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martes, 21 de julio de 2026

EXALTADA POR ENCIMA DE LOS COROS DE LOS ÁNGELES



                    "Te suplicamos, Señora Nuestra y Madre de Dios, exaltada por encima de los Coros de los Ángeles, que llenes el vaso de nuestro corazón con la Gracia celestial; que nos hagas resplandecer con el oro de la Sabiduría; que nos sostengas con la Potencia de Tu intercesión; que nos adornes con las preciosas piedras de Tus Virtudes y que derrames sobre nosotros, olivo bendito, el aceite de Tu Misericordia, con el que cubras la multitud de heridas de nuestros pecados; y así merezcamos ser elevados a las alturas de la Gloria Celestial y vivir eternamente dichosos con los Bienaventurados" 


San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia



viernes, 8 de mayo de 2026

LA GLORIOSA APARICIÓN DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL en el Monte Gargano

  


                       En la Provincia de Foggia, de la actual Italia, se eleva el Monte Gargano, dominando las colinas que le rodean, muy cerca de San Giovanni Rotondo, el pueblecito donde vivió el Padre Pío. Hasta el siglo quinto, la cima estaba recubierta de un bosque tupido e ignorada por todo el mundo. Pero en el año 490 nació la aurora de su inmortal gloria; su fama sobrepasó los confines de Italia, resonó en todo el mundo y comenzó a atraer a sí Papas, Emperadores, Príncipes reinantes, nobles y pueblo de todas las naciones. ¿Qué sucedió?

                       Leamos la narración original del antiguo libro del “Liber Pontificalis” de la Curia Romana:

                       Bajo el gobierno del Papa Felice y del Emperador Zeno, un día de aquel siglo tan lejano, un noble y muy rico señor del Monte Gargano, que se llamaba también Gargano y era el propietario de aquella montaña, desapareció su toro más bello de grandeza superior. 

                       Después de tres días de búsqueda, decidió ir personalmente a buscarlo. Después de algunas horas de una búsqueda angustiosa, con gran estupor encontraron a la bestia de rodillas en la entrada de una caverna inaccesible. El patrón, viendo la imposibilidad de salvarlo, quiso matarlo con una flecha envenenada. Pero ante la maravilla de todos, la flecha regresó e hirió a quien la había lanzado. El patrón cayó sangrando al suelo y los siervos asustados lo fajaron de prisa y lo llevaron a su casa en Siponto, que actualmente es una fracción de Manfredonia. 

                       La noticia de lo ocurrido se divulgó rápidamente en el pueblo y se convirtió en el único objeto de las conversaciones. Bajo la impresión de este extraño hecho, todos fueron a visitar al Obispo del lugar, San Lorenzo Maiorano, primo del emperador Zanone, para consultarle por lo acontecido.

                       El Santo Obispo, después de una breve reflexión ordenó que toda la población hiciese ayuno y oraciones durante tres días, para encontrar gracia ante Dios y para conocer el significado de dicho prodigio. Al alba del tercer día, que fue precisamente el 8 Mayo del año 490, el santo prelado, sumergido en su oración nocturna, de repente vio ante sí a un Ángel más esplendoroso que el Sol que iluminó el ambiente y le dijo:

                      “Yo soy el Arcángel Miguel que continuamente está en la Presencia de Dios. Deseando que este lugar se venere en toda la tierra y sea privilegiado, quise probar con ese acontecimiento insólito, que todo lo que se obra en este lugar, sucede por Voluntad Divina. Es Dios que me ha constituido Protector y Defensor de este lugar”.

                       A la mañana siguiente el Obispo comunicó el celestial mensaje a los habitantes de Siponto. El pueblo, lleno de alegría y de gratitud por dicha aparición, bajo la guía de San Lorenzo Maiorano se encaminó en una devota procesión hacia la cima del Gargano para venerar la caverna milagrosa. Cuando regresaron a Siponto veían con alegría la prodigiosa curación del Señor Gargano y se congratulaban con él por el santo privilegio concedido por el Cielo, de tener en sus tierras el Palacio terrenal del Gran Príncipe San Miguel Arcángel.



martes, 10 de marzo de 2026

TE CUBRE CON SUS ALAS


               La auténtica Piedad Católica, nos obliga a invocar al Santo Ángel Custodio, que además será una manera muy práctica de entender el Amor que Dios nos tiene, que nos consuela con la compañía y guarda de un espíritu beatífico, desde que nacemos hasta llegar al Cielo; nos acompaña a recibir el perdón de nuestros pecados en el confesonario, donde nos inspira y ayuda para recordar y decir todas nuestras faltas.

               Su compañía es segura en el momento sublime de recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión, donde el Ángel Custodio nos inspira los más vivos sentimientos de amor y piedad hacia Aquél que se nos da en Cuerpo y Alma. 




Tu Ángel de la guarda te cubre con sus alas, 
y en tu corazón reposa Jesús, pureza de las vírgenes. 
Tú no ves tus tesoros. Jesús duerme y el Ángel permanece 
en su misterioso silencio...


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, 


              En el Purgatorio, si la Misericordia de Dios dispone que allí padezcamos por los pecados no satisfechos, gozaremos del consuelo de nuestro Ángel, que limpiará nuestras lágrimas y nos confortará hasta que lleguemos al Paraíso.

               Debes ùes acostumbrarte a su continua presencia, invócalo y pídele ayuda cuando temas llegar tarde al trabajo, cuando sientas desconfianza de alguien, ruégale que te ayude a andar seguro por la ciudad, para que vele por tus asuntos no sólo espirituales, sino también que te eche una mano en los problemas cotidianos.

