viernes, 14 de julio de 2017

"SU MIRADA ME ILUMINARÁ Y FORTALECERÁ"



"ESCUCHA LOS LATIDOS DE MI CORAZÓN"


     "Hoy, Jueves 21 de Octubre (de 1920), en la oración le estaba pidiendo almas que le amen: Si deseáis amor, Jesús mío, traed muchas almas a esta Sociedad, porque aquí aprenderán a amar Vuestro Corazón Divino.

     Luego, durante la acción de gracias, he visto el Corazón solo, con la corona de espinas y muy encendido...creo que estas llamas no son más que amor. Un momento después he visto a Jesús que, extendiendo los brazos me ha dicho:


     Diciendo estas palabras me ha vuelto a recostar sobre Su Corazón para escuchar Sus latidos; a cada uno de ellos yo estaba en una especie de agonía.

          -Ya sabes que te quiero víctima de Mi Amor, pero no te dejaré sola. Abandónate a Mi Corazón."


   El 19 de Diciembre de 1920, por la mañana, oye la voz del Maestro:

          -¡Josefa!

     Me sentí como atraída y fui al Noviciado. En seguida le vi. Salía de Su Corazón un raudal de agua purísima.

          -Es la corriente del Amor, Josefa, pues tu martirio será de amor.

     ¡Dios mío, para ganaros almas no volveré a titubear; sufriré cuanto sea preciso. Lo que quiero es no salir jamás de Vuestro Corazón.

         -Así me consuelas, Josefa. No te pido más. Si eres pobre, Yo soy rico. Si eres débil, Yo soy fuerte. Lo que te pido es que no me rehúses nada. Escucha los latidos de Mi Corazón. Es por las almas: las llamo, las espero...las vuelvo a llamar. Y mientras no responden, espero contigo. Sufrimos, pero al fin vendrán...Sí, vendrán pronto. 





sábado, 8 de julio de 2017

CONSIGUE LAS GRACIAS NECESARIAS PARA LA SALVACIÓN









¿POR QUÉ DESAGRAVIAR A NUESTRA SEÑORA
DURANTE CINCO SÁBADOS?

Según explicara la misma Sor Lucía de Fátima
por cinco tipos de ultrajes

1-Blasfemias contra Su Inmaculada Concepción.

2-Blasfemias contra Su virginidad,

3-Blasfemias contra su Maternidad Divina,
 rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

4-Contra los que procuran públicamente infundir
 en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio
 y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

5-Contra los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes.




viernes, 7 de julio de 2017

PRIMER VIERNES: "NO MORIRÁN EN MI DESGRACIA..."





Condiciones para ganar esta gracia:

      1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

      2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

      3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.



ORACIÓN PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS COMUNIONES 
DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES

     Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos, acordaos de esta promesa y a mi, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.





jueves, 6 de julio de 2017

LA MÁRTIR DE LA PUREZA, SANTA MARÍA GORETTI


          Nació en Corinaldo, Italia, el año 1890, de una familia humilde. Su niñez, bastante dura, transcurrió en Nettuno (cerca de Roma), y durante ella se ocupó en ayudar a su madre en las tareas domésticas. Era piadosa y asidua en la oración. El 6 de Julio de 1902, a los once años de edad, fue amenazada con un punzón por Alessandro Serenelli, un joven que trató de abusar de ella. Ella prefirió morir antes que pecar. Durante su agonía perdonó a su atacante, quién, tras años de cárcel, se convirtió.




     De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. En aquellos momentos de peligro y de crisis, podía repetir al divino Redentor aquellas palabras del áureo librito De la imitación de Cristo: "Si me veo tentada y zarandeada por muchas tribulaciones, nada temo, con tal de que tu gracia esté conmigo. Ella es mi fortaleza ; ella me aconseja y me ayuda. Ella es más fuerte que todos mis enemigos."  Así, fortalecida por la gracia del cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.
 
     En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del Cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo.  Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la Religión Católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina.
 
     Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar  con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.
 
     No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución (acción y efecto de conseguir) de la virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza  que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El Reino de los Cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.
 
     Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del cielo; sírvanos de estímulo la santa virgen y mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.


