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jueves, 26 de marzo de 2026

CENTENARIO DE LA ESTIGMATIZACIÓN DE TERESA NEUMANN


"... y voy completando en mí mismo 
lo que falta de las aflicciones de Cristo, 
en favor de Su Cuerpo, que es la Iglesia."



San Pablo a los Colosenses, cap. 1, vers. 24



                    Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 

                    En la noche del Jueves al Viernes, del 4 al 5 de Marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el Huerto de los Olivos y lo oyó orar. Jesús la miró fijamente y en ese momento ella sintió en la región del corazón un dolor tan vivo que creyó morir. Al mismo tiempo fluyó sangre caliente de esa zona que continuó saliendo hasta el mediodía del Viernes. Teresa había sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el corazón. Desde el 26 de Marzo de 1926, Viernes (Teresa tenía entonces veintiocho años) revivirá en su cuerpo, de forma mística e invisible a los ojos humanos, los Santos Estigmas de la Crucifixión.

                    Del Jueves Santo al Viernes Santo, del 1 al 2 de Abril de ese año 1926, revivió la Pasión desde el Huerto de los Olivos hasta la Muerte de Jesús en la Cruz. Ese día se abrieron visiblemente las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al Padre Naber, Párroco del lugar, que también quedó impresionado. El día de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jesús Resucitado...

                    Cuando se cumple el Centenario de la estigmatización de Teresa Neumann sólo podemos dar gracias a Dios: gratitud a Nuestro Señor, que se vale de almas víctimas como Teresa, que providencialmente aparecen en momentos decisivos de la Historia, como verdaderos y eficaces pararrayos de la Justicia Divina. La estigmatizada de Baviera se convirtió en predilecta del Señor porque desde su corazón, se desprendió de todo atractivo por el mundo para vivir enamorada de Cristo, escondida en Sus Benditas Llagas, hasta el extremo del transfigurarse con el Amado al punto de compartir con Él las heridas y dolores de Su cruenta Pasión. 

                    Que en la medida de tus posibilidades seas tú también un Alma Víctima, pues Jesús lo fue antes por ti; acepta de buena gana tus limitaciones, miedos, miserias... no veas como castigo lo que en realidad son pruebas para ganar el amor de Dios; usa todo como abono para una nueva vida de unión con Jesús y María; sólo de la mano de tan Buena Madre podrás alcanzar esta gracia que deseo para tu santificación personal.



jueves, 18 de septiembre de 2025

TERESA NEUMANN, la estigmatizada de Baviera



                   Un día después de la Estigmatización del Seráfico San Francisco de Asís, quiso la Divina Providencia que tuviera lugar la muerte de este mundo, para entrar a la Vida Eterna, de Teresa Neumann, Mística e hija de San Francisco en calidad de Terciaria de la Orden Franciscana Capuchina.

                   Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 

SU PARTICULAR AMISTAD CON SANTA TERESITA

                   Era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y por eso se encomendaba con frecuencia a la Santa de Lisieux, a quien tomó por compañera y madrina espiritual, sintiendo su intercesión en varias ocasiones; cuando Teresa Neumann era una muchacha sufrió dos graves caídas que la dejarían prácticamente inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumann, por su intercesión era sanada.

                   Durante un incendio en un granero efecto Teresa se empeñó a fondo junto a sus vecinos para ayudar a extinguir el fuego, pero la joven sufrió una caída que le causaría una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal. Tenía veintiún años de edad y aquello solo era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama muchísimos años, como una perfecta Alma Víctima: quedó casi inválida, ciega y hasta sorda; sus familiares la trasladaron a la buhardilla de la casa, esperando un fatal desenlace en cualquier momento. 

                    Sin embargo, el Cielo tenía otros planes para la joven Teresa; el día de la Beatificación de Santa Teresa de Lisieux (29 de Abril de 1923) tiene una aparición de la Santa. Cinco días más tarde recobra la vista después de transcurridos cuatro años sin poder ver. 

                   Dos años más tarde, el 17 de Mayo de 1925, mientras en Roma el Pontífice canonizaba a Santa Teresita del Niño Jesús, la joven Teresa Neumann vuelve a tener otra visión de la Santa de las rosas y es capaz de sentarse en la cama para luego echar a andar ante la mirada de su familia, que solo supo dar gracias a Dios ante el evidente Milagro, que fue comprobado por el Padre Naber, Párroco, y demás amigos de Teresa que habían sido testigos de su enfermedad. 

                   Unos meses más tarde, en Noviembre de 1925, Teresa cae nuevamente enferma, siendo una apendicitis el motivo de sus sufrimientos. Una vez más la intercesión de Santa Teresita la libera de una operación quirúrgica que los médicos veían necesaria para no morir. Santa Teresita le revelará que mediante sus continuos padecimientos salvará muchas almas, preparándola así para el sacrificio mayor que se aproximaba.




LOS SAGRADOS ESTIGMAS 

                   En la noche del Jueves al Viernes, del 4 al 5 de Marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el Huerto de los Olivos y lo oyó orar. Jesús la miró fijamente y en ese momento ella sintió en la región del corazón un dolor tan vivo que creyó morir. Al mismo tiempo fluyó sangre caliente de esa zona que continuó saliendo hasta el mediodía del Viernes. Teresa había sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el corazón. Desde el 26 de Marzo de 1926, Viernes (Teresa tenía entonces veintiocho años) revivirá en su cuerpo los Santos Estigmas de la Crucifixión

                   Del Jueves Santo al Viernes Santo, del 1 al 2 de Abril de ese año 1926, revivió la Pasión desde el Huerto de los Olivos hasta la Muerte de Jesús en la Cruz. Ese día aparecieron por primera vez las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al Padre Naber, Párroco del lugar, que también quedó impresionado. 

                   El día de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jesús Resucitado. El 15 de Abril de 1927, las llagas se hicieron visibles también en la parte interna de manos y pies. Los médicos intentaron con todos los medios posibles tratar de curarlas, pero todo fue inútil. Cuanto más el Doctor Seidl le ponía ungüentos y vendas, más dolor sentía y se le hinchaban más las manos y pies; de modo que terminaron por dejarla tranquila, pues, sin curaciones, las llagas no se hinchaban ni supuraban. 

