miércoles, 13 de junio de 2018

SAN ANTONIO DE PADUA, luz de la Santa Iglesia y Doctor Excelente




BREVE SEMBLANZA

            Nacido en Lisboa, ciudad principal de Lusitania, de padres cristianos e ilustres por su alcurnia, muchas e indudables señales dieron a entender, ya casi desde la aurora de su vida, que Dios todopoderoso había sembrado en su corazón abundantes semillas de inocencia y sabiduría. Era un adolescente cuando vistió el hábito humilde de los Canónigos Regulares de San Agustín, entre los cuales durante once años se esforzó, con la mayor diligencia, por enriquecer su alma con las virtudes religiosas y colmar su espíritu con los tesoros de las doctrinas celestiales. Elevado, después, a la dignidad sacerdotal por gracia divina, suspiraba por un modo de vida más perfecto, cuando los cinco compañeros Protomártires Franciscanos tiñeron con su sangre, en las santas misiones de Marruecos, los rojos amaneceres de la Orden Seráfica. Antonio, lleno de alegría por el triunfo tan glorioso de la fe cristiana, se inflamó de vivísimos deseos del martirio y se embarcó lleno de gozo rumbo a Marruecos, alcanzando felizmente las lejanas playas africanas.

             Poco después, afectado de una grave enfermedad, se vio forzado a reembarcar de vuelta a su patria. La fortísima tempestad, que embraveció el mar y sacudió la nave por uno y otro lado con la fuerza del viento y las olas desatadas, lo lanzó finalmente, por voluntad de Dios, a las costas de Italia. Allí era un desconocido para todos y él mismo a nadie conocía, por lo que pensó encaminar sus pasos a la ciudad de Asís, donde entonces se iban a reunir muchos frailes y maestros de su Orden. Llegado allí tuvo la dicha de conocer al Padre san Francisco, cuya dulce presencia le colmó el alma de tanta suavidad que lo enardeció con el soplo ardentísimo del espíritu seráfico.


              Al extenderse por todas partes la fama de la sabiduría celestial de Antonio y conocedor de ella el Seráfico Patriarca, quiso encomendarle el cargo de enseñar a los frailes, con aquellas palabras suavísimas que le escribió: «Fray Francisco a Fray Antonio, mi obispo: salud. Me agrada que enseñes sagrada teología a los frailes, con tal que, en su estudio, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla». Antonio cumplió fielmente el oficio de su magisterio, siendo constituido como el primer Lector de la Orden. Enseñó en la ciudad de Bolonia, que era entonces sede principal de estudios; después enseñó en Toulouse y, por último, en Montpellier, ambas ciudades famosísimas por sus estudios. Antonio enseñó a los frailes y cosechó frutos abundantes sin menoscabar el espíritu de oración, como el Seráfico Patriarca le había encomendado, antes bien el Santo de Padua instruyó a sus alumnos no sólo con el magisterio de la palabra sino también con el ejemplo de su vida santísima, cultivando y defendiendo el cándido lirio de la pureza.




               Dios le manifestó con frecuencia cuánto era estimado por el Cordero inmaculado, Jesucristo. Muchas veces, estando Antonio en su celda silenciosa dedicado a la oración, levantados dulcemente los ojos y el corazón al cielo, de repente se le aparecía el mismo Jesús, como niño pequeño, envuelto en una luz de radiantes fulgores, y echándose al cuello del joven franciscano le abrazaba y colmaba de tiernas caricias infantiles al Santo que, extasiado y convertido de hombre en ángel, «se apacentaba entre lirios» (Cant 2,16) en compañía de los ángeles y del Cordero.