(Papa Pío XII, en el Sermón de la Canonización de Santa María Goretti, 
el 24 de Junio de 1950)




domingo, 2 de julio de 2017

PROFANAN LA IMAGEN DE JESÚS DE MEDINACELLI



     La DIFUSORA BÍBLICA FRANCISCANA, es una tienda religiosa que he visitado varias veces, ya que está situada junto a la Basílica de Jesús de Medinacelli, imagen a la que profeso devoción.
     En el cartel de dicho negocio usan el término "Bíblica", pero, ¿qué Biblia han leído estos? Tal vez han ignorado algunas citas referentes a las desviaciones.
     La Fe Católica en su integridad hay que aceptarla tal cual es, sin quitar ni añadir nada; la Doctrina no entiende de modas ni tiene ir con el mundo, sino que somos los bautizados los que debemos abrazar y seguir la genuina religión, la de nuestros padres y abuelos, y no esta "filosofía del todo vale" surgida tras el Vaticano II.
     La Apostasía es cada vez más evidente; el Retorno del Señor no está lejano...
     Miserere nobis, Dómine


sábado, 1 de julio de 2017

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR, ÚNICA ESPERANZA DE LAS ALMAS

      La piedad de los fieles dedica el mes de Julio a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en honor de la cual la Iglesia celebra el primer día de este mes una solemne fiesta litúrgica; en torno a este tema, grato a todas las almas cristianas, deseamos, pues, hablaros hoy brevemente.

      En una hora de luchas gigantescas, en que la sangre humana corre a borbotones en el mundo, ojalá pueda la contemplación de las maravillas de la Sangre Divina, derramada por puro amor y manantial inagotable de reconciliación y de paz, ser aliento para vuestros corazones y esperanza para vuestras almas.




      Adorando este Augusto Sacramento, habéis repetido muchas veces con la Sagrada liturgia: “Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium Sanguinisque pretiosi“: canta, oh lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la preciosa Sangre...

      Esta expresión, usada por San Pedro cuando escribía a los cristianos de su tiempo: “Sabed que habéis sido rescatados no a precio de cosas corruptibles de oro o de plata…, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de cordero inmaculado e incontaminado”, no ha cesado de usarse en las oraciones devotas, como por ejemplo en el versículo del Te Deum que se recita de rodillas: “Te ergo quæsumus, tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti“: ven pues, oh Señor, en ayuda de tus siervos, que has redimido con tu Preciosa Sangre.

      Es muy natural que todo hombre estime su sangre como un bien de gran valor, porque ésta tiene la función de transportar a los varios tejidos el material nutritivo y el oxígeno, mientras sus glóbulos blancos defienden el organismo contra las invasiones de bacterias. Uno de los primeros cuidados de los padres es, por eso, transmitir a sus hijos una sangre no alterada ni empobrecida por enfermedades internas, por contaminaciones externas o por degeneración progresiva.

      Recordad, sin embargo, que cuando vosotros llamáis a los hijos herederos de vuestra sangre, debéis referiros a algo más alto que la sola generación corporal. Vosotros sois, y vuestros hijos deben ser, brotes de una estirpe de santos, según la frase de Tobías a su joven esposa: “Filii Sanctorum sumus”, es decir, de hombres santificados y participantes de la naturaleza divina por medio de la gracia sobrenatural.

      El cristiano, en virtud del Bautismo, que le ha aplicado los méritos de la Sangre Divina, es hijo de Dios, uno de aquellos, según el Evangelista San Juan, “que creen en su nombre; los cuales no por la sangre, ni por voluntad de la carne, ni por voluntad de hombre, sino de Dios, han nacido”.



      Por consiguiente, en un pueblo de bautizados, cuando se habla de transmitir la sangre a los descendientes, que deberán vivir y morir, no como animales sin razón, sino como hombres cristianos, es preciso no restringir el sentido de aquellas palabras a un elemento puramente biológico y material, sino, extenderlo a lo que es como el liquido nutritivo de la vida intelectual y espiritual: el patrimonio de fe, de virtud, de honor, transmitido por los padres a su prole, y mil veces más precioso que la sangre, por muy rica que ésta sea, infundida en sus venas.

      Los miembros de una familia noble se glorían de ser de sangre ilustre; y este brillo, fundado sobre los méritos de los antepasados, implica en sus herederos muy otra cosa que sólo ventajas físicas. Pero todos los que han recibido la gracia del Bautismo pueden decirse “príncipes de la sangre”, de una Sangre no solamente real, sino divina.

