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martes, 20 de junio de 2023

LAS OFENSAS Y LOS GOLPES A LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR


El remedio más eficaz y tierno que puedes ofrecerme 
es meditar amorosamente en Mi Pasión 
y orar por la conversión de los pecadores...



               A la hora de Tercia (alrededor de las 9 de la mañana), Nuestro Señor se apareció a Santa Gertrudis en la escena de cuando estaba atado al pilar, en la flagelación, entre dos verdugos; uno de ellos lo desgarró con espinas y el otro, lo hirió con un látigo lleno de grandes nudos, ambos golpeando Su Rostro, que parecía tan desfigurado, que el  corazón de Santa Gertrudis se derritió de compasión; no podía contener las lágrimas cada vez que recordaba ese triste espectáculo durante el día, ya que le parecía que ninguno en la tierra había sido tan cruelmente usado como su dulce Señor Jesús.

                La Santa describe que incluso la pupila del ojo de Nuestro Señor estaba rota e inflamada, tanto por las espinas como por los golpes de los azotes. También le pareció que el Señor volvía Su bendita Faz de lado a lado; pero cuando la apartó de un verdugo, el otro la golpeó aún más furioso; luego, Nuestro Señor se volvió hacia Santa Gertrudis y exclamó:

               ¿No has leído lo que está escrito de Mí: "et nos putavimus eum quasi leprosum... (pensamos que Dios lo había herido, que le había castigado y humillado". Profeta Isaías, 53, 4)

               La Santa le respondió: ¡Ay, Señor! ¿Qué remedio podemos encontrar para calmar los dolores agonizantes de Tu Divino Rostro?.

               Nuestro Señor respondió:

               El remedio más eficaz y tierno que puedes ofrecerme es meditar amorosamente en Mi Pasión y orar por la conversión de los pecadores.

               Santa Gertrudis explica la visión: estos dos verdugos representan:

          -A los LAICOS, que ofenden a Dios abiertamente, golpeándolo con espinas.

          -Y a los RELIGIOSOS, que lo golpean aún más de manera irremediable con los nudos de los pecados secretos.

              Ambos al fin, lo ofenden en Su Divina Faz e indignan al mismo Dios del Cielo.


Tomado del Libro Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, año 1887



miércoles, 15 de marzo de 2023

SAN JOSÉ, CORONADO DE GLORIA Y HONOR, LLENO DE GRACIA


Los Cielos mismos al oír el nombre de San José, 
se alegran de tan incomparable nombre, 
inclinan su cabeza los mismos Bienaventurados,
y en él se regocijan... 

Santa Gertrudis


               San José quiso estar desposado con María, la llena de gracia; como su esposa, San José también correspondió con inquebrantable fidelidad al don de la plenitud de gracia paternal con que fue agraciado en el comienzo de su vida. San José, consintiendo en la virginidad de María y con su propia virginidad, coopera así de modo directo, con su libre aceptación del plan salvífico de Dios a la realización del orden hipostático redentor.

               Estos dos amores, José y María, son modelos de perfección para todo buen Cristiano: tienen en común, al igual que su Hijo Jesús, un anhelo profundo de hacer siempre y en todo momento la Voluntad del Padre. 


Piadoso reconocimiento a 
Nuestro Padre y Señor San José

               Tu paternidad es pura y limpia imagen y semejanza de la Paternidad de nuestro Padre Dios, eres el lugarteniente de la Paternidad de Dios en la tierra.

               Nos ponemos, bajo tu Patrocinio, Glorioso Esposo de Nuestra Dulcísima Madre. Padre virginal de Jesús, colocamos cuanto somos y tenemos bajo tu bondadosa y segura tutela, Padre amantísimo.

               San José, el Justo, alma privilegiada, llena de la gracia de Dios y rebosante del Espíritu Santo de Dios, ¡nos inscribimos en tu escuela!

               San José del Encuentro con la Vida, que al final de mis días recojas mi último suspiro. Una muerte feliz, como la tuya, con esa serenidad.


Padre Rodrigo Molina



martes, 21 de junio de 2022

ALABANZAS A LA SANTA FAZ




               Esta tierna devoción, que según la tradición parece haber instituido el mismo Señor, el día de su muerte, imprimiendo milagrosamente su Efigie ensangrentada en el velo de la Verónica, ha sido conocida y practicada siempre en la Iglesia Católica.

