sábado, 10 de agosto de 2013

NUESTRA SEÑORA, SOCORRO DE NUESTRAS ANGUSTIAS


          “Yo soy la madre del amor hermoso” (Ecclo 24, 24), dice María; porque su amor, dice un autor, hace hermosas nuestras almas a los ojos de Dios y consigue como Madre amorosa recibirnos por hijos. ¿Y qué madre ama a sus hijos y procura su bien como Tú, Dulcísima Reina nuestra, que nos amas y nos haces progresar en todo? Más –sin comparación, dice san Buenaventura- que la madre que nos dio a luz, nos amas y procuras nuestro bien.


Nuestra Señora de la Soledad, Guadix, Granada, España. 
Maravilloso lienzo, obra del Sr. Don Luis Días Losada

          ¡Dichosos los que viven bajo la protección de una madre tan amante y poderosa! El profeta David, aun cuando no había nacido María, ya buscaba la salvación de Dios proclamándose hijo de María, y rezaba así: “Salva al hijo de tu esclava” (Sal 85, 16). ¿De qué esclava –exclama san Agustín- sino de la que dijo: He aquí la esclava del Señor? ¿Y quién tendrá jamás la osadía dice el Cardenal Belarmino- de arrancar estos hijos del seno de María cuando en él se han refugiado para salvarse de sus enemigos? ¿Qué furias del infierno o qué pasión podrán vencerles si confían en absoluto en la protección de esta sublime Madre?

          Cuentan de la ballena que cuando ve a sus hijos en peligro, o por la tempestad o por los pescadores, abre la boca y los guarda en su seno. Esto mismo, dice Novario, hace la Piadosísima Madre con sus hijos. Cuando brama la tempestad de las tentaciones, con materno amor como que los recibe y abriga en sus propias entrañas, hasta que los lleva al puerto seguro del Cielo. Madre mía Amantísima y Piadosísima, bendita seas por siempre y sea por siempre bendito el Dios que nos ha dado semejante Madre como seguro refugio en todos los peligros de la vida.



          La Virgen reveló a Santa Brígida que así como una madre si viera a su hijo entre las espadas de los enemigos haría lo imposible por salvarlo, así obro yo con hijos, por muy pecadores que sean, siempre que a mí recurran para que los socorra.

          Así es como venceremos en todas las batallas contra el infierno, y venceremos siempre con toda seguridad recurriendo a la Madre de Dios y Madre nuestra, diciéndole y suplicándole siempre: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. ¡Cuántas victorias han conseguido sobre el infierno los fieles sólo con acudir a María con esta potentísima oración! 



San Alfonso María de Ligorio
LAS GLORIAS DE MARÍA





viernes, 9 de agosto de 2013

ALIMENTAR EL SAGRARIO CON NUESTRO AMOR



En 1902, un joven cura, Don Manuel González, fue enviado a dar una misión en Palomares del Río, en la Provincia de Sevilla, España. Fue este pueblo donde Dios le marcó con la gracia que determinaría su vida sacerdotal. Él mismo nos describe esta experiencia:

"Fuime derecho al sagrario... y ¡qué sagrario, Dios mío! ¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero, no huí. Allí de rodillas ante aquel montón de harapos y suciedades, mi fe veía, a través de aquella puertecilla apolillada, 
a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno, que me miraba... que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio... 
La mirada de Jesucristo en esos sagrarios es una mirada que se clava en el alma
 y no se olvida nunca. Vino a ser para mí como punto de partida para ver, 
entender y sentir todo mi ministerio sacerdotal:

Ser cura de un pueblo que no quisiera a Jesucristo, para quererlo yo por todo el pueblo, emplear mi sacerdocio y cuidar a Jesucristo en las necesidades que su vida de Sagrario le ha creado, alimentarlo con mi amor, calentarlo con mi presencia, entretenerlo con mi conversación, defenderlo contra el abandono y la ingratitud, proporcionar desahogos a su Corazón, servirle de pies para llevarlo a donde lo desean, de manos para dar limosna, de boca para hablar de Él
 y consolar por Él y gritar a favor de El cuando se empeñen en no oírlo… 
hasta que lo oigan y lo sigan… ¡Qué hermoso sacerdocio».


jueves, 8 de agosto de 2013

SAN JUAN MARÍA BAUTISTA VIANNEY Y EL SACRIFICIO DEL ALTAR


Estatua que se encuentra a las afueras de la aldea de Ars; inmortaliza el encuentro del Santo Cura con el niño pastor Antonio Grive, que le mostró el camino hacia Ars; de cierto, San Juan María Vianney 
le mostraría el camino del Cielo, ya que justo después de morir el sacerdote, 
el niño, ya hombre, le siguió en su encuentro eterno con el Creador.


