Mostrando entradas con la etiqueta Monseñor José Rodríguez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Monseñor José Rodríguez. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de julio de 2021

EL SACERDOTE: EL REGALO DIVINO MÁS PRECIOSO, por Monseñor José Rodríguez

 

               La Santa Iglesia entrega sus poderes en las manos del Sacerdote, poderes que tienen una plenitud y una eclosión cósmica, porque se lleva el cosmos por delante "id y evangelizad a todas las criaturas, bautizándolas en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar lo que Yo os he mandado". La Santa Iglesia convierte a los Sacerdotes en antorchas de su luz, en pináculo de sus alturas, en remate de sus montañas, en cruces de sus crucifixiones, en Sagrarios de sus tesoros celestiales, en administradores de sus bendiciones...




               ¡Cómo el gran depósito de los Sacramentos, las siete llaves regias y maestras del árbol de la Redención de Jesús, quedan a expensas de la vuelta de llave que le dé el Sacerdote en el momento!. ¡Cómo está retenida y contenida la Redención de Jesús, los Méritos infinitos, administrados y suministrados a la Humanidad por las manos sacerdotales!. Todo eso hace la Iglesia por el Sacerdocio.

               Pero solo la grandeza de este campo podrán vislumbrarla y sentirla, aquellos en quienes palpita la Fe. Porque al Sacerdote no se le encuentra grandeza si no está iluminada con la Fe el alma del que la observa. Porque si debajo de la sotana no veis sino un pobre hombre, con defectos y con faltas, a veces podrá tener pecados y caídas, Dios lo sabrá; pero si detrás de la sotana y debajo de la corona de un Sacerdote vais a descubrir lo que intentáis descubrir detrás del médico, del abogado o del ingeniero, tenéis que salir con las manos vacías. 

               Para mirar a un Sacerdote hay que tener los ojos cargados de Fe, la luz limpia en sus pupilas, el corazón recto y la mirada derecha. Porque cuando tendáis los ojos manchados y el corazón podrido, y los pasos vuestros andan en pecados inconfesables, absteneos, por amor de Dios, de mirarle cara a cara al Sacerdote... no sabréis lo que es.

               Al Sacerdote se le descubre como se descubre a la Sagrada Eucaristía, debajo de las apariencias de Pan y Vino, con la Fe. Ahí es donde está su grandeza. Porque detrás veréis el otro Cristo, el que consagra, el que perdona los pecados, el que bendice las cosas, el que te abre las Puertas del Cielo, el que canta y suaviza la alegría retozona de tu cuna y pone un hálito de esperanza y aliento en los sombríos  crespones de tu tumba. Con la Fe lo miraréis, amadísimos, y si con la Fe miraréis, todos los Sacerdotes os parecerán, como el regalo humano y divino más precioso y de más valor que ha dado Dios a la Humanidad...




               Monseñor José Rodríguez y Rodríguez, nació en Juncalillo, Gáldar (isla de Gran Canaria) el 7 de Mayo de 1912. Fue ordenado Sacerdote por el Obispo Antonio Pildain, el 20 de Febrero de 1938. Obtuvo las Licenciaturas en Filosofía, Sagrada Teología y Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas; ejerció como Profesor de Derecho, Teología y Doctrina Social. Fundador de Cáritas Diocesana en 1957 e impulsor de numerosas obras sociales; el Gobierno Español le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia; en su tierra natal fue distinguido con el título de Hijo Predilecto de Gran Canaria. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria, el 7 de Enero de 2008.


jueves, 15 de julio de 2021

¿QUÉ HACE CRISTO POR SUS SACERDOTES?, por Monseñor José Rodríguez


               Lo que ha hecho el Amado Jesús, no solo escogiéndolos, mimándolos, entresacándolos, cuidándolos y cultivándolos en el Seminario, protegiéndolos como a las niñas de sus ojos, sino que después, cuando ya revestidos de la dignidad sacerdotal, nos lanzamos a la brega continua del día y de la noche, en los campos y en la sierra, en las ciudades y en el Apostolado, las palabras calientes del Evangelio se levantan ante nuestros ojos como una antorcha de consuelo. ¿Que el Sacerdote está solo?. 



               Ya lo dijo Nuestro Señor, "no os dejaré huérfanos, estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos". ¿Que el mundo persigue y no comprende al Sacerdote?, ¿que la sociedad los acribilla?, ¿que la humanidad los abandona?, ¿que el mundo se enracima como una serpiente en torno a la vida del Sacerdote, en torno a su apostolado y ministerio?. Salta la página del Evangelio, y se oyen las palabras de Cristo "Ego vinci mundo", "Yo vencí al mundo". ¿Que la gente le da la espalda al Sacerdote?, ¿que nadie les escucha?, ¿que el mundo se encierra en sus casas?, ¿que se atan en rondón las almas en las cadenas del pecado?, "El que a vosotros oye a Mí me oye, el que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia". 

