sábado, 27 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 27: TORRE DE DAVID

                         



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 27




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



QUE MARÍA SANTÍSIMA ANTICIPE PENTECOSTÉS, por Plinio Corrêa de Oliveira

 

               Durante el mes de Mayo sentimos que se abre una protección especial de Nuestra Señora sobre todos los Fieles. La alegría que ilumina nuestros corazones expresa la certeza generalizada de los Católicos, de que el indispensable Patrocinio de Nuestra Madre Celestial se vuelva aún más solícito y amoroso. Nos convida a una intimidad más acentuada con Ella que hace que, en todas las vicisitudes de la vida, sepamos pedir con más respetuosa insistencia, esperar con más invencible confianza, y agradecer con más humilde cariño todo el bien que Ella nos hace.




               María Santísima es la Reina del Cielo y de la Tierra, y al mismo tiempo Nuestra Madre, a quien amamos por Su propia Gloria, por todo cuanto Ella representa en los planos de la Providencia.

               Los hijos nunca están más seguros de la vigilancia amorosa de sus madres que cuando sufren. La humanidad entera sufre hoy en día de todos los modos posibles. Las inteligencias son golpeadas por el vendaval de la impiedad y del escepticismo; ideas borrosas, confusas, audaces, se infiltran en todos los ambientes y arrastran consigo no sólo a los malos y a los tibios, sino también a aquellos de quien se esperaría mayor constancia en la Fe.

               Sufren las voluntades obstinadamente apegadas al cumplimiento del deber, con todas las contrariedades que les vienen de su fidelidad a la Ley de Cristo. Sufren los que transgreden esa Ley, pues lejos de Cristo todo placer no es sino amargura, y toda alegría una mentira. Sufren los corazones dilacerados por los horrores de las guerras, de las familias que se desintegran, de las luchas que arman por todas partes hermanos contra hermanos. Sufren los cuerpos diezmados por la ametralladora, enflaquecidos por el trabajo, minados por la molestia, abatidos por necesidades de todo orden.

               Se puede decir que el mundo contemporáneo llena los espacios de un gran y clamoroso gemido.

               Entretanto, cuanto más sombrías se vuelvan las circunstancias y más punzantes los dolores, tanto más debemos pedir a Nuestra Señora que ponga término a tanto sufrimiento, no sólo para hacer cesar nuestro dolor, sino para mayor provecho de nuestras almas.

               Dice la Teología que la oración de María anticipó el momento en que el mundo debería ser redimido por el Mesías. En esta hora histórica, angustiados, volvamos confiados nuestros ojos a la Madre de Misericordia, pidiéndole que apresure la llegada del gran momento en que un nuevo Pentecostés abra rayos de luz y de esperanzas en estas tinieblas, y restaure por todas partes el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo.

               Para la Gloria de Dios, deseemos grandes y muchas cosas. Pidamos a Nuestra Señora mucho y siempre. Lo que sobre todo debemos implorar, es aquello que la Sagrada Liturgia suplica a Dios: Emitte Spiritum tuum et creabuntur, et renovabis faciem terræ. Debemos pedir por intermedio de María Santísima, que Dios nos envíe en abundancia el Espíritu Santo, para que las cosas sean nuevamente creadas y purificadas, mediante una renovación de la faz da Tierra.

               Confiemos a la Santísima Virgen este anhelo, en el cual va todo nuestro corazón. Las manos de María serán para nuestra oración un par de alas purísimas por medio de las cuales llegará ciertamente al Trono de Dios.

               En este Mes de María, hagamos nuestras estas súplicas referentes a las necesidades de la Santa Madre Iglesia: para que os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia, Te rogamos, ¡óyenos, Señor!. Para que os dignéis exaltar a la Santa Iglesia, Te rogamos, ¡óyenos, Señor!



viernes, 26 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 26: PARA SALIR DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO

                         



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 26




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



MI RECOMPENSA NO TENDRÁ LÍMITES



               Vamos ahora a comparar la prisión con el Sagrario, y, sobre todo, con los corazones de los que Me reciben. En la prisión, pasé una noche no entera; pero en el Sagrario, ¡cuántas noches y días paso!.

