jueves, 16 de noviembre de 2017

SANTA GERTRUDIS LA GRANDE: AMIGA DEL PURGATORIO


               Nació el 6 de Enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta donde su maestra, Santa Matilde, era su hermana de sangre y abadesa. Las dos santas estaban muy unidas en el amor al Señor. Gertrudis era muy atractiva e inteligente. Con el tiempo tomó el hábito en el mismo convento. Era amiga de Santa Mechtilde of Hackeborn +1298, quien era de la misma comunidad y también tenía una especial devoción al Corazón de Jesús.

               Aun antes que Nuestro Señor se apareciera a Santa Margarita María, Santa Gertrudis la Grande tuvo una experiencia mística del Sagrado Corazón de Jesús.





               
Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclinó la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón.

               Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades y murió el 17 de Noviembre de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

               A la Santa se le atribuyen cinco libros que componen el "Heraldo de la amorosa bondad de Dios" (Comúnmente llamados "Revelaciones de Santa Gertrudis"). El primero fue escrito por amigos íntimos de la santa después de su muerte, el segundo fue escrito por la santa y los restantes fueron compuestos bajo su dirección.

              Sus escritos relatan visiones, comunicaciones y experiencias místicas. Habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el corazón de Jesús. Enseña al mismo tiempo que "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".

               Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. También el Papa Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente.


ORACIÓN QUE LIBERA 1000 ALMAS DEL PURGATORIO
revelada a Santa Gertrudis






miércoles, 15 de noviembre de 2017

TODOS LOS FIELES DIFUNTOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

     Los miembros de la Familia del Carmelo, unidos por un mismo amor a Jesucristo, Redentor del género humano y por la íntima unión con Su Amadísima Madre, Nuestra Señora, reciben consuelo y alegría de estos dos amores no sólo aquí en este mundo terrenal, sino que, inclusive tras cerrar los ojos para abrirlos en la eternidad, gozan en el Bendito Purgatorio del mismo afecto y protección.

     Así como ayer hacíamos memoria de todos los Santos y Bienaventurados Carmelitas que ya están en el Paraíso, hoy recordamos con piedad fraternal a cuantos vistieron el Escapulario y ahora están retenidos en la Cárcel de Amor del Purgatorio. 




     Si atendemos a diferentes revelaciones y a la misma piedad de Nuestra Señora por sus hijos predilectos, hemos de tener por seguro que esta Madre de Misericordia, visita habitualmente a sus hijos del Purgatorio para llevarles la alegría de Su presencia, que no sólo les alivia en sus penas, sino que en no pocas ocasiones, constituye el tramo final de la purga por los pecados cometidos en su vida terrenal.

     Recemos hoy especialmente por esas almas devotas que llevaron son santo orgullo el Escapulario, que demostraron ser hijos y esclavos fieles de la Reina y Señora del Universo, pero que debido a la debilidad humana, dejaron pendiente algunas penas que ahora saldarán en el Purgatorio.

     No dejemos de ofrecer la Santa Misa de hoy por los Difuntos Carmelitas; ojalá que el rezo tranquilo del Santo Rosario lo podamos recitar también por esas Benditas Ánimas, así como cualquier sacrificio, por pequeño que sea, que seguro será de mucho alivio en medio de sus penas. Pero sobre todo, pensemos con cariño en esas pobres Almas, en su ejemplo de entrega a Nuestra Señora mediante Su Escapulario y que seamos también nosotros fieles en su uso y, sobre todo, en nuestra consagración personal a la Reina y Madre del Carmelo.



martes, 14 de noviembre de 2017

TODOS LOS SANTOS Y BIENAVENTURADOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


     La Santa Iglesia Católica y en particular la Orden del Carmen -la Antigua Observancia y los Descalzos- hace memoria hoy de todos sus Santos y Bienaventurados que ya gozan de la Visión Beatífica en el Cielo.



     Durante su vida en este mundo, se constituyeron en verdaderos carmelitas, puesto que fueron moldeados bajo la figura maternal de Nuestra Señora la Virgen María; tuvieron la dicha de haber vivido en intimidad con Ella y de Ella ser verdaderos Apóstoles y Esclavos. De Nuestra Señora aprendieron a vivir en Cristo y sólo de Su Amor; en Ella se inspiraron para entregar su vida a la Iglesia Católica y a las almas...
     Que el ejemplo de estos Santos, sirva para suscitar nuevas generaciones de santidad en estos tiempos de Apostasía generalizada; jóvenes santos de hoy, que revestidos del Bendito Escapulario del Carmen, testimonien lealtad a la Doctrina Católica de siempre, aunque esa santidad haya de ser vivida en las catacumbas de la resistencia.

