jueves, 20 de abril de 2023

JESUCRISTO, MODELO DIVINO DEL SACERDOTE. Parte II


               ...si el Sacerdote debe vivir entre los hombres, no debe vivir como un simple hombre. Para que sus hermanos tengan confianza en él y puedan apoyarse en él, es necesario que le vean superior a ellos, más fuerte que ellos, más iluminado, más puro, más libre, mejor y realmente Santo. 



               El Sacerdote de Jesús llegará a transformar su corazón estudiando el de su Divino Modelo y apropiándose sus virtudes. Por eso, que vaya a ese Corazón Divino, que entre en Él con la meditación amorosa, y, sobre todo, que se deje penetrar de las influencias vitales que de Él emanan. Trate de pensar como su Divino Maestro, amar como Él, vivir como Él; que con la unión, llegue a ser un mismo Sacerdote con Jesús, un mismo corazón con Su Corazón. 

               Jesucristo, Dios y Hombre, encierra en Sí la plenitud de dones y virtudes. Pero de todas las perfecciones que posee, algunas pueden ser llamadas más especialmente perfecciones de Su inteligencia, otras, perfecciones de Su Corazón, otras, perfecciones externas. Por ejemplo, Su Ciencia Divina, Su Sabiduría, son más bien perfecciones de Su Espíritu y de Su Inteligencia, mientras que Su Caridad y Misericordia parecen perfecciones de Su Corazón, y la incomparable Modestia y atractivo de Su Divina Persona pueden considerarse perfecciones externas. 

               Sin embargo, si consideramos a Su Sagrado Corazón como el símbolo, órgano y tabernáculo de Su Amor Infinito, si pensamos que este Amor es principio y motor de Sus actos, de Sus palabras y de Su Vida de Salvador, ya no temeremos llamar virtudes y perfecciones de Su Corazón a todo lo que admiramos en Él. 

               Cuando Jesús llama a los Sacerdotes hacia Su Corazón, los llama a la Fuente del Amor, los invita a que vayan a beber en las fuentes de la Caridad Divina; pero quiere también con ello atraerlos al estudio de Sus divinas perfecciones. Quiere a Sus Sacerdotes, a Sus predilectos, semejantes a Él, Santos como Él, buenos como Él, realmente formados en Su Corazón. 

               Entre las adorables virtudes de ese Divino Corazón, algunas parecen ser particularmente las virtudes sacerdotales de Jesús. Las practicó en sus relaciones de Sacerdote con el Padre Celestial y con las almas; e incluso algunas las practicó sólo para servir de ejemplo a quienes, después de Él, debían continuar Su Obra de Sacerdotes y Apóstoles en el mundo. 

               Oh, Jesús, Maestro adorado, descubre Tú mismo a los Sacerdotes Tus admirables virtudes. Son adorables porque son divinas, pero pueden imitarse porque son también humanas. Con la fortificante unción de Tu gracia, las has hecho accesibles a la debilidad del hombre, y cuando marcas a Tus elegidos con el Carácter Sagrado que Contigo los hace Sacerdotes por toda la Eternidad, al mismo tiempo los revistes de luz y fuerza. Deja reposar en Tu Corazón a quienes quieres asociar a Tu Obra, y concédeles que sientan Tus sagrados latidos. Es más, hazlos entrar en la intimidad de Tu Corazón mediante una santa contemplación. Que beban en esta Divina Fuente de Amor y de verdad el espíritu del Sacerdocio: espíritu de oración y sacrificio, espíritu de celo y dulzura, espíritu de humildad y pureza, de misericordia y amor. ¡Así sea!.


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche


miércoles, 19 de abril de 2023

CORONA DE REPARACIÓN, según las oraciones enseñadas a los videntes de Fátima por el Ángel de Portugal



CORONA DE REPARACIÓN
según las oraciones enseñadas 
a los videntes de Fátima
por el Ángel de Portugal


No temáis, soy el Ángel de la Paz. 
Rezad conmigo... Rezad así. 
Los Corazones de Jesús y de María 
tienen sobre vosotros
designios de Misericordia. 
Ofreced constantemente al Altísimo 
oraciones y sacrificios...



               La piadosa práctica que a continuación te propongo resulta una manera bien fácil de pronunciar muchos actos de Fe, Esperanza y Caridad; el recitarlos una y otra vez nos ayuda a cumplir por cuantas veces debimos decirlos y por contra, los omitimos; el repetir estas oraciones también contribuye a suplir por aquellas almas que nos los recitan (1). 

               Recuerda que en Fátima, Nuestra Santa Madre advirtió que "muchas almas van al Infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas...". Que nuestra apatía no nos impida recitar muchos actos de Fe, Esperanza y Caridad y así evitar la caída espiritual de tantas almas. 

