lunes, 22 de abril de 2019

NUESTROS DIFUNTOS INTERCEDEN POR NOSOTROS




               Confesemos que somos mendigos y que todos los dones de Dios son pura limosna de Su Misericordia.

               En las oscuridades del espíritu, en las miserias y peligros en que tenemos que vivir sólo hallamos un fundamento para nuestra esperanza, y es el levantar nuestros ojos a Dios y alcanzar de Su Misericordia por la oración nuestra salud eterna... Lo decía el rey Josafat: Puesto que ignoramos lo que debemos hacer, una sola cosa nos resta: volver los ojos a Ti.

               Muy bien sabe el Señor que nos es muy útil la necesidad de la oración, pues por ella nos conservamos humildes y nos ejercitamos en la confianza. Y por eso permite el Señor que nos asalten enemigos que con nuestras solas fuerzas no podemos vencer, para que recemos y por ese medio obtengamos la gracia divina que necesitamos. Conviene sobre todo que estemos persuadidos que nadie podrá vencer las tentaciones impuras de la carne si no se encomienda al Señor en el momento de la tentación.

               Que sea cosa buena y útil invocar a los Santos para que nos sirvan de intercesores y nos alcancen por los méritos de Jesucristo lo que por los nuestros no podemos obtener, es Doctrina que no podernos negar, pues así lo declaró la Santa Iglesia en el Concilio de Trento.  

               Nadie osará negar que es bueno y útil acudir a las Almas Santas que en el mundo viven para que vengan en nuestra ayuda con sus plegarias.




              De la misma manera, siendo las Almas Benditas del Purgatorio tan amigas de Dios y estando, como están, confirmadas en gracia, parece que no hay razón ni impedimento que les estorbe rezar por nosotros… Puesto que están tan llenas de caridad, por seguro podemos tener que interceden por nosotros. 

               De Santa Catalina de Bolonia se lee que cuando deseaba alguna gracia recurría a las Ánimas Benditas, y al punto era escuchada: y afirmaba que no pocas gracias que por la intercesión de los Santos no había alcanzado, las había obtenido por medio de las Ánimas Benditas. Si, pues, deseamos nosotros la ayuda de sus oraciones, bueno será que procuremos nosotros socorrerlas con nuestras oraciones y buenas obras. Me atrevo a decir que no tan sólo es bueno, sino que es también muy justo, ya que es uno de los grandes deberes de todo cristiano. 

               Exige la caridad que socorramos a nuestros prójimos, cuando tienen necesidad de nuestra ayuda y nosotros por nuestra parte no tenemos grave impedimento en hacerlo. Pensemos que es cierto que aquellas Ánimas Benditas son prójimos nuestros, pues aunque murieron y ya no están en la presente vida, no por eso dejan de pertenecer, como nosotros, a la Comunión de los Santos.


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



domingo, 21 de abril de 2019

EL REGÍNA CAELI, Salutación a Nuestra Señora durante el Tiempo Pascual


           El Regína Coeli (Reina del Cielo) es una oración que los católicos rezamos a la Virgen Nuestra Señora en lugar de la oración del Ángelus, durante el Tiempo Pascual, desde la Vigilia de Pascua hasta el mediodía del Sábado de Pentecostés; es una tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por los frailes franciscanos.




          Piadosa y necesaria tradición es rezar esta oración TRES VECES al día, en la mañana, mediodía y al atardecer, como sucede con el Ángelus; esta disposición parte del Papa Juan XXII en el año 1327.

          El Papa Benedicto XIII, en el año 1724, concedió Indulgencia Plenaria a los fieles que habitualmente reciten el Ángelus; su sucesor, Benedicto  XIV dispuso el 20 de Abril de 1742, que se recitase el Regina Caeli en lugar del Ángelus desde las Vísperas del Sábado Santo, si bien reiteró LAS MISMAS INDULGENCIAS que habían sido concedidas para el Ángelus.




Regina Cæli (español)

V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.
R/. Porque el que mereciste llevar en Tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.
R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.

Oración:

           ¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, Su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.




Regina Cæli (latín)

V/. Regína Cæli, lætare; alleluia.
R/. Quia quem meruisti portare; alleluia.

V/. Resurrexit sicut dixit; alleluia.
R/. Ora pro nobis Deum; alleluia.

V/. Gaude et lætare, Virgo Maria; alleluia.
R/. Quia surrexit Dominus vere; alleluia.

