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domingo, 21 de junio de 2026

SAN LUIS GONZAGA, Patrón de los Jóvenes Católicos

 


              San Luis era el primogénito de los ocho hijos de Ferrante, Marqués de Castiglione delle Stiviere, en Mantua, Italia; nació el 9 de Marzo de 1568. 

             A la edad de ocho años fue enviado a la Corte Ducal de Francisco de Medici, en Florencia, donde permaneció dos años, marchando posteriormente a Mantua. Con tan sólo 10 años y cuando era el paje del gran Duque de Toscana, hizo el voto perpetuo de virginidad delante de una imagen de la Virgen en la ciudad de Florencia. 

               Durante una dolorosa enfermedad renal, de la que sanó tarde y mal, se aficionó a leer libros de Vidas de Santos (como Santa Teresa o San Ignacio) y el famoso “Las cartas de Indias”, que narraban la vida misionera de los jesuitas.

              En Brescia, cuando tenía doce años, pasó a estar bajo la dirección espiritual de San Carlos Borromeo, de quien recibió la Primera Comunión. En 1581 viajó con su padre a España, y tanto él como su hermano fueron hechos pajes del entonces Príncipe de Asturias Don Diego, hijo del Rey Felipe II. Se nutrió de la lectura espiritual de Fray Luis de Granada

               Estando en España, durante su visita a Madrid; el 15 de Agosto de 1583, en la Iglesia de los Jesuitas, oyó claramente una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”. Tomó entonces la firme resolución de seguir aquella voz interior e ingresar a la Compañía de Jesús, aunque primero había pensado unirse a los Carmelitas Descalzos. Pronto encontraría la negativa de su familia, que prefería para Luis una vida acorde a sus raíces familiares y así ser el próximo Marqués de Castiglione. 

               Triste regresó a Italia en 1584 luego de la muerte del Príncipe Don Diego y tras diversas dificultades para obtener el consentimiento de su padre, renunció a su herencia en favor de su hermano Rodolfo, el 2 de Noviembre de 1585, proceso que requirió el consentimiento del Emperador, pues Castiglione era un feudo del Sacro Imperio. Después se encaminaría al Santuario de Loreto, donde renovaría ante Nuestra Señora el voto de castidad.

              Se presentó al Padre Claudio Acquaviva, entonces General de la Compañía de Jesús, donde ingresó el 25 de Noviembre de 1585, con apenas 18 años. Cuando entró en el Noviciado de los Jesuitas en Roma, su padre escribió al General de la Compañía lo siguiente: "Hago saber a Vuestra Señoría Reverendísima que le entrego lo que más quiero en este mundo y la mayor esperanza que tenía para la conservación de esta mi casa ..."

                Antes de concluir su tiempo en el Noviciado, superó brillantemente un acto público en Filosofía, habiendo hecho sus estudios matemáticos y filosóficos antes de su ingreso. 

               De hecho, ya se había distinguido en una prueba pública, no sólo en Filosofía, sino también en Teología, realizada en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Realizó sus votos el 25 de Noviembre de 1587. Inmediatamente después, inició sus estudios teológicos. Entre sus profesores estaban los Padres Vázquez y Azor.

              San Luis Gonzaga se caracterizó por su obediencia incondicional, por su pureza de corazón, su amor a los pobres y enfermos y por una gran devoción a la eucaristía, a la vida de santos y a la Virgen. Probablemente, al leer tantas vidas de santos, nació también en su corazón la necesidad de mortificarse, realizando estrictos ayunos y a vivir pobre entre los pobres. Su amor a la pobreza le hizo rechazar cuantos objetos valiosos le hacía llegar su madre; su desasimiento de las cosas terrenales era sincero hasta el punto que, por obediencia a sus Superiores, aceptó dos estampas en papel de sus Santos predilectos: Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena. 

               A pesar de haberse apartado del mundo y de los lujos de su noble familia, San Luis Gonzaga se vio forzado a visitar a los suyos para mediar en un conflicto con el Duque de Mantua; todos quedaron admirados por la Santidad y Sabiduría del joven, que reconcilió a su hermano con sus enemigos. Su propia madre entendió de la gran sabiduría de su hijo Luis, por lo que convenció a sus Superiores para que predicase en Mantua antes de partir; pese a no ser Sacerdote, San Luis predicó y tocó el alma de muchos, tal es así que unas setecientas personas pidieron confesión sacramental como inicio de una nueva vida.