                   Para evitar la curiosidad de la gente, se puso unos mitones - o medio guantes - para ocultar las llagas que tenían forma cuadrada. Estas llagas persistieron en Teresa Neumann hasta el fin de su vida y pudieron verse hasta en el lecho de muerte. 

                   A lo largo de 1927 Teresa Neumann recibió las llagas de la corona de espinas alrededor de su frente. Durante la Cuaresma de 1928 recibió la llaga de la espalda derecha. El 29 de Marzo de 1929 recibió por primera vez las llagas de la flagelación, que se reproducían cada año. A estas llagas hay que añadir las lágrimas de sangre que vertía en los éxtasis de los Viernes; especialmente de Cuaresma. Los exámenes médicos no podían reconocer ninguna causa justificada para estas lágrimas de sangre, pues no había ninguna erosión en sus ojos.

                   El Padre Gemelli, Sacerdote franciscano y Rector de la Universidad de Milán había examinado los estigmas del Padre Pío, y fue enviado por orden de la Santa Sede, a estudiar el caso de Teresa Neumann, certificando poco después que no había en ella ningún rasgo histérico y que aquellos fenómenos no tenían explicación natural.

VISIONES MÍSTICAS DE LA VIDA DE CRISTO

                    Además de las Visiones semanales de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, Teresa Neumann fue favorecida con estas otras: la del Nacimiento de Jesús la tuvo durante la noche de Navidad del año 1926; la de la Encarnación, el día 25 de Marzo de 1927; el día 6 de Agosto de 1926, tuvo la Visión de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor...

LOS DONES DE LA HIEROGNOSIS Y LA INEDIA EN TERESA NEUMANN

                   Desde 1922 su única comida consistía en la Sagrada Eucaristía (rechazando instintivamente la muchas formas no consagradas que le ponían delante para probarla, y donde quedó manifiesto que el Señor la había bendecido con el don de la hierognosis, mediante el cual se puede distinguir lo divino, lo bendito de lo profano). 

                   No fueron pocas las ocasiones en que al recibir la Sagrada Comunión entraba en éxtasis, incluso desde el momento en que el Sacerdote rezaba la fórmula Ecce Agnus Dei; en esos momentos, el rostro de Teresa se transformaba, iluminándose e impregnándola de una belleza angelical.

                   El Obispo Diocesano de Ratisbona nombró una comisión formada por médicos y religiosas bajo juramento y las muchas comisiones laicas que le hicieron seguimientos exhaustivos, y que confirmaron punto por punto que no había trampa alguna, siendo absolutamente cierto que vivía exclusivamente de la Sagrada Eucaristía. Teresa, en contra de toda lógica científica, mantuvo siempre su peso normal, alrededor de 60 kilogramos; su tez aparecía siempre sonrosada y su carácter desenfadado y bromista hacía reír con frecuencia a cuantos la visitaban.

TERESA NEUMANN Y LOS NAZIS

                  El fenómeno de la inedia fue también confirmado por la misma burocracia del Tercer Reich Alemán: en 1939 estalló la II Guerra Mundial e impusieron a la población un racionamiento que acabaría durando hasta finales de 1947. A partir de aquel momento, todos los alemanes tuvieron que adaptar el ritmo de sus vidas a una cartilla anual... excepto una persona: Teresa Neumann, a quien - ante la evidencia de que ni bebía ni comía- le fue inmediatamente retirada la cartilla por las autoridades nazis. Obtuvo en cambio la asignación de doble ración de jabón, dada la cantidad de ropa ensangrentada que había que lavar tras sus azarosos fines de semana. La GESTAPO, policía secreta alemana, la vigiló de cerca, e ella, su familia y al Párroco y Confesor de Teresa. 

                   El fenómeno de la inedia, que se caracteriza por el sostenimiento del cuerpo sin necesidad de ingerir alimentos, tan sólo la Sagrada Comunión, se prolongó en Teresa Neumann durante cuarenta años, siendo constatado por diversos facultativos del Reich alemán, que no eran precisamente simpatizantes con la figura de la Estigmatizada de Baviera.




MUERTE E INCORRUPCIÓN

                   El 15 de Septiembre de 1962 Teresa sufrió un ataque al corazón que le hizo sufrir fuertes dolores; entregaría su alma a Dios tres días después, el 18 de Septiembre, tras una vida llena de fenómenos místicos, relacionados en su mayoría con la estigmatización. Tras cinco días de ser expuesto su cadáver, sin tratamiento alguno para preservarlo, éste no mostraría síntomas de descomposición ni rigidez. Los seminaristas del Seminario para vocaciones tardías que Teresa había podido construir, cargaron el ataúd hasta el cementerio. Todo el pueblo de Konnersreuth estuvo presente en la despedida de la estigmatizada. Teresa sería sepultada cerca de la tumba de su hermana Otilia; a su costado sería enterrado en 1967 el Padre Naber, su Párroco y Director Espiritual.



lunes, 18 de agosto de 2025

TERESA NEUMANN Y LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Parte 3ª


                    Teresa Neumann fue una mística nacida el 8 de Abril de 1898, en Konnersreuth, en la región de Baviera, Alemania; a partir de Marzo de 1926 Jesús Nuestro Señor quiso asociarla a Su Pasión, mediante el don de los sagrados estigmas, heridas que permanecerían visibles y sangrantes hasta el último día de su vida, el 18 de Septiembre de 1962. El Señor la agració además con otros muchos dones místicos, como la inedia, la hierognosis o el poder comunicarse con las Almas del Purgatorio.



                    El Padre Naber, Párroco de Konnersreuth, llevaba un pequeño diario donde dejó reflejadas muchas de las experiencias místicas de Teresa Neumann; el buen Sacerdote reseñó el 20 de Enero de 1931: "Hoy, poco después del mediodía ha muerto el Señor Fenzl. Teresa, después de comulgar a las doce, ha acompañado al Santísimo a la casa del moribundo y ha asistido al Viático en la habitación del agonizante. Después hemos vuelto a la casa parroquial. Casi inmediatamente me han avisado de que Fenzl había muerto hacia la una. 