LA GRAN FAMILIA DEL CARMELO



          La Gran Familia del Carmelo se divide en dos partes: Religiosos y Cofrades. Los Religiosos, que forman la parte principal de la Orden, se dividen en Orden Primera (frailes), Orden Segunda (Monjas) y la Orden Tercera (seglares, solteros, casados y viudos). Mientras que los Cofrades, son todos aquellos que llevan impuesto el Bendito Escapulario y que, sin pertenecer propiamente a la Orden, se benefician de las gracias espirituales de la misma: Santas Misas, oraciones, sacrificios... todo lo que los religiosos carmelitas consigan de provecho espiritual, redunda en los Cofrades del Escapulario.

           Si ha leído este artículo y aún no lleva impuesto el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, ¿a qué espera para llevarlo? El Escapulario NO ES un talismán ni actúa por sí solo; necesita de un sacerdote católico que se lo imponga y cumplir con tres requisitos: vestir el Escapulario día y noche, guardar castidad según el estado del cofrade y rezar a diario el Santo Rosario

           Se presupone que en todo lo demás, el Cofrade del Escapulario del Carmen ha de procurar ser un católico ejemplar, cumpliendo la Santa Ley de Dios y las disposiciones de la Santa Madre Iglesia.



LA QUE TODO PUEDE OBTENER DE LA VOLUNTAD DE DIOS




lunes, 13 de noviembre de 2017

SAN DIEGO DE ALCALÁ, EL FRAILE PORTERO

     
Breve semblanza de San Diego de Alcalá
     San Diego nació en una familia pobre pero muy cristiana, en la sevillana localidad de San Nicolás del Puerto en torno a 1400. Siendo joven se decidió a vivir como ermitaño. Poco después se trasladó a Arrizafa, cerca de Córdoba, en cuyo convento profesó como fraile lego en los Menores de la Observancia Franciscana. Desde este lugar comienza su itinerario limosnero y misional por incontables pueblos de Córdoba, Sevilla y Cádiz, dejando detrás de su paso una estela de caridad y milagros que aún pervive en las tradiciones lugareñas de no pocos de esos pueblos.


     Fue de peregrino a Roma por el Jubileo de 1450 y la canonización de San Bernardino de Siena. En ese tiempo una epidemia azotó la ciudad romana y San Diego ayudó como enfermero por tres meses. Muchos sanaron milagrosamente.
     Cierto día, un niño sufrió graves quemaduras por quedarse dormido dentro de un horno que luego fue encendido. Tras la intercesión de San Diego, el niño apareció sin quemaduras. El santo solía atribuir los milagros a la Madre de Dios.
     De vuelta a España fue portero y jardinero en el Convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, donde entregó su alma al Todopoderoso el 13 de Noviembre de 1463.
     Se dice que al morir, expedía una milagrosa fragancia. Sus restos fueron visitados por varios Cardenales y miembros de la realeza, como el Monarca Felipe II que llevó el cuerpo de San Diego al palacio real, obteniendo así la curación del Príncipe Carlos que se había accidentado. Entró en la inmortalidad bienaventurada el 13 de noviembre de 1463 en Alcalá, y en la gloria de los altares en julio de 1588, bajo el pontificado del Papa Sixto V, culminando el proceso introducido por Pío IV en tiempos de Felipe II.
     La ciudad estadounidense de San Diego, al sur de California, lleva su nombre debido a la misión que establecieron los frailes franciscanos por esa zona.

CURACIÓN DEL PRÍNCIPE DON CARLOS DE AUSTRIA
POR MEDIO DE LAS RELIQUIAS DE SAN DIEGO DE ALCALÁ

El Príncipe Don Carlos de Austria, que sanó 
por mediación de San Diego de Alcalá

     El príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de la hija del alcaide, Mariana Garcetas, de quien, según se decía, solicitaba favores de amor que ella le negaba, bajando por una angosta y oscura escalera de caracol del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, se le fue el pie y se cayó, dándose con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

     El cirujano don Dionisio Daza Chacón, con la asistencia del médico de Cámara, Don Cristóbal de Vega, y del médico personal del príncipe Carlos, Don Santiago Diego Olivares, le hicieron la primera cura, ya que vieron que, aunque estaba inconsciente, sólo tenía una herida de poca extensión en la parte posteroizquierda de la cabeza.

     Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres. A los diez días de la caída le surgieron vejigas inflamatorias de la piel llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

     Doce días después de la caída llegaron a Alcalá de Henares el propio Monarca Felipe II con el Doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

     Al no encontrar cura alguna, el confesor del Rey, Fray Bernardo de Fresneda, y el del Príncipe, el Padre Maestro Mancio, determinaron sacar a Fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para suplicarle que intercediera para que se realizase el milagro de la curación del Príncipe.

     Llevaron el cuerpo del fraile en procesión desde el Convento hasta el Palacio Arzobispal.

     Ya en los aposentos del príncipe Carlos, sacaron el cuerpo incorrupto de su arca y lo colocaron en unas andas. Estaba amortajado con un lienzo cosido. Descosieron la mortaja por la parte de la frente y ojo izquierdo hasta la sien y colocaron el cuerpo de fray Diego sobre las rodillas del príncipe Carlos, para que él le tocase el cráneo con la mano.

     Después de unos rezos, colocaron otra vez el cuerpo incorrupto de fray Diego de San Nicolás con mucho cuidado en su arca.

     Y con gran solemnidad arrancó la procesión de vuelta hacia el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para depositar allí el cuerpo del hermano lego.

     La mejoría fue inmediata y a los pocos días le desapareció la fiebre.

     Cuando se pudo levantar, se pesó, llegando a tres arrobas y una libra, con «calzones, jubón y ropilla». En gratitud, el Príncipe entregó al Convento franciscano tres arrobas de oro y tres de plata.

     A mediados del mes de julio de ese mismo año, 1562, el príncipe Carlos partió de Alcalá de Henares hacia Madrid.



sábado, 11 de noviembre de 2017

LAS INDULGENCIAS, TESORO DE LA IGLESIA que podemos regalar a las Almas del Purgatorio


 "El que gana indulgencias no se libra 
absolutamente de la pena que merece, 
sino que se le conceden 
los medios para saldarla"


 (Santo Tomás de Aquino)




              Bienaventuradas serán las Almas del Purgatorio que en su vida fueron devotas del Escapulario del Carmen; a bien seguro serán liberadas por Nuestra Señora el Sábado siguiente a su muerte, como Ella mismo prometió. Sin embargo, las que no tuvieron la dicha de llevar sobre sus hombros la Librea de la Virgen, ahora se pueden aprovechar de los beneficios del Bendito Escapulario.

              Pero, ¿cómo? Muy fácil: porque la Santa Madre Iglesia, ha concedido una serie de indulgencias sobre aquellos que vestimos cotidianamente el Escapulario Carmelitano; ahora bien, nosotros, en nuestra caridad para con las Almas del Purgatorio, podemos renunciar a esas indulgencias en favor de esas pobres Almas, que ya nada pueden hacer para su propia remisión. Esas indulgencias, serían como un gran rocío sobre las llamas que de continuo acrisolan a aquellos seres difuntos detenidos en el Purgatorio. 

                ¡Qué hermoso acto de caridad! Renunciar a la remisión de nuestros castigos para aplicar aquellas indulgencias a nuestras Hermanas del Purgatorio. ¿Acaso crees que cuando gracias a tu generosidad, algún Alma quede liberada, no se convertirá en una segura intercesora tuya ante el Trono de Dios?


TENGAMOS CLARO QUÉ SON LAS INDULGENCIAS


                      En el Sacramento del Bautismo se perdona no solamente la culpa del pecado, sino también toda la pena adjunta al pecado. En el Sacramento de la Confesión se remueve la culpa del pecado y, conjuntamente con ella, también la pena eterna merecida por el mismo; pero el castigo temporal requerido por la Justicia Divina permanece, y este requerimiento debe ser satisfecho sea en esta vida o en la vida futura, es decir, en el Purgatorio. La Indulgencia ofrece al pecador arrepentido la posibilidad de saldar o aligerar esta deuda durante su vida en la tierra.

                    El verdadero significado es que las Indulgencias, hace que el penitente, después de recibir el perdón sacramental de la culpa de su pecado, se libera también, por la Indulgencia, del castigo temporal (San Roberto Belarmino, sobre las Indulgencias). En otras palabras, el pecado es totalmente perdonado, es decir, sus efectos totalmente borrados, sólo cuando se ha realizado la completa reparación, lo que significa perdón de la culpa y remisión de la pena.