                En 1591, cursando su cuarto año de Teología, sobrevino la hambruna y la peste en Italia. Aunque de salud delicada, se entregó al cuidado de los enfermos, pero el 3 de Marzo cayó enfermo. Sus parientes, el Cardenal Gonzaga y el Cardenal Della Rovere lo visitaron con frecuencia durante la convalecencia; el piadoso Luis empleaba sus pobres fuerzas para sujetar el Crucifijo y alzar los ojos hacia la imagen de la Virgen María que siempre tenía delante. Murió el Jueves 21 de Junio de 1591, cuando contaba 23 años de edad. Fue Beatificado por el Papa Gregorio XV en 1621, y canonizado por Benedicto XIII en 1726.

               Sus venerables restos se encuentran en la Iglesia de San Ignacio, en Roma, en una hermosa urna de lapislázuli, adornada en plata. El altar tiene al centro un relieve hecho de mármol representado al Santo, realizado por Le Gros.

               El 13 de Junio de 1926 el Romano Pontífice Pío XI, declaró a San Luis Gonzaga Patrón de la Juventud Católica.




miércoles, 21 de junio de 2023

SAN LUIS GONZAGA, Patrón de la Juventud Católica



               San Luis Gonzaga nació en Castiglione, Italia, en 1568. Era de noble familia, hijo del Marqués de Gonzaga; como era habitual en la época, de pequeño aprendió las artes militares y el más exquisito trato social.

               La Primera Comunión la recibió de manos de San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán. Desde temprana edad, San Luis vivió como acompañante de nobles en palacios de altos gobernantes, aunque nunca puso su corazón en aquél mundo lleno de frivolidades.

              Su Director espiritual, San Roberto Belarmino, le aconsejó tres medios para llegar a ser santo:

   1º. Frecuente confesión y comunión.

   2º. Mucha devoción a Nuestra Señora

   3º  Leer vidas de Santos.

               Ante una imagen de Nuestra Señora, hizo voto de castidad perpetua. Cuando iba a hacer o decir algo importante se preguntaba: "¿De qué sirve esto para la eternidad?" y si no le servía para la eternidad, ni lo hacía ni lo decía.

               En cierta ocasión, se encontraba arrodillado ante la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo, entonces se le pareció que la Virgen y le pidió: "¡Debes entrar en la Compañía de mi Hijo!". Con esto entendió que su vocación era entrar en la Comunidad Compañía de Jesús, o sea hacerse jesuita.

               Pidió el permiso paterno para hacerse religioso, pero se lo negó. Y lo llevó a grandes fiestas y a palacios y juegos para que se le olvidara su deseo de ser sacerdote. 

               Después de varios meses le preguntó: "¿Todavía sigue deseando ser sacerdote?", y el joven le respondió: "En eso pienso noche y día". Entonces, su padre, comprendiendo que no lo haría cambiar de opinión, le permitió entrar en la Compañía de Jesús. 

              San Luis Gonzaga tuvo que hacer muchos sacrificios para poder mantenerse siempre puro, y por eso la Santa Iglesia Católica lo ha nombrado Patrono de los Jóvenes que quieren conservar la santa pureza. El repetía la frase de San Pablo: "Domino mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que enseñando a otros a salvarse, me condene yo mismo".

               Sufría mucho de mal de riñones y esta enfermedad lo obligaba a quedarse días enteros quieto en su cama. Pero esta quietud le trajo un gran bien: le permitió dedicarse a leer las Vidas de Santos, y esto lo animó muchísimo a volverse mejor. 

               Su confesor, San Roberto, que lo acompañó en la hora de la muerte, dice que Luis Gonzaga murió sin haber cometido ni un sólo pecado mortal en su vida.

              Apenas el hijo se hizo religioso su padre empezó a volverse mucho más piadoso de lo que era antes y murió después santamente. Luis renunció a todas las grandes herencias que le correspondían con tal de poder hacerse religioso y santo.

               En 1581 el joven Luis Gonzaga, que era seminarista y se preparaba para ser sacerdote, se dedicó a cuidar a los enfermos de la peste de tifo negro. Se encontró en la calle a un enfermo gravísimo. Se lo echó al hombro y lo llevó al hospital para que lo atendieran. Pero se le contagió el tifo y Luis murió el 21 de Junio de 1591, a la edad de sólo 23 años. Murió mirando el crucifijo y diciendo "Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor".

               Santa María Magdalena de Pazzis vio en un éxtasis a San Luis en el Cielo, y decía: "Yo nunca me había imaginado que Luis Gonzaga tuviera un grado tan alto de gloria en el Paraíso".




