Mostrando entradas con la etiqueta San Agustín de Hipona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Agustín de Hipona. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de septiembre de 2026

JESÚS, PIADOSO PELÍCANO


                    "Dicen de estas aves, los pelícanos, que las crías son matadas por sus padres a picotazos, y que luego la madre las llora durante tres días en el nido; finalmente, la madre se hiere a sí misma gravemente y derrama su propia sangre sobre los polluelos, y con esta sangre los resucita.

                    Quizá sea verdad, quizá sea falso. Pero si es verdad, pensad cómo se adapta a Aquel que nos dio la vida con Su Sangre. Se adapta a Él porque los padres nos mataron cuando no le obedecimos, al decir el Apóstol: Estabais muertos por vuestros delitos y pecados. La Iglesia nos llora, y Aquel que es el verdadero Padre de los renacidos nos devuelve la vida con Su propia Sangre"


San Agustín de Hipona (Enarratio in Psalmum 101, 7)



                    En 1264, el Papa Urbano IV promulgó la Bula "Transiturus" (1) para extender la Festividad de Corpus Christi a toda la Iglesia Católica. El mismo Pontífice encargó a Santo Tomás de Aquino la composición de los textos litúrgicos y los himnos del Oficio Divino para esa Fiesta.

                    Además de este poema, Santo Tomás escribió otros himnos eucarísticos: Pange Lingua (cuyo tramo final es el Tantum Ergo), Panis Angelicus (sección del Sacris Solemniis), Lauda Sion y O Salutaris Hostia.


            1. Adóro Te devóte, latens Déitas, quæ sub his figúris vere látitas. Tibi se cor meum totum súbiicit, quia, Te contémplans, totum déficit.

            2. Visus, tactus, gustus in Te fállitur, sed audítu solo tuto créditur. Credo quidquid dixit Dei Fílius: nil hoc verbo veritátis vérius.

            3. In Cruce latébat sola Déitas; at hic latet simul et humánitas. Ambo tamen credens atque cónfitens, peto quod petívit latro pœnitens.

            4. Plagas, sicut Thomas, non intúeor; Deum tamen meum Te confíteor. Fac me Tibi semper magis crédere, in Te spem habére, Te dilígere.

            5. O memoriále mortis Dómini! Panis vivus vitam præstans hómini, præsta meæ menti de Te vívere, et tTe illi semper dulce sápere.

            6. Pie pellicáne, Iesu Dómine, me immúndum munda Tuo Sánguine: cuius una stilla salvum fácere totum mundum quit ab omni scélere.

            7. Iesu, quem velátum nunc aspício, oro, fiat illud quod tam sítio; ut Te reveláta cernens fácie, visu sim beátus Tuæ Glóriæ. Amen.


Traducción al español


            1. Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto ver­da­de­ramente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al con­tem­plarte.

            2. Al juzgar de Ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

            3. En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad. Creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

            4. No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere, que Te ame.

            5. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre. Concédele a mi alma que de Ti viva, y que siempre saboree Tu dulzura.

            6. Señor Jesús, piadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con Tu Sangre: de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

            7. Jesús, a quien ahora veo escondido, Te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar Tu Rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo Tu Gloria. Amén.


NOTA

1) De la Bula "Transiturus:

                    Aunque este Sacramento Sagrado sea celebrado todos los días en el solemne rito de la misa, sin embargo creemos útil y digno que se celebre, al menos una vez en el año, una fiesta más solemne, en especial para confundir y refutar la hostilidad de los herejes.

                    Pues en el Jueves Santo, día en que Cristo lo instituyó, la Iglesia universal, ocupada en la confesión de los fieles, en la bendición del crisma, en el cumplimiento del mandato del lavatorio de los pies y en otras muchas sagradas ceremonias, no puede atender de lleno a la celebración de este gran sacramento.

                    De la misma forma que la Iglesia atiende a los Santos, que se veneran en el curso del año, y aunque en las letanías, en las misas y en otras funciones, se renueve su memoria con gran frecuencia, sin embargo recuerda su nacimiento en determinados días, con más solemnidad y con funciones especiales. Y como en estas fiestas quizá los fieles omiten alguno de sus deberes por negligencia o por las ocupaciones mundanas, o también por la fragilidad humana, la Santa Madre Iglesia establece un día determinado para la conmemoración de todos los Santos supliendo en esta fiesta común lo que se ha descuidado en las particulares.