               El Santo Ángel de la Guarda, es nuestro mejor amigo y cómplice para enmendarnos y llevar una vida santa; ruega para que te ayude a dominar ese vicio, ese pecado que tanto te cuesta esquivar o que refrene tu lengua cuando vayas a hablar mal de nadie.

               Cuando quieras ayudar a alguna persona amiga que anda lejos de Dios, te podrá sorprender la ayuda que te puede prestar el Ángel Custodio: tan sólo reza al Ángel de esa alma, para que sea el propio Guardián el que le lleve por buen camino o al menos predisponga su corazón para las cosas de Dios.

               Otro medio muy eficaz para cuando intentamos socorrer o consolar espiritualmente a un amigo que no tenemos cerca, es enviarle a nuestro Ángel Custodio, para que cuide y vele por esa persona como si fuésemos nosotros mismos quienes lo hacemos.




martes, 14 de octubre de 2025

EL ÁNGEL PERMANECE EN SU MISTERIOSO SILENCIO


                    "Tu Ángel de la guarda te cubre con sus alas, y en tu corazón reposa Jesús, pureza de las vírgenes. Tú no ves tus tesoros. Jesús duerme y el Ángel permanece en su misterioso silencio..."


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz



                    En LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO dedicamos el día Martes al Santo Ángel Custodio; una manera muy práctica de entender el Amor que Dios nos tiene, que nos consuela en todo momento y lugar es la compañía y guarda de un espíritu beatífico que Él nos asigna, desde que nacemos hasta llegar al Cielo.

                    El Ángel Custodio nos acompaña a recibir el perdón de nuestros pecados en el confesonario, donde nos inspira y ayuda para recordar y decir todas nuestras faltas. Su compañía es segura en el momento sublime de recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión, donde el Ángel Custodio nos inspira los más vivos sentimientos de amor y piedad hacia Aquél que se nos da en Cuerpo y Alma. 

                    En el Purgatorio, si la Misericordia de Dios consiente en que allí padezcamos por los pecados no satisfechos, gozaremos del consuelo de nuestro Ángel, que limpiará nuestras lágrimas y nos confortará hasta que lleguemos al Paraíso.

                    Invócalo pues y pídele ayuda cuando temas llegar tarde al trabajo, cuando sientas desconfianza de alguien; ruégale que te ayude a andar seguro por la ciudad, para que vele por tus asuntos no sólo espirituales, sino también que te eche una mano en los problemas cotidianos.

                    El Santo Ángel Custodio es nuestro mejor amigo y cómplice para enmendarnos y llevar una vida santa; entrégate a su guarda para que te ayude a dominarte, confía en el Ángel Custodio para desterrar ese pecado que tanto te cuesta esquivar o para que refrene tu lengua cuando vayas a hablar mal de alguien.

                    Si quieres ayudar a alguna persona amiga que anda lejos de Dios, te podrá sorprender la ayuda que te puede prestar el Ángel Custodio: tan sólo reza al Ángel de esa alma, para que sea el propio Guardián el que le lleve por buen camino o al menos predisponga su corazón para los designios de Dios.

                    Otro medio muy eficaz para cuando intentemos socorrer o consolar espiritualmente a un amigo que no tenemos cerca, es enviarle a nuestro Ángel Custodio, para que cuide y vele por esa persona como si fuésemos nosotros mismos quienes lo hacemos.


DOS ORACIONES 
para encomendarse a la protección del Santo Ángel Custodio


                    1ª) Ángel de Dios, que eres mi custodio: ya que la Suprema Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, guíame, gobiérname. Amén.


                    2ª) Ángel de Dios, Príncipe del Cielo, Guardián vigilante, Guía fiel, Pastor amoroso, yo me regocijo de que Dios te haya creado con tanta perfección, de que Él te haya santificado por Su gracia y, finalmente, de que te haya coronado de gloria por haber perseverado en Su servicio. ¡Qué Dios sea siempre alabado por los muchos bienes que te concedió! ¡Bendito seas por todo el bien que nos haces, a mí y a mis compañeros! Yo te entrego mi cuerpo, mi alma, mi memoria, mi inteligencia, mi imaginación y mi voluntad. Gobiérname, ilumíname, purifícame; dispón de mí como quieras” (Manual de la Congregación de los Santos Ángeles, Tournai).



jueves, 2 de octubre de 2025

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, PROTECTORES ANGELICALES



               Es una Verdad de Fe que los Ángeles, todo benditos que son, reciben una misión de Dios ante los hombres; las palabras de Nuestro Señor, la enseñanza de los Doctores y los Santos, la Autoridad de la Iglesia, no nos permiten dudar de esta realidad. 

               Si los demonios, en legiones innumerables, merodean a nuestro alrededor como leones dispuestos a devorarnos, según la palabra de San Pedro, es consolador para nosotros pensar que Dios nos ha dado defensores más numerosos y más poderosos que los demonios.

                A más tardar desde su nacimiento, todo hombre que viene al mundo es confiado a la Custodia de una mente celestial; los paganos, los herejes, los pecadores mismos no están privados de este beneficio de Dios. Incluso es cierto que varios personajes, debido a su situación, como los Reyes, los Pontífices, algunos Sacerdotes, o debido a las vistas especiales de Dios sobre ellos, como muchos Santos, a veces tienen varios Ángeles guardianes. Sin duda, no sólo los individuos, sino las Sociedades y las Instituciones, son confiados especialmente a la Custodia de los Ángeles; la Santa Iglesia, los Reinos, las Provincias, las Diócesis, las Parroquias, las familias, las Órdenes Religiosas, las Comunidades, tienen sus Protectores Angelicales.