                Un oficio muy importante que hizo San Luis durante su vida fue el ir de ciudad en ciudad poniendo la paz entre familias que estaban peleadas. Cuando él era enviado a poner paz entre los enemistados, estos ante su gran santidad, aceptaban hacer las paces y no pelear más. El era extraordinariamente amable y bien educado.

               Después de muerto se apareció a un jesuita enfermo, y lo curó y le recomendó que no se cansara nunca de propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. De hecho, San Luis fue avisado en sueños que moriría el viernes de la semana siguiente al Corpus, y en ese día murió. Ese Viernes era la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

               La madre tuvo la dicha de asistir a la Beatificación de su hijo en 1621. El Papa Benedicto XIII lo Canonizó en 1726, proponiéndolo como ejemplo de los jóvenes; sería el Papa Pío XI, quien lo confirmaría como Patrono de la Juventud Católica, el 13 de Junio de 1926.



domingo, 21 de junio de 2020

SAN LUIS GONZAGA, EL NOBLE PATRÓN DE LA JUVENTUD CATÓLICA


              San Luis era el primogénito de los ocho hijos de Ferrante, Marqués de Castiglione delle Stiviere, en Mantua, Italia; nació el 9 de Marzo de 1568. 

             A la edad de ocho años fue enviado a la Corte Ducal de Francisco de Medici, en Florencia, donde permaneció dos años, marchando posteriormente a Mantua. Con tan sólo 10 años y cuando era el paje del gran Duque de Toscana, hizo el voto perpetuo de virginidad delante de una imagen de la Virgen en la ciudad de Florencia. 

               Durante una dolorosa enfermedad renal, de la que sanó tarde y mal, se aficionó a leer libros de Vidas de Santos (como Santa Teresa o San Ignacio) y el famoso “Las cartas de Indias”, que narraban la vida misionera de los jesuitas.




              En Brescia, cuando tenía doce años, pasó a estar bajo la dirección espiritual de San Carlos Borromeo, de quien recibió la Primera Comunión. En 1581 viajó con su padre a España, y tanto él como su hermano fueron hechos pajes del entonces Príncipe de Asturias Don Diego, hijo del Rey Felipe II. Se nutrió de la lectura espiritual de Fray Luis de Granada

               Estando en España, durante su visita a Madrid; el 15 de Agosto de 1583, en la Iglesia de los Jesuitas, oyó claramente una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”. Tomó entonces la firme resolución de seguir aquella voz interior e ingresar a la Compañía de Jesús, aunque primero había pensado unirse a los Carmelitas Descalzos. Pronto encontraría la negativa de su familia, que prefería para Luis una vida acorde a sus raíces familiares y así ser el próximo Marqués de Castiglione. 

               Triste regresó a Italia en 1584 luego de la muerte del Príncipe Don Diego y tras diversas dificultades para obtener el consentimiento de su padre, renunció a su herencia en favor de su hermano Rodolfo, el 2 de Noviembre de 1585, proceso que requirió el consentimiento del Emperador, pues Castiglione era un feudo del Sacro Imperio. Después se encaminaría al Santuario de Loreto, donde renovaría ante Nuestra Señora el voto de castidad.

              Se presentó al Padre Claudio Acquaviva, entonces General de la Compañía de Jesús, donde ingresó el 25 de Noviembre de 1585, con apenas 18 años. Cuando entró en el Noviciado de los Jesuitas en Roma, su padre escribió al General de la Compañía lo siguiente: "Hago saber a Vuestra Señoría Reverendísima que le entrego lo que más quiero en este mundo y la mayor esperanza que tenía para la conservación de esta mi casa ..."

                Antes de concluir su tiempo en el Noviciado, superó brillantemente un acto público en Filosofía, habiendo hecho sus estudios matemáticos y filosóficos antes de su ingreso. 

               De hecho, ya se había distinguido en una prueba pública, no sólo en Filosofía, sino también en Teología, realizada en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Realizó sus votos el 25 de Noviembre de 1587. Inmediatamente después, inició sus estudios teológicos. Entre sus profesores estaban los Padres Vázquez y Azor.

              San Luis Gonzaga se caracterizó por su obediencia incondicional, por su pureza de corazón, su amor a los pobres y enfermos y por una gran devoción a la eucaristía, a la vida de santos y a la Virgen. Probablemente, al leer tantas vidas de santos, nació también en su corazón la necesidad de mortificarse, realizando estrictos ayunos y a vivir pobre entre los pobres. Su amor a la pobreza le hizo rechazar cuantos objetos valiosos le hacía llegar su madre; su desasimiento de las cosas terrenales era sincero hasta el punto que, por obediencia a sus Superiores, aceptó dos estampas en papel de sus Santos predilectos: Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena. 