Oremus:

           Deus, qui per resurrectionem Filii tui Domini nostri Iesu Christi mundum lætificare dignatus es, præsta, quæsumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam perpetuæ capiamus gaudia vitæ. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.




LA APOSTASÍA ACTUAL: LA TRAICIÓN A LA MISIÓN DIVINA DE LA IGLESIA




¿SON CISMÁTICOS quienes no se someten a un falso Papa?

            Dios, que permitió la Pasión y la Muerte de Su Divino Hijo, permite también, para castigo nuestro, esas herejías, esos cismas, esas tragedias en Su Iglesia, que, a la postre, hacen brillar el poder y la infinita sabiduría, con que el Señor saca bienes de los mismos males y lleva adelante Sus inescrutables designios a pesar de las mismas perversiones de los hombres.

            El cisma, según el Derecho Canónico y la Historia de la Iglesia, consiste en la separación de la Iglesia Católica de alguno o algunos de sus miembros, por el hecho de negar la "debida" obediencia al Romano Pontífice, cabeza visible de la Iglesia y romper, de esta suerte, el vínculo de unión de la misma, que es la sobredicha sujeción al Vicario de Cristo. Dos cosas presupone un verdadero cisma: la primera que el Romano Pontífice sea un verdadero y legítimo Papa, pues es evidente que a un Papa espurio, que no representa la persona y autoridad de Cristo, no se le puede deber la obediencia y sujeción. La segunda es que el mandato de ese Papa legítimo no sea contrario a la Doctrina recibida, ni se oponga a la Voluntad Santísima de Dios, que nos consta ciertamente por otros caminos.


LA PAPOLATRÍA o culto desmesurado al Papa

               Ni faltan tampoco, por desgracia, los que, con una absurda papolatría, con una obediencia mal entendida, que, en realidad, es traición y es entreguismo, están contribuyendo a la obra satánica de la perdición de innumerables almas, que, sin conocimiento de causa, se han sumado incondicionalmente a la destrucción acelerada de la Iglesia.


               Recuerden, sin embargo, estos demoledores, que tanto se escandalizan de nuestra lucha, que ni Papas, ni Concilios, ni Obispos o sacerdotes pueden exigir nuestra obediencia cuando ellos, en sus mandatos, se apartan de la Verdad Revelada, contrariando las Enseñanzas Dogmáticas ya definidas por el Magisterio vivo, auténtico e infalible de la Iglesia, institucionalizada por el mismo Hijo de Dios o de la Doctrina, que, sin haber sido dogmáticamente definida por el Magisterio, semper et ubique tenuit Ecclesia, siempre y en todas partes ha sido profesada por la Iglesia de Occidente y de Oriente como Verdad revelada por Dios, como Doctrina Católica.




En la imagen, el Obispo Daniel Dolan, del Linaje Episcopal de Monseñor Thuc,
Obispos antimodernistas que han declarado la Sede Vacante en la Roma Apóstata


LA IGLESIA ESTÁ CON PEDRO, con los legítimos Pastores Católicos

              Pero, dirá alguno: LA IGLESIA ESTÁ DONDE ESTÁ PEDRO, DONDE ESTÁN LOS LEGÍTIMOS PASTORES. Así es, verdad; pero, hagamos énfasis en el epíteto: donde están los legítimos pastores, no los intrusos, no los traidores. La Iglesia está donde está PEDRO afirmando: "Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios vivo"; no donde está Pedro negando con imprecaciones conocer a su Maestro, ni donde está Pedro tratando de disuadir a Jesucristo a cumplir el mandato de Su Eterno Padre de morir por nosotros en la Cruz. En esta ocasión el mismo Cristo dijo a Pedro: "Retírate, Satanás".


              ¿Acaso puede estar la Iglesia con los que han traicionado su misión divina, haciendo el juego a los enemigos del nombre cristiano y conduciendo gradualmente al rebaño a la Apostasía, renegando de una manera más o menos clara, más o menos disimulada, del catolicismo tradicional, para "aggiornar" la obra de Cristo al mundo moderno impío y materialista; para entablar el "diálogo ecuménico" con los mayores enemigos de la Iglesia y del mismo Jesucristo?"




Padre Joaquín Sáenz y Arriaga



DOMINGO DE RESURRECCIÓN




A la Víctima pascual 
ofrezcan alabanzas los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas: 
Cristo inocente 
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la Vida se enfrentaron 
en lucha singular. 
El dueño de la Vida, que había muerto, 
reina vivo.

Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente 
y la gloria del que resucitó, 
a unos ángeles, el sudario y los vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza; 
precederá en Galilea a los suyos 
Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.

Tú, Rey victorioso, ten piedad

Amen, Aleluya.




             La noche que precedió a la Resurrección de Jesús fue noche de desolación, de llanto y de tinieblas. Sus enemigos estaban satisfechos de haber por fin encerrado en la tumba al “seductor del pueblo”. Herido el Pastor, la pequeña grey se dispersó. Los amigos de Jesús, desolados y desconcertados, se ven obligados a esconderse por temor a los escribas y fariseos. Jesús está en la tumba. Yace su cadáver sobre la fría roca y todo su cuerpo está todavía llagado; sus labios están mudos. ¿Qué quedan ya de sus palabras, que sabían animar, confortar e iluminar, aquellas palabras suyas tan llenas de majestad y sabiduría? ¿Dónde está aquel su imperar a los vientos y tempestades; dónde su poder para eludir las diabólicas insidias de sus enemigos o para hacer frente valerosamente a su furor? ¿Dónde está su poder de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos? Todo (al parecer) ha terminado; y con él han quedado sepultados en la tumba no sólo los proyectos ambiciosos de algunos, sino también las discretas esperanzas de muchos. Todo ha terminado -van murmurando los hombres-, y en sus voces se ve la expresión de una desesperada tristeza. Todo ha terminado, parece que responden las cosas.

            Y, sin embargo, quien hubiese podido mirar a través de la piedra que cerraba el sepulcro, hubiera tenido la impresión de que los ojos de Jesús no estaban cerrados por la muerte sino por el sueño; allí no había traza de corrupción en sus miembros, y su rostro conservaba aún muy visibles las señales de su belleza sobrehumana, de su infinita bondad. Después de su muerte, el cuerpo de Jesús, como su alma, permaneció unido al Verbo, a la divinidad, que vive y obra en aquellos miembros. Pero apartada, en una casita modesta y silenciosa, arde una llama de fe que nunca se apaga: María espera llena de confianza a Jesús.

            En esto, la tierra tiembla; el ángel baja del cielo, aparta la pesada piedra que cierra el sepulcro, y se sienta majestuoso y sereno sobre ella. Los soldados huyen y van a dar bruscamente a los enemigos de Jesús la primera prueba de su aplastante derrota. Es ya el alba.

            María Magdalena está corriendo casi sin saber adónde, movida por un amor que no sufre pausas ni admite reflexión; vedla, de repente, como desmayada ante Jesús, que la saluda con infinita ternura. Las piadosas mujeres, con el corazón alborotado por el anuncio que les diera el ángel, encuentran también a Jesús y vuelan a anunciar la resurrección a los apóstoles, para hacerles participantes de su alegría y de su paz. Entre tanto, Pedro ha recibido del Señor, con señal inefable, la certeza de su perdón. Y Jesús entra en el Cenáculo con las puertas cerradas y halla a los apóstoles; les conforta, les tranquiliza, les deja su paz.

            Así quisiéramos, amadísimos hijos, que otra noche, la noche que ha caído sobre el mundo y que oprime a los hombres, viese pronto su alba y fuese besada por los rayos de un nuevo sol.

            Varias veces hemos hecho notar que los hombres de todas las naciones y de todos los continentes se ven forzados a vivir, desorientados y temerosos, en un mundo trastornado y perturbador. Todo se ha hecho relativo y provisional, porque es siempre menos eficiente y por lo mismo menos eficaz. El error, en sus formas casi innumerables, ha esclavizado las inteligencias de seres, por lo demás muy selectos y la inmoralidad de toda clase,ha llegado a tales grados de precocidad, de impudencia y de universalidad, que preocupan seriamente a los que piensan en la suerte del mundo. La humanidad parece un cuerpo infecto y llagado, en el que la sangre circula con dificultad, porque los individuos, las clases, y los pueblos se obstinan en seguir divididos, y por lo tanto, no se comunican mutuamente. Y cuando no se desconocen se odian, y conspiran y luchan y se destruyen.

            Pero también esta noche del mundo tiene señales claras de un alba que vendrá, de un día nuevo al que besará un sol nuevo y más esplendoroso.

            Muchos entrevén ya, y lo confiesan, que se ha llegado a esta noche del mundo porque Jesús ha sido apresado, porque se le ha querido desterrar de la vida familiar, cultural y social; porque se ha sublevado el pueblo contra Él[2], porque le han crucificado y dejado mudo e inerte.

