lunes, 26 de octubre de 2020

Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 3

  



INICIO


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.




              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




domingo, 25 de octubre de 2020

FESTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO


               "Sí, Yo soy Rey" -dijo Nuestro Señor Jesucristo a Pilatos- "Para eso precisamente he nacido y venido a este mundo, para dar testimonio de la Verdad." Es el Reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes sobrenaturales. Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este Reino, el que lo constituyó con Sus Enseñanzas, con Sus ejemplos y, sobre todo, con Su Muerte de Cruz.

               Fue el Papa Pío XI el que durante el Jubileo de 1925, quiso instituir esta Fiesta de Cristo Rey. El título y poder de Rey pertenecen en derecho propio a Nuestro Señor Jesucristo, como Dios y como hombre; es también Rey por derecho de conquista en cuanto es el Libertador de la Humanidad redimida con Su Sangre.    





Consagración del Género Humano 

al Sacratísimo Corazón de Jesús


"...que en ese día se renueve todos los años la Consagración 

de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, 

con la misma fórmula que nuestro predecesor, 

de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente" 


(Papa Pío XI, Diciembre de 1925)


                Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de Vuestro altar; Vuestros somos y Vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Vuestro Sacratísimo Corazón.

                Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando Vuestros Mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a Vuestro Corazón Sacratísimo.

                Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

                Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la Verdad y a la Unidad de la Fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

                Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de Vuestro Reino.

                Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron.

               Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a Vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz:

                ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de Honor y de Gloria por los siglos de los siglos! Amén.




Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 2

 



INICIO


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.




              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, por el Padre Martin de Cochem, Capuchino. CAPÍTULO 1, Parte 2: LA OBLACIÓN PURA PREDICHA


               El ofrecimiento de esta Oblación pura fue predicho por el Profeta Malaquías en las palabras siguientes: “Oh, si alguno de vosotros cerrara las puertas y no encendierais en vano el fuego de Mi Altar!. No tengo en vosotros complacencia alguna dice Yavé de los ejércitos; no me son gratas las ofrendas de vuestras manos. Porque desde la salida del sol hasta el ocaso es grande Mi Nombre entre las gentes, y en todo lugar ha de ofrecerse a Mi Nombre un sacrificio humeante y una oblación pura, pues grande es Mi Nombre entre las gentes, dice Yavé de los ejércitos” (Profeta Malaquías, cap. 1, vers. 10-11).



               Todos los Padres de la Iglesia consideran que este trozo hace referencia al Sacrificio de la Misa; pues esta Profecía no encuentra su realización en el Antiguo Testamento, sino en el Nuevo, en donde son realizadas también las palabras que fueron dichas por Dios Padre a su Hijo: “Tú eres Mi Hijo, Yo te he engendrado hoy. Pídeme y haré de las gentes tu heredad, te daré en posesión los confines de la tierra. ” (Salmo 2, vers. 7-8). Esto fue cumplido cuando los paganos fueron convertidos a la Fe por la predicación de los Apóstoles. El sacrificio predicho aquí por Malaquías no puede ser el que fue ofrecido por Cristo en la Cruz, como afirman los no – Católicos, porque eso fue hecho en un lugar solamente, en el Calvario, no en todos los lugares como declara el Profeta. 

               Tampoco puede ser abrigada la suposición de que el Profeta se refiera a un sacrificio de alabanzas o de obras buenas, porque éstas no son oblaciones en el sentido estricto de la palabra. Tampoco son siempre una oblación pura, como dice el Profeta: “Todos nosotros fuimos impuros y toda nuestra justicia es como vestido inmundo… “(Profeta Isaías, cap. 64, vers. 5-6) Por consiguiente, tienen que ser entendidos en el sentido de que esta Profecía se refiere explícitamente al Santo Sacrificio de la Misa como el único y sólo Sacrificio verdadero del Nuevo Testamento; una oblación en sí misma perfectamente pura y santa, que es ofrecida a Dios Padre a todas horas y en todo lugar por Cristo mismo por la instrumentalidad de Sus Sacerdotes. 

