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domingo, 13 de agosto de 2023

JAMÁS MIS MISERICORDIAS SE APARTAN DE ELLOS, Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias




Imagen original de Nuestra Señora, la que recibiera la Madre Patrocinio;
fue su compañera inseparable en las numerosas fundaciones que hizo la venerable 
religiosa concepcionista. Se custodia en el altar mayor de la Iglesia del Carmen,
de las Concepcionistas Franciscanas de Guadalajara (España)


               La Madre Patrocinio, más conocida como "la monja de las llagas", era religiosa conventual en el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas del Caballero de Gracia, en Madrid; el 13 de Agosto de 1831, cuando apenas contaba 24 años de edad, mientras se encontraba reunida en el coro de la iglesia con sus Hermanas, entre las cinco y seis, a la hora de la oración de la tarde, se sumió en éxtasis profundo, y tuvo una visión de la Virgen María, que venía acompañada del Arcángel San Miguel, que sostenía en sus manos una pequeña imagen, que representaba a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.

               Tuvo lugar entonces una prolongada conversación entre Nuestra Señora y la Madre Patrocinio; ella misma lo cuenta en los Apuntes que le mandaron escribir los Superiores y su Confesor. Copiamos textualmente:

           "Clamaba mucho en esta ocasión por la necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.

          Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras Misericordias?

          "Pide, esposa Mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo."

          Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en el que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobre manera.

          "Paloma mía, Mi Amor no puede verte afligida; aquí tienes a Mi Madre, que será tu guía, consuelo y amparo."

          Ese mismo día por la noche, durante el rezo coral de los Maitines con la Comunidad,  la Madre Patrocinio volvió a enajenarse. Cuanto sigue pertenece a este segundo arrobamiento:

          "Manifestóse de nuevo la Beatísima Virgen con esta preciosísima, portentísima  e  invectísima  Imagen en Sus soberanas manos.

          "Hija Mía, ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las Misericordias y Tesoros de Mi Hijo voy  a poner en tus manos, por medio de esta Mi soberana Imagen, para que las distribuyas en Mi Nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por Mi Amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos Mi Hijo y Yo, que Soy tu Madre en el Cielo?"

          Señora y Reina mía, ¿no veis la España, los males que nos afligen?

          "Hija Mía, los veo; pero no puede Mi Amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las Misericordias; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido, para darles a entender que Me han olvidado; pero Yo, que soy  vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta imagen Mía que jamás Mis Misericordias se apartan de ellos."

          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro cuando vi que mi invectísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel y, aplicándole a la soberana Llaga  del Costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en Sangre de aquel divino y deífico Corazón, y después aquel pañuelo, así empapado, lo puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la Soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima”.



          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra.

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, Vos sabéis que Os amo y deseo ser toda Vuestra.

          "Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada Imagen Mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en Mí, por mediación de esta Imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies Me pidiera alguna cosa, jamás  se la negará Mi Amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, Mi Hijo y Yo recibiremos culto. Tú, hija Mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme."

          Entregóme la Soberana Reina esta portentísima  Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música, entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los Cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y, después, todos los Cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido..." 


(Sor María Isabel de Jesús, "Vida admirable de la Madre Patrocinio")




PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA 
A LA MADRE PATROCINIO


                  En tus manos, voy a poner esta Sagrada IMAGEN y con ella, TODAS LAS MISERICORDIAS de Mi Santísimo Hijo.

                  Ha vinculado el Señor en esta portentosa IMAGEN al ALIVIO, CONSUELO y REMEDIO de todos, y la alegría de la Iglesia Católica.

                  El alma, que rendida a sus pies (de la IMAGEN) me pidiera alguna GRACIA, jamás se le negará Mi Amor.

                  Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen DEL OLVIDO, TRIUNFO y MISERICORDIAS, se verá libre (aseguraba la Madre Patrocinio) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, Arca de Noé y Refugio para librar a Sus devotos.





sábado, 13 de agosto de 2022

LA CELESTIAL APARICIÓN DE LA VIRGEN DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS

 

               La Madre Patrocinio, más conocida como "la monja de las llagas", era religiosa conventual en el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas del Caballero de Gracia, en Madrid; el 13 de Agosto de 1831, cuando apenas contaba 24 años de edad, mientras se encontraba reunida en el coro de la iglesia con sus Hermanas, entre las cinco y seis, a la hora de la oración de la tarde, se sumió en éxtasis profundo, y tuvo una visión de la Virgen María, que venía acompañada del Arcángel San Miguel, que sostenía en sus manos una pequeña imagen, que representaba a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.