BREVE BIOGRAFÍA

Natural de Dardilly ( Francia ), donde nació el 8 de Mayo de 1786, sintiendo vocación 
para el sacerdocio, encontró dificultades tan serias en los estudios eclesiásticos
 que sólo pudo superarlas por especial auxilio divino.

 Nombrado cura de la pequeña aldea de Ars, por su celo convirtió a la parroquia;
 de todos los puntos de Francia acudía la gente para confesarse con el humilde sacerdote
 que permanecía noches enteras en el confesonario. 

Entró en el Paraíso el 4 de Agosto de 1859, sin embargo, la Santa Iglesia 
señaló su festividad para tal dia como hoy, 8 de Agosto.



ALGUNOS HECHOS MÍSTICOS DEL SANTO CURA DE ARS

   En un mundo descreído como el nuestro, urge desempolvar una realidad olvidada por muchos, atacada por unos pocos y colmada de indiferencia por la mayoría... me refiero a la faceta mística de los Santos. Muchas veces leemos en las vidas de los Bienaventurados capítulos referentes a su amor por Dios y las almas, de su fuerte devoción a Nuestra Señora, de su anhelo por asemejarse a Cristo Nuestro Señor, pero algunos tratan de enterrar la unión espiritual con el Creador y Señor de todo lo creado, Aquél que puede consolar a los que le aman especialmente, con gracias y dones sobrenaturales.

   Nos empeñamos en creer que los Santos sólo fueron personas con un mayor grado de virtud que el resto de los mortales, pero olvidamos que también los Santos son como una chispa del Poder de Dios que fluye a través de ellos con naturalidad, por la fuerza de su deseo de amar y hacer amar al Señor. 

   Esa sobrenaturalidad en medio de lo natural, de lo cotidiano, no vuelve al Santo un ser alejado de los problemas y necesidades de su prójimo, al contrario: saborear la belleza de lo sobrenatural, eleva al alma no sólo para provecho espiritual propio, sino que la impele a gritar a todos la necesidad de ser santos.


   San Juan María Vianney, quien hace ciento cincuenta y cuatro años dejó este mundo para encontrarse con Dios para siempre, saboreó muchas veces esa sobrenaturalidad, ese anticipo del Cielo, pero en la tierra. Como Santo, procuraba esconder esos pequeños favores celestiales, que en ocasiones desvelaba a compañeros sacerdotes ( seguramente porque el Santo Cura dudaba hasta de sus propios sentidos )  y en otros , simplemente era descubierto por alguno de sus devotos parroquianos, como veremos en los relatos siguientes.

EL SANTO CURA DE ARS 
Y EL SANTO SACRIFICO DE LA MISA

      Los que tuvieron la dicha de asistir a las Misas celebradas por el San Juan María Vianney, notaron la transfiguración que se producía en el sacerdote santo. Él mismo era consciente, por eso en más de una ocasión pidió que no le mirasen mientras celebraba el Sacrificio del Altar. Según relato de un contemporáneo, aquél ángel de la fe y serafín por el amor, tenía al celebrar "los ojos de fuego que iluminaban su rostro" (1). 

      Otro testimonio es el de Andrés Treve, que con frecuencia le ayuda a Misa: "Vi con frecuencia que su actitud recogida tenía todas las apariencias del éxtasis". Instintivamente, le miraba uno de los pies "para ver si todavía tocaban el suelo".


      El mismo Cura de Ars, con piedad cuasi infantil, comentó a Catalina Lassagne, una fiel parroquiana: "¡Oh, qué hambre tenía durante la Misa!. Cuando ha llegado el momento de comulgar, he dicho al Señor: Dios mío, alimentad mi cuerpo y mi alma; y el hambre ha cesado por completo". Según testimonio de la misma Catalina Lassagne, un sacerdote dijo del Santo Cura que "Tiempo vendrá, en que le Cura de Ars no vivirá sino de la Eucaristía".

      Según el Rvdo. Toccanier, "la opinión general en Ars era de que gozaba de la presencia visible del Salvador en la Eucaristía". No sería extraño, ya que en palabras del mismo San Juan María Vianney "Después de la Consagración, cuando tengo a Nuestro Señor en mis manos, me olvido de mí", o aquellas otras donde desveló que "Cuando Nuestro Señor está sobre el Altar durante la Misa, al pedirle por los pecadores, lanza rayos de luz para cubrirles sus miserias y convertirles."