                    Especialmente, pues, es preciso cumplir este deber con el admirable Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo, que es gloria y corona de todos los Santos, para que resplandezca en una Festividad y Solemnidad especiales y para que lo que quizá se descuidó en las demás celebraciones de la Misa, en lo que se refiere a solemnidad, se supla con devota diligencia; y para que los Fieles, al acercarse esta Festividad, entrando dentro de sí mismos, pensando en el pasado con atención, humildad de espíritu y pureza de conciencia, suplan lo que hubieren cumplido defectuosamente al asistir a Misa, quizá ocupados con el pensamiento en negocios mundanos o más ordinariamente a causa de la negligencia y debilidad humana. En cierta ocasión también oímos decir, cuando desempeñábamos un oficio más modesto, que Dios había revelado a algunos católicos que era preciso celebrar esta Fiesta en toda la Iglesia; Nos, pues, hemos creído oportuno establecerla para que, de forma digna y razonable, sea vitalizada y exaltada la Fe Católica. Papa Urbano IV, 11 de Agosto de 1264.



domingo, 28 de agosto de 2022

SAN AGUSTÍN DE HIPONA

 

"No hay amistad verdadera sino 
entre aquellos a quienes Tú 
aglutinas entre sí 
por medio de la Caridad" 

(Confesiones de San Agustín de Hipona, 4,4,7)



               San Agustín nació en Tagaste ( región enclavada en la que hoy es Argelia ) en el año 354. Hijo de un pagano, Patricio, y de una cristiana, Santa Mónica, modelo de madre y esposa cristiana. Desde niño destacó por su interés en conocer la Verdad, lo que le llevó a estudiar las diferentes corrientes filosóficas.

               Engañado por la doctrina de los maniqueos (doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos, absolutos y contrarios, el bien y el mal) la profesó en Cartago (374-383), Roma (383) y Milán (384). Los maniqueos eran sumamente rigoristas en las cuestiones de la moral, factor que terminó de convencer a San Agustín para convertirse en un fiel devoto de esta herejía.

               Pero pronto comprendió que la Verdad se encontraba en la Iglesia Católica, que enseña (contrariamente a la doctrina maniquea) que las cosas, estando subordinadas a Dios, derivan todo su ser de Él, de manera que el mal sólo puede ser entendido como pérdida de un bien, como ausencia o no-ser, en ningún caso como sustancia.

               La convicción de haber recibido una señal divina lo decidió a retirarse con su madre, su hijo y sus discípulos a la casa de su amigo Verecundo, en Lombardía, donde San Agustín escribió sus primeras obras. En la Pascua del año 387, cuando contaba con treinta y tres años, fue bautizado por San Ambrosio, quien junto con Santa Mónica, hicieron ver a San Agustín que la Doctrina Católica era la única verdadera. El Santo Bautismo su primer paso en su consagración absoluta a la causa de Dios.

               San Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero su madre, Santa Mónica, que tanto sufrió por su conversión a la Fe Católica, ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila; sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada :  

               "¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.

               En 388 regresó definitivamente a África. En el 391 fue ordenado sacerdote en Hipona por el anciano Obispo Valerio, quien le encomendó la misión de predicar entre los fieles la palabra de Dios, tarea que San Agustín cumplió con fervor y le valió gran renombre; al propio tiempo, sostenía enconado combate contra las herejías y los cismas que amenazaban a la ortodoxia católica, reflejado en las controversias que mantuvo con maniqueos, pelagianos, donatistas y paganos.

               Tras la muerte de Valerio, hacia finales del 395, San Agustín fue nombrado Obispo de Hipona. Dedicó numerosos sermones a la instrucción de su pueblo, escribió sus célebres Cartas a amigos, adversarios, extranjeros, fieles y paganos, y ejerció a la vez de Pastor, administrador, orador y juez.