               A pesar de haberse apartado del mundo y de los lujos de su noble familia, San Luis Gonzaga se vio forzado a visitar a los suyos para mediar en un conflicto con el Duque de Mantua; todos quedaron admirados por la Santidad y Sabiduría del joven, que reconcilió a su hermano con sus enemigos. Su propia madre entendió de la gran sabiduría de su hijo Luis, por lo que convenció a sus Superiores para que predicase en Mantua antes de partir; pese a no ser Sacerdote, San Luis predicó y tocó el alma de muchos, tal es así que unas setecientas personas pidieron confesión sacramental como inicio de una nueva vida.

                En 1591, cursando su cuarto año de Teología, sobrevino la hambruna y la peste en Italia. Aunque de salud delicada, se entregó al cuidado de los enfermos, pero el 3 de Marzo cayó enfermo. Sus parientes, el Cardenal Gonzaga y el Cardenal Della Rovere lo visitaron con frecuencia durante la convalecencia; el piadoso Luis empleaba sus pobres fuerzas para sujetar el Crucifijo y alzar los ojos hacia la imagen de la Virgen María que siempre tenía delante. Murió el Jueves 21 de Junio de 1591, cuando contaba 23 años de edad. Fue Beatificado por el Papa Gregorio XV en 1621, y canonizado por Benedicto XIII en 1726.

               Sus venerables restos se encuentran en la Iglesia de San Ignacio, en Roma, en una hermosa urna de lapislázuli, adornada en plata. El altar tiene al centro un relieve hecho de mármol representado al Santo, realizado por Le Gros.

               El 13 de Junio de 1926 el Romano Pontífice Pío XI, declaró a San Luis Gonzaga Patrón de la Juventud Católica.



viernes, 21 de junio de 2019

SAN LUIS GONZAGA, PATRÓN Y MODELO DE LA JUVENTUD CATÓLICA





Breve reseña biográfica:

               San Luis Gonzaga nació en Castiglione, Italia, en 1568. Era de noble familia, hijo del Marqués de Gonzaga; como era habitual en la época, de pequeño aprendió las artes militares y el más exquisito trato social.

               La Primera Comunión la recibió de manos de San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán. Desde temprana edad, San Luis vivió como acompañante de nobles en palacios de altos gobernantes, aunque nunca puso su corazón en aquél mundo lleno de frivolidades.

Su Director espiritual, San Roberto Belarmino, le aconsejó tres medios para llegar a ser santo:

   1º. Frecuente confesión y comunión.

   2º. Mucha devoción a Nuestra Señora

   3º  Leer vidas de Santos.

               Ante una imagen de Nuestra Señora, hizo voto de castidad perpetua. Cuando iba a hacer o decir algo importante se preguntaba: "¿De qué sirve esto para la eternidad?" y si no le servía para la eternidad, ni lo hacía ni lo decía.

               En cierta ocasión, se encontraba arrodillado ante la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo, entonces se le pareció que la Virgen y le pidió: "¡Debes entrar en la Compañía de mi Hijo!". Con esto entendió que su vocación era entrar en la Comunidad Compañía de Jesús, o sea hacerse jesuita.

               Pidió el permiso paterno para hacerse religioso, pero se lo negó. Y lo llevó a grandes fiestas y a palacios y juegos para que se le olvidara su deseo de ser sacerdote. 

               Después de varios meses le preguntó: "¿Todavía sigue deseando ser sacerdote?", y el joven le respondió: "En eso pienso noche y día". Entonces, su padre, comprendiendo que no lo haría cambiar de opinión, le permitió entrar en la Compañía de Jesús. 



San Luis Gonzaga con 17 años, cuando era cortesano


              San Luis Gonzaga tuvo que hacer muchos sacrificios para poder mantenerse siempre puro, y por eso la Santa Iglesia Católica lo ha nombrado Patrono de los Jóvenes que quieren conservar la santa pureza. El repetía la frase de San Pablo: "Domino mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que enseñando a otros a salvarse, me condene yo mismo".

               Sufría mucho de mal de riñones y esta enfermedad lo obligaba a quedarse días enteros quieto en su cama. Pero esta quietud le trajo un gran bien: le permitió dedicarse a leer las Vidas de Santos, y esto lo animó muchísimo a volverse mejor. 