               Cristo es el Sumo Sacerdote principal, nuestros Sacerdotes son solamente Sus servidores, y Él se sirve de sus manos y sus labios para el ofrecimiento de un sacrificio material. Porque, como Cristo en Su Cuerpo no es perceptible a nuestros sentidos, se hace necesario que al mismo tiempo haya una víctima visible, entonces Él se sirve de la cooperación del Sacerdote para ofrecer Su Sacrificio. La Oblación continuará siendo ofrecida hasta el Fin del Mundo.

               Es alegado contra nosotros como un reproche por los no-Católicos que no se encuentra la palabra “Misa” en la Biblia. Indudablemente es verdad, pero se puede decir lo mismo de la palabra “Trinidad”, sin embargo estamos obligados a creer ese Misterio Sagrado. La Sagrada Escritura no nos manda santificar los Domingos ni bautizar infantes, pero sabemos que ambas cosas son nuestra solemne obligación. En los escritos de los Papas y Doctores de la Iglesia primitivos encontramos frecuentemente la palabra “Misa”, en los escritos, por ejemplo, de San Clemente el tercer sucesor de San Pedro, y los del Papa Evaristo y Alejandro que vivían en el siglo primero. San Agustín, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y otros Santo Padres de la Iglesia usan la palabra “Misa” cuando hablan del Sacrificio del Nuevo Testamento. San Ambrosio escribe: “Me quedé en mi lugar, comencé a celebrar la Misa y durante el Sacrificio le supliqué a Dios Todopoderoso que viniese en nuestra ayuda.” San Agustín dice: “Vemos en las lecturas ordenadas para ser leídas en la Misa,” etc.



               Estos Doctores de la Iglesia que vivieron 300 años después de Cristo se sirvieron de la palabra “Misa” lo que prueba que estaba ciertamente en el uso común en aquella época.

               Aprendemos de las Sagradas Escrituras y las vidas de los Apóstoles que éstos tenían la costumbre de celebrar la Misa. San Mateo fue apuñalado en el Altar mientras ofrecía el Santo Sacrificio. La Tradición cuenta de San Andrés que dijo al juez: “Diariamente le ofrezco a Dios Omnipotente sobre el Altar, no la carne de bueyes, ni la sangre de machos cabríos sino el Cordero inmaculado de Dios”. 

               Todavía subsisten las Liturgias para la Misa compuestas por los Apóstoles Santiago y San Marcos. El Canon de la Misa es atribuido a San Pedro, y otras partes fueron añadidas por otros Santos Papas. De todo lo que ha sido dicho se sigue que la Misa era celebrada en la Iglesia desde el principio mismo, y que en todos los tiempos ha sido considerada como el verdadero Sacrificio del Nuevo Testamento.

  

          Continuará... 


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sábado, 24 de octubre de 2020

EL CORAZÓN QUE ATRAE TODAS LAS ALMAS A DIOS, REMEDIO DE NUESTROS MALES



          "Deseo ardientemente que se propague en el mundo el Culto y la Devoción al Corazón Inmaculado de María, porque este Corazón es el imán que atrae todas las Almas a Mí, y el fuego que irradia sobre la tierra el rayo de Mi Luz y de Mi Amor, es la fuente inagotable que hace brotar sobre la Tierra el agua viva de Mi Misericordia." 


Revelación de Nuestro Señor a Sor Lucía, 

en Tuy, (España) en Mayo de 1943




EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
REMEDIO DE NUESTROS MALES


               La Santísima Virgen describió la situación del mundo como gravísima, señaló como causa de esa situación la espantosa decadencia moral de la humanidad, nos amenazó con terribles puniciones terrenas —una nueva guerra, propagación mundial de los errores del comunismo, persecuciones a la Iglesia— y con una punición eterna mil veces peor, el infierno, si no nos enmendásemos; y, por fin, prescribió los medios necesarios para que lleguemos a la enmienda y evitemos tantos castigos.