                Los Ángeles nos preservan de una multitud de males y peligros, alejan de nosotros las ocasiones del pecado; nos inspiran en pensamientos santos y nos llevan a la virtud, nos sostienen en las tentaciones, nos fortalecen en nuestras debilidades, nos animan en nuestros desánimos, nos consuelan en nuestras aflicciones. Ellos luchan con nosotros contra el demonio y nos protegen contra sus trampas; si caemos, por fragilidad o por malicia, nos levantan por el remordimiento, por los pensamientos de la fe, por el temor a los juicios de Dios, y nos proporcionan varios medios de conversión: llevan nuestras buenas obras y oraciones a Dios, reparan nuestras faltas, interceden por nosotros ante la Divina Misericordia, suspenden la venganza celestial sobre nuestras cabezas; finalmente, nos iluminan y nos apoyan en la enfermedad y en la hora de la muerte, nos presencian el Juicio de Dios, visitan las almas del purgatorio.

               San Bernardo resume nuestra tarea en tres palabras: "Qué respeto, qué amor, qué confianza de nosotros no merecen los Ángeles: respeto a su presencia, amor por su benevolencia, confianza en su protección." Añadimos un cuarto deber, docilidad a su inspiración.


Abad L. Jaud, "Vida de los Santos para todos los días del año", Tours, 1950



miércoles, 1 de octubre de 2025

EL SANTO ÁNGEL CUSTODIO DE ESPAÑA



                    "Hoy se celebra en España la Festividad del Santo Ángel Custodio del Reino, con rezo propio y rito doble de segunda clase con octava. La Santidad de León XII concedió al Católico Rey Don Fernando VII y le asignó este día, para tributar las debidas gracias al Señor por los grandes y continuos beneficios que recibe la nación española por medio de su Santo Ángel tutelar. La Misa, a excepción de la Oración propia, es como la del día siguiente". 


("Año Cristiano", P. Juan Croisset, S.I., Barcelona, 1882)


                   La imagen del Santo Ángel Custodio de España se encuentra en la iglesia de San José de Madrid. La fiesta del Ángel Custodio del Reino fue concedida a España en el siglo XIX por el Papa León XII.

                   En el año 1897 el Obispo Manuel Domingo y Sol fundó la “Pía Unión de Oraciones al Santo Ángel de España", que años después estuvo presidida por la infanta Isabel de Borbón, hija de la Reina Isabel II de España.

                   Esta Pía Unión de Oraciones tenía en proyecto construir un gran monumento al Santo Ángel de España, y con esa finalidad se confeccionó una preciosa imagen como boceto del monumento. Esa imagen se encuentra en un altar lateral en la iglesia de San José, en calle Alcalá, 43, de Madrid.

                   Mons. Leopoldo Eijo Garay, primero Obispo de las diócesis de Tuy y Vitoria, y luego Obispo de Madrid-Alcalá, publicó en 1917 una extensa “Novena al Santo Ángel Custodio de España” de 105 páginas. (Puedes acceder a dicha Novena tocando AQUÍ)



Imagen tomada de la página elsayon.blogspot.com. Allí podrás
ver más detalles de la imagen del Santo Ángel Custodio de España


                    En el escudo del Santo Ángel de España se pueden ver representados los antiguos Reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón. En el centro del escudo, y en la pared, la flor de lis de la casa de Borbón.

                    El altar del Santo Ángel Custodio de España fue inaugurado el 12 de mayo de 1920, en la iglesia de San José de Madrid, con asistencia de la Familia Real española. Ese mismo día el rey Alfonso XIII propuso la creación de la Asociación Nacional del Santo Ángel Custodio del Reino, que pronto se extendió en 40 provincias.

                     En la parte de abajo del Altar hay numerosos escudos de provincias y ciudades de España. La iglesia de San José fue de los pocos templos católicos que no fueron asaltados durante la Guerra Civil Española.



miércoles, 2 de octubre de 2024

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

 



               La palabra Ángel procede del griego "angelós", que se traduce por mensajero; el término utilizado en el Antiguo Testamento es "malk", que en hebreo significa delegado o embajador.

               Nos enseña nuestra Santa Religión Católica que los Ángeles son seres espirituales, personales y libres; dotados por tanto, de inteligencia y voluntad, creados por Dios de la nada; los creó para que lo alaben, le obedezcan y le sirvan, además, para hacerlos eternamente felices y para que ayuden y guíen a cada persona, a cada familia, nación, institución y muy especialmente a la Santa Iglesia. 

               Es Dogma de Fe la existencia de los Ángeles, definido en el IV Concilio de Letrán y en Concilio Vaticano I, por tanto, la creencia en los Ángeles es obligada a todo Católico; quien niegue su existencia con pertinacia comete pecado mortal e incurre en excomunión.

               Conocemos la existencia de los Ángeles porque Dios mismo nos la reveló; así en el Antiguo Testamento, se nos dice que cerraron el Paraíso terrestre después del pecado de Adán y Eva, protegieron a Lot en Sodoma, salvaron a Agar y a su hijo Ismael en el desierto, anunciaron a Abraham y a Sara que tendrían un hijo, detuvieron la mano a Abraham cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac, asistieron al Profeta Elías. También continúa la intercesión de los Ángeles en el Nuevo Testamento, donde anunciaron a Zacarías el nacimiento de San Juan Bautista, la Anunciación de María Virgen por San Gabriel Arcángel, fueron los primeros en adorar al Divino Niño Jesús, revelaron a San José el Misterio de la Encarnación, confortaron a Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní, aparecieron en la Resurrección de Cristo y liberaron al Apóstol Pedro de las cadenas de Herodes.

               Los Ángeles carecen de cuerpo, son espíritus puros, no están compuestos por materia. Tampoco se reproducen como los seres vivos terrenos, ni dejan de existir.

