jueves, 11 de abril de 2024

MI CREDO, DONACIÓN TOTAL Y AMOROSA, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José




                1. Yo creo Padre mío, en Vos y os amo como hijo. 

                2. Yo creo en Vos, Hijo de Dios y os amo como a Hermano. 

                3. Yo creo en Vos Espíritu Santo y os quiero como a mi amor. 

                4. Y en Vos Madre mía, creo y os amo de corazón, y porque obedecer a la voz interna que se oye en mi alma, he aquí como os expongo las creencias que Vos habéis sembrado en mí. 

                5. Creo, Santísima Trinidad y Madre que Vos habéis arrancado de mi alma las criaturas y que no ha sido mi esfuerzo. 

                6. Creo que la atracción interna hacia Vos que siento en mí, sois Vos quien la origináis. 

                7. Creo que vuestra gracia ha sido la que ha operado en mí este cambio tan sensacional que siento en mí. 

                8. Creo que vuestra intervención es la que me hace desamar todo lo vil y vano y que me punza sin cesar para ocultarme en Vos y morir allí mártir de vuestro Amor. 

                9. Creo que la acción que se opera en mi alma sois Vos la causa y que vuestra diestra me sostiene, me guía y me enseña sin cesar. 

                10. Creo que Vos os hospedáis en mí y que yo resido en Vos, que yo con Vos y Vos conmigo vivimos en íntima unidad. 

                11. Creo que me habéis de unificar más a Vos cada día y que siempre os he de amar sin reflexión, y que os he de ser fiel, y que os he de dar gloria. 

                12. Creo que durante la vida seré siempre vuestro templo humilde, pero hermoso. 

                13. Creo que vuestra constante protección me llevará siempre a cumplir vuestros quereres y que al fin de mi vida me daréis el abrazo de paz y de gozo intenso y eterno. 

                14. Creo que la voz interna que oigo en mí es vuestra porque no la puedo rechazar, y creyendo con vuestra disposición y deseando sólo lo que Vos queréis, accedo a esa misma voz y creo cuanto ella me enseña, creyéndolo porque me uno a Vos, porque me santifica. 

                15. Creo, pues, estando intensamente unido a Vos, cuanto esa dulce y penetrante voz me ha enseñado. 

                16. Movido, pues, muy a pesar mío, por esa voz intensa y accediendo a ella os digo, pero ya veis con qué disposición, que creo (y esto es lo más sublime y lo que más me cuesta) os digo, pues, que creo en lo referente a la Misión de que habéis hablado, pero con esa creencia, con ese querer, con ese amor que me une, que me intima, que me unifica más a Vos, únicos seres a quienes pertenezco y a quienes de corazón amo. 

                17. Creo, pues, en lo referente a la Misión, creo que eso viene de Vos y como proveniente de tal conducto lo recibo, por ello os adoro y amo y beso vuestra voluntad y creyendo que soy movido por vuestra gracia, desde hoy acepto esas enseñanzas, creyéndolas venidas de Vos, pues bien sé que de mí no vienen, jamás he tenido pretensiones. 

                18. Y procuraré creer todo esto tal como lo creo en los momentos en que me siento más asido por vuestra Presencia, durante los cuales ya sabéis que vuestra gracia se apodera de mí y no me deja dudar. 

                19. Creo en que según me habéis dicho tengo de ser vuestro, niño vuestro, juguete vuestro, vuestra Víctima, vuestro Apóstol, vuestro hijo: creo que siempre seré el Mártir de vuestro querer. 

                20. Creo que viene de Vos lo referente a Roma como de vuestra procedencia y porque creo que Vos lo queréis, porque así oigo que me lo decís, lo creo, lo recibo. 

                21. Creo pues que cuando llegue la hora Vos confirmaréis estas mis creencias que Vos habéis sembrado en mi alma, con el cumplimiento de vuestro querer, sobre mí y sobre aquel (*) a quien Vos me habéis unido. 

                22. Creo que aunque halla mil y mil contradicciones, persecuciones, dudad, etc. etc. Vos habéis de hacer esta Obra, pues creo que Vos mismo repetidas veces me habéis dicho que es vuestra. 

                23. Creo que trabajaré en ella tal como Vos lo exigís de mí, y que ese trabajo me santificará y que con ello os daré la mayor gloria. 