               A pesar de algunas personas frívolas que cierran los ojos a la realidad más evidente y se complacen en afirmar que este mundo en que vivimos —de duda, de naturalismo, de indisciplina moral y de adoración de la felicidad terrena— está en orden con Dios, es necesario creer lo contrario, pues eso es lo que Nuestra Señora nos dice.

               ...no faltan, lamentablemente, teólogos optimistas, que crean en torno de sí una agradable atmósfera de simpatía afirmando que casi nadie se condena al infierno. Nuestra Señora no obstante enseña lo contrario, y no lo hace tan sólo por medio de palabras, sino con el argumento invencible del hecho concreto: abre el infierno a los ojos de los pastorcitos aterrorizados, para que cuenten al mundo entero lo que vieron. Y es que se debe creer en la Santísima Virgen, y no en cierta teología tibia de agua de azahar. 

               ...con la agravación de los males contemporáneos, la Providencia como que quiso superarse a sí misma, señalando a los hombres como blanco de su piedad al Corazón de María, que de cierto modo perfecciona y lleva a su plenitud el culto al Sagrado Corazón de Jesús. Los estudios y la devoción cordimariana no son nuevos. Nos parece, sin embargo, que la simple lectura de los mensajes de Fátima demuestra con cuánta insistencia la Santísima Virgen los quiere para nuestros días. 

               La misión que Ella confió a la hermana Lucía fue especialmente la de quedarse en la tierra para atraer a los hombres hacia el Corazón Inmaculado de María. Varias veces esta devoción es recompensada durante las visiones. Este Corazón Santísimo se presenta inclusive, en la segunda aparición, coronado de espinas por nuestros pecados, pidiendo la oración reparadora de los hombres. Nos parece que este punto como que compendia en sí todos los tesoros de los mensajes de Fátima.


Plinio Corrêa de Oliveira
Revista Catolicismo, nº 30, junio de 1953



Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 1




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          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.




              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




viernes, 23 de octubre de 2020

EL CRUCIFIJO DEL PERDÓN, indulgenciado por San Pío X


          El Crucifijo del Perdón es un poderoso Sacramental que nos anima a meditar la Pasión de Nuestro Señor y de la Virgen Dolorosa; es precisamente por esa unión con los padecimientos de Jesús y María, que este Crucifijo, si lo veneramos adecuadamente, nos puede alcanzar numerosas indulgencias




          En el frente del Crucifijo de Perdón, sobre el cuerpo, están las palabras "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", "Jesús de Nazaret, rey de los judíos".

          En la parte posterior de la Cruz aparece la imagen del Sagrado Corazón y dos inscripciones: la primera en la porción horizontal es la oración de perdón que le da a este Crucifijo su nombre, "Padre, perdónalos". En la parte vertical de la parte posterior están las palabras que Jesús pronunció a Santa Margarita María en 1675, "He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres". Al pie de la Cruz, también en la parte posterior, se encuentra el anagrama de María Nuestra Señora.  


Indulgencias concedidas por el Papa San Pío X
a todos aquellos que usen el Crucifijo del Perdón
Roma, 1 de Junio de 1905 


PARA LUCRAR LAS INDULGENCIAS ES NECESARIO 
que este Crucifijo ESTÉ BENDECIDO por un SACERDOTE



          1. Cualquiera que lleve en su persona el Crucifijo del Perdón, ganará 300 días de indulgencia cada día.

          2. Cada vez que se bese con devoción este Crucifijo, obtendrá 100 días de indulgencia.

          3. Cualquiera que diga las siguientes invocaciones ante el Crucifijo, puede ganar cada vez una indulgencia de 7 años y 7 cuarentenas: “Padrenuestro que estás en los Cielos, perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” /  “Ruego a la Bienaventurada Virgen María, que interceda por mí ante Dios Nuestro Señor”.

          4. Cualquiera que sea habitualmente devoto a este Crucifijo y cumpla las condiciones necesarias de los Sacramentos de Confesión y Comunión, pueden ganar una Indulgencia Plenaria en las siguientes festividades: Festividad de las Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo (el Viernes después del Miércoles de Ceniza); Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de Septiembre); Festividad de la Santa Cruz (3 de Mayo); Festividad de la Inmaculada Concepción (8 de Diciembre); Festividad de los Siete Dolores de la Santa Virgen María (15 de Septiembre).