               Jesucristo Nuestro Señor ha concedido gracias enormes a los devotos de Su Santa Faz. Enraizada en la vida de la Iglesia, ya místicas como Santa Gertrudis y Santa Mectildis conocieron y divulgaron tan piadosa vía de santificación. La Venerable Sor María de San Pedro obtuvo, por la fuerza de las visiones y revelaciones que el Redentor diera para ella, que el Papa Pío XII instaurara la fiesta universal de la Santa Faz el Martes anterior al Miércoles de Cenizas.




               La vía dorada para crecer rápidamente en el amor de Dios fue la devoción predilecta y la que con mayor caridad promoviera Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. Para la Santa de Lisieux, las enormes gracias concedidas a través de esta devoción no son sino el cumplimiento de las promesas dadas por Nuestro Señor a Santa Gertrudis y a Santa Matilde en el pasado.



viernes, 19 de noviembre de 2021

GRACIAS SOBRENATURALES EN SANTA GERTRUDIS por meditar la Pasión de Cristo




               De los muchos favores prodigados a Santa Gertrudis la Magna, Nuestro Señor otorgó cuatro gracias de especial importancia. En sus escritos, Santa Gertrudis definitivamente no nombra la primera; la llamó "la gran gracia" , y cuando intenta hablar de ello, su corazón inmediatamente se desborda de alabanza y gratitud hacia su Divino Esposo. Es sólo de un estudio cuidadoso de su vida que se puede conjeturar que esta gracia fue la impresión de las Sagradas Llagas de Nuestro Señor en su corazón, que fue recibida después y a través del ardiente deseo y la oración constante. Después de la primera visita de Nuestro Señor, ella escribió esta sublime oración en honor a Su Pasión:

              "Oh Señor Jesucristo, Hijo del Dios Viviente, concédeme que pueda aspirar a Ti con todo mi corazón, con deseo anhelante y con alma sedienta, buscando solo Tu dulzura y Tus delicias, para que toda mi mente y todo lo que hay dentro de mí. Suspiro ardientemente a Ti, que eres nuestra verdadera Beatitud.

               Oh Misericordioso Señor, graba Tus Llagas en mi corazón con Tu Preciosísima Sangre, para que pueda leer en ellas Tu dolor y Tu amor; y que el recuerdo de Tus Llagas permanezca siempre en lo más íntimo de mi corazón, para excitar mi compasión por Tus sufrimientos y aumentar en mí Tu amor. Concédeme también que desprecie a todas las criaturas, y que mi corazón se deleite solo en ti. Amén." 

               "Esta oración", escribió Gertrudis, "me gustó mucho. La memoricé y la recité con frecuencia. Una tarde, durante el mismo invierno... De repente me di cuenta de que Nuestro Señor se había dignado a escucharme, sentí, Dios mío, cómo imprimiste en mi corazón Tus adorables Llagas, así como están en Tu Sagrado Cuerpo. A pesar de mi extrema indignidad, Tu infinita Bondad ha conservado aún en esta hora la impresión ".

               Estamos seguros de que, aunque esta forma especial de estigma era espiritual y no física, Santa Gertrudis sufrió dolores tremendamente reales el resto de su vida. Sin embargo, su sufrimiento fue aliviado por el aumento de su devoción a la Pasión de Nuestro Señor.

               La segunda gracia, mencionada con frecuencia en su libro del Apocalipsis, ocurrió durante el Adviento, siete años después, mientras Santa Gertrudis asistía a la Santa Misa: "Después de haber recibido el Sacramento de la Vida, vi un rayo de luz, como una flecha, lanzarse de la Sagrada Llaga en Tu costado derecho, en el Crucifijo... Avanzó hacia mí y traspasó mi corazón. Entonces Tú me dijiste: 'Que la marea completa de tu afecto suba a Mí, para que todo tu placer, tu esperanza, tu alegría, tu dolor, tu miedo y cualquier otro sentimiento puedan ser sostenidos por Mi Amor! ' "

               Años más tarde, Santa Gertrudis escuchó las inspiraciones de un Sacerdote dominico que habló de la manera más impresionante sobre el Amor de nuestro Maestro Celestial: "El amor es como una flecha", dijo, "¡todo lo que disparemos con él, podemos llamarlo nuestro!" Estas palabras llenaron el corazón de Santa Gertrudis con vehemente amor y alegría y exclamó: "¡Ah! ¿Quién me concederá que pueda obtener tal flecha? Inmediatamente te traspasaría a Ti, el Único Amado de mi corazón, para poseerme a Ti." ¡eternamente!". Al instante vio a su Esposo celestial que llevaba una flecha de oro en su mano, y dijo: "Tú quisiste herirme; pero tengo una flecha de oro con la que te atravesaré para que tu herida no sane nunca". Esta flecha se hundió traspasó su corazón tan profundamente que su alma fue herida de tres maneras:

              1ª Todos los placeres terrenales se volvieron desagradables, y no había nada en el mundo que pudiera disfrutar o consolar su alma.