               Al caer Roma en manos de los godos de Alarico (410), se acusó al cristianismo de ser responsable de las desgracias del imperio, lo que suscitó una encendida respuesta de San Agustín, recogida en La Ciudad de Dios, que contiene una verdadera filosofía de la Historia Cristiana.

               Durante los últimos años de su vida asistió a las invasiones bárbaras del norte de África (iniciadas en el 429), a las que no escapó su ciudad episcopal. Al tercer mes del asedio de Hipona, cayó enfermo y murió en el año 430.




lunes, 30 de agosto de 2021

EL ODIO PERFECTO, por San Agustín de Hipona


"Exposición sobre los Salmos"
de San Agustín de Hipona, Obispo, 
Doctor de la Iglesia


¿No odio, tal vez, Señor, 
a los que te odian?
¿Y no odio a Tus enemigos?
Los odio con un odio perfecto
como si fueran mis enemigos...

Salmo 139, vers. 21-22


               ¿Qué significa "Con un odio perfecto"?. En ellos yo odiaba las culpas por ellos, pero amaba a la criatura tuya. Así se odia con odio perfecto: no odiando a la persona por sus vicios y no amando los vicios de cara a la persona. Y ahora observa cómo continúa "Me han vuelto enemigos". Enemigos no sólo de Dios, sino de sus enemigos personales. Lo declara expresamente. 

               ¿Cómo, entonces, pondrá en práctica respecto a ellas las palabras arriba decía "Acaso no he odiado a quienes te odiaban?" y juntas las del Señor que manda "Amad a vuestros enemigos?". ¿Cómo cumplirá el suyo deber, si no recurriendo a ese odio perfecto, por el cual en los malos se odia el hecho de que son malos y se ama su condición de hombres?.

               Hay un ejemplo que data de los tiempos del Viejo Testamento cuando a ese pueblo carnal se le aplicaban sanciones y penas exteriores: se trata de un hombre, que por inteligencia [del Misterio] perteneció al Nuevo Testamento, digo de Moisés, Siervo de Dios. ¿Cómo podía él odiar a los que cayeron en pecado, si al mismo tiempo rezaba por ellos? y ¿cómo no los odiaba si los sentenciaba a muerte?. Los odiaba con odio perfecto. Y por la perfección de su odio, aún odiando las faltas que castigaba, amaba al hombre por el que rezaba."



viernes, 25 de diciembre de 2020

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 

               "Jesús yace en el Pesebre, pero lleva las riendas del gobierno del mundo; toma el pecho, y alimenta a los Ángeles; está envuelto en pañales, y nos viste a nosotros de inmortalidad; está amamantado, y lo adoran; no halló lugar en la posada, y Él fabrica templos suyos en los corazones de los creyentes. Para que se hiciera fuerte la debilidad, se hizo débil la fortaleza... Así encendemos nuestra caridad para que lleguemos a Su Eternidad"


San Agustín de Hipona




              Durante el Tiempo de Adviento hemos esperado ansiosamente la venida del Verbo, la hemos pedido y estamos ya preparados para Su Aparición. Deseo, demanda, preparación, son las tres palabras que resumen el Adviento.

               El motivo fundamental del nuevo período, que se abre con las alegrías de Nochebuena, es el Nacimiento de Jesucristo, del Hijo de Dios humanado. Es el Misterio de la Encarnación, que consiste en la unión en Jesucristo del Verbo "nacido antes de todos los siglos, de la substancia del Padre", con la humanidad "engendrada de la substancia de la Madre en el mundo". 

               Navidad es, por tanto, la Fiesta del Amor Misericordioso de Dios. "Tanto amó Dios al mundo -decía San Juan Evangelista pensando en este Misterio- que le envió a Su mismo Hijo Unigénito, para que, creyendo en Él, no perezca, antes alcance la Vida Eterna".

               Desde el tiempo del Papa San Gregorio Magno (+604), la Santa Iglesia Romana celebra el día de La Navidad tres Misas: la primera, a medianoche, en Santa María la Mayor, donde se veneraba el Pesebre de la gruta de Belén. En ella, el pensamiento capital es Cristo, el Niño de Belén, nacido de la Virgen maría e Hijo eterno y consubstancial del Padre. Celebramos por tanto, el Nacimiento eterno y temporal del Señor.