                    Al regresar a casa, he visto a Teresa sentada en una silla en el comedor, mirando hacia la casa mortuoria, que se veía por la ventana. Estaba en éxtasis y hablaba del difunto que había sido enviado al Purgatorio. Al volver en sí, contó que había visto al difunto en presencia del Señor, al Ángel de su guarda, a dos hombres jóvenes, un anciano y una anciana y unos tres niños (eran el padre y la madre del difunto, sus dos hijos caídos en el frente, y sus tres hijos muertos de pequeños). Como el alma del difunto no estaba aún purificada totalmente, tuvo que quedarse atrás mirando con enorme tristeza cómo el Salvador y sus acompañantes regresaban al Cielo".



lunes, 4 de agosto de 2025

TERESA NEUMANN Y LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Parte 2ª


            Teresa Neumann fue una mística nacida el 8 de Abril de 1898, en Konnersreuth, en la región de Baviera, Alemania; a partir de Marzo de 1926 Jesús Nuestro Señor quiso asociarla a Su Pasión, mediante el don de los sagrados estigmas, heridas que permanecerían visibles y sangrantes hasta el último día de su vida, el 18 de Septiembre de 1962. El Señor la agració además con otros muchos dones místicos, como la inedia, la hierognosis o el poder comunicarse con las Almas del Purgatorio.



                    Teresa Neumann rezó muchísimo por la conversión de las almas a la Fe Católica, y aunque ocurre que rara vez podemos ver el fruto real y profundo de las oraciones, gracia reservada más que para la Vida Eterna, la Divina Providencia a veces dispone que podamos saborear el triunfo de las súplicas ya aquí en este mundo. Tal fue lo que aconteció con Bruno Franz Xaver Rothschild, primogénito de una familia de judíos devotos, farmacéutico de profesión en Viena, tristemente famoso por haber proferido blasfemias en el fragor de una campaña política; Bruno quería casarse con una joven católica, pero esa intención de unirse en matrimonio a alguien que no fuese también judío era rechazado constantemente por su familia. 

                    Bruno, que había oído hablar sobre Teresa Neumann y de sus dones místicos, decidió viajar a Konnersreuth, con objeto de que Teresa le aclarara lo que debía hacer. La estigmatizada le escuchó muy tranquila pero pronto le anunció que la cuestión que le proponía no tenía razón de ser, pues su novia había muerto. Bruno no la podía creer, pero regresó a Viena a toda prisa y se encontró que, su amada efectivamente había muerto en un accidente mortal. Entonces resolvió volver a la casa de Teresa Neumann y comenzó a prepararse para convertirse a la Fe Católica. Recibió el Santo Bautismo y la Primera Comunión de manos del Padre Naber, en la iglesia parroquial de Konnersreuth, el 10 de Agosto de 1928, adoptando el segundo nombre de "Pablo"; Teresa Neumann ejercería de madrina.

                    En el transcurso de un éxtasis, Teresa Neumann vaticinó al joven converso que sería Sacerdote de Cristo... Poco después Bruno estudió Teología y terminaría ordenándose Sacerdote el 29 de Junio de 1932, en Eichstätt, ejerciendo como Ministro de Cristo unos pocos meses, ya que murió de forma súbita, por un infarto que sufrió el 24 de Diciembre, próximo a cumplir los 33 años. 

                    La familia de Bruno, debido a la conversión de su hijo al Catolicismo, no quiso ocuparse del cadáver, por lo que finalmente el neo sacerdote sería enterrado en el cementerio de Konnersreuth. Teresa aseguró que el Padre Bruno Rothschild había ido al Cielo después de siete horas de Purgatorio y que el Señor le había hecho morir así para evitarle los sufrimientos de un campo de concentración nazi.



lunes, 28 de julio de 2025

TERESA NEUMANN Y LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Parte 1ª


            Teresa Neumann fue una mística nacida el 8 de Abril de 1898, en Konnersreuth, en la región de Baviera, Alemania; a partir de Marzo de 1926 Jesús Nuestro Señor quiso asociarla a Su Pasión, mediante el don de los sagrados estigmas, heridas que permanecerían visibles y sangrantes hasta el último día de su vida, el 18 de Septiembre de 1962. El Señor la agració además con otros muchos dones místicos, como la inedia, la hierognosis o el poder comunicarse con las Almas del Purgatorio.



                    Teresa Neumann oraba mucho por los difuntos para ser liberados del Purgatorio y con frecuencia tenía la gracia de verlos. En algunos casos veía a Cristo juzgar al alma: Nuestro Señor iba acompañado de almas luminosas, que habían estado cerca del difunto en vida, especialmente sus familiares. Cristo miraba con amor el alma del difunto, quien comprendía en un instante cuál era su estado según la Justicia Divina, quedando a solas después para purificarse en el tiempo señalado. 

                    La gran amiga y confidente de Teresa Neumann, Anni Spiegl, recogió en un libro (1) muchas de las gracias místicas de las que gozó la estigmatizada, de las cuales entresaco el duro momento cuando Teresa perdió a su hermana: "...Otilia se enfermó gravemente en 1958 y fue operada, pero después de una breve mejoría se enfermó de nuevo y murió a los 56 años en el Hospital de Eichstätt. En el momento de su muerte, yo estaba a los pies de su cama y Teresa a su costado. En el mismo momento en que Otilia expiró, Rels (2) tuvo una visión y decía: “Con vosotros, con vosotros”, y quería elevarse. Después contó que había visto a su madre difunta, a su hermano Engelbert difunto y a su hermanito pequeño que murió de niño, que, junto con el Ángel Custodio de Otilia, habían venido a llevársela. Después había visto al Señor que hablaba con dulzura a Otilia y todos desaparecieron en una luz muy clara. Teresa hubiera querido seguirlos, pero se sintió feliz de que Otilia ya estaba en el Cielo..."