               Para rezar esta corona usaremos un Rosario común, de cinco decenas; nos persignamos y continuación hacemos el Acto de Contrición.

               En las cuentas grandes, correspondientes al Padrenuestro, rezamos la oración enseñada por el Ángel de Portugal:

               Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación por las iniquidades, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los Méritos infinitos de Su Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.

             En las cuentas pequeñas, las del Avemaría, rezamos DIEZ VECES, la otra oración del Ángel de Portugal:

              Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no Te aman

               Al final de cada decena, recitaremos TRES VECES la angelical jaculatoria dedicada a Jesús Sacramentado:

               Santísima Trinidad, yo Te adoro; Dios mío, yo Te amo en el Santísimo Sacramento.



Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión, sin fines de lucro



     NOTA

             1) ¿Cuándo estamos obligados a hacer actos de Fe, Esperanza y Caridad? Estamos obligados a hacer actos de Fe, Esperanza y Caridad:

     1º. Desde que tenemos uso de razón.

     2º. Muchas veces en el transcurso de la vida.

     3º. En peligro de muerte.


Catecismo del Papa San Pío X 



martes, 18 de abril de 2023

LOS TRECE MARTES DE SAN ANTONIO. Sexto Martes. LA BONDAD

      



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 

            En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL


            Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenme conformidad con la Voluntad de Dios. Amén.


MARTES 6º: LA BONDAD

            ¡Oh, dadivoso bienhechor, San Antonio! Dignaos extender la dulce virtud de la bondad hacia mí, para que no me contente con la justicia aparente, sino que sea bueno de verdad ante Dios y los hombres, según Él desea.       

A continuación rezamos un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria. Luego, terminamos 
rezando el tradicional Responsorio de San Antonio...




Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos 
en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 15 de abril de 2023

EN DEFENSA DE LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN GARABANDAL (Parte II)

 



LAS MARCHAS EXTÁTICAS, FENÓMENO MÍSTICO 

               Expertos en temas marianos, como el Catedrático Don Francisco Sánchez-Ventura y Pascual -testigo y defensor del fenómeno de Garabandal- califican a estas caminatas de "marchas extáticas"; coinciden con él, en éste y otros muchos fenómenos que se dieron, los eminentes Padre Lucio Rodrigo y el Padre Manuel García Nieto, ambos jesuitas, los dos con fama de Santo, y que a la postre, fueron confesores de las niñas.

               Las marchas extáticas comenzaron pasados casi dos meses de la primera Aparición, concretamente el 5 de Agosto de 1961, si bien es cierto que días antes, entre el 2 y el 3 de Agosto, las niñas habían caído en éxtasis en el suelo, adquiriendo curiosas figuras. Cuando se las trató de levantar, entre varios hombres, les resultó imposible ante el peso que adquirían. Cada vez que se repetían los éxtasis ocurrió el mismo fenómeno: ni los jóvenes más fuertes podían apenas separarlas un palmo del suelo. Ello está perfectamente documentado por diferentes médicos y Sacerdotes (1) testigos oculares de los acontecimientos.

               La fenomenología de las marchas extáticas era variable: unas veces eran de pie y otras de rodillas; unas veces hacia adelante y otras hacia atrás y siempre con la mirada en lo alto, siguiendo a la Visión que se desplazaba, obligándoles a seguir en esta forma de éxtasis activo.




                Querer atribuir a este fenómeno la influencia diabólica es totalmente absurdo, pues a parte de no ser un fenómeno nuevo en la Mística Católica, siempre se dieron en medio de un ambiente religioso... es más que evidente que un poseso no rezaría un Avemaría: en el transcurso de las Apariciones en San Sebastián de Garabandal, las niñas, en los primeros días, recibían de la Virgen el mandato de rezar en la pequeña iglesia parroquial, y cuando el Obispado mandó cerrarla, se paraban justo en la puerta. 

LAS NIÑAS REZABAN EL ROSARIO CON PIEDAD 

             La Virgen enseñó a las niñas a signarse y persignarse correctamente, y lo hacían justo antes y después de cada Aparición; también les enseñó Nuestra Señora a rezar el Rosario, de forma cadente, casi cantando cada palabra, saboreando el significado de cada alabanza, de cada petición...de nuevo chocamos con la idea de que alguien influenciado por el Demonio recite el Rosario con piedad; con frecuencia lo rezaban de rodillas al tiempo que se desplazaban, sin que las endebles rodillas de las niñas sufrieran roce alguno con las rudas piedras de los caminos del pueblo, seguramente debido a que las rodillas, como ocurría cuando caminaban de pie, apenas rozaban el suelo: el éxtasis las elevaba, las hacía levitar con facilidad, como ha ocurrido en tantos casos en la vida de Santos de la talla de Santa Teresa, de la dominica Santa Catalina de Siena o de la capuchina Santa Verónica Giulianni, entre otros muchos.