                Como Antonio se sirvió, con frecuencia, de los textos y sentencias tomadas del Evangelio, con toda justicia y derecho merece ser llamado "Doctor evangélico". Efectivamente, de sus escritos no pocos Doctores, Teólogos y Predicadores de la palabra de Dios bebieron, como de una fuente perenne de agua viva, y ampliamente beben aún hoy, precisamente porque consideran a Antonio un maestro y le tienen por Doctor de la Santa Madre Iglesia. Los mismos Romanos Pontífices son los primeros que se han adelantado al pronunciar tal juicio y con su propio ejemplo. En efecto, Sixto IV en su Carta Apostólica Immensa, de 12 de marzo de 1472, escribe: «El Bienaventurado Antonio de Padua, como estrella en lo alto del firmamento, difundió el fulgor de su luz esplendidísima, pues él es quien ilustró, adornó y consolidó nuestra fe ortodoxa y la Iglesia católica con las extensísimas prerrogativas de sus méritos y virtudes, con su profunda sabiduría y doctrina de las cosas divinas, y su predicación fervorosísima». Igualmente, Sixto V, en su Carta Apostólica sellada con su sello de plomo el 14 de enero de 1586, escribió: «El bienaventurado Antonio de Lisboa fue un varón de eximia santidad..., e imbuido, además, de la sabiduría divina».




                    Sobre todo en Italia se hizo famoso el vigor de sus tareas apostólicas, pues aquí llevó adelante tan abrumadoras fatigas. Pero también en muchas provincias de Francia, porque Antonio sin hacer distinción alguna de nación o linaje abarcaba a todos con su dedicación activa, a los portugueses, paisanos suyos, a los africanos, italianos, franceses, a cuantos percibía que estaban necesitados de la verdad católica. En cuanto a los herejes, Albigenses, Cátaros y Patarenos, que pululaban casi por todas partes e intentaban entonces apagar la luz de la verdadera fe en los corazones de los fieles creyentes, con tanto esfuerzo y éxito los combatió que mereció ser llamado "martillo de los herejes"».

                 No podemos omitir aquí, por la magnitud de su peso y su importancia, el grandioso elogio que tributó al Santo de Padua el Papa Gregorio IX después de oír predicar a Antonio y comprobar su admirable comportamiento vital, llamándole "Arca del Testamento" y "Archivo de las Sagradas Escrituras". Es igualmente digno de ser recordado que en el mismo día 30 de mayo de 1232, en el que el taumaturgo paduano fue inscrito en el catálogo de los Santos, casi once meses después de su dichosa muerte, al final del solemne rito pontifical de su Canonización, el mismo Papa Gregorio entonó con su propia voz la antífona propia de los Doctores de la Iglesia: «¡O Doctor optime, Ecclesiae Sanctae lumen, Beate Antoni, Divinae Legis amator, deprecare pro nobis Filium Dei!»(«¡Oh, Doctor excelente, luz de la Iglesia Santa, Bienaventurado Antonio, amador de la Ley Divina, ruega por nosotros al Hijo de Dios!»).


Su Santidad Pío XII
Carta Apostólica del 16 de Enero de 1946, EXULTA, LUSITANIA FELIX
por la que declara a San Antonio de Padua Doctor de la Iglesia Universal



martes, 12 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 12: Día de la Bondad



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 12: Día de la Bondad

          "Soy el Amor, la Bondad y la Misericordia. Quiero que Mis almas me traten con más intimidad, que tengan más amor que temor, que sepan que las amo y que no duden. Sus miserias y sus faltas son las que inclinan hacia ellas Mi Bondad."

       "Soy un abismo de Bondad y Misericordia. No dudes de la bondad, ni del Amor de Mi Corazón. No te amo por lo que eres sino por lo que no eres porque así tengo donde colocar Mi Grandeza y Mi Bondad."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

lunes, 11 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 11: Día de Abandono



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 11: Día de Abandono

          "Es tanto lo que me agrada un alma cuando se abandona a Mí de verdad, que aunque esté llena de imperfecciones y miserias hago de ella un cielo donde me deleito en morar."

       "Debes de tener siempre presente tu nada y tus miserias. Ama y no temas nada. Yo quiero lo que tú no quieres, pero puedo lo que tú no puedes. A ti no te toca elegir, abandónate. No necesito tus fuerzas, lo que necesito es tu abandono."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

domingo, 10 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 10: Día de la Humildad



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 10: Día de la Humildad

          "Cuando un alma comete grandes pecados pero después se humilla, saca ganancia, más la soberbia es lo que enoja a Mi Padre, la detesta profundamente. Consoladme con vuestra humildad, porque donde hay humildad todo va bien, pero donde no la hay todo va torcido."