            Pero hay una multitud de almas valientes y activas, conscientes de que la muerte y sepultura de Jesús solo fue posible porque entre los amigos de Él hubo quien le negase y le traicionase; ¡hubo tantos que huyeron asustados ante las amenazas de los enemigos! Estas almas saben que una acción oportuna, concorde y orgánica cambiará la faz de la tierra, renovándola y mejorándola.


(Extracto del SERMÓN DE PASCUA, por el Venerable Papa Pío XII, 1957)



sábado, 20 de abril de 2019

SÚPLICA DE LOS SIETE GLORIAS A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR (que recitara con frecuencia San Benito José Labre)




SÚPLICA DE LOS SIETE GLORIAS 
A LA  PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR


             Padre Eterno, por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia: márcanos con la Sangre del Cordero Inmaculado Cristo Jesús, como señalaste al pueblo de Israel para librarle de la muerte. Y Tú, Madre de Misericordia María Santísima, ruega a Dios por nosotros: aplácale y alcánzanos la gracia que pedimos... 

          (pedir aquí por nuestras particulares necesidades, espirituales y temporales; también por las de alguien que se haya encomendado a nuestras oraciones y por el descanso eterno de nuestros Difuntos)

     Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo... etc


             Padre Eterno: por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia: sálvanos del naufragio del mundo, como salvaste a Noé del Diluvio Universal y Tú, Arca de Salud, María Santísima, ruega a Dios por nosotros, aplácale y alcanzanos la gracia que pedimos.

     Gloria al Padre, etc


             Padre Eterno, por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia: líbranos de los azotes que merecemos, como libraste a Lot del incendio de Sodoma. Y Tú, Abogada Nuestra, ruega a Dios por nosotros, aplácale y alcánzanos la gracia que pedimos.

     Gloria al Padre, etc


             Padre Eterno, por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia: consuélanos en las presentes necesidades y tribulaciones, como consolaste a Job, Ana y Tobías en sus aflicciones. Y Tú, Consoladora de los afligidos, María Santísima, ruega a Dios por nosotros, aplácale, y alcánzanos la gracia que pedimos.

     Gloria al Padre, etc


             Padre Eterno, por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Misericordia: Tú, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva: danos por Tu Misericordia espacio de penitencia para que, reconocidos y arrepentidos de nuestros pecados, causa de todo mal, vivamos en la Santa Fe, Esperanza, Caridad y Paz de Nuestro Redentor. Y Tú, Refugio de los pecadores, María Santísima, ruega a Dios por nosotros, aplácale, y alcánzanos la gracia que pedimos.

     Gloria al Padre, etc


             Oh Sangre Preciosa de Jesús nuestro amor! Clama a Tu Divino Padre: Misericordia, Perdón, Gracia y Paz.

     Gloria al Padre, etc


             Oh María Madre y Esperanza Nuestra! Ruega por nosotros, y alcánzanos la gracia que pedimos.

     Gloria al Padre, etc



ORACIÓN FINAL

          Padre Eterno, yo Te ofrezco la Sangre de Jesucristo en descuento de mis pecados, por las necesidades de la Santa Iglesia y por la conversión de los pecadores.

          Inmaculada María, Madre de Dios, ruega a Jesús por nosotros.

          ¡Jesús y María, Misericordia! San Miguel Arcángel, San José, San Pedro y San Pablo, Protectores de todos los Fieles de la Iglesia de Dios, y Vosotros todos, Ángeles, Santos y Mártires del Paraíso, rogad por nosotros y alcanzadnos Gracia y Misericordia. Así sea.




10 ANIVERSARIO de Mari Loli Mazón, vidente de Nuestra Señora de Garabandal y Alma Víctima por los sacerdotes




               Mari Loli Mazón no era distinta de las demás niñas de su edad; vivía de forma sencilla en la aldea de San Sebastián de Garabandal, al norte de España. La tranquila infancia se vería interrumpida el 18 de Junio de 1961, cuando formó parte del grupo de cuatro niñas escogidas para participar de las visiones de Nuestra Señora y de San Miguel. 

