron: Guillermo partió hacia Monte Cognato, en la Basilicata, para fundar otro monasterio, mientras Juan, con la misma intención, se dirigió hacia el este, hasta el Monte Gargano, en Pulsano.

               Cuando su comunidad estuvo bien establecida, San Guillermo le impuso la misma regla rigurosa que en Monte Vergine, nombró a un prior y la dejó a que se desarrollara por sí misma. 

               En Conza, en la Apulia, fundó un monasterio para hombres y en Guglietto, cerca de Nusco, estableció dos comunidades, una para hombres y la otra para mujeres. Poco después, el Rey Rogelio II de Nápoles lo llamó a Salerno para que fuese su consejero y su auxiliar. La benéfica influencia que ejerció San Guillermo sobre el monarca causó el resentimiento de algunos cortesanos, quienes no desperdiciaron oportunidad de desacreditarlo y hacerle aparecer como un hipócrita.

               A sabiendas del Rey, los cortesanos tendieron una trampa al santo y, con cualquier pretexto válido, le enviaron a una mujer de mala vida, con instrucciones para que le hiciese caer en pecado. Guillermo recibió a su visitante en una habitación con chimenea al fondo, donde ardía un gran fuego. Tan pronto como la mujer empezó a ejercer sus artes de seducción, el Santo se encaminó hacia la chimenea, apartó las brasas con sus dos manos de manera que formó una angosta brecha en la hoguera; en aquel espacio se tendió e invitó a la tentadora para que se echara junto a él. Al verlo entro las llamas, la mujer comenzó a proferir gritos de horror; pero instantes después quedó muda de asombro, porque Guillermo se alzó de entre las brasas y salió de la chimenea completamente ileso. Aquel milagro hizo que la mujer se arrepintiera: renegó de su pasada vida de pecado y no tardó en tomar el velo en el convento de Venosa. El Rey Rogelio, por su parte, dispensó su absoluta protección al Santo, ayudó generosamente a sus monasterios y él mismo hizo fundaciones nuevas que entregó a San Guillermo para que las gobernase.



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               San Guillermo murió en Guglietto, el 25 de Junio de 1142. No dejó ninguna Constitución escrita, pero el tercer abad general de sus comunidades, Roberto, redactó un código de reglamentos y puso a la orden bajo la Regla de San Benito. Desde 1879, la Abadía de Montevergine se rige por la Regla benedictina de Montecasino. 

               El único, de entre los muchos monasterios que fundó San Guillermo, que existe todavía es el de Monte Vergine. En la actualidad, pertenece a la comunidad benedictina de Subiaco.

              San Guillermo fue canonizado en 1785 por el Papa Pío VI; también sería proclamado "Patrón Principal de Irpinia" por el Papa Pío XII, el 25 de Junio de 1942. El cuerpo de San Guillermo permaneció en Goleto hasta el 2 de Septiembre de 1807, cuando fue trasladado a Montevergine.



viernes, 23 de abril de 2021

SAN JORGE, PROTECTOR DE LA NOBLEZA

 

               Piadosamente se cree que San Jorge nació en Capadocia (actual Anatolia Central, Turquía) fue un oficial del ejército romano que dio sus bienes a los pobres en el momento en que estallaba la persecución, y abiertamente admitió su cristianismo ante el tribunal. Cuando rechazó sacrificar a los dioses sufrió horribles torturas, descritas con detalles muy gráficos, que suponen haber durado siete años; en una de las escenas, por ejemplo, un mago entra para envenenarle con una poción que había preparado, y el propio mago muere mártir, entonces Nuestro Señor aparece y restaura la salud a San Jorge. Fue degollado en el año 307.




               En el año 494, Jorge de Capadocia fue canonizado por el Papa  Gelasio I , lo que motivó la creación de diversas historias apócrifas sobre su vida, varias de ellas llenas de milagros. El texto más antiguo sobre su vida que ha llegado hasta nosotros se encuentra en el  Acta Sanctorum . Asimismo, hacia finales del siglo VI, el Abad irlandés Adomanis de la Abadía de la isla de Iona dio a conocer algunas de las leyendas orientales de San Jorge reunidas por el Obispo galo Arkulf en su peregrinación a Tierra Santa del año 680.

                San Jorge se convirtió en Patrón de los caballeros y soldados, además de ser considerado el Santo Protector de algunas Órdenes Militares, como la  Orden Teutónica o la de los Caballeros Templarios. Durante los últimos siglos de la Edad Media, San Jorge se convirtió en Patrón de ciudades, aldeas y Casas Nobles. 

                En 1096, las huestes del Rey Sancho Ramírez de Aragón asediaban la ciudad de Alcoraz, cerca de Huesca. Tras recibir ayuda desde Zaragoza, los asediados consiguen matar al Rey, pero ganan la batalla de Alcoraz, según la tradición, gracias a la aparición de San Jorge. Posteriormente el Rey Pedro I de Aragón conquista Huesca tras invocar la ayuda del Santo. Cuenta la leyenda que el mismo día estuvo ayudando a los cruzados en Antioquía y que, en un momento de la batalla, subió a la grupa de su caballo a un caballero teutón descabalgado; más tarde, ese mismo caballero se vio envuelto en la batalla de Alcoraz.