               Tiene lugar entonces una prolongada conversación entre la Virgen y la Madre Patrocinio; ella misma lo cuenta en los Apuntes que le mandaron escribir los Superiores y su confesor. Copiamos textualmente:

           "Clamaba mucho en esta ocasión por la necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.

          Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras Misericordias?

          "Pide, esposa Mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo."

          Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en el que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobre manera.

          "Paloma mía, Mi Amor no puede verte afligida; aquí tienes a Mi Madre, que será tu guía, consuelo y amparo."

          Ese mismo día por la noche, durante el rezo coral de los Maitines con la Comunidad,  la Madre Patrocinio volvió a enajenarse. Cuanto sigue pertenece a este segundo arrobamiento:

          "Manifestóse de nuevo la Beatísima Virgen con esta preciosísima, portentísima  e  invectísima  Imagen en Sus soberanas manos.

          "Hija mía, ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las Misericordias y Tesoros de Mi Hijo voy  a poner en tus manos, por medio de esta Mi soberana Imagen, para que las distribuyas en Mi Nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por Mi Amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos Mi Hijo y Yo, que Soy tu Madre en el Cielo?"

          Señora y Reina mía, ¿no veis la España, los males que nos afligen?

          "Hija mía, los veo; pero no puede Mi Amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las Misericordias; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido, para darles a entender que Me han olvidado; pero Yo, que soy  vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta imagen Mía que jamás Mis Misericordias se apartan de ellos."



          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro cuando vi que mi invectísima Reina  cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel y, aplicándole a la soberana Llaga  del Costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en Sangre de aquel divino y deífico Corazón, y después aquel pañuelo, así empapado, lo puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la Soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima”.

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra.

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra

          "Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada Imagen Mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en Mí, por mediación de esta Imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiera alguna cosa, jamás  se la negará Mi Amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, Mi Hijo y Yo recibiremos culto. Tú, hija Mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme."

          Entregóme la Soberana Reina esta portentísima  Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música, entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y, después, todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido..." 


(Sor María Isabel de Jesús, "Vida admirable de la Madre Patrocinio", páginas 52-53)



PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA 
A LA MADRE PATROCINIO


                En tus manos, voy a poner esta Sagrada IMAGEN y con ella, TODAS LAS MISERICORDIAS de Mi Santísimo Hijo.

                Ha vinculado el Señor en esta portentosa IMAGEN al ALIVIO, CONSUELO y REMEDIO de todos, y la alegría de la Iglesia Católica.

                El alma, que rendida a sus pies (de la IMAGEN) me pidiera alguna GRACIA, jamás se le negará Mi Amor.

                Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen DEL OLVIDO, TRIUNFO y MISERICORDIAS, se verá libre (aseguraba la Madre Patrocinio) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, Arca de Noé y Refugio para librar a Sus devotos.





miércoles, 27 de enero de 2021

MADRE PATROCINIO, 130 años intercediendo por nosotros


               La Madre María de los Dolores y Patrocinio nació el 27 de Abril de 1811, cuando España era invadida por los franceses, en el término de San Clemente (Cuenca), siendo abandonada casi de inmediato por su madre en pleno campo y en la nieve, hasta que fue hallada casualmente por su padre, desconocedor del hecho.

               Ingresó como religiosa Concepcionista Franciscana en Madrid, a los dieciocho años, el 19 de Enero de 1829, en el Convento del Caballero de Gracia. Sor Patrocinio emite sus votos de pobreza, castidad, obediencia y de vivir en perpetua clausura en 1830, con diecinueve años. En Octubre de este año nace la futura Reina de España, Isabel II. 



Sor Patrocinio, amiga y consejera de la Reina Isabel II


               La persecución del demonio sería continua, de día y de noche, especialmente de noche, cuando Sor Patrocinio se queda sola en su celda. Todas las monjas oían los ruidos que salían de allí. La angustia de estos años, vivida por Sor Patrocinio y por todo el convento termina el día 13 de Agosto de 1831, cuando Sor Patrocinio es agraciada con la celestial imagen de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias... (Para leer el relato completo de la Aparición solo tiene que tocar AQUÍ).

               Cerrado años más tarde este convento del Caballero de Gracia, pasan las religiosas a ocupar el de Jesús Nazareno, donde Sor Patrocinio fue nombrada Maestra de Novicias en 1845. Elegida Abadesa el 7 de Febrero de 1849, desempeña el cargo durante 42 años, hasta su muerte, en diversas comunidades.