              Durante estas visiones la Virgen enfatizó la importancia de orar por los sacerdotes, y Mari Loli, en mayor medida que las demás, parecía tener una vocación especial a este respecto. Su madre recuerda una de estas visiones: “Estábamos las dos solas cuando entró en éxtasis, ¡cómo lloró esa noche!, ¡cómo lloró esta criatura, Dios mío, y cómo sufrió! Nuestra Madre Santísima le dijo que rezara mucho por los sacerdotes y que debía hacer muchos sacrificios por ellos. Muchos sacerdotes van por el camino de la perdición, las cosas estaban mal y eso era algo que no me gustaba escuchar. Para mí los sacerdotes representaban lo más sagrado en el mundo y ¿escucharía lo que mi hija estaba diciendo?” Posteriormente Mari Loli diría que el rezar por los sacerdotes y hacer sacrificios por ellos eran de las cosas más importantes que haría durante su vida..

               Después que las visiones terminaron para ella en Enero de 1963, comenzó a experimentar locuciones, la única de las niñas, junto con Conchita, que las tuvo. Ella las describía como comunicaciones interiores ya sea con Jesús o con María. En las últimas que tuvo con la Santísima Virgen le fue recordada la necesidad de rezar por los sacerdotes: “… La Virgen me hizo capaz de saber cuando un sacerdote estaba en pecado. Ella me ayudó a comprender que ellos necesitan muchas oraciones y sacrificios. También me hizo comprender la Crucifixión en la Santa Misa, de tal manera que entendiera la humildad y el sacrificio por el mundo”.

               El 13 de Octubre de 1963 Mari Loli escribió a Fr. Luis Retenaga acerca de una locución que había tenido de Nuestra Señora, en la cual Mari Loli le pedía una cruz de sufrimiento por los sacerdotes. La Virgen le respondió que podía ser cualquier carga que se llevara con paciencia y con humildad. En esta locución, quizás por primera vez, Loli comprendería acerca de las pruebas que tendría que soportar durante su vida. Y de nuevo le fue recordada la necesidad de rezar por los sacerdotes:

          -“¿Moriré pronto?”

         -“No. Tendrás que permanecer en el mundo para sufrir, en cualquier lugar que te hallares, sufrirás.”

          -“¡Permite que mis padres crean!”

          -“Ellos no creen, de tal manera que tu tendrás que sufrir aún más, sufrir con paciencia.”

               La Virgen le dijo entonces: 

          -Reza el Rosario todos los días, reza por los sacerdotes ya que ellos son los que más sacrificios necesitan todos los días.

         -“¿Por qué mis padres no creen?”

          -“Porque tienes que sufrir, tienes que sufrir mucho en este mundo”.

          -“¿Qué sacrificios debo hacer?”

         -“Debes ser más obediente”.




              En otra locución cuya fecha es del 7 de Febrero de 1966, Nuestra Señora de nuevo describió a Mari Loli los sufrimientos que le esperaban. Ella misma escribiría:

             “Tuve una locución con la Santísima Virgen, Ella me dijo que yo tendría que experimentar una gran cantidad de sufrimientos en este mundo, que tendría muchas pruebas que me harían sufrir mucho… Le pedí que diera a mi padre una prueba de las apariciones para que también creyera, Ella me dijo que estaba muy complacida con mis sacrificios, pero que tenía que mejorar cada día y mortificarme en todas las cosas, que debía rezar el Rosario todos los días como lo había hecho hasta el momento, ya que es una devoción que le agrada mucho, que nos ama mucho a todos y que desea que todos seamos muy buenos para que pronto nos reunamos en la Gloria Celestial con Ella.”

              El padre de Loli falleció el 4 de Junio de 1974 y aparentemente recibió la señal en su lecho de muerte, que había pedido, que confirmaba la veracidad de las apariciones, como se describe en el libro “Se fue con prisas a la montaña” del P. Eusebio García de Pesquera O.F.M.

               Tras pasar por un internado junto a Conchita, otra de las videntes de Garabandal, en 1974, Mari Loli se casó con Francis Lafleur a quien conoció en Estados Unidos; desde ese momento, ella y Francis, un devotísimo esposo, vieron su familia crecer. Primero vino un varón, Francis, y después dos niñas, Melanie y María Dolores. El matrimonio rezaría a diario el Santo Rosario.

               Hasta este momento de su vida, Mari Loli tuvo que haber compartido su sufrimiento por las dudas y otras pruebas y, como cualquier otra buena madre, las ansiedades de sus hijos en sus diferentes edades en un mundo como el de hoy. Sin embargo, a finales de la década de los 80, la Profecía de Nuestra Señora sobre sus sufrimientos tomó un nuevo impulso al diagnosticársele lupus, una enfermedad descrita como “una inflamación crónica que ocurre cuando el sistema inmune del cuerpo ataca sus propios tejidos y órganos”.