      Muy diversa es la sangre humana, por el valor de su función y por su dignidad simbólica. Derramada criminalmente, grita venganza a Dios, como la de Abel. Derramada, en cambio, por caridad hacia el prójimo, constituye el mayor acto posible de amor, el que Cristo ha hecho por nosotros. Precisamente porque la sangre de las víctimas animales era incapaz para quitar los pecados del mundo, el Verbo se encarnó para ofrecerse a sí mismo al Padre en sacrificio de adoración y de expiación; en la plenitud de su libertad, ha dado su vida, ha derramado su Sangre, para el rescate de la humanidad pecadora.

      Esta efusión redentora comenzó ocho días después de su nacimiento, en el rito sagrado de la Circuncisión del Señor; continuó más tarde durante las horas dolorosas de su Pasión: en la angustia de la agonía del Getsemaní, bajo los golpes de la flagelación y la corona de espinas en el pretorio; se consumó, en fin, sobre el Calvario, donde su Corazón fue atravesado para que quedase siempre abierto a nosotros. La Sangre que Jesús derramaba así como sacrificio, y que hacía de Él el Mediador de la nueva Alianza, como dice San Pablo, “habla mejor que Abel”; aquí la voz del perdón cubre la del delito, porque el grito de misericordia y de perdón es de un Dios-Hombre.



      Renovad, por lo tanto, en vuestros corazones, queridos hijos e hijas, la saludable devoción a la Preciosísima Sangre; la señal que ésta ha impreso en vosotros con el Bautismo, es, como bien sabéis, indeleble. En la misma naturaleza, la sangre derramada parece adherirse a las manos del delincuente, como el delito y el remordimiento se agarran a su conciencia: la poesía y el arte dramático han obtenido de esta tenaz persistencia, efectos impresionantes; y en vano Pilato se lavó ante el pueblo las manos que habían suscrito la sentencia de muerte del Justo; hasta el fin de los siglos la mancha de la Sangre divina quedará imborrable sobre su memoria: “passus sub Pontio Pilato“.

      También vosotros podéis, desde ahora y durante todo el tiempo de vuestra vida, hacer vuestro, como un grito de amor, el que fue grito de odio de los judíos: “Sanguis eius super nos et super filios nostros“; “su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

      Señor Nuestro Jesús, diréis vosotros, que has derramado tu Sangre Preciosa por todos los pecadores: haz que se derrame en gracias de redención sobre nosotros, sobre nuestros seres queridos, y especialmente sobre los que serán, si así te place, los herederos de nuestra propia sangre!"




viernes, 30 de junio de 2017

"SU CORAZÓN SE TRUECA EN IMPETUOSO TORRENTE..."



     
     En este mes, que la piedad católica ha dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, regalemos un poco de tiempo a la lectura y reflexión de la Encíclica "Haurietis aquas", del inmortal Pontífice Pío XII, para conocer y propagar la Devoción más necesaria de un católico.




     Con amor aun mayor latía el Corazón de Jesucristo cuando de su boca salían palabras inspiradas en amor ardentísimo. Así, para poner algún ejemplo, cuando viendo a las turbas cansadas y hambrientas, dijo: «Me da compasión esta multitud de gentes» (San Marcos, 8, 2); y cuando, a la vista de Jerusalén, su predilecta ciudad, destinada a una fatal ruina por su obstinación en el pecado, exclamó: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados; ¡cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus polluelos bajo las alas, y tú no lo has querido!» (San Mateo,23, 37). Su Corazón palpitó también de amor hacia su Padre y de santa indignación cuando vio el comercio sacrílego que en el templo se hacía, e increpó a los violadores con estas palabras: «Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración"; mas vosotros hacéis de ella una cueva de ladrones» (San Mateo, 21, 13)

     Pero particularmente se conmovió de amor y de temor su Corazón, cuando ante la hora ya tan inminente de los crudelísimos padecimientos y ante la natural repugnancia a los dolores y a la muerte, exclamó: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz» (San Mateo, 26, 39); vibró luego con invicto amor y con amargura suma, cuando, aceptando el beso del traidor, le dirigió aquellas palabras que suenan a última invitación de su Corazón misericordiosísimo al amigo que, con ánimo impío, infiel y obstinado, se disponía a entregarlo en manos de sus verdugos: «Amigo, ¿a qué has venido aquí? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?» (San Mateo, 26, 50); en cambio, se desbordó con regalado amor y profunda compasión, cuando a las piadosas mujeres, que compasivas lloraban su inmerecida condena al tremendo suplicio de la cruz, las dijo así: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos..., pues si así tratan al árbol verde, ¿en el seco qué se hará?» (San Lucas, 23, 28).