Bendición Apostólica de Su Santidad Pío XII, concediendo 
Indulgencia Plenaria en el  momento de la muerte.


                    La satisfacción de nuestros pecados, comúnmente llamada PENA, impuesta por el confesor cuando éste administra la absolución es parte integral del Sacramento de la Confesión; una Indulgencia, por el contrario, es extra-sacramental: presupone los efectos obtenidos por la confesión, la contrición y la satisfacción sacramental. También se distingue de las obras penitenciales que se puedan realizar por iniciativa del penitente -como son la oración, el ayuno y la limosna-, dado que estas son obras personales del penitente, y su valor depende del mérito de éste, mientras que LA INDULGENCIA brinda al penitente los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen Purísima y de los Santos.

                 La Indulgencia es válida tanto en el Tribunal Eclesiástico cuanto en el Tribunal de Dios: no sólo libra al penitente de sus deudas ante la Iglesia o de la obligación de cumplir con una pena canónica, sino que también lo libra del castigo temporal del que sea ha hecho merecedor ante Dios, castigo que, sin la indulgencia, el pecador debería recibir a fin de satisfacer la Justicia Divina. La Iglesia, entonces, no deja al penitente irremediablemente en su deuda, ni lo libra de tener que responsabilizarse por sus obras; al contrario, la Iglesia le permite cumplir con las obligaciones que contrajo.

                    Aplicando las Indulgencias, la Santa Iglesia no pierde de vista tanto los designios de la Misericordia de Dios como los requerimientos de la Justicia de Dios. Así, la Santa Iglesia determina la cantidad de cada concesión, como también las condiciones que el penitente debe cumplir si desea ganar la Indulgencia.


¿QUÉ ES NECESARIO PARA GANAR LAS INDULGENCIAS?


                   Para ganar una indulgencia, hace falta estar bautizado y no estar excomulgado, tener la intención de ganarla llevando a cabo las acciones prescritas, estar en estado de gracia y no tener ningún tipo de apego al pecado, ni siquiera venial.


¿QUÉ TIPOS DE INDULGENCIAS EXISTEN?


                  Existen dos tipos de indulgencia: la indulgencia plenaria, que remite toda la pena temporal debida por el pecado; y la indulgencia parcial, que sólo remite una parte.






viernes, 10 de noviembre de 2017

SOR JOSEFA MENÉNDEZ Y LA CARIDAD PARA CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO



     La humilde Sor Josefa Menéndez, bendecida por el Sagrado Corazón de Jesús para llevar un nuevo Mensaje de Amor a la humanidad, gozó también del don de Ánimas, mediante el cual podía conocer el estado de purificación en que se encontraban algunas Almas del Purgatorio.

     Durante la Cuaresma de 1922, Dios la pone en relación con el Purgatorio. Muchas almas acuden a Sor Josefa pidiendo oraciones y sufragios. Pasado el estupor de la primera sorpresa, poco a poco se va acostumbrando a las apariciones y confidencias de las pobres pacientes. Las escucha, les pregunta su nombre, las anima y se encomienda a su intercesión. Muchas y provechosas lecciones podemos recoger.

           “No saben cuán diferentes se ven las cosas de la tierra, cuando se ha pasado a la eternidad. Los cargos no son nada delante de Dios, tan sólo la pureza de intención con que se ejercen aun las más pequeñas acciones. ¡Qué poca cosa es la tierra y todo lo que ella encierra! Y a pesar de esto, ¡cuánto se la ama!. Ah, la vida, por larga que sea, es nada en comparación de la eternidad!. No pueden figurarse los hombres lo que es un solo momento de Purgatorio y cómo el alma se consume y se derrite en deseos de ver a Dios Nuestro Señor”.

     Sor Josefa nunca bajó al Purgatorio, pero vio y  oyó a numerosas almas que venían a pedirle sufragios o a darle las gracias porque sus oraciones y sufrimientos las habían librado de caer en el infierno.


Los escritos de Sor Josefa, bendecidos y aprobados
por el Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII

     A veces se acusaban humildemente de las faltas e imperfecciones que las detenían en el Purgatorio. Muchas de aquellas almas eran antiguas religiosas que revelaban a Sor Josefa el motivo por el cual estaban retenidas en el Purgatorio.