              Su lupus ya era bastante serio, pero en 2001 le vino algo peor, posiblemente ocasionado por el lupus, al diagnosticársele fibrosis pulmonar, una enfermedad que se manifiesta por el reemplazamiento de tejido sano de los pulmones por tejido más grueso, reduciendo la capacidad de los pulmones para transferir oxígeno al torrente sanguíneo. En esta etapa de la enfermedad de Loli su expectativa de vida era de 5 a 7 años. Es necesario mencionar que este fue un golpe demoledor para toda la familia. En sus últimos meses, ella se desplazaba en una silla de ruedas y utilizaba máscara de oxígeno la mayor parte del tiempo y tenía frecuentes episodios de tos. Con la garganta lastimada y la lengua seca sólo podía comer muy poco.

                Mari Loli falleció en su casa, rodeada del cariño de su familia, el Lunes 20 de Abril de 2009 en Boston, Estados Unidos.

               Para conocer más sobre el Mensaje de Nuestra Señora en Garabandal tan sólo pulse AQUÍ




viernes, 19 de abril de 2019

CUANDO OS CONTEMPLO CLAVADO A LA CRUZ...





SI ME AMAS DE VERAS...¿QUÉ REHUSARÁS A MI AMOR?.Tercera Reflexión para el Viernes Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


                En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 


Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
y de Mis confidencias con las almas.




               ¡Contempladme, Ángeles del Cielo!... ¡Ved al Creador de todas las maravillas, al Dios a quien rinden adoración los Espíritus Celestiales, caminando hacia el Calvario y llevando sobre Sus hombros el leño santo y bendito que va a recibir Su último suspiro!... 


               Vedme también vosotras, almas que deseáis ser Mis fieles imitadoras. Mi Cuerpo, destrozado por tanto tormento, camina sin fuerzas, bañado de sudor y de Sangre... ¡Sufro... sin que nadie se compadezca de Mi dolor!... La multitud me acompaña y no hay una sola persona que tenga piedad de Mí!... ¡Todos me rodean como lobos hambrientos, deseosos de devorar su presa!

               Seguid conmigo unos momentos y a los pocos pasos me veréis en presencia de Mi Madre Santísima, que con el Corazón traspasado de dolor sale a Mi encuentro para dos fines: cobrar nueva fuerza para sufrir a la vista de Su Dios..., y dar a Su Hijo con su actitud heroica aliento para continuar la obra de la Redención.

               Para Mí lo más grande es Mi Madre, y no solamente no la puedo consolar, sino que el lamentable estado en que me ve procura a Su Corazón un sufrimiento semejante al mío. ¡La muerte que Yo sufro en el Cuerpo la recibe Mi Madre en el Corazón! ¡Ah! ¡Cómo se clavan en Mí Sus ojos, y los Míos, oscurecidos y ensangrentados, se clavan también en Ella! No pronunciamos una sola palabra; pero ¡cuántas cosas se dicen Nuestros Corazones en esta dolorosa mirada!...

               Pero... ha llegado la hora, y tendiéndome sobre la Cruz, los verdugos cogen Mis brazos y los estiran para que lleguen a los taladros preparados en ella. Con tal atroces sacudidas todo Mi Cuerpo se quebranta, se balancea de un lado a otro y las espinas de la corona penetran en Mi cabeza más profundamente. ¡Oíd el primer martillazo que clava Mi mano derecha...; resuena hasta las profundidades de la tierra!... Ya clavan mi mano izquierda...; ante semejante espectáculo los Cielos se estremecen; los Ángeles se postran. ¡Yo guardo profundo silencios... ¡Ni una queja se escapa de Mis labios! Después de clavarme las manos, tiran cruelmente de los pies...; las llagas se abren..., los nervios se desgarran..., los huesos se descoyuntan... ¡El dolor es inmenso!... ¡Mis pies quedan traspasados..., y Mi Sangre baña la tierra!...»

               ¡Estad atentos, Ángeles del Cielo!, y vosotros, todos los que me amáis. Los soldados van a dar la vuelta a la Cruz para remachar los clavos y evitar que, con el peso de Mi Cuerpo, se salgan y lo dejen caer. ¡Mi Cuerpo va a dar a la tierra el beso de paz! ¡Mientras los martillazos resuenan por el espacio, en la cima del Calvario se realiza el espectáculo más admirable!... A petición de Mi Madre, que contemplando lo que pasaba y siéndole a Ella imposible darme alivio, implora la Misericordia de Mi Padre Celestial..., legiones de Ángeles bajan a sostener mi Cuerpo adorable para evitar que roce la tierra y que lo aplaste el peso de la Cruz...»

