lunes, 24 de mayo de 2021

NUESTRA SEÑORA, AUXILIO DE LOS CRISTIANOS


                Napoléon había ocupado en 1806 el Reino de Nápoles, expulsando a los Borbones y poniendo sobre el trono a su hermano José. La flota inglesa, sin embargo, era todavía fuerte en el Mediterráneo. Al negarse el Papa Pío VII a sumarse al bloqueo continental contra Gran Bretaña, dejando abiertos a sus barcos el puerto de Civitavecchia y los del Adriático, el emperador francés ordenó al general Miollis que ocupara Roma, en la que entraron sus fuerzas el 2 de Febrero de 1808.




               Mientras tanto, Francia invadía Portugal y de paso se apoderaba del trono español, que dio Napoleón a su hermano José, el cual dejó el trono de Nápoles a Murat, su cuñado. Desde Viena, el 27 de Mayo de 1809 (cinco días después de esa batalla), el que ya era dueño de la situación en toda Europa, decretaba la anexión al Imperio Francés de los Estados de la Iglesia, declarando a Roma ciudad libre imperial y dejándosela al Papa como residencia. Pío VII reaccionó haciendo publicar, el 10 de Julio, la bula Quam memorandum de excomunión contra los violadores de los derechos de la Iglesia; el general Miollis ordenó la captura del Pontífice. El Papa Chiaramonti no quiso que se derramara la sangre de sus valientes defensores de la Guardia Suiza y se rindió a sus captores. Radet dispuso la salida inmediata de Roma del Papa.

              El viaje fue un verdadero viacrucis para el enfermizo Pío VII, que había superado los 67 años; llegó confinado a Savona a finales de año. Aquí recibió Pío VII las expresiones de fidelidad de la población, permaneciendo allí hasta 1812.

               Napoleón quiso aprovechar el cautiverio del Papa para arrancarle inauditas concesiones que constituían graves atentados a la independencia de la Iglesia del poder civil. Quería, además, que se estableciese su sede en París, haciendo de la capital imperial también la del Catolicismo. Pío VII se resistió a tales pretensiones, a pesar que se le quiso forzar alejando de él a todos los prelados fieles y secuestrando su correspondencia. El 27 de Mayo de 1812, Napoleón ordena el traslado del Papa de Savona a Fontainebleau. La travesía de los Alpes casi le costó la vida al Pontífice, al que administraron la extremaunción y el viático ante el temor que falleciese.

               En medio del tira y afloja entre el Papa y el Emperador de los Franceses, ocurrió la derrota de éste en la Batalla de Leipzig. Pensando que el prisionero de Fontainebleau atraía sobre él las iras del Cielo, ordenó inesperadamente su liberación el 23 de Enero de 1814. En Marzo el Papa partía de regreso a Roma en un viaje triunfal. Mientras tanto, el 20 de Abril, en el mismo palacio que había servido de encierro a Pío VII, su antiguo carcelero firmaba el acta de abdicación de su corona imperial. El 24 de Mayo de 1814, entre lágrimas de los piadosos romanos, regresaba el Papa a la Ciudad Eterna. En recuerdo de esta fecha instituyó la Festividad de Santa María bajo la advocación de Auxilio de los Cristianos.



MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 24: Recurrir a Su Inmaculado Corazón

    



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Santísima Virgen Inmaculada y Madre mía María: A Ti Te pido el verdadero amor a Jesucristo, de Ti  espero tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tienes a Dios, Te ruego me ayudes siempre, pero más en el último momento de mi vida. No me abandones hasta no verme salvo en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus Misericordias por toda la Eternidad..."




domingo, 23 de mayo de 2021

DOMINGO DE PENTECOSTÉS




            La pequeña Iglesia de ciento veinte personas se halla congregada en el Cenáculo de Jerusalén, en torno al Príncipe de los Apóstoles. Hacia la hora de Tercia -las nueve de la mañana- hace Su Aparición el Espíritu del Señor.

            Celebramos hoy día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la Promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín: "Pascua fue el principio de la gracia, Pentecostés fue su coronamiento"

            Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

            Es tan solemne esta Fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica lluvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Santa Misa de hoy.

            El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la Llama de Amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.


Doctrina Católica sobre el Espíritu Santo


     ¿Qué Misterio honra la Iglesia en la Solemnidad de Pentecostés? 

     En la Solemnidad de Pentecostés honra la Iglesia el Misterio de la Venida del Espíritu Santo.