     Así, una monja que penaba en el Purgatorio le confesó: “Yo  tenía vocación y la he perdido por una mala lectura. El escapulario de la Virgen me lo había quitado por desprecio”.

     El alma de un sacerdote le reveló: “Bendita sea la infinita bondad de Dios que quiere servirse de los sacrificios de otras almas, para reparar nuestras infidelidades. ¡Cuánta más gloria podía tener ahora en el Cielo, si mi vida hubiera sido otra!”.

      Los nombres de estas almas, desconocidos para Sor Josefa, quedaban cuidadosamente anotados en sus cuadernos, junto con el lugar y la fecha del fallecimiento. Sin saberlo ella, muchos de estos datos fueron objeto de diligentes indagaciones, resultando de la verdad de ellos, un comprobante segurísimo de aquellas comunicaciones misteriosas.



jueves, 9 de noviembre de 2017

EL SACERDOTE DEBE SER MODELO DE SANTIDAD


   "El Concilio Tridentino dice que “los clérigos han de vivir de tal modo que su habito, maneras, conversaciones, etc., todo sea grave y lleno de unción (...).


   Decía San Juan Crisóstomo que “el sacerdote ha de ser tan perfecto que todos lo puedan contemplar como modelo de santidad, porque para esto puso Dios en la tierra a los sacerdotes, para vivir como ángeles y ser luz y maestros de virtud para todos los demás” (...).

   El nombre de clérigo, según enseña San Jerónimo, significa que tiene a Dios por su porción; lo que le hace decir que el clérigo se penetre de la significación de su nombre y adapte a él su conducta (...) y si Dios es su porción, viva tan solo para Dios (...).


La dignidad y la santidad sacerdotal, de San Alfonso María de Ligorio




miércoles, 8 de noviembre de 2017

GRACIAS A TODOS NUESTROS AMIGOS Y LECTORES




     
 Queridos AMIGOS LECTORES de "Como ovejas sin Pastor":


           Hace unas semanas daba las gracias a Dios y a Nuestra Señora por permitirme llegar a las 1000 entradas en este humilde blog; hoy, de nuevo agradezco a la Divina Providencia que a pesar de los muchos problemas en años pasados, durante este 2017, Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima, he podido conseguir el tiempo y los medios para mejorar un poco la calidad y el número de publicaciones, casi a aquél ritmo inicial de hace seis años, cuando inicié esta pequeño apostolado, sin conocer muy bien siquiera el manejo del blog...




           Compruebo con alegría, como son cada vez más las personas -la inmensa mayoría, jóvenes- que se interesan por la Piedad Católica Tradicional y por la Doctrina de Siempre que comparto en este pequeño espacio. En estos jóvenes dejo el testigo y la esperanza segura de continuar difundiendo la SANA DOCTRINA CATÓLICA.

          El estilo sencillo y didáctico de las publicaciones, hace que resulte fácil dar a conocer las publicaciones de "Como ovejas sin Pastor": ya sea en Google, Facebook, Instagram, Telegram... resulta muy sencillo guardar las imágenes, que realmente son "el anzuelo" y a continuación copiar el enlace correspondiente. 









        


            Que el Buen Jesús y Nuestra Señora, bendigan de forma especial a todas y cada una de las almas que por estas páginas se acercan, no por curiosidad o en busca de novedades, sino movidos seguramente por el susurro de su Ángel Custodio.

          Gracias a Dios siempre sean dadas, por permitirnos ser apóstoles valientes en un mundo aferrado a la Apostasía; mantengámonos fieles apenas un poco más, pues el Retorno del Señor es inminente. 

          Les ruego a todos la limosna de sus oraciones al tiempo que les prometo las mías, pese a lo pobres que son. 

         In Cordibus Iesu et Mariae.



Diego Ortega




martes, 7 de noviembre de 2017

ANIVERSARIO DE LA MATANZA DE PARACUELLOS DEL JARAMA, durante la Cruzada de 1936


     Tal día como hoy, en la noche del 6 al 7 de Noviembre de 1936, daba comienzo la mayor matanza perpetrada en la Guerra Civil Española: la matanza de Paracuellos de Jarama, que dejó varios miles de asesinados.