               A partir de 1856 fundó y reformó numerosos conventos de la misma Orden de la Inmaculada Concepción, de clausura, pero con internados y colegios para niños y niñas pobres. La Revolución de 1868 acabó con la mayor parte de sus fundaciones, pero hizo algunas en Francia, adonde se vio obligada a huir. Regresó a España con la Restauración, a finales de 1876.

               Sor Patrocinio fue una mujer extraordinaria, una de las personalidades más importantes de la Iglesia del siglo XIX; no solo por su belleza física y su inteligencia sino por su singular vida de santidad. Humildad y obediencia fueron sus principales virtudes. Testigos oculares de diversa categoría atestiguan en favor de sus revelaciones privadas, de sus éxtasis, de sus milagros y sobre todo, de los cinco estigmas que la hicieron configurarse aún más con su Esposo Cristo; popularmente pasaría a la Historia como “La Monja de las Llagas”. 

               Mantuvo unas estrechas y confidenciales relaciones con la Reina Isabel II y su marido el Rey Francisco de Asís, lo que originó una oleada de críticas y burlas malignas por parte de los masones y liberales; se acusó, sistemáticamente a Sor Patrocinio de todos los males de la Corte y de España, pretexto para desterrarla en varias ocasiones.

              Murió santamente en Guadalajara, el 27 de Enero de 1891, a los ochenta años de edad y sesenta y dos de vida religiosa, habiendo llevado en su cuerpo las llagas, que emanaban  abundante sangre de la manos, pies, costado y de la cabeza, durante más de sesenta años.



La Madre Patrocinio en una fotografía al final de su vida


               Su virginal cuerpo, se conserva en un sepulcro, en la capilla principal de la iglesia conventual de las Religiosas Concepcionistas Franciscanas de Guadalajara. Se abrió el proceso de su beatificación a mediados de 1907; en 1930 fueron aprobados sus escritos.




jueves, 13 de agosto de 2020

VIRGEN MARÍA DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS


               La Madre Patrocinio, más conocida como "la monja de las llagas", era religiosa conventual en el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas del Caballero de Gracia, en Madrid; el 13 de Agosto de 1831, cuando apenas contaba 24 años de edad, mientras se encontraba reunida en el coro de la iglesia con sus Hermanas, entre las cinco y seis, a la hora de la oración de la tarde, se sumió en éxtasis profundo, y tuvo una visión de la Virgen María, que venía acompañada del Arcángel San Miguel, que sostenía en sus manos una pequeña imagen, que representaba a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.

               Tiene lugar entonces una prolongada conversación entre la Virgen y la Madre Patrocinio; ella misma lo cuenta en los Apuntes que le mandaron escribir los Superiores y su confesor. Copiamos textualmente:




          "Clamaba mucho en esta ocasión por la necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos.

          Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras Misericordias?

          "Pide, esposa Mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo."

          Pedía sin límites; entonces, mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en el que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobre manera.

          "Paloma mía, Mi Amor no puede verte afligida; aquí tienes a Mi Madre, que será tu guía, consuelo y amparo."

          Ese mismo día por la noche, durante el rezo coral de los Maitines con la Comunidad,  la Madre Patrocinio volvió a enajenarse. Cuanto sigue pertenece a este segundo arrobamiento:

          "Manifestóse de nuevo la Beatísima Virgen con esta preciosísima, portentísima  e  invectísima  Imagen en Sus soberanas manos.

          "Hija mía, ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las Misericordias y Tesoros de Mi Hijo voy  a poner en tus manos, por medio de esta Mi soberana Imagen, para que las distribuyas en Mi Nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por Mi Amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos Mi Hijo y Yo, que Soy tu Madre en el Cielo?"

          Señora y Reina mía, ¿no veis la España, los males que nos afligen?

          "Hija mía, los veo; pero no puede Mi Amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las Misericordias; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido, para darles a entender que Me han olvidado; pero Yo, que soy  vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta imagen Mía que jamás Mis Misericordias se apartan de ellos."

          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro cuando vi que mi invectísima Reina  cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel y, aplicándole a la soberana Llaga  del Costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en Sangre de aquel divino y deífico Corazón, y después aquel pañuelo, así empapado, lo puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la Soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima”.

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra.

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra

          "Hija Mía, ¿Me amas?"

          Señora mía, vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra

          "Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada Imagen Mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en Mí, por mediación de esta Imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiera alguna cosa, jamás  se la negará Mi Amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, Mi Hijo y Yo recibiremos culto. Tú, hija Mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme."