               Sobre todo a partir del siglo XIII surgen numerosas leyendas y apariciones en el Reino. Así, Jaime I el Conquistador cuenta que en la conquista de Valencia apareció el Santo: «Se apareció San Jorge con muchos Caballeros del Paraíso, que ayudaron a vencer en la batalla, en la que no murió cristiano alguno». Más tarde, el Rey Jaime cuenta de la conquista de Mallorca que «según le contaron los sarracenos, éstos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas», que él identifica con San Jorge.

              El Patrocinio de San Jorge de Capadocia sobre los Reyes de Aragón y, por extensión, sobre toda la Corona de Aragón se reconoce oficialmente a mediados del siglo XV durante el reinado de Juan II de Aragón y Navarra, que lo nombra Patrón del Reino y de la Diputación del General, principal institución foral en caso de no estar convocadas las Cortes.



lunes, 22 de marzo de 2021

CONDE VON GALEN, EL LEÓN DE MÜNSTER


               TAL DÍA COMO HOY, el 22 de Marzo de 1946, entregaba su vida el Conde de Galen, Clemens August von Galen und von Spee, Obispo de Münster y Cardenal de la Santa Romana Iglesia.



"Una nueva y nefasta doctrina totalitaria que coloca a la raza 

por encima de la moralidad, coloca a la sangre 

por encima de la Ley […] repudia la Revelación, 

pretende destruir los fundamentos del Cristianismo […]. 

Es un engaño religioso. A veces ocurre que este nuevo

 paganismo se esconde incluso bajo nombres cristianos […]. 

Este ataque anticristiano que estamos viviendo 

en nuestros días supera, en violencia destructiva, a todos 

los demás de los que tenemos conocimiento 

desde los tiempos más lejanos..."


(Clemens, Obispo de Münter y Conde de Galen)


               Nacido en una familia Noble, Von Galen recibió parte de su educación en Austria, en la escuela Stella Matutina, en la ciudad fronteriza de Feldkirch. Después de su Ordenación Sacerdotal, el 28 de Mayo de 1904, trabajó en Berlín y allí se hizo amigo íntimo del Nuncio Eugenio Pacelli, que más tarde reinaría como el Papa Pío XII. Le desagradaban profundamente los valores liberales de la República de Weimar y estaba en contra del individualismo, el socialismo y la democracia. 

               Expresó su oposición al Modernismo en su libro "La plaga del laicismo y sus formas de expresión", publicado en 1932. Después de haber servido en varias parroquias de Berlín entre los años 1906-1929, fue designado Obispo de Münster en 1933, en cuya Catedral sería consagrado el 28 de Octubre

               El Obispo Von Galen hizo campaña contra el enfoque totalitario del Partido Nazi en la educación nacional, y pidió a los padres que insistieran en la enseñanza católica en las escuelas.

               Junto con el Cardenal Faulhaber de Munich y el Obispo Preysing de Berlín, el Conde Galen redactó la Encíclica Mit brennender Sorge del Papa Pío XI , publicada el 14 de Marzo de 1937.

               En 1941 Von Galen pronunció una serie de sermones protestando contra las políticas nazis sobre la eutanasia, el terror de la Gestapo, la esterilización forzada y los campos de concentración. Sus ataques a los nazis fueron tan severos que el funcionario nazi Walter Tiessler propuso en una carta a Martin Bormann que el Obispo fuera ejecutado, pero los jerarcas nazis se contentaron con arrestarlo en su domicilio.

               En un sermón el 20 de Julio de 1941, Von Galen informó a los fieles sobre la confiscación de bienes a las instituciones religiosas por los nazis. Los miembros de órdenes religiosas seguían siendo deportados o encarcelados. Pidió a sus oyentes que tuvieran paciencia y perseverancia, y que el pueblo alemán estaba siendo destruido no por los bombardeos aliados desde el exterior, sino por las fuerzas negativas del interior.

               El 3 de Agosto de 1941, Von Galen denunció públicamente la continua profanación de Templos Católicos, el cierre de conventos y monasterios y la deportación y asesinato de personas con enfermedades mentales. 

               Recibió el Capelo Cardenalicio de las manos del Papa Pío XII en Roma, en Febrero de 1946, pocos días antes de morir. La Causa de Beatificación fue solicitada por su sucesor, el Obispo Michael Kelle en 1956. 



sábado, 12 de diciembre de 2020

HICE LO QUE ME MANDASTE...




               ...donde existe la verdadera virtud, aparecen la delicadeza, la cortesía, las maneras nobles. Por el contrario, donde la virtud muere, las maneras nobles, la delicadeza y la cortesía van desapareciendo...

               Juan Diego, como tiene delicadeza de alma, sabe tener delicadeza de maneras, y sabe tratar a Nuestra Señora con respeto, con una verdadera hidalguía. Al contrario, si no tuviese delicadeza de alma, él podría ser un hidalgo, pero no trataría a Nuestra Señora con verdadera hidalguía.