               ¡Contempla a tu Jesús tendido en la Cruz!..., sin poder hacer el menor movimiento..., desnudo..., sin fama..., sin honra, sin libertad... Todo se lo han arrebatado... ¡No hay quien se apiade y se compadezca de Su dolor...; sólo recibe tormentos, escarnios y burlas!...; si me amas de veras, ¿qué no harás para asemejarte a Mí? ¿A qué no estarás dispuesta para consolarme? Y ¿qué rehusarás a Mi Amor?


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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NO QUEDÓ EN MÍ UN SOLO HUESO QUE NO FUESE QUEBRADO... Segunda Reflexión para el Viernes Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


               En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 


Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
y de Mis confidencias con las almas.





               Mira cómo este hombre, confundido y enredado en sus propios lazos, no sabe qué hacer de Mí, y para apaciguar el furor del populacho manda que me hagan azotar.» 

               Así son las almas cobardes, que faltas de generosidad para romper enérgicamente con las exigencias del mundo o de sus propias pasiones, en vez de cortar de raíz aquello que la conciencia les reprende, ceden a un capricho, se conceden una ligera satisfacción, capitulan en parte con lo que la pasión exige. Y para acallar los remordimientos, se dicen a sí mismas: — Ya me he privado de esto, —sin ver que es sólo la mitad de lo que la gracia les pide. Sólo diré una palabra... Alma querida, como Pilatos me haces flagelar. Ya has dado un paso... Mañana darás otro... ¿Crees satisfacer así tu pasión? No...; pronto te pedirá más, y como no has tenido valor para luchar con tu propia naturaleza en esta pequeñez, mucho menos la tendrás después cuando la tentación sea mayor. Miradme, almas tan amadas de Mi Corazón, dejándome conducir con la mansedumbre de un cordero al terrible y afrentoso suplicio de la flagelación...

                Sobre mi cuerpo ya cubierto de golpes y agobiado de cansancio, los verdugos descargan cruelmente, con cuerdas embreadas y con varas, terribles azotes. Y es tanta la violencia con que me hieren, que no quedó en Mí un solo hueso que no fuese quebrantado por el más terrible dolor... La fuerza de los golpes me produjo innumerables heridas... Las varas arrancaban pedazos de piel y carne divina... La Sangre brotaba de todos los miembros de Mi Cuerpo, que estaba en tal estado, que más parecía monstruo que hombre.
               No rehuyo la humillación, antes me abrazo con ella, para expiar los pecados de soberbia y atraer a las almas a imitar mi ejemplo. Permití que me coronasen de espinas y que Mi cabeza sufriera cruelmente para expiar la soberbia de muchas almas que rehúsan aceptar aquello que las rebaja a los ojos de las criaturas. Consentí que pusieran sobre Mis hombros un manto de escarnio y que me llamasen loco; para que las almas no se desdeñen de seguirme por un camino que a los mundanos parece bajo y vil y quizá a ellas mismas indigno de su condición. 

               No, almas queridas, no hay camino, estado ni condición humillante cuando se trata de cumplir la Voluntad Divina...; no queráis resistir, buscando con vanos y soberbios pensamientos el modo de seguir la Voluntad de Dios haciendo la vuestra. Ni creáis que hallaréis la verdadera paz y alegría en una condición más o menos brillante a los ojos de las criaturas... No; sólo la encontraréis en el exacto cumplimiento de la Voluntad Divina y en la entera sumisión para aceptar todo lo que Ella os pida.


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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JESÚS ES DESPRECIADO POR EL POPULACHO, QUE ELIGE A BARRABÁS. Primera Reflexión para el Viernes Santo, tomada de "Un Llamamiento al Amor"


               En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a Sor Josefa Menéndez los sentimientos de Su Corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía. Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias. 


Josefa, Esposa y víctima de Mi Corazón, 
voy a hablarte de Mi Pasión, 
para que sea el objeto constante de tu pensamiento
y de Mis confidencias con las almas.