               Y ahí tenemos a Cristo, el Sumo y Eterno Sacerdote, convertido en el paladín y en el cruzado, en el defensor y en el abogado, en el auxilio continuo del Sacerdote en cualquier parte de la tierra que está. Porque Él es el Supremo, Último, Eterno Sacerdote. El Sacerdocio de los demás le participa, se le comunica, le desciende, le sustituye, le sucede.

               Y todavía el mismo Cristo cuando escogió dentro de los hombres, no importa de dónde, ni cuándo, ni cómo; cuando sacó dentro de la sociedad, al pie le arrancó aquel padre y aquella madre, aquellos trozos de sus entrañas para hacerlo Sacerdote; entonces llega un día, en que el mismo Cristo se encierra en los Sagrarios, se esconde en la Corte Celestial, y hay unas manos que son las manos de Jesús, unos labios que son los de Cristo, una cabeza que es la de Cristo, un cuerpo que es el de Cristo: ése es el Sacerdote.




              Monseñor José Rodríguez y Rodríguez, nació en Juncalillo, Gáldar (isla de Gran Canaria) el 7 de Mayo de 1912. Fue ordenado Sacerdote por el Obispo Antonio Pildain, el 20 de Febrero de 1938. Obtuvo las Licenciaturas en Filosofía, Sagrada Teología y Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas; ejerció como Profesor de Derecho, Teología y Doctrina Social. Fundador de Cáritas Diocesana en 1957 e impulsor de numerosas obras sociales; el Gobierno Español le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia; en su tierra natal fue distinguido con el título de Hijo Predilecto de Gran Canaria. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria, el 7 de Enero de 2008.


jueves, 8 de julio de 2021

EL CORAZÓN DE UN SACERDOTE, por Monseñor José Rodríguez



               La gratitud es un gran don que da Dios a las almas; adquiere rasgos de virtud y practicada es un estímulo y es una lección.

               A nadie le desagrada el agradecimiento. Y sí le mortifica la ingratitud, la deslealtad, el olvido, incomprensión. Llevamos todos un corazón humano; y al mismo Jesús, de humanísimo corazón, también le mortificaban estas cosas. Y al Buen Jesús, también le agradaban los agradecimientos.

               Pero es ejemplar, porque no es muy frecuente -por desgracia-, que los pueblos, la sociedad, las muchedumbres, se muestren colectivamente agradecidas. Y mucho menos frecuente que esta gratitud se le haga llegar, se le haga expresar, sinceramente y de corazón, a sus Curas, a sus Párrocos. Lo más frecuente es, que en la inmensa mayoría de las parroquias, vivan los Párrocos clavados en la gran Cruz del sufrimiento, en la gran Cruz de la ingratitud, de la incomprensión, del olvido, de la soledad y del abandono. Y si ello no fuera así, poco nos pareceríamos a Jesús.

                Vienen a mi memoria aquellas frases de la Sagrada Escritura en uno de los Salmos, donde se dicen estas palabras: "Benedictio Domini populo suo quia honorificavit Prophetas", "la Bendición de Dios para su pueblo porque ha sabido honrar a sus Profetas". 

               Aquellos niños a quienes el Sacerdote quitó el pecado original; aquellos pecadores a quienes arrancó de las cadenas de Satanás; aquellos esposos a quienes bendijo su amor conyugal; aquellas familias a las que llevó la paz y la alegría en las casas; aquellas conciencias que se abrieron a la luz rutilante del soplo divino; aquellos pobres a quienes lleva el pan y la Misericordia; y aquellos enemigos y aquellas gentes hostiles a quienes les regala y les lleva su perdón, su amor, y su abrazo. Porque para todos hay cariño en el corazón de un Sacerdote...




            Monseñor José Rodríguez y Rodríguez, nació en Juncalillo, Gáldar (isla de Gran Canaria) el 7 de Mayo de 1912. Fue ordenado Sacerdote por el Obispo Antonio Pildain, el 20 de Febrero de 1938. Obtuvo las Licenciaturas en Filosofía, Sagrada Teología y Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas; ejerció como Profesor de Derecho, Teología y Doctrina Social. Fundador de Cáritas Diocesana en 1957 e impulsor de numerosas obras sociales; el Gobierno Español le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia; en su tierra natal fue distinguido con el título de Hijo Predilecto de Gran Canaria. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria, el 7 de Enero de 2008.