     ¿Por qué la Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés? 

     La Fiesta de la Venida del Espíritu Santo se llama Pentecostés, que quiere decir quincuagésimo día, porque la Venida del Espíritu Santo acaeció a los cincuenta días de la Resurrección del Señor.

     ¿No era también Pentecostés una Fiesta de la Antigua Ley? 

     Pentecostés era también una Fiesta solemnísima entre los hebreos y era figura de la que celebran los Cristianos.

     ¿A qué fin se instituyó el Pentecostés de los hebreos? 

     El Pentecostés de los hebreos se instituyó en memoria de la Ley dada por Dios en el Monte Sinaí entre truenos y relámpagos, escrita en dos tablas de piedra, cincuenta días después de la primera Pascua, a saber: después de ser librados del cautiverio del faraón.

     ¿De qué manera se ha cumplido en el Pentecostés de los Cristianos lo que se figuraba en el de los hebreos? 

     Lo que se figuraba en el Pentecostés de los hebreos se ha cumplido en el de los Cristianos, por cuanto el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y los otros Discípulos de Jesucristo que estaban reunidos en un mismo lugar con la Santísima Virgen, e imprimió en sus corazones la Nueva Ley por medio de Su Divino Amor.

     ¿Qué sucedió en la Venida del Espíritu Santo? 

     En la Venida del Espíritu Santo oyóse de repente un sonido del Cielo, como de viento impetuoso, y aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentaron sobre cada uno de los allí congregados.

     ¿Qué efecto produjo en los Apóstoles la Venida del Espíritu Santo? 

     El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, los llenó de sabiduría, fortaleza, caridad y de la abundancia de todos Sus Dones.

     ¿Qué hay que admirar en los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo? 

     Los Apóstoles, después que fueron llenos del Espíritu Santo, de ignorantes se trocaron en conocedores de los más profundos Misterios y de las Sagradas Escrituras, de tímidos se hicieron esforzados para predicar la Fe de Jesucristo, hablaron diversas lenguas y obraron grandes milagros.

     ¿Cuál fue el primer fruto de la predicación de los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo? 

     El primer fruto de la predicación de los Apóstoles, después de la Venida del Espíritu Santo, fue la conversión de tres mil personas en el sermón que hizo San Pedro el día mismo de Pentecostés, la cual fue seguida de muchísimas otras.



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     ¿Fue enviado el Espíritu Santo a solos los Apóstoles? 

     El Espíritu Santo no fue enviado a solos los Apóstoles, sino también a la Iglesia y a todos los Fieles.

     ¿Qué obra el Espíritu Santo en la Iglesia? 

     El Espíritu Santo vivifica la Iglesia y con perpetua asistencia la gobierna, y de allí le nace la fuerza incontrastable que tiene en las persecuciones, la victoria sobre sus enemigos, la pureza de la Doctrina y el Espíritu de Santidad que mora en ella, en medio de la corrupción del siglo.

     ¿Cuándo reciben los fieles el Espíritu Santo? 

     Los Fieles reciben el Espíritu Santo en todos los Sacramentos, especialmente en la Confirmación y en el Orden Sagrado.

     ¿Qué hemos de hacer en la Fiesta de Pentecostés? 

     En la Fiesta de Pentecostés hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, adorar al Espíritu Santo; 2ª, pedirle que venga a nosotros y nos comunique sus dones; 3ª, acercarnos dignamente a los Santos Sacramentos; 4ª, dar gracias a Nuestro Divino Redentor por habernos enviado al Espíritu Santo según Sus promesas, rematando así todos los Misterios y la gran Obra del establecimiento de la Iglesia.




MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 23: El Reino de la Aurora

    



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Pongo en vuestras manos toda mi esperanza, toda mi salvación; admitidme por siervo vuestro, y acogedme bajo vuestro manto, Vos, ¡oh Madre de misericordia! Y ya que sois tan poderosa ante Dios, libradme de todas las tentaciones o bien alcanzadme fuerzas para vencerlas hasta la muerte. Os pido un verdadero amor a Jesucristo. Espero de vos tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tenéis a Dios os ruego que siempre me ayudéis, pero más en el último instante de mi vida. No me dejéis hasta que me veáis salvo en el cielo para bendeciros y cantar vuestras misericordias por toda la eternidad. Así lo espero. Amén..."




sábado, 22 de mayo de 2021

LA PURÍSIMA MARÍA, CORREDENTORA DE LAS ALMAS. Parte 4

 



               La misma Virgen Madre tuvo que ser redimida, aunque con redención preventiva y total. Pero a esta Madre así redimida, precisamente para que fuese dignísima Madre de Dios, la llamó Dios a esta Obra Ministerial de Jesús, con la misma amplitud que Él, pero en un plano inferior, dentro del mismo orden sobrenatural. 