              2ª Provocó en su alma un ardiente deseo de estar unida a Dios, para que sintiera que podía vivir separada de Él o incluso respirar sin Él.

              3ª Le traspasó el alma de tal manera que casi la separó de su cuerpo, lo que la llenó de una oleada de delicias divinas.




               La tercera gracia especial consistió en un intercambio de corazones entre Nuestro Señor y Santa Gertrudis. Escribiendo sobre esto, ella dice: "Me has concedido Tu amistad secreta, abriéndome el arca sagrada de Tu Corazón deificado de tantas formas diferentes como para ser la fuente de toda mi felicidad. A veces, como una marca especial de nuestro mutuo amistad, Tú la cambiaste por la mía!". Después, la santa virgen sintió a su Divino Esposo vivir y amar en él, lo que en realidad está más allá de toda comprensión.

               La visita del Niño Jesús al corazón de Santa Gertrudis es el cuarto favor especial que obtuvo nuestra Santa. Su relato de esta gracia es de lo más exquisito: "Era el aniversario de la noche bendita de la Natividad de Nuestro Señor. En espíritu, traté de cumplir el oficio de sierva de la Gloriosa Madre de Dios cuando sentí que un tierno recién nacido, el Divino Niño fue puesto en mi corazón. En ese mismo instante, vi mi alma completamente transformada. 

               Entonces comprendí el significado de estas dulces palabras: "Dios será todo en todos" (I Carta a los Corintios, cap. 15, vers. 28). Mi alma, que se enriqueció con la presencia de mi Amado, pronto supo, por sus transportes de alegría, que poseía a su Esposo. Mi sed de Ti se satisfizo con estas palabras: 'Como Yo, en Mi Divinidad, soy la figura de la sustancia de Mi Padre, así también serás figura de Mi sustancia en Mi Humanidad. Como el sol comunica al aire su propio brillo y luz, así deificaré tu alma, penetrándola con los rayos de Mi Divinidad para prepararte para la unión más íntima Conmigo. ' "

               Dios Nuestro Señor no sólo concedió estas gracias extraordinarias a Santa Gertrudis, sino que también prometió grandes beneficios espirituales a todos los que sean devotos de la Santa Mística.



martes, 16 de noviembre de 2021

LA REVELACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS A SANTA GERTRUDIS

 



               Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclino la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón...

              "Este Apóstol (San Juan) también se apareció a la Santa mientras asistía a los Maitines, en su Fiesta, cuando se aplicaba con especial fervor a sus ejercicios habituales.

                Gertrudis le recomendó entonces a algunos de las religiosas de los que le había encomendado muy fervientemente; San Juan recibió la petición con mucho amor y dijo: "Soy como mi Maestro en esto, que amo a los que me aman".

               Santa Gertrudis preguntó: "¿Qué gracia, entonces y qué beneficio puedo esperar en tu querida Fiesta, que soy tan indigna, ?"

               "Ven" -respondió el Apóstol- "Ven conmigo... y descansemos juntos en el Dulce Corazón del Señor, en el cual se encuentran escondidos todos los Tesoros de la Bienaventuranza".

                Luego, levantándola en espíritu, la presentó ante Nuestro Salvador; y colocándola a su derecha, San Juan se colocó a su izquierda, y reposó allí.

               Luego exclamó, señalando con reverencia el pecho de Jesús: "¡He aquí, el Santo de los Santos, que atrae hacia Sí todo lo bueno en el Cielo y en la Tierra!"

               Momentos después, Gertrudis preguntó a San Juan por qué se había colocado a la izquierda y le había cedido la derecha. El Discípulo amado le respondió: "Es porque me he convertido en un solo espíritu con Dios y puedo penetrar donde la carne no puede entrar; pero tú todavía no puedes penetrar en cosas tan elevadas, porque todavía estás en la carne. Por eso te he colocado en la Llaga del Divino Corazón, de donde podrás beber todos los dulces consuelos que brotan de Él con tan impetuosa abundancia, que será capaz de satisfacer a todos los que deseen saborearlo".

               Luego, sintiendo las constantes pulsaciones del Divino Corazón, Gertrudis se regocijó enormemente y le dijo a San Juan: "Amado de Dios, ¿sentiste esas pulsaciones cuando estabas acostado en el pecho del Señor en la Última Cena?"