       "No olvides que sin Mí, el alma es un abismo de miserias, Yo levantaré a los humildes; no me importan tus miserias y caídas, quiero humildad y amor. Cuanto más pequeña y humilde seas más cerca estarás de Mí."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)



A V I S O


Algunos lectores preguntan cómo pueden conseguir el libro "UN LLAMAMIENTO AL AMOR", del cual estamos extractando algunas partes para realizar el Mes del Sagrado Corazón; por desgracia, no se han hecho muchas ediciones de estas Revelaciones a Sor Josefa Menéndez y algunas, están contaminadas o simplemente modificadas, como una edición que suprimió todo lo relativo al Infierno...

Un grupo de seglares lleva años editando un FOLLETO-RESUMEN de "UN LLAMAMIENTO AL AMOR"; también se ha editado otro librito con meditaciones diarias, usando las palabras de Nuestro Señor a su confidente Sor Josefa Menéndez. Animamos a todos a conseguir algunos ejemplares, para leer y distribuir con esas personas que sabemos les hará bien.




JESÚS EN MI ALMA...Aniversario de mi Primera Comunión


               En un día tan especial, quisiera agradecer a mis padres que me educaran en la Fe Católica; agradezco de corazón las buenas enseñanzas de mis catequistas, los buenos ratos con mis compañeros monaguillos (especialmente a Augusto Vega Batista), el buen hacer de mi párroco, Don Andrés Rodríguez Ojeda y mi gratitud sincera con mi confesor de entonces, Don Jorge Cabrera Hernández. 

              Le doy gracias a Dios por tantas buenas almas como puso en mi camino en la infancia; conocí y traté a verdaderos Santos que me dieron buen ejemplo de amor a Dios y a la Tradición Católica, descendientes de aquellos canarios que asistieron a las Misiones del Padrito Claret...

              Pero sobre, mi gratitud va dirigida a mi Madre y Señora, la Virgen María, que supo encaminar mi infancia para recibir a Su Hijo con el mejor de los propósito y con una sola súplica: entregarme todo a Él y que jamás dejase de esconderme en Su Corazón... veintiocho años más tarde, continúo luchando por el mismo propósito y disfrutando de aquella súplica que Jesús quiso atender entonces y ahora.

               De antemano agradezco vuestras oraciones al tiempo que os prometo las mías en el Altar. Unidos siempre en la oración y en los Sagrados Corazones de Jesús y de María.


sábado, 9 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 9: Día de la Generosidad



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 9: Día de la Generosidad

          "Quiero valerme de tu miseria para salvar las almas, no me niegues nada. Consuélame, recuerda que Yo no he omitido nada para demostrarte Mi Amor. Cuanto más generosa seas conmigo, más generoso seré Yo contigo."

       "Cuando el alma tiene suficiente generosidad como para darme gloria en lo que le pido, recoge un gran tesoro para sí y para las almas y aparta a muchos del camino de la perdición."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

viernes, 8 de junio de 2018

FESTIVIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS, devolver al Señor amor por amor




LA DEVOCIÓN MÁS QUERIDA

              "...la Devoción al Corazón Sagrado de Jesús es una de las que debieran sernos más queridas. ¿Por qué? Porque honra al Cristo Jesús no tanto en uno de Sus estados o de Sus misterios particulares, sino en la generalidad y en la totalidad de Su Amor, de ese Amor en el que todos los misterios encuentran su explicación más profunda. Aunque esté especial y netamente caracterizada, esta devoción reviste, pues algo de universal: honrando al Corazón de Cristo, no es al Jesús Niño, adolescente o Víctima que se dirigen nuestros homenajes, sino a la Persona de Jesús en la plenitud de Su Amor.

               Además, la práctica general de esta Devoción, tiende, en último análisis, a volver al Señor amor por amor... a coger toda nuestra actividad para penetrarla de amor con el fin de complacer a Cristo Jesús; los ejercicios particulares no son sino proyectos para expresar a nuestro Divino Maestro esta reciprocidad de amor.