               ¿Por qué fue así? ¿Por qué no obró Jesucristo la Redención con independencia de toda criatura? ¿Por qué quiso asociar a Su Obra a una Madre?. Porque quiso: Quia ipse voluit. Tan libre fue en Su Oblación como en elegir la forma de hacerse Hostia, que fue naciendo de mujer: Factus ex  muliere. Pero el hecho de esta asociación del Hijo con la Madre para el rescate del mundo es tan visible en la Historia de la Revelación y de la Redención, que no dudamos llamarlo uno de los puntos salientes de nuestra Religión divina.

               Porque asociándose el Redentor a una Madre, recibían el orden natural y sobrenatural su perfección máxima en una pura criatura, que por ser Madre de Dios, debía ser la Obra Excelsa de Sus manos y como la suprema glorificación de las Obras de Dios ad extra.

               Nuestro Señor Jesucristo, asociado a a una Madre Amable, que es toda suavidad y piedad, los redimidos tenemos en la Corredentora, Madre del Redentor y nuestra, como un paso a nivel para ir al Redentor y por Él a Dios. Porque así la fuerza activa de la Redención, levanta sólidamente a hombre y a mujer, el Hombre y la Mujer por antonomasia, como solidariamente les había hundido la fuerza activa de pecar, que les perdió.  


Cardenal Enrique Tomás y Gomá 




MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 22: El silencio del Sagrario de Tu Jesús

     



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Santísima Virgen Inmaculada y Madre mía María: A Ti Te pido el verdadero amor a Jesucristo, de Ti  espero tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tienes a Dios, Te ruego me ayudes siempre, pero más en el último momento de mi vida. No me abandones hasta no verme salvo en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus Misericordias por toda la Eternidad..."




viernes, 21 de mayo de 2021

CON MUCHAS GANAS DE SER COMO TÚ QUIERES QUE SEA...

 





MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 21: Misericordiosa y Servidora de Jesús

     


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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Madre mía, eres la Reina de todas las Almas, incluso de las más duras y empedernidas que quieran abrirse a Ti. Te suplico, pues: sé Soberana de mi alma; quiebra las rocas interiores de mi espíritu y las resistencias abyectas del fondo de mi corazón. Disuelve, por un acto de Tu imperio, mis pasiones desordenadas, mis pésimos deseos, y el residuo de mis pecados pasados que en mí puedan haber quedado. Límpiame, Madre mía, a fin de que yo sea enteramente Tuyo..."




jueves, 20 de mayo de 2021

VELAR POR LA PUREZA DE LA FE

 


                Nuestro Cargo Apostólico nos impone la obligación de velar por la pureza de la Fe y la integridad de la Disciplina Católica y de preservar a los Fieles de los peligros del error y del mal, mayormente cuando el error y el mal se presentan con un lenguaje atrayente que, cubriendo la vaguedad de las ideas y el equivoco de las expresiones con el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede inflamar los corazones en el amor de causas seductoras pero funestas.

               ...en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se edificara la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la Civilización no está por inventar ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe: es la Civilización Cristiana, es la Ciudad Católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo (Restaurarlo todo en Cristo)




               ...Hay un gran movimiento de apostasía, organizado en todos los países, para el establecimiento de una iglesia universal que no tendrá dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones... 


Papa San Pío X, extractos de la Encíclica 
"Notre Charge Apostolique", 23 de Agosto de 1910



MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 20: Fiel Esposa del Espíritu Santo

     



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Pongo en vuestras manos toda mi esperanza, toda mi salvación; admitidme por siervo vuestro, y acogedme bajo vuestro manto, Vos, ¡oh Madre de Misericordia! Y ya que sois tan poderosa ante Dios, libradme de todas las tentaciones o bien alcanzadme fuerzas para vencerlas hasta la muerte. Os pido un verdadero amor a Jesucristo. Espero de vos tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tenéis a Dios os ruego que siempre me ayudéis, pero más en el último instante de mi vida. No me dejéis hasta que me veáis salvo en el cielo para bendeciros y cantar vuestras misericordias por toda la eternidad. Así lo espero. Amén..."