      Hacia 1850, en una de sus instrucciones a los peregrinos que se iban a confesar con él, les dijo: 
"Ved que somos del todo terrenales, y nuestra fe nos presenta los objetos a trescientas leguas de distancia, como si Dios estuviera al otro lado de los mares. Si tuviéramos una fe viva, a buen seguro que le veríamos allí, en el Santísimo Sacramento. Hay sacerdotes que lo ven todos los días en el Santo Sacrificio de la Misa."

(1) Palabras del General Des Garets ( Panégyrique du B. Vianney, 6 de Agosto de 1918)


sábado, 3 de agosto de 2013

NUESTRA SEÑORA, MADRE DE LAS ALMAS



      El segundo momento en que María nos engendró a la gracia fue cuando en el Calvario ofreció al Eterno Padre, con tanto dolor la vida de su amado Hijo por nuestra salvación. Es entonces, asegura San Agustín, cuando habiendo cooperado con su amor para que los fieles nacieran a la vida de la gracia, se hizo igualmente con esto Madre Espiritual de todos nosotros, que somos miembros de nuestra cabeza, Jesús. Es lo mismo que significa lo que dice la Virgen de sí misma en el Cantar de los cantares: “Pusiéronme a guarda de viñas; y mi propia viña no guardé” (Ct 1, 5). María, por salvar nuestras almas, consintió que se sacrificara la vida de su Hijo. ¿Y quién era el Alma de María sino Su Jesús, que era su Vida y todo su Amor? 

      Por esto le anunció el anciano Simeón que un día su Bendita Alma se vería traspasada de una espada muy dolorosa. “Y tu misma alma será traspasada por una espada de dolor” (Lc 2, 35). Esa espada fue la lanza que traspasó el costado de Cristo, que era el Alma de María. 

      En aquella ocasión, con sus Dolores, nos dio a luz para la Vida Eterna, por lo que todos podemos llamarnos Hijos de los Dolores de María. Nuestra Madre Amorosísima estuvo siempre y del todo unida a la Voluntad de Dios, por lo que –dice San Buenaventura- siendo Ella el Amor del Eterno Padre hacia los hombres que aceptó la muerte de su Hijo por nuestra salvación, y el amor del Hijo al querer morir por nosotros para identificarse con este amor excesivo del Padre y del Hijo hacia los hombres, Ella también, con todo su corazón, ofreció y consintió que su Hijo muriera para que todos nos salváramos.



      Es verdad que Jesús, al morir por la redención del género humano, quiso ser solo. “Yo solo pisé el lagar” (Is 63, 3); pero conociendo el gran deseo de María de dedicarse Ella también a la salvación de los hombres, dispuso que también Ella, con el sacrificio y con el ofrecimiento de la vida de Jesús, cooperase a nuestra salvación y así llegara a ser Madre de nuestras Almas. Esto es aquello que quiso manifestar nuestro Salvador cuando, antes de expirar, mirando desde la Cruz a la Madre y al Discípulo Juan que estaba a su lado, dijo a María: “Mujer, he ahí a tu hijo” (Jn 19, 26); como si le dijese: Este es el hombre que por el ofrecimiento que tú has hecho de mi vida por su salvación, ahora nace a la gracia. Y después, mirando al discípulo dijo: “He ahí a tu madre” (Jn 19, 27). Con cuyas palabras, dice San Bernardino de Siena, María quedó convertida no sólo en madre de Juan, sino de todos los hombres, en razón del amor que ella les tuvo. 

      Por eso –advierte Silveira- que el mismo San Juan, al anotar este acontecimiento en el Evangelio, escribe: “Después dijo al discípulo: He aquí a tu madre”. Hay que anotar que Jesucristo no le dijo esto a Juan, sino al Discípulo, para demostrar que el Salvador asignó a María por Madre de todos los que siendo cristianos llevan el nombre de discípulos suyos.


HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES
SEAMOS BUENOS DEVOTOS 
DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA 
 Y DESAGRAVIEMOS A NUESTRA SEÑORA POR TANTOS ULTRAJES 
COMO RECIBE DE LAS ALMAS INGRATAS




miércoles, 31 de julio de 2013

VIDA DE PIEDAD DEL BUEN CATÓLICO ( VI ) ORACIONES DE LA NOCHE


OFRECIMIENTO DE LA NOCHE

Antes de acostarte, de rodillas ante un crucifijo, que bien puede ser el que presida el cabecero de tu cama, harás despacio y con piedad la señal Santa de la Cruz, diciendo:

Por la señal + de la Santa Cruz, 
de nuestros + enemigos 
líbranos, Señor, Dios + nuestro.