               Los Espíritus Angélicos son inferiores a Dios porque son criaturas, pero están muy cerca de Él, alabando Su grandeza como Sumo Bien. Los Ángeles son superiores a los hombres porque tienen una inteligencia y una voluntad más perfecta. Pero no pueden escudriñar los pensamientos de los hombres, ni conocen su futuro.

               Al crear Dios a los Ángeles les dio gratuitamente la gracia santificante, les infundió la Fe, la Esperanza y la Caridad para conocer y amar a su Creador; además les infundió las virtudes morales infusas y los dones del Espíritu Santo; los destinó para que alcanzaran el Cielo. Los sometió además a una prueba de carácter moral para que libremente alcanzaran el Cielo: muchos Ángeles permanecieron fieles a Dios, eligiendo a su Creador como fin de su existencia, por tal razón, fueron premiados por Dios con el Cielo. Por el contrario, algunos Ángeles, por soberbia, quisieron hacerse semejantes a Dios, por tal razón, Dios los castigó con las penas eternas del infierno, y pasaron entonces a ser conocidos como demonios, para diferenciarlos de los Ángeles buenos y fieles a Dios.

               Algunos Santos Padres de la Iglesia han distinguido tres grupos divididos a su vez en tres jerarquías y éstas, a su vez, en tres coros:

   - Los Serafines, los Querubines y los Tronos

   - Las Dominaciones, las Virtudes y las Potestades

   - Los Principados, los Arcángeles y los Ángeles

                En la Sagrada Escritura aparecen los nombres de tres Arcángeles: San Miguel, San Gabriel y San Rafael; la Iglesia los honra con el culto de dulía o de veneración, como a todos los Ángeles. Entre ellos destaca San Miguel, Príncipe de los Ángeles, que se distingue por su fidelidad a Dios.

               El Ángel Custodio o Ángel de la Guarda es aquél que Dios da a cada uno de nosotros, para que nos proteja desde su nacimiento hasta nuestra muerte y nos ayude a llegar al Cielo. Este Ángel Custodio puede actuar en nosotros de diferentes modos, sugiriéndonos buenos pensamientos y deseos, además de defendernos de muchos peligros, ya sean para el cuerpo y especialmente del alma. También nos ayuda el Ángel Custodio a resolver detalles prácticos materiales, nos alienta en las dificultades cotidianas, allanan el camino de nuestro apostolado con otras almas... su continua intercesión por nosotros hace que los Ángeles Custodios presenten a Dios nuestras oraciones y buenas obras, y a cambio, de Él nos alcanzan gracias. El Ángel de la Guarda suple nuestros olvidos y despistes y es nuestro principal aliado en nuestra santificación personal. 

               Entre nuestros deberes para con los Ángeles Custodios debemos tener en cuenta que debemos sentir respeto por su presencia, ser agradecidos con ellos por los beneficios que de Dios nos obtienen, al tiempo de ser confiados en la protección que nos brindan, lo que nos obliga a ser muy amigos de los Ángeles, amistad que se ha de notar en nuestro trato asiduo con Ellos y en honrarles dedicándoles oraciones y jaculatorias cada día.




martes, 6 de febrero de 2024

MI ÁNGEL ME ABRAZÓ Y ME BESÓ MUCHAS VECES. El Ángel Custodio de Santa Gema

 


               Siguiendo las indicaciones de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO dedicamos este día de Martes a recordar a nuestro Ángel Custodio; siempre vela por nosotros, desde que nacemos, durante nuestra vida, en el momento que nos tengamos que presentar ante el Juicio de Dios, en el el Purgatorio... no podrás encontrar amigo y defensor más fiel. Si de veras quieres su ayuda y protección, empieza desde hoy a encomendarte cada mañana a tu Custodio, como lo han hecho tantos Santos, como es el caso de Santa Gema Galgani.

               Santa Gema Galgani (1878-1903) gozó de la compañía constante de su Ángel Custodio, con quien siempre mantuvo una relación familiar: agraciada con una clara visión de él, rezó en su celestial compañía en multitud de ocasiones. 

               Santa Gema consideraba a su Ángel de la Guarda como un amigo siempre presente, leal compañero que le prestó todo tipo de ayuda, incluso llevando mensajes a su Confesor en Roma; este Sacerdote, el Padre Germán de San Estanislao, de la Orden de los Pasionistas, dejó el relato de esta íntima amistad de Santa Gema con su celestial protector.

               Nos cuenta la Santa en su Diario: "Jesús no me deja estar sola un instante, sino que hace que esté siempre en mi compañía el Ángel de la Guarda… El Ángel, desde el día en que me levanté, comenzó a hacer conmigo las veces de maestro y guía; me reprendía siempre que hacía alguna cosa mal y me enseñaba a hablar poco". 

               A veces, el Ángel le amenazaba de no hacerse ver más, si no obedecía al confesor en todo. Y le llamaba seriamente la atención, cuando hacía algo mal y la corregía constantemente para que fuera perfecta en todo. En ocasiones, le daba ciertas normas: "Quien ama a Jesús, habla poco y soporta mucho. Obedece puntualmente y en todo al confesor sin replicar. Cuando cometas alguna falta, acúsate de inmediato y pide disculpas. Acuérdate de guardar tus ojos y piensa que el ojo mortificado verá las maravillas del Cielo" (28 de Julio de 1900).

               Cuando Gema, aún muy joven, decidió un día ponerse unas joyas de oro, con cierta satisfacción, para visitar a un familiar de quien las había recibido como regalo, escuchó una saludable advertencia de su Ángel, al regresar a casa, que la miró con severidad: "Recuerda que los collares preciosos, para embellecer a la novia de un Rey crucificado, sólo pueden ser sus espinas y su cruz".