miércoles, 19 de mayo de 2021

VISIONARIOS, LOS FALSOS PROFETAS DE NUESTROS DÍAS. Parte IV. La Virgen de la bola de luz. Parte 2




               En la nueva etapa de las apariciones de la "Virgen de la bola de luz", en la finca del Higuerón, los "milagros" se sucedían casi a diario; entrecomillo el término milagro puesto que no eran tales: aparte de lo esperpéntico de las situaciones en las que se desarrollaban los presuntos prodigios, los fenómenos jamás fueron analizados por especialistas médicos ni eclesiásticos. En este último sentido, el Arzobispado de Sevilla envió a varios Sacerdotes, que se acercaban al círculo más inmediato de la visionaria Carmen López y que dieron sendos informes sobre el flagrante engaño de aquello, con la recomendación a los fieles de no participar de aquella farsa.

               Casi a diario –siempre amparadas por la nocturnidad–, y sin horario establecido, pero siempre a altas horas de la noche o incluso, ya de madrugada, los devotos de El Higuerón se agrupaban en torno a la casa de la visionaria Carmen López, para rezar rosarios de forma ininterrumpida. De repente, entre el clamor y los gritos de asombro  de los presentes que no dejaban de mirar hacia todos los lados del olivar que rodeaba la casa de la visionaria, aparecía entre los olivos una imagen cubierta por un velo blanco y con una luz roja entra las manos. Se desplazaba muy despacio, entre gritos de los presentes de: ¡Madre, Madre, ahí está nuestra Madre, Señora no nos abandones…¡.



De entre los muchos fieles que se aglutinaron en torno a las falsas apariciones de El Higuerón 
y Pedrera, surgirían con el tiempo diferentes grupúsculos, que usarían -en mayor medida- 
de las mismas técnicas de control y engaño de las que se valió la visionaria Carmen López. 
De algunos de ellos procuraré hablar con detalle en próximos artículos.


               Es muy curioso, pero nadie se movía para ir al encuentro de aquél "ser celestial", sólo la vidente de Estepa se acercaba a la blanca figura que unas veces le daba un mensaje que ella trasladaba después a los fieles presentes, y en otra ocasión, le dio un gran rosario que luego enseñó a los presentes. Un poco tiempo después de aparecer, la luz que portaba la enigmática figura blanca, se apagaba, y ésta, tal y como había llegado, desaparecía entre la oscuridad tras la vegetación de las ramas del olivar. El mismo fenómeno se daría en las "apariciones" de Nuestro Señor Jesucristo, que para diferenciarse de la Virgen, portaba una luz verde... una perfecta burla, que lejos de ser cómica, resultaba una grave ofensa al Honor debido a Dios.




               Entre los fieles creyentes de la Virgen de Pedrera se encontraba Carmen Borrego, una buena y piadosa mujer no tardó en ser una de las incondicionales de la visionaria Carmen López y acompañarla allá donde esta fuera; gozaba de una situación económica desahogada y no le importó ayudar en lo que fuera necesario, como en la impresión de estampas con la imagen de la "Virgen de la bola de luz"... Pero pronto la "Virgen" comenzó a pedir extraños y costosos viajes para su vidente, buenos hoteles, ropas, donaciones importantes y demás... "todo era bueno si lo pedía la Virgen", según expresión de la misma Carmen Borrego.





               El caso acabaría por ser totalmente descubierto cuando en un programa de Antena 3 TV “Al descubierto”, cuyas cámaras de televisión grabaron “in fraganti” a Carmen López disfrazada de “Virgen”, con una sábana blanca y con el farol bajo en sus manos... en una tremenda carrera de cámaras y vidente esta tropieza y cae, momento en el cual la cámara recoge y atestigua con imparcialidad mecánica que todo en El Higuerón es un fraude. En el vídeo que acompaña este artículo, vemos como el marido de la visionaria se afana en cubrir la vergonzosa situación con una colcha, pero ya se ha perdido todo... el vídeo causa un tremendo impacto y el ridículo de la puesta en escena de Carmen López y su "Virgen de la bola de luz" queda de manifiesto.



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MAYO, EL MES DE MARÍA NUESTRA MADRE. Día 19: La verdadera vida es vivir y morir por Nuestra Señora

    



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               Busquemos unos minutos de silencio para honrar a Nuestra Madre; que esta ausencia de ruido no solo sea exterior, sino sobre todo, interior, dejando atrás los pensamientos que conciernen a las preocupaciones cotidianas. 