 En el nombre del Padre
 y del Hijo + y del Espíritu Santo.
 Amén, Jesús.

Después, invocando a la Sagrada Familia dirás:

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.

A continuación, en medio del silencio de la noche, recitarás la siguiente oración:


Ahora es el momento de arrepentirse de veras de todos tus pecados; 
especialmente pide perdón al Señor
 por cuantas gracias te ha regalado y que tú has despreciado,
arrepiéntete no sólo del mal cometido, 
sino de todo el bien que pudiendo hacer no hiciste: 
un consejo a quien lo necesitaba, 
llamar la atención a quien blasfemó delante de ti,
aquél buen hombre que no ayudaste a socorrer...

Arrepentido de veras, haz un fervoroso acto de contricción diciendo:


En seguida rezarás la oración del Padrenuestro, Avemaría y Credo, 
y dirigiéndote a una imagen piadosa de Nuestra Señora le dirás:

¡Oh Virgen y Madre de Dios! Yo me entrego por hijo y esclavo vuestro, y en honor y gloria
 de vuestra Pureza, os ofrezco mi alma y cuerpo, mis potencias y sentidos,
 y os suplico me alcancéis la gracia de no cometer jamás pecado alguno. 
Amén, Jesús.

Y rezarás a Nuestra Señora 
-como bien seguro has hecho a lo largo de la jornada-
 Las Tres Avemarías
tan queridas y recomendadas por la misma Virgen Santa.


De inmediato, encomiéndate a tu Ángel Custodio:

Ángel de Dios, Custodio mío:
Ya que la Soberana Piedad me encomendó a ti,
alúmbrame en este día, guárdame,
rígeme y gobiérname.
Amén, Jesús.


Antes de acostarte, sería bueno que te signases con agua bendita; 
si usas Escapulario de tela, es el momento ideal para sustituirlo por la medalla-escapulario,
besando el Escapulario de tela al quitártelo y besando la medalla-escapulario al ponértela.

El uso de la medalla está indicado para aquéllas personas que anden enfermas, 
o quizás su trabajo le exija mucho movimiento o sudor, con lo cual es fácil que se deteriore
 el escapulario de tela; aunque también puedes hacerte con uno más simple, 
ya que el escapulario tradicional -el de tela, con cintas o cordón- 
es más parecido al Hábito del Carmen.

Una vez en la cama, repite con cariño
 LOS TRES DULCES NOMBRES:

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistídme en mi última agonía.
Jesús, José y María, descanse mi alma en paz
en vuestra santa compañía.

Si tienes problemas para dormir, en lugar de dar vueltas en la cama,
tratando de arreglar lo que Dios sólo puede disponer,
reza una y otra vez, hasta que el cansancio te pueda, 
esta hermosa jaculatoria que tantas veces te recomendé

JESÚS, MARÍA, OS AMO, SALVAD ALMAS


sábado, 27 de julio de 2013

REINA Y MADRE DE LAS ALMAS QUE A ELLA SE ACOGEN


   No es por casualidad ni en vano los devotos de María la llaman Madre. Diríase que no saben invocarla con otro nombre y no se cansan de llamarla siempre madre. Madre sí, porque de veras es ella nuestra madre, no carnal, sino espiritual, de nuestra alma y de nuestra salvación.



   Cuando el pecado privó a nuestras almas de la gracia les privó también de la vida. Y habiendo quedado miserablemente muertas, vino Jesús nuestro Redentor, y con un exceso de misericordia y de amor nos recuperó esta vida perdida con su muerte en la Cruz, como él mismo lo declaró: “Vine para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). “En abundancia”, porque como dicen los teólogos, Jesucristo con su redención nos trajo bienes capaces de reparar absolutamente los daños que nos causó Adán con su pecado. Y así, reconciliándonos con Dios, se convirtió en padre de nuestras almas en la nueva ley de la gracia, como ya lo había predicho el profeta: “Padre del siglo futuro, príncipe de la paz” (Is 9, 6). Pues si Jesús es el Padre de nuestras almas, María es la Madre, porque dándonos a Jesús nos dio la Verdadera Vida, y ofreciendo en el Calvario la vida de su Hijo por nuestra salvación fue como darnos a luz y hacernos nacer a la vida de la gracia.