  
                Coronado de espinas y cubierto con un manto de púrpura, los soldados me presentaron de nuevo a Pilatos. No encontrando en Mí delito para castigarme, Pilatos me hizo varias preguntas, diciéndome que por qué no le contestaba siendo así que él tenía todo poder sobre Mí... Entonces, rompiendo Mi silencio, le dije: No tendrías ese poder si no se te hubiese dado de arriba; pero es preciso que se cumplan las Escrituras. Y cerrando de nuevo los labios me entregué... Pilatos, perturbado por el aviso de su mujer y perplejo entre los remordimientos de su conciencia y el temor de que el pueblo se amotinase contra él, buscaba medios para libertarme..., y me expuso a la vista del populacho en el lastimoso estado en que me hallaba, proponiéndoles darme la libertad y condenar en Mi lugar a Barrabás, que era un ladrón y criminal famoso... A una voz, contestó el pueblo: — ¡Que muera y que Barrabás sea puesto en libertad!

                Almas que me amáis, ved cómo me han comparado a un criminal y ved cómo me han rebajado más que al más perverso de los hombres... ¡Oíd qué furiosos gritos lanzan contra Mí!... ¡Ved con qué rabia piden Mi muerte! ¿Rehusé, acaso, pasar por tan penosa afrenta? No, antes al contrario, me abracé con ella por amor a las almas y para mostraros que este amor no me llevó tan sólo a la muerte, sino al desprecio, a la ignominia, al odio de los mismos por quienes iba a derramar Mi Sangre con tanta profusión. No creáis, sin embargo, que mi naturaleza humana no sintió repugnancia ni dolor...; antes, al contrario, quise sentir todas vuestras repugnancias y estar sujeto a vuestra misma condición, dejándoos un ejemplo que os fortalezca en todas las circunstancias de la vida.

                Ahora quiero volver a tratar de las almas de quienes hablaba ayer. De esas almas a quienes llamo al estado perfecto, pero vacilan, diciendo entre sí: «No puedo resignarme a esta vida de oscuridad..., no estoy acostumbrada a estos quehaceres tan bajos...; ¿qué dirán mi familia, mis amistades? Y se persuaden de que con la capacidad que tienen o creen tener, serán más útiles en otro lugar. Voy a responder a estas almas: «Dime, ¿rehusé Yo o vacilé siquiera cuando me vi nacer de familia pobre y humilde..., en un establo, lejos de mi casa y de mi patria..., de noche..., en la más cruda estación del año?... Después viví treinta años de trabajo oscuro y rudo en un taller de carpintero; pasé humillaciones y desprecios de parte de los que encargaban trabajo a Mi Padre San José..., no me desdeñé de ayudar a Mi Madre en las faenas de la casa..., y, sin embargo, ¿no tenía más talento que el que se requiere para ejercer el tosco oficio de carpintero, Yo que a la edad de doce años enseñé a los Doctores en el Templo? 

                Pero era la Voluntad de Mi Padre Celestial y así le glorificaba. Cuando dejé Nazaret y empecé Mi vida pública, habría podido darme a conocer por Mesías e Hijo de Dios, para que los hombres escuchasen Mis enseñanzas con veneración; pero no lo hice porque Mi único deseo era cumplir la voluntad de Mi Padre... Y cuando llegó la hora de Mi Pasión, a través de la crueldad de los unos y de las afrentas de los otros, del abandono de los Míos y de la ingratitud de las turbas..., a través del indecible martirio de Mi Cuerpo y de las vivísimas repugnancias de Mi naturaleza humana, Mi alma, con mayor amor aún, se abrazaba con la Voluntad de Mi Padre Celestial... Cuando, después de haber pasado por encima de las repugnancias y sutilezas de amor propio, que os sugiere vuestra naturaleza..., abracéis con generosidad la Voluntad Divina, sólo entonces llegaréis a gozar de las más inefables dulzuras, en una íntima unión de voluntades, entre el Divino Esposo y vuestra alma.

                Esto que he dicho a las almas que sienten honor a la vida humilde y oscura, lo repito a las que, por el contrario, son llamadas a trabajar en continuo contacto con el mundo, cuando su atractivo sería la completa soledad y los trabajos humildes y ocultos... ¡Almas escogidas! Vuestra felicidad y vuestra perfección no consiste en ser conocidas o desconocidas de las criaturas, ni en emplear u ocultar el talento que poseéis... Lo único que os procurará felicidad cumplida es hacer la Voluntad de Dios, abrazarla con amor y por amor unirse y conformarse con entera sumisión a todo lo que por Su Gloria y vuestra santificación os pida.

                Basta por hoy, Josefa; mañana continuaré. Ama y abraza Mi Voluntad alegremente: ya sabes que está en todo trazada por el amor.


Extraído de "Un Llamamiento al Amor", Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
 a la humilde religiosa Sor Josefa Menéndez



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