     En las inmediaciones de esta pequeña población de la provincia de Madrid los revolucionarios asesinaron a sangre fría a varios miles de españoles inocentes. Militares que no habían tenido oportunidad de participar en la guerra, religiosos que, por supuesto, nunca tuvieron ninguna participación, políticos que no ostentaban ningún poder, intelectuales alejados de los asuntos políticos… Eran los enemigos de la revolución, personas que estorbaban en el camino al objetivo último de los autores de estas masacres: la dictadura del proletariado.


      Noviembre de 1936. Quinto mes de la guerra civil. Las tropas del General Franco avanzan a paso seguro de sur a norte. La liberación de El Alcázar de Toledo demoró el cerco del bando sublevado a la capital de España. A primeros de noviembre ya estaban a las puertas de Madrid. El día 2 de noviembre cayeron en poder de los nacionales Fuenlabrada y Villaviciosa de Odón. El 4, Getafe. La toma de Madrid, que sin duda hubiera acelerado el fin de la guerra, parecía inminente y eran pocos los que no la daban por hecha así que el 6 de Noviembre el Gobierno republicano cogió las maletas y se marchó por la carretera de Valencia.

     El mismo 7 de Noviembre que se constituye la Junta de Defensa de Madrid, arrancan los asesinatos de Paracuellos. Desde esa madrugada una barricada de losas rodea la entrada de la cárcel Modelo, custodiada por milicianos. Dentro de la barricada, aparcados, aguardan entre siete y nueve autobuses de dos pisos, pertenecientes al servicio público urbano, más dos autobuses grandes de turismo. En seguida empiezan las temidas «sacas» de presos.

     El ordenanza conmina a los reclusos a asomarse a las balconadas para que todos escuchen la retahíla de nombres que van a pronunciar a continuación. Un pelotón de milicianos encañona a los expectantes a la vez que rodea a los dos «jefecillos» que leen las listas. Bajo pena de disparar al primero que hable o se mueva, exigen a los nombrados que bajen «con todo» lo que posean al centro de la galería y se coloquen en orden de llamada. «En un silencio sepulcral pasan instantes indescriptibles; es decir, no pasan, porque el tiempo se detiene en el abismo y la tragedia, cabalgando en el caos, nos suspende sobre el vértigo…»

     Los autobuses, con unos sesenta detenidos y una decena de milicianos cada uno, son conducidos a las inmediaciones de Paracuellos de Jarama. Allí han cavado, con ayuda de lugareños, unas zanjas a modo de fosas donde caerán los asesinados. Maniatados con bramante de dos en dos o con las manos a la espalda, los dividen en grupos de entre diez y veintincinco. Les obligan a caminar hacia las fosas comunes y, una vez situados al borde de los agujeros, un pelotón de entre treinta y cuarenta milicianos les ametralla.Muchos caen aún con vida a las fosas. Algunos de estos reciben el tiro de gracia, mientras que otros tienen que esperar a morir aplastados o enterrados. Muchas de las últimas palabras de los caídos fueron para perdonar a sus verdugos, para honrar a Cristo Rey o a España, o para orar a Dios.


     Sólo el 7 de Noviembre fueron ametrallados en Paracuellos alrededor de un millar de presos «sacados» de la Modelo. Esta era una cárcel diseñada para albergar precisamente a mil presos, pero en aquellos días de la Guerra Civil se hacinaban en ella 5.000 hombres. Ni fue esta la única cárcel de la que se produjeron «sacas malas» ni fue el 7 de Noviembre el único día en que se produjeron ametrallamientos en masa. Nada más lejos, por desgracia, de la realidad. De las cárceles de Ventas, Porlier y San Antón también se «sacaron» a decenas, a veces centenares de presos, para llevar a término su «evacuación… definitiva» (Segundo Serrano Poncela dixit) a Paracuellos del Jarama o a Torrejón de Ardoz (junto al caz de Soto de Aldovea)

     El prestigioso historiador Ricardo de la Cierva, que con diez años sufrió el asesinato de su padre en Paracuellos, señalaba una cantidad global de 10.000 asesinados en esta población.