               Lo que, a su vez, prueba lo siguiente: si la Civilización Occidental desarrolló las buenas maneras, la hidalguía de trato, el señorío, el garbo, el tono aristocrático hasta un punto donde nunca ninguna civilización llegó, eso se debe a que hubo una Edad Media, donde esas cosas nacieron y continuaron a desarrollarse incluso después del fin de esa época. Hubo un momento de alta virtud, de alta piedad, donde las almas estuvieron ávidas de nobleza de trato, de delicadeza, de grandeza. Y como las costumbres nacen de la avidez de las almas buenas o malas, de ahí germinó, en el suelo sagrado de la Europa Cristiana, toda a cortesía occidental, hija precisamente de esa Piedad y Virtud.

               Cuando estalla la Revolución, que quebró la vida espiritual de Europa, cuando entraron los principios igualitarios en el espíritu del europeo, comenzó inmediatamente la decadencia. ¿Por qué? Porque bajo este punto de vista, Revolución, igualitarismo, falta de delicadeza de sentimientos y falta de nobleza de maneras son cosas completamente relacionadas. Y no puede tener nobleza de maneras, ni delicadeza de sentimientos, quien es igualitario. Quien es igualitario tiene dentro de sí lo contrario: es egoísta, brutal, tiende para el régimen de masas, no quiere reconocer los méritos y las cualidades de los demás sino, al contrario, quiere sujetar toda la vida social y toda convivencia humana —y por lo tanto, todo el trato de las almas— a una dura, fría y ruda igualdad.


Plinio Corrêa de Oliveira



viernes, 11 de diciembre de 2020

MADRE MARAVILLAS DE JESÚS, Reformadora del Carmelo Descalzo


               La que estaba llamada a reformar el Carmelo Teresiano nació en Madrid el 4 de Noviembre de 1891. Fue acristianada el día 12 del mismo mes y año, en la Parroquia de San Sebastián con el nombre de María de las Maravillas, Carolina, Cristina, Luisa, Ildefonsa, Patricia, Josefa, Pidal y Chico de Guzmán.




              Maravillas era hija de Don Luis Pidal y Mon y de Doña Cristina Chico de Guzmán y Muñoz, Marqueses de Pidal. Su padre era el Embajador de España ante la Santa Sede; anteriormente había sido Ministro de Fomento. Varón Católico, el Marqués de Pidal se distinguió siempre por sus gestiones a favor de la Iglesia. Con su hermano, el filósofo Alejandro Pidal, creó la Unión Católica, un partido político que agradó mucho al Papa León XIII y a la mayoría de los Obispos españoles. 

               Con sus hermanos mayores, María de la Concepción y Alfonso recibe el 11 de Julio de 1896 la Confirmación en el Oratorio privado del Señor Obispo de Sión, en Madrid, en el Buen Suceso. Recibe por primera vez a Jesús Sacramentado el 7 de Mayo de 1902, en el Colegio de las Religiosas de la Asunción. 

               Dotada de grandes cualidades humanas, entre las que destacaban una inteligencia clara y profunda, y una voluntad siempre orientada hacia el bien. Desde niña, ella misma lo diría, que su vocación a la vida consagrada había nacido con ella. En su juventud, además de cultivar su vida de piedad y de llevar a cabo sus estudios privados de lengua y cultura general, se dedicó a las obras de beneficencia y caridad, ayudando a muchas familias, pobres y marginados.

               El 12 de Octubre de 1919 entró en el Carmelo de El Escorial (Madrid) y allí tomó el Santo Hábito de Nuestra Señora del Carmen en 1920 e hizo su primera Profesión en 1921.

               Lo que llevó a la Madre Maravillas al Carmelo fue el amor a Cristo, sus deseos de pagarle amor con amor. Centenares de veces en sus cartas expresa este anhelo de amarle con locura, de corresponder con excesos al infinito amor a Cristo. Este amor a Jesucristo está íntimamente unido a su devoción al Corazón de Jesús. Sabemos de sus largas vigilias ante el Sagrario, en sus primeros años de Carmelita Descalza, en El Escorial. En esas horas, a solas con Dios, se forjó la Fundación del Carmelo del Cerro de los Ángeles, que había de ser “lámpara viva que se consumiese en amor y reparación ante el Corazón de Cristo”.

               El Cerro de los Ángeles, centro geográfico de la Península Ibérica, donde se había levantado un monumento al Sagrado Corazón de Jesús, se consagró en él la nación el 30 de Mayo de 1919, por el Rey Alfonso XIII.



Los trece Carmelos fundados por la Madre Maravillas de Jesús;
destaca la imagen del Sagrado Corazón, en el punto más central
de la Península Ibérica, custodiada por las Carmelitas Descalzas
del Cerro de los Ángeles (Getafe, Madrid)


               El 19 de Mayo de 1924, la Madre Maravillas y otras tres religiosas de El Escorial se instalan en una casa provisional del pueblo de Getafe para, desde allí, atender la edificación del Convento del Cerro. En esta casa hizo su profesión solemne el 30 de Mayo de ese mismo año.