                    Ese mismo año murió su padre. La misma Anni Spiegl refiere: "También esta vez vio a los difuntos de su familia: su madre, Engelbert, el hermanito, Otilia y el Ángel Custodio de su padre. También vio al Señor y el pequeño grupo desapareció en la luz, dejando atrás sólo a su padre, que miraba con tristeza que los otros se alejaban. Papá Neumann (3) tuvo un Purgatorio muy breve y por Navidad Teresa lo vio ya en el Cielo".


NOTAS 

1) "Vida y muerte de Teresa Neumann de Konnersreuth", escrito por Anni Spiegl en 1954, con el título original "Leben und Sterben der Therese Neumann von Konnerseuth"

2) "Rels" era el apodo con el que los más allegados conocían y trataban a Teresa Neumann.

3) Ferdinand Neumann, padre de Teresa, fue un hombre de carácter y toda su vida apoyó a su hija, incluso contra algunos eclesiásticos que querían hacerle pruebas y supervisiones en hospitales para comprobar la autenticidad de la inedia; honorable y trabajador, vivió pobre, pero con honradez. En una ocasión le ofrecieron 500.000 dólares para poder filmar un solo éxtasis de su hija Teresa, pero él se negó. En sus últimos años asistía a la Santa Misa todos los días. Murió en 1959, a los 86 años, después de una breve enfermedad, que aceptó con tranquilidad y resignación.



lunes, 10 de febrero de 2025

LAS ROSAS DE SANTA TERESITA: ALMAS VÍCTIMAS, HIJAS ESPIRITUALES DE LA SANTA CARMELITA DE LISIEUX. TERESA NEUMANN

    


               Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 

               Era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y por eso se encomendaba con frecuencia a la Santa de Lisieux, a quien tomó por compañera y madrina espiritual, sintiendo su intercesión en varias ocasiones; cuando Teresa Neumann era una muchacha sufrió dos graves caídas que la dejarían prácticamente inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumann, por su intercesión era sanada.

               Durante un incendio en un granero efecto Teresa se empeñó a fondo junto a sus vecinos para ayudar a extinguir el fuego, pero la joven sufrió una caída que le causaría una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal. Tenía veintiún años de edad y aquello solo era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama muchísimos años, como una perfecta Alma Víctima: quedó casi inválida, ciega y hasta sorda; sus familiares la trasladaron a la buhardilla de la casa, esperando un fatal desenlace en cualquier momento. 

                Sin embargo, el Cielo tenía otros planes para la joven Teresa; el día de la Beatificación de Santa Teresa de Lisieux (29 de Abril de 1923) tiene una aparición de la Santa. Cinco días más tarde recobra la vista después de transcurridos cuatro años sin poder ver. 

               Dos años más tarde, el 17 de Mayo de 1925, mientras que en Roma el Papa Pío XI canonizaba a Santa Teresita del Niño Jesús, la joven Teresa Neumann vuelve a tener otra visión de la Santa de las rosas y es capaz de sentarse en la cama, para luego echar a andar ante la perpleja mirada de su familia, que solo supo dar gracias a Dios ante el evidente Milagro, que fue comprobado por el Padre Naber, Párroco, y demás amigos de Teresa que habían sido testigos de su enfermedad. 

               Unos meses más tarde, en Noviembre de 1925, Teresa cae nuevamente enferma, siendo una apendicitis el motivo de sus sufrimientos. Una vez más la intercesión de Santa Teresita la libera de una operación quirúrgica que los médicos veían necesaria para no morir. Santa Teresita le revelará que mediante sus continuos padecimientos salvará muchas almas, preparándola así para el sacrificio mayor que se aproximaba: la estigmatización cruenta en manos, pies y costado, que haría de Teresa Neumann una crucificada sin cruz.




sábado, 29 de abril de 2023

CENTENARIO DE LA BEATIFICACIÓN DE SANTA TERESITA, Gloria y Ornamento de la Orden del Carmelo

 

               Conmemoramos hoy el Centenario de la Beatificación de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, por el Papa Pío XI, el 29 de Abril de 1923. Un mes antes, sus virginales restos habían sido exhumados del cementerio de Lisieux, para ser trasladados al Convento que la vio nacer al Cielo.


Detalle de "La Apoteosis de Santa Teresita de Lisieux",
pintada por su propia hermana, Celine Martin, en 1923;
la piadosa imagen presidiría la ceremonia de beatificación.


               Los dos milagros exigidos para la Beatificación de Teresita fueron recogidos y escrupulosamente analizados por peritos médicos y eclesiásticos; el primer milagro atribuido a la intercesión de Santa Teresita fue con la hermana Luisa de Saint Germain, religiosa de las Hijas de la Cruz, que sufría de una grave úlcera hemorrágica en el estómago. Al recurrir a la intercesión de Santa Teresa de Lisieux, obtuvo salud perfecta. A petición de la Sagrada Congregación de Ritos, tres médicos unánimemente declararon que estaba sana.

              El segundo milagro, determinante para la Beatificación de Santa Teresita, fue la curación de un joven seminarista llamado Charles Anne. Charles fue víctima de hemoptisis pulmonar. Invocó la ayuda de Santa Teresa de Lisieux y quedó perfectamente curado, según testificaron tres médicos. El prestigioso médico De Charles testificó: "Los pulmones destruidos y arrasados habían sido reemplazados por nuevos pulmones, llevando a cabo sus funciones normales…" 

               El mismo día de la Beatificación se obraría un tercer milagro; en el momento en que el Romano Pontífice elevaba a los altares a Teresita de Lisieux, en Baviera, Alemania, Teresa Neumann, mística estigmatizada, tendrá una particular aparición de la nueva Santa, que le devolverá la vista perdida a causa de una rara enfermedad. La relación de ambas se extendería en el tiempo y seguro que también en la eternidad.

               La Causa de Beatificación había sido presentada oficialmente el 10 de Junio de 1914, ante el Papa San Pío X, que calificó a Teresita como "la Santa más grande de los tiempos modernos...". El Papa Benedicto XV había firmado dos años antes el Decreto de Heroicidad de Virtudes de la entonces Sor Teresita.