     En el Cementerio de los Mártires de Paracuellos se puede visitar, en los horarios oportunos, a los grandes castigados por este despropósito criminal, brutalmente silenciosos bajo un mar de cruces, y encomendados por la gigantesca cruz blanca que mira al Cielo desde el cerro de San Miguel.




lunes, 6 de noviembre de 2017

LA APOSTASÍA ACTUAL: "LA IGLESIA DEL CONCILIO VATICANO II NO ES LA IGLESIA DE JESUCRISTO", Mons. Antonio de Castro Mayer


          "Nadie puede negar que vivimos una terrible crisis en la Iglesia, que afecta profundamente el sacerdocio católico. La perpetuidad del Santo Sacrificio de la Misa, la administración de los Sacramentos, la conservación y transmisión fiel de la fe católica, se ven hoy seriamente amenazados. Por todo eso, es innegable el gravísimo estado de crisis en la Iglesia, y la necesidad que tenemos de sacerdotes católicos para el Santo Sacrificio y para la doctrina."


          "Cuando las autoridades de la Iglesia se niegan a dar sacerdotes verdaderamente católicos, un obispo no puede pretender haber cumplido su deber, si se limita a resistir en la fe como un seglar. Delante de Dios, de quien recibí la plenitud del poder de orden en la consagración episcopal, afirmo que, en la presente crisis, no sólo es lícito, sino que además urge aun como un deber impostergable, valerse de estos poderes para el bien de las almas… Cumplo así la misión que me fue confiada: transmito el sacerdocio católico que recibí: Tradidi quod et accepi."



domingo, 5 de noviembre de 2017

LA VENERACIÓN A LAS SAGRADAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS

     

     La Liturgia Católica conmemora hoy los sagrados restos de los Santos y Mártires reconocidos por la Iglesia a lo largo de los siglos. Pese a que tras en el nefasto "Concilio Vaticano II" la devoción por las Reliquias decayó entre el pueblo fiel, comprobamos que en los últimos años, hay un nuevo resurgir en ese amor por aquellos benditos recuerdos de las Almas Bienaventuradas; seamos sensibles y cuidadosos con las Reliquias de los Santos: cuidemos especialmente las que estén a nuestra veneración, teniendo sincero cariño por aquellas que pertenecieron a los Santos de nuestra particular devoción.





     En la Sagrada Escritura, en el II Libro Reyes, (en el capítulo 13, versículos 20-21) podemos leer sobre un hombre muerto que es traído de nuevo a la vida después de que su cadáver estuviera en contacto con los retos del Santo Profeta Elías:

   “...tan pronto como el hombre toco los huesos de Elías, revivió, y se puso de pie.”

   En el Nuevo Testamento encontramos esta historia en el Evangelio de San Marcos, en el capítulo 5, versículos 25-34:

  “Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.

   Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré’.

   Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal”.

   E
n Hechos de los Apóstoles cuenta como los cristianos le preguntaron a San Pablo si podían tocar sus pañuelos y las demás ropas.

    Y cuando estás ropas fueron dadas a los enfermos o a los poseídos, “…bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos” (Libro de los Hechos, capítulo 19, versículo 12).





    Aun en tiempos de persecución los primeros Cristianos hacían un esfuerzo para recuperar los restos de los mártires así podrían darles santa sepultura.

    Una carta del año 156 d.C. describe el Martirio del Obispo de Esmirna, San Policarpo. Las autoridades romanas ordenaron que su cuerpo fuera quemado, pero los Cristianos de Esmirna buscaron entre las cenizas algún rastro del Santo que no hubiera sido consumido por las llamas.

   “Buscamos sus huesos”, escribió el autor anónimo de la carta, “los cuales son más valiosos incluso que piedras preciosas o más finos que el oro más puro, y los colocamos en un lugar adecuado, donde el Señor nos permita reunirnos, mientras seamos capaces, con alegría y regocijo, celebrar el día de nuestro mártir.”

    También se convirtió en una costumbre entre los primeros Cristianos reunirse en la tumba de un mártir para celebrar sobre ella el Santo Sacrificio de la Misa.

    Ese es el origen de la tradición de celebrar la Santa Misa sobre las Reliquias de un Mártir, contenidas en la piedra ara del altar; también se extendió la tradición de conservar algunos huesos en los altares de iglesias que recién se consagraban al culto. 