               "" -respondió el Discípulo- "y esto con tal plenitud como la dulzura de esos placeres penetraron en mi alma, de modo que mi espíritu se volvió más ardiente que el agua bajo la acción de un fuego resplandeciente". "¿Y por qué" -preguntó ella- "no has dicho ni escrito nada de esto para nuestra edificación?"

               A lo que San Juan respondió: "Porque fui encargado de instruir a la Iglesia recién formada acerca de los Misterios del Verbo Increado, para que esas Verdades pudieran ser transmitidas a edades futuras, en la medida en que fueran capaces de comprenderlas, porque nadie puede comprenderlas por completo; y aplacé el hablar de estas pulsaciones divinas hasta épocas posteriores, para que el mundo se despertara de su letargo al oír estas cosas y se animara en su enfriamiento".




               Luego, mientras contemplaba a San Juan recostado sobre el pecho de Nuestro Señor, le dijo el Apóstol: "Ahora me aparezco a ti en la misma forma que cuando me recosté en el seno de Mi amado Señor en la Última Cena; pero si lo deseas, obtendré para ti el favor de contemplarme en la forma en que Ahora disfruto de las delicias del Cielo".

               Y como Santa Gertrudis deseara ardientemente este favor, contempló un inmenso océano dentro del Corazón de Jesús, en el que San Juan parecía flotar con inefable gozo y perfecta libertad; y ella supo que el Santo se llenó y embriagó tanto con el torrente de placer que Dios, a través de una vena que brotó de Su Corazón, derramó las dulces aguas de la Divinidad, es decir, Sus instrucciones y Su Evangelio sobre la faz de la tierra.


Las Revelaciones de Santa Gertrudis, Libro IV Capítulo 4


Toca AQUÍ para acceder a una breve biografía 
de Santa Gertrudis, Patrona de los Místicos



lunes, 16 de noviembre de 2020

Santa Gertrudis la Magna, Heraldo del Amor Divino


               Nació el 6 de Enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta donde su maestra, Santa Matilde, era su hermana de sangre y Abadesa. Las dos santas estaban muy unidas en el amor al Señor. Con el tiempo tomó el hábito en el mismo Monasterio.




               Aun antes que Nuestro Señor se apareciera a Santa Margarita María, Santa Gertrudis la Grande tuvo una experiencia mística del Sagrado Corazón de Jesús, convirtiéndose así en la primera de las Revelaciones que el Sagrado Corazón continuaría en otras almas siglos después.

               Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclinó la cabeza sobre el pecho de Nuestro Señor y oyó los latidos de Su Corazón.

               Santa Gertrudis sufrió durante diez años penosas enfermedades y murió el 17 de Noviembre, de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

               A la Santa se le atribuyen cinco libros que componen el "Heraldo de la amorosa Bondad de Dios" (Comúnmente llamados "Revelaciones de Santa Gertrudis"). El primero fue escrito por amigos íntimos de la santa después de su muerte, el segundo fue escrito por Santa Gertrudis y los restantes fueron compuestos bajo su dirección.

               Una de las características de la piedad de Gertrudis puede encontrarse en la devoción que tenía al Sagrado Corazón. Devoción que se encargó de propagar primero que nadie. Ya que para ella, en la Devoción al Sagrado Corazón se encontraba el símbolo de la Caridad infinita, que impulsó a Cristo Nuestro Señor a hacerse carne, a instituir la Sagrada Eucaristía.

               Sus escritos relatan visiones, comunicaciones y experiencias místicas. Habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el Corazón de Jesús.


LA ORACIÓN QUE LIBERA 

1000 ALMAS DEL PURGATORIO

Revelada por Nuestro Señor a Santa Gertrudis




               Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. También el Papa Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente.




lunes, 30 de marzo de 2020

LA SANTA MISA, EL MAYOR CONSUELO DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO



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               "Así como la Sabiduría Divina escogió entre las vírgenes a una Virgen de quien naciese el Salvador del Mundo, del mismo modo instituyó Cristo el Sacerdocio para repartir en todo tiempo al Mundo los Tesoros de la Redención por medio del Santo Sacrificio de la Misa y de los Sacramentos; por esto la Santa Misa es en la que experimenta mayor gozo la Madre de Dios, y es la delicia de los Bienaventurados, el auxilio más eficaz de los vivos y el mayor consuelo de las Almas del Purgatorio..."