          Entregóme la Soberana Reina esta portentísima  Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música, entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y, después, todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido..." 



(Sor María Isabel de Jesús, "Vida admirable de la Madre Patrocinio", páginas 52-53). 



               El culto a esta santa Imagen fue extendiéndose. A todos daba la impresión de que el Señor había vinculado a esta portentosa Imagen el alivio, el consuelo y el remedio de todos cuantos acudían a Ella, por eso eran muy frecuentes las filas de madrileños que acudían al Convento a postrarse a los pies de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. 

               Trascurridos apenas cinco años de la Aparición de Nuestra Señora, en 1836, la Madre Patrocinio era vilmente condenada al destierro fuera de España, acusada de fanatismo religioso y de colaborar con los sublevados carlistas; con ella se llevaría la Milagrosa Imagen; ambas, la Santa Imagen y la Madre Patrocinio, no volverían a España hasta 1844. También en aquél fatídico 1836, acontecía la conocida como "Desamortización de Mendizábal", mediante la cual el Estado se apropiaría de un sinfín de bienes de la Iglesia. 

               En 1838 el Convento donde se apareció la Virgen a la Madre Patrocinio, es finalmente derribado en un intento de borrar hasta los cimientos la Devoción por la imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias.


En la actualidad la imagen de 
Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias
se custodia en el Convento de la Purísima Concepción de Guadalajara (España),
si bien existen varias réplicas de dicha imagen, que se veneran 
en diferentes lugares vinculados con la Madre Sor Patrocinio



Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original



PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA 
A LA MADRE PATROCINIO


          1ª En tus manos, voy a poner esta Sagrada IMAGEN y con ella, TODAS LAS MISERICORDIAS de Mi Santísimo Hijo.

          2ª Ha vinculado el Señor en esta portentosa IMAGEN al ALIVIO, CONSUELO y REMEDIO de todos, y la alegría de la Iglesia Católica.

          3ª El alma, que rendida a sus pies (de la IMAGEN) me pidiera alguna GRACIA, jamás se le negará Mi Amor.

          4ª Cualquier población que expusiese y venerase a la Virgen DEL OLVIDO, TRIUNFO y MISERICORDIAS, se verá libre (aseguraba la Madre Patrocinio) de las calamidades con que en otros puntos serían poblados, porque sería Ella como un pararrayos de la Divina Justicia, Arca de Noé y Refugio para librar a Sus devotos.




martes, 13 de agosto de 2019

Nestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, "el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica"


Fiel relato de la Gloriosa Aparición de 
Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias
a Su Sierva Sor Patrocinio, 
de la Orden de la Inmaculada Concepción,
 que tuvo lugar en Madrid, el 13 de Agosto de 1831




               Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos. Le dije: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias? Me dijo: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo. Pedía sin límites; entonces, mi Dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. 

               Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera. Me dijo mi Dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo. Se manifestó de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentísima (sic) e invictísima Imagen en sus soberanas manos. Me dijo la Soberana y Divina Señora: Hija mía ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu madre, en el Cielo? 

                Díjela: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen? 

               -Hija mía, los veo; pero no puede Mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero Yo, que soy vuestra Tierna y Amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás Mis misericordias se apartan de ellos.

              Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana Llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel Divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima. 




               Díjome luego: -¿Hija mía, ¿me amas? Hasta tres veces. Díjela: Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra. -Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta Mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y Yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme. 

               Me entregó la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora madre del Olvido. 


Sor María Isabel de Jesús, Vida admirable de la Madre Sor Patrocinio. pp. 48-53.




lunes, 13 de agosto de 2018

AMOROSA MADRE DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS, la celestial Imagen que la Virgen regaló a Sor Patrocinio




          Como Tierna y Amorosa Madre que se ocupa del bien de Sus hijos, Nuestra Señora ha intervenido a lo largo de los siglos cuando así lo demandaban las circunstancias; así vemos a la Virgen del Carmen auxiliando a San Simón Stock y a Su Orden predilecta a quien le regala el Bendito Escapulario, armadura sólida contra los enemigos del alma.

         Apreciamos a un Santo Domingo de Guzmán que inspirado por la Madre de Dios compone el precioso Salterio de María, el Santo Rosario, la oración más amada por la Virgen. 

         En una Francia convulsa y renegada de Dios, la Milagrosa se aparece a la religiosa Santa Catalina Labouré y le confía una medalla celestial para que nos encomendemos a Ella y sintamos Su protección diaria.