               La segunda Misa, en la aurora, ya que al amanecer los Cristianos de Roma se reunían para ofrecer nuevamente el Sacrificio en la Iglesia de Santa Anastasia, una Mártir de Iliria, que había sufrido en este mismo día, durante la Persecución del Emperador Diocleciano. El horizonte empieza a dorarse con los primeros resplandores del sol, el verdadero sol, Cristo, que brilla ya sobre nuestras cabezas. 

               La tercera Misa, la propia del día, nos presenta al recién nacido en todo el esplendor de Su hermosura. En la revelación del Misterio de Navidad hay una graduación, expresada en cada una de las tres Misas: noche, alborada, mediodía... aquí se condensa el pensamiento fundamental de la liturgia de este día "Un Niño nos ha nacido..." y pese a que este Niño reposa entre las pajas de un miserable pesebre, continúa diciendo la Escritura que "sobre Sus hombros sostiene el imperio del mundo..."



viernes, 28 de agosto de 2020

SAN AGUSTÍN DE HIPONA, Doctor de la Gracia




BREVE BIOGRAFÍA DE 
SAN AGUSTÍN DE HIPONA

         San Agustín nació en Tagaste ( región enclavada en la que hoy es Argelia ) en el año 354. Hijo de un pagano, Patricio, y de una cristiana, Santa Mónica, modelo de madre y esposa cristiana. Desde niño destacó por su interés en conocer la Verdad, lo que le llevó a estudiar las diferentes corrientes filosóficas.
 

          Engañado por la doctrina de los maniqueos ( doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos,absolutos y contrarios,el bien y el mal ) la profesó en Cartago (374-383), Roma (383) y Milán (384). Los maniqueos eran sumamente rigoristas en las cuestiones de la moral, factor que terminó de convencer a San Agustín para convertirse en un fiel devoto de esta herejía.

       Pero pronto comprendió que la Verdad se enconraba en la Iglesia Católica, que enseña (contrariamente a la doctrina maniquea) que las cosas, estando subordinadas a Dios, derivan todo su ser de Él, de manera que el mal sólo puede ser entendido como pérdida de un bien, como ausencia o no-ser, en ningún caso como sustancia.

       La convicción de haber recibido una señal divina lo decidió a retirarse con su madre, su hijo y sus discípulos a la casa de su amigo Verecundo, en Lombardía, donde San Agustín escribió sus primeras obras. En la Pascua del año 387, cuando contaba con treinta y tres años, fue bautizado por San Ambrosio, quien junto con Santa Mónica, hicieron ver a San Agustín que la Doctrina Católica era la única verdadera. El Santo Bautismo su primer paso en su consagración absoluta a la causa de Dios.


       San Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero su madre, Santa Monica, que tanto sufrió por su conversión a la Fe Católica, ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila; sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada :  


"¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.

       En 388 regresó definitivamente a África. En el 391 fue ordenado sacerdote en Hipona por el anciano Obispo Valerio, quien le encomendó la misión de predicar entre los fieles la palabra de Dios, tarea que San Agustín cumplió con fervor y le valió gran renombre; al propio tiempo, sostenía enconado combate contra las herejías y los cismas que amenazaban a la ortodoxia católica, reflejado en las controversias que mantuvo con maniqueos, pelagianos, donatistas y paganos.






       Tras la muerte de Valerio, hacia finales del 395, San Agustín fue nombrado Obispo de Hipona. Dedicó numerosos sermones a la instrucción de su pueblo, escribió sus célebres Cartas a amigos, adversarios, extranjeros, fieles y paganos, y ejerció a la vez de Pastor, administrador, orador y juez.

       Al caer Roma en manos de los godos de Alarico (410), se acusó al cristianismo de ser responsable de las desgracias del imperio, lo que suscitó una encendida respuesta de San Agustín, recogida en La Ciudad de Dios, que contiene una verdadera filosofía de la Historia Cristiana.