LAS RELIQUIAS EN EL ALTAR

     De acuerdo con "Pontifical Romano” (De Eccles. Consecratione) dentro del Altar han de ir las Reliquias de dos Mártires canonizados, aunque la Sagrada Congregación de Ritos (16 feb. 1906) decidió que si se coloca en ella la reliquia de un solo Mártir, la consagración es válida. A éstos se puede añadir correctamente las Reliquias de otros santos, especialmente de aquellos a cuyo honor se ha consagrado la iglesia donde está el Altar. Estas Reliquias deben ser partes reales de los cuerpos de los Santos, no sólo de sus prendas de vestir o de otros objetos que puedan haber usado o tocado; las reliquias, además, deben ser autenticadas


Hueco preparado en la piedra ara del altar, 
para colocar en el reliquias


     Si el altar es fijo o inmóvil, las reliquias se colocan en un relicario de plomo, plata, u oro, que debe ser lo suficientemente grande para contener, además de las reliquias, tres granos de incienso y un pequeño trozo de pergamino en el que está escrita una atestación de la consagración. Este pergamino es generalmente encerrado en un recipiente de cristal o pequeño vial, para evitar su descomposición. 



Pequeño altar "de viaje" dotado de la piedra ara,
sin la cual no se puede celebrar la Santa Misa


     El tamaño de la cavidad varía en función del tamaño del relicario. Si se trata de un altar portátil, las reliquias y los granos de incienso se colocan inmediatamente en la cavidad, es decir, sin un relicario. Esta cavidad debe ser labrada en la piedra natural del altar. Por lo tanto, a menos que el altar sea un solo bloque de piedra, se inserta un bloque de piedra natural con la finalidad de apoyo.





sábado, 4 de noviembre de 2017

LA VIRGEN MARÍA, REINA DEL BENDITO PURGATORIO - PRIMER SÁBADO DEL MES


     Nuestra Señora la Purísima Virgen María, como Reina del Universo, es también Reina y Madre de las Almas retenidas en el Bendito Purgatorio; de ahí que sea tan necesaria su intervención para llevar alivio y la liberación misma a aquella Benditas Ánimas que tanto padecen por sus faltas.



     San Pedro Damiano refiere que habiendo muerto una mujer llamada Marozia, se apareció a una comadre suya, y le dijo, que en el día de la Asunción de María fue librada por Ella del Purgatorio junto con tantas almas que excedían el número de pueblo romano. San Dionisio Cartujano afirma que lo mismo acontece en la festividad de la Navidad y de la Resurrección de Jesucristo, diciendo que en tales días desciende María al Purgatorio seguida de un coro de Ángeles y libra a muchas Almas de aquellas penas; lo que Novarino cree se repite en todas las fiestas solemnes de la Santísima Virgen.


     Además es bien sabida la promesa que hizo María al Papa Juan XXII, cuando, apareciéndose le ordenó que anunciase que en el Sábado después de su muerte libraría del Purgatorio a cuantos llevasen el Santo Escapulario del Carmen; lo que declaró el mismo Pontífice, según refiere el P. Crasset, en la Bula que publicó y fue después confirmada por Alejandro V, Clemente VII, Pío V, Gregorio XII y Pablo V, el cual, en el año de 1612 en una bula dijo: 

     El pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Santísima Virgen ayudará con su continua intercesión, y con sus méritos y protección especial, después de la muerte, y principalmente en el día de sábado -consagrado por la Iglesia a la misma Virgen María- a las Almas de los hermanos de la Cofradía de Santa María del monte Carmelo, que hayan salido de este mundo en gracia, y hayan llevado Su Escapulario, observando castidad según su estado, y hayan rezado el Oficio Parvo de la Virgen, y si no han podido recitarlo, habiendo observado los ayunos de la Iglesia”



     Y en el Oficio Solemne de Santa María del Carmen se lee que se ha de creer piadosamente, que la Santísima Virgen consuela con amor de Madre a los cofrades del Carmen en el purgatorio, y con su intercesión los lleva pronto a la patria celestial.

   ¿Por qué no hemos de esperar también nosotros las mismas gracias y favores de esta Divina Madre? Y si le sirviéramos con amor especialísimo, ¿por qué no podemos esperar también la gracia de ir al Cielo inmediatamente después de haber fallecido, sin entrar en el Purgatorio, según aquello que la misma Virgen envió a decir por Fr. Abondio al Beato Godofredo:

     "Di a fray Godofredo que adelante en la virtud, que así será de mi Hijo y mío; y cuando su alma se separará del cuerpo, no permitiré que vaya al Purgatorio, sino que la tomaré y la ofreceré a Mi Hijo"?

     Y si deseamos ofrecer sufragios a las Almas del Purgatorio, roguemos a la Santísima Virgen en nuestras oraciones, aplicando por ellas especialmente el Santísimo Rosario, que les sirve de gran alivio.


San Alfonso María de Ligorio
"LAS GLORIAS DE MARÍA"