              Éste es un efecto preciosísimo de esta devoción. Porque toda la religión cristiana se orienta para nosotros hacia ese punto: entregarnos por amor al servicio de Cristo y, por Él al Padre y Su común Espíritu...


Dom Columba Marmion, Abad de la Abadía de Maredsous (Bélgica, +1923)



La presente estampa se puede imprimir a doble cara y plastificar






MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 8: Día de Amor a la Cruz



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 8: Día de Amor a la Cruz

          "En estos días que tanto se me ofende quiero que seas Mi Cireneo, quiero que me ayudes a llevar la Cruz, la Cruz del Amor, la Cruz de Amor a las almas.Tú me consolarás y los dos sufriremos juntos. Mi Cruz descansa sobre tu miseria y Yo me reposaré en tu pequeñez."

       "Toma Mi Cruz, no tengas miedo, nunca será mayor que tus fuerzas porque está medida y pesada en la balanza del Amor. Te dejo la Cruz, sufre por las almas y por Mi Amor. Dime que por Amor tú también quieres abrazar la Cruz de Mi Voluntad."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

jueves, 7 de junio de 2018

PRIMER JUEVES DE MES, oremos por la Santidad Sacerdotal


"Con toda tu alma reverencia al Señor,
 y venera a sus sacerdotes." 

Eclesiástico, cap. 7, vers. 29



MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 7: Día de Fidelidad




Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 7: Día de Fidelidad

          "Si estás dispuesta a serme fiel te prometo que derramaré sin medida toda Mi Misericordia en ti y conocerás cuan grande es el amor que tengo a tu alma...Si eres fiel te comunicaré las riquezas de Mi Corazón."

       "Quiero que seas toda mía y me seas fiel, que me ames. A cambio de tu fidelidad me doy a ti por Esposo. No me importan tu nada y tus caídas, Mi Sangre lo borra todo. Bástate saber que te amo."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

miércoles, 6 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 6: Día de Celo por la salvación de las almas



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 6: Día de Celo por la salvación de las almas

          "Piensa todo el día en las almas. ¡Sí, tengo sed de almas! ¡Si vieras cuantas almas me afligen! Por eso busco víctimas que quieran consolarme y sufrir por Mi Amor."

       "No me canso de las almas y Mi Corazón está siempre esperando que vengan a refugiarse en Él. Soy Jesús que ama a las almas con ternura, Mi Corazón las llama sin cesar, cuida de ellas y las guarda, este Corazón se abrasa en continuo deseo de ser amado por todas las almas."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

martes, 5 de junio de 2018

LA DEVOCIÓN A LA SANTA FAZ, reflejo del Dolor y del Amor del Sagrado Corazón de Jesús




           En este mes de Junio, dedicado al Sacratísimo Corazón de Jesús, queremos rememorar una devoción pedida desde el Cielo, en distintas épocas y a diferentes almas místicas: la Santa Faz, la devoción al Divino Rostro de Cristo, que plasmó el amor de Nuestro Señor por los hombres y reflejó -incluso en la Sábana Santa de Turín- el dolor de Su Pasión.


           De los escritos de Sor María Pierina de Micheli, entresacamos algunos fragmentos en los cuales dejó testimonio de sus experiencias místicas, como aquellas en las que Nuestro Señor le reveló a la religiosa la necesidad de la Reparación a Su Santa Faz, para lo cual el mismo Redentor indicó que se destinase a tal devoción los martes de cada semana...

          El 12 de Abril de 1920 me encontraba en Buenos Aires en la Casa Madre. Tenía una gran amargura en el corazón. Fui a la Iglesia y prorrumpí en llanto lamentándome con Jesús. Se me presentó con el Rostro ensangrentado y con una expresión de dolor tal que conmovería a cualquiera. Con una ternura que jamás olvidaré me dijo:

          “Y Yo, ¿qué he hecho?”