               En la prisión Me ultrajaron los soldados, que eran Mis enemigos. Pero en el Sagrario Me maltratan y Me insultan almas que Me llaman Padre. En la prisión pasé frío y sueño, hambre y sed, vergüenza, dolores, soledad y desamparo y desde allí veía, en el transcurso de los siglos, tantos Sagrarios en los que Me faltaría el abrigo del amor. 

               ¡Cuántos corazones helados serían para Mi cuerpo frío y herido como la piedra de la prisión! ¡Cuántas veces tendría sed de amor, sed de almas!. ¡Cuántos días espero que tal alma venga a visitarme en el Sagrario y a recibirme en su corazón! ¡Cuántas noches Me paso solo y pensando en ella!

               ¡Qué de veces siento hambre de Mis almas! de su fidelidad generosa; ¿sabrán calmarla con aquella ocasión de vencerse, con esta ligera mortificación?. ¿Sabrán, cuando llegue la hora del dolor, cuando hayan de pasar por una humillación, una contrariedad, una pena de familia o un momento de soledad y desolación, decirme desde el fondo del alma: «Os lo ofrezco para aliviar Vuestra tristeza, para acompañaros en Vuestra soledad?». ¡Ah! Si de este modo supieran unirse a Mí. ¡Con cuánta paz pasarían por aquella tribulación!. Su alma saldría de ella fortalecida y habrían aliviado Mi Corazón. 

               En la prisión sentí vergüenza al oír las horribles palabras que se proferían contra Mí, y esta vergüenza creció al ver que más tarde esas mismas palabras serían repetidas por almas muy amadas. Cuando aquellas manos sucias y repugnantes descargaban sobre Mí golpes y bofetadas, vi cómo sería muchas veces golpeado y abofeteado por tantas almas que, sin purificarse de sus pecados, Me recibirán en sus corazones, y con sus pecados habituales descargarían sobre Mí repetidos golpes. 

               Cuando en la prisión me empujaban, y Yo, atado y falto de fuerzas, caía en tierra, vi cómo tantas almas, por no renunciar a una vana satisfacción me despreciarían, y atándome con las cadenas de su ingratitud Me arrojarían de su corazón y Me dejarían caer en tierra renovando Mi vergüenza y prolongando Mi soledad. 

               ¡Almas escogidas! Mirad a vuestro Esposo en la prisión; contempladle en esta noche de tanto dolor. Y considerad que este dolor se prolonga en la soledad de tantos Sagrarios, en la frialdad de tantos corazones. Si queréis darme una prueba de vuestro amor, abridme vuestro pecho para que haga de él Mi prisión. Atadme con las cadenas de vuestro amor. Cubridme con vuestras delicadezas. 

               Alimentadme con vuestra generosidad. Apagad Mi sed con vuestro celo. Consolad Mi tristeza y desamparo con vuestra fiel compañía. Haced desaparecer Mi dolorosa vergüenza con vuestra pureza y rectitud de intención. 

               Si queréis que descanse en vosotras, evitad el tumulto de pasiones, y en el silencio de vuestra alma dormiré tranquilo; de vez en cuando oiréis Mi voz que os dice suavemente: Esposa mía, que ahora eres mi descanso, Yo seré el tuyo en la Eternidad; a ti, que con tanto desvelo y amor Me procuras la prisión de tu corazón, Yo te prometo que Mi recompensa no tendrá límites y no te pesarán los sacrificios que hayas hecho por Mí durante tu vida...