   En dos momentos distintos, enseñan los santos padres, se demostró que María era nuestra madre espiritual; primero, cuando mereció concebir en su seno virginal al Hijo de Dios, como dice San Alberto Magno. Y más claramente San Bernardino de Siena, quien lo explica así: "Cuando la Santísima Virgen dio su consentimiento a la Anunciación del Ángel de que el Verbo eterno esperaba su aprobación para hacerse su Hijo, al dar su asentimiento pidió a Dios, con inmenso amor, nuestra salvación; y de tal manera se empeño en procurárnosla, que ya desde entonces nos llevó en su seno como amorosísima y verdadera Madre. Dice San Lucas en el capítulo 2, versículo 7, hablando del nacimiento de nuestro Salvador, que María dio a luz a su primogénito. Así que, dice al autor, si el evangelista afirma que entonces dio a luz a su primogénito, ¿se habrá de suponer que tuvo otros hijos?"

   Pero es de fe que María no tuvo otros hijos según la carne fuera de Jesús; luego debió tener otros hijos espirituales, y éstos somos todos nosotros. Esto mismo reveló el Señor a Santa Gertrudis, la cual, leyendo un día dicho pasaje del Evangelio estaba confusa, no pudiendo entender cómo siendo María madre solamente de Jesucristo, se puede decir que éste fue su primogénito. Pero Dios le explicó que Jesús fue su primogénito según la carne, pero los hombres son sus hijos según el espíritu.


   Con esto se comprende lo que se dice de María en los Sagrados Cantares: “Es tu vientre como montoncito de trigo cercado de azucenas” (Ct 7, 2). Lo explica San Ambrosio, y dice que si bien en el vientre purísimo de María hubo un solo grano de trigo, que fue Jesucristo, sin embargo, se dice montoncito de trigo, porque en aquel sólo grano de trigo estaban contenidos todos los elegidos, de los que María debía ser la madre. Por esto escribió el Abad Guillermo: “En este único fruto, Jesús, único salvador de todos, María dio a luz a muchos para la salvación. Dando a luz a la vida, dio a luz a muchos para la vida”.



San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Igesia
LAS GLORIAS DE MARÍA


viernes, 26 de julio de 2013

SÚPLICA A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE


      Puesto que hoy es el último Viernes del Mes de Julio, dedicado a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor, les traigo esta bella oración, llena de piedad y doctrina católica. Les animo a que la lean despacio, si pueden, repitanla y medítenla a lo largo del día, o si el trabajo lo impide, a la noche. ¡Qué bueno es acompañar al Señor en Su Pasión, desde Getsemaní, donde empezó a sudar sangre, hasta el mismo Calvario, donde sus venas quedaron inertes a fin de lograr derramar por nosotros su Preciosa Sangre. 


SÚPLICA A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
 indulgenciada por el Papa Pío VII 

         Oh Sangre Preciosísima de vida eterna, precio y rescate de todo el universo bebida y purificación de nuestras almas, que defiendes continuamente la causa de los hombres ante el trono de la Suprema Misericordia! Os adoro profundamente, y quisiera desagraviaros, hasta donde me sea posible, de las injurias y ultrajes que recibís continuamente de las criaturas humanas; y especialmente de aquellas que se atreven temerariamente a blasfemar de Vos. 

         Y ¿quién no bendecirá esta Sangre de infinito valor? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor para con Jesús que la derramó? ¿Qué sería de mí si no hubiese sido rescatado por esta Divina Sangre? ¿Quién os sacó hasta la última gota de las venas de mi Señor? ¡Ah! el amor fue ciertamente. ¡Oh amor inmenso, que nos has dado este bálsamo saludable! ¡Oh bálsamo inestimable, emanado de la fuente de un amor inmenso! ¡oh! haced que todos los corazones y todas las lenguas puedan alabaros, encomiaros y daros gracias ahora y siempre y hasta el día de la eternidad. Amén.

El Papa Pío VII, con rescripto de 18 de octubre de 1815, que se conserva en el archivo de la Archicofradía de la Preciosa Sangre de Jesucristo, además de concedió 300 días de indulgencia por cada día
 a los que con corazón contrito rezaren esta oración. 
Concedió  también el mismo Pontífice 100 días de indulgencia
 por cada día a todo el que rece con devoción las siguientes aspiraciones


ASPIRACIONES DEVOTAS
100 días de Indulgencia cada vez que se rezaren

Viva, viva Jesús, que por mi salvación derramó toda la sangre de su corazón.
La sangre de Jesús fue mi vida
Bendita sea su bondad infinita.
Sea siempre alabada la sangre del Crucificado.