               Su confesor, San Roberto, que lo acompañó en la hora de la muerte, dice que Luis Gonzaga murió sin haber cometido ni un sólo pecado mortal en su vida.

              Apenas el hijo se hizo religioso su padre empezó a volverse mucho más piadoso de lo que era antes y murió después santamente. Luis renunció a todas las grandes herencias que le correspondían con tal de poder hacerse religioso y santo.

               En 1581 el joven Luis Gonzaga, que era seminarista y se preparaba para ser sacerdote, se dedicó a cuidar a los enfermos de la peste de tifo negro. Se encontró en la calle a un enfermo gravísimo. Se lo echó al hombro y lo llevó al hospital para que lo atendieran. Pero se le contagió el tifo y Luis murió el 21 de Junio de 1591, a la edad de sólo 23 años. Murió mirando el crucifijo y diciendo "Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor".

               Santa Magdalena de Pazzi vio en un éxtasis a San Luis en el Cielo, y decía: "Yo nunca me había imaginado que Luis Gonzaga tuviera un grado tan alto de gloria en el Paraíso".





                Un oficio muy importante que hizo San Luis durante su vida fue el ir de ciudad en ciudad poniendo la paz entre familias que estaban peleadas. Cuando él era enviado a poner paz entre los enemistados, estos ante su gran santidad, aceptaban hacer las paces y no pelear más. El era extraordinariamente amable y bien educado.

               Después de muerto se apareció a un jesuita enfermo, y lo curó y le recomendó que no se cansara nunca de propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. De hecho, San Luis fue avisado en sueños que moriría el viernes de la semana siguiente al Corpus, y en ese día murió. Ese Viernes era la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

               Su madre tuvo la dicha de asistir a la Beatificación de su hijo en 1621. El Papa Benedicto XIII lo Canonizó en 1726, proponiéndolo como ejemplo de los jóvenes; sería el Papa Pío XI, quien lo confirmaría como Patrono de la Juventud Católica, el 13 de Junio de 1926.



jueves, 21 de junio de 2018

SAN LUIS GONZAGA, el Santo que renunció a ser Marqués




               Nació San Luis como el primogénito de Ferrante, Marqués de Castiglione, en Mantua, Italia, el 9 de Marzo de 1568. A la edad de ocho años fue enviado a la Corte Ducal de Francisco de Medici, en Florencia, donde permaneció dos años, marchando posteriormente a Mantua. En Brescia, cuando tenía doce años, pasó a estar bajo la dirección espiritual de San Carlos Borromeo, de quien recibió la Primera Comunión. En 1581 viajó con su padre a España, y tanto él como su hermano fueron hechos pajes del entonces Príncipe heredero Don Diego, el hijo del Rey Felipe II. Se nutrió de la lectura espiritual de Fray Luis de Granada

               Estando en España decidió ingresar a la Compañía de Jesús, aunque primero había pensado unirse a los Carmelitas Descalzos. Regresó a Italia en 1584 luego de la muerte del Infante y tras diversas dificultades para obtener el consentimiento de su padre, renunció a su herencia en favor de su hermano Rodolfo, el 2 de Noviembre de 1585, proceso que requirió el consentimiento del Emperador, pues Castiglione era un feudo del Sacro Imperio. Se presentó al Padre Claudio Acquaviva, entonces General de la Sociedad el 25 de Noviembre de 1585.

                Antes de concluir su noviciado, superó brillantemente un acto público en Filosofía, habiendo hecho sus estudios matemáticos y filosóficos antes de su ingreso. 

               De hecho, ya se había distinguido en una prueba pública, no sólo en Filosofía, sino también en Teología, realizada en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Realizó sus votos el 25 de Noviembre de 1587. Inmediatamente después, inició sus estudios teológicos. Entre sus profesores estaban los Padres Vázquez y Azor.

                En 1591, cursando su cuarto año de Teología, sobrevino la hambruna y la peste en Italia. Aunque de salud delicada, se entregó al cuidado de los enfermos, pero el 3 de Marzo cayó enfermo y murió el 21 de Junio de 1591. Fue Beatificado por el Papa Gregorio XV en 1621, y canonizado por Benedicto XIII en 1726.

               Sus restos se encuentran en la iglesia de San Ignacio, en Roma, en una hermosa urna de lapislázuli, adornada en plata. El altar tiene al centro un relieve hecho de mármol representado al santo, realizado por Le Gros.

               El 13 de Junio de 1926 el Romano Pontífice Pío XI, declaró a San Luis Gonzaga Patrón de la Juventud Católica.