Beato Alan de La Roche 




Para entender el valor que tiene la Santa Misa
en las Almas del Purgatorio, le podrá ayudar
leer nuestro sencillo tríptico explicativo
con el Ofrecimiento y Acción de Gracias





martes, 25 de febrero de 2020

EL MEJOR REMEDIO PARA REPARAR LA SANTA FAZ DE CRISTO: Meditar en Su Pasión y Orar por la conversión de los pecadores




               A la hora de Tercia, Nuestro Señor se apareció a Santa Gertrudis en la posición en la que estaba cuando estaba atado al pilar entre dos verdugos, uno de los cuales lo desgarró con espinas y el otro lo hirió con un látigo lleno de grandes nudos, ambos golpeando su rostro, que parecía tan desfigurado, que su corazón se derritió con compasión; ni podía contener las lágrimas cada vez que recordaba ese triste espectáculo durante el día, ya que le parecía que ninguno en la tierra había sido tan cruelmente usado como su dulce Señor Jesús.


              Incluso la pupila del ojo estaba rota e inflamada, tanto por las espinas como por los golpes del azote. También le pareció que su Señor volvía su cara bendita de lado a lado; pero cuando lo apartó de un verdugo, el otro lo golpeó aún más furioso;

             Luego se volvió hacia Santa Gertrudis y le exclamó:


              "¿No has leído lo que está escrito de mí: Vidimus eum tanquam leprosum... le tendrán como a un leproso..."  (1)


              La Santa le respondió: "¡Ay, Señor! ¿Qué remedio podemos encontrar para calmar los dolores agonizantes de Tu Divino Rostro?"


               Nuestro Señor respondió:


               "El remedio más eficaz y tierno que puedes preparar para Mí es meditar amorosamente en Mi Pasión y orar por la conversión de los pecadores."





               Estos dos verdugos representan a los laicos, que ofenden a Dios abiertamente, golpeándolo con espinas, y a los Religiosos (sacerdotes, frailes y monjas), que lo golpean aún más de manera irremediable con los nudos de los pecados secretos; pero ambos lo ofenden en la cara e indignan al mismo Dios del Cielo ". 


"Vida y Revelaciones de Santa Gertrudis Magna", 
Capítulo 12


 NOTAS ACLARATORIAS


-1   Profeta Isaías, 53, 4




lunes, 24 de febrero de 2020

LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, remedio para un mundo debilitado en el Amor de Dios


               Santa Gertrudis veía a menudo al Señor "veladamente", a la hora de recibirlo en la Sagrada Comunión; la Víspera de la Anunciación, el Señor la visitó en la capilla durante los Oficios de la mañana y, cuenta la Santa, "desde entonces, me concedió un conocimiento más claro de Él, de suerte que empecé a corregirme de mis faltas mucho más por la dulzura de Su Amor que por temor de Su justa cólera"




               La Santa habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la Herida del Costado de un Crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en que su alma fue como absorbida por el Corazón de Jesús. Santa Gertrudis, en medio de una Vida Mística, recibió pocos consuelos en medio de mil dificultades, asegurando ella misma que "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".

              En la Fiesta de San Juan Evangelista, Santa Gertrudis tuvo una visión de Nuestro Señor, quien le permitió descansar su cabeza en la Llaga de Su Costado. Al escuchar el palpitar de Su Corazón, ella se tornó hacia San Juan, quien estaba también presente. Le preguntó si había escuchado lo mismo en la Última Cena, cuando se reclinó sobre el pecho del Señor y de haberlo escuchado, por qué no lo relató en su Evangelio. San Juan contestó que la Revelación del Sagrado Corazón de Jesús estaba reservada para tiempos posteriores, cuando el mundo, aumentando en frialdad, necesitaría ser reavivado en el Amor. 


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sábado, 16 de noviembre de 2019

SANTA GERTRUDIS, Patrona de los Místicos


          Santa Gertrudis nació en Eisleben (Alemania) en el año 1256. Con apenas cinco años fue llevada al Monasterio de las Benedictinas de Helfta, donde demostró tener cualidades excepcionales para el estudio. Sobresalía entre todas por la facilidad con la que aprendía la literatura y las ciencias naturales, y por su modo tan elegante de emplear el idioma.

          Hasta los veinticinco años, Santa Gertrudis fue una religiosa como las demás, dedicada a la oración, a los trabajos manuales y a la meditación; sentía además una inclinación sumamente grande por la Literatura, Historia, idiomas y Ciencias Naturales. No por eso descuidó el trabajo manual de la costura o la huerta del Monasterio.