               El Papa Pío XI, que tenía una devoción especial a la que él llamaba, entre otros apodos, "mi pequeña Santa", no solo la beatificó, sino que la canonizaría dos años después.

               Celine Martin, hermana de sangre y de religión de Teresita, había pintado en 1921 una pequeña Apoteosis, que sería usada como tapiz el día de la Beatificación.




DE LA BULA DE BEATIFICACIÓN

               San Juan vio, en los Montes de Sión, el coro de Vírgenes que siguen al Cordero por dondequiera que va, y escuchó un Cántico muy dulce que nadie podría repetir. Esto demuestra cuánto estima Dios la flor de la virginidad, es decir, ese género de vida que se conforma más a la naturaleza angélica que a la naturaleza humana. 

               Esta vida, preciosa sobre todo por la gracia del Evangelio, la han abrazado con celo un gran número de muchachas jóvenes, siguiendo a la Virgen Augusta, Madre de Dios, a quien se considera con razón la autora de la belleza virginal. Visten sus túnicas blancas en la Iglesia de Dios. Desprecian las delicias y seducciones fugaces del mundo, por los Bienes Celestiales que no pasan. Así vemos, en la Iglesia Católica, los lirios blancos de las Vírgenes se mezclan con las rosas moradas de los Mártires. Ambos forman esa espléndida corona con la que está adornada la Inmaculada Esposa de Cristo.



Primera página de la Bula de Beatificación de Santa Teresita


               Ahora, en nuestro tiempo, se ha destacado, en este coro de vírgenes, Teresa del Niño Jesús, monja profesa, gloria y ornamento de la Orden del Carmelo, que, en pocos años, ha cumplido una larga carrera y elevado la el candor virginal que había dedicado al Divino Cordero, por el resplandor de las más bellas virtudes.


Papa Pío XI, 29 de Abril de 1923


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SANTA TERESITA REGRESA AL CONVENTO DE LISIEUX




domingo, 18 de septiembre de 2022

LX ANIVERSARIO DE TERESA NEUMANN, LA ESTIGMATIZADA DE BAVIERA




               Un día después de la Estigmatización del Seráfico San Francisco de Asís, quiso la Divina Providencia que tuviera lugar la muerte de este mundo, para entrar a la Vida Eterna, de Teresa Neumann, Mística e hija de San Francisco en calidad de Terciaria de la Orden Franciscana.

               Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 


SU PARTICULAR AMISTAD CON SANTA TERESITA

               Era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y por eso se encomendaba con frecuencia a la Santa de Lisieux, a quien tomó por compañera y madrina espiritual, sintiendo su intercesión en varias ocasiones; cuando Teresa Neumann era una muchacha sufrió dos graves caídas que la dejarían prácticamente inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumann, por su intercesión era sanada.

               Durante un incendio en un granero efecto Teresa se empeñó a fondo junto a sus vecinos para ayudar a extinguir el fuego, pero la joven sufrió una caída que le causaría una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal. Tenía veintiún años de edad y aquello solo era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama muchísimos años, como una perfecta Alma Víctima: quedo casi inválida, ciega y hasta sorda; sus familiares la trasladaron a la buhardilla de la casa, esperando un fatal desenlace en cualquier momento. 

                Sin embargo, el Cielo tenía otros planes para la joven Teresa; el día de la Beatificación de Santa Teresa de Lisieux (29 de Abril de 1923) tiene una aparición de la Santa. Cinco días más tarde recobra la vista después de transcurridos cuatro años sin poder ver. 

               Dos años más tarde, el 17 de Mayo de 1925, mientras en Roma el Pontífice canonizaba a Santa Teresita del Niño Jesús, la joven Teresa Neumann vuelve a tener otra visión de la Santa de las rosas y es capaz de sentarse en la cama para luego echar a andar ante la mirada de su familia, que solo supo dar gracias a Dios ante el evidente Milagro, que fue comprobado por el Padre Naber, Párroco, y demás amigos de Teresa que habían sido testigos de su enfermedad. 

               Unos meses más tarde, en Noviembre de 1925, Teresa cae nuevamente enferma, siendo una apendicitis el motivo de sus sufrimientos. Una vez más la intercesión de Santa Teresita la libera de una operación quirúrgica que los médicos veían necesaria para no morir. Santa Teresita le revelará que mediante sus continuos padecimientos salvará muchas almas, preparándola así para el sacrificio mayor que se aproximaba.

LOS SAGRADOS ESTIGMAS EL VIERNES SANTO DE 1926

               Desde el 26 de Marzo de 1926, vísperas de la Pascua de Resurrección, Teresa tenía veintiocho años y nada la hacía sospechar que reviviría en su cuerpo los Santos Estigmas de la Crucifixión; así, cada Viernes, Teresa sufriría místicamente la Pasión de Cristo, que se manifestarían exteriormente en forma de estigmas sangrantes y lacrimaciones de sangre (raro fenómeno del que aparte del caso de Teresa Neumann solo se conoce el de la Mística Rosa María Andriani); los estigmas jamás se cerraron, incluso después de morir, en su cuerpo inerte se pudieron ver y fotografiar las santas heridas.

               Durante la Pasión ocurrían fenómenos extraordinarios como pérdida de peso, que después recuperaba rápidamente, visiones premonitorias, bilocaciones, hablaba griego, arameo y latín de los interrogatorios de Cristo (confirmado una y otra vez por todos los lingüistas independientes que la visitaban a menudo) y luego de la abundante pérdida de sangre, una fulminante recuperación física que no se hacía esperar el domingo por la mañana.

               A partir del 5 de Noviembre de 1926 aparecieron también los estigmas de la flagelación, del hombro y de la corona de espinas; como heridas místicas, jamás pudieron se cerraban ni sufrían de ulceraciones o infecciones. Estas heridas serían motivo de curiosidad y de fervor y supuso la visita de más de cuarenta mil personas al pequeño pueblo de Konnersreuth para admirar los estigmas de Teresa Neumann; muchos de aquellos curiosos que se aceraron a conocer a Teresa volvieron a la práctica religiosa tras años de mediocridad espiritual, o como la conversión de un joven judío, que no quiso demorar su conversión a la Verdadera Fe y se hizo bautizar en el mismo pueblo.