                En Junio de 1926 fue nombrada Priora de la Comunidad, y pocos meses después, el 31 de Octubre, se inauguraba el nuevo Carmelo en el Cerro de los Ángeles. Pronto se pobló el nuevo Carmelo de vocaciones, lo que le impulsaba a multiplicar las “casas de la Virgen”.

                En 1933 hizo la Fundación de Kottayam (India), enviando 8 monjas. En 1938 hizo voto de hacer siempre lo más perfecto.

                Desde 1944 a 1966, le siguen otras nueve fundaciones en España. En Julio de 1936 dio inicio la Cruzada de Liberación y las monjas del Cerro, ante el peligro inminente de ser asesinadas, tienen que salir del convento. En 1939 volvió con un grupo de monjas para recuperar el convento del Cerro, que había quedado completamente destruido. Con muchos trabajos y esfuerzos y en medio de una gran escasez, Madre Maravillas sabía infundir valor y alegría entre sus hijas.

                Se interesaba por el problema de los demás y procuraba darles solución. Desde su clausura de La Aldehuela funda un colegio para niños pobres, hace construir una barriada de casa y una iglesia. Ayuda en la construcción de 200 viviendas próximas a La Aldehuela. Para llevar a cabo éstas y otras muchas obras, se apoyaba confiadamente en la Divina Providencia.

                “No quiero la vida más que para imitar lo más posible la de Cristo”, había escrito. Con este deseo, amó y practicó la pobreza heroicamente: quiere que los Carmelos que funda (un total de 13) vivan en pobreza radical, sin rentas, con edificios pequeños, con trabajo manual para su sustento. 

               Sus hijas la amaban, era tal el equilibrio, serenidad, caridad y delicadeza con todas. Su alegría estaba llena de paz, sin estridencias, siempre afable sin imponer su criterio, pedía siempre el parecer de las demás. Sus continuas enfermedades y penitencia (dormir poco, vestida y sentada en el suelo). El aprecio por la oración era extraordinario. Vivió la espiritualidad de San Juan de la Cruz, sintiéndose siempre “una nada pecadora”. Con alternancia de estados dolorosos y gozosos, nos revela “me siento amada por el Señor”.




               A lo largo de su vida, la Madre Maravillas tuvo como Directores Espirituales a Religiosos que murieron con fama de santidad, como el Padre Alfonso Torres, jesuita, Florencio del Niño Jesús, Carmelita Descalzo y nuestro querido Padre Valentín de San José, de quien, en muchas ocasiones, hemos compartido en este blog reflexiones acerca de la vida espiritual.

              Murió santamente en el Carmelo de La Aldehuela (Madrid) el 11 de Diciembre de 1974; en su agonía, llena de paz y de entrega, repetía: “¡Qué felicidad morir Carmelita!”.




jueves, 20 de agosto de 2020

SAN BERNARDO, el Doctor Melífluo


              San Bernardo (Bernardo Fontaine) nace aproximadamente en 1090 en el Castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo de un Caballero que formaba parte del círculo del Duque de Borgoña, Bernardo nació perteneciendo al estamento nobiliario, al igual que su progenitor, aunque no a sus rangos más altos.

             Era el tercer hijo de los siete que tuvo el matrimonio. Ambos padres, aunque se cuenta que especialmente su madre, pronto advirtieron las extraordinarias cualidades intelectuales de su hijo y, por ese motivo, decidieron eximirlo de continuar la tradición familiar del oficio de las armas y hacer que se encaminara hacia una vida de estudio. Por ello, ingresó en la escuela de canónigos regulares de Châtillon-sur-Seine.




              En el año 1112 o 1113 ingresaría formalmente en la Orden del Císter, fundada bajo la Regla de San Benito, acompañado de varios de sus hermanos y otras personas que siguen su fervoroso ejemplo.

              Tan sólo dos años después de su ingreso en la Orden, en 1115, se fundan dos monasterios bajo los auspicios del Císter. Su fuerte personalidad llevó al Abad Esteban a encargarle la fundación del Monasterio de Claraval (Clairvaux). 

              A partir del año 1119, el Císter inicia su expansión por Francia y otras áreas del continente europeo. A lo largo de su vida veremos como Bernardo combina armónicamente su faceta mística y la participación en la vida pública de la Iglesia, pues, pese a su deseo de llevar una vida de retiro espiritual, constantemente será reclamado como mediador, y su consejo se tornará imprescindible gracias a su sólida y esmerada formación teológica, además de ser el Predicador principal de la Segunda Cruzada.

              Uno de sus monjes, llegaría a ser Papa y reinó con el el nombre de Honorio III. Aprovechando su amistad con San Bernardo, le solicitó al Santo que escribiese un tratado con las obligaciones de los Papas; el Santo Abad escribió varios libros al respecto llamados "De consideratione", obra que fue consultada con posterioridad por muchos Pontífices.

             Murió en su Abadía el 20 de Agosto de 1153, cuando contaba 63 años de edad. Fue canonizado en 1174 por el Papa Alejandro III y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830. Se le llamó el Doctor Melífluo por la dulzura con que llenaba los corazones con sus prédicas.