        Pero la Virgen María también tiene en España Sus predilecciones, por cuanto fervor y entrega le hemos demostrado siempre, quizá por eso y porque la nación evengelizadora de medio orbe se encontraba en momentos delicados, tuvo a bien la que todo lo que puede ante Dios, aparecerse una vez más, como ya hiciera en el Pilar de Zaragoza, para entregar esta joya del Cielo que es Su imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias a la Madre Patrocinio. A partir de ahí vendría un camino de incomprensiones, ataques y el ostracismo actual en que se encuentra la Devoción por este venerable imagen.

          Los niños grandes que seguimos creyendo en los milagros, no nos cansamos de rezarle a esta Madre Buena, confiando en que será nuestro pararrayos en los tiempos difíciles que se avecinan. Os invito a conocer esta hermosa imagen y las enormes promesas que están reservadas para sus devotos.


Relato de la Gloriosa Aparición de Nuestra Señora
 a la Madre Sor María Dolores Patrocinio
 religiosa concepcionista franciscana,
 el 13 de Agosto de 1831, entre las 5 y 6 de la tarde
en el Convento del Caballero de Gracia de Madrid,
aprobada por el Papa Gregorio XVI
(derruido posteriormente, ocuparía hoy los números 11 al 13 de la actual Gran Vía)




           Sumida en éxtasis profundo, contempla a la Virgen María, que viene acompañada del Arcángel San Miguel y sostiene en sus manos una pequeña imagen, que representa a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.

          Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos. Le dije: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias? Me dijo: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo. Pedía sin límites; entonces, mi Dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. 

          Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera. Me dijo mi Dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparoSe manifestó de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentísima e invictísima Imagen en sus soberanas manos. Me dijo la Soberana y Divina Señora: Hija mía ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de Mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta Mi soberana Imagen, para que las distribuyas en Mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos Mi Hijo y Yo, que Soy Tu Madre en el Cielo?



          Díjela: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen? 
-Hija mía, los veo; pero no puede Mi Amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero Yo que soy Vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás Mis misericordias se apartan de ellos.

          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana Llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel Divino y Deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima. 

         Díjome  luego: ¿Hija mía, ¿me amas? Hasta tres veces. Díjela: Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra. -Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen Mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la  consoladora del mundo y todo afligido encontrará en Mí por la mediación de esta Mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará Mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, Mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme

          Me entregó la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora madre del Olvido. 


Sor María Isabel de Jesús, Vida admirable de la Madre Patrocinio, páginas 48-53.


SÚPLICA A NUESTRA SEÑORA DEL OLVIDO, 
TRIUNFO Y MISERICORDIAS

                Soberana Reina de los Ángeles y Purísima Virgen María: eres el Tesoro de Dios, la mujer fuerte que te convirtió en Esposa del Espíritu Santo y medianera entre el Cielo y la tierra. Hoy te invoco bajo el título del Olvido, Triunfo y Misericordias, para que siempre me seas propicia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gracias te doy, Dios Padre, porque bendijiste a María como Hija. 
Dios te Salve María, etc...

Gracias te doy, Dios Hijo, porque la escogiste por Madre.
Dios te Salve María, etc...

Gracias te doy, Dios Espíritu Santo, porque la escogiste por Esposa.
Dios te Salve María, etc...

Gracias doy a toda la Santísima Trinidad, porque nos dio una Madre tan Pura y tan Santa.
Gloria al Padre, etc...

Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias.
 Ruega por nosotros. (3 veces)

   

domingo, 13 de agosto de 2017

TIERNA Y AMOROSA SEÑORA DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS

Fiel relato de la Gloriosa Aparición de Nuestra Señora 
a Su Sierva Sor Patrocinio, de la Orden de la Inmaculada Concepción,
 que tuvo lugar en Madrid, el 13 de Agosto de 1831



          Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos. Le dije: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias? Me dijo: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo. Pedía sin límites; entonces, mi Dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. 

          Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera. Me dijo mi Dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparoSe manifestó de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentísima (sic) e invictísima Imagen en sus soberanas manos. Me dijo la Soberana y Divina Señora: Hija mía ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu madre, en el Cielo? 

          Díjela: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen? 
-Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos.



          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana Llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima. 

         Díjome  luego: ¿Hija mía, ¿me amas? Hasta tres veces. Díjela: Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra. -Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la  consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme

          Me entregó la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora madre del Olvido. 


Sor María Isabel de Jesús, Vida admirable. pp. 48-53.