               El Padre Gemelli, Sacerdote franciscano y Rector de la Universidad de Milán había examinado los estigmas del Padre Pío, y fue enviado por orden de la Santa Sede, a estudiar el caso de Teresa Neumann, certificando poco después que no había en ella ningún rasgo histérico y que aquellos fenómenos no tenían explicación natural.

VISIONES MÍSTICAS DE LA VIDA DE CRISTO

                Además de las Visiones semanales de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, Teresa Neumann fue favorecida con estas otras: la del Nacimiento de Jesús la tuvo durante la noche de Navidad del año 1926; la de la Encarnación, el día 25 de Marzo de 1927; el día 6 de Agosto de 1926, tuvo la Visión de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor...


LOS DONES DE LA HIEROGNOSIS Y LA INEDIA EN TERESA NEUMANN

               Desde 1922 su única comida consistía en la Sagrada Eucaristía (rechazando instintivamente la muchas formas no consagradas que le ponían delante para probarla, y donde quedó manifiesto que el Señor la había bendecido con el don de la hierognosis, mediante el cual se puede distinguir lo divino, lo bendito de lo profano). 

               No fueron pocas las ocasiones en que al recibir la Sagrada Comunión entraba en éxtasis, incluso desde el momento en que el Sacerdote rezaba la fórmula Ecce Agnus Dei; en esos momentos, el rostro de Teresa se transformaba, iluminándose e impregnándola de una belleza angelical.

               El Obispo Diocesano de Ratisbona nombró una comisión formada por médicos y religiosas bajo juramento y las muchas comisiones laicas que le hicieron seguimientos exhaustivos, y que confirmaron punto por punto que no había trampa alguna, siendo absolutamente cierto que vivía exclusivamente de la Sagrada Eucaristía. Teresa, en contra de toda lógica científica, mantuvo siempre su peso normal, alrededor de 60 kilogramos; su tez aparecía siempre sonrosada y su carácter desenfadado y bromista hacía reír con frecuencia a cuantos la visitaban.




TERESA NEUMANN Y LOS NAZIS

              El fenómeno de la inedia fue también confirmado por la misma burocracia del Tercer Reich Alemán: en 1939 estalló la II Guerra Mundial e impusieron a la población un racionamiento que acabaría durando hasta finales de 1947. A partir de aquel momento, todos los alemanes tuvieron que adaptar el ritmo de sus vidas a una cartilla anual... excepto una persona: Teresa Neumann, a quien - ante la evidencia de que ni bebía ni comía- le fue inmediatamente retirada la cartilla por las autoridades nazis. Obtuvo en cambio la asignación de doble ración de jabón, dada la cantidad de ropa ensangrentada que había que lavar tras sus azarosos fines de semana. La GESTAPO, policía secreta alemana, la vigiló de cerca, e ella, su familia y al Párroco y Confesor de Teresa. 

               El fenómeno de la inedia, que se caracteriza por el sostenimiento del cuerpo sin necesidad de ingerir alimentos, tan solo la Sagrada Comunión, se prolongó en Teresa Neumann durante cuarenta años, siendo constatado por diversos facultativos del Reich alemán, que no eran precisamente simpatizantes con la figura de la Estigmatizada de Baviera.

MUERTE E INCORRUPCIÓN

               El 18 de Septiembre de 1962, hace hoy sesenta años, tras una vida llena de fenómenos inexplicados relacionados en su mayoría con la estigmatización, Teresa Neumann fallece víctima de un ataque cardíaco. Tras cinco días de ser expuesto su cadáver, sin tratamiento alguno para preservarlo, éste no muestra síntomas de descomposición ni rigidez.




jueves, 29 de abril de 2021

LA BEATIFICACIÓN DE TERESITA DE LISIEUX


               Conmemoramos hoy el Aniversario de la Beatificación de Santa Teresita de Lisieux, por el Papa Pío XI, el 29 de Abril de 1923.  Un mes antes, sus virginales restos habían sido exhumados del cementerio de Lisieux, para ser trasladados al Convento que la vio nacer al Cielo.



La Apoteosis de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz,
pintada por su propia hermana, Celine Martin


               Los dos milagros exigidos para la Beatificación de Teresita fueron recogidos y escrupulosamente analizados por peritos médicos y eclesiásticos; el primer milagro atribuido a la intercesión de Santa Teresita fue con la hermana Luisa de Saint Germain, religiosa de las Hijas de la Cruz, que sufría de una grave úlcera hemorrágica en el estómago. Al recurrir a la intercesión de Santa Teresa de Lisieux, obtuvo salud perfecta. A petición de la Sagrada Congregación de Ritos, tres médicos unánimemente declararon que estaba sana.

              El segundo milagro, determinante para la Beatificación de Santa Teresita, fue la curación de un joven seminarista llamado Charles Anne. Charles fue víctima de hemoptisis pulmonar. Invocó la ayuda de Santa Teresa de Lisieux y quedó perfectamente curado, según testificaron tres médicos. El prestigioso médico De Charles testificó: "Los pulmones destruidos y arrasados habían sido reemplazados por nuevos pulmones, llevando a cabo sus funciones normales…

               Ese mismo día de la Beatificación se obraría un tercer milagro; en el momento en que el Romano Pontífice elevaba a los altares a Teresita de Lisieux, en Baviera, Alemania, Teresa Neumann, mística estigmatizada, tendrá una particular aparición de la nueva Santa, que le devolverá la vista perdida a causa de una rara enfermedad. La relación de ambas se extendería en el tiempo y seguro que también en la eternidad.

               La Causa de Beatificación había sido presentada oficialmente el 10 de Junio de 1914, ante el Papa San Pío X, que calificó a Teresita como "la Santa más grande de los tiempos modernos...". El Papa Benedicto XV había firmado dos años antes el Decreto de Heroicidad de Virtudes de la entonces Sor Teresita.

