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viernes, 19 de enero de 2024

VEN E INVÁDEME COMPLETAMENTE; Consagración personal al Sagrado Corazón

   


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               Sagrado Corazón de Jesús, ven e invádeme completamente para que mis motivos sean Tus Motivos, mis deseos Tus Deseos, mis palabras Tus Palabras, mis pensamientos Tus pensamientos, después déjame entrar en lo más profundo de Tu Sagrado Corazón. 

               Aniquílame por completo. Yo adoraré Tu Sagrado Corazón, desde el fondo de mi corazón. Prometo servir a Tu Sagrado Corazón con un fuego interior. Te serviré con celo, con más fervor que antes.

               Soy débil pero sé que Tu Fuerza me sostendrá. No me permitas perderte de vista ni dejes que mi corazón se dirija hacia otro lado. Yo buscaré solo Tu Sagrado Corazón y Te desearé únicamente a Ti.

               Sagrado Corazón de Jesús, hazme detestar todo lo que es contrario a Tu Santidad y a Tu Voluntad. Pásame por la criba  una y otra vez y no permitas que ningún rival permanezca dentro de mí. Desde hoy, estrecha los lazos de Amor con los cuales me has sujetado, y haz que mi alma esté sedienta de Ti y mi corazón anhelante de amor por Ti.

               Sagrado Corazón de Jesús, no esperes más. Ven y consume todo mi ser en las Llamas de Tu ardiente Amor. Que todo lo que yo haga a partir de ahora sea únicamente para Tus Intereses y para Tu Gloria, sin buscar nada para mí. Yo Te consagro mi vida a Ti y, a partir de hoy, quiero ser el esclavo de Tu Amor, la víctima de Tus Ardientes Deseos y de Tu Pasión, un bienhechor para Tu Iglesia, y el juguete de Tu Alma. Haz que mis rasgos se asemejen a las de Tu Crucifixión, a través de la amargura que experimentaré ante la sordera de las almas y al verlas caer. Concede a mi alma todo lo que ella pueda soportar.



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               Sagrado Corazón de Jesús, no me niegues Tu Cruz, como el Padre no Te la negó a Ti. Detén mis ojos, mis pensamientos y mis deseos para que sean cautivos de Tu Sagrado Corazón. Soy indigno y no merezco nada, pero ayúdame a vivir mi acto de consagración siéndote leal, invocando incansablemente Tu Santo Nombre. Haz que mi espíritu rechace todo lo que no seas Tú. 

               Sagrado Corazón de Jesús, haz soportar a mi alma, más que nunca, las Señales de Tu Cuerpo, para la conversión de las almas. Yo someto voluntariamente mi voluntad a Tu Voluntad, ahora y siempre. Amén.



domingo, 25 de octubre de 2020

FESTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO


               "Sí, Yo soy Rey" -dijo Nuestro Señor Jesucristo a Pilatos- "Para eso precisamente he nacido y venido a este mundo, para dar testimonio de la Verdad." Es el Reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes sobrenaturales. Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este Reino, el que lo constituyó con Sus Enseñanzas, con Sus ejemplos y, sobre todo, con Su Muerte de Cruz.

               Fue el Papa Pío XI el que durante el Jubileo de 1925, quiso instituir esta Fiesta de Cristo Rey. El título y poder de Rey pertenecen en derecho propio a Nuestro Señor Jesucristo, como Dios y como hombre; es también Rey por derecho de conquista en cuanto es el Libertador de la Humanidad redimida con Su Sangre.    





Consagración del Género Humano 

al Sacratísimo Corazón de Jesús


"...que en ese día se renueve todos los años la Consagración 

de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, 

con la misma fórmula que nuestro predecesor, 

de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente" 


(Papa Pío XI, Diciembre de 1925)


                Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de Vuestro altar; Vuestros somos y Vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Vuestro Sacratísimo Corazón.

                Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando Vuestros Mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a Vuestro Corazón Sacratísimo.

                Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

                Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la Verdad y a la Unidad de la Fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

                Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de Vuestro Reino.

                Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron.

               Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a Vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:

                ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de Honor y de Gloria por los siglos de los siglos! Amén.




viernes, 13 de septiembre de 2019

Devocionario Católico: CONSAGRACIÓN PERSONAL AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (en díptico para imprimir)


               Fue un Viernes cuando Nuestro Señor Jesucristo era entregado, como un vil criminal, a la justicia de los hombres, a un puñado de pérfidos que no soportaban la Santidad de Jesús, y que por odio y envidia, maquinaron Su muerte; fue un Viernes cuando Su Divino Corazón palpitó más fuerte que nunca, con más Amor Divino, por todas y cada una de las almas... por ti y por mí. Aquél Viernes Santo, Jesús consumó Su Sacrificio en la Cruz y el mundo entero conoció la Redención del Cordero Inmaculado, sin mancha, que se inmolaba en el Altar del Calvario tras un cruento camino, donde no faltaron escarnios e insultos de la plebe, pero donde también Nuestro Señor, recibiría el consuelo de Su Madre, las lágrimas de las mujeres piadosas, la ayuda del Cirineo y la caridad de la Verónica al enjugar Su Divina Faz.

Cara A


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               Hoy, también Viernes, figúrate en ese entonces, en la ciudad Santa de Jerusalén, en el camino que lleva al Calvario... y ahora, decide cuál es el papel que deseas representar en el Drama de Cristo: ser uno más de la chusma que aún en nuestros días reniega e insulta a Dios hecho hombre, que lo ignora en el Sagrario, que lo menosprecia en Sus Sacerdotes, o por el contrario, puedes ser valiente y en contra de la mayoría que vocifera contra Jesús, puedes situarte a Su lado, en el Vía Crucis primero, para luego, terminar en lo alto del Monte Gólgota y en silencio, acompañar a la Virgen y a San Juan, para llorar con ellos el pecado de la Humanidad que ha crucificado a Nuestro Señor.

              Contemplar a Jesús Crucificado es meditar Su Amor infinito por cada alma; Amor que encierra en Su Sagrado Corazón, herido para brotar de Él la Divina Sangre que nos cubre y salva. ¿Qué mejor práctica para hoy, sino la de contemplar el Amor de Cristo, que no dudó en entregarse sin condiciones? ¿Qué mejor recordatorio sino el del Sagrado Corazón de Jesús, Tabernáculo viviente del Amor de Dios a las almas?

Cara B


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               Y después de la contemplación, viene el deseo de entrega, de consagración personal, porque - no nos engañemos- el Amor sólo puede ser correspondido con Amor... de ahí la piadosa queja de San Claudio de la Colombiere, "Él ama y no es amado...". De ti depende, de tu grado de amor para con Cristo Redentor, el querer vivir crucificado con Él o por el contrario, seguir perdido en la mayoría ingrata que lo ignora.