       Durante los útimos años de su vida asistió a las invasiones bárbaras del norte de África (iniciadas en el 429), a las que no escapó su ciudad episcopal. Al tercer mes del asedio de Hipona, cayó enfermo y murió en el año 430.




SAN AGUSTÍN DE HIPONA Y NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA
Madre de Dios y Madre de la Iglesia


          “También como María la Iglesia goza de perenne integridad virginal y de incorrupta fecundidad. Lo que María mereció tener en la carne, la Iglesia lo conservó en el espíritu; pero con una diferencia: María dio a luz a uno solo; la Iglesia alumbra a muchos, que han de ser congregados en la unidad por Aquel único”. 


          “Así como la Virgen María engendrando a Uno solo viene a ser la Madre de la muchedumbre, también Ella al engendrar a la muchedumbre viene a ser “Madre de la unidad”

          "María es la única mujer que ha podido ser al mismo tiempo virgen y madre, en espíritu y cuerpo. Espiritualmente no fue madre de Dios, Nuestro Salvador, que ha existido siempre. Pero al ser Su Madre biológica Ella es también parte de Su Esencia, al igual que una mujer casada recibe el nombre de su esposo. Por eso es sin duda alguna Madre de la Iglesia, pues ha cooperado mediante Su amor a engendrar a esta Iglesia a cuya cabeza está Cristo y cuyos miembros somos nosotros, la comunidad de fieles."





lunes, 16 de marzo de 2020

UN APOYO SEGURO




               "Oh Dios, separarse de Ti, quiere decir caer, dirigirse a Ti quiere decir levantarse, permanecer en Ti es tener un apoyo seguro"

San Agustín de Hipona, Doctor de la Iglesia



miércoles, 2 de octubre de 2019

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS




            "Ellos aman verdaderamente a los que en su compañía han de ser también ciudadanos de la gloria y esperan que con la salvación de los hombres se han de reparar las ruinas de los ángeles. Por tanto nos asisten con gran cuidado y vigilancia a todas horas y en todas las ocasiones, socorriéndonos y proveyéndonos en nuestras necesidades, siendo los mensajeros que corren con solicitud desde nosotros hasta el Trono de Vuestra Divina Majestad, para ofreceros nuestras lágrimas, sollozos y suspiros, para alcanzarnos de vuestra benignidad y clemencia el perdón de nuestras culpas, y traernos la deseada bendición de vuestra gracia.

             Andan con nosotros en todos nuestros caminos, entran y salen siempre con nosotros, considerando atentamente con qué piedad y virtud, con qué honestidad vivimos en medio de otros muchos que son malos, y con cuanto cuidado y deseo buscamos Vuestro Reino y Vuestra Justicia, y con cuanto temor y respeto os servimos y nos alegramos en Vos también, ¡oh verdadera alegría de nuestro corazón!




              Ayudan a los que trabajan, defienden a los que reposan, exhortan a los que pelean, coronan a los que vencen. Se alegran con los alegres, con tal que esta alegría sea en Vuestra Majestad y se compadecen de los que ven padecer como padezcan por Vos."


( San Agustín, "Meditaciones, Soliloquios y Manual" )

Tal vez le interese leer también



miércoles, 28 de agosto de 2019

SAN AGUSTÍN DE HIPONA, converso y Doctor de la Iglesia


            San Agustín nació en Tagaste (región enclavada en la que hoy es Argelia) en el año 354. Hijo de un pagano, Patricio, y de una cristiana, Santa Mónica, modelo de madre y esposa cristiana. Desde niño destacó por su interés en conocer la Verdad, lo que le llevó a estudiar las diferentes corrientes filosóficas.

             Engañado por la doctrina de los maniqueos (doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos,absolutos y contrarios,el bien y el mal) la profesó en Cartago (374-383), Roma (383) y Milán (384). Los maniqueos eran sumamente rigoristas en las cuestiones de la moral, factor que terminó de convencer a San Agustín para convertirse en un fiel devoto de esta herejía.





          Pero pronto comprendió que la Verdad se encontraba en la Iglesia Católica, que enseña (contrariamente a la doctrina maniquea) que las cosas, estando subordinadas a Dios, derivan todo su ser de Él, de manera que el mal sólo puede ser entendido como pérdida de un bien, como ausencia o no-ser, en ningún caso como sustancia.