            El amor que San Bernardo sentía por María Nuestra Señora quedó plasmado en aquellos versos que ya forman parte de la Piedad Tradicional "oh Clemente, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María..." además de componer el conocido "Memorare", la súplica de los Esclavos de María.



¡Oh! tú, quien quiera que seas, 
que te sientes lejos de tierra firme, 
arrastrado por las olas de este mundo, 
en medio de las borrascas y tempestades, 
si no quieres zozobrar, 
no quites los ojos de la luz de esta estrella.

Si el viento de las tentaciones se levanta,
si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino,
mira la estrella, invoca a María.

Si eres balanceado por las agitaciones del orgullo,
de la ambición, de la murmuración, de la envidia,
mira la estrella, invoca a María.

Si la cólera, la avaricia, los deseos impuros
sacuden la frágil embarcación de tu alma,
levanta los ojos hacia María.

Si perturbado por el recuerdo 
de la enormidad de tus crímenes, 
confuso ante las torpezas de tu conciencia,
aterrorizado por el miedo del Juicio,
comienzas a dejarte arrastrar por el torbellino de tristeza,
a despeñarte en el abismo de la desesperación, 
piensa en María.

Si se levantan las tempestades de tus pasiones,
mira a la Estrella, invoca a María.

Si la sensualidad de tus sentidos 
quiere hundir la barca de tu espíritu, 
levanta los ojos de la Fe, mira a la Estrella, 
invoca a María.




Si el recuerdo de tus muchos pecados 
quiere lanzarte al abismo de la desesperación, 
lánzale una mirada 
a la Estrella del Cielo y rézale a la Madre de Dios.

Siguiéndola, no te perderás en el camino. 
Invocándola no te desesperarás.
Y guiado por Ella llegarás al Puerto Celestial.

Que Su Nombre nunca se aparte de tus labios, 
jamás abandone tu corazón; y para alcanzar el socorro 
de Su intercesión, no descuides los ejemplos de Su Vida.
Siguiéndola, no te extraviarás, rezándole, no desesperarás,
pensando en Ella, evitarás todo error.

Si Ella te sustenta, no caerás; si Ella te protege, 
nada tendrás que temer; 
si Ella te conduce, no te cansarás; 
si Ella te es favorable, alcanzarás el fin.

Y así verificarás, por tu propia experiencia,
con cuánta razón fue dicho:
“Y el nombre de la Virgen era María”



martes, 21 de julio de 2020

NOBLEZA CATÓLICA, O LOS QUE PROFESAN LA VERDADERA FE




                   Los que poseen la Verdadera Fe Católica saben que la principal Nobleza del hombre -en el sentido más profundo- es ser Católico, es ser Bautizado. De modo que al abandonar la Iglesia, el Noble pierde el carácter de Nobleza en ese sentido pleno. Él y también sus descendientes, porque nadie transmite lo que no tiene. La Nobleza se deriva de un carácter que el Noble posee. Puede, sin embargo, un no Católico poseer rasgos de Nobleza, a veces considerables, pero jamás alcanzará la plenitud de la Nobleza, que supone la Fe Católica.

                  Hay incontables formas de ser Noble. El universo es una verdadera Corte llena de elementos desiguales, porque unos tienen más nobleza en su ser y otros la tienen menos, comprendidos hasta los seres animales y vegetales. En este sentido se puede hablar hasta de "nobleza" de un pavo real o de un cisne.

                  No se puede decir que Dios tiene cualidades o perfecciones, pero teológicamente se dice que Él es todo y cualquier calidad o perfección. Los seres nobles recibieron esa calidad del Creador, porque nadie tiene algo en su propio ser que no haya recibido de Él. Dios no es el Noble por excelencia, pero es la propia Nobleza.


Plinio Corrêa de Oliveira



domingo, 21 de junio de 2020

SAN LUIS GONZAGA, EL NOBLE PATRÓN DE LA JUVENTUD CATÓLICA


              San Luis era el primogénito de los ocho hijos de Ferrante, Marqués de Castiglione delle Stiviere, en Mantua, Italia; nació el 9 de Marzo de 1568. 

             A la edad de ocho años fue enviado a la Corte Ducal de Francisco de Medici, en Florencia, donde permaneció dos años, marchando posteriormente a Mantua. Con tan sólo 10 años y cuando era el paje del gran Duque de Toscana, hizo el voto perpetuo de virginidad delante de una imagen de la Virgen en la ciudad de Florencia. 

               Durante una dolorosa enfermedad renal, de la que sanó tarde y mal, se aficionó a leer libros de Vidas de Santos (como Santa Teresa o San Ignacio) y el famoso “Las cartas de Indias”, que narraban la vida misionera de los jesuitas.




              En Brescia, cuando tenía doce años, pasó a estar bajo la dirección espiritual de San Carlos Borromeo, de quien recibió la Primera Comunión. En 1581 viajó con su padre a España, y tanto él como su hermano fueron hechos pajes del entonces Príncipe de Asturias Don Diego, hijo del Rey Felipe II. Se nutrió de la lectura espiritual de Fray Luis de Granada

               Estando en España, durante su visita a Madrid; el 15 de Agosto de 1583, en la Iglesia de los Jesuitas, oyó claramente una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”. Tomó entonces la firme resolución de seguir aquella voz interior e ingresar a la Compañía de Jesús, aunque primero había pensado unirse a los Carmelitas Descalzos. Pronto encontraría la negativa de su familia, que prefería para Luis una vida acorde a sus raíces familiares y así ser el próximo Marqués de Castiglione. 