 Que al mundo del infierno ha rescatado. Esta sangre por bebida se nos ha dado, 
 y del pecado a las almas ha lavado. La Sangre de Jesús aplaca la indignación del Eterno, 
y nos lleva a su mansión. Si la sangre de Abel clama venganza, 
pues la  de Jesús perdona y alcanza. Si de esta Sangre nuestro corazón se llena,
 el ministro del furor divino pronto se ahuyenta. Si la Divina Sangre de Jesús se enaltece,
 triunfa el Cielo, y el abismo se entristece.


jueves, 25 de julio de 2013

SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA




   Santiago aparece como uno de los apóstoles más apasionados, lleno de arrojo y decisión, capaz de ponerlo todo en juego; arrasa por su empuje y no se para en echar cálculos y medir consecuencias. Santiago forma parte del grupo inicial de la Iglesia Primitiva de Jerusalén. 

   Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Nuestro Señor y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con San Juan y San Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la Transfiguración y estuvo también en el Huerto de Getsemaní. 


   El Evangelista San Lucas ( Lc, IX, 33) nos relata uno de sus momentos: junto a su hermano Juan solicitó de Jesús que hiciese bajar fuego del Cielo para arrasar a inhospitalarios samaritanos que se negaban a dar albergue al maestro. 

     Piadosamente se cree que llegó a España en el año 36 y permaneció en ella hasta fines del año 42. Recorrió los caminos de Itálica, Mérida, Coimbra, Braga, Iria, Lugo, Astorga, Palencia, Horma, Numancia y Zaragoza, donde se le apareció la Virgen en el Pilar. 
Después, por el Ebro, pudo tomar la Via Augusta de Tortosa a Valencia, Chinchilla
 y Cazlona para regresar desde un puerto murciano o andaluz a Palestina. 

    Herodes Agripa, rey de Judea ( Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande,  lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer Apóstol
 en verter su sangre por Jesucristo. 

    Su cuerpo fue trasladado por los Apóstoles a la Península Hispánica, llevado en un bajel hasta Iria Flavia. Desembarcaron y caminaron unas cuatro leguas hacia septentrión por la antigua via romana de Iria a Brigatium llegando a Liberodonum sepultando el cadáver. Elevaron un mausoleo, "Arca marmorica", según diplomas de Alfondo III, Ordoño II, Ordoño III y Sancho el Craso. Según la tradición, junto al sepulcro de Santiago 
reposaban los cuerpos de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Catedral de Santiago de Compostela, que alberga las Reliquias del Santo

  
 El rey Alfonso II manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia
 y comienzan a llegar visitantes a la tumba del Apóstol. 

   Durante la época de la Reconquista , Santiago se convierte en el Santo al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente al infiel. Y en las ensangrentadas luchas contra los moros , en muchas ocasiones la victoria se atribuía a la ayuda e intervención divina merced a la invocación a Santiago. 

    El 23 de Mayo del año 844, cerca de Logroño, el rey Ramiro I de Asturias se enfrenta a las tropas musulmanas de Abderramán II en clara desventaja numérica. En pleno fragor de la batalla el Apóstol Santiago aparece espada en mano a lomos de su famoso caballo blanco repartiendo tajos entre los infieles. Nace el apelativo de Santiago Matamoros


Allá por el siglo XVI, el Arzobispo de Santiago, Juan San Clemente, ocultó el cuerpo por temor a los ingleses que se aproximaban a la ciudad. Cuando mas tarde el Cardenal Payá ocupó la sede de Compostela, descubrió nuevamente las reliquias del Santo Apóstol. 
Inició entonces un minucioso proceso que envió a Roma y finalmente
 la Bula del Papa León XIII " Deus omnipotens", del 1 de Noviembre de 1884
 ratificó y confirmó como auténticas las Reliquias de Santiago
 y de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Magnífica arca que contiene los sagrados restos del Patrón de España

    La figura de Santiago, como Patrón de España, ha sido acogida a o largo de toda nuestra historia de reconquista y conquista. Ahora comienza el Descubrimiento de América y de nuevo la figura de Santiago se hace notar: la intervención de Santiago es decisiva, en la mente de los descubridores y conquistadores:

  "Y como cayó en tierra se espantaron los yndios y dijeron que abia caído yllapa, trueno y rayo del cielo,... Y asi bajó el señor Santiago a defender a los cristianos. Dizen que vino encima de un cavallo blanco,... y el santo todo armado y su bandera y su manta colorado y su espada desnuda y que venía con gran destrucción y muerto muy muchos yndios y desbarató todo el cerco de los indios a los cristianos que había ordenado Manco Inca y que llevaba el santo mucho ruido y de ellos se espantaron los indios. (..) Y desde entonces los indios al rayo lo llaman y le dicen Santiago...