          La convicción de haber recibido una señal divina lo decidió a retirarse con su madre, su hijo y sus discípulos a la casa de su amigo Verecundo, en Lombardía, donde San Agustín escribió sus primeras obras. En la Pascua del año 387, cuando contaba con treinta y tres años, fue bautizado por San Ambrosio, quien junto con Santa Mónica, hicieron ver a San Agustín que la Doctrina Católica era la única verdadera. El Santo Bautismo su primer paso en su consagración absoluta a la causa de Dios.

          San Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero su madre, Santa Monica, que tanto sufrió por su conversión a la Fe Católica, ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila; sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada :  

          "¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.

          En 388 regresó definitivamente a África. En el 391 fue ordenado sacerdote en Hipona por el anciano Obispo Valerio, quien le encomendó la misión de predicar entre los fieles la palabra de Dios, tarea que San Agustín cumplió con fervor y le valió gran renombre; al propio tiempo, sostenía enconado combate contra las herejías y los cismas que amenazaban a la ortodoxia católica, reflejado en las controversias que mantuvo con maniqueos, pelagianos, donatistas y paganos.

          Tras la muerte de Valerio, hacia finales del 395, San Agustín fue nombrado Obispo de Hipona. Dedicó numerosos sermones a la instrucción de su pueblo, escribió sus célebres Cartas a amigos, adversarios, extranjeros, fieles y paganos, y ejerció a la vez de Pastor, administrador, orador y juez.

          Al caer Roma en manos de los godos de Alarico (410), se acusó al cristianismo de ser responsable de las desgracias del imperio, lo que suscitó una encendida respuesta de San Agustín, recogida en La Ciudad de Dios, que contiene una verdadera filosofía de la Historia Cristiana.

          Durante los útimos años de su vida asistió a las invasiones bárbaras del norte de África (iniciadas en el 429), a las que no escapó su ciudad episcopal. Al tercer mes del asedio de Hipona, cayó enfermo y murió en el año 430.



miércoles, 29 de mayo de 2019

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZIS, TERCIARIA CARMELITA



Desposorio Místico de Santa María Magdalena de Pazzis


INFANCIA

             Nació en Florencia (Italia) el 2 de Abril de 1566, de padres nobles, Camilo de Gen de Pazzi y Magdalena María Buendelmonto.

             Fue bautizada al día siguiente de su nacimiento y le fue impuesto el nombre de Catalina.

              El 25 de Marzo de 1576 hizo su Primera Comunión y el 19 de Abril 1576 hizo a Dios Voto de Virginidad. El 30 de Noviembre 1578 tuvo el primer éxtasis en presencia de su madre. A este le seguirán tantos que merecerá el sobrenombre de "la extática" por excelencia.

             A los 8 años estuvo internada un tiempo en el Monasterio de la Damas de San Giovannino, y a los 14 volvió al mismo Monasterio con la condición de que pudiera comulgar todos los días festivos, cosa insólita en aquellos tiempos.

ENTRA EN EL CARMELO

             El 14 de Agosto de 1582 entró de prueba en el monasterio de las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, para conocer la Regla y ver si ésta podía responder a la llamada divina y a su particular inclinación; se decidió por este monasterio, a lo cual le ayudó también el hecho de que las Carmelitas, por concesión excepcional, podían comulgar diariamente.

             El 1 de Diciembre de 1582, sábado anterior al primer Domingo de Adviento, traspasó Catalina para siempre los umbrales de la clausura y entró a formar parte de la Comunidad el las Carmelitas de Santa María de los Ángeles, en calidad de Terciaria.

             El 3 de Enero de 1583 vistió el hábito Carmelita, dando comienzo fervorosamente a su año de noviciado.





ÉXTASIS DIARIOS

             A primeros de Marzo de 1584 se le manifestó una misteriosa enfermedad que los médicos declararon incurable. La Priora y Maestra resolvieron que hiciera la profesión de sus votos y la hizo, llena de gozo, el 27 de Mayo 1584, fiesta de la Santísima Trinidad. La hizo "sobre una camilla acomodada delante del Altar de la Virgen".