              De igual manera, es imposible que alguien influenciado por el Maligno, sostenga durante horas crucifijos, medallas, rosarios, escapularios y demás objetos de piedad, bendecidos, y que la gente piadosa daba a las niñas para que la Virgen Santa los besara. El crucifijo que solía llevar cada niña, lo daban a besar a las personas que la Aparición les indicaba. ¿Un poseso portaría un crucifijo y lo daría a besar a otros?.

              Tampoco se aprecia durante los éxtasis, que el rostro de las niñas se contorsione; por el contrario, reflejan luz y transmiten paz, con una sonrisa infantil que sólo desaparece cuando la Virgen se pone algo grave. Ríen y besan con fervor el crucifijo que portan y que no sueltan en ningún momento.

AMOR A JESÚS SACRAMENTADO 

               No podemos dejar de reseñar el hecho que, aparte de tener lugar los primeros éxtasis en la iglesia parroquial, después que ésta se cerrara, las niñas, durante los siguientes éxtasis, estuvieron siempre rodeadas por Sacerdotes, que no sólo no encontraron inmodestia en las niñas sino que muchas veces eran reconocidos como consagrados pese a no llevar sotana. Un alma que anda dominada por fuerzas diabólicas rechaza todo lo sagrado y a quien lo porta. Otra razón más para descartar la influencia demoníaca en las Apariciones de la Virgen en San Sebastián de Garabandal.

               Tampoco resulta "muy demoníaco" que muchas veces, tras los éxtasis, las niñas invitaban a todos los presentes a rezar una Estación al Santísimo Sacramento. La piedad eucarística y el amor por el Santo Rosario fueron notas continuas en las Apariciones de Garabandal. 

 EL DOCTOR PADRE ROYO MARÍN, DEFENSOR DE GARABANDAL 

               Como argumento de peso, tenemos el testimonio personal de Fray Antonio Royo Marín, Sacerdote dominico, Doctor en Teología, prolijo escritor, insigne profesor y entusiasta defensor de Garabandal; para quien no conozca su obra literaria, recomendamos su "Teología de la Perfección Cristiana", en el que en su Cuarta Parte, explica al puro estilo tomista los diferentes fenómenos místicos que se han dado a largo de la Historia de la Iglesia. El 18 de Agosto de 1961 llamaba desde Castro Urdiales (Cantabria) a un grupo de personas que querían ir con él y el Padre Ramón María Andreu a Garabandal y les dijo: "Estoy enfermo, con cuarenta de fiebre y muy a pesar mío no puedo acompañarles; pero vayan ustedes al señor Obispo y díganle de mi parte, sin ninguna reserva, que lo de San Sebastián de Garabandal es sobrenatural con toda certeza. Esta es, al menos, mi opinión." 

LAS FORMAS DE DIOS

               Es cierto que a algunas personas les puede resultar extraño que las niñas adquiriesen rigidez y un peso anormal en sus cuerpos, que corriesen más que nadie, incluso hacia atrás (siempre esquivando los obstáculos con naturalidad) pero ocurre que a veces el Señor quiere manifestar Su Gloria a través de aparentes actos que no entendemos o que los vemos como extraños; así, Nuestro Señor mismo, siendo Dios Todopoderoso, que de nada necesita para curarnos, quiso untar barro para sanar al ciego Bartimeo; de igual manera, la Virgen mandó a Juan Diego a recoger algo tan vulgar como flores; Santa Rita, pese a recibir la gracia del estigma, dicen las crónicas que en ocasiones la llaga desprendía un olor nauseabundo; también encontramos a una niña, Santa Bernardette, besando el suelo, llenándose la cara de fango y comiendo hierba... a veces el Señor permite estas "rarezas" tal vez para confundir, quizás para que superemos esos escrúpulos y sepamos tener visión sobrenatural y centrarnos en el Mensaje que no en la fenomenología que se deriva de la manifestación celestial.




NOTA:

               (1) A continuación una lista con los nombres algunos de los profesionales médicos, Sacerdotes y autoridades que fueron testigos oculares de los éxtasis de las niñas videntes de Garabandal:

     - Doctor Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción de Madrid).

     - Doctor Celestino Pérez (Pediatra).

     - Doctor Ortiz (Psiquiatra).

     - Doctor Ricardo Purcenau (Neuropsiquiatra).

     - Padre Valentín Marichalar (Párroco de Garabandal)

     - Padre José María Alba Cereceda, jesuita.

     - Padre Antonio Royo Marín, dominico, Doctor en Teología

     - Padre Manuel García Nieto, jesuita (vivió con fama de Santo; confesor de Conchita).

     - Padre Lucio Rodrigo, jesuita. (con fama de santo)

     - Padre Luis Andreu, jesuita. (con fama de santo; murió de repente, alegre tras presenciar una Aparición en Garabandal)

     - Padre Ramón Andreu, jesuita.