     Finalmente, colgado ya en la cruz el Divino Redentor, es cuando siente cómo su Corazón se trueca en impetuoso torrente, desbordado en los más variados y vehementes sentimientos, esto es, de amor ardentísimo, de angustia, de misericordia, de encendido deseo, de serena tranquilidad, como se nos manifiestan claramente en aquellas palabras tan inolvidables como significativas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (San Lucas, 23, 34); «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (San Mateo 27, 46); «En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso» (San Lucas, 23, 43); «Tengo sed» (San Juan, 19, 28); «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (San Lucas, 23, 46).






jueves, 29 de junio de 2017

SAN PEDRO Y SAN PABLO




Unidos ambos Apóstoles, representa San Pedro la autoridad de la Iglesia y San Pablo a la Doctrina. Hoy, tradicionalmente se honra de un modo especial al primero. Pescador de Betsaida, es célebre su confesión de la Divinidad de Jesucristo, por la que fue constituido su Vicario inviolable.

   Jesús Resucitado, en reparación de la triple negación de San Pedro en el inicio de la Pasión, recabó de él una triple confesión y de amor y le confirmó en la primacía.

   Primero en Jerusalén, después en Antioquía, finalmente en Roma, convertida en centro de la Fe Católica, ejerció San Pedro las funciones de Supremo Pastor.

   Hecho prisionero con San Pablo por Nerón, sufrió muerte en cruz, con la cabeza hacia abajo, en el Vaticano.



martes, 27 de junio de 2017

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


     Una tradición del siglo XVI que ha llegado hasta nuestros días pretende que un mercader de la isla de Creta robó una imagen milagrosa de una de las iglesias de la isla. La escondió entre sus cosas y zarpó hacia occidente. Gracias a la divina Providencia se salvó de una terrible tempestad llegando a tierra firme. Después de un año, más o menos, llegó a Roma con la imagen robada.

     En Roma cayó gravemente enfermo y fue en busca de un amigo que pudiera ayudarle. Cuando estaba a punto de morir, reveló al amigo su secreto sobre la imagen sagrada y le suplicó que la colocara en una iglesia. El amigo prometió hacerlo atendiendo sus deseos, pero también él murió sin haber cumplido la promesa.

     Finalmente, la Bienaventurada Virgen se apareció a la pequeña hija de seis años de una familia romana diciéndole que indicara a su mamá y a su abuela que la imagen de la Virgen María del Perpetuo Socorro debía colocarse en la iglesia de San Mateo Apóstol, situada entre las Basílicas de Santa María Mayor y San Juan de Letrán.

     La tradición cuenta cómo después de muchas dudas y diversas dificultades, "la madre obedeció y, tras consultar con el clero responsable de dicha iglesia, la imagen de la Virgen fue colocada en San Mateo el 27 de marzo de 1499". Allí fue venerada durante 300 años. Enseguida comenzó la segunda etapa vinculada a la historia del icono. La devoción a la Virgen del Perpetuo Socorro se extendió por toda Roma.

     En 1798, Roma fue devastada por la guerra, y el monasterio y la iglesia fueron casi totalmente destruidos. Varios Agustinos permanecieron aún allí por algún tiempo pero, al final, también debieron marcharse. Algunos regresaron a Irlanda, otros se dirigieron hacia nuevas fundaciones en América, mientras que la mayor parte se trasladó a algún monasterio cercano. Fue este último grupo el que llevó consigo la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Comienza así la etapa de su historia, el tiempo de los "Años ocultos".

     En enero de 1855, los Misioneros Redentoristas compraron "Villa Caserta", en Roma, convirtiéndola en casa generalicia de la Congregación Misionera que ya se había extendido por toda Europa occidental y por América del Norte. En esta misma propiedad, en Via Merulana, se encontraron las ruinas de la iglesia y del monasterio de San Mateo. Sin saberlo en aquel momento, compraron el terreno que, muchos años antes, había elegido la Virgen como santuario suyo, entre Santa María Mayor y San Juan de Letrán.