          Pero en esa edad, Santa Gertrudis recibió la primera de las Revelaciones que la hicieron famosa, y desde aquel día su vida se transformó por completo. Cuando iba a acostarse, le pareció ver al Señor en forma de joven.

          Así lo cuenta ella:

                      "Aunque sabía yo que me hallaba en el dormitorio, me parecía que me encontraba en el rincón del coro donde solía hacer mis tibias oraciones y oí estas palabras: «yo te salvaré y te libraré. No Temas, vuélvete a Mí y Yo te embriagaré con el torrente de Mi divino regalo» Cuando el Señor dijo esto, extendió su mano fina y delicada hasta tocar la mía, como para confirmar su promesa y prosiguió: «Has mordido el polvo con mis enemigos y has tratado de extraer miel de las espinas. Vuélvete ahora a Mí, y mis delicias divinas serán para ti como vino» Entonces se interpuso un seto de espinos entre los dos. Pero Gertrudis se sintió como arrebatada por los aires y se encontró al lado del Señor: Entonces vi en la mano que poco antes se me había dado como prenda, las joyas radiantes que anularon la pena de muerte que se cernía sobre nosotros".

          Después de la primera revelación, Gertrudis siguió viendo al Señor "veladamente", a la hora de recibirlo en la Sagrada Comunión.

          En la Fiesta de San Juan Evangelista, Santa Gertrudis tuvo una Visión de Nuestro Señor, quién le permitió descansar su cabeza en la Llaga de Su costado.

          Al escuchar el palpitar de Su Corazón, ella se tornó hacia San Juan, quién estaba también presente. Le preguntó si había escuchado lo mismo en la Ultima Cena, cuando se reclinó sobre el pecho del Señor y de haberlo escuchado, por qué no lo relató en su Evangelio. San Juan le contestó lo siguiente:

          "La Revelación del Sagrado Corazón de Jesús estaba reservada para tiempos posteriores cuando el mundo, aumentando en frialdad, necesitaría ser reavivado en el amor".

          Entre otras muchas experiencias extraordinarias, Santa Gertrudis gozó del Matrimonio Místico, en que su alma fue como absorbida por el Corazón de Jesús. 




          Cuando le fue anunciado que se acercaba su muerte exclamó:

              "Esta es la más dulce de las alegrías, la que más había deseado, porque voy a encontrarme con Cristo".

        Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades y murió el 16 de Noviembre de 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

        Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. 

          Sus escritos y espiritualidad pasaron desapercibidos hasta 1536 en que los cartujos de Colonia imprimen el Heraldo. La aceptación y éxito fue enorme, y se produjo toda una corriente espiritual en torno a ella que se tradujo en reediciones continuas de sus escritos y numerosas biografías.




lunes, 29 de julio de 2019

LA SANGRE DE CRISTO, ESPERANZA DEL PURGATORIO




         Termina el Mes que hemos dedicado a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor; la historia de esta Devoción es la misma Historia de la Santa Iglesia Católica, porque Nuestro Señor, con el derramamiento de Su Bendita Sangre, desde la flagelación hasta la inmolación en la Cruz, nos ha redimido de nuestros pecados; en esta necesaria devoción se condensa la Predicación del Evangelio y la administración de los Sacramentos, especialmente en la confesión sacramental, donde místicamente, vuelve a rociarnos con esa Preciosa Sangre para lavarnos de la inmundicia del pecado.

          Esa misma Preciosa Sangre, puede y debe ser ofrecida por todos los católicos a fin de liberar -o al menos aliviar- a nuestras Hermanas retenidas en el Purgatorio. El Poder de la Sangre de Nuestro Señor redime a vivos y difuntos, por eso no dejemos ni un sólo día de rezar por las almas de nuestros ausentes usando para ello la intercesión de la Sangre Preciosísima derramada en el Calvario.

         Los Santos Padres fueron devotísimos de la Preciosa Sangre, como San Juan Crisóstomo en Oriente y San Agustín en Occidente. Entre las Santas, las revelaciones de Santa Gertrudis están llenas de las palabras más dulces y profundas acerca de la Preciosa Sangre.

         La Devoción de la Preciosa Sangre es inseparable del Santo Sacrificio de la Misa, donde Nuestro Señor se hace presente en el Altar con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinad por medio de las palabras de la Consagración; sería ideal que todo buen católico, en el momento de la elevación del Cáliz, rogase para sí y para los suyos, ser lavados en esta Bendita Sangre; que pidamos al Buen Jesús, que si fuese necesario, también nosotros derramemos nuestra sangre para defender y transmitir la Fe Católica, como han hecho los innumerables Mártires que no dudaron en entregarse como Nuestro Señor lo hizo en la Cruz Redentora.