               Triste regresó a Italia en 1584 luego de la muerte del Príncipe Don Diego y tras diversas dificultades para obtener el consentimiento de su padre, renunció a su herencia en favor de su hermano Rodolfo, el 2 de Noviembre de 1585, proceso que requirió el consentimiento del Emperador, pues Castiglione era un feudo del Sacro Imperio. Después se encaminaría al Santuario de Loreto, donde renovaría ante Nuestra Señora el voto de castidad.

              Se presentó al Padre Claudio Acquaviva, entonces General de la Compañía de Jesús, donde ingresó el 25 de Noviembre de 1585, con apenas 18 años. Cuando entró en el Noviciado de los Jesuitas en Roma, su padre escribió al General de la Compañía lo siguiente: "Hago saber a Vuestra Señoría Reverendísima que le entrego lo que más quiero en este mundo y la mayor esperanza que tenía para la conservación de esta mi casa ..."

                Antes de concluir su tiempo en el Noviciado, superó brillantemente un acto público en Filosofía, habiendo hecho sus estudios matemáticos y filosóficos antes de su ingreso. 

               De hecho, ya se había distinguido en una prueba pública, no sólo en Filosofía, sino también en Teología, realizada en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Realizó sus votos el 25 de Noviembre de 1587. Inmediatamente después, inició sus estudios teológicos. Entre sus profesores estaban los Padres Vázquez y Azor.

              San Luis Gonzaga se caracterizó por su obediencia incondicional, por su pureza de corazón, su amor a los pobres y enfermos y por una gran devoción a la eucaristía, a la vida de santos y a la Virgen. Probablemente, al leer tantas vidas de santos, nació también en su corazón la necesidad de mortificarse, realizando estrictos ayunos y a vivir pobre entre los pobres. Su amor a la pobreza le hizo rechazar cuantos objetos valiosos le hacía llegar su madre; su desasimiento de las cosas terrenales era sincero hasta el punto que, por obediencia a sus Superiores, aceptó dos estampas en papel de sus Santos predilectos: Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena. 

               A pesar de haberse apartado del mundo y de los lujos de su noble familia, San Luis Gonzaga se vio forzado a visitar a los suyos para mediar en un conflicto con el Duque de Mantua; todos quedaron admirados por la Santidad y Sabiduría del joven, que reconcilió a su hermano con sus enemigos. Su propia madre entendió de la gran sabiduría de su hijo Luis, por lo que convenció a sus Superiores para que predicase en Mantua antes de partir; pese a no ser Sacerdote, San Luis predicó y tocó el alma de muchos, tal es así que unas setecientas personas pidieron confesión sacramental como inicio de una nueva vida.

                En 1591, cursando su cuarto año de Teología, sobrevino la hambruna y la peste en Italia. Aunque de salud delicada, se entregó al cuidado de los enfermos, pero el 3 de Marzo cayó enfermo. Sus parientes, el Cardenal Gonzaga y el Cardenal Della Rovere lo visitaron con frecuencia durante la convalecencia; el piadoso Luis empleaba sus pobres fuerzas para sujetar el Crucifijo y alzar los ojos hacia la imagen de la Virgen María que siempre tenía delante. Murió el Jueves 21 de Junio de 1591, cuando contaba 23 años de edad. Fue Beatificado por el Papa Gregorio XV en 1621, y canonizado por Benedicto XIII en 1726.

               Sus venerables restos se encuentran en la Iglesia de San Ignacio, en Roma, en una hermosa urna de lapislázuli, adornada en plata. El altar tiene al centro un relieve hecho de mármol representado al Santo, realizado por Le Gros.

               El 13 de Junio de 1926 el Romano Pontífice Pío XI, declaró a San Luis Gonzaga Patrón de la Juventud Católica.



sábado, 30 de mayo de 2020

SAN FERNANDO III, Rey de Castilla y León, Caballero de Cristo y Siervo de María


              Hijo de Berenguela, Reina de Castilla, y de Alfonso IX, Rey de León, Fernando III unió definitivamente las Coronas de Castilla y León. 


              En 1219 se concierta su matrimonio con Beatriz de Suabia, hija del Emperador Federico II. El 27 de Noviembre Fernando fue armado Caballero en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos, donde le entregaron su espada.


              Reconquistó casi toda Andalucía y Murcia. Los asedios de Córdoba, Jaén y Sevilla y el asalto de otras muchas otras plazas menores tuvieron grandeza épica. El Rey moro de Granada se hizo vasallo suyo. 





              Emprendió la construcción de las mejores Catedrales, Burgos y Toledo; la de León, se empezó a construir en su reinado. Apaciguó las revueltas de algunos Nobles y administró justicia ejemplar en ellos. 