     - Don Francisco Sánchez-Ventura y Pascual, Catedrático, Mariólogo, Economista, Editor y autor de un gran número de libros a favor de las Apariciones de Nuestra Señora. Fundador de la editorial "María Mensajera". Gran difusor de la Virgen de Garabandal.

     - Don Juan Álvarez Seco, Brigada de la Guardia Civil, autoridad responsable del orden público durante el período de las Apariciones; defensor y propagador de las mismas.



viernes, 14 de abril de 2023

EL AMOR ES REPARACIÓN

  


               "Busco almas que reparen las ofensas que recibe la Majestad Divina y Mi Corazón se consume en deseos de perdonarlos, pero los pecadores sólo piensan en ofenderme"

               "No pido más que tu corazón para esconderme en él a fin de liberarme de la amargura que me causan las almas. Sí, el mundo me ofende pero se salva por la reparación de las almas escogidas. ¡Ama! porque el Amor es Reparación y la Reparación es Amor...".


Palabras de Nuestro Señor a Sor Josefa Menéndez, 
en "Un Llamamiento al Amor" (1920 - 1923)



EDITORIAL ADADP (Barcelona - España)

Tel. 629 792 849 / 676 059 594 / 609 283 706


afpersona@gmail.com




Resumen de las Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
a la mística Sor Josefa Menéndez; se venden por un precio
simbólico a fin de extender lo más posible este Mensaje de Amor.
No olvides solicitar varios ejemplares para hacer apostolado.



jueves, 13 de abril de 2023

JESUCRISTO, MODELO DIVINO DEL SACERDOTE. Parte I

 

              Jesús es el Modelo en el que debe formarse cada hombre. Es la forma que deben adquirir los elegidos antes de ser admitidos a participar en el Reino de Dios. Pero, si es el Modelo sublime que deben reproducir todas las almas, si todos los hombres deben regular los latidos de su corazón según los del Corazón del Hombre–Dios, hay algunos de entre ellos que deben conformarse más especialmente aún al Divino Modelo. 



               Estos privilegiados, llamados a seguir más de cerca al Divino Maestro, estos afortunados que vivirán una vida en todo similar a la suya y que, alimentándose de su Palabra y reproduciendo sus ejemplos serán imágenes vivientes del Redentor en medio del mundo, son los Sacerdotes de Jesucristo. Jesús, Divino Sacerdote, continúa en la Gloria las obras de su Sacerdocio Eterno. Pero quiere que, a través de los siglos, otros Cristos continúen en el mundo su Obra Redentora. 

              Antes, Dios se había reservado la tribu santa para su culto. La había tomado como su porción, la había destinado y consagrado a su servicio. Del mismo modo, en la Ley de gracia y amor, Dios se ha destinado una tribu elegida. De entre la multitud de Cristianos extrae almas más especialmente amadas por Él. Las hace, más que a las otras, conformes a la imagen de su único Hijo; las favorece con mayores gracias, las enriquece con mayores dones, vierte en ellas más amor, las colma de privilegios divinos y revistiéndolas con parte de su poder, las hace, con la santa unción, Sacerdotes y Reyes, Ministros de su Justicia y Dispensadores de su Misericordia. El Sacerdote es otro Cristo: es el ungido del Señor. 

               Signado por un carácter sublime e imborrable, pasa en medio de los hombres dominándolos con toda la altura de su divina dignidad y descendiendo misericordiosamente hasta las miserias más abyectas. Pasa, como Jesús entre la multitud de las almas, haciendo el bien, curando toda enfermedad y flaqueza, derramando verdad en las inteligencias, consuelo en el dolor y perdón ante el arrepentimiento. Como Jesús, pasa por el mundo sin ser del mundo. Se roza con la fealdad y el fango, pero se conserva puro; encuentra mucho odio, pero sigue siendo bueno. Pasa sin mirar atrás, sin edificar nada temporal para el porvenir. 

              Dedicado por entero al presente, entrega su alma con caridad a las almas de los más débiles y menos felices. Pasa, sí, pero su acción queda. Si su alma, alma de Sacerdote, reproduce el alma de Jesús, si su corazón, corazón de Sacerdote, es conforme al Corazón de Jesús, ¡su acción no es ya la acción de la criatura enferma y limitada, sino la acción de Jesucristo, del Divino Sacerdote! ¡El corazón de Pablo es el Corazón de Cristo! ¡Ah! Si se pudiera decir siempre: el corazón del Sacerdote es el Corazón de Jesús, ¡qué frutos admirables produciría en las almas este Sacerdote de Cristo, qué milagros de gracia lograría a ejemplo del gran Apóstol de las gentes! 