               El Papa Pío XI, que tenía una devoción especial a la que él llamaba, entre otros apodos, "mi pequeña Santa", no solo la beatificó, sino que la canonizaría dos años después.

               Celine Martin, hermana de sangre y de religión de Teresita, había pintado en 1921 una pequeña Apoteosis, que sería usada como tapiz el día de la Beatificación.


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SANTA TERESITA REGRESA AL CONVENTO DE LISIEUX




viernes, 18 de septiembre de 2020

TERESA NEUMANN, Mística, estigmatizada, Terciaria Franciscana


               Un día después de la Estigmatización del Seráfico San Francisco de Asís, quiso la Providencia que tuviera lugar la muerte de este mundo, para entrar a la Vida Eterna, de Teresa Neumann, Mística e hija de San Francisco en calidad de Terciaria de la Orden Franciscana.

               Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania); hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja  para aliviar la maltrecha economía familiar. 





SU PARTICULAR AMISTAD CON SANTA TERESITA

               Era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y por eso se encomendaba con frecuencia a la Santa de Liseux, a quien tomó por compañera y madrina espiritual, sintiendo su intercesión en varias ocasiones; cuando Teresa Neunmann era una muchacha sufrió dos graves caídas que la dejarían prácticamente inválida, pero justo en los días en que Santa Teresita era sucesivamente beatificada y canonizada, Teresa Neumann, por su intercesión era sanada.

               Durante un incendio en un granero efecto Teresa se empeñó a fondo junto a sus vecinos para ayudar a extinguir el fuego, pero la joven sufrió una caída que le causaría una extraña enfermedad provocada por una luxación en la espina dorsal. Tenía veintiún años de edad y aquello solo era el comienzo de todos sus padecimientos posteriores que la tuvieron postrada en la cama muchísimos años, como una perfecta Alma Víctima: quedo casi inválida, ciega y hasta sorda; sus familiares la trasladaron a la buhardilla de la casa, esperando un fatal desenlace en cualquier momento. 

                Sin embargo, el Cielo tenía otros planes para la joven Teresa; el día de la Beatificación de Santa Teresa de Lisieux (29 de Abril de 1923) tiene una aparición de la Santa. Cinco días más tarde recobra la vista después de transcurridos cuatro años sin poder ver. 

               Dos años más tarde, el 17 de Mayo de 1925, mientras en Roma el Pontífice canonizaba a Santa Teresita del Niño Jesús, la joven Teresa Neumann vuelve a tener otra visión de la Santa de las rosas y es capaz de sentarse en la cama para luego echar a andar ante la mirada de su familia, que solo supo dar gracias a Dios ante el evidente Milagro, que fue comropobado por el Padre Naber, Párroco, y demás amigos de Teresa que habían sido testigos de su enfermedad. 

               Unos meses más tarde, en Noviembre de 1925, Teresa cae nuevamente enferma, siendo una apendicitis el motivo de sus sufrimientos. Una vez más la intercesión de Santa Teresita la libera de una operación quirúrgica que los médicos veían necesaria para no morir. Santa Teresita le revelará que mediante sus continuos padecimientos salvará muchas almas, preparándola así para el sacrificio mayor que se aproximaba.

LOS SAGRADOS ESTIGMAS EL VIERNES SANTO DE 1926

               Desde el 26 de Marzo de 1926, vísperas de la Pascua de Resurrección, Teresa tenía veintiocho años y nada la hacía sospechar que reviviría en su cuerpo los Santos Estigmas de la Crucifixión; así, cada Viernes, Teresa sufriría místicamente la Pasión de Cristo, que se manifestarían exteriormente en forma de estigmas sangrantes y lacrimaciones de sangre (raro fenómeno del que aparte del caso de Teresa Neumann solo se conoce el de la Mística Rosa María Andriani); los estigmas jamás se cerraron, incluso después de morir, en su cuerpo inerte se pudieron ver y fotografiar las santas heridas.

               Durante la Pasión ocurrían fenómenos extraordinarios como pérdida de peso, que después recuperaba rápidamente, visiones premonitorias, bilocaciones, hablaba griego, arameo y latín de los interrogatorios de Cristo (confirmado una y otra vez por todos los lingüistas independientes que la visitaban a menudo) y luego de la abundante pérdida de sangre, una fulminante recuperación física que no se hacía esperar el domingo por la mañana.

               A partir del 5 de Noviembre de 1926 aparecieron también los estigmas de la flagelación, del hombro y de la corona de espinas; como heridas místicas, jamás pudieron se cerraban ni sufrían de ulceraciones o infecciones. Estas heridas serían motivo de curiosidad y de fervor y supuso la visita de más de cuarenta mil personas al pequeño pueblo de Konnersreuth para admirar los estigmas de Teresa Neumann; muchos de aquellos curiosos que se aceraron a conocer a Teresa volvieron a la práctica religiosa tras años de mediocridad espiritual, o como la conversión de un joven judío, que no quiso demorar su conversión a la Verdadera Fe y se hizo bautizar en el mismo pueblo.

               El Padre Gemelli, Sacerdote franciscano y Rector de la Universidad de Milán había examinado los estigmas del Padre Pío, y fue enviado por orden de la Santa Sede, a estudiar el caso de Teresa Neumann, certificando poco después que no había en ella ningún rasgo histérico y que aquellos fenómenos no tenían explicación natural.

VISIONES MÍSTICAS DE LA VIDA DE CRISTO

                Además de las Visiones semanales de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, Teresa Neumann fue favorecida con estas otras: la del Nacimiento de Jesús la tuvo durante la noche de Navidad del año 1926; la de la Encarnación, el día 25 de Marzo de 1927; el día 6 de Agosto de 1926, tuvo la Visión de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor...