               Será muy fácil recogernos interiormente si probamos a olvidar lo que tenemos pendiente de resolver o conseguir, si somos capaces de entender que la Virgen, Nuestra Madre, se ocupará mejor de nuestros asuntos que nosotros... para ello, solo tenemos que abrazarnos confiados a esta Reina de Misericordia, que nos proveerá, no de todo cuanto le solicitamos, sino lo que más nos conviene para la salvación del alma. 

               Puestos en presencia de Dios y de Su Santa Madre María, comenzamos:


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 
En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONSAGRACIÓN PERSONAL











SÚPLICA FINAL

 
                "Santísima Virgen Inmaculada y Madre mía María: A Ti Te pido el verdadero amor a Jesucristo, de Ti  espero tener una buena muerte; Madre mía, por el amor que tienes a Dios, Te ruego me ayudes siempre, pero más en el último momento de mi vida. No me abandones hasta no verme salvo en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus Misericordias por toda la Eternidad..."




martes, 18 de mayo de 2021

LA VIDA INTERIOR: Uniendo mi voluntad a la de Dios

 

               Para vivir la Santidad sin ficción y como Dios quiere, me es imprescindible hacer penitencia y vivir Vida Interior y de recogimiento; he de ser mortificado y recogido. La perfección de la penitencia está en aceptar todas las disposiciones de Dios con amor perfecto, en unir mi voluntad a la Divina. Sin amor podré abrazar el dolor, podré sufrir, pero no hacer penitencia ni seré mortificado. Lo esencial de la penitencia está en el ofrecimiento o aceptación por amor y en la intensidad de mi amor a Dios y perfecta unión de mi voluntad con la Divina; según sean éstos, será mi penitencia.



               Uniendo mi voluntad a la de Dios no perderé mi personalidad, sino que la perfeccionaré, la sobrenaturalizaré y formaré en mí el carácter de virtud y veré que mis obras están llenas de amor de Dios. Un fin muy principal de mi entrada en la Vida Religiosa fue retirarme del mundo, renunciar a mis gustos y a las comodidades que pudiera tener y, dejando lo mundano, negarme a mí mismo, trabajando por hacer desaparecer mi amor propio. La Vida Religiosa encierra necesariamente el concepto de renunciarse a sí mismo para entregarse a Dios; es de sacrificio y mortificación para vivir una más perfecta Vida Interior en Dios. 

              Jesucristo me dijo, como a todos los que quieran seguirle, que he de hacer penitencia, aunque repugne a mi natural; que he de mortificarme. Y para que el edificio de mi Santidad vaya seguro y sólido he de empezar mi mortificación por quitar mi desordenado amor propio, por negarme a mí mismo y en lugar del amor propio poner el amor de Dios, o sea, ofrecerme de tal manera que Dios tome total posesión de mí y haga que mi voluntad en todo se una con la Suya.

               En muchas ocasiones sé qué mortificaciones y penitencias debería escoger para mayor provecho de mi alma, más seguridad mía y mayor agrado del Señor. En otras muchas no sabría, como dudaba de sí mismo el Santo Juan de Ávila, a pesar de lo santo que era y la rectitud de intención que solía tener; por esto envidiaba él santamente a los Religiosos. Al abrazar mi Vida Religiosa lo primero que ofrecí fue la renuncia de mi amor propio, ofreciéndome a Dios en la obediencia. 

               En la obediencia abracé la mortificación de todo mi ser: de mi alma y de mi cuerpo, de mis potencias y de mis sentidos, sabiendo que de este modo hacía ciertamente la Voluntad de Dios mismo, quien había dispuesto las leyes que profesaba y era Dios mismo, quien mandaba en mis Superiores, porque el que manda se podrá equivocar, el que obedece nunca se equivoca.

               Al entrar en el Convento abracé la penitencia de la observancia religiosa que encierra todo esto; si hoy no lo cumpliera no sería fiel a Dios ni a mi promesa y me saldría del camino seguro que lleva a Dios. Si no lo cumpliera con todo el primor y delicadeza, no amaría a Dios ni con todo mi amor ni con todas mis fuerzas. En verdad los Religiosos que viven su vida perfectamente son las almas más Santas del mundo y las más provechosas a la Iglesia y al bien del prójimo.


Padre Valentín de San José, Carmelita Descalzo