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viernes, 28 de junio de 2019

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, "la Devoción que es Síntesis del Misterio de nuestra Redención"




              El protestantismo en el siglo XVI y el jansenismo en el XVII, habían puesto todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.

              Era pues necesario que el Espíritu de Amor, que rige siempre a la Santa Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avallasadora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más.

              En el culto católico, esa norma tan segura de nuestra creencia, fue donde se verificó tal manifestación, al instituirse la Festividad del Corazón Sacratísimo de Jesús.

              Las dos vírgenes benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde, en el siglo XIII, tuvieron una visión muy clara de toda la magnitud de la devoción al Sagrado Corazón; San Juan Evangelista, se apareció a la primera y le anunció que "la revelación de los dulcísimos latidos del Corazón de Jesús, que él mismo había oído al recostarse sobre Su Pecho, estaba reservada para los últimos tiempos, cuando el mundo, envejecido y enfriado en el divino Amor, tendría que calentarse con la revelación de estos misterios". (1)

              Este Corazón, dicen las dos Santas, es un altar sobre el que Cristo se ofrece al Padre como Hostia perfecta y en todo agradable. En este Corazón se ennoblecen y se tornan gratas al Padre las alabanzas y acciones de gracias que a Dios damos y todas cuantas buenas obras hacemos.

             Para que este culto fuese público y oficial, la Providencia suscitó primeramente a San Juan Eudes, el cual compuso ya en 1670 un Oficio y Misa del Sagrado Corazón. Después escogió Dios a Santa Margarita María de Alacoque, a la que Jesús mostró Su Corazón en Paray-le-Monial, el 16 de Junio de 1675, entonces Domingo del Corpus, y le mandó que estableciese una Fiesta del Sagrado Corazón el Viernes que sigue a la Octava del Santísimo Sacramento. Del Beato Claudio de la Colombière, jesuita y confesor de la vidente salesa, heredó la Compañía de Jesús el celo por extenderla.

              Esta Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no se relaciona con ningún misterio particular de la Vida del Salvador, sino que los abarca todos, y por ende, la devoción al Sagrado Corazón se extiende a todos los beneficios que durante el año nos ha prodigado la Caridad Divina. Ésta es pues la Fiesta del Amor de Dios a los hombres.





            "...del Corazón traspasado del Redentor nació la Iglesia, verdadera dispensadora de la Sangre de la Redención; y del mismo fluye abundantemente la gracia de los sacramentos que a los hijos de la Iglesia comunican la vida sobrenatural, como leemos en la Sagrada Liturgia: «Del Corazón abierto nace la Iglesia, desposada con Cristo... Tú, que del Corazón haces manar la gracia».

          Nada, por lo tanto, prohíbe que adoremos el Corazón Sacratísimo de Jesucristo como participación y símbolo natural, el más expresivo, de aquel Amor inexhausto que Nuestro Divino Redentor siente aún hoy hacia el género humano. Ya no está sometido a las perturbaciones de esta vida mortal; sin embargo, vive y palpita y está unido de modo indisoluble a la Persona del Verbo Divino, y, en ella y por ella, a Su Divina Voluntad. Y porque el Corazón de Cristo se desborda en Amor divino y humano, y porque está lleno de los tesoros de todas las gracias que Nuestro Redentor adquirió por los méritos de Su Vida, Padecimientos y Muerte, es, sin duda, la fuente perenne de aquel Amor que su Espíritu comunica a todos los miembros de Su Cuerpo Místico.

          Así, pues, el Corazón de Nuestro Salvador en cierto modo refleja la imagen de la Divina Persona del Verbo, y es imagen también de sus dos naturalezas, la humana y la divina; y así en él podemos considerar no sólo el símbolo, sino también, en cierto modo, la Síntesis de todo el Misterio de nuestra Redención. Luego, cuando adoramos el Corazón de Jesucristo, en Él y por Él adoramos así el Amor increado del Verbo Divino como Su Amor humano, con todos sus demás afectos y virtudes, pues por un amor y por el otro Nuestro Redentor se movió a inmolarse por nosotros y por toda la Iglesia, Su Esposa, según el Apóstol: «Cristo amó a Su Iglesia y se entregó a Sí Mismo por Ella, para santificarla, purificándola con el bautismo de agua por la Palabra de vida, a fin de hacerla comparecer ante Sí llena de Gloria, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino siendo Santa e Inmaculada"...