"Dadla a conocer al mundo entero" (Papa Pío IX)


     Cuatro meses después se comenzó la construcción de una iglesia en honor del Santísimo Redentor, dedicada a San Alfonso de Ligorio, Fundador de la Congregación. El 24 de Diciembre de 1855, un grupo de jóvenes comenzaba el Noviciado en esta nueva casa. Uno de ellos era Michele Marchi.

     Los Redentoristas demostraron tener un enorme interés por la historia de la propiedad adquirida; mucho más cuando, el 7 de Febrero de 1863, un famoso predicador jesuita, el Padre Francesco Blosi, hizo referencia en su sermón al tema del icono de María que "estuvo en la iglesia de San Mateo en Via Merulana y que era conocido como "La Virgen de San Mateo" o, más exactamente, como la "Virgen del Perpetuo Socorro".

     En otra ocasión, el cronista de la comunidad redentorista, "examinando algunos autores que escribieron sobre la antigüedad romana, se encontró con referencias a la iglesia de San Mateo. Entre éstas, había una cita en que se hablaba de la iglesia (que había estado situada dentro del perímetro del jardín de la comunidad) y en la que había habido un antiguo icono de la Madre de Dios que gozó de gran veneración y fama debido a sus milagros". Luego, "tras contar todas estas cosas a la comunidad, se abrió un debate sobre cómo encontrar la imagen. El Padre Marchi se acordó de todo lo que le había contado Fray Agustín Orsetti y dijo a sus cohermanos que había visto aquel icono con mucha frecuencia y que sabía dónde se hallaba".

     Con este nuevo conjunto de informaciones, el interés de los Redentoristas creció y quisieron saber aún más del icono y de cómo conseguirlo para su iglesia. El Superior General, Padre Nicolás Mauron, escribió una carta al Papa Pío IX pidiéndole a la Santa Sede que le concediera el icono del Perpetuo Socorro a fin de colocarlo en la nueva iglesia del Santísimo Redentor y San Alfonso que se había construido cerca del lugar en que se encontraba la antigua iglesia de San Mateo. El Papa accedió a esta petición y en el reverso de la misma solicitud escribió de su puño y letra justamente lo siguiente:

     "El 11 de Diciembre de 1865: El Cardenal Prefecto de Propaganda debe llamar al Superior de la Comunidad de Santa María en Posterula diciéndole que es Nuestro deseo que la imagen de la Santísima Virgen, de la que se habla en esta petición, sea nuevamente colocada entre San Juan y Santa María Mayor. Los Redentoristas se encargarán de reemplazarla con otra imagen adecuada".

     Según la tradición, fue entonces cuando el Papa Pío IX dijo al Superior General de los Redentoristas: "Dadla a conocer al mundo entero". En el mes de enero de 1866, los Padres Michele Marchi y Ernesto Bresciani fueron a Santa María en Posterula para recibir la imagen de manos de los Agustinos.

     Hubo que proceder a la limpieza y restauración del icono. La tarea se le confió al artista polaco Leopold Nowotny. Finalmente, el 26 de abril de 1866, la imagen fue expuesta nuevamente a la pública veneración en la iglesia de San Alfonso en Via Merulana.

     Con este hecho dio comienzo la más esplendorosa etapa de su historia: la difusión del icono por el mundo entero.





lunes, 26 de junio de 2017

ISABEL CANORI MORA Y EL PURGATORIO





          Isabel Canori Mora nació en Roma el 21 de Noviembre de 1774, en el seno de una familia de posición acomodada, profundamente cristiana y diligente en la educación de sus hijos.
          Estudió con las Hermanas Agustinas de Cascia (1785-88), donde destacó por su inteligencia, una profunda vida interior y su espíritu de penitencia. De regreso a Roma, tuvo una vida tranquila hasta que en 1796 -cuando tenía 21 años- se casó con el joven abogado romano Cristóforo Mora.
          En 1801 sufrió una misteriosa enfermedad que la puso al borde de la muerte. Se curó de forma inexplicable y tuvo su primera experiencia mística.