          5. Cualquiera que en el momento de su muerte, fortificado con los Sacramentos de la Iglesia, o contrito de corazón, o en la suposición de ser incapaz de recibirlos, besando este crucifijo y pidiéndole perdón a Dios por sus pecados y por los de sus semejantes, puede ganar una Indulgencia Plenaria.

El 14 de Noviembre de 1905, el Papa Pío X concedió que las indulgencias obtenidas por medio del Crucifijo del Perdón, fuesen aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio



EL FUEGO DE LA CARIDAD


               “El Amor de Dios y del prójimo produce un efecto muy semejante al del fuego. El fuego de la pólvora hace saltar por los aires cualquier objeto que lo comprima, impele hacia arriba las balas y las bombas; el fuego del vapor hace correr a toda velocidad los vagones de los trenes y empuja los buques que surcan la olas del mar; así, el fuego del Espíritu Santo hizo que los Santos Apóstoles recorrieran el universo entero… 




               Quien tiene celo, desea y procura por todos los medios posibles que Dios sea cada vez más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado Amor no tiene ningún límite. 

              Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y, finalmente, que ninguno se encuentre ni siquiera un momento en pecado… 

               Debemos tener corazón de madre con nuestro prójimo. ¿Qué hace una madre tierna por su hijo? Le da de comer, lo viste y lo educa; lo preserva de las caídas y de cualquier mal. Si lo ve en peligro, lo avisa, no lo aleja; si lo ve caído, lo levanta; si enfermo, tiene cuidado de él; llora, ruega, hace votos para verlo restablecido. Lo mismo debe practicar quien tenga celo para con su prójimo.”     


"El egoísmo vencido" 

por San Antonio María Claret





SAN ANTONIO MARÍA CLARET, Apóstol incansable de la Caridad de Cristo


Breve reseña biográfica de 

San Antonio María Claret

Misionero, Fundador, Arzobispo de Cuba, 

Copatrono de Canarias




INFANCIA Y VOCACIÓN

               Antonio Claret Clará, quinto hijo de cristiana familia de 11 hermanos, nació en Sallent el 23 de Diciembre de 1807 en vísperas del alzamiento popular contra Napoleón con el que empezó la Guerra de la Independencia. Su juventud estuvo marcada por la persecución religiosa impuesta por los gobiernos liberales tras la sublevación de Riego en 1820 y durante el trienio liberal.

               A sus 14 años en 1821 vio angustiado como el general Rotten detenía a su Obispo de Vic Mons. Ramón Strauch, gran opositor de la obra revolucionaria de las Cortes de Cádiz, y lo llevaba preso a la Ciudadela de Barcelona. Y supo cómo a la entrada en Cataluña de los Cien Mil Hijos de San Luis, Rotten en su retirada lo sacó de la prisión el 15 de Abril de 1823 y al llegar a Vallirana, con excusa de un falso ataque de los realistas, lo hizo fusilar.

               El 4 de Agosto de 1822 habían sido martirizados los mercedarios del Portell de Cervera y los Padres Luis y Miguel Pujol de Escornalbou, y el 16 de Septiembre asesinados trece eclesiásticos cerca de Manresa. En octubre fueron deportados los Franciscanos de Barcelona, y el Padre Codorniu de Riudoms era sacrificado y lanzado al río en Mora de Ebro. En este ambiente de persecución creció Antonio Claret.

              Su padre, fabricante de hilados y tejidos, le puso pronto a trabajar en la fábrica, y en 1825, al cumplir los 17 años, lo envió a aprender las novedades del oficio a un buen taller de Barcelona donde se ganaba la vida con su trabajo, que compaginaba con el estudió del dibujo y la gramática. Eran tiempos de la popular guerra de los realistas malcontentos contra los constitucionalistas del gobierno liberal de Fernando VII. Claret escribe: "el mayordomo de la fábrica me tomó afecto… era buen cristiano y realista por principios y por convicción, y muy bien me vinieron algunas lecciones de este Señor por haberme yo criado en una población como Sallent, que en aquel tiempo hasta el aire que se respiraba era constitucional."

               El 29 de Septiembre de 1833 moría el Rey Fernando VII y comenzaba la Primera Guerra Carlista. En la noche del 17 de Julio de 1834, con el bulo de que los frailes envenenaban las aguas, se perpetró en Madrid la matanza de frailes en que las turbas pasaron a cuchillo a ochenta religiosos de los conventos de San Isidro, San Francisco y Santo Tomás. El gobierno liberal les dejó hacer, y los asesinos le agradecieron su pasividad con la copla: “¡Muera Don Carlos, Viva Isabel!, ¡Muera Cristo, Viva Luzbel!”.

               Las matanzas de frailes de Madrid tuvieron su réplica en Reus y Barcelona, donde El Catalán, periódico liberal de Pascual Madoz, invitaba a las turbas al asesinato con este pareado: “a todo fraile mostén, cortémosle el cuello a cercén”. El 25 de Julio, día de los incendios de Barcelona, se publicaba un decreto ordenando clausurar todos los conventos que no contasen con doce profesos. Se suprimieron 900 conventos en toda España, medida que el Jefe de Gobierno Conde de Toreno justificaba diciendo que los frailes: “que comúnmente nacen de la plebe, forman una demagogia indigna”.

SACERDOTE Y MISIONERO EN CATALUÑA Y CANARIAS

               El 13 de Junio de 1835 Antonio Claret era ordenado Sacerdote de Cristo en Solsona y luego investido Misionero Apostólico, predicando durante siete años por toda Cataluña. Muy querido por unos y muy aborrecido por otros, escribe que aspiraba a ser asesinado por odio a la fe: “En la provincia de Tarragona me querían muchísimo, pero había unos cuantos que querían asesinarme. El Sr. Arzobispo lo sabía, y un día le dije: E. S., yo por eso no me arredro ni me detengo. Mándeme V. E. a cualquier punto de su diócesis, que gustoso iré, y, aunque sepa que en el camino hay dos filas de asesinos con el puñal en la mano esperándome. Mi ganancia sería morir asesinado en odio a Jesucristo. Todas mis aspiraciones han sido siempre morir en un hospital como pobre, en un cadalso como mártir, o asesinado por los enemigos de la Religión sacrosanta que dichosamente profesamos y predicamos, y quisiera yo sellar con mi sangre las virtudes y verdades que he predicado y enseñado.”      

               En 1843 escribe el devocionario Camino Recto, la primera de sus publicaciones y el libro religioso más leído en España en el siglo XIX. El 14 de Marzo de 1848 llegaba al Puerto de la Luz, en la isla de Gran Canaria. Iría acompañando al nuevo Obispo, Buenaventura Codina, Misionero Paúl. Monseñor Codina había pedido a Mosén Claret que misionara la Diócesis de la que en breve tomaría posesión. El día 20 comenzó la misión en Las Palmas capital. Luego, en los municipios de Telde, Agüimes e Ingenio. En Julio, Arucas; en Agosto, Gáldar y Guía. En Septiembre, Moya y Firgas. La misión de Teror fue en Octubre y la de San Lorenzo en Noviembre. Desde Enero a Marzo de 1849, misionó Tirajana, Tejeda y Santa Brígida. Finalmente, en el mes de Abril estuvo en Lanzarote, dando misiones en Arrecife y Teguise.



San Antonio María Claret en sus Misiones en Gran Canaria; era tan popular 
que en muchas ocasiones fue necesario protegerle de la multitud creando un cerco con palos

               El 2 de Mayo de 1849 el Misionero regresó a la Península. Estas Misiones Populares dejaron tan fuerte huella en él perduró durante muchos años. El mismo Padre Claret dejaría escrito: "estos canarios me han robado el corazón... No ceso nunca de dar gracias a Dios por haberme enviado a estas islas..." 

FUNDADOR DE LOS MISIONEROS HIJOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

              El 16 de Julio de 1849, a las tres de la tarde en una celda del Seminario de Vic fundaba San Antonio María Claret la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Tenía 41 años. Eran los Cofundadores los PP. Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet.

               "Hoy comienza una gran obra" -dijo el Padre Claret.

               "¿Cómo serán los Hijos del Inmaculado Corazón de María? Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas."

               Pero San Antonio María Claret, intervino en otras muchas fundaciones, como Director Espiritual de Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Fundadora de las Adoratrices y Santa Joaquina de Vedruna, Fundadora de las Carmelitas de la Caridad. 

ARZOBISPO DE CUBA Y CENTRO DE LOS ODIOS LIBERALES

              En 1850 era preconizado Obispo de Santiago de Cuba, y añadía a su nombre de Antonio el de María. Al poco de llegar escribe: "Los enemigos de España no me podían ver, y decían que más daño les hacía el Arzobispo de Santiago que todo el ejército, y que mientras estuviera en la Isla no podrían adelantar en sus planes, y por esto intentaron quitarme la vida".

               Fue en la ciudad de Holguín el 1 de Febrero de 1856, y así lo cuenta el ya Obispo Claret: "Dirigí la marcha a la ciudad de Holguín. Hacía algunos días que me hallaba muy fervoroso y deseoso de morir por Jesucristo…tenía hambre y sed de padecer trabajos y derramar la sangre por Jesús y María; aun en el púlpito decía que deseaba sellar con la sangre de mis venas las verdades que predicaba.

               El 1 de Febrero, víspera de la Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María, les prediqué de este adorable Misterio. El sermón duró hora y media. Al concluir la función salí de la Iglesia, y en la Calle Mayor se acercó un hombre como si me quisiera besar el anillo, pero al instante alargó el brazo armado con una navaja de afeitar y descargó el golpe con toda su fuerza. Pero como yo llevaba la cabeza inclinada y con el pañuelo que tenía en la mano derecha me tapaba la boca, en lugar de cortarme el pescuezo como intentaba, me rajó la cara, desde la frente a la oreja hasta la punta de la barba, y de escape me hirió el brazo derecho. 

               Por donde pasó la navaja partió toda la carne hasta rajar el hueso o las mandíbulas superior e inferior. Así es que la sangre salía igualmente por fuera como por dentro de la boca… dijeron los facultativos que la sangre que había salido por las heridas no bajaba de cuatro libras y media. 



En 1843 escribe el devocionario Camino Recto, la primera de sus publicaciones 
y el libro religioso más leído en España en el siglo XIX


              Inexplicable el gozo sentía al ver que había logrado lo que tanto deseaba, que era derramar la sangre por amor de Jesús y de María.

              Los facultativos trataban de hacer una operación dolorosa; quedamos para el día siguiente. Yo me encomendé a la Santísima Virgen María y me ofrecí y resigné a la voluntad de Dios, y al instante quedé curado; por manera que, cuando los facultativos al día siguiente vieron el prodigio, quedaron asombrados. 

               No puedo explicar el gozo y alegría que sentía mi alma al ver que había logrado lo que tanto deseaba, que era derramar la sangre por amor de Jesús y de María y poder sellar con la sangre de mis venas las Verdades Evangélicas. Y hacía subir de punto mi contento el pensar que esto era como una muestra de lo que con el tiempo lograría, que sería derramarla toda y consumar el sacrificio con la muerte. Me parecía que estas heridas eran como la Circuncisión de Jesús, y que después con el tiempo tendría la dichosa e incomparable (suerte) de morir en la Cruz de un patíbulo, de un puñal de asesino o de otra cosa así. 

              El asesino fue cogido en el acto y llevado a la cárcel. Se le formó causa y el juez dio la sentencia de muerte, no obstante que yo, en las declaraciones que me había tomado, dije que le perdonaba como Cristiano, como Sacerdote y como Arzobispo. Le supliqué el indulto al Capitán General de la Habana, Don José de la Concha, y le dije que le sacaran de la Isla para que la gente no le asesinara, como se temía, por haberme herido.

              Me ofrecí a pagarle el viaje para que le llevaran a su tierra, que era de la Isla de Tenerife. Se llamaba Antonio Pérez, conocido como el Isleño, a quien yo el año anterior había hecho sacar de la cárcel sin conocerle, y en el año siguiente me hizo el favor de herirme. Digo favor porque yo lo tengo a grande favor que me hizo el Cielo, de lo que estoy sumamente complacido, y estoy dando gracias a Dios y a María Santísima continuamente."

               Este atentado, obra de un sicario, pero fruto de una conspiración, será el catalizador de la espiritualidad martirial de San Antonio María Claret. Así lo confirmaría en Diciembre de 1869 en la Basílica de San Pedro durante el Concilio Vaticano I, aludiendo a las heridas recibidas en Holguín: "Llevo en mi cuerpo las señales de la pasión de Cristo, ¡ojalá pudiera, confesando la infalibilidad del Papa derramar toda mi sangre de una vez!."



Firma de San Antonio María Claret como Arzobispo de Cuba

                Escribe el Santo Claret que en Marzo de 1857 "llevaba unos días de misión en la Iglesia de San Francisco, cuando recibí una Real Orden para que pasara a Madrid, pues había muerto el Arzobispo de Toledo, confesor que era de S. M., y me había elegido a mí", y, llegado a Madrid, el 5 de Junio era nombrado Confesor de Su Majestad. 

               Al poco tiempo, San Antonio María Claret sería testigo de otro atentado frustrado, hecho prodigioso que él mismo dejó reflejado en su Autobiografía: "El asesino entró en la Iglesia de San José de Madrid, Calle de Alcalá, pero se convirtió por intercesión de San José, como el Señor me lo dio a conocer. El asesino me vino a hablar y me dijo que era uno de las logias secretas, y mantenido por ellas, y que le había caído en suerte el haberme de asesinar, y que, si no me asesinaba dentro de cuarenta días, él sería asesinado, como él mismo había asesinado a otros que no habían cumplido. El que me había de asesinar lloró, me abrazó, y se fue a esconder para que no le matasen a él por no haber cumplido su encargo."

LOS TRES REMEDIOS CONTRA LOS ENEMIGOS DE DIOS

               El Padre Claret fue calumniado, acusado de haber sido faccioso trabucaire en su juventud, y de haberse entrometido luego en política cortesana mediante su cargo de confesor regio.

               Frente a quienes le acusaban de prevalerse de su cargo, el Arzobispo Claret escribió en su Autobiografía: "Dios me ha mandado a este destino para que sea mi purgatorio, en que purgue y pague los pecados de mi vida pasada. En todos los años de mi vida no he padecido tanto como desde que estoy en la Corte. Siempre estoy suspirando por salir. Soy como un pájaro enjaulado, que va siguiendo las varitas para ver si puede escapar. Casi me habría alegrado de una revolución para que me hubiesen echado. Premonición que pronto vería cumplida.

               En materias de política, jamás me he querido meter ni antes que era mero sacerdote ni ahora tampoco… considero que actualmente la España es como una mesa de juego; los jugadores son los dos partidos…que, al fin y al cabo, no son más que jugadores que tratan de ganar el tanto y tener el orgullo de mandar a los demás o el lucro del sueldo más crecido; por manera que el móvil de la política y de los partidos no es más que la ambición, el orgullo y la codicia."

               En su Autobiografía emite este sobrenatural juicio sobre la política española: "El día 27 de Agosto de 1861, durante la Bendición del Santísimo Sacramento que di después de la Misa, el Señor me hizo conocer los tres grandes males que amenazan la España, y son: la descatolización, la república y el comunismo. Para atajar a estos tres males me dio a conocer que se habían de aplicar tres devociones: el Trisagio, el Santísimo Sacramento y el Rosario. El Trisagio, rezándolo cada día. El Santísimo Sacramento, oyendo la Misa, recibiéndole con frecuencia y devoción, sacramental y espiritualmente. El Rosario, rezando las tres partes cada día, o a lo menos una; meditando los Misterios"





EL MILAGRO EUCARÍSTICO

               En medio de ataques e incomprensiones el Señor no le dejó solo, al contrario, quiso premiar la fidelidad de San Antonio María Claret  concediéndole la gracia de preservar en su pecho a Jesús Sacramentado, como un Sagrario viviente; así lo relató el Santo: "El día 26 de Agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el Santísimo Sacramento en mi pecho. Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones."

               Más adelante escribirá "El día 11 de Mayo de 1862, hallándome en la Capilla de Palacio de Aranjuez en la reserva del Santísimo Sacramento, me ofrecí a Jesús y a María para predicar, exhortar y a pasar trabajos y la muerte misma, y el Señor se dignó aceptarme." 

DESTIERRO Y EXILIO; PARTICIPA EN EL CONCILIO

               El 18 de Septiembre de 1868, la Revolución, ya en marcha, era incontenible. Aconteció el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota del Ejército isabelino en Alcolea caía Madrid, y la Revolución, como un reguero de pólvora, se extendió por toda España.

               El día 30, la Familia Real, con algunos leales y su confesor, salía para el destierro en Francia. Primero hacia Pau, luego París. El Obispo Claret tenía 60 años entonces. El 30 de Marzo de 1869, San Antonio María Claret se separaba definitivamente de la Reina y se iba a Roma, donde participaría en el Concilio Vaticano I.

               En Agosto de 1870 se refugió en el Monasterio Cisterciense de Fontfroide. En aquel cenobio, cerca de Narbona, fue acogido con gran alegría por sus moradores.

              "Me parece que ya he cumplido mi misión, en París y en Roma he predicado la Ley de Dios... En París como capital del mundo, en Roma capital del Catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza..."

MUERTE Y CANONIZACIÓN

              El día 4 de Octubre tuvo un ataque de apoplejía. El día 8 recibió los últimos Sacramentos e hizo la Profesión Religiosa como Hijo del Corazón de María, a manos del Padre Xifré.

               Llegó el día 24 de Octubre por la mañana. Todos los religiosos se habían arrodillado alrededor de su lecho de muerte. Entre oraciones, San Antonio María Claret entregó su espíritu en manos del Creador. Eran las 8:45 de la mañana y tenía 62 años.

              Su cuerpo fue depositado en el cementerio monacal con una inscripción de Gregorio VII que rezaba: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro".

              El 7 de Mayo de 1950 el Papa Pío XII lo canonizó. Estas fueron sus palabras aquel memorable día: "San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".




jueves, 22 de octubre de 2020

LA APOSTASÍA ACTUAL: Bergoglio apoya una vez más a los homosexuales



               El "Papa" Francisco ha respaldado las uniones civiles entre homosexuales en el documental Francesco, dirigido por el director Evgeny Afineevsky y estrenado el Miércoles 21 de Octubre, en el Festival de Cine de Roma.

          "Los homosexuales tienen derecho a pertenecer a una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o machacado por ello. Lo que tenemos que crear es es una ley de unión civil para que estén cubiertos legalmente. Yo he luchado por esto", asegura en la cinta Jorge Mario Bergoglio.

               No podemos sorprendernos otras declaraciones contrarias al Magisterio Tradicional de la Iglesia por parte de quien no es Papa, porque forma parte de la "Iglesia del Concilio Vaticano II". 





              Roguemos a Dios Todopoderoso por su conversión, al tiempo que confiamos que sean cada vez más las almas que abandonen la comunión con él para mantenerla con Cristo y con Su Cuerpo Místico, hoy reducido a un pequeño rebaño, contra el que el infierno nunca prevalecerá.


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EL VALOR INFINITO DE LA SANTA MISA



        "Cada Santa Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra a toda la Corte Celestial, alivia a las pobres Almas del Purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más Gloria a Dios que todos los sufrimientos de los Mártires juntos, que las penitencias de todos los Santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el Fin de los Siglos."



San Juan María Vianney, Patrón de los Sacerdotes




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