               Muchos días, cuando se despertaba por la mañana, lo encontraba cuidándola a su lado, la bendecía y desaparecía de su vista. Y le insistía mucho en que "el camino más corto y verdadero (para llegar a Jesús) es el de la obediencia" (9-8-1900). Un día le dijo: "Yo seré tu guía y tu compañero inseparable".

               El Ángel le dictaba cartas: "Muy pronto escribiré a la M. Josefa, pero necesito esperar a que venga el Ángel de la Guarda y me la dicte, porque yo no se qué decirle". Le escribía a su director: "Después de su partida he quedado con mis queridos Ángeles, pero sólo dos, el suyo y el mío, se dejan ver. El suyo ha aprendido a hacer lo que hacía Usted. Por la mañana viene a despertarme y por la noche me da su bendición… Mi Ángel me abrazó y me besó muchas veces… Él me levantó del lecho, me acarició tiernamente y besándome me decía: Jesús te ama mucho, ámale tú también. Me bendijo y desapareció…"

               "Después de comer me sentí mal, entonces el Ángel me trajo una taza de café al que echó unas gotas de un líquido blanco. Estaba tan rico que, inmediatamente, me sentí curada. Después me hizo descansar un rato. Muchas veces, le hago pedir permiso a Jesús para que esté en mi compañía toda la noche; va a pedírselo y vuelve, no abandonándome, si Jesús le autoriza, hasta la mañana siguiente" 
(20-8-1900).

                El Ángel Custodio le hacía de enfermero y le llevaba cartas al correo. "La presente, le escribe a su Director, el Padre Germán de San Estanislao, se la entrego a su Ángel Custodio, que me ha prometido entregársela, haga usted otro tanto y se ahorra unos céntimos… El Viernes por la mañana expedí una carta por medio de su Ángel Custodio, que me prometió llevársela, así que supongo la habrá recibido. La tomó él con sus propias manos"

               A veces llegaban a su destino en la boca de un pajarito, como lo vio su director, que escribe: "Ella le daba encargos a su Ángel para el Señor, la Santísima Virgen y sus Santos protectores, entregándole cartas cerradas y selladas para ellos con el encargo de traerle la contestación, que efectivamente llegaba… ¡Cuántas veces estando hablando con ella y preguntándole, si su Ángel estaba en su puesto para hacerle guardia, Gema dirigía con encantadora desenvoltura la mirada hacia el lugar y, mirándole, quedaba extasiada y sin sentidos todo el tiempo que lo contemplaba!".


Comienza desde hoy a ser devoto de tu Santo Ángel;
un buen método es invocarlo muy a menudo mediante 
el siguiente Acto de entrega...





martes, 7 de noviembre de 2023

EL ÁNGEL CUSTODIO NOS ACOMPAÑA EN EL PURGATORIO


"...y fue llevado por los Ángeles 
al seno de Abraham..."


(Evangelio de San Lucas, cap.16, vers. 19)




               La Mística Ana Catalina Emmerick fue agraciada desde niña con diferentes dones místicos, entre otros con el conocido como "Don de Ánimas", que es la comunicación especial con las Almas que se encuentran en el Purgatorio y que normalmente suplican oraciones y limosnas a quienes tienen esta facultad sobrenatural de poder escucharlas en el mundo terrenal. Esta gracia es dada por Dios mismo y nada tiene que ver con la invocación de los muertos o espiritismo, condenado por la Iglesia, sino que se trata de un favor celestial, como testimonio de la existencia de aquél lugar de tormentos y purificación que es el Bendito Purgatorio.

                Pero no sería este el único don que la religiosa agustina recibiría del Cielo; también gozó de la compañía de su Ángel Custodio: fue para Ana Catalina durante toda su vida un amigo fiel e inseparable; un compañero que nunca la dejaba sola, que la protegía y ayudaba en todas sus necesidades. Era como un hermano mayor, que la cuidaba y enseñaba a vivir bien y amar cada día más a Jesús. Oraba con ella y le ayudaba en las tareas humildes del hogar, cuando hacía sus labores de costura, cuando cuidaba las vacas, y sobre todo, la protegía de los ataques del demonio. Era su amigo, su protector, su guía y consejero. Gracias a su Ángel, Ana Catalina crecería en belleza interior, en un ejercicio continuo donde regulaba sus sentimientos, sus pensamientos, sus palabras, y mantenía su espíritu siempre fervoroso, como cuando la llevaba en éxtasis al Bendito Purgatorio, como declararía la misma religiosa:

                 "Estaba yo con mi Ángel en el Purgatorio y veía la gran aflicción de aquellas Almas, porque no podían valerse por sí mismas, y notaba cuán poco las socorren los hombres de nuestro tiempo. Indecible es su necesidad.

                 Comprendiendo esto, vine a hallarme separada de mi guía por una montaña y experimenté tan vivo anhelo y afán de volver a su lado que casi perdí el conocimiento. Le veía a través de la montaña, pero no podía ir hacia él. Entonces, me dijo el Ángel: 

                 "Ese mismo deseo que tú sientes, lo sienten esas Almas para que se les socorra"… A la vista de aquellos lugares, lloraba yo de rodillas y clamaba a Dios con los brazos abiertos hasta que Él se compadecía.

                  El Ángel me exhortaba a ofrecer todas mis privaciones y mortificaciones por las Almas Benditas, las cuales no pueden valerse por sí mismas y son cruelmente olvidadas y abandonadas por los hombres.

                 Yo enviaba muchas veces a mi Ángel Custodio al Ángel de aquellos a quienes veía padecer, para que él los moviese a ofrecer sus dolores por las Almas Benditas. Lo que hacemos por Ellas, oraciones u obras buenas, al punto se convierte en consuelo y alivio para Ellas ¡Se alegran tanto! ¡Son tan agradecidas!