                Mas, con demasiada frecuencia, ¡qué pena! la gracia de la Consagración no transforma al Sacerdote. Su corazón permanece frío, su alma sigue siendo muy humana, su espíritu no se eleva por encima del común de las gentes y en lugar de ser, por el esplendor de sus virtudes y la irradiación de su santidad, el faro luminoso que iluminando las tinieblas de la noche y dominando la tempestad, conduce las naves al puerto, no es sino una barca más a merced de las pasiones humanas. Este Sacerdote no se ha elevado a las alturas desde donde podría alumbrar a las almas sumidas en la perdición; no ha querido mantenerse sobre la roca, desde donde hubiera podido tender la mano a los náufragos de la vida. 

               Quizá, la espuma de las mareas le habría mojado a veces los pies, tal vez los vientos se habrían desencadenado en su contra, pero se habría mantenido inconmovible y fuerte con la fortaleza de Dios. Sin duda, el Sacerdote no debe retirarse a la soledad ni esconderse en la penumbra del templo. Es necesario que viva entre sus hermanos, en medio de ellos, siempre pronto a estrechar junto a su corazón, con éxtasis de caridad, todas sus miserias y todos sus dolores. Es necesario que permanezca allí, siempre entregado y oferente, como Jesús, semilla de amor ofrecida por la vida de todos...


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche



LA FE PURA E INMACULADA. Un mal peor que la guerra



               ...no es solamente la sangrienta guerra actual la que trae a los pueblos en la miseria... Otro mal funesto ha penetrado hasta las mismas entrañas de la sociedad humana y tiene atemorizados a todos los hombres de sano criterio, ya que por los daños que ha causado y causará en lo futuro a las naciones... 

               En efecto, desde que se han dejado de aplicar en el gobierno de los Estados la norma y las prácticas de la Sabiduría Cristiana, que garantizaban la estabilidad y la tranquilidad del orden, comenzaron, como no podía menos de suceder, a vacilar sus cimientos las naciones y a producirse tal cambio en las ideas y en las costumbres, que si Dios no lo remedia pronto, parece ya inminente la destrucción de la sociedad humana. 

               He aquí los desórdenes que estamos presenciando: la ausencia de amor mutuo en la comunicación entre los hombres; el desprecio de la autoridad de los que gobiernan; la injusta lucha entre las diversas clases sociales; el ansia ardiente con que son apetecidos los bienes pasajeros y caducos, como si no existiesen otros, y ciertamente mucho más excelentes, propuestos al hombre para que los alcance. 

               Todos, por lo tanto, debemos esforzarnos en que por completo desaparezcan, restableciendo los Principios del Cristianismo, si de veras se intenta poner paz y orden en los intereses comunes.

               Queremos también que los Católicos se abstengan de usar aquellos apelativos que recientemente se han introducido para distinguir unos Católicos de otros, y que los eviten, no sólo como innovaciones profanas de palabras, que no están conformes con la verdad ni con la equidad, sino también porque de ahí se sigue grande perturbación y confusión entre los mismos. La Fe Católica es de tal índole y naturaleza, que nada se le puede añadir ni quitar: o se profesa por entero o se rechaza por entero: "Esta es la Fe Católica; y quien no la creyere firme y fielmente no podrá salvarse". No hay, pues, necesidad de añadir calificativos para significar la profesión Católica; bástale a cada uno esta profesión: Cristiano es mi nombre, Católico, mi apellido...


Papa Benedicto XV, Encíclica "Ad Beatissimi", 
1 de Noviembre de 1914


miércoles, 12 de abril de 2023

LAS SIETE ALEGRÍAS DE LA VIRGEN MARÍA o Corona Franciscana

 


               San Francisco de Asís "circundaba de amor indecible a la Madre del Señor Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la Majestad y haber tenido misericordia de nosotros. En ella sobre todo, después de Cristo, ponía toda su confianza y por eso la hizo Abogada suya y de sus hermanos. Ayunaba en Su honor con gran devoción, desde la Fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo hasta la Fiesta de la Asunción" (San Buenaventura, Leyenda Mayor, 9, 3).

               Las Siete Alegrías de la Virgen o Corona Franciscana, es una devoción parecida al Rosario. Se remonta al siglo XV y está en el origen de la corona de siete Misterios que muchos franciscanos llevan colgada en el cordón, si bien no forma parte del hábito.

               La Corona Franciscana consta de 72 Avemarías, con la meditación de las siete principales alegrías que la Virgen experimentó a lo largo de los 72 años que, según la piadosa tradición, duró Su peregrinación por este mundo. 

                Así como en la Santa Cuaresma recordábamos los Siete Dolores de Nuestra Señora, en este Tiempo Pascual te invito a conocer y rezar esta hermosa Corona a la Nuestra Santa Madre.