            Desde aquel momento comenzó un período sorprendente de éxtasis todos los días, después de la Comunión, quedaba extática por espacio de dos o tres horas.

             En ocasiones tuvo nuevos y repetidos excesos de amor a lo largo del día, mientras los favores divinos se renovaban.

DESPOSORIO MÍSTICO Y ESTIGMAS

             Quedó curada el 16 de Julio y el 24  de Marzo de 1585, vigilia de la Anunciación, San Agustín le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de Abril le fueron impresos para siempre en el alma los estigmas invisibles. El 28 del mismo mes recibió de Jesús el anillo que sellaba su Místico Desposorio con Él.

              El 16 de Junio, fiesta de la Santísima Trinidad, comenzó la gran prueba llamada "lago de leones", que iba a durar cinco años.

             Fue llamada en estos años a la ardua empresa de la "renovación de la Iglesia y particularmente de los religiosos". Le repugnaba el hacerlo, pero fue preciso obedecer. Por esta razón escribió algunas cartas, mientras estaba arrobada su mente, al Sumo Pontífice y a otros Prelados y Siervos de Dios, hablándoles de renovación.

             El 24 de Agosto de 1590 murió su madre y la vio "en las penas del Purgatorio alegre y contenta".




AMAR AL AMOR

            El 3 de Mayo, también de 1592, año en que le confiaron el oficio de sacristana, tuvo un gran arrebato de amor: corría por el Monasterio y tocaba la campana llamando a todas las almas "a amar al Amor". El 1 de Mayo de 1595 pidió al Señor el "desnudo padecer'.

            El 1595 fue elegida Maestra de las jóvenes y tres años después de las novicias, con las que trabajó con toda su alma para formarías a imagen de Jesucristo.

            El 24 de Junio de 1604, en un rapto que le duró todo el día, terminaron los éxtasis y comenzó el período del "desnudo padecer" que se prolongó hasta su muerte.

CAMINO DEL CIELO

             El 13 de Mayo de 1607, Magdalena recibió la extramaunción. A las ocho de la mañana del viernes 25 de Mayo entró en agonía, y a las dos de la tarde murió. Junto a su lecho, sus hermanas religiosas rezaron el Símbolo de San Atanasio, o sea, la profesión de fe en la Santísima Trinidad, el mismo Símbolo que había hecho extasiarse a la Santa desde los primeros años de su vida.

             Al año de su muerte se abrió su sepulcro y su cuerpo apareció fresco, entero y flexible.

            Fue beatificada en 1626 por el Papa Urbano VIII y Clemente IX, la canonizó el 28 de Abril de 1669.

NOTA FINAL: Hoy, todos aquellos QUE LLEVEN IMPUESTO
 el Escapulario del Carmen PUEDEN LUCRAR una indulgencia plenaria.



martes, 28 de mayo de 2019

MAYO, MES DEDICADO A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA. DÍA 28: "Bienaventurada porque oyó la Palabra de Dios y la puso en práctica"




EJERCICIO DEL MES DE MAYO 

en Honor de Nuestra Señora y Madre la Virgen María


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.


MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 28:

                "María dio Fe a las palabras del Ángel y por la Fe concibió y fue escogida para que, por Su medio, naciera entre los hombres nuestra Salud. María es Bienaventurada porque oyó la Palabra de Dios y la puso en práctica; porque más guardó la verdad en Su mente que en Su seno”.


San Agustín de Hipona
 

AHORA REZA, CON PIEDAD Y DEVOCIÓN




INDULGENCIAS que podemos ganar 
y aplicar a las Almas del Purgatorio

          Una Indulgencia Plenaria a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por todos los fieles católicos, que, todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

          Una indulgencia parcial de trescientos días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Indulgencias otorgadas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.

          Para conocer el sentido y valor de las Indulgencias sólo tiene que tocar AQUÍ.


martes, 28 de agosto de 2018

SAN AGUSTÍN DE HIPONA, Doctor de la Gracia




BREVE BIOGRAFÍA DE 
SAN AGUSTÍN DE HIPONA

         San Agustín nació en Tagaste ( región enclavada en la que hoy es Argelia ) en el año 354. Hijo de un pagano, Patricio, y de una cristiana, Santa Mónica, modelo de madre y esposa cristiana. Desde niño destacó por su interés en conocer la Verdad, lo que le llevó a estudiar las diferentes corrientes filosóficas.
 