(F. Guaman Poma, 1615) 



miércoles, 24 de julio de 2013

MÁRTIRES CARMELITAS DE GUADALAJARA



          En el Convento de Carmelitas de Guadalajara, el anhelo del martirio crecía más y más en cada corazón de ese bendito palomar. Las dieciocho carmelitas que lo componían se enardecían unas a otras en las recreaciones con un ansia creciente del martirio, el cual esperaban alcanzar de la Misericordia del Señor.

          La Madre Mª Pilar decía: “Si nos llevan al martirio iremos cantando “Corazón Santo, tú reinarás”. Yo desearía morir al grito de ¡Viva Cristo Rey!, contestaba la Madre Teresa; y comentaba: “Los mártires en el Cielo tendrán particular amor a sus verdugos, por la gran felicidad que les proporcionaron”.

          La Madre Mª Ángeles le decía a una hermana que tenía a su lado: “¡El martirio! ¡Qué dicha tan grande! Pero no soy digna de esa gracia. Hay que alcanzarla con la fidelidad en las cosas pequeñas”.

          El 22 de julio de 1936, Guadalajara fue tomada por lo rojos. Había que abandonar el convento. Las monjas vestidas de seglares se disponían a salir, ya que venían a quemar el monasterio. Salen de dos en dos y se reparten en casas conocidas, oran sin cesar.

          El día 24, siendo muchas en el mismo lugar y comprometiendo a la dueña de la casa, Hna. Teresa se ofrece a llevar dos Hermanas a casa de una amiga suya, confiando en que las recibirían; así fue como Hna. Mª Pilar y Hna. Ángeles la acompañaron.

          Salen sobre las 4 de la tarde, a la casa número 5 de la calle Francisco Cuesta; pasan junto a un camión en donde unos milicianos estaban merendando. Una miliciana al verlas exclamó: “¡Disparadles, son monjas!”. Se bajan del camión y van en su busca. Ya habían entrado en el portal, pero las obligan a salir a la calle.

          La primera en salir es Hna. Mª Ángeles, le disparan varias veces, cae mortalmente herida. En silencio entrega su vida a Dios. ¡El amor a Jesús ha sido más fuerte que la muerte! Se había pasado toda la noche suspirando por la gracia del martirio; le decía a su Madre Priora: “¡Madre, qué dicha si fuéramos mártires! Murió por ser esposa de Jesús, la mataron por ser monja.

          Hna. Mª Pilar recibe varios tiros, da unos pasos y cae desplomada. Al ver que no está muerta, disparan nuevamente sobre ella, dándole también con un cuchillo. Ella exclama: “¡Viva Cristo Rey! ¡Dios mío perdónalos! Un guardia de asalto consigue llevarla a un Farmacia próxima y de aquí es trasladada al puesto de la Cruz Roja a donde fue atendida con mucha caridad y al oír hablar a Dña. María Carrasco, decía: “No me deje señora, que no me toquen. ¿Pero qué les he hecho yo?, ¡perdónales, Señor!Su amor a la pureza y su perdón, como el Maestro. En una ambulancia se la llevó al Hospital Provincial y fue reconocida nuevamente. Tenía: una perdigonada en el vientre, rota la columna vertebral, una pierna rota y un riñón al descubierto. El Director avisa a la Hermana de la Caridad Sor Dolores Casanova “es una monja”. Le da a besar el Crucifijo y muere en sus brazos repitiendo: Perdónales, perdónales… 

          Hna. Teresa ha presenciado la muerte de sus Hermanas, pero ella queda indemne. Trata de entrar en el Hotel Palace, pero unos milicianos se lo impiden: En esto llega otro que intenta tomarla por el brazo, pero lo rechaza con energía. La obliga a ir por la calle San Juan de Dios y le dice: “No te asustes, esos son unos brutos; te llevaré adonde no te pase nada”. Ella repite sin cesar: “Jesús, Jesús…” Llegan al puente de San Antonio, tuercen hacia el camino del Cementerio. Camina lentamente, va recelosa; arrecian las insinuaciones malignas del grupo de milicianos que se les habían juntado, le quieren obligar que grite: “Viva el comunismo”. Pero esta nueva heroína de la fe, firme en su propósito de entrega a Dios, abre sus brazos en cruz y echa a correr gritando: “¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva Cristo Rey!” Una descarga por la espalda troncha la tercera azucena blanca.