                Cuando yo ofrezco por Ellas mis trabajos, ellas ruegan por mí. Lléname de espanto el horrible abandono y el desperdicio que se hace de las gracias de la Iglesia, que en tal abundancia son ofrecidas a los hombres y que estos tan poco aprecian, mientras las pobres Almas las anhelan y desfallecen a causa del deseo que tienen de Ellas.

               La mayor parte de los hombres están allí expiando la indiferencia con que juzgaron sus pecados habituales. Y no olvidemos que en el Purgatorio están los Ángeles Custodios, acompañando a las Almas hasta el momento definitivo de su liberación. En el momento del Juicio Particular después de morir, en el mismo lugar de su muerte —nos dice Ana Catalina—,  allí veo a Jesús, a María, al Santo Patrono de cada uno y a su Ángel Custodio".






martes, 24 de octubre de 2023

SAN RAFAEL ARCÁNGEL


...se encontró delante de él a Rafael, el ángel... 

(Libro de Tobías, cap. 5, vers. 4)

No pienses tal cosa ni te atormentes por ellos... 
porque un ángel bueno le acompañará, 
le dará un viaje fácil y le devolverá sano 

(Libro de Tobías, cap. 5, vers. 22)



San Rafael Arcángel del Convento de las Madres Mercedarias 
de la Inmaculada Concepción (Don Juan de Alarcón) de Madrid

               Según el Calendario Católico, la Santa Iglesia recuerda hoy a uno de los tres principales Arcángeles, a San Rafael, que etimológicamente significa "Medicina de Dios". En la Sagrada Escritura, en el Libro de Tobías, se cuenta cómo Dios envió al Arcángel San Rafael a ayudar al anciano Profeta Tobías, que estaba ciego, y a Sarah, la hija de Raquel, cuyos siete maridos habían muerto la noche del día bodas. San Rafael tomó la forma humana y se hizo llamar Azarías. Éste, acompañó a Tobías en su viaje, le ayudó en sus dificultades y le explicó cómo podía casarse con Sarah sin peligro alguno. En el mismo relato del Libro de Tobías, el mismo Arcángel se describe como “uno de los siete que están en la presencia del Señor” 


SAN RAFAEL ARCÁNGEL 
en la vida de Santa María Francisca


               Santa María Francisca de las Cinco Llagas (1715 - 1791) fue una mística de la Orden Tercera de San Francisco, hija de comerciantes de Nápoles, ciudad que entonces estaba bajo el dominio español; su vida de piedad y su celo por la salvación de las almas la llevó a compartir la Pasión con Cristo Nuestro Señor, siendo estigmatizada y bendecida con otras muchas gracias sobrenaturales; fueron tantos los testimonios acerca de su Santidad que finalmente sería canonizada por el Papa Pío IX en 1867. 

               Esta Santa tenía al Arcángel San Rafael como su mejor amigo: la consolaba en sus penas y la cuidaba en sus enfermedades. Un día, su Director Espiritual, el Padre San Francisco Javier María Bianchi, estaba con ella y sintió un "olor de Paraíso". Pidió a la Santa una explicación y ella le dijo: "No se maraville Su Paternidad, porque aquí en medio de nosotros está el Arcángel San Rafael".

               En 1786, Santa María Francisca estaba muy enferma y era incapaz del menor movimiento. Don Juan Pessiri, Sacerdote secular que en ocasiones la confesaba, quiso ayudarla y le llevó una taza de chocolate que colocó en la mesita de noche, diciéndole que se la tomara, mientras él iba a realizar algunos trabajos de su ministerio sacerdotal. La pobre enferma no sabía cómo obedecer, porque no podía moverse; y pidió ayuda a su gran protector San Rafael. Al instante, una mano invisible le presentó la taza y, después de tomar el chocolate, la recogió y la dejó en su lugar. Santa María Francisca, consolada y agradecida, le dio las gracias a Dios y a su celestial Arcángel.




               En otra oportunidad, se le presentó el Arcángel San Rafael como un joven vestido de blanco y de una extraordinaria belleza. El Arcángel le dijo: "Yo soy San Rafael. El Altísimo me ha enviado a curarte la llaga de tu costado, que está a punto de gangrenarse. Renueva tu fe en Dios y Él te bendecirá". Al día siguiente, la llaga del costado estaba sana. 

               El amable Arcángel hizo de enfermero y le ayudaba en tareas cotidianas, como cuando le cortaba el pan o le decía, con una dulce sonrisa, que ella no podía servirse sola; Santa María Francisca disfrutó de una gran familiaridad con el Arcángel, que era su especial protector y guardián.



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lunes, 2 de octubre de 2023

LOS ÁNGELES GUARDAN A CADA UNO DE LOS HOMBRES

 


               La existencia de los Ángeles está fuera de duda y siempre la Santa Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: un Ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Otro Ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un espíritu angélico socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un Ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al Arcángel San Rafael. 

               También en el Nuevo Testamento aparecen desde el Arcángel San Gabriel anunciando a la Virgen la Encarnación del Hijo de Dios, el Ángel que baja a Getsemaní a consolar a Nuestro Señor en la agonía del Huerto de los Olivos o el Ángel liberando a San Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...

               En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y modernos, como Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de la Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.

               Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

               Es Doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un Ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada Nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: "Sí, cada uno de nosotros tenemos un Ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras".

               Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: "Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres".



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SAN AGUSTÍN NOS HABLA DE LA MISIÓN DE LOS ÁNGELES CUSTODIOS


               "Ellos aman verdaderamente a los que en su compañía han de ser también ciudadanos de la Gloria y esperan que con la salvación de los hombres se han de reparar las ruinas de los Ángeles. Por tanto nos asisten con gran cuidado y vigilancia a todas horas y en todas las ocasiones, socorriéndonos y proveyéndonos en nuestras necesidades, siendo los mensajeros que corren con solicitud desde nosotros hasta el Trono de Vuestra Divina Majestad, para ofreceros nuestras lágrimas, sollozos y suspiros, para alcanzarnos de vuestra benignidad y clemencia el perdón de nuestras culpas, y traernos la deseada bendición de vuestra gracia.