Palabras de Nuestro Señor a Sor Josefa Menéndez, 
en "Un Llamamiento al Amor" (1920 - 1923)



EDITORIAL ADADP (Barcelona - España)

Tel. 629 792 849 / 676 059 594 / 609 283 706


afpersona@gmail.com




Resumen de las Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
a la mística Sor Josefa Menéndez; se venden por un precio
simbólico a fin de extender lo más posible este Mensaje de Amor.
No olvides solicitar varios ejemplares para hacer apostolado.




jueves, 25 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 25: ARCA EN LA CUAL NOS LIBRAREMOS

                       



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 25




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



QUE EL SACERDOTE VIVA DE JESÚS

 


               ...el hombre tiene necesidad de Dios. Su debilidad debe de apoyarse en la fuerza divina; su pobreza reclama los tesoros del Cielo; su nada tiene continua necesidad de acercarse a la fuente del ser. En cambio, el pecado lo aleja de la Santidad divina. ¡Dios es tan grande, tan puro, está tan elevado en la altura inaccesible de la Verdad y la Justicia!... Es necesario un mediador entre Dios y el hombre; este mediador es Jesucristo. 

               Pero el hombre es tan miserable que necesita otro mediador entre Jesucristo y él, ¡y este mediador es el Sacerdote! Y el Sacerdote ofrece el Sacrificio. Toma entre sus manos consagradas la Víctima divina, la eleva hacia el Cielo y, ante su vista, Dios se inclina hacia la tierra, la Misericordia desciende, el Amor Infinito se desborda con más abundancia del seno del Eterno Ser.

               ¡El Creador y su criatura se acercan, se abrazan en Cristo, se reúnen en el Amor! Estas son las magníficas funciones que cumple el Sacerdote en favor de la humanidad: enseña, perdona, consuela, ofrece el Sacrificio. ¡Jesús, el Sacerdote Eterno, las había realizado antes que él y con qué suma perfección! Si hubiera sido posible, habría querido ejecutarlas siempre directamente Él mismo; pero convenía que, después de experimentar el sufrimiento, Jesús volviera a entrar en la Gloria. Por eso Su Amor Misericordioso formó al Sacerdote en el cual Él mismo se perpetúa y revive incesantemente Su Vida de Amor por los hombres, Sus hermanos. 

               Por medio del Sacerdote continúa instruyendo, purificando, consolando y acercando a Dios todas las generaciones que se suceden sobre la tierra. En la dolorosa fase que atraviesa ahora el mundo, la Humanidad desviada siente más que nunca necesidades inmensas; más que nunca, reclama ser nutrida por la Verdad, alejada del mal, consolada en sus tristezas, acercada a Dios y caldeada por el Amor. Parece que Jesucristo debería volver otra vez a la tierra. 

               Pero no, Su Humanidad resucitada puede permanecer en la Gloria. Él ya ha provisto a todas las necesidades del mundo; ¡le ha dejado Su Eucaristía y Su Sacerdocio! Con la Eucaristía el hombre puede alimentar su alma con la Verdad Eterna y el Amor Infinito y, en cierto modo, divinizar su carne enferma y sus sentidos inclinados al pecado. En el Sacerdocio puede encontrar los auxilios que continuamente necesita en el transcurso de su pobre vida. Sin embargo, si en la Eucaristía Jesús es siempre el mismo, eternamente vivo, en el Sacerdote, Su Vida divina puede ser más o menos intensa; no porque Él no se dé siempre con la misma abundancia, sino porque el Sacerdote puede aprovecharse más o menos de esta abundancia. 

               Para que Jesús reviva en el Sacerdote, es necesario que el Sacerdote viva de Jesús. El Amor Infinito, al desbordarse del Ser Divino, había creado al hombre; este mismo Amor, rebosando del Corazón de Jesús, ha creado al Sacerdote; y así como el hombre no encuentra su verdadera vida y la perfección de su ser sino volviendo a Dios, su eterno principio, así el Sacerdote no puede poseer la plenitud de la vida y la perfección de su ser sacerdotal, sino yendo al Corazón de Jesús. 

               Por esto, en estos tiempos en los que las santas funciones del Sacerdote son tan necesarias para el mundo, Jesús llama a los Sacerdotes a Su Corazón para que en esta Divina Fuente se nutran de nuevas gracias y, sumergiéndose en este océano de Amor de donde han salido, encuentren en Él una renovación y un acrecentamiento de vida sacerdotal. 