                Las oraciones finales son: dos Avemarías más, para llegar a un total de 72; después un Padrenuestro y un Ave María por la Restauración  del Papado, para lucrar así las indulgencias concedidas a esta Corona Franciscana. 


Forma de rezar
LAS SIETE ALEGRÍAS
 DE LA VIRGEN MARÍA
o Corona Franciscana

Oración inicial

          Oh Dulcísima Virgen María, Madre de Dios, Reina de los Ángeles y seguro refugio de pecadores, Te ruego por todos Tus Gozos, que vuelvas Tus benignos ojos obre el más imperfecto de Tus devotos y recibas con agrado esta Corona en memoria de Tus principales alegrías. Continúa Tu Patrocinio conmigo y aumenta mi afecto y devoción a Ti. 

          Concédeme la gracia de ser del número de los que Tú amas y guardas escritos en Tu Inmaculado Corazón. Te encomiendo igualmente a Tu clementísima intercesión, a la Santa Iglesia Católica, por la extirpación de las herejías, la perpetua paz y unión entre los príncipes cristianos y finalmente todos los vivos y difuntos por los que es mi obligación rogar. 

          Particularmente Te ruego me alcances de Tu Divino Hijo el perdón de mis gravísimos pecados, los auxilios oportunos para cumplir la Divina Ley y la perseverancia final, que será, Virgen Inmaculada, el más glorioso Triunfo de Tu intercesión Divina. Amén.



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INDULGENCIAS
que podemos ganar al rezar 
La Corona de las Siete Alegrías
(Aplicables a las Benditas Ánimas del Purgatorio)

               El Papa San Pío X, Terciario Franciscano (1903-1914), deseando que todo el Pueblo Cristiano practique esta tierna devoción, ha concedido a todos los Fieles las siguientes Indulgencias:

               Plenaria

          a) cada vez que recen la Corona públicamente en las Iglesias Franciscanas junto con los Frailes o Monjas de la Orden Seráfica [Para ganar esta Indulgencia no se requiere el uso de la Corona material.- 

          b) en cada una de las Fiestas de las Siete Alegrías [Anunciación.- El Hallazgo del Niño Jesús le celebra la Iglesia en el Domingo después de la Epifanía.- En la Fiesta de las 7 Alegrías (22 o 27 de Agosto) se gana la misma Indulgencia. Y en las principales Fiestas de la Virgen (Purísima Concepción.- Natividad.- Anunciación.- Purificación.- Asunción), o en uno de los siete días siguientes, si, habiéndose confesado y comulgado rezan la Corona;

          c) una vez al mes si acostumbran rezar la Corona todos los Sábados, el día a su arbitrio, en que se confiesen y comulguen.

          d) en el artículo de la muerte, si se ha poseído dicha Corona y rezado durante la vida, confesado u comulgado, o no pudiendo hacer, invocando con la boca, si es posible y si no, con el corazón el Santísimo Nombre de Jesús y aceptando resignados la muerte de manos del Señor.

               Parciales

          a) de 300 años rezando la Corona en las demás Fiestas de la Virgen, fuera de las indicadas;

          b) de 200 años en los días festivos de precepto;

          c) de 100 años en los Sábados;

          d) de 10 años, si se retiene consigo la Corona y se reza con frecuencia, por cada acto de piedad o caridad que se practique, y cada vez que se recen siete Ave Marías, en honor de las Alegrías de la Virgen. Todas están Indulgencias son aplicables a las Almas del Purgatorio: para ganarlas es condición necesaria que las Coronas que se usan estén bendecidas por el Ministro General de la Orden de los Frailes Menores o por otro Sacerdote.

               Por singular gracia, para ganar las principales indulgencias citadas no se requiere que el rezo de la Corona se haga de una vez, sino que pueden distribuirse los Misterios por el día; ni es necesario meditar en dichos Misterios o Alegrías; ni tener la Corona en la mano; lo cual hace facilísimo el rezo de esta devoción.



martes, 11 de abril de 2023

LOS TRECE MARTES DE SAN ANTONIO. Quinto Martes. LA LONGANIMIDAD

     



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 

            En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL


            Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenme conformidad con la Voluntad de Dios. Amén.


MARTES 5º: LA LONGANIMIDAD

            ¡Oh, generoso Abogado de los pobres, San Antonio! Haced que yo me enamore de la longanimidad para merecer de Dios mayores gracias y mercedes y obtener la eterna felicidad.        

A continuación rezamos un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria. Luego, terminamos 
rezando el tradicional Responsorio de San Antonio...




Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos 
en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



SANTA GEMA GALGANI, HIJA DE LA PASIÓN




               Santa Gema nació el 12 de marzo 1878, en Camigliano, Italia, en el pueblo de Borgonovo de Capannori. Sus padres, Don Enrique Galgani, ejercía como farmacéutico y Doña Aurelia Landi fue una madre abnegada. Al día siguiente, 13 de Marzo, la bautizó Don Pedro Quilici, Párroco de San Miguel de Camigliano, con los nombres de Gemma Hipólita Pía. Pasó sólo un mes en Camigliano ya que sus padres decidieron trasladarse a Lucca, donde Santa Gema viviría el resto de su vida.