EL DON DE LA INEDIA EN TERESA NEUMANN

               Desde 1922 su única comida consistía en la Sagrada Eucaristía (rechazando instintivamente la muchas formas no consagradas que le ponían delante para probarla, y donde quedó manifiesto que el Señor la había bendecido con el don de la hierognosis, mediante el cual se puede distinguir lo divino, lo bendito de lo profano). 

               No fueron pocas las ocasiones en que al recibir la Sagrada Comunión entraba en éxtasis, incluso desde el momento en que el Sacerdote rezaba la fórmula Ecce Agnus Dei; en esos momentos, el rostro de Teresa se transformaba, iluminándose e impregnándola de una belleza angelical.

               El Obispo Diocesano de Ratisbona nombró una comisión formada por médicos y religiosas bajo juramento y las muchas comisiones laicas que le hicieron seguimientos exhaustivos, y que confirmaron punto por punto que no había trampa alguna, siendo absolutamente cierto que vivía exclusivamente de la Sagrada Eucaristía. Teresa, en contr de toda lógica científica, mantuvo siempre su peso normal, alrededor de 60 kilogramos; su tez aparecía siempre sonrosada y su carácter desenfadado y bromista hacía reír con frecuencia a cuantos la visitaban.

              El fenómeno de la inedia fue también confirmado por la misma burocracia del Tercer Reich Alemán: en 1939 estalló la II Guerra Mundial e impusieron a la población un racionamiento que acabaría durando hasta finales de 1947. A partir de aquel momento, todos los alemanes tuvieron que adaptar el ritmo de sus vidas a una cartilla anual... excepto una persona: Teresa Neumann, a quien - ante la evidencia de que ni bebía ni comía- le fue inmediatamente retirada la cartilla por las autoridades nazis. Obtuvo en cambio la asignación de doble ración de jabón, dada la cantidad de ropa ensangrentada que había que lavar tras sus azarosos fines de semana. La GESTAPO, policía secreta alemana, la vigiló de cerca, e ella, su familia y al Párroco y Confesor de Teresa. 

               El fenómeno de la inedia, que se caracteriza por el sostenimiento del cuerpo sin necesidad de ingerir alimentos, tan solo la Sagrada Comunión, se prolongó en Teresa durante cuarenta años, siendo constatado por diversos facultativos del Reich alemán, que no eran precisamente simpatizantes con la figura de la Estigmatizada de Baviera.

               El 18 de Septiembre de 1962, tras una vida llena de fenómenos inexplicados relacionados en su mayoría con la estigmatización, fallece víctima de un ataque cardíaco. Tras cinco días de ser expuesto su cadáver, éste no muestra síntomas de descomposición ni rigidez.


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viernes, 20 de junio de 2014

CRUCIFICADOS SIN CRUZ: TERESA NEUMANN (6ª PARTE)



"Llevo en mí los estigmas de la Pasión de Cristo"

(San Pablo a los Gálatas, 6, 17)




Transcribimos íntegra la magistral descripción que hace Lars Eskeland 
en su obra sobre las visiones de los viernes y los pormenores que Teresa Neumann 
nos da de la Pasión que contempla; es un texto que hoy viernes, 
nos vendrá muy bien para meditar parte de la Pasión de Nuestro Señor.


     Vése Teresa arrebatada súbitamente en éxtasis y la visión la absorbe por completo, lo mismo que una gota de agua es absorbida por el sol.

     En las del viernes ella sigue a Jesús por el camino de la cruz y tiene la firme convicción de hallarse presente al drama que se desenvuelve, como asistían a él los compatriotas de Jesús hace dos mil años. Fácil es de comprender que ella sufre horriblemente en cuerpo y alma, porque todos sus pensamientos hállanse concentrados sobre aquel doloroso cuadro; todo su ser tiembla de lástima hacia el Divino Condenado.

     Estos estados extáticos se suceden a intervalos, comenzando en las primeras horas del viernes por la mañana, hasta la una o las dos, después del mediodía del sábado. En la Semana Santa, a partir del Jueves Santo por la tarde, hasta las tres del día siguiente, Teresa no ve más que una parte del Calvario, siempre la misma. Muéstrase igualmente admirada que un niño. Reprodúcese en ella cada vez la misma emoción, pues olvídase de haber visto ya lo que está pasando ante sus ojos e ignora lo que va a seguir. Todo es, pues, nuevo para ella.

     Primeramente ve a Jesucristo en el Huerto de los Olivos, en donde contempla tres escenas.

     En la primera, los tres discípulos hállanse junto a Jesús, que está triste e inquieto. Híncase de rodillas; pero al cabo de unos instantes se vuelve a levantar y dirige las manos y los ojos hacia el cielo.

     La segunda es la más dolorosa, los sufrimientos aumentan en intensidad; sobre la frente de Jesús ve, a manera de perlas, gotas de sudor rojo, y pronto fluye la sangre por todo su cuerpo.

     Los soldados que lo prenden visten túnicas que les llegan a las rodillas, algunas están orladas con una cenefa o galón de oro. El pecho y los hombros los llevan protegidos por una vestidura rígida.

     Apenas ve a Judas, pero cree que no hay quien abrigue aviesas intenciones contra Jesucristo. Desagrádale que Pedro corte la oreja con su espada a un soldado, pues el Señor no parece aprobarlo.



     Los sufrimientos de Teresa van aumentando a cada éxtasis. A veces se retuerce por la fuerza del dolor. Y su pensamiento no puede apartarse ni un segundo de este cuadro tan angustioso. Asiste al doloroso acto de despojar de la ropa a Jesús y de azotarle horriblemente.

     Los verdugos lo atan a un poste y seis soldados se encargan de golpearle, de dos en dos, sucesivamente; primero la espalda, luego los azotes alcanzan hasta el pecho. La piel se entumece, se desgarra, y la sangre brota por todas partes. Jesús está completamente desnudo, lo cual parece le hace sufrir más que nada. En cuanto lo desatan, aquel cuerpo magullado cae inerte por tierra. Esta visión disminuye, pero Teresa está penetrada de los efectos de ella. Se le ve agitarse bajo el influjo de un dolor inmenso y como procurando proteger con sus manos la sagrada espalda del Maestro.



Continuará...