           Comprendí… y a partir de ese día el Divino Rostro se convirtió en mi libro de meditación, la puerta de entrada a Su Corazón…

           De tanto en tanto, en los años siguientes se me aparecía ya triste, ya ensangrentado, comunicándome Sus penas y pidiéndome reparación y sufrimientos, llamándome a inmolarme ocultamente por la salvación de las almas.

          “Quiero que Mi Rostro, que refleja las penas más íntimas, el dolor y el amor de Mi Corazón, sea más honrado. Quien me contempla, me consuela”

          En Mayo de 1938, mientras reza, se presenta sobre la tarima del altar, en un haz de luz, una bella Señora; Sor MaríaPierina explica que la Aparición "tenía en sus manos un escapulario, formado por dos franelas blancas unidas por un cordón. 

           Una franela llevaba la imagen del Divino Rostro de Jesús y escrito alrededor: Ilumina Domine Vultum Tuum super nos (Ilumina, Señor, Tu rostro sobre nosotros);

          La otra, una Hostia circundada por unos rayos y con la inscripción: Mane nobiscum Domine (Quédate con nosotros Señor)."




          Lentamente se acerca y le dice:

          “Escucha bien y refiere al Padre Confesor. Este escapulario es un arma de defensa, un escudo de fortaleza, una prueba de misericordia que Jesús quiere dar al mundo en estos tiempos de sensualidad y de odio contra Dios y la Iglesia. Los verdaderos apóstoles son pocos. Es necesario un remedio divino y este remedio es el Divino Rostro de Jesús.

          ....que lleven un escapulario como éste (*) y hagan, si es posible, una visita cada martes al Santísimo Sacramento, para reparar los ultrajes que recibió el Divino Rostro de Jesús durante Su Pasión..."

     
Notas:

            (*) El escapulario de tela con la imagen de la Santa Faz puede ser sustituido por la Medalla de la Santa Faz, siendo autorizado su uso por el Venerable Pío XII, quien bendijo y aprobó la práctica así como el culto a la Santa Faz, instituyendo su Fiesta el Martes anterior al Miércoles de Ceniza, según los deseos de Nuestro Señor a Sor María Pierina de Micheli.






MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 5: Día de Celo por la gloria del Padre Celestial



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 5: Día de Celo por la gloria del Padre Celestial

          "Entra en mi Corazón y estudia el celo que le devora por la gloria de Mi Padre. Este Corazón es tuyo, busca en Él cuanto necesites, consúmete dentro de Él, ofrece al Padre Celestial este corazón, esta Sangre divina. No vivas más que de esa Vida de Amor."

       "Acepta generosamente todos los sufrimientos que Mi Amor te envía para ofrecerlos a mi Padre Celestial. Deja que tu alma se abrase en deseos de consolar a un Dios ultrajado y toma Mis méritos para reparar tantos pecados."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

lunes, 4 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 4: Día de la Confianza



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús



          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 4: Día de la Confianza

          "Mi Corazón halla consuelo en perdonar. No tengo mayor deseo ni más alegría que perdonar. Es tanto el consuelo que me produce un alma cuando vuelve a Mí después de una caída, que ésta resulta ganancia para ella, pues entonces la miro con más amor."

       "No te aflijas por tus caídas, nada necesito para hacer de ti una santa. Nada me importa la pequeñez y  miseria de un alma con tal de que su deseo sea darme gloria y consuelo."


(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)

domingo, 3 de junio de 2018

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. DÍA 3: Día de la Reparación



Ejercicio Piadoso del Mes del Sagrado Corazón de Jesús



          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

          En el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 3: Día de la Reparación

        "Vengo a descansar en ti, alma querida porque ¡Soy tan poco amado de los hombres! Busco siempre amor y no encuentro más que ingratitud. ¡Son tan pocas las almas que verdaderamente me aman!

     Lo que deseo de ti es que estés dispuesta a consolar a Mi Corazón siempre que te lo pida, pues el consuelo que me da un alma fiel compensa la amargura que me causan cien almas frías e indiferentes."



(Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", por Sor Josefa Menéndez)


A continuación rezamos la 



“Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas 
a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” 

(Evangelio de San Mateo, capítulo 11, versículo 25)