               Tolerante con los judíos y riguroso con los apóstatas y falsos conversos. Impulsó la ciencia y consolidó las nacientes universidades. Creó la marina de guerra de Castilla. Protegió a las nacientes Órdenes mendicantes de Franciscanos y Dominicos y cuidó siempre de la honestidad y piedad de sus soldados.


              En tiempos de costumbres licenciosas y de desafueros dio altísimo ejemplo de pureza de vida y sacrificio personal, ganando ante sus hijos, prelados, nobles y pueblo fama unánime de santo.


              A imitación de los caballeros de su tiempo, que llevaban una reliquia de su dama consigo, San Fernando portaba, asida por una anilla al arzón de su caballo, una imagen de marfil de Santa María, la venerable «Virgen de las Batallas» que se guarda en Sevilla. En campaña rezaba el oficio parvo mariano, antecedente medieval del Santo Rosario. A la imagen patrona de su ejército le levantó una capilla estable en el campamento durante el asedio de Sevilla; es la «Virgen de los Reyes», que preside hoy una espléndida capilla en la catedral sevillana. Renunciando a entrar como vencedor en la capital de Andalucía, le cedió a esa imagen el honor de presidir el cortejo triunfal.

              El 30 de Mayo de 1252 se encontraba en el Alcázar de Sevilla. Estaban con él cuatro de los hijos que tuvo con Beatriz de Suabia; Alfonso, Fadrique, Felipe y Enrique; y su esposa Juana de Ponthieu, con los tres hijos que tuvo con ella; Fernando, Leonor y Luis. Estuvo en compañía de sus familiares portando un Crucifijo.


               Pidió que Remondo, Obispo de Segovia, su confesor habitual, le administrase el Santo Viático durante una Misa en sus aposentos. Fernando se vistió con un sayal; cuando se produjo la Consagración se arrodilló y se puso en el cuello una soga de esparto, recibiendo así la Sagrada Comunión.


               Le fue acercado un cirio para que lo llevara en el momento de su muerte y, antes de sostenerlo, alzó los brazos al cielo y dijo:


               Señor: me diste reino que no tenía, y honra y poder que no merecí; dísteme vida, ésta no durable, cuanto fue tu voluntad. Señor, gracias te doy y te devuelvo el reino que me diste con aquel provecho que yo pude alcanzar y ofrézcote mi alma.


              El epitafio del Rey Santo se redacta en latín, árabe y hebreo. De su tolerancia dan cuenta sus propios enemigos: cien dignatarios musulmanes, enviados por el Rey de Granada, asisten con cirios en sus manos a las exequias del rey cristiano que ha sido su enemigo incansable.

               El cadáver del Rey Fernando III el Santo recibió sepultura en la Catedral de Sevilla, tres días después de su defunción. Fernando III había dispuesto en su Testamento que su cadáver recibiese sepultura al pie de la imagen de la Virgen de los Reyes, que se supone le fue regalada al monarca por su primo, el rey San Luis de Francia, y había ordenado además que su sepultura fuera sencilla, sin estatua yacente.


               Fue canonizado en 1671, por el Papa Clemente X, cuando reinaba en España Carlos II.




martes, 21 de enero de 2020

EN EL ANIVERSARIO DE LUIS XVI




               Tal día como hoy, hace 227 años, en 1793 era martirizado por la Revolución, Su Majestad Cristianísima Luis XVI ‘El Benéfico’, Rey de Francia y Navarra; contaba en ese momento 38 años de vida y 18 de reinado.

          "Dejo mi alma a Dios, mi Creador, y le ruego recibirla en Su Misericordia, no juzgarla por sus méritos, sino por los de Nuestro Señor Jesucristo, quien se ofreció en sacrificio a Dios Su Padre por nosotros los hombres, por más indignos que fuésemos y yo en primer lugar.

          Muero en la unión de nuestra Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que detenta sus poderes por una sucesión inintenumpida de San Pedro a quien Jesucristo los había confiado..." 

(Del Testamento de Luis XVI)



domingo, 19 de enero de 2020

CARDENAL SPÍNOLA, la Nobleza hecha Santidad


          Marcelo Rafael José María de los Dolores Hilario Spínola y Maestre, nació en una familia muy católica en San Fernando, Cádiz, el 14 de Enero de 1835. Pasó la infancia siguiendo los traslados de su padre, el Marqués de Spínola. Estudió Filosofía de 1843 a 1848 en Cádiz, Motril y Granada, siendo Graduado en dicha especialidad por la Universidad de Granada en 1848. Trasladado a Valencia, estudió el año de ampliación de la Carrera de Jurisprudencia de 1842 a 1852, tras lo cual volvió a Sevilla, en cuya Universidad consigue los grados de Bachiller y de Licenciado en Jurisprudencia recibidos en 1854 y 1856. Abrió un bufete en Huelva, defendiendo a mucha gente humilde de dicha ciudad.





          Aquí el joven abrió su oficina legal haciéndose notar por sus servicios gratuitos en el campo legal a los pobres. Dejada la profesión, como ya lo había hecho el abogado napolitano San Alfonso María de Ligorio en 1723, entró al Seminario de Sevilla y recibió la ordenación sacerdotal en 1864. Renunció a ostentar el título de Marqués y con él a todas las frivolidades del mundo.

