Considera cómo el Apóstol dice que Dios quiso "pacificar por la Sangre de Su Cruz" todas las cosas. No bastaba para nuestra reconciliación una sola lágrima de Jesús, aunque hubiera sido suficiente por su valor infinito; no bastaba una oración. El Padre Celestial quiso ver a Su Hijo cubierto de llagas y desangrado en un madero infame, para que comprendiéramos cuán grave era la enemistad del pecado que requería tan gran precio, y cuán inmenso el Amor del Amante que entregó toda Su Sangre en la Pasión para devolvernos la paz...
No se contentó el Divino Verbo con darnos una muestra ligera de su amor; quiso más bien que toda su Sangre fuera derramada, gota a gota, fluyendo de sus llagas sagradas para lavar nuestras iniquidades. Aquella Sangre, que los hombres derramaron con tanta crueldad, es la misma que ahora clama misericordia y apacigua la justicia divina. Mirad al crucificado: en esa Cruz, que antes era signo de maldición y de discordia, Cristo ha erigido el trono de nuestra reconciliación, demostrándonos que la paz verdadera se ha firmado con la Sangre de sus propias venas, abriéndonos las puertas del cielo que el pecado nos había cerrado.
Reflexiones sobre la Pasión de Jesucristo
Qui est imago Dei invisibilis, primogenitus omnis Creaturæ: quoniam in ipso condita sunt Universa in Cælis, et in Terra, visibilia, et invisibilia, sive Throni, sive Dominationes, sive Principatus, sive Potestates: omnia per Ipsum et in Ipso creata sunt: et Ipse Est ante omnes, et omnia in Ipso constant.
Et Ipse est caput corporis Ecclesiæ, qui est Principium, Primogenitus ex mortuis: ut sit in omnibus Ipse primatum tenens: quia in Ipso complacuit, omnem plenitudinem habitare: et per Eum reconciliare omnia in Ipsum, pacificans per Sanguinem Crucis Eius, sive quæ in terris, sive quæ in Cælis sunt.
Et vos cum essetis aliquando alienati, et inimici sensu in operibus malis: nunc autem reconciliavit in corpore carnis Eius per mortem, exhibere vos Sanctos, et immaculatos, et irreprehensibiles coram Ipso: si tamen permanetis in Fide fundati, et stabiles, et immobiles ab Evangelii spe quod audistis, quod prædicatum est in universa creatura, quæ sub Cælo est, cuius factus sum ego Paulus minister.
Colossenses, 1: 15-23
Él es la imagen de Dios invisible, el Primogénito de toda la Creación. Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra, las visibles y las invisibles, sean Tronos, sean Dominios, sean Principados, sean Potestades: todo fue creado por medio de Él y para Él.
Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten.Y Él Es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia: Él Es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la primacía. Porque en Él agradó a Dios que residiera toda plenitud, y por medio de Él reconciliar todas las cosas Consigo, pacificando por la Sangre de Su Cruz, ya sea lo que está en la tierra o lo que está en los Cielos.
Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en Su Cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros Cantos y sin mancha e irreprensibles delante de Él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la Fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del Cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
Colosenses, 1:15-23


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