               Gema era la cuarta de ocho hijos y la primera niña de la prole. Desde muy pequeña dio claras muestras de sincera devoción y piedad; cuando la Santa tenía apenas 4 años, sus abuelos la sorprendieron en su cuarto, de rodillas ante un crucifijo. "Estoy rezando. Salid que estoy en oración", les dijo.

               "Cuando yo era pequeñita, mi madre acostumbraba a tomarme a menudo en brazos y, llorando, me enseñaba un crucifijo y me decía que Jesús había muerto en la cruz por los hombres", aseguró años después la joven. Esta relación tan especial con su madre se rompió cuando tenía 7 años, el día en que Gema recibió la Confirmación. "¿Quieres darme a tu mamá?", notó que Jesús le decía en el corazón. "Me llevaré a tu mamá al Cielo, ¿me la darás de buena gana?", insistió el Señor. Al recordar ese episodio, Gema reconocería más tarde que "tuve que decir que sí" y que, al acabar la Misa, volvió a casa y "miraba a mamá y lloraba, no podía contenerme". No habían transcurrido seis meses cuando su madre murió.

              Este suceso fue un mazazo para toda la familia, y la pequeña Gema fue enviada a un internado, en el colegio de Santa Zita, cuyas docentes eran las Oblatas del Espíritu Santo. Fueron los años en los que debía prepararse para recibir la Primera Comunión. El 17 de Junio de 1887 llegó el momento: "Me siento incapaz de describir la experiencia de aquel encuentro. Comprendí que las delicias del cielo no son como las de la tierra. Hubiera anhelado no interrumpir nunca aquella unión con mi Dios".

              Diez años después, su padre murió de cáncer de garganta. La familia estaba llena de deudas y los acreedores ni siquiera respetaron el duelo. Antes incluso del entierro se abalanzaron sobre la casa para llevarse todo lo que pudieron, y hasta metieron las manos en los bolsillos de la joven para coger unas monedas. En la miseria, Gema tuvo que ser acogida por una familia del pueblo.

               Fue una época de mucha agitación. Durante el año siguiente se despistó y comenzó a olvidarse poco a poco de Jesús. "El amor del mundo comenzó a apoderarse de mi corazón", dijo, pero "Jesús vino otra vez en mi ayuda".

               Lo hizo a través de la enfermedad y la Cruz: una parálisis se apoderó de sus piernas, comenzó a dolerse de los riñones, y una otitis purulenta la llevó a quedarse en cama. Al no ver mejoría, los médicos llegaron a desahuciarla. "¿Para qué me tratas así?", se quejaba a Jesús. "Si Él te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu", le respondió su Ángel Custodio, con el que mantuvo una estrecha relación.

               Fue en aquel momento cuando empezó a recibir la visita de Jesús: "No me ofendas más, ámame como Yo te he amado siempre", le decía Nuestro Señor. Sanó con la mediación de Santa Margarita María de Alacoque y de San Gabriel de la Dolorosa (1). Al poco de recuperarse la cortejaron dos caballeros que se prendaron de su belleza, pero no tuvieron nada que hacer; Dios era su único dueño.

               Según narra Santa Gema en su autobiografía "El día 8 de Junio de 1899, después de la Comunión, Jesús me avisó de que, por la tarde, me iba a hacer una gracia grande. Fui ese mismo día a confesarme y se lo le dije a Monseñor (se refiere la Santa al Obispo de Lucca, Monseñor Giovanni Volpi, que además de confesor sería su primer biógrafo) y él respondió que estuviera bien atenta para contarle cada cosa con detalle.




               Era por la tarde cuando, de repente, más pronto de lo habitual, sentí un dolor interior por mis pecados; pero fue tan fuerte, que nunca lo había sentido así. Aquel dolor me redujo, casi diría, hasta morir. Después de esto me senté en recogimiento de todas las potencias del alma: el intelecto no conocía más que mis pecados y la ofensa a Dios; la memoria todo me lo recordaba y me hacía ver todos los tormentos que Jesús había padecido para salvarme; la voluntad me hacía detestarlos todos y prometer querer sufrir todo para expiarlos. Un montón de pensamientos se agolparon en mi mente, eran pensamientos de dolor, de amor, de temor, de esperanza y de consuelo.