          Como capellán en Sanlúcar de Barrameda y luego como Párroco de San Lorenzo en Sevilla, demostró un gran celo pastoral y dedicó su mejor tiempo sobre todo al ministerio de la reconciliación.

          Nombrado en 1879 canónigo de la Catedral de Sevilla, el 6 de Febrero de 1881 fue elegido Obispo auxiliar de la misma Arquidiócesis. Promovido Obispo de Coria-Cáceres en 1884, desarrolló allí un intenso apostolado entre los últimos. Entre otras visitó la zona más deprimida de España, Las Hurdes, situada en su Diócesis y con Celia Méndez y Delgado fundó la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón.



"El humilde, sin presumir de sí y sólo puesta en Dios la vista,
 se considera en la obligación de imitar al Divino Maestro,
 que todo lo hizo bien; y sabio o artista, hombre de letras o de trabajo, magistrado o sacerdote, procura hacerlo todo bien, 
y llegar a lo sumo posible, al ideal de su oficio..." 

(De los escritos del Cardenal Spínola)


           Trasladado a la Diócesis de Málaga en 1886, le indican a su llegada que según el protocolo, debía corresponder con una invitación en Palacio a la gente que le había obsequiado y recibido a su llegada a la Diócesis. Enterado de lo que costaría la fiesta respondió: " ¡Ni pensarlo! Lo siento mucho pero cantidad semejante no puedo gastarla en fiestas, pertenece a los pobres”. Diez años más tarde pasó a ser Arzobispo de Sevilla. 


          Su inquietud le llevó a visitar todos los pueblos de la diócesis en acción pastoral en unos tiempos con malas comunicaciones y a lomos de un mulo. Además, también acudía a la cárcel y los hospitales a consolar a los que estaban allí.

         Cuando fue trasladado como Arzobispo a Sevilla, pidió limosna de puerta en puerta, para los que sufrían el hambre, hasta el extremo, a causa de una sequía sin precedentes. Cuando quisieron condecorarlo, no lo aceptó y contestó sencillamente: ”No he hecho más que cumplir con mi deber de Obispo”.


          En el Consistorio de 11 de Diciembre de 1905, San Pío X lo creó Cardenal. El 31 de Diciembre de ese mismo año, el Rey de España, Alfonso XIII, le impuso la birreta cardenalicia.

          Su frágil cuerpo se resiente de tanta actividad, y así, al regreso de la bendición del Santuario de la Virgen de Regla, en Chipiona, muere, el 19 de Enero de 1906, a los 71 años, dejando a los sevillanos con la sensación de que ha fallecido un hombre santo.







domingo, 15 de diciembre de 2019

LA NOBLEZA CATÓLICA: LA NOBLEZA DE LA VIRTUD




              La Fe ennoblece aún más vuestras filas, porque toda Nobleza viene de Dios, Ente nobilísimo y fuente de toda perfección. Todo en Él es Nobleza del ser. 

              Cuando Moisés, enviado a libertar al pueblo de Israel del yugo del Faraón, preguntó a Dios sobre el Monte Horeb cuál era Su nombre para manifestarlo al pueblo, el Señor le dijo: ‘Yo soy el que soy: Ego Sum qui sum. He aquí lo que dirás a los hijos de Israel: El que es, Qui est, me ha enviado a vosotros’ (1). 

              ¿Qué es, entonces, la Nobleza? ‘La Nobleza de toda y cualquier cosa —enseña el Angélico Doctor Santo Tomás— es proporcionada a su ser. En efecto, el hombre no recibiría de su sabiduría ninguna nobleza, si por medio de ésta no fuera sabio, y lo mismo ocurre con las demás cosas [o seres].

              Por tanto, el modo por el cual una cosa es Noble corresponde al modo por el cual posee el ser; porque se dice que una cosa es más o menos Noble en la medida que su ser es caracterizado por un grado especial de mayor o menor Nobleza... Ahora bien, Dios, que es su propio Ser, posee el ser en toda su plenitud; por lo tanto no puede carecer de ninguna Nobleza que compete a cualquier otro ser’ (2).





               “También de Dios recibís vuestro ser;  Él os ha hecho y no vosotros mismos. ‘Ipse fecit nos et non ipsi nos’ (3). Os ha dado Nobleza de sangre, Nobleza de valor, Nobleza de virtud, Nobleza de Fe y Gracia cristiana. La Nobleza de sangre la ponéis al servicio de la Iglesia y en la guardia del Sucesor de Pedro; Nobleza de las felices obras de vuestros mayores que os ennoblecen a vosotros mismos, si tenéis el cuidado de agregarles día a día la Nobleza de la virtud (...). 

               La Nobleza unida con la Virtud reluce tan digna de alabanza que la luz de la Virtud eclipsa con frecuencia la de la Nobleza. 


Papa Pío XII, Discurso a la Nobleza y Patriciado de Roma,
 el 26 de Diciembre de 1941


NOTAS ACLARATORIAS

1 Éxodo, cap. 3, vers. 14
Contra Gentiles, L. I, c. 28
3 Salmos, 99, 3


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