                Andan con nosotros en todos nuestros caminos, entran y salen siempre con nosotros, considerando atentamente con qué piedad y virtud, con qué honestidad vivimos en medio de otros muchos que son malos, y con cuanto cuidado y deseo buscamos Vuestro Reino y Vuestra Justicia, y con cuanto temor y respeto os servimos y nos alegramos en Vos también, ¡oh verdadera alegría de nuestro corazón!

               Ayudan a los que trabajan, defienden a los que reposan, exhortan a los que pelean, coronan a los que vencen. Se alegran con los alegres, con tal que esta alegría sea en Vuestra Majestad y se compadecen de los que ven padecer como padezcan por Vos."


( San Agustín, "Meditaciones, Soliloquios y Manual" )



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miércoles, 14 de junio de 2023

SOR MÓNICA DE JESÚS, mística agustina recoleta

 


               Su nacimiento tuvo lugar el 17 de Mayo del año 1889 en un pequeño pueblo de la Ribera de Navarra llamado Monteagudo, pequeño en habitantes -unos 1400- pero no en historia -su fundación parece remontarse a la época visigoda-, situado a la falda del Moncayo. Ese mismo día recibió el bautismo con el nombre de Basilia. Fue la tercera de los 10 hijos que tendrían sus padres, Eusebio Cornago y María Zapater.

               Basilia fue de niña muy normal, -la mamá solía decir que Basilia era la hija más guapa y salada que tenía-; bailaba muy bien la jota y otros bailes regionales. Aprendió a coser, a bordar; hacía punto (toquillas), labores de ganchillo y no se le daba nada mal la cocina. Era muy amiga de los animales y con predilección de los corderillos.





               Fue educada en una familia campesina de profundas raíces cristianas, de costumbres edificantes, de comportamiento cabal, sencillo, austero. A los cuatro años vio por primera vez a su ángel junto con el de una amiga. Basilia le pidió al suyo que le enseñara a amar mucho a Jesús. Sentía pasión por la Eucaristía. Se preparó intensamente a su Primera Comunión; ese primer encuentro con Jesús no lo olvidará nunca.

               A los 19 años pide su ingreso en el monasterio de Santa María Magdalena de Baeza, (Jaén) de Monjas Agustinas Recoletas, fundado a mediados del siglo XVI.

               El 6 de Enero de 1910 fue admitida a la Primera Profesión como Basilia de Santa Mónica. Se le llamará Sor Mónica.

               Bien proporcionada, más bien alta, de color agradable, morena y algo sonrosada. Ojos grandes y negros, de mirada profunda y dulce. Voz agradable. Su andar, muy natural aunque algo vivo. Gran personalidad. De temperamento alegre, simpático, muy equilibrado.

               “Su manera de ser inspiraba algo especial, sobre todo con la mirada, como si estuviera siempre en la presencia de Dios y es que de hecho estaba siempre en Él y con Él, aunque atendía muy bien y con toda servicialidad a cuantos acudíamos a ella” (Testimonio de una monja del Monasterio).

               La vida de Sor Mónica transcurre entre las labores propias del Monasterio a las que coopera conforme la obediencia y, sobre todo, el trato directo y espontáneo con Jesús, conformándose siempre a Su Voluntad, llenando las horas de vehementes y apasionados actos de amor a Dios, con confianza ciega en la Divina Providencia; contemplando y viviendo la Pasión de Cristo como cosa propia: “Así he aprendido a amarte más cada día, subiendo a la Cruz contigo y padeciendo por Ti”.

               El demonio le pone continuas asechanzas para apartarla del camino de la virtud. Sor Mónica lo vence, ayudada por la gracia divina, una y otra vez. Por encargo de su padre espiritual un día le pregunta: "¿Por qué me tratas así?, ¿qué te he hecho?"- A lo que el demonio responde: “¡Anda, maldita!, si no has hecho otra cosa que darme guerra desde que tienes uso de razón”. Escribe Sor Mónica: “Jesús me libra de sus garras”.

               “Era muy devota del Divino Corazón de Jesús en la Eucaristía -dice una hermana- del que estaba locamente enamorada; por eso sentía muchísimo los ultrajes, desprecios, pecados, faltas y ofensas que se le hacían, y, en cambio, se regocijaba cuando le hacíamos honores, o se enteraba de que se los hacían”.

              El Ángel, a quien llamaba Hermano Mayor, a lo largo de su vida le aconseja, alienta, reprende; le explica la Voluntad de Dios y las verdades de nuestra Fe; la urge a crecer en el amor de Dios y a mantenerse en Su Presencia; la estimula a amar a Jesús, a inmolarse por los pecadores y le ayuda en su conversión.

              Sor Mónica murió santamente el 14 de Junio de 1964, y dejó una promesa: “Desde el Cielo miraré mucho más por vosotros”.


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viernes, 24 de marzo de 2023

EL ARCÁNGEL DE LA ANUNCIACIÓN

 


"Yo soy Gabriel, el que está en la Presencia de Dios" 

(Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 19)


               San Gabriel había sido ya enviado al Profeta Daniel para anunciarle la época en que el Cristo había de nacer; y a Zacarías, cuando estaba ofreciendo en el templo el incienso, para avisarle del nacimiento del Bautista Precursor del Mesías. "Sólo San Gabriel, cuyo nombre significa Fortaleza de Dios, fue hallado digno, entre todos los Ángeles, de anunciar a María el plan divino respecto a Ella", dice San Bernardo.