               ¡Que el Sacerdote vaya, por tanto, a Jesús, que se una estrechamente a Él! ¡Su misión es tan grande y su acción puede ser tan fecunda! ¡Que considere las acciones de este Divino Modelo, que escuche Sus palabras, que penetre en Sus pensamientos, que lo siga paso a paso en el Santo Evangelio, que aprenda de este Maestro adorable a cumplir dignamente las sagradas funciones del Sacerdocio! 

              Jesús ha sido el primero en ejercerlas; el Sacerdote no tiene más que seguir sus divinas huellas. Revestirse de Cristo es imitar a Cristo, reproducir Sus adorables virtudes, Sus acciones santas, hasta Sus mismos gestos divinas. Y si todos deben revestirse de Cristo, ¿no debe hacerlo más que nadie el Sacerdote, que debe dar a Jesucristo al mundo? 

               SÚPLICA: ¡Oh Jesús, Pontífice eterno, divino Sacrificador! Tú, que en un impulso de incomparable amor a los hombres, tus hermanos, dejaste brotar de tu Corazón Sagrado el Sacerdocio cristiano, dígnate continuar derramando en tus sacerdotes las ondas vivificantes del Amor Infinito.

               Vive en ellos, transfórmalos en Ti; hazlos, por tu gracia, instrumentos de tu misericordia; obra en ellos y a través de ellos y haz que, después de haberse revestido de Ti por la fiel imitación de tus adorables virtudes, cumplan en tu nombre y por el poder de tu Espíritu, las obras que Tú mismo realizas para la salvación del mundo. 

               Divino Redentor de las almas, mira cuán grande es la multitud de los que aún duermen en las tinieblas del error; cuenta el número de las ovejas descarriadas que caminan al borde del precipicio; considera la muchedumbre de pobres, hambrientos, ignorantes y débiles que gimen en el abandono. Vuelve, Señor, a nosotros, por medio de tus sacerdotes; revive realmente en ellos, obra por ellos y pasa de nuevo por el mundo enseñando, perdonando, consolando, sacrificando, reanudando los sagrados vínculos del Amor entre el Corazón de Dios y el corazón del hombre. Así sea. 


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche



miércoles, 24 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 24: FUENTE DE TODAS LAS GRACIAS

                       



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 24




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.



MARÍA SANTÍSIMA, AUXILIO DE LOS CRISTIANOS



                La Iglesia celebra hoy la Fiesta de María “Auxilio de los Cristianos”. La invocación fue introducida en las Letanías de la Santísima Virgen por el Papa San Pío V, en agradecimiento por la gran victoria de las armas católicas en la Batalla de Lepanto (7 de Octubre de 1571), que quebró definitivamente el poderío naval otomano. Y la Fiesta fue instituida por el Papa Pío VII, en acción de gracias por su regreso a Roma el 24 de mayo de 1814, tras haber permanecido durante cinco años prisionero de Napoleón Bonaparte.

                Napoléon había ocupado en 1806 el Reino de Nápoles, expulsando a los Borbones y poniendo sobre el trono a su hermano José. La flota inglesa, sin embargo, era todavía fuerte en el Mediterráneo. Al negarse Pío VII a sumarse al bloqueo continental contra Gran Bretaña, dejando abiertos a sus barcos el puerto de Civitavecchia y los del Adriático, el emperador francés ordenó al general Miollis que ocupara Roma, en la que entraron sus fuerzas el 2 de Febrero de 1808.

               Mientras tanto, Francia invadía Portugal y de paso se apoderaba del trono español, que dio Napoleón a su hermano José, el cual dejó el trono de Nápoles a Murat, su cuñado. Desde Viena, el 27 de Mayo de 1809 (cinco días después de esa batalla), el que ya era dueño de la situación en toda Europa, decretaba la anexión al Imperio Francés de los Estados de la Iglesia, declarando a Roma ciudad libre imperial y dejándosela al Papa como residencia. Pío VII reaccionó haciendo publicar, el 10 de Julio, la bula Quam memorandum, la excomunión contra los violadores de los derechos de la Iglesia; el general Miollis ordenó la captura del Pontífice. El papa Chiaramonti no quiso que se derramara la sangre de sus valientes defensores de la Guardia Suiza y se rindió a sus captores. Radet dispuso la salida inmediata de Roma del Papa.