               Al recogimiento interior sucedió, bien pronto, el rapto de los sentidos y me encontré delante de mi Mamá Celeste, y a su derecha estaba mi Ángel de la Guarda, que primero me encomendó rezar el acto de contrición. Después de que lo hube acabado, la Mamá me dirigió estas palabras: "Hija, en el Nombre de Jesús, te sean redimidos todos los pecados. Luego añadió: Jesús, Mi Hijo, te ama mucho y quiere hacerte una gracia, ¿sabrás tú hacerte digna?". Mi miseria no supo que contestar.

               Añadió además: "Yo seré Tu Madre ¿Te portarás tú como Mi verdadera hija?". Extendió su manto y con el me recubrió. En aquel instante apareció Jesús, que tenía todas las heridas abiertas, pero de aquellas heridas ya no salía sangre, salieron como llamas de fuego, que en un momento llegaron a tocar mis manos, mis pies y el corazón. Me sentí morir, caí en tierra, pero la Mamá me sostuvo, cubierta siempre con su manto.

               Durante varias horas tuve que permanecer en aquella posición. Después, mi Mamá me besó en la frente, todo se disipó y me hallé de rodillas en la tierra, pero todavía tenía un dolor fuerte en las manos, en los pies y en el corazón.

              Me levanté para meterme en la cama y, al mirar aquellas partes dónde sentía dolor, vi que de éstas salía sangre. Me cubrí aquellas partes lo mejor que pude y, luego, ayudada por mi Ángel, pude subir a la cama. Aquellos dolores, aquellas penas, en vez de afligirme, me producían una paz perfecta.

               A la mañana siguiente, a duras penas pude ir a la Comunión, me puse un par de guantes, para esconderme las manos. No podía sostenerme en pie, a cada momento creía de morir. Aquellos dolores me duraron hasta las tres de la tarde del Viernes, Fiesta solemne del Sagrado Corazón de Jesús".

               Su camino de Víctima no sólo sería acrecentado por el don de los estigmas, sino que también la incomprensión humana añadió más dolor, superior al físico; fue tachada de embustera y de histérica, y hasta su mismo confesor, el Padre Germán de San Estanislao, pensó que las heridas se las causaba ella misma.

               A partir de recibir los Sagrados Estigmas la vida de Santa Gema cambió: las visiones, éxtasis y vaticinios comenzaron a sucederse mientras que a la par, su salud empeoraba. Las  virtudes de la joven Santa trascendieron entre los vecinos de Lucca. Los Estigmas invariablemente se le reproducían del Jueves al Viernes. Para que no viesen sus llagas usaba guantes negros y se ataviaba con un discreto vestido del mismo color. Aún así, no pudo evitar que estos favores saltaran a la calle. Y la misma gente que antes la admiró, se burlaba de ella y la tildaban de histérica y farsante. También el Obispo Volpi tuvo sus dudas. Paralelamente, los médicos y científicos no hallaban explicación a los hechos que acontecían en la vida de Santa Gema.




Estampa devocional de Santa Gema. Toca sobre la imagen para verla en 
su tamaño original. Se permite su copia y difusión, sin fines lucrativos.


               Santa Gema falleció el Sábado Santo, 11 de Abril de 1903, a los 25 años de edad; los grandes amores durante toda su vida fueron Jesús Crucificado, la Virgen María, la Eucaristía y la sed de conversión de las almas. Para ellos vivió y por ellos murió como Víctima de Amor. Sería beatificada por el Papa Pío XI el 14 de Mayo de 1933  y canonizada por el Papa Pío XII el 2 de Mayo de 1940. Por su frustrado intento de ingresar como monja en la Congregación de la Pasión, y pese a ser seglar, los Pasionistas animaron su proceso de canonización y la incluyeron entre sus Santos. 


     NOTAS

          1) Para conocer más detalles de la curación de Santa Gema sólo tienes que tocar AQUÍ



lunes, 10 de abril de 2023

LA SALUTACIÓN PASCUAL A NUESTRA SANTA MADRE: REGINA CAELI

 



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               El Regína Cæli (Reina del Cielo) es una oración que los Católicos rezamos a la Virgen Nuestra Señora en lugar de la oración del Ángelus, durante el Tiempo Pascual, desde la Vigilia de Pascua hasta el mediodía del Sábado de Pentecostés; es una Tradición que se remonta al siglo XII y que fue extendida por los Frailes Franciscanos.

               Piadosa y necesaria costumbre es rezar esta oración TRES VECES al día, en la mañana, a mediodía y al atardecer, como sucede con el Ángelus; esta disposición parte del Papa Juan XXII en el año 1327.

               El Papa Benedicto XIII, en el año 1724, concedió Indulgencia Plenaria a los fieles que habitualmente reciten el Ángelus; su sucesor, Benedicto XIV dispuso el 20 de Abril de 1742, que se recitase el Regina Caeli en lugar del Ángelus desde las Vísperas del Sábado Santo, si bien reiteró LAS MISMAS INDULGENCIAS que habían sido concedidas para el Ángelus.