               San Gabriel se acerca con un santo respeto a la Virgen escogida desde toda la eternidad para ser en la tierra la madre de Aquél de quien Dios es Padre en el Cielo. La saluda con las palabras que le fueron dictadas por el Altísimo y que la Santa Iglesia gusta de repetir a menudo: "Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres".

               Y como ve el Ángel que María se asombra de semejante salutación, explícale cómo ha venido a pedir su Fiat, para que se cumpla el Gran Misterio, que es la condición de la redención del humano linaje. "Yo soy Gabriel, el que estoy delante del Señor Dios, y que he venido a hablarte y a traerte esta feliz nueva".

               Pero María quiere permanecer siempre Virgen; y entonces el Ángel la ilustra acerca del Misterio, y le dice cómo ha de concebir por obra del Espíritu Santo, y que dará a luz un Hijo, al cual llamará Jesús, es decir, Salvador. Todo ello sin detrimento alguno del lirio virginal que ofreciera a Dios desde su más tierna infancia.

              María entonces obedece sin titubeo y con la más profunda humildad, diciendo: "He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según tu palabra."

              Y en este momento se obró el más grande de todos los milagros, elevando Dios hasta Sí, en unión personal, al Fruto Bendito del seno de la Virgen. "Y el Verbo se hizo carne, habitando entre nosotros"; se desposó con la humanidad, con nuestra pobreza, con nuestra nada, y en cambio de ellos nos dio su divinidad.





domingo, 2 de octubre de 2022

NUESTROS MÁS FIELES AMIGOS; LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, por San Juan María Vianney




Os enviaré a mi Ángel 

Profeta Malaquías, cap. 3, vers.1


               Hermanos míos, nuestros Ángeles Custodios son nuestros más fieles amigos, porque están con nosotros día y noche, en todo tiempo y lugar; la Fe nos enseña que los tenemos siempre a nuestro lado. Eso es lo que hizo decir a David: «No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus Ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos» (Salmo 90, vers.11). 

               Y para que veamos cuán grandes son sus cuidados para con nosotros, el Profeta dice que nos llevan en sus manos como una madre lleva a su hijo. ¡Ah! es que el Señor previó los peligros sin número a los que estaríamos expuestos en la tierra, en medio de tantos enemigos y que todos buscan nuestra perdición. Sí, son los Ángeles buenos que nos consuelan en nuestras penas, que hacen nos demos cuenta cuando el demonio nos quiere tentar, que presentan a Dios nuestras oraciones y todas nuestras buenas acciones, que nos asisten en la hora de la muerte y presentan nuestras almas a su Soberano Juez…

               Desde el comienzo del mundo, el trato de los Ángeles con los hombres es tan frecuente que la Escritura Santa los menciona a cada instante… Casi todos los Patriarcas y Profetas han sido instruidos por los Ángeles acerca de la Voluntad del Señor. Incluso a menudo vemos que el mismo Señor se ha hecho representar por Ángeles. Pero me diréis, si les viéramos ¿no aumentaría nuestra confianza en ellos? Si esto hubiera sido necesario para la salvación de nuestra alma, el Buen Dios los habría hecho visibles. Pero eso tiene muy poca importancia, porque en nuestra Religión sólo conocemos por la Fe, y esto para que todas nuestras acciones sean más meritorias…

               Si deseáis saber el número de Ángeles que existen, su función, os diré que son muy numerosos: unos han sido creados para honrar a Jesucristo en su vida escondida, dolorosa y gloriosa, o bien para ser los guardianes de los hombres sin dejar, por ello, de gozar de la presencia divina. Otros están ocupados en contemplar las perfecciones de Dios, o bien velan para que conservemos nuestra Vida Cristiana proveyéndonos de todos los medios necesarios para nuestra santificación.

                Si vemos a Dios cuidar con tanto esmero de nuestra vida, debemos concluir que nuestra alma es algo muy grande y muy precioso, para que emplee para su conservación y santificación todo lo que tiene de más grande en su tribunal. Nos dio a su Hijo para salvarnos; Este mismo Hijo… nos da a cada uno de nosotros, uno y hasta varios Ángeles, que únicamente se ocupan de pedirle para nosotros las gracias y los socorros necesarios para nuestra salvación… ¡Oh, qué poco conoce el hombre lo que es, y el fin para qué ha sido creado! Leemos en la Escritura que el Señor decía a su pueblo: «Voy a enviaros a mi ángel, con el fin de que os conduzca en todos vuestros pasos» (Éxodo, cap. 23, vers. 20).




              Debemos invocar a menudo a nuestros Ángeles Custodios, respetarlos y, sobre todo tratar de imitarlos en todas nuestras acciones. La primera cosa que debemos imitar en ellos, es el pensamiento de la presencia de Dios… En efecto, si estuviéramos bien penetrados de la Presencia de Dios, ¿cómo podríamos hacer el mal? ¡Nuestras virtudes y todas nuestras buenas obras, serían mucho más agradables a Dios!… Dios le dice a Abraham: «¿Quieres ser perfecto? Camina en mi presencia» (Génesis, cap. 17, vers.1).

               ¿Cómo puede ser que olvidemos tan fácilmente al buen Dios, si lo tenemos siempre delante de nosotros? ¿Por qué no tenemos respeto y reconocimiento hacia nuestros Ángeles, que nos acompañan día y noche?… “Soy demasiado miserable, diréis, para merecer esto”. No sólo, hermanos míos, Dios no os pierde de vista un instante, sino que os da un Ángel, que no deja de guiar vuestros pasos. ¡Oh, inmensa felicidad, tan poca conocida por los hombres!