          Engañado por la doctrina de los maniqueos ( doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos,absolutos y contrarios,el bien y el mal ) la profesó en Cartago (374-383), Roma (383) y Milán (384). Los maniqueos eran sumamente rigoristas en las cuestiones de la moral, factor que terminó de convencer a San Agustín para convertirse en un fiel devoto de esta herejía.

       Pero pronto comprendió que la Verdad se enconraba en la Iglesia Católica, que enseña (contrariamente a la doctrina maniquea) que las cosas, estando subordinadas a Dios, derivan todo su ser de Él, de manera que el mal sólo puede ser entendido como pérdida de un bien, como ausencia o no-ser, en ningún caso como sustancia.

       La convicción de haber recibido una señal divina lo decidió a retirarse con su madre, su hijo y sus discípulos a la casa de su amigo Verecundo, en Lombardía, donde San Agustín escribió sus primeras obras. En la Pascua del año 387, cuando contaba con treinta y tres años, fue bautizado por San Ambrosio, quien junto con Santa Mónica, hicieron ver a San Agustín que la Doctrina Católica era la única verdadera. El Santo Bautismo su primer paso en su consagración absoluta a la causa de Dios.


       San Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero su madre, Santa Monica, que tanto sufrió por su conversión a la Fe Católica, ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila; sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada :  


"¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.

       En 388 regresó definitivamente a África. En el 391 fue ordenado sacerdote en Hipona por el anciano Obispo Valerio, quien le encomendó la misión de predicar entre los fieles la palabra de Dios, tarea que San Agustín cumplió con fervor y le valió gran renombre; al propio tiempo, sostenía enconado combate contra las herejías y los cismas que amenazaban a la ortodoxia católica, reflejado en las controversias que mantuvo con maniqueos, pelagianos, donatistas y paganos.





       Tras la muerte de Valerio, hacia finales del 395, San Agustín fue nombrado Obispo de Hipona. Dedicó numerosos sermones a la instrucción de su pueblo, escribió sus célebres Cartas a amigos, adversarios, extranjeros, fieles y paganos, y ejerció a la vez de Pastor, administrador, orador y juez.

       Al caer Roma en manos de los godos de Alarico (410), se acusó al cristianismo de ser responsable de las desgracias del imperio, lo que suscitó una encendida respuesta de San Agustín, recogida en La Ciudad de Dios, que contiene una verdadera filosofía de la Historia Cristiana.

       Durante los útimos años de su vida asistió a las invasiones bárbaras del norte de África (iniciadas en el 429), a las que no escapó su ciudad episcopal. Al tercer mes del asedio de Hipona, cayó enfermo y murió en el año 430.




SAN AGUSTÍN DE HIPONA Y NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA
Madre de Dios y Madre de la Iglesia


          “También como María la Iglesia goza de perenne integridad virginal y de incorrupta fecundidad. Lo que María mereció tener en la carne, la Iglesia lo conservó en el espíritu; pero con una diferencia: María dio a luz a uno solo; la Iglesia alumbra a muchos, que han de ser congregados en la unidad por Aquel único”. 

          “Así como la Virgen María engendrando a Uno solo viene a ser la Madre de la muchedumbre, también Ella al engendrar a la muchedumbre viene a ser “Madre de la unidad”

          "María es la única mujer que ha podido ser al mismo tiempo virgen y madre, en espíritu y cuerpo. Espiritualmente no fue madre de Dios, Nuestro Salvador, que ha existido siempre. Pero al ser Su Madre biológica Ella es también parte de Su Esencia, al igual que una mujer casada recibe el nombre de su esposo. Por eso es sin duda alguna Madre de la Iglesia, pues ha cooperado mediante Su amor a engendrar a esta Iglesia a cuya cabeza está Cristo y cuyos miembros somos nosotros, la comunidad de fieles."