Papa Pío XII, "Haurietis Aquas", 15 de Mayo de 1956



NOTAS ACLARATORIAS

1- Santa Gertrudis, Heraldo del Divino Amor, Liv. IV, c.4 




viernes, 16 de noviembre de 2018

SANTA GERTRUDIS LA GRANDE, Virgen, Mística y Vidente del Sagrado Corazón de Jesús




SEMBLANZA DE LA PATRONA DE LOS MÍSTICOS


                Nació el 6 de Enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta donde su maestra, Santa Matilde, era su hermana de sangre y abadesa. Las dos santas estaban muy unidas en el amor al Señor. Gertrudis era muy atractiva e inteligente. Con el tiempo tomó el hábito en el mismo convento. Era amiga de Santa Mechtilde of Hackeborn (+1298), quien era de la misma comunidad y también tenía una especial devoción al Corazón de Jesús.

                Aun antes que Nuestro Señor se apareciera a Santa Margarita María, Santa Gertrudis la Grande tuvo una experiencia mística del Sagrado Corazón de Jesús.

                Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclino la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón.

                Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades y murió el 17 de Noviembre de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

                A la Santa se le atribuyen cinco libros que componen el "Heraldo de la amorosa bondad de Dios" (Comúnmente llamados "Revelaciones de Santa Gertrudis"). El primero fue escrito por amigos íntimos de la santa después de su muerte, el segundo fue escrito por la santa y los restantes fueron compuestos bajo su dirección.




                Sus escritos relatan visiones, comunicaciones y experiencias místicas. Habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el corazón de Jesús. Enseña al mismo tiempo que "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".

                Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. También el Papa Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente.


ORACIÓN al Sagrado Corazón de Jesús
compuesta por Santa Gertrudis
y que podemos recitar a lo largo del día a modo de jaculatoria





lunes, 22 de enero de 2018

PROVECHO DE LA DEVOCIÓN A LAS ALMAS DEL PURGATORIO


          En LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO dedicamos el día Lunes a orar de manera especial por nuestros difuntos, aquellas Benditas Almas que están a la espera de alcanzar el Paraíso mientras se purifican de sus faltas terrenales en el Purgatorio.

          Mientras permanezcan en aquél estado, nada pueden hacer para ganar méritos para su liberación, por lo que son mendigas y demandantes de nuestras oraciones y sacrificios por Ellas. A rezar por los Difuntos nos obliga el primer Mandamiento, "...y al prójimo como a tí mismo".

          La gratitud de las Almas liberadas es infinita, pues de aquella Cárcel de Amor que es el Purgatorio, tan sólo se sale para ir recto al Cielo, donde serán compañeras de los Santos y demás bienaventurados, a los cuales se unirán para interceder a su vez por nosotros.




          Para conseguir muchos favores, según Santa Catalina de Bolonia, suele ser más poderosa la intercesión de un Alma del Purgatorio que la de los Bienaventurados del Cielo.

          Cuando se ruega a un Alma del Purgatorio suplicándole una gracia, son dos los beneficiados: el mortal, que consigue lo que ha pedido, y el Alma que purgaba, pasa a ser un ciudadano más del Cielo.

          En el Purgatorio hay Almas tan santas como en el Cielo. La santidad se basa en el aumento de gracia y de ésta nacen las virtudes; muchas de esas almas acaudalaron más gracia y virtud que muchos Bienaventurados, por los que son más gratos a los ojos de Dios.

          Dios desea con vehemencia la libertad de las Almas del Purgatorio, ya que son redimidas con el precio de la Sangre de Su Hijo. Seamos corredentores con Jesús, cooperando con Él en la salvación de esas almas que esperan nuestras oraciones y sacrificios para gozar eternamente de Dios.





PRÁCTICA 
para alivio y liberación de las Almas del Purgatorio


      - Ofrece en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio todos los inconvenientes, molestias, contradicciones que puedas padecer hoy, así como todas las indulgencias que logres a través de oraciones u otros actos de piedad (usar agua bendita, besar el escapulario...)

      - Si tienes la gracia de asistir hoy a la Santa Misa, no dejes de encomendar en ante el Altar a aquellas Almas que están en el Purgatorio por las que mayor obligación tengas, familiares, amigos, personas a las que diste un mal ejemplo...

      - No puedes dejar de rezar el Santo Rosario hoy lunes, pidiendo a la Virgen Nuestra Señora que se apiade de aquellas Santas Almas que ya nada pueden hacer por salir del Purgatorio, pues dependen de continuo de nuestras oraciones.