              El viaje fue un verdadero viacrucis para el enfermizo Pío VII, que había superado los 67 años; llegó confinado a Savona a finales de año. Aquí recibió Pío VII las expresiones de fidelidad de la población, permaneciendo hasta 1812.



               Napoleón quiso aprovechar el cautiverio del Papa para arrancarle inauditas concesiones que constituían graves atentados a la independencia de la Iglesia del poder civil. Quería, además, que se estableciese su sede en París, haciendo de la capital imperial también la del Catolicismo. Pío VII se resistió a tales pretensiones, a pesar que se le quiso forzar alejando de él a todos los prelados fieles y secuestrando su correspondencia. El 27 de Mayo de 1812, Napoleón ordena el traslado del Papa de Savona a Fontainebleau. La travesía de los Alpes casi le costó la vida al Pontífice, al que administraron la extremaunción y el viático ante el temor que falleciese.

               En medio del tira y afloja entre el Papa y el Emperador de los Franceses, ocurrió la derrota de éste en la Batalla de Leipzig. Pensando que el prisionero de Fontainebleau atraía sobre él las iras del Cielo, ordenó inesperadamente su liberación el 23 de Enero de 1814. En Marzo el Papa partía de regreso a Roma en un viaje triunfal. Mientras tanto, el 20 de Abril, en el mismo palacio que había servido de encierro a Pío VII, su antiguo carcelero firmaba el acta de abdicación de su corona imperial. El 24 de Mayo de 1814, entre lágrimas de los piadosos romanos, regresaba el Papa a la Ciudad Eterna. En recuerdo de esta fecha instituyó la Festividad de Santa María bajo la advocación de Auxilio de los Cristianos.



martes, 23 de mayo de 2023

MES DE MARÍA, Nuestra Santa Madre. Día 23: MADRE DE LOS HUÉRFANOS

                     



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco enteramente a Vos y,
en prueba de mi filial afecto,
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
Madre de Bondad,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra.
Amén.


MEDITACIÓN PARA EL DÍA 23




Medita por unos minutos el texto que acabas de leer
y a continuación, con el alma y los ojos puestos 
en Nuestra Santa Madre, reza despacio y con devoción






 ORACIÓN FINAL

               ¡Inmaculada Virgen y Madre mía Santísima!. A Ti, que eres la “Madre de mi Señor”, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más necesitado de todos.

               Te alabo, Madre de Dios y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del Infierno que tantas veces he merecido. Te amo, Señora y Madre mía, y por el amor que te tengo te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de los demás. En Ti pongo mi esperanza y mi eterna salvación.

               Madre de Misericordia, acéptame por Tu hijo y acógeme bajo Tu Manto, y ya que eres tan poderosa ante Dios, líbrame de las tentaciones y dame fuerza para vencerlas hasta la muerte.

               Te pido el verdadero Amor a Jesucristo. De Ti espero la gracia de una buena muerte. Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida. No me desampares mientras no me veas a Tu lado en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Así sea.

Y terminándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + 
y del Espíritu Santo. Amén.



INDULGENCIAS 
que podemos lucrar en el Mes de Mayo 
y aplicar a las Almas del Purgatorio


               Una INDULGENCIA PLENARIA a perpetuidad, a ser ganada una vez en el mes de Mayo, el mismo día de la Comunión, por los Fieles Católicos que todos los días de este mes, honren especialmente a la Santísima Virgen María, sea en público, sea en privado, mediante homenajes, ejercicios piadosos o actos de virtud.

               Una INDULGENCIA PARCIAL de 300 días para cada día del mes en que se haya rendido a María Nuestra Señora un homenaje público o particular. Estas indulgencias fueron concedidas por el Papa Pío VII, el 21 de Marzo de 1815 y del 18 de Junio de 1822, respectivamente.