                24. Creo que Vos seréis mi sostén, mi consuelo, mi apoyo, mi todo, durante la vida y al fin de ella me llevaréis con Vos a la Gloria. 

                25. Creo que os agrado, que os amo, que os doy gloria con mi modo de vivir y que Vos tenéis en mí la más cumplida alegría y satisfacción. 

                26. Creo que Vos Madre, me sostendréis siempre como a vuestro hijo, a vuestro Apóstol y a vuestra Víctima, y que así me cuidaréis siempre. 

                27. Creo que siempre he de vivir por Vos y que por Vos moriré. 

                28. Creo, Madre mía amadísima, que siempre viviré en Vos, que viviré para Vos y para vuestra gloria, y que amaros será siempre el móvil de todas mis empresas, y creo que éstas sólo las llevaré a cabo, sean cuales fueren, por vuestro amor y para daros gloria a Vos y a la Santísima Trinidad. 

                29. Creo, Madre que al fin de mi vida, Vos recibiréis mi alma y que Vos la abriréis las puertas del Cielo y que con Vos me presentaré ante el Padre, y que Vos le hablaréis de mí. 

                30. Creo todo cuanto Vos queráis que crea, amar cuanto Vos queráis que ame, trabajar cuanto Vos queráis que trabaje y donde Vos queráis que trabaje y hasta cuando Vos queráis que trabaje. 

                Recibid, Madre mía, mi CREDO que hago para obedecer al Espíritu Santo. Leed en mi alma la impresión que esto me produce, la intención con la cual lo hago y el deseo que siento al hacerlo. Sea siempre vuestra azucena purísima, vuestro vergel inmaculado, esa sonrisa vuestra que constantemente me arrebata y que me hace obrar siempre por puro amor Junto con este CREDO, que también os lo ofrezco, os doy toda mi alma, todo mi ser, todo lo que tengo, si es que algo poseo aún. 

                Y todo lo dicho, Madre mía y Santísima Trinidad, lo creo porque creo que Vos queréis que lo crea porque siento que Vos me mandáis creerlo, y accediendo a vuestra petición y con el permiso de mi superior, firmo estas creencias que creo Vos habéis puesto en mi alma; las firmo, digo, con la sangre de mis venas. 

                Lembecq (Bélgica), 23 de Mayo de 1926, Fiesta del Espíritu Santo; 30 de Mayo de 1926, Fiesta de la Santísima Trinidad. Vuestra víctima de amor, Madre, te amo, te juro amarte y defenderte. Firmado Hermano Estanislao José. 

                Admirable acto de FE el de este CREDO de nuestro Hermano Estanislao José en la época misma en que se burlaban de su doctrina, que no era suya sino del Cielo. Cada uno de sus artículos merece la pena de releerse y meditarse; en ellos se ve, se siente la sencillez y a la vez la fortaleza y energía de su fe viva, dispuesto a dar la vida por defenderla. Despide luz, gracia, amor de Dios. 

                Ésta no es un alma vulgar, no se trata de un alucinado, ni de un loco; se trata de un joven sensato, valiente, audaz, heroico y enamorado locamente de los Corazones Eucarísticos de Jesús y María, como le mandaron llamase a nuestros amadísimos Soberanos. 

                Leed a este joven maravilloso que supo entregarse del todo a la acción de la gracia, a las exigencias de todo un Dios puesto a pedir… Este Credo con sus 30 actos de Fe, lo creo con Fe explicita y rotunda y creo también que el artículo 21 (*) se refiere a mi persona que firmo así: Hno. Ginés de María Rodríguez Martínez Manrique Álvaro.


"Hermano Estanislao José, un joven heroico desconocido"

Hno. Ginés de María Rodríguez f.s.c.


               Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso. 

               Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor. 

               El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones. 

               "He leído casi de un tirón su Vida del Hno. Estanislao José. Me pregunto: ¿Por qué no se ha escrito y divulgado desde hace muchos años la heroica santidad de este Hermano? Ejemplar en los tres votos no canónicos como asimismo en las virtudes ejercitadas para cumplirlos... El mundo entero necesita “ver” vidas tan ejemplares como la del Hermano Estanislao José" (Nota introductoria a la biografía del Hno. Estanislao José escrita por el Padre Pelayo de Zamayón, O.F.M. C. Decano de la Facultad de Filosofía de Salamanca).




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