La pequeña Comunidad de seglares consagrados, Oblatos del Buen Pastor,
con sede en la Isla de Gran Canaria, España, tiene en su custodia
 varias reliquias de primera clase, con su respectiva authentica
( o certificado que garantiza la veracidad de la reliquia del santo en cuestión).

Entre esas sagradas reliquias, tenemos una hermosa teca que contiene restos
 de los huesos de las Mártires Carmelitas de Guadalajara, que en estos días
 hemos venerado de manera especial por conmemorarse hoy 
el aniversario de su Glorioso Martirio.

Hoy, los que queremos permanecer católicos en medio de un mundo 
que nada quiere saber de Dios y menos aún de las Enseñanzas de la Santa Católica, 
sufrimos un nuevo estilo de martirio;
sin derramar una sola gota de sangre, hemos tenido que soportar la difamación,
la persecución, el improperio y la calumnia.

Detalle de la teca que contiene ex ossibus 
de las Carmelitas Mártires

Pero somos fuertes gracias al recuerdo permanente de las Reliquias de Mártires
que tenemos la dicha de custodiar y venerar en la Capilla. Por eso, hoy como ayer,
sin miedo, sin titubeos, en alta voz, gritamos con Nuestros Gloriosos Mártires,

¡¡¡ VIVA CRISTO REY !!!

martes, 23 de julio de 2013

PADRE PÍO Y EL ÁNGEL BENECHOR


Así le escribía el 15 de julio de 1915,
  el Padre Pío de Pietrelcina a Ana Rodote:

"Que el buen Ángel Custodio vele sobre ti. Él es tu conductor, que te guía por el áspero sendero de la vida. Que te guarde siempre en la gracia de Jesús, te sostenga con sus manos 
para que no tropieces en cualquier piedra, 
te proteja bajo sus alas
 de las insidias del mundo, del demonio y de la carne.


Tenle gran devoción a este Ángel Bienhechor. ¡Qué consolador es el pensamiento de que junto a nosotros hay un espíritu que, desde la cuna hasta la tumba, no nos deja ni un instante ni siquiera cuando nos atrevemos a pecar! 

Este espíritu celeste nos guía y nos protege como un amigo
 o un hermano. Es también consolador saber que este ángel
 reza incesantemente por nosotros, ofrece a Dios 
todas las buenas acciones y obras que hacemos;
 y nuestros pensamientos y deseos, si son puros. 

Por caridad, no te olvides de este compañero invisible, siempre presente y siempre pronto a escucharnos y más todavía para consolarnos. ¡Oh, feliz compañía, si supiésemos comprenderla!"


lunes, 22 de julio de 2013

VAMOS A LA PLAYA, VAMOS A MISA... ASÍ ESTÁ EL "CLERO" DE GRANADA ...


"Quisiera echar un velo que ocultara un cuadro ominoso y que horroriza...pero es demasiado cierto; son desacatos tan atroces, públicos y cotidianos, por desgracia, sin querer ni intentarlo ellos, dan una prueba de que el Sacrificio de nuestros altares es el mismo que el del Calvario pues que de la misma suerte que los judíos se mofaban de Jesús en el Calvario, jugaban, reían, hablaban y negaban su divinidad, así los tales cristianos, desdoro del catolicismo, ríen, hablan y vuelven la espalda al mismo Jesús."


"Cuando te dirijas a la iglesia para oír Misa, piensa que vas al Calvario
 para asistir a aquel Sacrificio sangriento que allí ofreció Jesús, 
pues el del Altar es el mismo que aquél..."


"Cuando oyes Misa te hallas presente al sacrificio y muerte 
de tu padre y del esposo de tu alma, Jesús.
 ¡Ah, si los cristianos ocupasen su entendimiento en estas verdades...imposible...
no reirían, ni parlarían, ni dormirían, ni cometerían las mil irreverencias que, con harto dolor 
de la Religión y escándalo de los pequeñuelos, se están cometiendo todos los días
 en nuestros templos. ¡Qué dolor!"


( El texto está tomado de "Camino Recto y seguro"
 de San Antonio Mª. Claret )