          El Señor le hizo alcanzar la madurez para recibir las visiones y las ilustraciones sobre el destino de la Iglesia. Recibió en forma clara los estigmas de la Pasión de Cristo, y en sus visiones vio las tremendas batallas que tendrá que sostener la Iglesia en los Últimos Tiempos bajo el poder de las tinieblas.


EXPERIENCIA CON EL PURGATORIO
         "El 2 de Noviembre de 1822 recordé que comenzaba el octavario por los Fieles Difuntos y oré al Señor con fervor por ellos. Le dije: Dame la llave de esta horrible cárcel, como otras veces te has dignado darme, porque siento un gran deseo de sacar del Purgatorio a aquellas Almas Santas. Os suplico esta gracia por los méritos infinitos de vuestra Pasión y Muerte...

         El Señor me dijo: Preséntate a aquella cárcel y dales la consoladora noticia de que pronto estarán conmigo en el Paraíso. En aquel momento, aparecieron tres ángeles, que me acompañaron a la cárcel del Purgatorio... 

         No me es posible decir la alegría y consolación de aquellas Almas y cuánto fue su agradecimiento y alabanza a la infinita Misericordia de Dios. Al día siguiente, fui a la iglesia y estuve más de tres horas orando por las Almas del Purgatorio y el Señor se dignó mostrarme el triunfo de Su Misericordia y vi a aquellas Almas que en filas, acompañadas de sus Ángeles Custodios, entraban gloriosas y triunfantes en el Cielo.

         Todos los días del octavario ocurrió lo mismo y así por nueve días... Se puede decir que en nueve enormes hileras (una cada día) se despobló el Purgatorio. No puede haber vista más bella que ésta y que demuestra la infinita Misericordia de Dios y el gran triunfo de los infinitos méritos de la Preciosísima Sangre de Jesucristo“.




sábado, 24 de junio de 2017

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA


   Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento. San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de Nuestro Redentor).

   El capítulo primero del Evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

   Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".
Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".

   El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".




   Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.
Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

   También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.

   De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

   Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

   Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.

   Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es".

   Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego".

   Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"…

   "Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…"

   Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…"

   Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El.

   Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias".

  Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo".

   Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios".

   Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

   Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.

   Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.

   Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.

   Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.

   Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro".

   En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…"

   Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…"

   Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.
Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".

   Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".

   Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.




viernes, 23 de junio de 2017

FESTIVIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS



     "Yo enseñaré a los pecadores que la Misericordia de mi Corazón es inagotable, a las almas frías e indiferentes, que mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas que mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por él llegarán con seguridad, al término de la bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, a mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del mío; pero sobre todo, que me den su confianza y no duden de mi misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!


     Yo daré a conocer que mi obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorifícarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica mi Corazón. No importa que las almas sean débiles. Yo suplo lo que les falta.



     Les daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de mi amor y de mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites…Deseo perdonar... Descanso perdonando….Siempre estoy esperándolas con amor …. ¡Qué no se desanimen! ... ¡Qué vengan! ... ¡Qué se echen sin temor en mis brazos!... ¡Soy su Padre! 

     Muchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a mi Corazón a otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida... La verdadera vida.



     Yo te enseñaré mis secretos de amor y tú serás ejemplo vivo de mi Misericordia, pues sí por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿qué haré con otras almas mucho más generosas que tú? Como no eres nada, ven... entra en mi Corazón... a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor... Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria... Yo obraré en ti... Hablaré por ti... Me haré conocer por ti...


     Cuántas almas encontrarán la vida en mis palabras! ¡Cuántas cobrarán ánimo al ver el fruto de sus trabajos! Un actito de generosidad, de paciencia, de pobreza, puede ser un tesoro que gane para mi Corazón gran número de almas."


UN LLAMAMIENTO AL AMOR
Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
a Sor Josefa Menéndez


HOY TERMINA LA
NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


La presente Oración fue compuesta por Santa Margarita María de Alacoque, 
vidente y Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Muchas almas santas la han recitado desde entonces, pero merece la pena
destacar al Padre Pío de Pietrelcina, que la rezaba diariamente 
por todas aquellos fieles que se encomendaban a sus oraciones.





¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina llamo, 
busco y te pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pediéreis a mi Padre 
en mi Nombre, El os lo concederá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina, 
pido al Eterno Padre en Tu Nombre la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío



      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán,
 mas mis palabras no pasarán." He aquí que, confiado en la infalibilidad 
de Tu Palabra divina, te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos
 por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.



San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros.