viernes, 24 de agosto de 2018

ME HARÉ CONOCER POR TI...


               Como todos los viernes, procuremos consagrar este día de forma particular al Sagrado Corazón de Jesús y siguiendo LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO trata de buscar un rato en soledad para meditar la Pasión de Nuestro Señor, bien rezando el Via Crucis o haciendo un rato de lectura en el caso de que no dispongamos de tiempo.

              Siempre te recomendaré la lectura de "Un Llamamiento al Amor", de Sor Josefa Menéndez, donde aprenderás a amar al Sagrado Corazón como Él desea ser amado, sin más. En el margen izquierdo del blog, podrás encontrar las etiquetas de Sor Josefa y sus revelaciones, por si este extracto te ha resultado poco...




          Esto es lo que quiero explicar a las almas; Yo enseñaré a los pecadores que la Misericordia de Mi Corazón es inagotable; a las almas frías e indiferentes, que Mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas, que Mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por Él llegarán con seguridad al término de la Bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del Mío; pero, sobre todo, que me den su confianza y no duden de Mi Misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!

          Yo daré a conocer que Mi Obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona Mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorificarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica Mi Corazón. No importa que las almas sean débiles, Yo suplo lo que les falta. 

       Les daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de Mi Amor y de Mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites... Deseo perdonar... Descanso perdonando... Siempre estoy esperándolas con Amor...

         Muchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a Mi Corazón a las otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida... La Verdadera Vida. Yo te enseñaré Mis secretos de Amor y tú serás ejemplo vivo de Mi Misericordia, pues si por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿que haré por otras almas mucho más generosas que tú? Como no eres nada, ven..., entra en Mi Corazón...; a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor... Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria... Yo obraré en ti... Hablaré por ti... Me haré conocer por ti...


Tomado de "Un Llamamiento al Amor", 
Revelaciones Privadas del Sagrado Corazón de Jesús a Sor Josefa Menéndez








EL MODERNISMO: ARRANCAR DE LAS ALMAS TODA IDEA DE DIOS


           "Dando una mirada al mundo moderno, que se halla fuera del redil de Cristo, fácilmente se descubren las principales direcciones que siguen los doctos. Algunos admiten de hecho, sin discreción y sin prudencia, el sistema evolucionista, aunque ni en el mismo campo de las ciencias naturales ha sido probado como indiscutible, y pretenden que hay que extenderlo al origen de todas las cosas, y con temeridad sostienen la hipótesis monista y panteísta de un mundo sujeto a perpetua evolución. Hipótesis, de que se valen bien los comunistas para defender y propagar su materialismo dialéctico y arrancar de las almas toda idea de Dios.

          La falsas afirmaciones de semejante evolucionismo, por las que se rechaza todo cuanto es absoluto, firme e inmutable, han abierto el camino a las aberraciones de una moderna filosofía , que, para oponerse al Idealismo, al Inmanentismo y al Pragmatismo se ha llamado a sí misma Existencialismo, porque rechaza las esencias inmutables de las cosas y sólo se preocupa de la existencia de los seres singulares.

         Existe, además, un falso Historicismo que, al admitir tan sólo los acontecimientos de la vida humana, tanto en el campo de la filosofía como en el de los dogmas cristianos destruye los fundamentos de toda verdad y ley absoluta.




          Los teólogos y filósofos católicos, que tienen la difícil misión de defender e imprimir en las almas de los hombres las verdades divinas y humanas, no deben ignorar ni desatender estas opiniones que, más o menos, se apartan del recto camino. Aun más, es necesario que las conozcan bien, ya porque no se pueden curar las enfermedades si antes no son suficientemente conocidas; ya que en las mismas falsas afirmaciones se oculta a veces un poco de verdad; ya, por último, porque los mismos errores estimulan la mente a investigar y ponderar con mayor diligencia algunas verdades filosóficas o teológicas.

          Por desgracia, estos amigos de novedades fácilmente pasan del desprecio de la teología escolática a tener en menos y aun a despreciar también el mismo Magisterio de la Iglesia, que con su autoridad tanto peso ha dado a aquella teología. Presentan este Magisterio como un impedimento del progreso y como un obstáculo de la ciencia; y hasta hay católicos que lo consideran como un freno injusto, que impide que algunos teólogos más cultos renueven la teología. Y aunque este sagrado Magisterio, en las cuestiones de fe y costumbres, debe ser para todo teólogo la norma próxima y universal de la verdad (ya que a él ha confiado nuestro Señor Jesucristo la custodia, la defensa y la interpretación del todo el depósito de la fe, o sea, las Sagradas Escrituras y la Tradición divina), sin embargo a veces se ignora, como si no existiese, la obligación que tienen todos los fieles de huir de aquellos errores que más o menos se acercan a la herejía, y, por lo tanto, de observar también las constituciones y decretos en que la Santa Sede ha proscrito y prohibido las tales opiniones falsas.

         ...la Iglesia exige que los futuros sacerdotes sean instruidos en las disciplinas filosóficas según el método, la doctrina y los principios del Doctor Angélico (Santo Tomás de Aquino), pues por la experiencia de muchos siglos sabemos ya bien que el método del Aquinatense se distingue por una singular excelencia, tanto para formar a los alumnos como para investigar la verdad, y que, además, su doctrina está en armonía con la divina revelación y es muy eficaz así para salvaguardar los fundamentos de la fe como para recoger útil y seguramente los frutos de un sano progreso 


Papa Pío XII, Carta Encíclica "Humani generis", 12 de Agosto de 1950



jueves, 23 de agosto de 2018

LA MISIÓN DEL SACERDOTE: OCUPARSE DE LOS ASUNTOS DIVINOS Y ETERNOS




             El género humano ha experimentado siempre la necesidad de tener sacerdotes, es decir, hombres que por la misión oficial que se les daba, fuesen medianeros entre Dios y los hombres, y consagrados de lleno a esta mediación, hiciesen de ella la ocupación de toda su vida, como diputados para ofrecer a Dios oraciones y sacrificios públicos en nombre de la sociedad; que también, y en cuanto tal, está obligada a dar a Dios culto público y social, a reconocerlo como su Señor Supremo y primer principio; a dirigirse hacia El, como a fin último, a darle gracias, y procurar hacérselo propicio. De hecho, en todos los pueblos cuyos usos y costumbres nos son conocidos, como no se hayan visto obligados por la violencia a oponerse a las más sagradas leyes de la naturaleza humana, hallamos sacerdotes, aunque muchas veces al servicio de falsas divinidades; dondequiera que se profesa una religión, dondequiera que se levantan altares, allí hay también un sacerdocio, rodeado de especiales muestras de honor y de veneración.



              El sacerdote, según la magnífica definición que de él da el mismo Pablo, es, sí, un hombre tomado de entre los hombres, pero constituido en bien de los hombres cerca de las cosas de Dios (1), su misión no tiene por objeto las cosas humanas y transitorias, por altas e importantes que parezcan, sino las cosas divinas y eternas; cosas que por ignorancia pueden ser objeto de desprecio y de burla, y hasta pueden a veces ser combatidas con malicia y furor diabólico, como una triste experiencia lo ha demostrado muchas veces y lo sigue demostrando, pero que ocupan siempre el primer lugar en las aspiraciones individuales y sociales de la humanidad, de esta humanidad que irresistiblemente siente en sí cómo ha sido creada para Dios y que no puede descansar sino en Él.





              El sacerdote es ministro de Jesucristo; por lo tanto, instrumento en las manos del Redentor divino para continuar Su Obra Redentora en toda su universalidad mundial y eficacia divina para la construcción de esa Obra admirable que transformó el mundo; más aún, el sacerdote, como suele decirse con mucha razón, es verdaderamente otro Cristo, porque continúa en cierto modo al mismo Jesucristo: «Así como el Padre me envió a Mí, así os envío Yo a vosotros» (2), prosiguiendo también como Él en dar, conforme al canto angélico, «gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (3).


Extractos de la Carta Encíclica "Ad catholici sacerdotii"
del Papa Pío XI, 20 de Diciembre de 1935


     NOTAS: 

   1 Carta de San Pablo a los Hebreos, cap. 5, vers. 1
   2 Evangelio de San Juan, cap. 20, vers. 21 
   3 Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 14 




La presente estampa está ideada para poder ser imprimida a doble cara;
también animamos a su copia y difusión en las redes sociales,
para mayor gloria de Dios y aumento de Sacerdotes Santos.




miércoles, 22 de agosto de 2018

Fátima y el Inmaculado Corazón de María



“Jesús quiere establecer en el mundo 
la devoción a Mi Inmaculado Corazón.
A quien la abrazare prometo la salvación.
Y estas almas serán queridas por Dios
como flores puestas por Mí para adornar Su Trono”




POR QUÉ VENERAR AL CORAZÓN DE MARÍA

         El culto al Corazón de María comenzó en la Iglesia aproximadamente en la Edad Media; al igual que ocurre con el Corazón de Jesús, los católicos veneramos en estos Divinos Corazones los afectos, virtudes y méritos de Jesús y de María, las dos personas que más nos aman y a quienes debemos entregar todo nuestro amor.

         No pocos fueron los Santos que abrazaron esta devoción y la propagaron, como Santa Matilde, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Bernardino de Siena, San Francisco de Sales y San Juan Eudes, que en el siglo XVII avivó la Devoción por los Sagrados Corazones; en los tiempos modernos, sería el gran San Antonio María Claret, el Apóstol y abanderado del Corazón de María, extendiendo este Amor por el Corazón de la Virgen en sus Misiones Populares, escritos y fundaciones.

EL CORAZÓN DE MARÍA ES INMACULADO Y VIRGINAL

         Al Corazón de María le anteponemos muchas veces el adjetivo "Inmaculado" y no por mero adorno, sino porque María Nuestra Señora fue la única entre las criaturas de este mundo, que fue preservada del pecado original que todos heredemos de Adán; a esta prerrogativa habría que añadirle la que nos enseña otro artículo de la Fe: que concibió al Hijo de Dios siendo virgen, antes, durante y después del parto. Se desprende de ello que tal excelsa criatura estuviese dotada de un Inmaculado y Virginal Corazón, que por su especial naturaleza es capaz de amar casi tanto como el de Nuestro Señor Jesucristo.

          Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.

NUESTRO SEÑOR QUIERE QUE VENEREMOS AL CORAZÓN DE MARÍA 

         En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

          Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza.






          Nuestra Señora seguiría manifestándose en privado a Lucía Dos Santos, a veces por medio de locuciones interiores y otras como la acontecida en Pontevedra (España), cuando la joven era una simple postulante de las Hermanas Doroteas; el 10 de Diciembre de 1925, Nuestra Señora se le manifestó con Su Corazón "traspasado de espinas que los hombres ingratos me clavan..." Ciertamente la Virgen no puede dejar de dolerse cuando las almas, en lugar de refugiarse en Ella para llegar a Dios, prefieren tomar caminos de perdición.


          Años más tarde, Lucía abandonaría a las Hermanas Doroteas para irse de carmelita descalza en el Convento de Coimbra (Portugal). El 26 de Diciembre de 1957 recibió la visita del Postulador de la Causa de sus primos Francisco y Jacinta Marto, el Padre Agustín Fuentes, mexicano, en aras de recoger testimonio de la vidente que sirviese en algo a la causa de canonización de los niños. Durante dicha entrevista, Sor Lucía y el Padre Fuentes hablaron con respecto a temas diversos; en un momento determinado, la niña que un día viera a la Virgen en Fátima, muy preocupada manifestó al sacerdote que "...la Santísima Virgen me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María; y , al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros”.

          En Fátima y luego en Pontevedra, Nuestra Santa Madre insiste en la Devoción a Su Inmaculado Corazón como remedio para los males del mundo y lo advierte como si ya no hubiese mucho tiempo para decidirnos a entregarnos a Ella; sólo basta ver la llamada reiterada de la Virgen que no se cansa de marcarnos el camino que nos llevará a la salvación eterna para decirnos desde hoy mismo, a empezar a ser devotos y propagadores del Inmaculado Corazón de María.

EL CORAZÓN DE MARÍA ES INSEPARABLE AL DE JESÚS

         Tengamos presente que el Corazón de María se ha convertido en el Sagrario donde Jesús mismo vive y desea esparcir Su Misericordia, pero siempre será más benévolo y generoso si lo hacemos por mediación de Su Madre, si recurrimos a Su Corazón bondadoso que todo lo puede alcanzar de Su Hijo amado; el corazón de una madre siempre tiene espacio para la comprensión de nuestras debilidades, cuánto más el de la Virgen que es Nuestra Santa Madre, que nos ganó como hijos a los pies del Calvario, y que desde entonces, hasta nuestros días, no nos ha dejado ni por un instante, cuidando de sus devotos que acuden a Ella con la confianza de un hijo que se sabe escuchado.

          Sea el Corazón de María nuestra Devoción predilecta por la Virgen; sea Su Corazón siempre venerado con el de Su Hijo Nuestro Señor y que ambos, formen nuestra mística bandera en la batalla contra los enemigos del alma.

         Comienza esta batalla compartiendo este artículo, para mayor Gloria de Dios y de la Purísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.






EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, Altar donde se consiguen todas las gracias


REFLEXIONES ACERCA DEL CORAZÓN DE MARÍA
de los escritos de San Antonio María Claret

             Desde que Dios determinó hacerse hombre, fijó la vista en María Santísima, y desde entonces dispuso todos los prepara­tivos necesarios, la hizo nacer de los Patriarcas, Profetas, Sacerdotes y Reyes, y todas las gracias de éstos reunió en María, y quiso que María fuese la nata y la flor de todos ellos. Además, la previno con bendiciones de dulzura y puso sobre Su cabeza una corona de piedras preciosas, esto es, gracias y bellezas; pero mucho más enriqueció Su Corazón.



Imagen de los Sagrados Corazones que solía venerar San Antonio María Claret


              En el Corazón de María se han de considerar dos cosas: el Corazón material y el Corazón formal, que es el amor y voluntad .

              El Corazón material de María es el órgano, sentido o instrumento del Amor y voluntad; así como por los ojos vemos, por los oídos oímos, por la nariz olemos y por la boca hablamos, así por el corazón amamos y queremos.

               Dicen los teólogos que las reliquias de los Santos merecen veneración y culto: 1.° Porque han sido miembros vivos de Jesucristo. 2.° Porque han sido templos del Espíritu Santo. 3.° Porque han sido órganos de la virtud. 4.° Porque serán instru­mentos de la gracia y de milagros. 5.° Porque ellos serán glorificados después de la Resurrección.

               El Corazón de María reúne estas propiedades y muchas otras más: 1.° El Corazón de María no sólo fue miembro vivo de Jesucristo por la Fe y la Caridad, sino también origen, manantial de donde se tomó la humanidad. 2.° El Corazón de María fue Templo del Espíritu Santo y más que Templo, pues que de la Preciosísima Sangre salida de este Inmaculado Corazón formó el Espíritu Santo la Humanidad Santísima en las purísimas y virginales entrañas de María en el grande Misterio de la Encarnación. 3.° El Corazón de María ha sido el órgano de todas las virtudes en grado heroico, y singularmente en la caridad para con Dios y para con los hombres. 4.° El Corazón de María es, en el día, un corazón vivo, animado y sublimado en lo más alto de la Gloria. 5.° El Corazón de María es el Trono en donde se dispensan todas las gracias y misericordias.

               ¡Oh!, dichoso el que invoca a María con confianza, que él alcanzará el perdón de sus pecados, por muchos y por graves que sean; alcanzará la gracia y, finalmente, la Gloria del Cielo, que tanto deseo a usted y a todos. 

               "Ni en mi vida personal, ni en mis andanzas misioneras podía olvidarme de la figura maternal de María. Ella es todo corazón y toda amor. Siempre la he visto como Madre del Hijo amado y esto la hace Madre mía, Madre de la Iglesia, Madre de todos. Mi relación con María siempre ha sido muy íntima y a la vez cercana y familiar, de gran confianza. Yo me siento formado y modelado en la fragua de Su amor de Madre, de Su Corazón lleno de ternura y amor. Por eso me siento un instrumento de Su maternidad divina. Ella está siempre presente en mi vida y en mi predicación misionera. Para mí, María, Su Corazón Inmaculado, ha sido siempre y es mi fuerza, mi guía, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi todo después de Jesús".

              “El Corazón de María es el Altar de la gracia. En la ley antigua había dos altares, uno de oro y otro de bronce (en la ley nueva existen también dos altares): El Corazón de María y la Cruz; el sacrificio matutino y el vespertino: María y Jesucristo... Con Jesús era Cor unum et anima una. Lo mismo que en el Calvario, también en la Misa... Sobre este Altar del Corazón de María, jamás faltó el fuego del amor”.

             “María es, pues, el corazón de la Iglesia. He aquí por qué brotan de él todas las obras de caridad. Sabido es que el corazón tiene dos movimientos, que llaman los facultativos sístole y diástole. Con el primero se encoge y absorbe la sangre; con el segundo se dilata y la derrama por las arterias. Así también María está continuamente ejercitando esos dos movimientos: absorbiendo la gracia de Su querido Hijo y derramándola en los pecadores”




CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA
Compuesta por San Antonio María Claret


        "¡Oh, María, Madre de Dios y Madre nuestra! A Ti acudimos para consagrarnos a Tu Inmaculado Corazón para que reines en nuestros corazones y en nuestra familia y nos ponemos bajo Tu protección maternal.

          Te consagramos nuestros cuerpos y nuestras almas, nuestra familia, nuestro hogar; todo cuanto somos y tenemos. Y para que esta consagración sea eficaz y verdadera, renovamos a Tus pies las promesas que en nuestro nombre hicieron nuestros padres en el bautismo.

          Renunciamos a las seducciones del mundo enemigo de Dios y nuestro. Sus criterios de riquezas, honores y placeres. Sus escándalos y pecados.

          Renunciamos a nuestras malas pasiones, y a las intrigas del demonio. Y nos comprometemos a conservar nuestra Fe, santificar nuestras costumbres y seguir los dictados del Magisterio de la Santa Iglesia Católica fundada por Nuestro Señor Jesucristo y frecuentar los Santos Sacramentos”.



(A continuación se rezan tres Avemarías)





martes, 21 de agosto de 2018

SANTA JUANA DE CHANTAL, hija predilecta de San Francisco de Sales


         Breve Biografía de la Fundadora de la Orden de la Visitación (monjas salesas)




          Santa Juana Francisca Fremiot nació en Dijon, Francia, el 23 de Enero, de 1572. Su madre murió cuando tenía tan solo dieciocho meses de vida. Su padre, hombre distinguido, de recia personalidad y una gran fe, se convirtió así en la mayor influencia de su niñez. A los veintiún años se casó con el Barón Christophe de Rabutin-Chantal, de quien tuvo seis hijos. Dos de ellos murieron en la temprana niñez. Un varón y tres niñas sobrevivieron. Tras siete años de matrimonio ideal, su esposo murió en un accidente de cacería. Ella educó a sus hijos cristianamente.

          En el otoño de 1602, el suegro de Juana la forzó a vivir en su castillo de Monthelon, amenazándola con desheredar a sus hijos si se rehusaba. Ella pasó unos siete años bajo su errática y dominante custodia, aguantando malos tratos y humillaciones. En 1604, en una visita a su padre, conoció a San Francisco de Sales. Con esto comenzó un nuevo capítulo en su vida.

          Bajo la brillante dirección espiritual de San Francisco de Sales, nuestra Santa creció en sabiduría espiritual y auténtica santidad. Trabajando juntos, fundaron la Orden de la Visitación de Annecy en 1610. El título oficial de la Orden fue la Visitación de Santa María.

          Sabemos que cuando la Santa, bajo la guía espiritual de San Francisco de Sales, tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa, repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos con abandono amoroso. De allí en adelante, estos preciosos regalos se conocieron como "las Joyas de nuestra Santa." Gracias a Dios que ella dejó para la posteridad joyas aún más preciosas de sabiduría espiritual y edificación religiosa.



Santa Juana en su época de Baronesa de Chantal


          Uno de los factores providenciales en la vida de Santa Juana fue el hecho de que su vida espiritual fuera dirigida por dos de los más grandes santos todas las épocas, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Todos los escritos de la Santa revelan la inspiración del Espíritu Santo y de estos grandiosos hombres. Ellos, a su vez, deben haberla guiado a los escritos de otros grandes santos, ya que vemos que ella les indicaba a sus Maestras de Novicias que se aseguraran de que los escritos de Santa. Teresa de Ávila se leyeran y estudiaran en los Noviciados de la Orden.

          Santa Juana fue una auténtica contemplativa pero al igual que Santa Brígida de Suecia y otros místicos, era una persona muy activa, llena de múltiples proyectos para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Estableció no menos de ochenta y seis casas de la Orden. Se estima que escribió no menos de once mil cartas, que son verdaderas gemas de profunda espiritualidad. Más de dos mil de éstas se conservan todavía. La fundación de tantas casas en tan pocos años, la forzó a viajar mucho, cuando los viajes eran un verdadero trabajo.

          En 1622, murió San Francisco de Sales y su muerte constituyó un rudo golpe para la madre de Chantal; pero su conformidad con la voluntad divina le ayudó a soportarlo con invencible paciencia. El santo fue sepultado en el convento de la Visitación de Annecy.

          La Reina Ana de Austria la convidó a París, donde la colmó de honores y distinciones con gran confusión por parte de la homenajeada. Al regreso, cayó enferma en el convento de Moulins, donde murió el 13 de Diciembre de 1641, a los sesenta y nueve años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Annecy y sepultado cerca del de San Francisco de Sales.





110 ANIVERSARIO DEL PADRE CUETO, Obispo de Canarias


BREVE RESEÑA DEL SANTO OBISPO



          Fray José Cueto y Díez de la Maza, nació en Riocorvo, Santander (España) en 1839, en el seno de una familia profundamente cristiana. A los 17 años ingresa en el Convento de los Frailes Dominicos de Ocaña. 


          Su vida como religioso dominico transcurrió entre Ocaña, Filipinas, Ávila y Canarias. Itinerario geográfico y espiritual, enriquecido con su elocuente predicación, producción literaria -obtuvo diversos premios, entre otros, por sus obras "La Fe y la Razón" y "Breve estudio sobre el dogma y la libertad"-, su sabiduría en la cátedra como Profesor de Teología y de Derecho Canónico, y como santo y solícito Pastor en la Diócesis de Canarias, de la que fue Obispo durante 17 años.




          Resaltó en él, de manera llamativa, la virtud de la Caridad, expresada en su amor y solicitud hacia los pobres, los enfermos, los presos y necesitados de Dios. El P. Cueto fue preconizado Obispo el 1 de Junio de 1891 y consagrado en Ocaña, el 27 de Septiembre de 1891. Hizo su entrada de Obispo en Las Palmas el día 22 de Noviembre de 1891.

          Hizo norma de su conducta y de su gobierno la doctrina del amor. Tomando para sí el lema de San Juan Crisóstomo: "Sé austero para contigo y benigno para con el prójimo".

         No tuvo más fin durante el tiempo que vivió entregado a su Diócesis de Canarias, que vaciar de sí mismo su corazón para que entrasen en él todos aquellos que la Divina Providencia le había dado por hijos.


          En sus Visitas Pastorales, hechas con gran dificultad por los peligros del mar y lo escabroso del terreno, se mostró siempre como "el enviado del Cielo, el Ángel de la Caridad y de la Paz".Las numerosas obras sociales que se crearon durante su pontificado en la Diócesis de Canarias, por iniciativa suya, dan testimonio de ello. Y así lo percibió el pueblo resumiendo su paso por las islas con estas palabras: “El Padre Cueto era antes que nada un gran corazón. Su corazón nos explica todas las acciones de su vida”.


          El 12 de Junio de 1895, junto con la Madre Pilar Prieto, funda la Congregación de las Dominicas de la Sagrada Familia, dedicada a la educación de la juventud y a la caridad, mediante la predicación de la Palabra de Dios, en íntima unión con el espíritu dominicano.


Según la Tradición, los Prelados debían conservar en sus prendas episcopales los colores propios de su orden religiosa. El Obispo Cueto, al ser dominico, vestía sotana, solideo y fajín blancos, mientras que el mantelete y esclavina eran negros, con la botonura y filetata en blanco. El bonete, según costumbre de la época, era de color negro con borla verde.


           Una anécdota providencial acontecería el 26 de Mayo, cuando el Obispo Cueto confirmó en la Fe Católica a la entonces niña Lorenza Díaz Bolaños, que llegaría a ser Hija de la Caridad y Mártir durante la Cruzada de 1936.

          El "Padre Cueto", como cariñosamente le llamamos los canarios, entró en la Vida en la capital de su Diócesis, Las Palmas de Gran Canaria, en olor de santidad, el 17 de Agosto de 1908. Sus venerables restos reposan en la Capilla de la Comunidad de San José, Las Palmas.




lunes, 20 de agosto de 2018

104 ANIVERSARIO DE SAN PÍO X




          Giuseppe Melchiorre Sarto fue Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, reinando con el nombre de Pío X. Su Pontificado duró 11 años, desde el 4 de Agosto de 1903 hasta el 20 de Agosto de 1914.

          San Pío X murió de pena. El 2 de Agosto firmó su Exhortación apostólica Dum Europa, en la que llamaba a los pueblos a dirigirse al Único que podría cambiar sus pensamientos de odio en pensamientos de paz, a Nuestro Señor Jesucristo, el Príncipe de la Paz. Y llamaba a todos los católicos, en particular al clero, a dirigir sus oraciones para detener el curso de la guerra...que finalmente comenzaría a ser más cruenta tras la muerte del Papa.

          El "Papa Sarto" había tenido visiones místicas sobre el poder del mal desatado sobre el mundo. De allí que incluyera una jaculatoria más a las oraciones que su predecesor León XIII estipuló para rezarse al final de la Santa Misa. “¡Corazón Sacratísimo de Jesús, ten Misericordia de Nosotros!”.




SAN BERNARDO DE CLARAVAL, Místico y Predicador




BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA

          San Bernardo (Bernardo Fontaine) nace aproximadamente en 1090 en el castillo de Fontaine-lès-Dijon, (Borgoña). Hijo de un caballero que formaba parte del círculo del Duque de Borgoña, Bernardo nació perteneciendo al estamento nobiliario, al igual que su progenitor, aunque no a sus rangos más altos.

         Era el tercer hijo de los siete que tuvo el matrimonio. Ambos padres, aunque se cuenta que especialmente su madre, pronto advirtieron las extraordinarias cualidades intelectuales de su hijo y, por ese motivo, decidieron eximirlo de continuar la tradición familiar del oficio de las armas y hacer que se encaminara hacia una vida de estudio. Por ello, ingresó en la escuela de canónigos regulares de Châtillon-sur-Seine.

          En el año 1112 o 1113 ingresaría formalmente en la Orden del Císter, fundada bajo la Regla de San Benito, acompañado de varios de sus hermanos y otras personas que siguen su fervoroso ejemplo.

          Tan sólo dos años después de su ingreso en la Orden, en 1115, se fundan dos monasterios bajo los auspicios del Císter. Su fuerte personalidad llevó al Abad Esteban a encargarle la fundación del Monasterio de Claraval (Clairvaux). 

          partir del año 1119, el Císter inicia su expansión por Francia y otras áreas del continente europeo. A lo largo de su vida veremos como Bernardo combina armónicamente su faceta mística y la participación en la vida pública de la Iglesia, pues, pese a su deseo de llevar una vida de retiro espiritual, constantemente será reclamado como mediador, y su consejo se tornará imprescindible gracias a su sólida y esmerada formación teológica, además de ser el Predicador principal de la Segunda Cruzada.

          Uno de sus monjes, llegaría a ser Papa y reinó con el el nombre de Honorio III. Aprovechando su amistad con San Bernardo, le solicitó al Santo que escribiese un tratado con las obligaciones de los Papas; el Santo Abad escribió varios libros al respecto llamados "De consideratione", obra que fue consultada con posterioridad por muchos Pontífices.

         Murió en su Abadía el 20 de Agosto de 1153, cuando contaba 63 años de edad. Fue canonizado en 1174 por el Papa Alejandro III y proclamado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.

         El amor que San Bernardo sentía por María Nuestra Señora quedó plasmado en aquellos versos que ya forman parte de la Piedad Tradicional "oh Clemente, oh Piadosa, oh Dulce Virgen María..." además de componer el conocido "Memorare", la súplica de los Esclavos de María.






              El alma fiel tiene su paraíso, pero espiritual y no terreno; y por eso mismo mucho más deleitable y escondido que el primero. Aquí el alma goza más que con todas las riquezas. De este paraíso brotan cuatro fuentes: la verdad, la caridad, la fuerza y la sabiduría. Estas fuentes ofrecen un agua medicinal al alma enferma. Las enfermedades que aquejan al alma son cuatro vicios: el temor, la concupiscencia, la maldad propia y la ignorancia. Cuando la vence el temor cae forzada en el vicio; el ímpetu de la concupiscencia la empuja al mal, la maldad propia la lleva voluntariamente al vicio, y la seducción del error la hace deslizarse en el mal. 

               A las almas aquejadas y angustiadas por estas enfermedades el Profeta les da este consuelo: Sacaréis agua con gozo de las fuentes del Salvador. Contra la pusilanimidad, consecuencia del vicio del temor, el agua de los auxilios que se toma en la fuente de la fortaleza. Contra la concupiscencia del placer terreno, el agua de los deseos en la fuente de la caridad. Contra la malicia de la maldad voluntaria, el agua de los juicios en la fuente de la verdad. Contra el error de la ignorancia, el agua de los consejos en la fuente de la sabiduría.

               Y todo esto se hará con gozo, pues lo que antes gemía bajo el peso de los vicios ahora se goza con la adquisición de las virtudes. En las aguas de los consejos consigue la prudencia, en el agua de los auxilios la fortaleza, en el agua de los deseos la templanza, y en el agua de los juicios la justicia. Y de este modo, en la contrariedad vence la pusilanimidad con la fortaleza, en la prosperidad refrena la ligereza con la templanza, en la actividad excluye la maldad con la justicia, y en los momentos de duda la prudencia instruye su ignorancia. 

              Reanimada con estas aguas y ataviada con semejantes virtudes, dilátese y comprenda con todos los consagrados lo que es anchura y largura, altura y profundidad. Estas cuatro dimensiones de Dios se pueden abrazar con dos brazos: el amor y temor verdaderos. El temor abraza la altura y profundidad, es decir, el poder y la sabiduría; y el amor la anchura y largura, la caridad y la verdad. Si se teme a Dios es porque todo lo puede con su poder, y ese temor es auténtico si se cree que nada está oculto a su sabiduría. Si se ama a Dios es porque es el Amor, y ese amor es sincero porque es la verdad o la eternidad.

De los Sermones de San Bernardo



domingo, 19 de agosto de 2018

EL APÓSTOL DE LOS SAGRADOS CORAZONES, San Juan Eudes, Misionero incansable


"Que mi corazón no se sacie de amar 
al que jamás será suficientemente amado"



BREVE SEMBLANZA DEL “PADRE, DOCTOR Y APÓSTOL DEL CULTO LITÚRGICO A LOS SAGRADOS CORAZONES”, como le llamó San Pío X

          San Juan Eudes era hijo de un granjero llamado Isaac Eudes, casado con Marta Corbin. 

          A los catorce años, Juan ingresó en el colegio de los jesuitas de Caén. Sus padres deseaban que se casara y siguiera trabajando la granja de la familia. Pero Juan, que había hecho voto de virginidad, recibió las Órdenes Menores en 1621 y estudió Teología en Caén con la intención de consagrarse a los ministerios parroquiales. Sin embargo, poco después determinó ingresar en la Congregación del Oratorio, que había sido fundada en 1611 por el futuro cardenal Pedro de Bérulle. Tras de recabar con gran dificultad el permiso paterno, fue recibido en París por el Superior General en 1623.

         Dos años más tarde, se desató en Normandía una violenta epidemia de peste, y Juan se ofreció para asistir a sus compatriotas. Bérulle le envió al obispo de Séez con una carta de presentación, en la que decía: "La caridad exige que emplee sus grandes dones al servicio de la provincia en la que recibió la vida, la gracia y las órdenes sagradas, y que su diócesis sea la primera en gozar de los frutos que se pueden esperar de su habilidad, bondad, prudencia, energía y vida". El Padre Eudes pasó dos meses en la asistencia a los enfermos en lo espiritual y en lo material. Después fue enviado al oratorio de Caén, donde permaneció hasta que una nueva epidemia se desató en esa ciudad, en 1631. Para evitar el peligro de contagiar a sus hermanos, Juan se apartó de ellos y vivió en el campo, donde recibía la comida del convento.

          Pasó los diez años siguientes en la prédica de misiones al pueblo, preparándose así para la tarea a la que Dios le tenía destinado. En aquella época empezaron a organizarse las misiones populares en su forma actual. San Juan Eudes se distinguió entre todos los misioneros. En cuanto acababa de predicar, se sentaba a oír confesiones, ya que, según él, "el predicador agita las ramas, pero el confesor es el que caza los pájaros". Mons. Le Camus, amigo de San Francisco de Sales, dijo refiriéndose al P. Eudes: "Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y os aseguro que ninguno de ellos mueve tanto a las gentes como este buen padre". San Juan Eudes predicó en su vida unas ciento diez misiones.

         Una de las experiencias que adquirió durante sus años de misionero, fue que las mujeres de mala vida que intentaban convertirse, se encontraban en una situación particularmente difícil. Durante algún tiempo, trató de resolver la dificultad alojándolas provisionalmente en las casas de las familias piadosas, pero cayó en la cuenta de que el remedio no era del todo adecuado. Magdalena Lamy, una mujer de humilde origen, que había dado albergue a varias convertidas, dijo un día al Santo: "Ahora os vais tranquilamente a una iglesia a rezar con devoción ante las imágenes y con ello creéis cumplir con vuestro deber. No os engañéis, vuestro deber es alojar decentemente a estas pobres mujeres que se pierden porque nadie les tiende la mano".

          Estas palabras produjeron profunda impresión en San Juan Eudes, quien alquiló en 1671, una casa para las mujeres arrepentidas; en la que podían albergarse en tanto que encontraban un empleo decente. Viendo que la obra necesitaba la atención de religiosas, el Santo la ofreció a las visitandinas, quienes se apresuraron a aceptarla.

         Después de mucho orar, reflexionar y consultar, San Juan Eudes abandonó la congregación del oratorio en 1643. La experiencia le enseñó que el clero necesitaba reformarse antes que los fieles y que la congregación sólo podría conseguir su fin mediante la fundación de seminarios. El Padre Condren, que había sido nombrado superior general, estaba de acuerdo con el santo; pero su sucesor, el Padre Bourgoing, se negó a aprobar el proyecto de la fundación de un seminario en Caén.

         Entonces el Padre Eudes decidió formar una asociación de sacerdotes diocesanos, cuyo fin principal sería la creación de seminarios con miras a la formación de un clero parroquial celoso. La nueva asociación quedó fundada el día de la Anunciación de 1643, en Caén, con el nombre de "Congregación de Jesús y María". Sus miembros, como los del oratorio, eran sacerdotes diocesanos y no estaban obligados por ningún voto. San Juan Eudes y sus cinco primeros compañeros se consagraron a "la Santísima Trinidad, que es el primer principio y el último fin de la santidad del sacerdocio". El distintivo de la Congregación era el Corazón de Jesús, en el que estaba incluido místicamente el de María; como símbolo del amor eterno de Jesús por los hombres.




         La Congregación encontró gran oposición, sobre todo por parte de los jansenistas y de los Padres del Oratorio. En 1646, el Padre Eudes envió a Roma al Padre Manoury para que recabase la aprobación pontificia para la congregación, pero la oposición era tan fuerte, que la empresa fracasó.

         En 1650, el Obispo de Coutances pidió a San Juan que fundase un seminario en dicha ciudad. El año siguiente, Monseñor Oliver, que consideraba al Santo como "la maravilla de su época", le invitó a predicar una misión de diez semanas en la iglesia de, San Sulpicio de París. Mientras se hallaba en esa misión, el Padre Eudes recibió la noticia de que el Obispo de Bayeux acababa de aprobar la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, formada por las religiosas que atendían a las mujeres arrepentidas de Caén. En 1653, San Juan fundó en Lisieux un seminario, al que siguió otro en Rouén en 1659. 

         Un año después, una bula de Alejandro VII aprobó la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. Ese fue el coronamiento de la obra que el Padre Eudes y Magdalena Larny habían emprendido treinta años antes en favor de las pecadoras arrepentidas. San Juan siguió predicando misiones con gran éxito; en 1666, fundó un seminario en Evreux y, en 1670, otro en Rennes.

          Al año siguiente, publicó un libro titulado "La Devoción al Adorable Corazón de Jesús". Ya antes, el Santo había instituido en su Congregación una Fiesta del Santísimo Corazón de María. En su libro incluyó el propio de una misa y un oficio del Sagrado Corazón de Jesús. El 31 de Agosto de 1670, se celebró por primera vez dicha Fiesta en la Capilla del Seminario de Rennes y pronto se extendió a otras diócesis. Así pues, aunque San Juan Eudes no haya sido el primer Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón en su forma actual, fue sin embargo él "quien introdujo el culto del Sagrado Corazón de Jesús y del Santo Corazón de María", como lo dijo el Papa León XIII en 1903. El Decreto de Beatificación añadía: "El fue el primero que, por divina inspiración les tributó un culto litúrgico."

         El Papa Clemente X publicó seis breves por los que concedía indulgencias a las Cofradías de los Sagrados Corazones de Jesús y María, instituidas en los seminarios de San Juan Eudes.

         Durante los últimos años de su vida, el Santo escribió su tratado sobre "el Admirable Corazón de la Santísima Madre de Dios"; trabajó en la obra mucho tiempo y la terminó un mes antes de morir. Su última misión fue la que predicó en Sain-Lö, en 1675, en plena plaza pública, con un frío glacial. La misión duró nueve semanas. El esfuerzo enorme acabó con su salud y a partir de entonces se retiró prácticamente de la vida activa.

         Su muerte ocurrió el 19 de Agosto de 1680, a las tres de la tarde.
         Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1925.







sábado, 18 de agosto de 2018

"MUCHAS ALMAS VAN AL INFIERNO..." la apremiante llamada a la oración y al sacrificio


'Porque la necedad divina es más sabia 
que la sabiduría de los hombres, 
y la debilidad divina, 
más fuerte que la fuerza de los hombres' 

(Primera Carta de San Pablo a los Corintios, cap 1, vers 25)


               La Primera Aparición de Nuestra Señora de Fátima tuvo lugar el 13 de Mayo de 1917; fue la Virgen misma quien pidió a los niños videntes que volvieran allí los días 13 de cada mes. Sin embargo la Aparición del 13 de Agosto no tuvo lugar, ya que el Administrador del Consejo apresó y llevó a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el Secreto que le había confiado la Madre de Dios. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

               Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el Secreto. Los pequeños videntes respondieron: "No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero." Los encerró entonces en el calabozo. Los presos les aconsejaron: "Pero decir al Administrador ese Secreto. Que os importa que esa Señora no quiera?" -"¡Eso no -respondió Jacinta con vivacidad- antes quiero morir!" Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el Rosario, delante de una medalla de la Virgen que Jacinta colgó en la pared.




                El Administrador para amedrentarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los niños si no accedían a hablar. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada.

              El día 15 de Agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del calabozo y los llevó a Fátima. Lucía, la única de los videntes que hablaba directamente con Nuestra Señora, narra lo que sucedió en esta Aparición del Domingo 19 de Agosto:

          Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

          -¿Qué es lo que quiere Usted?

          -Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré el Milagro para que todos crean (1).

         -¿Qué es los que quiere Usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

          -Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. 

          -Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

         -Sí, a algunos curaré durante el año. 

          Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: 

          -Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas.

           Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.






NOTAS:

              (1) La Virgen anunció en esta Aparición de Agosto el Milagro del Sol del que hasta la prensa laicista dio noticia.